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sábado, 11 de abril de 2009

RF vs RV.

Sorprenderá a muchos constatar que durante numerosos periodos y durante mucho tiempo hemos vivido décadas en que los rendimientos de las bolsas no han superado a los rendimientos de bonos. Es importante remarcar que no estamos diciendo que sea más rentable invertir en bonos que en acciones, ni tampoco lo contrario, ya que depende básicamente del ciclo que nos haya tocado vivir como inversores. Y debemos recordar que nuestra vida como inversores es corta respecto a los gráficos a largo plazo que pueden emborrachar nuestros sentidos. La capacidad de una generación para generar una riqueza susceptible de ser invertida en bolsa o RF suele estar limitada a unas pocas décadas, suponiendo que seamos capaces de poseer activos, seamos constantes y rigurosos, y además disfrutemos de una larga vida para realizar dichas inversiones. En definitiva, que las circunstancias de la mayoría de mortales impiden que se aprovechen los beneficios a largo plazo de unos y otros mercados, salvo excepciones. Otra cosa es la transmisión intergeneracional de carteras, que suele ser infrecuente y sólo relativamente habitual en enormes patrimonios.

En el siguiente gráfico vemos el comportamiento relativo acumulado de las acciones respecto los bonos en los últimos 207 años. Veremos marcados en lineas horizontales los periodos en que las que las bolsas no superaron su anterior High Water Mark.

También debemos analizar periodos determinados que nos sorprenden más que la simple vista del gráfico. De hecho la vida inversora no es más que pequeños segmentos de gráficos a muy largo muy plazo como éste. Cualquier inversor que hubiera entrado en el mercado de S&P500 entre 1980 y el 2008, y hasta Enero 2009, habría obtenido peores resultados que si hubiera invertido en el bono del tesoro americano a 20 años (20Y T-Bond) también respecto a Enero de 2009. Sorprendente, ¿verdad? Pues aún hay más. Si nos remontamos 40 años atrás, desde 1969, los inversores en bonos a 20 años todavía superarían a los de bolsa hasta el pasado Enero 2009 (y eso que los bonos sufrieron una época muy mala durante los años 70).

Como observamos en el gráfico, de los 207 años históricos tenemos 3 largos periodos en que la inversión en bolsa no bate la del 20-Y Bond: 1803-71, 1929-49 y 1968-Enero 2009. En total 129 años sobre 207. Espectacular. Por tanto, estadísticamente, ha sido muy probable que durante la vida inversora de nuestros antepasados y la nuestra, hayamos coincidido al menos parcialmente con periodos en que la RV no haya batido la RF. El interés compuesto hace verdaderos milagros a largo plazo, y aunque nuestra memoria sea corta y selectiva, la historia está llena de largos periodos de mercados, cuando menos, flat.

¿Dónde nos encontramos en estos momentos? Nadie lo sabe, pero lo cierto es que venimos de unos excesos burbujiles en bolsa que han provocado una situación de desplome que no sabemos cuando tocará fondo. Por supuesto, un crack como el actual, suele conllevar rebotes y el embrión de nuevos rallyes donde la inversión en RF queda claramente superada. Por lo tanto no quisiera que se interpretase este artículo como una defensa de un tipo de inversión respecto la otra, en absoluto. Sólo la constatación de algunos datos que nos han sorprendido y que no tienen por qué darse en nuestra vida inversora (que por otra parte, tampoco sabemos cuanto durará). Además, como siempre decimos, estamos ante un escenario de quiebra del sistema que traerá un nuevo mundo inversor, donde posiblemente poco nos ayuden los gráficos de los últimos 207 años. Además parece razonable pensar que escarmentemos en un futuro próximo respecto a los excesos y burbujas de las bolsas de los últimos 50 años, en los que el mundo no ha parado de expansionarse e inventar nuevas formas de generar crédito, ingeniería financiera y riqueza virtual.

Para acabar os diré que todos estos datos debemos manejarlos teniendo en cuenta que la prima de riesgo que se suele exigir a la inversión en bolsa es que supere en un 5% al rendimiento del bono a 20 años. También debemos tener en cuenta que el repunte desde Enero 2009 (fecha final del gráfico) hasta hoy mejora mucho los resultados de la inversión en bolsa. Y por último que tampoco se han contemplado los rendimientos vía dividendo de la inversión en RV.

Tampoco me resisto a recordaros que la progresión patrimonial a largo dependerá en gran medida del comportamiento que seamos capaces de obtener en nuestros activos inmobiliarios y corporativos, ya que la progresión financiera no es más que una parte, habitual y lamentablemente minoritaria en estos tiempos, de nuestro patrimonio total.

martes, 17 de febrero de 2009

Consultas de toda una Vida.

En lo que llevamos de año 2009 estamos recibiendo a través de este blog una cantidad significativa de consultas muy tristes desde el punto de vista de un Family Office. Guardando la confidencialidad profesional debida, os diremos que son consultas de familias desesperadas que claman algo de luz después de una sangría brutal en los ahorros de toda una vida.

Carteras en diversos bancos que les fueron vendidas (y lo que es peor, mantenidas) como renta fija muy segura. Como el tipo de activo ideal para blindar el fruto de toda la vida laboral, de esfuerzo y de ahorro. Las más perjudicadas están compuestas por acciones preferentes perpetuas, incluso por fondos o conglomerados de perpetuas, y por vulgares titulizaciones de empresas indescifrables pseudo-filiales de otras multinacionales que pusieron su nombre un día, o ni siquiera eso. En muchos casos lo que serían los famosos paquetitos de basura crediticia propiamente dicha, cuyos flamantes ratings algunos incluso conservan relativa y vergonzosamente.

De hecho hace unos pocos años se vendían indistintamente estas emisiones en el mismo segmento de riesgo que la deuda senior con vencimiento de emisores multinacionales. Y era relativamente comprensible, ya que jamás habían sufrido ni sus cotizaciones ni la solvencia de estas emisiones. Es cierto que nadie era capaz de explicar qué había bajo esos nombres anglosajones, indescifrables y técnicos. Pero qué demonios! al fin y al cabo todo el mundo invertía en productos financieros indescifrables! De hecho, el que no lo hacía quedaba relegado al analfabetismo inversor, siendo objeto de mofa por su entorno social y sobre todo bancario.

Era impensable que esa renta fija nebulosa creada por financos a demanda de inversópatas (premonitorio artículo de Junio 2007), pudiera generar pérdidas para sus tenedores. Al fin y al cabo se trataba de renta fija. Pero ahora sabemos que era tan fija como los beneficios de las entidades subyacentes (que jamás hubieramos previsto que llegasen a tambalearse), o tan fijas como la capacidad de un Ninja para pagar su hipoteca. ¿Quién iba a predecir que las entidades financieras (no sólo bancos) desaparecerían o deberían ser rescatadas masivamente; o que se concedieran créditos hipotecarios a familias insolventes de forma sistemática, masiva y perversa? Desde luego las entidades calificadoras de riesgo no, y en aquel entonces parecían La Biblia.

No se trata por lo tanto, de demonizar a los que vendieron esas emisiones hace algunos años, cuando nadie podía imaginar que pudieran convertirse en papel mojado. Se vendieron como seguras porque en aquel entonces nadie podía afirmar lo contrario. Pero a partir del verano de 2007 el mundo financiero empezó a cambiar. Y esas emisiones comenzaron a perder valor, aunque seguíamos viendolas como un producto seguro que simplemente tenía precios más atractivos. Desde entonces hasta hoy la situación de este tipo de emisiones ha cambiado radicalmente, y en el camino la mayoría de nosotros hemos dejado de considerarlas un instrumento de blindaje, un activo seguro, para considerarlas inversiones de riesgo. Eso ha ido sucediendo paulatinamente, y la afectación personal ha dependido de la cintura y agilidad de cada uno para analizar y reaccionar ante esa dramática realidad cambiante. Es aceptable que la reacción de asesores y banqueros pueda haberse producido más tarde de lo deseable, y que su supuesta formación y capacidad no haya servido para salvaguardar la mayor parte del patrimonio de sus clientes. Pero lo que sí es reprobable es que hoy aún hayan asesores y/o banqueros que sigan considerando este tipo de inversiones como renta fija segura con la que blindar patrimonio, sin haber evolucionado con la realidad.

