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lunes, 22 de junio de 2009

Un holding llamado UE.

Cada vez son más y más las voces que denuncian sin tapujos el lastre insostenible que suponen las economías más destrozadas para la supervivencia de la Unión Europea como tal. Como si de un gran holding de empresas se tratara, algunas "marcas" deben cerrarse o venderse para que el balance consolidado del grupo se mantenga a flote con posibilidades de superar esta depresión global. De lo contrario no servirá de nada que las empresas fuertes del grupo tengan capacidad para ser viables y para superar la travesía del desierto que tenemos ante nosotros. Los agujeros y pérdidas de las compañías en dificultades se llevarían por delante la solvencia del holding entero con tremenda facilidad y rapidez.

Siguiendo con el símil empresarial, para los países de la UE la situación concursal de marcas como Irlanda, Portugal, Grecia, España y quizá Italia (PIIGS), es un hecho inevitable e innegable. Las finanzas del holding no se pueden permitir las inyecciones de dinero necesarias para reflotar esas marcas con graves problemas, entre otros motivos, porque los pasivos de éstas son descomunales. Y ni siquiera podemos excusarnos diciendo que la crisis mundial se ha cebado especialmente en estas empresas. Simplemente son estructuras corporativas ineficientes, obsoletas, mal gestionadas y con endeudamientos que estan quebrando sus balances con una rapidez lamentable. Sólo en el entorno expansivo, dulce y virtual del que venimos, unas empresas tan ineficientes podían sobrevivir, e incluso aparentemente progresar. Por todo ello, al igual que les ha sucedido a infinidad de empresas no pertenecientes al grupo, la crisis ha supuesto la más rigurosa y eficiente aplicación de la ley darwiniana empresarial (interesante releer "Darwin, crédito y Keynes" en clave de Estado y no de empresa). Para los Estados que se desprendan del grupo, esta liberación les permitirá competir en condiciones menos asfixiantes en cuando a divisa y estándares se refiere. Y con ello poderse evitar el cierre de estas empresas y favorecer la viabilidad de la reestructuración que precisan, redimensionándose en un entorno de UE B mucho menos exigente y asfixiante.

Se impone, pues, una operación de corporate histórica. El holding llamado "UE" debe reestructurarse, refundarse para sobrevivir. Veremos con toda probabilidad cierres, ventas corporativas, escisiones y fusiones inimaginables, llevadas a cabo por un equipo de M&A que hasta hoy ni siquiera se ha contratado. O al menos esa es la versión oficial. Pero aunque las propias víctimas de la "reestructuración" suelen ser siempre las últimas en enterarse de las intenciones de la dirección del holding, esta vez se trata de una amputación más que previsible, inevitable. Y sin embargo no anunciada por culpa de una corrección política insostenible ante el panorama actual.

La dirección del grupo no está reaccionando de forma ágil ni contundente. Quizá por las implicaciones sentimentales y políticas que conlleva la desmembración y/o amputación de las marcas desahuciadas. O quizá porque la dirección no está siendo suficientemente competente a la hora de tomar decisiones valientes y coger al toro por los cuernos (y nunca mejor dicho).

A pesar del 80% de abstención euroescéptica de países como Eslovaquia o Lituania, no deja de ser curioso que países tradicionalmente euroescépticos como Irlanda, ante su situación de quiebra estatal, esté cambiando ligeramente su sentimiento hacia la UE. Es decir, ante la imposibilidad de afrontar la crisis en condiciones de solvencia mínima y con un previsible pie en una UE B, el sentimiento europeófilo se está haciendo algo más evidente. Quizá el miedo a volver a volar solos y la derrota psicológica que supondría para el entorno PIIGS, provoque el sentimiento de aferrarse a la ubre. Pero también crece el sentimiento a la inversa. De hecho siempre suele ser así, y el país, nación u organización supranacional más rica tiende a desear separarse de sus vecinos, compatriotas o aliados más pobres. Los intereses económicos suelen prevalecer sobre las afinidades nacionales, y aún más si cabe cuando se trata de una UE en la que sus miembros tienen diversas culturas, diferentes lenguas y, evidentemente muy distintas capacidades económicas para afrontar momentos difíciles.

