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lunes, 22 de junio de 2009

Un holding llamado UE.

Cada vez son más y más las voces que denuncian sin tapujos el lastre insostenible que suponen las economías más destrozadas para la supervivencia de la Unión Europea como tal. Como si de un gran holding de empresas se tratara, algunas "marcas" deben cerrarse o venderse para que el balance consolidado del grupo se mantenga a flote con posibilidades de superar esta depresión global. De lo contrario no servirá de nada que las empresas fuertes del grupo tengan capacidad para ser viables y para superar la travesía del desierto que tenemos ante nosotros. Los agujeros y pérdidas de las compañías en dificultades se llevarían por delante la solvencia del holding entero con tremenda facilidad y rapidez.

Siguiendo con el símil empresarial, para los países de la UE la situación concursal de marcas como Irlanda, Portugal, Grecia, España y quizá Italia (PIIGS), es un hecho inevitable e innegable. Las finanzas del holding no se pueden permitir las inyecciones de dinero necesarias para reflotar esas marcas con graves problemas, entre otros motivos, porque los pasivos de éstas son descomunales. Y ni siquiera podemos excusarnos diciendo que la crisis mundial se ha cebado especialmente en estas empresas. Simplemente son estructuras corporativas ineficientes, obsoletas, mal gestionadas y con endeudamientos que estan quebrando sus balances con una rapidez lamentable. Sólo en el entorno expansivo, dulce y virtual del que venimos, unas empresas tan ineficientes podían sobrevivir, e incluso aparentemente progresar. Por todo ello, al igual que les ha sucedido a infinidad de empresas no pertenecientes al grupo, la crisis ha supuesto la más rigurosa y eficiente aplicación de la ley darwiniana empresarial (interesante releer "Darwin, crédito y Keynes" en clave de Estado y no de empresa). Para los Estados que se desprendan del grupo, esta liberación les permitirá competir en condiciones menos asfixiantes en cuando a divisa y estándares se refiere. Y con ello poderse evitar el cierre de estas empresas y favorecer la viabilidad de la reestructuración que precisan, redimensionándose en un entorno de UE B mucho menos exigente y asfixiante.

Se impone, pues, una operación de corporate histórica. El holding llamado "UE" debe reestructurarse, refundarse para sobrevivir. Veremos con toda probabilidad cierres, ventas corporativas, escisiones y fusiones inimaginables, llevadas a cabo por un equipo de M&A que hasta hoy ni siquiera se ha contratado. O al menos esa es la versión oficial. Pero aunque las propias víctimas de la "reestructuración" suelen ser siempre las últimas en enterarse de las intenciones de la dirección del holding, esta vez se trata de una amputación más que previsible, inevitable. Y sin embargo no anunciada por culpa de una corrección política insostenible ante el panorama actual.

La dirección del grupo no está reaccionando de forma ágil ni contundente. Quizá por las implicaciones sentimentales y políticas que conlleva la desmembración y/o amputación de las marcas desahuciadas. O quizá porque la dirección no está siendo suficientemente competente a la hora de tomar decisiones valientes y coger al toro por los cuernos (y nunca mejor dicho).

A pesar del 80% de abstención euroescéptica de países como Eslovaquia o Lituania, no deja de ser curioso que países tradicionalmente euroescépticos como Irlanda, ante su situación de quiebra estatal, esté cambiando ligeramente su sentimiento hacia la UE. Es decir, ante la imposibilidad de afrontar la crisis en condiciones de solvencia mínima y con un previsible pie en una UE B, el sentimiento europeófilo se está haciendo algo más evidente. Quizá el miedo a volver a volar solos y la derrota psicológica que supondría para el entorno PIIGS, provoque el sentimiento de aferrarse a la ubre. Pero también crece el sentimiento a la inversa. De hecho siempre suele ser así, y el país, nación u organización supranacional más rica tiende a desear separarse de sus vecinos, compatriotas o aliados más pobres. Los intereses económicos suelen prevalecer sobre las afinidades nacionales, y aún más si cabe cuando se trata de una UE en la que sus miembros tienen diversas culturas, diferentes lenguas y, evidentemente muy distintas capacidades económicas para afrontar momentos difíciles.

Como dijo Mary Ellen Synon ya en este artículo del Daily Mail hace meses y que os recomiendo leer entero con atención:
"In the days before the euro, when Italy had the lire and Greece had the drachma and so on (PIIGS), a country in such trouble could devalue its currency to help increase its exports and take pressure off its jobs. Escape from the euro would also allow a country to regain control over its own monetary policy."
El euroescepticismo económico va en aumento de forma directamente proporcional a la insostenibilidad de la quiebra técnica del area PIIGS. Es comprensible y no puede ser de otro modo. Si nos ponemos en el lugar de un ciudadano de la UE A, el sentimiento de no querer ser arrastrado por los excesos cometidos en los países ahora en aprietos, es del todo razonable. Somos los funcionarios de la UE: Ineficientes, improductivos, acomodados y subvencionados. Vulnerables, falsamente resilientes y sin posibilidades de superar las adversidades que se ciernen sobre todos, al menos en un entorno de UE A y una divisa tal y como la conocemos.

Si pensamos en la supervivencia de la UE como proyecto político y económico, es decir si pensamos en clave de holding o grupo empresarial sostenible y competente, la amputación de las marcas PIIGS es ineludible. Y la restructuración profunda que necesitan estas empresas deahuciadas sólo es viable sin la presión de pertenecer a un holding que les exige unos estandards inasumibles hoy por hoy.

Un proceso de corporate político-económico traumático, inimaginable, técnicamente complicadísimo, previsiblemente negado hasta la evidencia e inverosímil. Pero a pesar de todo, inevitable. El elefante sigue en la habitación del holding llamado UE, y se llama PIIGS.

viernes, 29 de mayo de 2009

Deshielo.

Son diversos los síntomas que podemos ver día a día que nos llevan a una leve relajación de un Sistema colapsado. Un deshielo, lento pero innegable, de la glaciación que ha azotado al sistema capitalista desde el verano de 2007. Entre éstos síntomas de deshielo destacaremos unos cuantos, por ejemplo, la relajación del LIBOR y la remontada de la rentabilidad de las letras del tesoro americano a 3 meses.