Están permitiendo así, la muerte de la rana de sus clientes, a pesar de que algunas de estas emisiones se hayan literalmente desplomado violentamente por la propia aridez de ese mercado. Y muchos han sido incapaces de reaccionar, pero no por mera incompetencia sino por falta de honestidad consigo mismos y con sus clientes. Las consignas de las entidades para las que trabajan son, aún hoy, mantener e incluso comprar más a precios ridículos para compensar las pérdidas. Olvidando completamente el orígen y la motivación de estas carteras, que hace tiempo que dejaron de ser fijas y seguras y se están desmoronando una tras otra, llevándose por delante vidas enteras de ahorro y esfuerzo.

Las consultas recibidas no serían tan dramáticas si hace tan sólo unos meses, los gestores y asesores de sus respectivas carteras hubieran cogido el toro por los cuernos. Si hubiesen explicado que los activos en cartera de sus clientes se habían convertido, en estos tiempos convulsos y de crack financiero, en inversiones de riesgo. Incluso la responsabilidad podía derivarse hacia el colapso financiero de forma razonable, eximiendo de la misma a dichos asesores. Y aunque los Clientes les habrían recriminado por haberles asesorado mal en orígen, los argumentos de defensa de los asesores serían avalados por las circunstancias excepcionales de la crisis sistémica y también por su honestidad profesional. Pero lo realmente importante es que los activos de los Clientes se habrían salvado en una mayor proporción (a pesar de que sus rentas habrían disminuído drásticamente). Lamentablemente muchos profesionales no lo hicieron y prefirieron, prefieren aún, asesorar bajo el avestruzamiento y, lo que es mucho peor, la comercialidad.

Estas emisiones, como tales inversiones arriesgadas pueden ser una opción más para los inversores, pero siendo conscientes de su riesgo de impago de intereses o cupones, también de su riesgo de evento crediticio o incluso default y por lo tanto de su altísima volatilidad y potencial pérdida de valor.

Cuando se trata de emisiones de bancos relativamente sólidos como las propuestas por Fernan2 o Llinares, pueden suponer una inversión atractiva, pero jamás para blindar los ahorros de toda una vida. Se han convertido en inversiones de riesgo, y como tales tienen su público. Incluso las emisiones que estamos viendo en las carteras de las consultas recibidas, a pesar de ser en su mayoría emisores de dudosa solvencia en la actualidad, también podrían encontrar su sitio en una porción de cartera de determinados inversores. Pero lo dramático es que siguen configurando el 100% de estas carteras, que se diseñaron en su orígen para blindar todo el patrimonio de una familia y resguardarlo de los peligros de las bolsas.

El resultado os lo pedéis imaginar, patrimonios de trabajadores que han conseguido durante toda una vida de esfuerzo y sacrificio acumular unos centenares de miles (o incluso algún millón) de euros con pérdidas del 60, 70 e incluso 80%. Ahorros que ahora en plena vejez se han perdido sin haber querido jamás arriesgarlos. Sangrías que sus gestores y asesores no han sabido ni querido cortar a tiempo, y que aún hoy cuando una emisión tras otra deja de pagar ni siquiera los intereses, siguen con la consigna del "cuando todo esto pase ya se recuperará la par". Repito que no es recriminable que hace unos años recomendaran este tipo de RF. Pero lo que no tiene perdón de Dios es que no hayan querido reaccionar valiente y honestamente ante unos productos que hace muchos meses que objetivamente dejaron de ser adecuados para blindar patrimonios. Ese, y no otro, era su trabajo.

Para nosotros es también muy duro tener que abrirle los ojos a estas Familias. Vienen a consultar situaciones tan desesperadas que les han llevado a desconfiar del banco en que han depositado su fe y patrimonio todos estos años. Consultas a las que llegan presas del pánico por ver que los extractos de sus carteras se están extinguiendo mes tras mes. Pero no obstante quieren creer lo que les dicen sus banqueros y asesores, y no pueden creer que su futuro haya cambiado radicalmente a estas alturas de su vida, sin comerlo ni beberlo. Obviamente tampoco hay ninguna garantía de que todas estas emisiones se extingan una tras otra como ya han empezado a hacerlo algunas. Por lo tanto la pregunta del millón que deben hacerse estas Familias es si la valoración actual de sus carteras es realmente vital para sus vidas. Si el valor residual actual de sus ahorros puede arriesgarse a cambio de una posible recuperación, quizás puedan mantenetse algunas posiciones y cruzar los dedos. Pero si perder el patrimonio que les queda a valoración actual (15 o 25% de lo que era tan sólo hace un año) es algo a lo que no pueden arriesgarse, no queda más remedio que vender y blindarlo según los criterios actuales.

Siempre ha sido más difícil afrontar la realidad que vivir en el engaño, pero las consecuencias de no reaccionar valientemente ante las adversidades suele tener resultados terribles. Una pena y una injusticia.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Consignas y más Consignas.

El pasado fin de semana leí un artículo en Expansión que me dió pena y rabia. Pena porque se siguen cometiendo los mismos errores de base una y otra vez; y rabia porque una publicación de prestigo como Expansión permita consignas de inversión tan poco objetivas, por decirlo de forma elegante. Os recomiendo que le echéis un vistazo, comentarios incluídos, para que a continuación pueda compartir unas reflexiones con vosotros.

Miquel Roig y Daniel Badía, a quienes no tengo el gusto de conocer más allá de sus escritos en dicha publicación, nos hablan de la bondad de invertir en bonos corporativos. Así, sin más. Y hágalo Ud. a través de fondos de inversión para diversificar convenientemente, dejándolo en manos de expertos (sic): "Con una inversión mínima, permiten una gran diversificación y delegan la gestión a profesionales de la inversión en estos mercados." Otra cita eminente: "Precios tan deprimidos como los actuales, en nuestra opinión, suponen un momento ideal para el gestor para invertir en deuda corporativa, tenga o no grado de inversión", y ¿quién lo dice? Adam Cordery, o sea un gestor (vendedor) de renta fija de Schroders. Unos y otros vienen a decir que poco importa la solvencia ni la capacidad de devolución del emisor si el precio de compra es suficientemente bajo.



Para ello se utiliza en dicho artículo un absurdo ejemplo: La inversión que supuso para los Chicago Bulls el fichaje de Michael Jordan por 35 millones anuales, y lo malo que habría sido dicho fichaje si el precio hubiera sido 100 veces superior (sic). Lo extrapolan a las perjudicadas cotizaciones de la deuda corporativa de hoy en día y el resultado es que es el momento de comprarla. Pero comprar deuda corporativa de baja o dudosa solvencia a bajo precio es en realidad como si los Chicago Bulls ficharan a jugadores profesionales con graves lesiones, que les van a impedir triunfar a un número indeterminado de ellos, por la mitad de lo que cobra Michael Jordan. Y pensar que como cuestan la mitad, igualmente van a ser competitivos y además se van a forrar vendiéndolos como cracks en plenas facultades. Además la Tormenta Perfecta en la que nos estamos adentrando va a agravar dichas lesiones de modo incalculable. Peligroso, ¿verdad?