Como dijo Mary Ellen Synon ya en este artículo del Daily Mail hace meses y que os recomiendo leer entero con atención:
"In the days before the euro, when Italy had the lire and Greece had the drachma and so on (PIIGS), a country in such trouble could devalue its currency to help increase its exports and take pressure off its jobs. Escape from the euro would also allow a country to regain control over its own monetary policy."
El euroescepticismo económico va en aumento de forma directamente proporcional a la insostenibilidad de la quiebra técnica del area PIIGS. Es comprensible y no puede ser de otro modo. Si nos ponemos en el lugar de un ciudadano de la UE A, el sentimiento de no querer ser arrastrado por los excesos cometidos en los países ahora en aprietos, es del todo razonable. Somos los funcionarios de la UE: Ineficientes, improductivos, acomodados y subvencionados. Vulnerables, falsamente resilientes y sin posibilidades de superar las adversidades que se ciernen sobre todos, al menos en un entorno de UE A y una divisa tal y como la conocemos.

Si pensamos en la supervivencia de la UE como proyecto político y económico, es decir si pensamos en clave de holding o grupo empresarial sostenible y competente, la amputación de las marcas PIIGS es ineludible. Y la restructuración profunda que necesitan estas empresas deahuciadas sólo es viable sin la presión de pertenecer a un holding que les exige unos estandards inasumibles hoy por hoy.

Un proceso de corporate político-económico traumático, inimaginable, técnicamente complicadísimo, previsiblemente negado hasta la evidencia e inverosímil. Pero a pesar de todo, inevitable. El elefante sigue en la habitación del holding llamado UE, y se llama PIIGS.

lunes, 8 de junio de 2009

No me pises, que llevo chanclas.

En esta entrevista en Canadian Business a Michael Lewis, le preguntaron por las principales consecuencias de la catástrofe financiera que vivimos, su respuesta fue ésta y no tiene desperdicio:
We’re still in this. If you took all the losses in the system and subtracted them from the equity of banks worldwide, you would get a dramatically negative number. What we are seeing is the global nationalization of the financial industry. The political implications are extraordinary. Take the European Union. Spain, Italy and Ireland are all a total mess. The German population is saying in polls that they would rather opt out of the European Union than have to cover these countries’ debts. Sovereign credit is going to come under attack. And the multi-trillion-dollar elephant in the room is: will the United States meet its obligations?
En el siguiente video podemos ver un breve reportaje de la BBC de hace casi 2 años (subtitulado en español). Lamentablemente se han cumplido sus peores augurios:



En un reciente estudio realizado por Variant Perception, las reflexiones respecto a la situación de España son mucho más crudas. Intentaremos traducirlas lo más fielmente posible:

"Como hemos dicho otras veces, España va hacia una larga y dolorosa deflación que se va hacer evidente con niveles de desempleo espectacularmente altos, colapso del mercado inmobiliario e insolvencia de la banca en general. Consideren esto: el valor del grueso de los préstamos a los promotores inmobiliarios ha pasado de 33.500 millones hasta los 318.000 millones de 2000 a 2008. Un crecimiento del 850% en 8 años. Si además añadimos las deudas del propio sector de la construcción, el valor total de la deuda asciende a 470.000 millones, casi el 50% del PIB español. Y muchos de esos préstamos terminarán siendo incobrables.

Los bancos españoles se enfrentan a un panorama realmente espeluznante. El paro ya ha superado el 17%. Es decir 4 millones de parados y 1 millón de familias con todos sus miembros desempleados. España e Irlanda han creado las dos mayores burbujas inmobiliarias del mundo. España, por ejemplo, tiene la misma cantidad de viviendas sin vender que EEUU, siendo el mercado inmobiliario americano 6 veces mayor que el de España.

¿Por qué los bancos españoles no son todavía insolventes? Pues porque no están trasladando a sus balances el valor real que tienen los inmuebles en el mercado. Muchas veces nos preguntamos porqué el colapso inmobiliario e industrial en España no ha creado más víctimas. La respuesta es sencilla según un artículo aparecido en Expansión (el equivalente al Financial Times en España): Los bancos y cajas controlan una de cada dos tasaciones inmobiliarias.

Todavía no hemos comenzado a ver lo peor en España."

Evidentemente el hecho de que la mitad de las tasaciones las realicen compañías participadas por la banca, que a su vez son sus principales clientes, hace que dichas tasaciones pierdan toda independencia. Si a ello le añadimos la necesidad desesperada de la banca por mantener a flote sus balances y credibilidad, el cóctel es explosivo, y convierte el anterior gráfico en una peligrosísima falacia. Lo que ocurre es que a ningún organismo español oficial le conviene poner luz y taquígrafos a la solvencia de la banca española (una evidencia más de la diferencia entre gobernantes globales y políticos locales).