La primera cifra se ha tensionó cuando la desconfianza interbancaria se apoderó del Sistema. A pesar de los ingentes esfuerzos públicos por inyectar decenas de miles de millones al sistema, tanto en $ como en € (e incluso en coordinación con otros bancos centrales importantes), la prima de riesgo percibida por el mercado interbancario disparó el spread de los tipos reales de circulación del dinero hasta niveles de pánico.

Pero la liquidez no fluía en el sistema a pesar de que los tipos oficiales se enterraron en cuestión de meses, según podemos ver en este gráfico interactivo. Fruto de esta desconfianza en el Sistema nunca vista, la reacción del dinero no se hizo esperar y el flight to quality estatal llegó hasta el extremo de obtener rendimeintos negativos en las letras del tesoro americano a 3 meses.

Este fenómeno dió mucha relevancia al TED spread, un indicador que refleja el riesgo de crédito del sistema, ya que es la diferencia entre LIBOR y T-Bills. O sea, la diferencia entre una inversión libre de riesgo como las letras del Tesoro y el riesgo de crédito entre bancos. Por lo tanto cuanto mayor sea esta diferencia, más trabado está el sistema ya que éste necesita de la fluidez monetaria para funcionar (representada por v en la teoría cuantitativa):

También podemos mencionar otros indicadores como el LIBOR-OIS, que no es más que la diferencia entre LIBOR y Overnight Index Swap. A mayor spread, mayor estréss del sistema:

Como podemos ver en este post de The Pragmatic Capitalist, también el descuento solicitado por los bancos a la milagrosa ventanilla de la FED, se está moderando y mucho. Aquí tenéis también el gráfico:

Para no cansaros más, ahí van los dos últimos: El spread o la diferencia que se paga por el papel comercial no financiero de grado menor (A2/P2) respecto al papel comercial no financiero AA; y la relación entre todos los tipos de papel, incluído el financiero. Si lo comparamos con lo que sucedía hace seis meses y relatábamos en los gráficos que publicamos en La Erupción del Papel Comercial, parece que se haya hecho de día.

Hoy todos los indicadores mencionados, e infinidad de otros muy diversos, nos indican una clara mejoría en la salud del Sistema. No nos cansaremos de repetir que la crisis económica, empresarial, laboral, social, etc. no ha hecho más que empezar. Pero las constantes vitales del sistema financiero mejoran. Y los indicadores lo confirman. Pero este deshielo del Sistema no es suficiente para salir de la recesión. Es una condición necesaria pero no suficiente, y para muestra un botón, japonés, por supuesto.

Comianza el deshielo en esta glaciación, pero sólo eso, que no es poco.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Euroescepticismo económico.

Hoy nos encontramos ante un panorama de crisis financiera en vías de... digamos superación (USA), ya que solución no sería la palabra mas adecuada. Y en cuanto a Europa, ni siquiera eso. Pero sin embargo la crisis económica mundial no ha hecho más que empezar, y cuando las finanzas quedan en segundo plano (o primer plano bis) y el principal fuego que apagar es la crisis económica que derivará hacia crisis social, las medidas a tomar sólo pueden ser efectivas si son drásticas o incluso draconianas. Las caídas de PIBs tienen registros récord por doquier y el colapso de las economías se convierte ya en dramas sociales que todavía son la mera punta del iceberg del WWFF que creíamos olvidado en occidente. Especialmente en un país como el nuestro, con un paro que superará el 25%, las medidas a tomar son especialmente urgentes, necesarias e inevitables.

A pesar de que todavía hoy se oyen muchas pseudo-eminentes voces que proclaman con alegría la fortaleza del Euro contra el resto de divisas del mundo mundial, la realidad es que hoy en día la ventaja es de los que devalúan. De hecho siempre ha sido así en los momentos difíciles de la economía de un país. Pero la globalización ha cambiado el mundo, también en lo que a relación de divisas se refiere, y cuando las dificultades macroeconómicas son ya globales, alguien debe hacer de pardillo(UE). Es decir, al menos una de las divisas principales del mundo debe apreciarse como contraparte de las que se deprecian, ganando éstas en competitividad y teniendo más opciones algún día de levantar cabeza en la Gran Depresión.

De hecho, a toda la Unión Europea le vendría muy bien un Euro competitivo que reactivara las exportaciones y remontara los PIBs en la Eurozona. Pero para ello necesitaría perder valor contra las demás divisas principales, es decir USD, y las demás secundarias (GBP, YEN, CHF y poco más). O sea que necesitaría que una parte del mundo desarrollado, con capacidad económica, tenga una economía fuerte que soporte las miserias del que está en apuros. Que fortaleciera sus divisas permitiéndo así ganar competitividad a la divisa débil y reactivar así la economía del país pobre. Pero no. Hoy estamos todos mal, muy mal. Y nadie quiere ni puede permitirse el rol de país y divisa fuerte. Todos necesitamos una devaluación como el aire que respiramos, americanos y europeos (unos más que otros). Tonto el último. Y el último tonto hasta hoy viene siendo el flamante y fuerte €, para regocijo de europeos miopes y de no-europeos ágiles con sus respectivos bancos centrales.

En La Era de las Devaluaciones mencionamos varios motivos por los cuales era complicado devaluar para salir adelante. Uno de ellos era la incapacidad de financiarse que tendría un país con capacidad de devaluar su divisa de forma autónoma, como antaño. Pero en los últimos meses estamos viendo cómo también dentro de la Unión Monetaria la deuda soberana de algunos estados cotiza muy por encima de otros y está encareciendo la financiación, incluso con una moneda única. Por ejemplo Irlanda/España y Alemania/Francia cotizan a precios muy dispares desde hace unos meses. Pero la razón no es sólo la prima de riesgo por insolvencia o quiebra estatal, ya que existen diferencias muy grandes incluso en los bonos a un año, también cotiza la mayor o menor capacidad de cada uno para superar la depresión a medio plazo, y quizá cotice algo más a corto. Unos diferenciales que probablemente aumenten en los próximos meses, cuando las incapacidades de unos y otros queden más y más en evidencia. El caso es que, al igual como sucedió con el desequilibrio que detectamos en abril 2008, la molécula económica tenderá también al reequilibrio. Es decir, que o bien los costes de financiación se vuelven a aproximar entre países miembros de una Unión Europea que económicamente tienda a la convergencia (poco probable en nuestra opinión); o bien se amplían las diferencias y la divergencia se lleva por delante la Unión, comenzando por la parte financiera de ésta.