Para empezar, se ignora totalmente las circunstancias de dicha inversión, y se limitan simplemente a calificarla de buena o mala en función del precio de compra. Pero como hemos dicho muchas veces la relación rentabilidad/riesgo es sólo una de las variables que debemos tener en cuanta antes de calificar una inversión como buen o mala, adecuada o inadecuada para nuestro caso concreto. En el mencionado artículo de Expansión, ni siquiera se tiene en cuenta algo tan elemental como la proporción de la inversión respecto al total de nuestro patrimonio. Simplemente se vomita la consigna en grandes letras: "Los expertos recomiendan ir creando poco a poco una cartera de deuda corporativa". En un alarde de su capacidad de análisis y prudencia se recomienda hacerlo paulatinamente: "Lo recomendable es espaciar las compras en varias semanas o meses (2.000 cada semana o 5.000 cada mes, etcétera). Mickael Benhaim, responsable global de Bonos de Pictet Funds (otro vendedor), afirma que ya ha llegado el momento de empezar a constituir una cartera de deuda corporativa, especialmente en bonos de alto riesgo, aunque aconseja ir entrando poco a poco."

Ahí van otras perlas:

"La clave en este tipo de inversiones consiste en disponer de una cartera lo suficientemente diversificada para que el posible impago de uno de los emisores pueda ser compensado con los intereses y la recuperación del capital invertido en las empresas supervivientes." Lamento corregirles, pero la recuperación del capital invertido en las empresas supervivientes no va a compensar los defaults ni los eventos de crédito que se produzcan en las inversiones que salgan rana, sólo los intereses. Pero entre una amortización normal de la emisión y un impago o default pueden haber (habrán) diversos eventos de crédito que hagan de dichas emisiones un calvario financiero a pesar de que no hagan default.

"La economía caerá, la demanda retrocederá, los impagos de deuda empresarial subirán desde el 2% actual hasta más allá del 15% ¿La buena noticia? Los precios actuales ya tienen en cuenta el peor de los escenarios posibles." Señores, no podemos basar el éxito de una estrategia de inversión en que los defaults o credit events futuros no vayan a superar el 15%. No en un escenario de trampa de liquidez como el actual. Pero es que ni siquiera se menciona el plazo de inversión recomendado, y la deuda corporativa más allá de un par de años puede verse ante dificultades absolutamente imponderables. "El peor de los escenarios posibles" para la mayoría de analistos ha venido siendo superado sistemáticamente por la cruda realidad que los ha ido dejando en evidencia día tras día. ¿Por qué habría que confiar ahora con sus cálculos del "peor escenario posible"?

Ni circunstancias de inversión, ni proporciones de patrimonio, ni de carteras, ni timings de inversión... nada de nada. La Insoportable Levedad del Gestor o del vendedor en su pura esencia.

No tengo ningún ánimo de ofender a los autores del artículo de Expansión, ni siquiera les conozco. Pero no he conseguido en contrar en su texto, ni en las menciones de los gestores/vendedores que incluyen, ni un sólo análisis racional de riesgo, rentabilidad y circunstancias que velen por los intereses de los potenciales inversores. Sólo Consignas y más Consignas.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Bendita sea la Mentalidad Avestruz.

De todos es sabido que las avestruces entierran su cabeza bajo tierra cuando intuyen peligro, como si de ese modo se pusieran a salvo. Evidentemente el hecho de aislar sus sentidos no les evita para nada el perjuicio de la situación real que exista a su alrrededor. Con esta "estrategia salvadora" sólo consiguen cambiar una sola realidad: La suya. Evitan así el estrés que les produciría ser conscientes del escenario real que las rodea, pero de ninguna forma consiguen mejorar su situación de peligro. Tan sólo mejora su mera e inútil subjetividad.



Del mismo modo podemos decir de nosotros mismos que ser conscientes de que nos encontramos en una situación hostil, de que un grave peligro nos acecha o de que nuestras perspectivas de futuro se han visto dramáticamente mermadas por unas circunstancias negativas; es la premisa sine qua non para poder reaccionar e intentar evitar el perjuicio en lo posible. No sólo es materialmente imposible solucionar nada si enterramos nuestra cabeza bajo tierra sino que los daños, al no poner ningún remedio, van a ser mucho más demoledores.

Aplicando estos silogismos tan obvios a las circunstancias de un inversor en un entorno hostil como el actual, obtendremos revelaciones cuando menos curiosas. Es lamentablemente habitual en estos tiempos encontrarnos con patrimonios gravemente afectados por carnicerías varias: Estructurados que cotizan al 15, 30 o 50% de su valor, carteras de RV y RF (acciones preferentes y deuda perpetua) con minusvalías latentes de más de un 50%, e inversiones diversas en derivados a la deriva.

Algunos de estos inversores con patrimonios financieros mutilados actúan con la Mentalidad Avestruz. O sea que ante las pérdidas latentes sufridas en sus carteras entierran sus cabezas sin salir de los mercados y sin poner ningún remedio a su situación. Siguen así los consejos de los mismos gestores que les han perjudicado poniendo en riesgos excesivos sus patrimonios: Ahoranoesmomento. Realizarpérdidasesunsuicidio. Venderíasenelpeormomento. Estamostocandofondo. Ahorahaymuchasoportunidades... ¡Más madera, es la guerra! En pleno avestruzamiento mental, el criterio estratégico es: "No realizo pérdidas, luego no pierdo. En cuanto la bolsa (o los estructurados o lo que sea) suba, me recupero y todo habrá sido una simple pesadilla". Y hasta que eso ocurra, la cabecita bajo tierra y con el pie del gestor sobre ella, no vaya a ser que se le ocurra levantarla, echar un vistazo al panorama y coger al toro por los cuernos, cesando así el lucro de dichos gestores y custodios. Y cuando desde su mini búnker o también llamado hoyo en el suelo, pregunte a los manipuladores de su dinero con voz de ultratumba: "¿Cómo va todo por ahí arriba?" la respuesta será: "Tranquilo, que ya casi ha pasado el peligro. Aguanta un poco más y ni se te ocurra sacar la cabeza porque así no te ve nadie".

Casi lo mismo podemos decir de los propietarios de inmuebles en pleno estallido de la burbuja, seguido de una depresión económica global: "No vendo mis inmuebles, luego valen más de lo que el mercado dice" La única diferencia respecto al razonamiento Avestruz del inversor en bolsa es que muchos propietarios de inmuebles compraron a precios inferiores a los de hoy (Si hubieran comprado los inmuebles a un precio mayor que el de mercado hoy, la frase sería idéntica a la anterior de no realizar pérdidas = no perder). Pero no por haber comprado barato hace años y no estar en pérdidas se deja de perder valor inmobiliario. Si el precio de mercado baja, nuestros inmuebles y por tanto nuestro patrimonio también lo hace, independientemente de si los vendemos o no y del criterio de valoración que utilicemos. Si además le añadimos el coste de oportunidad de que nuestros inmuebles no crezcan en plusvalías en otros mercados, escenarios y tipologías, la diferencia en nuestra evolución patrimonial en el tiempo será brutal.

Tristemente, el inversor en bolsa perjudicado y el propietario de inmuebles en ciclo bajista, suelen coincidir en la misma persona. Y si lo hacen además coincidiendo en el tiempo, entonces la Mentalidad Avestruz se convierte en doblemente devastadora de patrimonios. ¡Y esta tragicomedia se viene dando desde que las cotizaciones estaban un 50% más arriba que hoy! No es lo mismo despreciar nuestro crecimiento patrimonial durante unos meses que hacerlo durante un ciclo. Despreciar la evolución positiva y correcta de un patrimonio a lo largo de unos años, es un tiempo precioso muy difícilmente recuperable a lo largo de nuestra vida inversora. Y este desprecio se convierte en aberración cuando nos enfrentamos a una depresión global como la existente.



Como simple dato de la globalización: Las 16 millones de transacciones que se cruzaron uno de los días fatídicos del 1929, hoy se cruzan en los primeros 5 segundos de cualquier sesión de Wall Street.