Pudiéndolo evitar, que nuestro dinero forme parte de sus balances no nos parece una buena idea, ni para blindar el patrimonio, ni para evitar una eventual devaluación que muchas voces de la Europa fuerte (A) reclaman. Desde el extranjero, la situación se ve mucho más transparente y realista. Quién nos iba a decir que deberíamos volver a buscar la verdad en los medios de comunicación extranjeros, como en tiempos de dictadura. En Euroescepticismo Económico lo podíamos decir más alto. Y también antes lo pudimos decir mucho más claro, pero no creímos responsable hacerlo públicamente mientras no fue más que una hipótesis muy poco probable. Pero quizá sea ya inútil obviar una realidad con un final dificil de evitar. Hasta el mismísmo Expansión, cuando habla de la continuidad de los miembros de la Unión, afirma de forma políticamente incorrecta:

"...En este sentido, Schroders asegura que España e Italia son las favoritas para fugarse primero, aunque Irlanda, Portugal y Grecia se han sumado a este club recientemente..."

Y es que, queramos o no, tenemos un feo elefante en la habitación de una Europa más divergente que nunca.

España da miedo a nuestros vecinos con mayor capacidad de soportar esta crisis. Y es lógico, ya que cometieron en el pasado reciente menos errores y abusos que países como España, Irlanda, Grecia, Portugal o la mismísima Italia berlusconiana. Económicamente hablando (ya que política y sentimentalmente somos tan europeos como el resto de países del sur hasta la fecha), los españoles hemos jugado a ser europeos de primera (A) durante la última década. Pero hemos perdido (B).



Esta crisis es como enfrentarse a una carrera de atletismo por relevos donde los europeos formamos un mismo equipo. Algunos calzan las más avanzadas zapatillas y luchan de forma atlética contra un cronómetro implacable (crisis). Sin embargo algunos miembros del equipo de relevos estamos fondones y resacosos. Y cuando los atletas europeos mejor preparados nos recriminan con razón a los corredores españoles por nuestra baja forma y falta de entrenamiento, les respondemos: "No me pises que llevo chanclas", y les cantamos esta canción:



¿Qué va a pasar con este equipo en el futuro si no quiere hacer el ridículo y quiere seguir luchando por el podium (A)? Blanco y en botella...

jueves, 4 de junio de 2009

La travesía del desierto (y 2).

Continuación de La travesía del desierto (I).

Es muy difícil, hoy en día quedar al margen de la destrucción de riqueza. Pero en absoluto imposible. En el pasado año, con la excepción de los iluminados que han sabido invertir sistemáticamente en los pocos sectores y tipos de inversión que han salido ganadores, sólo los patrimonios absolutamente líquidos, prácticamente sin inmuebles ni empresas, que se han mantenido y conformado con rentas fijas soberanas y/o de muy alta seguridad, se salvaron de la quema.

No obstante, muchas emisiones con buenos fundamentos llegarán a buen fin a su vencimiento, pero otras caerán en eventos de crédito con soluciones finales inescrutables, y algunas voces cuantifican en un 20% del total las emisiones que tendrán algún evento crediticio en los próximos años. Lo peor es que los inversores no podrán saber si sus carteras de deuda corporativa van a resultar afectadas por un evento hasta su vencimiento, aunque muchos saquen pecho por sus rendimientos nominales futuribles durante la vida de la emisión. Actualmente la Renta Fija no es cómo empieza, sino cómo acaba.

Parece lógico pensar que los años más complicados para la solvencia de dichas emisiones de empresa (y Estados!) van a ser el presente 2009 y probablemente también el 2010 o incluso el 2011. ¿Por qué? Pues, entre otros motivos, porque uno de los orígenes de esta multi-crisis poliédrica, las hipotecas sub-prime que tanto daño están haciendo al sistema financiero, van a superar su clímax de impagos y embargos en los próximos tres años. Y ello, como la crisis generalizada, va a influir en sequedad crediticia bancaria, caídas de resultados e incapacidad financiera de las empresas, bancos y Estados. Si la Desconfianza existente la descontamos en la disolución de los problemas crediticios de los próximos 2, 3 o 4 años, el resultado restante será la crisis económica y social propiamente dicha, que no es poco. La prolongación de la pura crisis económica es imposible de adivinar, ya que hemos entrado en una depresión de la que no tenemos referencias anteriores. La Great Depression que comenzó con el Crash de 1929 se llevó una década por delante y precisó de un guerra mundial para finalizar, y es el único referente junto con lo que está sufriendo Japón desde 1990 (dos décadas). Por lo tanto es evidente que las comparaciones son difíciles y peligrosas, ya que el Mundo, hoy es otro.