Este escenario nos lleva al euroescepticismo económico (que no político), voluntario o involuntario. ¿Hasta cuándo la UE podrá mantener de la mano países ricos y pobres en un entorno tan difícil? Esta crisis global que está impidiendo una divisa competitiva en un entorno de "tonto el último", quizá no llegue a romper los lazos políticos de la UE, pero se llevará por delante una unión económica que parecía equilibrar las diferencias entre países. Pero sólo lo parecía. Y este colapso hundirá en la miseria a muchos, sobre todo a aquellos países que no tengan la valentía y/o la capacidad para tomar esas medidas drásticas y draconianas.

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930)

sábado, 23 de mayo de 2009

Crecimiento y Deuda.

Después de leer el último análisis del Dr. H. W. Brock, presidente de Strategic Economic Decisions (SED's Advisory Services), creo que será interesante hacer alguna reflexión respecto a la relación entre Crecimiento y Deuda. En el cuadro de al lado vemos gráficamente la explicación que Brock hace de la "tormenta perfercta" en la que estamos inmersos:

Todos hemos oído varias veces que el coste de esta crisis, de los excesos cometidos en el pasado, va a suponer una factura carísima que van a tener que pagar también nuestros hijos. Y probablemente sea cierto. Pero el abuso en el endeudamiento personal que se está trasladando a los Estados (vía insolvencias personales y empresariales hacia banca y de ahí a los Estados) puede evolucionar de dos maneras radicalmente distintas a largo plazo. Y la clave de esa evolución en positivo o hacia el desastre, radica en la capacidad de generar crecimiento.

Parece que el apalancamiento del Sistema al que hemos llegado vamos a intentar solucionarlo huyendo hacia delante, ya que la regresión, hambruna y caos que provocaría hacer borrón y cuenta nueva, es algo que la Humanidad no puede ni debe permitirse. Pero esa huída hacia delante puede derivar hacia dos escenarios muy distintos: El que conocemos como "República Bananera", con hiperinflaciones y constantes huídas adelante sin aumentos de PIB sustanciales; o el del reequilibrio del endeudamiento respecto el crecimiento a medio y largo plazo. El citado ensayo de SED destaca la gran importantcia existente entre deuda y crecimiento, lo que califica como Debt to GDP Ratio y su evolución a medio y largo plazo. Es precisamente la reducción de ese ratio lo que marcará la diferencia entre la huída hacia delante en el endeudamiento hasta hacernos un daño irreversible; o la luz al final del tunel si se consigue crecer suficientemente para enjuagar dicho endeudamiento y déficit público:

En un punto de endeudamiento público que podría ser de no retorno, la recuperación a largo plazo es posible. Pero sólo si las políticas adoptadas nos conducen al aumento del denominador y a la moderación del numerador, en una ratio que debe ser nuestra obsesión en los próximos años. Para ello, claro está, debemos pensar en el largo plazo, es decir que las decisiones deben tomarse pensando más allá de una legislatura y de unas elecciones. Pero lamentablemente no soy muy optimista al respecto, ni a nivel político ni a nivel sindical.

Como medidas a tomar, Brock propone varias que a continuación os mencionaré, pero todas ellas basadas en las dos complementarias fuentes de crecimiento real económico:

"La tendencia de crecimiento es la suma del crecimiento de la fuerza productiva más el cecimiento de la productividad. "

Entre las medidas propuestas encontramos, por ejemplo: Los estímulos fiscales orientados para incrementar las infraestructuras que serán necesarias para crecer, estimulación de la innovación y el Venture Capital. Y en una perspectiva mucho más nacionalista el fomento y la educación de brillantes cerebros, tanto nacionales como procedentes de inmigrantes universitarios. También aboga por los incentivos para la inversión en el sector privado, y por una regulación limitada al control de las gratificaciones laborales desmesuradas y el recorte drástico del apalancamiento generalizado. Según Brock, estas regulaciones reconducirán de forma automática el resto de excesos cometidos, sobre todo en los últimos 3 años.

En cuanto al incremento de la fuerza productiva, propone la desregulación del mercado laboral. También una política fiscal encaminada a potenciar el impuesto sobre el valor añadido y a minimizar aquellos que afectan a las rentas laborales, porque distorsionan el crecimiento del mercado laboral y por tanto la capacidad de producción. Y por supuesto una disección del déficit público para que se encamine a endeudarse en aquello susceptible de transformarse en mayor crecimiento a medio y largo plazo.

Encrucijada sin vuelta a trás, complicadísima y con dos caminos al frente: Uno nos lleva a la hiperinflación estéril y otro a una normalización a largo plazo, pero necesitando mucho esfuerzo y acierto colectivo en el camino. En los siguientes gráficos veremos una proyección de los dos escenarios posibles:

Sin duda una macabra situación a la que hemos llegado por nuestra mala cabeza y por pretendernos ricos a base de dinero traído del futuro, un mal uso de La Teoría de la Especulación que nos ha llevado al colapso financiero. Y de ésta sólo podemos salir airosos con esfuerzo a largo plazo, pero dirigido a la única parte de la ecuación que podemos modificar: El crecimiento, ya que la deuda existe porque la creamos inconscientemente durante al menos la pasada década y no podemos desintegrarla. El endeudamiento sigue su macabro curso: Personas-bancos-Estados. Y es el propio Estado (o macro estados como USA o UE) que debe crecer a tóda máquina y durante muchos años para moderar la ratio Deuda-PIB. Si no lo conseguimos, nos haremos un daño del que jamás podremos recuperarnos.

lunes, 11 de mayo de 2009

Gobernantes globales y políticos locales.

Todavía hay mucha gente que cree que esta crisis está cerca de su fin. Cada vez menos, es cierto, pero aún son numerosas las voces que consideran honestamente acertadas las previsiones económicas. Y no me refiero a las de Zapatero, Brown o Berlusconi (que ya casi nadie cree), con sus inconfesables y sin embargo indisimulables intereses políticos, sino a las del Fondo Monetario Internacional IMF, que está ejerciendo de Pepito Grillo de la clase política mundial. Pero la realidad y sobre todo las perspectivas de futuro son lamentablemente más crudas. Tanto como para no poderse difundir públicamente desde estamentos oficiales como el IMF o los diversos bancos centrales. Y es bueno que así sea, ya que la responsabilidad de ciertos organismos es muy superior a la de los gobiernos, y poco o nada ayudaría a la recuperación (ni al orden público) un sentimiento catastrofista globalizado.