Pero desde una perspectiva ligera, no debemos demonizar ni criticar a los tenedores de patrimonios con Mentalidad Avestruz, sino todo lo contrario, beatificarlos. Gracias a ellos los mercados no caen mucho más violentamente. Gracias a que sus carteras se petrifican y se mantienen fuera del mercado, las órdenes de venta no se multiplican haciendo caer los precios aún más. Y sus inmuebles tampoco pasan a engrosar las listas de ofertas gracias a que los aguantan a pesar de que cada día pierden valor, y de que los rallies alcistas pueden volver sólo después de la depresión europea, que esta vez se prevee peor que la americana. Gracias a ellos el mercado inmobiliario no caerá más allá de lo que los embargos, el paro y la propia recesión provoquen.

La Mentalidad Avestruz sostiene las caídas de los mercados bajistas en un acto filantrópico y heroico de los inversores que la practican. Sacrifican sus propios patrimonios (y el de sus inocentes herederos) en favor de que el resto de mortales puedan colocar mejor sus activos mobiliarios e inmobiliarios en el mercado, encontrando así compradores más fácilmente y perdiendo muchísimo menos. ¿Tonto el último? No, bendito el último. Gracias a estos super-hombres y super-mujeres que esconden sus cabezas bajo tierra en tiempos difíciles permitiendo así que sus patrimonios disminuyan sensiblemente y de forma continuada, el resto tienen un mayor margen de maniobra. Y también debemos agradecer la labor que realizan sus gestores (¿filantrópica también?), presionándoles firmemente para que mantengan la cabeza enterrada cuando tienen tentaciones de mirar a su alrededor y tomar decisiones para salvar sus patrimonios como hacen el resto de mortales egoístas y primitivos. Ellos no, los inversores con Mentalidad Avestruz, están hechos de otra pasta. Aguantan el tipo, aprietan los dientes y se autoconvencen de que las pérdidas de valor inmobiliario y de sus carteras (aquí sus gestores les ayudan a convencerse) van a ser pasajeras. Que todo volverá a ser igual como en un simple ciclo bajista, como los de antaño. ¿Visionarios o beatificables?
Entonces dijo Jesús a Sus discípulos: "en verdad os digo que difícilmente entra un rico en el Reino de los Cielos. Y además os digo: es más fácil a un camello pasar por el portal del ojo de la aguja, que a un rico entrar en el Reino de los Cielos”. (Mt. 19, 23-30)
Pues yo que pensaba que se refería a otra cosa... Bendita sea la Mentalidad Avestruz. Mientras tanto, resta y sigue...

lunes, 17 de noviembre de 2008

Soho Trump Hotel.

Nueve meses después de nuestro artículo Póker de Ases estratégico. Back to the American Dream en el que ya proponíamos las potencialidad de una inversión a 4 bandas, vamos a darle un repaso desde el escenario global actual y con una propuesta concreta de inversión.

Como habréis releído teníamos 4 ases para la inversión en norteamérica: Potencial revalorización de inmuebles prime, renta fija corporativa, renta variable y cambio $/€. Empezando por la última, el tipo de cambio ha corrido a favor del potencial inversor, desde el dólar y medio por euro de aquel momento al 1,25 actual (+17%). En cuanto a la RV el Dow Jones ha perdido un 30% aprox. aunque los valores de empresas como KO lo ha hecho un 22% o JNJ que lo ha hecho apenas un espectacular 5%. Del sector financiero mejor ni hablamos, ya que es difícil encontrar bancos con caídas inferiores al 50%, no aptas para cardíacos, como ya advertimos entonces. Determinada renta fija corporativa no financiera, a pesar de los sustos de las compañías automovilísticas, parece que sigue siendo atractiva en cortos plazos, aunque la dificultad de todas las compañías en general para refinanciarse hace que sus balances sean muy inestables y por tanto su riesgo de credit event no sea descartable en muchas grandísimas empresas. Finalmente en cuanto a revalorización del mercado inmobiliario norteamericano en general, parece que sigue estando lejos, aunque mucho más cerca que en España o incluso Europa. Y por ello nuestra recomendación para blindaje de patrimonio inmobiliario (y en ciertos casos como alternativa parcial a algunos tipos de renta fija), se centra hoy por hoy en zonas exclusivamente primes como Manhattan.

Actualmente estamos facilitando a nuestros Clientes el acceso a promociones diversas en NY. Desde apartamentos en Wall St. hasta unidades del Soho Trump Hotel, el único 5* GL del mítico barrio del Soho. La comercialización definitiva de este último va a producirse a principios de Enero 2009 y su inauguración está prevista para finales de ese mismo año. Los costes de la inversión en una de las habitaciones de este Hotel rondan entre 1 y 1,5 millones de $, y la rentabilidad prevista por el developer y la Hotel Trump Organization, que explota gran número de hoteles de lujo en todo el mundo, es de aprox. un 7% anual neto para el inversor. La rentabilidad final, lógicamente, dependerá de la ocupación y los precios por noche que consiga la propia explotación hotelera. Como dato, la ocupación promedio de los hoteles de NY en este año supera el 90% y subiendo, y dificilmente podremos encontrar un inmueble prime entre los primes como este Hotel Trump en el corazón del Soho de Manhattan. Además, como nuestro empeño siempre es relacionar la Felicidad con la Riqueza, este tipo de inversión puede disfrutarse como uso personal un máximo de 120 noches/año, bajando proporcionalmente el rendimiento, como es óbvio.

Lógicamente por el volumen de reservas realizado desde Cluster Family Office, nuestros Clientes que compran al menos una unidad gozan de unos descuentos especiales, además del retorno de la comisión generada por nuestra intervención como agentes inmobiliaros, que siempre deducimos íntegramente a nuestros Clientes en toda transacción inmobiliaria. De este modo las rentabilidades esperadas para la inversión se ven sensiblemente incrementadas.

Dicho esto, os preguntaréis ¿por qué mencionamos este tipo de inversión, que supera el millón de $, en un blog dedicado al asesoramiento gratuito de pequeños patrimonios? Pues bien, siguiendo fieles a la filosofía de Fresh Family Office de intentar adaptar y aplicar protocolos y estrategias de inversión de grandes patrimonios también a pequeños inversores, estamos tratando de que el partner oficial de Trump y Prodigy en España, Idien Group, vehicule la venta de fracciones de unidades por separado a través de sociedades de inversión. De modo que un pequeño inversor pueda adquirir por 100.000, 200.000 o 500.000 € una décima o una quinta parte o la mitad de una unidad y compartir sus rendimientos y titularidad en sociedad con un grupo de pequeños inversores. Parece ser que esta propuesta verá la luz en breve y se venderán bajo esta estructura diversas unidades del Soho Trump Hotel en España gracias a CFO. Y quién sabe si se podrían gestionar en un futuro próximo 15 unidades como Socimi, o sea Reit española.



El próximo martes 25 de Noviembre Prodigy-Trump e Idien Group realizarán una presentación de este inmueble en el Hotel Gran Meliá Fénix de Madrid para inversores españoles. Cluster Family Office estará presente en este acto junto con nuestros Clientes interesados. Pero también hemos acordado con los developers del proyecto y responsables de la presentación, así como con Idien Group, que se realizará una sesión informativa específica para pequeños inversores interesados en la compra de fracciones de unidad a través de los vehículos que se explicarán en dichas reuniones. Para ello será necesario coordinar el número de asistentes a cada reunión y el perfil inversor, o sea, potencial comprador de unidad entera o pequeños inversores interesados en la compra de fracciones de unidad inmobiliaria. Por lo tanto emplazo a los interesados a que nos contacten para coordinar dicha sesión informativa que tendrá lugar el mismo día de la presentación oficial del Soho Trump Hotel en Madrid, aprovechando la presencia del developer del proyecto. Además, para los compradores de unidades, los promotores programan viajes personalizados de tres días a NY con billetes y estancias pagadas, que incluye lógicamente una visita guida privada al rascacielos en construcción.