Organismos como los citados conforman el tejido sistémico. Mucho más allá que un simple presidente de país, cuyo equipo de gobierno tan sólo suele aspirar a terminar una legislatura con cierta influencia para intentar la reelección. Por ello estos organismos internacionales mienten menos que los políticos, pero sin embargo su alta responsabilidad internacional también les impide dibujar públicamente el panorama en su cruda realidad.

En un mundo global como el actual y con gravísimos problemas financieros, los gobiernos nacionales no están a la altura y son meras comparsas. Y lo mejor de todo es que son plenamente conscientes de ello, cediendo de facto el pilotaje global a através de la crisis mayor de la economía moderna. De hecho los políticos sólo salen en las fotos de las cumbres mediáticas y poco más. El Gobierno real de la situación de colapso económico global lo están realizando: por un lado lo que llamaríamos bancos centrales principales (FED-ECB), el IMF (y quizá algun otro órgano de gobierno económico), bancos centrales de segundo orden (BOJ, BOE BNS); y por otro lado el equipo Obama y el G20. La inmensa mayoría de los ministros de economía, salvo honrosas y escasísimas excepciones, sólo miran y aprenden (algunos ni siquiera eso).

Es interesante remarcar que el peso de la política en estos órganos de gobierno, que conducen el planeta de facto en una situación mundial tan crítica, es mínimo. El G-20 es más un marco de aparente toma de decisión a través del cual se canalizan las acciones del mundo dirigente financiero. Un mero (aunque interesantísimo por la parte emergente) foro con cierta influencia. Y no me parece del todo mal, visto lo visto en la clase política, a pesar de los esfuerzos de Sarkozy por asumir el rol de Estadista de la UE. Obviamente Obama es la excepción que confirma la regla y la dosis de ilusión imprescindible (aunque quizá insuficiente), siendo él y su equipo político el único que parece capaz de Gobernar a la altura de los organismos de gobierno financieros. Será porque su equipo está formado básicamente por personas provenientes de altos cargos económicos, y ha dejado sabiamente a un lado la política tal y como la conocemos los que no lideramos el planeta. Así debe ser, al menos durante la legislatura en la que el mundo se derrumbó.

Si quisiéramos hacer política con un sistema financiero colapsado, nos haríamos mucho daño. Y aunque jerárquicamente los gobiernos deben liderar el mundo, en tiempos críticos hemos sabido relegar a los políticos a un papel secundario. Quizá no es mérito de nadie y simplemente quedaron en evidencia. Algunos diréis que el pueblo no ha elegido a los que de facto están pilotando la nave en plena debacle, y es cierto. Pero es que la Democracia que hemos sabido idear no sólo no puede existir sin el Sistema, sino que además es incapaz de sustentarlo. Hasta que no sepamos crear una Democracia distinta a la conocida, ésta necesita de un Sistema que la sustente y esté fuera de peligro. Un Sistema que se ha colapsado y que deben refundar grandes personajes y especialistas que harán Historia en la sombra y que, salvo excepciones, jamás encontraríamos entre la clase política moderna.

sábado, 9 de mayo de 2009

La Prueba del Algodón o Stress-Test.

Se ha criticado hasta la saciedad el test de estrés de Geithner. Se razonaba que una "prueba del algodón" sólo podía perjudicar a la banca norteamericana y a su cotización en bolsa: Si los resultados daban el aprobado general se evidenciaría la inutilidad y la falta de rigor del test, por lo tanto los mercados castigarían la pantomima. Si por el contrario el test señalaba con el dedo a los bancos sin capacidad de soportar un empeoramiento de la situación económica (inevitable e inminente), éstos se hundrían en bolsa generando pánicos peligrosísimos, temiendo nuevos Lehman Brothers difícilmente permisibles. Pero esta predicción olvidaba que la transparencia también cotiza, y mucho.

Las cifras proyectadas del empeoramiento de la situación, empleadas en el test de estrés, son las que encontramos en la siguiente tabla:


Observamos que en el escenario menos negativo supone una caída de la economía norteamericana en este 2009 del -2% y una subida para el 2010 del 2,1%. Y en el escenario más negativo una caída del -3,3% y una recuperación del 0,5% respectivamente. Otra variable es el paro, que afecta a la capacidad general para hacer frente a las deudas: Entre el 8,4 y 8,9% en 2009 y 8,8 y 10,3% en 2010. También vemos la bajada prevista de los precios inmobiliarios (casas): Entre -14% y -22% para el 2009, y entre el -4% y -7% para el año 2010.

Algunos también ponen en duda las previsiones en sí mismas, pero en general las críticas venían por la inutilidad y/o peligrosidad de la publicación de los resultados. Pues bien, hasta hoy (mañana Dios dirá) los efectos de la publicación del Stress-Test son claros: Mayor transparencia y confianza, que se está traduciendo en un mayor apoyo de los inversores hacia la gran banca norteamericana. Y esa mejora de la confianza es pura agua de mayo para el sistema bancario mayor del planeta.

Tal y como ya dijimos el pasado mes de abril en La Banca Rota II y la especulación en banca norteamericana, el plan de rescate de Obama disipa las posibilidades de quiebra de los grandes bancos. Y es que esa posibilidad de chapter 11 cotizaba hasta hace muy poco en los precios de las acciones de las entidades más altisonantes de EE.UU. La credibilidad de dicho plan de rescate, y también la publicación de unos resultados de la prueba del algodón creíbles y aparentemente rigurosos (a pesar de múltiples voces críticas), han aportado luz y taquígrafos al futuro de la gran banca de norteamérica.

Todo puede ocurrir en los mercados en los próximos meses, pero el riesgo sistémico de la gran banca y el fantasma de LEH, ya no cotiza. Ahora ya "sólo" es cuestión de afinar en la valoración del goodwill y en las ampliaciones de capital que puedan darse. Pero el valor irracional y no fundamental del sistema bancario de los EE.UU. se está demostrando la base de la cotización actual, como ya dijimos el pasado Noviembre. Tan sólo ha bastado disipar los fantasmas de la quiebra para que las acciones coticen muy por encima de su valor fundamental. Ese fenómeno no lo veremos ni siquiera en sectores tan importantes como el automovilístico.

Y es que estamos hablando de algo tan vital como el dinero, el Sistema que lo gestiona y crea. Son palabras tan mayores que la mera garantía de supervivencia de la gran banca, hace que los precios de las acciones que cotizaban el riesgo de quiebra de esas entidades, queden ya superados. El valor fundamental, al igual que el tamaño... no siempre importa.

lunes, 20 de abril de 2009

Sólo sé que no sé nada.

Ante los discursos y discusiones en las que casi todo el mundo se ve capaz de meter baza, incluso políticos pseudo-financieros, creo que será saludable compartir con todos vosotros un ejercicio de humildad y realismo ante la situación financiera futura.

Reconocer que, en el sistema conocido, el reequilibrio de la fórmula cuantitativa: mv=pq (os recomiendo leer antes este artículo a los que no lo hicieron) puede venir por distintas vías es algo racional y honesto. También lo es aceptar que la creación de dinero en circulación y aumento de M1 puede ser insuficiente para dicho reequilibrio, pero que también puede ser excesivo. Y la incertidumbre aún es mayor si reconocemos que se están aplicando a la fórmula medidas políticas, financieras y monetarias jamás vistas, y por lo tanto de consecuencias previsiblemente imprevisibles. E incluso también deberíamos tener en cuenta que los cambios sistémicos que venimos realizando, la mayoría de ellos sin más opción o ni siquiera sin una conciencia clara de lo que va aconteciendo ni de su trascendencia, pueden suponer el dejar atrás modelos como el esencial y matemático mv=pq. ¿En favor de qué? Dios y/o la Humanidad dirá.

Los rescates masivos, el apalancamiento absurdo y letal del que venimos (y en el que aún estamos y estaremos durante mucho tiempo) y la crisis global galopante, hacen que la única posible salida realista a corto plazo ante el colapso sistémico sea el aumento de m, y que a la vez se crucen los dedos para que se recupere v a base de una confianza basada en nuestra memoria de pez.

Pero aún así, la duda que corroe todos los discursos y discusiones financiero-intelectuales en la actualidad, es si dichos movimientos van a hacer que p siga en deflación o por el contrario veamos en pocos años una hiperinflación casi apocalíptica. De hecho muchos ya descuentan este aumento de precios inminente y dan por hecho que la deflación tiene los días contados. Paradójicamente, quizá la q sea la variable que menos capacidad de manipular tenga el ser humano por parte de sus dirigentes, aunque dependa absolutamente de nosotros a nivel colectivo.

Si a pesar de la crisis los decrecimientos macroeconómicos se estabilizan, y además la velocidad de circulación se mantiene, obviamente un incremento de masa monetaria crearía inflación. Pero el mismo incremento de masa monetaria podría seguir en un entorno deflacionario si productividad y velocidad de circulación de riqueza siguen en precario. ¿Por qué podrían seguir en precario? Pues por una profundización de una crisis que dinamita la confianza y retrae el consumo, a la vez que castiga cruelmente los PIBs. No olvidemos que la tabla de salvación del crecimiento económico mundial, los países emergentes, sufre también graves problemas. Por ejemplo, el crecimiento de China en el último trimestre del 6,1% está exagerado por una deflación calculada en un 2,3%, lo cual deja el crecimiento real en un moderado 3,8%. Y no olvidemos tampoco la obviedad de que el aumento de m puede darse en mayor o menor medida, y que la mesura con la que cuantificar la abundancia o escasez en la creación de dinero en circulación, no tiene referente alguno. Asegurar una inminente hiperinflación es tan imprudente como asegurar que en un bosque incendiado, la actuación inminente de los bomberos (aumento de m) no sólo apague el fuego sino que vaya a producir graves inundaciones en el entorno (aumento de p). Sin saber la cantidad de agua que van a utilizar, sin tener en cuenta ni la sequedad, ni el viento, ni la lluvia que pueda caer, etc. Es decir ni el resto de variables de la fórmula ni los complejísimos imponderables globales que jugarán un papel determinante en la evolución de la economía global en el futuro.

Simplemente nos parece un escenario posible pero sin ninguna seguridad. Ante un escenario tan incierto y en un terreno tan desconocido en el que nos estamos abriendo paso hacia un nuevo Sistema, no debemos asegurar una próxima hiperinflación como consecuencia del aumento de M1, ya que las variables en descenso de mv=pq pueden compensar perfectamente un aumento de dinero en circulación que, por otra parte, nadie está en condiciones de cuantificar ni de situar en el tiempo.

Ni siquiera podemos estar seguros de que mv=pq vaya a ser la ecuación que rija un nuevo Sistema al que nos dirijimos sin ni tan siquiera ser conscientes de ello. Y no hay otro camino que abandonar un sistema que está quebrado, caminando hacia rumbo desconocido con unas alforjas repletas de teorías económicas expansionistas que quizá no nos sirvan allá a donde vamos. O sí, pero quizá con revisiones profundas.

Nuestro patrimonio puede sobrevivir y crecer perfectamente en deflación, y a la vez prepararnos ante una posible hiperinflación a corto plazo que quizá jamás lleguemos a ver. Deflación, inflación... sólo sé que no sé nada.

miércoles, 8 de abril de 2009

Orientarse en el Caos (II).

(Continuación del artículo anterior)

Pero ¿qué puede hacer el ciudadano de a pie en este dramático y a la vez apasionante proceso? Como tú bien dices, DJ, deberíamos intentar en la medida de nuestras posibilidades ser parte activa y no pasiva en este escenario. Opinando, actuando a nuestra escala. Y lógicamente intentando mantener nuestro patrimonio al márgen de pérdidas de valor. Estando muy atentos para poder beneficiarnos de alguna oportunidad, que pasará ante nuestros ojos mimetizada como nunca entre las noticias y acontecimientos nefastos del día a día. Si mantenemos nuestra cabeza y nuestro patrimonio fríos, al márgen de pérdidas y ajenos al estrés de la afectación negativa, estaremos en la mejor disposición para diseñar y aplicar la estrategia más conveniente en cada momento. Vamos a necesitar estar libres de las minusvalías que están afectando al 99,9% de patrimonios, tanto en inmuebles, como en empresa o en inversiones financieras. Sólo así podremos mantener la capacidad óptima de análisis que necesitaremos para procesar unos acontecimientos que jamás habíamos imaginado y a la vez encontar algún diamante entre la arena. Y sólo así podremos también paliar los cuatro problemas que citas en tu artículo: Falta de objetivos claros, de perspectiva, y ausencia de rigor y espíritu crítico.