La crisis financiera está fulminando los mercados de RV e incluso parte de la RF. También los inmuebles en los EE.UU. siguen sufriendo depreciaciones. Y como diría Buffett, no sabemos que harán estos mercados en el futuro, pero en los niveles actuales seguimos pensando que una inversión estratégica de este tipo en los EE.UU. puede encajar en muchos Balances Vitales. Seguimos creyendo en el poker de ases estratégico, a pesar de que €/$ haya ya generado un beneficio que muchos han dejado escapar. A pesar de que la RV y RF no financiera siga incierta, y a pesar de que los inmuebles prime se hayan apreciado al menor ritmo de su historia reciente. Sin embargo en Manhattan ni siquiera han bajado de un +6% en el último año, aunque recordando la frase del Oráculo de Omaha pueden hacerlo en los próximos tiempos, obviamente. A pesar de todo consideramos el momento presente y el próximo 2009 aún más adecuado si cabe para esta estrategia adaptada a cada Balance Vital.

Por todo ello nos parece esta compra en Soho Trump Hotel una inversión que, siempre dependiendo de cada circunstancia familiar y patrimonial y adaptándola a cada caso, puede sustituir a muchas desinversiones inmobiliarias en Europa, y sobre todo en España. Por su esencia prime (a nuestro entender lo más prime que podemos encontrar hoy por hoy en todo el planeta), por sus potenciales inquilinos o usuarios de hotel 5* (infinitamente más numerosos que los potenciales inquilinos de un apartamento en la misma ciudad por ejemplo), por su potencial rally alcista futuro, por sus garantías de developers y partners de gestión, explotación y marca, por el timing de la inversión en pleno 2009, por una divisa todavía atractiva a 1,25 $/€, por una previsible recuperación de la Economía norteamericana más próxima que la europea, etc, etc, etc. Además, si conseguimos finalmente vehicular este tipo de inversión también para pequeños ahorradores, supondrá una satisfacción personal enorme, ya que de otro modo sólo estaría al alcance de clientes de Family Office propiamente dichos. Unos y otros, además, pueden garantizar el 100% de la inversión mediante una compra complementaria de bonos del tesoro americano a 10 o 15 años, configurando así una inversión con uno, dos, tres o cuatro ases 100% garantizada por Treasury Bonds.

Los interesados en asisitir a dicha presentación en Madrid el próximo martes 25 de Noviembre, sean o no clientes de CFO, deben contactarnos lo antes posible para poder coordinar y organizar reuniones informativas de pequeños grupos, bien sean para inversores en unidades enteras como para las reuniones específicas para pequeños inversores.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Síndrome de Estocolmo Financiero y tinto de verano.

Hace tan sólo 75 días que publicábamos el artículo: "Tómese un zumito a mi salud". Como podréis recordar, en él analizábamos las estrategias que recomendaban nada menos que 8 entidades financieras, a saber: Inversis, Dexia, Atlas Capital, Tressis, Banif, Abante, Unicorp Patrimonio y Lloyds TSB España.

Quizás fuesen los efectos del calor de pleno Agosto y el Tinto de Verano entre pantallazo y pantallazo, pero como dijimos entonces de manera fina: "Todos, sin excepción, barren para casa escandalosamente". Recordemos que TODOS, recomendaban un mínimo de entre un 30 y un 45% de bolsa, con la única excepción de Atlas que proponía un 20%. Sería interesante que Expansión reeditase hoy su artículo en cuestión, con el recálculo aproximado de las pérdidas que acumularían todos los potenciales clientes que hubieran seguido los consejos de dichas 8 entidades. De hecho, seguro que sus recomendaciones publicadas (y aún más las del día a día) influyeron a miles de inversores, dado el alcance y prestigio de dicho periódico y de las entidades en cuestión.

Algunos de esos nombres ya nos suenan a bancarrota nacionalizada, como por ejemplo Dexia o Lloyds. ¿Será por su situación apurada que recomendaron bolsa cuando el mundo estaba ya roto? Me temo que no. Sus recomendaciones, las de todos, fueron siempre en la misma linea recaudatoria, independientemente de los ciclos bursátiles. Algunas entidades han muerto matando, aunque al tercer día las resucite el Estado, pero además el resto sigue disparando a discreción. Nunca aprenderán, ni los financos ni los inversópatas. Bueno, estos últimos sí que han aprendido: Perdiendo. Pero pronto olvidarán sus errores y volverán a los brazos de los maltratadores de su patrimonio. Será el poder de las corbatas, el aspecto pomposo de las entidades o incluso las sienes canosas de algunos de ellos que sólo esperan su jubilación anticipada, pero la realidad es que cualquier banquero tiene una enorme, sorprendente e indignante credibilidad por parte de sus clientes. Incluso por parte de aquellos sufridores que arrastran pérdidas muy cuantiosas por su culpa, en un paradójico Síndrome de Estocolmo Financiero.

Las recomendaciones de estas 8 entidades financieras son como si 8 médicos recetaran a través de la prensa diversas píldoras adelgazantes muy caras (comisiones y corretajes generados por el asset allocation de las 8 entidades), que no sólo no adelgazan sino que han hecho a TODOS los usuarios engordar muchísimos kilos. Además, los efectos secundarios de estos kilos de más son incalculables (desde una pérdida de ahorros para la vejez, hasta un cambio drástico del nivel de vida familiar, pasando por una depresión por haber dilapidado en 7 semanas gran parte del esfuerzo de toda una vida). Sin embargo, estos "profesionales de la medicina" siguen recetando a diario estrategias de inversión que, acertadas o no, sólo tienen un objetivo claro e ineludible: La generación de comisiones para la entidad. Prueba de ello es que ni siquiera en pleno Agosto, cuando el horizonte y el presente eran ya muy negros, ninguna de las entidades consultadas recomendó mantenerse apartado de los mercados. Es cierto que todos recomendaron estar en moderada liquidez, pero a través de fondos monetarios y bonos, ambos con comisiones y corretajes que hunden el rendimiento sensiblemente por debajo del 5%!!! La excepción, aunque dolosa, la encontrábamos de nuevo en Atlas Capital que recomendó un 50%, sólo un 50%, del volumen total en puros depósitos, con mejor rendimiento y escasas o nulas comisiones para la entidad en cuestión.

En el tremendo escenario actual, mantener la liquidez 1,5 o 2% por encima de monetarios; o bonos a corto plazo (que disparan el lastre que suponen sus corretajes), es la diferencia entre una buena y una mala estrategia. Con la que está cayendo (y siempre), es la diferencia entre una honesta o deshonesta recomendación profesional. Además debemos restarles las minusvalías generadas por las carnicerías de RV que han supuesto el no abandonar mayoritariamente los mercados por el afán recaudador de comisiones bursátiles, incluido el afán recaudador de las comisiones de éxito y sus infinitas variantes. El resultado: Devastador.

Quizás algunos aprendan temporalmente a golpes, pero la memoria seguirá siendo muy corta.

P.D. Otra vez Expansión publicó el pasado día 1 de Noviembre (día terrorífico) un artículo (terrorífico también) que firma M. Martínez en el que viene a decir que, debido a las caídas de precios de las empresas cotizadas, sus dividendos son más atractivos que los depósitos bancarios y aún más si lo comparamos con la renta fija soberana. Por supuesto las fuentes citadas tienen todas intereses en gestoras que viven de las comisiones que generan los inversores en bolsa. Nuestro desquicio ha alcanzado tal extremo que se puede ya confundir el riesgo de la RF y depósitos con el de la RV y publicarlo en un periódico de prestigio como Expansión... Vendiendo sin rubor alguno dividendos residuales de nuestro reciente pasado de bonanza burbujeante en pleno proceso de inmersión en la tormenta perfecta, que se tragará no sólo los dividendos de estas cotizadas sino la propias empresas enteritas y sin masticar. ¡Abandonen, Señores un aburrido depósito al 6% y cómprenme el crecepelo "Dividendus"...! ¡Más madera, es la guerra!... Estamos muy, pero que muy mal.