Llegados a este punto podemos equivocarnos una y otra vez. Algunos tendrán mayor acierto y/o suerte que otros, pero si hemos partido de una base en la que nuestro patrimonio queda al margen de las minusvalías que sufren día a día la mayoría, si conseguimos pertenecer a ese 0,1% de patrimonios que tienen liquidez y no sufren pérdidas de valor en sus activos empresariales ni en los inmobiliarios, estaremos en una situación muy privilegiada para afrontar esta Nueva Era. Si por el contrario sufrimos el sedentarismo patrimonial, análisis estratégicos erróneos, y perdemos valor en inmuebles, empresas y también en nuestras inversiones financieras, posiblemente no sobrevivamos (patrimonialmente) para poder gestionar nuestros activos con unas nuevas reglas de juego y un nuevo tablero.

Antes de que alguien lo pregunte, recordaré que la receta para mantener un patrimonio al margen de las pérdidas inmobiliarias, financieras y empresariales deberá diseñarse a medida de cada familia. No obstante podemos mencionar que el sentido común nos dice que debería evitarse la tenencia de inmuebles en mercados como el español, la de empresas endeudadas y/o con escasa ventajas competitivas en este entorno de crisis, o la asunción de riesgos financieros que pueda derivar en pérdidas significativas. Esto es fácil de decir pero de ardua y compleja ejecución.


En la mayoría de casos es un proceso de muchos meses, pero que debería haberse iniciado ya desde hace año y medio, cuando el sistema financiero mundial crujió como nunca y cuando las pérdidas eran más asumibles. Fijaos en las fechas de los artículos en los que advertimos desequilibrios nunca vistos; o cuando denunciamos el hundimiento inmobiliario; o incluso cuando la bolsa sufrió sus primeras convulsiones que popularizaban el grave estado de salud del Sistema que muchos de nosotros ya empezamos a conocer desde el verano del 2007. Dices que no conoces a nadie a quien la crisis no le haya pasado factura, que haya conseguido mantenerse al margen de minusvalías patrimoniales. Te diré que la mayoría de nuestros clientes lo han conseguido o están en proceso de ello, sin embargo una minoría sólo lo han conseguido parcialmente debido a la especificidad del patrimonio o a la falta de decisión, agilidad y determinación para adaptar sus activos a las necesidades del momento. Pero es totalmente cierto que estos clientes de CFO suponen una excepción y que la mayoría de mortales siguen deambulando como zombis, perdiendo valor patrimonial sin ni siquiera ser muy conscientes de ello. Desde este blog intentamos abrir los ojos a aquellos que no nos conocen personalmente, y lo venimos haciendo con un bagaje de más de 250 artículos escritos desde unos meses antes de que se evidenciara la crisis de crédito y se popularizaran términos como subprime, titulización, CDS y un larguísimo etc. Pienso sinceramente que es muy interesante releer lo que publicábamos a medida que el sistema se iba desmoronando.

Lo que comentas de contabilizar las economías domésticas como si de una empresa se tratara es muy parecido a lo que hacemos con los patrimonios y sus respectivos Balances Vitales. Herramienta básica para determinar las necesidades y estrategias a seguir por un patrimonio para crecer a largo plazo y para satisfacer a sus propietarios.

Creo que este artículo complementa convenientemente el anterior dentro de la responsabilidad debida de un artículo que es publicado. Si alguien desea profundizar más en algún tema en concreto, ya sabe que puede contactar vía correo electrónico y realizar cualquier consulta. Espero que nuestros artículos sirvan de orientación en medio del caos del que ya hablábamos hace dos Navidades. Y que se encuentre en ellos ideas y reflexiones útiles para analizar el mundo económico, evitar pérdidas patrimoniales y orientarse en el caos desde la perspectiva del Big Picture y a largo plazo. Incluso en tiempos convulsos la gestión patrimonial no es cómo empieza sino cómo acaba.

lunes, 6 de abril de 2009

Orientarse en el Caos (I).

Nota: Debido a la extensión de este artículo, lo publicaremos en dos partes.

En respuesta al anterior artículo de Boquerones Fritos (VII), comenzaremos diciendo, DJ, que en tu comentario haces reflexiones que sería muy interesante plantearse desde el escepticismo más absoluto. Me explico: Hablas de "solucionar el problema". Y cabría preguntarse si queremos solucionarlo volviendo a nuestro orígen de lujuria crediticia, de financos e inversópatas jugando a ganar sin producir. Quizá lo más aséptico sea seguir y sufrir con mucha atención la quiebra del sistema. No digo que deba ser así, sólo que no tengo tan claro que nos convenga una solución que nos devuelva al bienestar virtual de donde venimos, una solución de ilusionista, de píldora azul.

Pensando en el absurdo de que debiéramos aconsejar a algún gobierno o al mismísimo G-20, lógicamente no sabríamos por dónde empezar. La protección de un patrimonio en el momento actual es un juego de niños en comparación con la solución que nos pides. Probablemente tan sólo podríamos intentar diagnosticar la situación desde nuestra perspectiva y experiencia personal. En ese intento por determinar dónde estamos y a qué nos enfrentaremos te diré que deberíamos olvidarnos del mundo que conocemos. Estoy convencido de que no hay vuelta atrás y de que hemos abandonado definitivamente el modelo financiero conocido. ¿Qué haríamos y qué recomendaríamos? ¿Para qué? ¿Para volver a algo que se ha demostrado insostenible y temerariamente irreal? Sinceramente no tengo claro cuál sería el objetivo de nuestro asesoramiento surrealista a un G20 que debería liderar el futuro. Intuyo que nuestro consejo debería contribuír a crear y a sumar en un Sistema mejor que el conocido, pero no debería pretender encontrar el camino de vuelta, entre otros motivos, porque probablemente no exista.

Seguramente será inevitable una gran dosis de sufrimiento social en una latitud tan poco habituada a ello como el mismísimo Occidente. También comentas que quizá no queramos explicar con detalle nuestra opinión respecto a lo que nos espera y, a pesar de que mayoritariamente venimos explicándola artículo tras artículo en los 250 que ya hemos publicado en los últimos 2 años, en parte es así. Pero no por evitar compartir gratuitamente nuestra opinión al respecto, nada más lejos. Sino porque quizá diríamos cosas que no sería responsable publicar en un medio que, aunque modesto, tiene cierto alcance. Nuestros clientes, tanto los que pagan como los que atendemos gratuitamente, saben cuál es nuestra opinión exhaustiva sobre el escenario actual y las propuestas de futuro detalladas y adaptadas para cada uno de ellos. Y también debo decir que, como no puede ser de otro modo, no todos comparten nuestra visión de la situación que nos está tocando vivir ni de las perspectivas de futuro.