El número de malhechores no autoriza el crimen.
Charles Dickens (1812-1870)

Lo peor que hacen los malos es obligarnos a dudar de los buenos.
Jacinto Benavente (1866-1954)


viernes, 24 de octubre de 2008

Los Amos del Universo.

Corría el año 1990, la bolsa de Tokio perdía más de la mitad de su valor y adelantaba la entrada de Japón en recesión.
En nuestro país aún no funcionaba el Ibex ni el mercado continuo.
El Dow Jones luchaba en la cota de los 3.000 puntos en medio del ambiente de la invasión de Kuwait por Irak.
Y a mis manos llegaba una novela de Tom Wolfe escrita en 1987 cuyo título original fue “The Bonfire of Vanities” traducido aquí como “La Hoguera de las Vanidades”. Ese fue el año del crash en el que un “lunes negro” de octubre el Dow caía 508 puntos, un 22,6%.

Me gustó mucho leerla y creo que estaría muy bien hoy recordar algunos fragmentos:

“…….Los Amos del Universo eran unos espeluznantes y rapaces muñecos de plástico.....
…..Tenían aspecto de dioses noruegos que fuesen al mismo tiempo levantadores de pesas, y se llamaban cosas como Dracon, Ahor, Mangelred y Blutong. Incluso dentro del campo de los juguetes de plástico, su vulgaridad era extraordinaria. Pero un día, en un arranque de euforia, después de haber descolgado el teléfono para aceptar un pedido de bonos que habían supuesto para él una comisión de 50.000 dólares, así de sencillo, aquellas palabras habían brotado en su mente. En Wall Street, él y unos pocos más, ¿cuántos?, trescientos, cuatrocientos, quinientos a lo sumo…se habían convertido precisamente en eso, en Amos del Universo. ¡Sin limitación alguna…! Naturalmente, jamás se le había ocurrido a Sherman pronunciar esta frase ante nadie. No era tonto.

(...)

…..Entonces correría el riesgo de llegar tarde al trabajo, cosa que, en Pierce & Pierce, era siempre recibido con ceños fruncidos. Nadie había dicho nada explícitamente, jamás, pero todo el mundo suponía que había que llegar temprano y empezar a ganar dinero cuanto antes…todo el mundo suponía que los empleados de Pierce & Pierce eran Amos del Universo.

(...)

Todos los días, los taxis esperaban en fila en el cruce de la calle Sesenta y nueve y la Primera Avenida para llevar a los Amos del Universo hasta Wall Street. De acuerdo con las normas, todos los taxistas tenían el deber de llevarte adondequiera que te dirigieras, pero los taxistas de la cola de ese cruce no aceptaban pasaje a no ser que fuese para ir a Wall Street o sus alrededores. Desde la parada avanzaban un par de manzanas hacia el este y luego descendían junto al East River por una gran avenida, la FDR, Frank Delano Roosvelt Drive.
Una carrera de diez dólares cada mañana, pero ¿qué era eso para un Amo del Universo? El padre de Sherman siempre había ido a Wall Street en metro, incluso cuando era el primer ejecutivo de Dunning Sponget & Leach…….


……..Pero para la nueva generación, para la generación joven, la generación de los Amos, la de Sherman, aquellos principios habían dejado de existir. ¡Aislamiento!.... La idea, con su aura de cinismo y engreimiento, le pareció muy au courant a Sherman. Si podías bajar tranquilamente a Wall Street en taxi, ¿Para qué meterte en las trincheras de las guerras urbanas? ….
(...)

Solo en fechas recientes había llegado Sherman a comprender que en 1948, cuando sus padres compraron y restauraron aquella casa, apenas si eran una pareja ligeramente aventurera que se había decidido habérselas con lo que solo era un edificio vetusto, situado en una manzana venida a menos, que habían tenido que medir los costes de la restauración, céntimo a céntimo, y que acabaran sintiéndose orgullosos por haber sido capaces de crear un hogar digno por un precio relativamente modesto. ¡Joder! ¡Si su padre llegaba algún día a averiguar cuanto había pagado Sherman por su apartamento, y como lo había financiado! ¡Seguro que sufriría un ataque al corazón! Dos millones seiscientos mil dólares, de los cuales 1.800.000 eran un préstamo que le costaba, entre devolución e intereses, 21.000 dólares al mes, a parte del millón de dólares que tendría que pagar de golpe dentro de solo dos años…….se mostraría ofendido…ofendido solo de pensar que sus interminablemente y repetidas lecciones en torno al deber, las deudas, la ostentación, y el sentido de la proporción, le habían entrado a su hijo por una oreja, para salir limpiamente por la otra…

(...)

Pierce & Pierce, la importante firma de brokers, ocupaba los pisos cincuenta, cincuenta y uno, cincuenta y dos, cincuenta y tres y cincuenta y cuatro de una torre de cristal…….La sala de compraventa de bonos , que es donde trabajaba Sherman, se encontraba en el piso cincuenta….dominaba una panorámica del puerto, la estatua de la Libertad, Staten Island y las playas de Broklyn y New Jersey….

………un graduado de la promoción de 1979 de Standford estudiaba el papel que tenía en el escritorio, y sostenía al mismo tiempo el auricular de un teléfono. Su pie derecho reposaba sobre un estribo de una caja de limpiabotas, y un negro que atendía al nombre de Felix, un hombre de unos cincuenta –o quizá sesenta- años, permanecía encorvado sobre ese pie, sacándole lustre al zapato con un trapo. Felix se pasaba todo el día yendo de mesa en mesa, sacando brillo a los zapatos de los jóvenes mercaderes de bonos mientras ellos seguían trabajando, a tres dólares el par de zapatos, propina incluida. Casi nunca se cruzaban una sola palabra;….


…..Sherman se sentó ante su teléfono y sus terminales de ordenador. Le envolvían los gritos, los improperios, las muecas y ademanes, todo el jodido jaleo del miedo y la codicia, y lo disfrutó…Era el mejor vendedor de bonos, el número uno, “el principal productor” como se decía en la jerga……..
……Si un graduado no ganaba 250.000 dólares anuales al cabo de cinco años de trabajo allí solo podía ser porque se trataba de un tipo absolutamente estúpido o absolutamente perezoso…….
……A los treinta años se alcanzaba el medio millón anual, y esa era una cifra tope solo para los mediocres. Si a los cuarenta años no habías llegado al millón eras un tímido o un incompetente. ¡Ahora o nunca!

…..Los chicos de Wall Street, simples jovencillos….habían empezado a comprarse apartamentos de tres millones en Park Avenue. (¿Por qué esperar?) Y se compraban en Southampton residencias veraniegas de treinta habitaciones y ciento veinte hectáreas de terreno, edificios construidos en los años veinte y que se depreciaron en los años cincuenta, cuando la gente empezó a pensar que carecían de todo interés, edificios con alas de servicio en estado ruinoso, y a los que sus nuevos propietarios añadían nuevas alas de servicio y otras ampliaciones. (¿Por qué no? Tenían mucho servicio.) Se estaban haciendo llevar, en enormes camiones, tiovivos que instalaban en los grandes jardines verdes para la fiesta de cumpleaños de sus hijos y también otras atracciones de feria con todo el personal que las atendía (una pequeña y próspera industria).