El deterioro del Sistema evoluciona a velocidad de crucero, con unas inercias de petrolero que hacen que a la mayoría les pase inadvertida la irreversibilidad del colapso del sistema financiero conocido. En el mejor de los casos retrocederemos muchas décadas en la riqueza creada. Y quizá sea precisamente porque sólo aparentaba estar creada y en realidad estaba simulada por un apalancamiento basado exclusivamente en el beneficio unigeneracional.

El órden cronológico viene siendo el siguiente: Colapso del sistema bancario propiciado por una burbuja crediticia en cuyo interior se encontraba otra burbuja inmobiliaria (USA y algunos países europeos y asiáticos). Para evitar este colapso bancario los Estados decidieron que Lehman Brothers sería el último y único gran cadáver que el Sistema se podía permitir. Por tanto las finanzas de los Estados se han puesto al servicio del rescate del sistema bancario. Hoy estamos en el proceso de colapso de los Estados con menor capacidad de aguante, tanto para el rescate de sus entidades como para la propia resistencia al desplome de sus cifras macroeconómicas (paro, PIB, morosidad, delincuencia y disturbios sociales, etc.) Entre estos primeros países que quiebran, los hay con y sin divisa propia con la que intentar paliar sus situaciones extremas. Algunos ya vienen siendo mantenidos a flote por Estados o supra-Estados cercanos que no pueden permitirse que sus vecinos estallen por los aires. Pero la cuenta atrás es inexorable para los más débiles y también para los que fueron más imprudentes y menos rigurosos durante los años dorados que acabamos de enterrar hace menos de dos años.

Posteriormente vendrán también las urgencias extremas de los Estados con mayor aguante. Y de ahí, dependiendo de la suerte que hayan corrido los más débiles, debe surgir la semilla del nuevo Sistema. Quizá sencillamente porque más allá de los Estados llamados primeras potencias no hay nada más, fin de trayecto, game over. Por eso será el momento determinante de la creación del nuevo Sistema. Las incógnitas son tantas y tan importantes que se nos hace imposible predecir con cierta consistencia las directrices que pueden regir este nuevo sistema. No obstante parece lógico pensar que Oriente en general y China e India en particular tendrán mucho que decir en el Nuevo Orden Económico Mundial que veremos en pocos años. También el medio oriente petrolífero, al menos mientras el mundo sea dependiente de los combustibles fósiles.

(Continuará en el siguiente artículo...)

jueves, 26 de marzo de 2009

Changes.

Que el mundo está cambiando por completo es algo que ya a pocos se les escapa. Pero lo hace con unas inercias de petrolero, es decir que lo hace a una velocidad que a muchos les puede llegar a pasar inadvertida la violencia y radicalidad de los cambios. Si tuvieramos un acelerador de tiempo y pudiéramos comprimir un mes en un sólo día, veríamos que en tan sólo 3 semanitas hemos pasado de la placidez del crecimiento global y de la proliferación de los Estados del Bienestar, a una situación como la actual. Y cada día que pasa, es decir cada mes, los acontecimientos se precipitan dejando atrás Sistema, formas de organización y dogmas que han quedado en evidencia y a los que nunca se va a volver. Nos sucede algo parecido a lo que decíamos en "La Muerte de La Rana" respecto a los perdedores de bolsa. Las inercias son tan grandes que pocos son conscientes de los grandes cambios que estamos viviendo y de su trascendencia.



Han caído verdades absolutas tan contundentes como la confianza, la RF, los apalancamientos, el consumo y el crecimiento económico. La solvencia y seguridad de los bancos, incluso de los Estados, se ha desmoronado evidenciando que considerábamos como sólidos muchos argumentos que en realidad están siendo una superposición de naipes. También han caído dogmas de la talla de la inconveniencia de la intervención en los mercados, la nacionalización de bancos como consecuencia de un neoliberalismo que fue la quintaesencia del Capitalismo. La lista es tan larga como inimaginable. Los referentes fundamentales sobre los que sentamos nuestra economía y nuestra sociedad, la global, han desaparecido. Sólo nos quedan algunos referentes menores en pie, y el resto deberemos descifrarlos a base de golpes en un futuro inmediato.



Además lo más visible, que es la percepción de la calle, la sociedad, todavía no ha sufrido más que unos deterioros incipientes. Ni siquiera la punta del iceberg. Hasta el presente, los mayores cambios vienen siendo sistémicos, de fondo, estructurales. El Tsunami aún es casi invisible, y sin embargo es inevitable. Los cambios ya producidos nos alejan de lo conocido para no volver, y sólo algunos contemplan atónitos los que se están produciendo día tras día (o mes tras mes). Pero para aquellos que no sean conscientes del cambio, por incapacidad de analizar el mundo más allá del día a día, o por simple ingenuidad, sólo tienen que imaginar la foto fija de su vida y su patrimonio hace dos años y hoy. Y pensar que a su alrededor y en todos los ámbitos, los cambios también se han sucedido inexorablemente.



Los cambios no son intrínsecamente malos, en absoluto. Pero debemos volver a aprender a caminar y a hablar. En ese traumático proceso, además debemos proteger nuestro patrimonio. Y esto no ha hecho más que empezar.



Os he pegado cuatro videos del genio Bowie con su Changes en versiones muy distintas. Mismo artista, misma canción. Del mismo modo, el mundo seguirá siendo el mundo, pero con muchos cambios.

Para los que amamos este oficio, son tiempos únicos y absolutamente apasionantes.

martes, 24 de marzo de 2009

Tanto tienes, tanto vales... o no.

El U.S. Financial Accounting Standards Board (US FASB) se reunió el pasado 13 de marzo para discutir la posible adaptación del criterio de valoración Mark-to-Market (MTM o M2M) a mercados ilíquidos como el actual. O sea un eufemismo para permitir maquillar la valoración de activos según la conveniencia de los balances bancarios, que es lo que realmente escuece al Sistema.