¿Y de donde procedían todas esas ingentes cantidades de dinero nuevo?.....los Estados Unidos empezaron a imprimir miles de millones de billetes para financiar la guerra del Vietnam……se había desatado una inflación a escala mundial…..de repente, los árabes subieron los precios del petróleo a comienzos de los setenta. Repentinamente se dispararon los mercados: los del oro, la plata, el cobre, las divisas, los certificados bancarios, los pagarés empresariales, e incluso los bonos. Durante decenios, el negocio de los bonos había sido el gigante decrépito y enfermo de Wall Street….El departamento de Pierce & Pierce….formado por …..personas más bien sosas….Los Pelmazos de los Bonos…..Repentinamente Los Pelmazos de los Bonos estaban ganando tantísimo dinero que se habían acostumbrado a congregarse a la salida del trabajo, en el Harry’s Bar de Hanover Square para contarse mutuamente sus anécdotas bélicas….y sobre todo para asegurarse los unos a los otros…..del enorme talento que todos ellos tenían.
¡Amos del Universo! El estruendo llenaba el alma de Sherman….Lo que él estaba haciendo en realidad era mover la palanca que hacía girar el mundo..”

Desde la perspectiva actual, aún es más escandalosa y excesiva la manera de vivir en Wall Street que nos muestra el autor, porque aquellos excesos iniciados a mediados de los ochenta no solo se han mantenido en el tiempo, si no que se han acentuado de tal forma que nos han abocado a la situación que padecemos en estos momentos. Todos estos excesos han acabado con el capitalismo tal como lo conocemos hoy. La riqueza alejada de la productividad y próxima al mundo expeculativo nos ha acabado explotando en la cara.

Una buena idea releer esta novela.

lunes, 21 de abril de 2008

La química inestable de la molécula económica.

Según podemos ver en el gráfico anterior, del siempre interesante blog de Investorsconundrum y elaborado por Bank of America, el spread existente para el CDX IG (Credit Default swap norteamérica) al que cotizan las emisiones de deuda con grado de inversión respecto al tipo oficial del dinero, es decir riesgo de insolvencia cero, es elevadísimo. Hasta aquí, relativamente comprensible dada la desconfianza habida en ese tipo de RF y a la sequedad de dicho mercado. Pero lo realmente asombroso es que, tal y como se observa en el gráfico, estos niveles de spread deberían corresponderse con niveles de RV muchísimo más bajos. Específicamente en el gráfico vemos la cotización del S&P 500, que históricamente ha cotizado muy por debajo de los 1000 puntos cuando los niveles de spread de la deuda (CDX NA IG Index Spread) han alcanzado el nivel de 150 bps.

En los últimos 9 meses, y coincidiendo con la crisis mundial crediticia, esta relación históricamente conservada entre el spread de la deuda y los mercados bursátiles ha saltado por los aires como jamás se había visto. Por ello, y por otros motivos, venimos advirtiendo hace meses que estamos haciendo historia económica. Lo que está ocurriendo en la actualidad está siendo erróneamente comparado con el crack del 1929. Es muy distinto. Y me atrevería a decir que mucho más trascendente.

Vamos a explicar y a analizar detenidamente lo que hemos dicho hasta ahora:

El spread a que cotiza el yield de una emisión es la diferencia que una empresa (o estado) debe pagar de más por encima del tipo de interés oficial para que la deuda que pretende colocar entre los inversores sea atractiva y pueda venderla. Lógicamente, cuanta mayor sea la confianza en esa empresa, menor será el diferencial sobre el tipo oficial que deberá pagar a los inversores para que estos les presten su dinero a cambio de estos pagarés, bonos, etc. Obviamente a menor confianza el diferencial se disparará. En la actualidad dicho spread alcanza niveles altísimos debido a la desconfianza reinante desde el pasado verano. Por lo tanto los seguros o coberturas Credit Default swaps, cuyo índice sobre estos CDX se muestran en el gráfico del encabezado, se encarecen proporcionalmente. Podéis compararlo con este gráfico de la derecha correspondiente al spread sobre el tipo del Tesoro americano a 5 años que había en el 2004. Además, hoy en día el mercado está tan seco que se pueden sufrir diferenciales en la propia cotización de la deuda entre bid y ask (oferta y demanda) verdaderamente demenciales.

Lo que el gráfico y la lógica nos dicen es que siempre ha existido una relación entre la confianza o desconfianza en la deuda emitida por una empresa, y la confianza o desconfianza de los inversores en la cotización de las acciones de dichas empresas en la bolsa. Es decir, cuanta mayor confianza en la deuda corporativa, menor spread sobre el tipo oficial, menor CDX y mayor cotización en bolsa de sus títulos. Y viceversa. Absolutamente racional y hasta hoy ley universal de la economía moderna. Pues bien, desde que estalló la llamada crisis de crédito, esta relación lógica ha dejado de existir.

Hoy vemos que la desconfianza en la deuda corporativa con grado de inversión es enorme y por lo tanto sus spreads y costes de coberturas son de escándalo. Pero sin embargo las cotizaciones en bolsa de dichas empresas, que conservan casi intactos sus ratings de solvencia (paradoja irrelevante por la falta de credibilidad de las calificadoras en los últimos tiempos) siguen a niveles que distan mucho de la desconfianza, aunque se encuentren ya oportunidades value. Es decir, ¡los inversores de bolsa siguen confiando en sus títulos pero paradójicamente no en su deuda! Ilógico, sí. Inestable, también.

Este escenario, por lo tanto, tenderá a buscar su estabilidad en los próximos meses, sin duda. Como lo hace cualquier enlace químico en su camino molecular. La pregunta del millón es de qué lado se va a estabilizar: Puede recuperarse la confianza en la deuda corporativa disminuyendo los spreads actuales y aumentando el precio de la cotización actual de la RF; o bien perderse la confianza en los valores que cotizan en bolsa, en cuyo caso veríamos minusvalías en la RV como auguró la pasada semana Goldman Sachs para el S&P 500.

Personalmente creo que es más factible, y por supuesto deseable, la primera opción (con su permiso, Sres. analistas de Goldman Sachs). Porque ante el estallido de la burbuja inmobiliaria y crediticia, parece que los mercados de RV se hayan tomado como un cierto refugio inversor, aunque yo mismo me sorprenda de lo que acabo de decir. Con esta inmunidad sorprendente que parece tener la RV a la desconfianza reinante, la estabilización bien podría llegar vía recuperación de la confianza en la deuda corporativa con grado de inversión ya que hoy por hoy los fundamentales de empresas no financieras siguen siendo sólidos. Por su parte, los de las financieras quizás estén mayoritariamente ya descontados, vía cotizaciones actuales, publicaciones de resultados y provisiones de fondos para pérdidas de próximos ejercicios. Esto alejaría el fantasma de la profundización del ciclo bajista iniciado en los mercados de RV hace ya prácticamente un año, devolvería la confianza, y por supuesto estabilizaría a su vez el gráfico del encabezado reduciendo a niveles razonables los spreads. De hecho hoy ya se encuentra ligeramente por encima de 100, aunque la volatilidad de estos índices sigue batiendo récords.

Me parece claro que hay un gran flujo inversor en busca de pozos seguros, que está desconcertado y atrincherado en depósitos bancarios. Es cierto que otros flujos se han aventurado en pozos especulativos de materias primas, divisas o inversiones alternativas, pero parece claro que hay un gran potencial de inversión tradicional a la espera de fluir (hoy en depósitos y deuda soberana AAA) en cuanto se recupere la confianza en el Sistema. Incluso me atrevería a decir que la desconfianza podría estar ya muy descontada, a excepción de la desconfianza en la RV que, como ya hemos explicado, podría llegar de la mano de malos resultados corporativos que estabilizarían también el escenario actual vía caídas de las bolsas, y en cuyo caso los spreads de la RF investment grade se mantendrían batiendo marcas en el tiempo dando lugar a una crisis global nunca vista.

Resumiendo, podríamos contemplar una estabilización del sistema en dos escenarios muy distintos: El de la confianza y el de la desconfianza. En el primero, el spread de la RF con grado de inversión disminuiría y la RV podría seguir flat o incluso emprender nuevos rallies gracias a los flujos latentes mencionados. Mientras que en el segundo, la RF seguiría muy castigada y veríamos en los próximos meses resultados muy negativos de las grandes empresas arrastradas por cifras macroeconómicas recesionistas pésimas. Eso nos llevaría a ver caídas bursátiles muy abultadas, al menos en el primer mundo. Aunque los mercados emergentes podrían verse menos o incluso nada afectados.

No obstante, tengamos en cuenta que cuando las reacciones de los mercados parecen obvias, siempre aparece un black swan que deja en evidencia a los faltos de humildad...

En definitiva contemplamos dos escenarios opuestos, pero ambos estabilizarían el desajuste aberrante que hoy en día sufre la RF y la RV, la confianza y la desconfianza. Lo que nos parece inviable es que se prolongue en el tiempo la situación actual porque es inestable. Y la tendencia a buscar la estabilidad, como en la química molecular, debería ser una ley difícil de obviar a medio y largo plazo. Como dije en un comentario a este interesante artículo de Kretan:

Se discute si habrá deflación o hiperinflación, estabilización hacia la confianza o la desconfianza, etc... pero no seguiremos en tierra inestable de nadie durante mucho tiempo.

Jamás la Economía fue tan global y tan próxima al Yin y al Yang.
¿No os parece?

lunes, 4 de febrero de 2008

Poker de Ases estratégico. Back to the American Dream.

Las bolas de cristal no existen. Y el que diga lo contrario se equivoca, miente o estafa, que es la suma de las tres. Por lo tanto los lectores deben mantener en cuarentena las directrices estratégicas que a continuación vamos a comentar. No obstante vamos a mojarnos puesto que se trata de una estrategia que nos parece razonable para algunos patrimonios de nivel medio y superior.

Empezaremos diciendo que vamos a proponer una estrategia a largo plazo, por lo que debemos plantear estas inversiones con un horizonte de al menos 5 años. Consideramos que este recién estrenado 2008 es y será un buen año para invertir en activos norteamericanos. Este pack inversor tiene 4 Ases o elementos en los que realizar inversiones estratégicas interdependientes: Inmuebles, Renta Fija, Renta Variable y Divisa. Quizás ésta última sea la más incierta, pero debido al descenso de sus tipos a corto y medio plazo y al cambio actual, 1,5 $ por cada €, muchos inversores se sienten cómodos invirtiendo en la divisa americana.

Vamos por partes como dijo Jack the Ripper:
  1. Los Inmuebles situados en localidades atractivas para los inversores europeos, como por ejemplo Florida, California o el mismísimo Manhattan, han sufrido y posiblemente seguirán sufriendo una moderación de los precios del mercado inmobiliario en general. Las casas o apartamentos prime se deben situar en cabeza de las preferencias de los inversores. Y aunque su precio no ha caído tanto como el resto, sí que comienzan a vislumbrarse verdaderas oportunidades que mantienen intacto su potencial rally alcista prime cuando el sector se recupere. Envidiables potenciales alcistas vistos desde la perspectiva del sufridor del ladrillo español, sin duda.
  2. La Renta Fija corporativa ha sufrido y seguirá sufriendo lo nunca visto. La estabilidad de la deuda de empresas con investment grade se ha convertido desde la pasada primavera en una auténtica caída de cuchillos de oro. Caída que probablemente continuará hasta por lo menos el próximo cierre del ejercicio contable 2008. Pero donde podemos ya encontrar perlas muy tentadoras para empezar a hacer cartera, tanto en el sector no financiero como, para los más osados, en la deuda corporativa del mismo epicentro de los bancos de inversión zarandeados por la crisis de crédito.
  3. La Renta Variable norteamericana en su conjunto ha caído en los últimos tres meses más de un 12% (DJIA). Aquí encontraremos grandes y ejemplares empresas a precios ya muy atractivos. Además hay sectores como el tecnológico donde la caída de las mejores empresas alcanza niveles superiores al 25%. Y para los amantes de las emociones fuertes, el sector financiero ha sido y está siendo el sector más perjudicado. Siendo sus caídas hasta la fecha muy superiores al 30 e incluso al 40%, y entre ellos vemos bancos de primerísimo orden mundial como Citigroup, Bank of America, Merrill Lynch o Wachovia, sin ir más lejos. De todos modos para los inversores con menos potencial cardíaco no es un mal consejo obviar dicho sector financiero. Para más información de la mejor renta variable norteamericana, consultar al Maestro. Si se tratara de RV española os remitiría también al otro Maestro, antagónicos en todo pero Maestros ambos.
  4. En cuanto a la Divisa, su mayor atractivo lo debemos encontrar en el factor de abaratamiento que proporciona a nuestra inversión estratégica para los anteriores 3 escenarios. Sin obviar que la despresurización de la cabina está obligando a la FED a bajar los tipos del $ a niveles donde los hipotecados puedan respirar por sí solos y soltar las máscaras de oxígeno que se han descolgado súbitamente de sus techos. Quizás la especulación en divisa también nos consiga una plusvalía de nuestras inversiones vía cambio $/€, pero la moneda norteamericana también puede haber tocado fondo y estancarse o incluso puede acentuarse su infravaloración respecto al €. No olvidemos que se trata de la madre todas las especulaciones. De todos modos invertir concertadamente en los tres escenarios anteriores con un euro a dólar y medio, encaja perfectamente las piezas de esta inversión estratégica.
¿Pero cómo podemos realizar una inversión como ésta, de forma estructurada, interrelacionada y concertada? La respuesta es que estamos trabajando en ello como multi family office. En primer lugar analizamos la oportunidad estratégica que nos ofrece el panorama económico mundial. Después comprobamos el interés y la predisposición de nuestros Clientes para realizar una inversión estructurada o concertada en todos los escenarios mencionados. Una vez diseñados los 4 ases en los que nos parece interesante invertir, trabajamos en la elección y el detalle de los activos. Posteriormente le damos una modularidad genérica que se adapte al mayor número de nuestros clientes, aunque no obstante se deberá adaptar cada inversión estructurada específicamente para cada Cliente. Evidentemente para ello hemos contado con la ayuda y el asesoramiento de los mejores especialistas con los que colaboramos habitualmente y otros nuevos como por ejemplo profesionales solventes de Real Estate en cada una de las plazas elegidas. Y finalmente buscamos el paraguas internacional de solvencia bancaria adecuado para coordinar la gestión, la custodia y la administración de los activos. Por el momento nos planteamos estructuras adaptadas a medida a partir de unos 700.000 €. Y posteriormente, siguiendo con nuestra vocación de adaptar protocolos de inversión de grandes patrimonios a inversores menores, intentaremos adaptar estas estructuras a cantidades inferiores a los 300.000 €.

Todo ello bajo un formato de Inversión Estructurada que permita invertir simplemente por el valor del inmueble a comprar. Y conseguir no sólo que a un máximo de 15 años vista el inversor haya amortizado totalmente el inmueble, sino también que su inversión inicial se haya beneficiado de los dividendos generados por la cartera de RV y los potenciales alquileres del inmueble (si no lo desea para su uso exclusivo).

No perdamos de vista que la principal motivación para realizar una inversión de este tipo es la potencial plusvalía de todos y cada uno de los 4 ases. Por supuesto, en la medida de que estas plusvalías se vayan haciendo realidad, el breakeven a partir del cual consideraremos la inversión duplicada se acortará enormemente, pudiendo amortizar nuestra adquisición inmobiliaria en mucho menos de 10 años. A nuestro juicio esta cuádruple estrategia puede en los próximos años proporcionarnos una optimización de la inversión verdaderamente espectacular, que para el Cliente ni siquiera suponga el simple coste de oportunidad.

Personalmente prefiero un pequeño apartamento en Manhattan que una casita en Tampa Bay o en Malibú. Pero eso habrá que adaptarlo a cada Cliente porque, por rentable que sea una inversión, no sirve de nada si no hace feliz a su propietario. ¿Vuelve el Sueño Americano?

Seguiremos informando...