Que una empresa, por grande e influyente que sea, incurra en fallida técnica por una caída en la valoración de sus activos, es un drama sostenible, ya que al fin y al cabo "sólo" se lleva por delante puestos de trabajo. Pero que lo haga un gran banco, no sólo deja en la calle a sus empleados sino que arrastra consigo a otros bancos interconectados en el castillo de naipes financiero. Además, esas fallidas técnicas dinamitan la confianza dentro y fuera del escenario bancario, imposibilitando así la continuidad de todo el Sistema.

Hace ya un año que explicamos en este artículo la receta de Paul Craig Roberts para poner fin a la entonces llamada crisis de crédito subprime. Simple y al mismo tiempo tan efectiva y peligrosa como queramos creer. Valorar activos a precio de mercado deseado, soluciona virtualmente los problemas de escenarios como el actual. En cambio, si lo hacemos a precios de mercado real, la cascada de quiebras es tan extensa y afecta a entidades tan vitales, como las que componen el core del sistema bancario, que se puede llevar por delante el mismísimo Sistema Capitalista. Pero cuidado, este camino virtual nos aleja del real, quizá para no volver durante generaciones.

Los peligros de abandonar los precios de mercado reales en tiempos convulsos son obvios y muy graves. Y por eso hasta hoy se ha evitado valorar los activos a un precio superior al que arroja el mercado. Se ha optado por mantener el rigor contable, el criterio de prudencia y el mark-to-market. Se ha optado por intervenir y/o rescatar a base de ingentes inyecciones de dinero que equilibren los balances de aquellos cuya desaparición sea inaceptable y peligrosa. Pero ¿qué ocurre si los mercados siguen cayendo y los valores contables M2M de los activos hacen insuficientes incluso los bailouts más ecandalosos de la historia? Pues que habrá que revisar y tolerar algunas excepciones en el criterio de valoración: El pasado día 10 de Marzo, Ben Bernanke dijo que se deberían revisar las prácticas regulatorias y los principios contables para evitar que induzcan excesivas oscilaciones en el sistema financiero y en la economía. Y recordemos que Bernanke fue uno de los opositores a la suspensión de los criterios M2M o MTM, pero ahora está dispuesto a "mejorarlos" y a generar nuevas formas razonables de valoración de activos que disminuyan los efectos nocivos que retroalimentan la iliquidez del mercado. O sea, que en pocas palabras, es un "no pero quizá sí" que se plantea abrir la veda excepcionalmente y de forma muy controlada (esperemos). Allá donde no pueda llegar un bailout vital, se equilibrará el balance a martillazos.

¿Es una buena solución? Desde luego que no. Pero como desde hace ya año y medio que no estamos para exigir nada quizá vuelva a ser un mal menor, como por ejemplo la socialización de pérdidas o la nacionalización parcial del sistema financiero (y paradójicamente no nos referimos a la última bravuconada de Chávez). Esa permisividad será puro oxígeno para muchos macro-balances que están condenados a quiebra salvo que el milagro se produzca. Pero supone iniciar un camino peligrosísimo, aunque ya conocido desde 1938, cuando Franklin Delano Roosevelt suspendió el susodicho criterio de valoración. En 2007 se reinstauró el M2M con motivo del escándalo Enron, que priorizó el criterio de transparencia sobre el de rigor. Nadie imaginó que podía suceder lo que hemos visto en estos dos años, y que hoy em M2M podría asfixiar el Sistema. ¿Acaso no son también peligrosísismos los bailouts a las costillas de todos?

Aquí tenéis una "lección de historia del mark-to-market" del blog Alphaville de Financial Times. Lo más lamentable es que se esté haciendo un uso político del debate sobre la conveniencia o inconveniencia del mantenimiento del M2M, en unos momentos tan delicados para el mundo como los actuales.

Personalmente se me hace difícil adivinar cómo valorarán los inversores una empresa a la que se le haya permitido contabilizar sus activos en sus balances obviando su valor de mercado. Pero como ya hemos dicho, quizá estemos en una situación tan delicada que éste vuelva a ser un mal menor. Bien pensado, si nacionalizamos bancos, rescatamos Estados y los bancos centrales compran deuda, ¿por qué demonios vamos a escandalizarnos si los balances no se ajustan al precio de mercado? Al fin y al cabo, pocas verdades absolutas nos quedan ya del mundo que conocíamos.

Podemos verlo todo, podemos aceptarlo todo, podemos creerlo todo. Pero jamás volveremos a ser los mismos. Hubo un antes y habrá un después de esta Gran Depresión global, aunque a muchos sólo les preocupe la mayor o menor profundidad de los gráficos de bolsa respecto a los charts históricos del s. XX.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Otro listo a la lista.

Esta vez es el CHF el que se está devaluando frente al resto, especialmente frente al sufrido EUR. El movimiento ha sido tan violento que parece clara la decisión política. Quizá sea la represalia que toma el gobierno suizo ante la UE por haberles obligado a aligerar el secreto bancario una y otra vez; o quizá sea simplemente la mera necesidad de una economía acuciada por esta crisis brutal y que se vislumbra casi eterna.

En cualquier caso, toda una declaración de intenciones del CHF, que devalúa de facto con luz y taquígrafos. Otra cosa será lo que el mercado llegue a permitir en el futuro.

Se apunta así otro más a la lista de listos en la nueva Era de las Devaluaciones. Como ya dijimos en aquel artículo, la contraparte siempre es la misma muñeca hinchable: El Euro. Una muñeca sucia, manoseada y con un exceso de presión. A la que convendría, y mucho, desinflar convenientemente para relajar sus costuras periféricas que ya amenazan reventón.

La Libra Esterlina ha venido siendo más discreta (y sin embargo muy efectiva), pero Suiza ha movido ficha alto y claro. Las represalias políticas por parte dela UE y/o los EE.UU serán ligeras, si las hay. Pero este tipo de movimientos tan evidentes dan argumentos a quienes han intervenido sistemáticamente su divisa con criterios políticos, obviando las leyes de mercado. Nos referimos, por supuesto a China, a quien difícilmente podremos acusar con vehemencia y efectividad de algo que la mismísima Suiza está llevando a cabo. Otro más a la lista de listos, dando argumentos intervencionistas y proteccionistas a quien los necesite para justificar movimientos economico-políticos, nacionalistas y unilaterales.

¿Y el USD? ¿Seguirá ejerciendo de contraparte solidario o volverá a la lista de listos con su 1,65 $ por euro? Muchos dirían que el EUR no puede ejercer de contraparte en solitario, contra viento y marea. Alguna extremidad de la muñeca acabaría reventando en brazos de cualquiera..