Sin embargo queremos dar un destello de esperanza en plena Tormenta Perfecta. Durante el segundo semestre del 2007 y a lo largo de todo el 2008 nos hemos enfrentado a lo desconocido, a un colapso de un castillo de naipes crediticio y financiero nunca visto. A unos rescates a la desesperada por parte de los Estados más poderosos del mundo (y también de los menos, que hacen lo que pueden y hasta donde les permitan), en una unión y percepción de la gravedad de la situación jamás vista. En este 2009 ya somos plenamente conscientes de a qué nos enfrentamos, salvo excepciones poco profesionales y políticas que aún no se han dado cuenta de la situación real. Y esa toma de consciencia de que nos espera un futuro inmediato dramático, nos hace menos vulnerables, mientras que en el pasado año y medio todavía habían muchos desprevenidos.

El desierto financiero será duro y largo, y aún más lo será el desierto económico que está ya comenzando a provocar graves sufrimientos sociales. El paro, los EREs y los cierres seguirán y cuando los subsidios se extingan en el tiempo se acentuará la contracción del consumo, y por tanto de la economía. Pero estando ya en este 2009 prevenidos y apretando los dientes, tenemos muchas más posibilidades de alcanzar la luz al final del tunel con nuestro patrimonio blindado ante el campo de minas en el que nos adentramos ya el pasado verano de 2007. La incerteza y la desconfianza financiera probablemente ya remite o lo hará en breve, pero la crisis económica y la miseria social va para largo.
"En España se ve una luz al final del tunel... pero es un camión que viene de cara"

Xavier Sala-i-Martin

martes, 2 de junio de 2009

La travesía del desierto (I).

La palabra que a nuestro juicio definiría mejor todo el pasado año, y más concretamente el segundo semestre del 2008, es Desconfianza. Una desconfianza en el sistema bancario que está generando una trampa de liquidez (Liquidity Trap) que va a tener consecuencias muy notables y dramáticas en la economía real, social, de calle. Las consecuencias de la desconfianza provocan la sequedad en la circulación del dinero, y en consecuencia asaltan terribles dudas al inversor: ¿A quién le vamos a prestar nuestro dinero para que trabaje con él y tengamos suficientes garantías de que va a tener capacidad de devolverlo puntualmente y sin el temible Evento de Crédito (Credit Event)? En segundo lugar: ¿Por cuanto dinero, beneficio o interés vamos a prestarlo? Y finalmente: ¿Por cuanto tiempo es prudente prestar nuestro dinero al afortunado elegido para que lo trabaje?

Las respuestas a estas preguntas son, obviamente difíciles y complejas. Pero sobre todo debemos tener siempre presente que deben adaptarse a las circunstancias de cada inversor o tenedor de fortuna. Y dentro de cada uno de ellos habrán partes de los activos que deban aplicarse de una u otra manera. Así un patrimonio siempre deberá aplicarse en porciones de inversiones adaptadas a las necesidades, objetivos, gustos, etc. de cada propietario. Lo que sí es cierto es que en la actualidad es prudente adaptar los Balances Vitales a unos rendimientos de las inversiones cuyo ratio rentabilidad-riesgo se ha visto drásticamente modificado, y sin perder de vista las posibilidades de una hiperinflación a pesar de las dudas.

Hablando de Renta Fija, el flight to quality del 2008, o el refugio en la calidad y solvencia de las inversiones, provocó una caída en la rentabilidad de las más seguras (a priori), como es la deuda soberana de países desarrollados y grandes empresas muy solventes. La sencilla razón es que cuando muchos quieren comprar lo mismo, el precio de ello sube, cayendo así su rentabilidad. Casi en el ecuador del 2009, después de la desconfianza generada en la mayoría de empresas que se están viendo en graves dificultades por la imposibilidad de renovar sus deudas con las entidades financieras, ahora muchos vuelven a prestar su dinero casi indiscriminadamente comprando deuda empresarial emitida por éstas. La demanda de RF corporativa se ha disparado en el último par de meses, especialmente en las últimas semanas. Y la falta de criterio en la selección está provocando que empresas con capacidades muy distintas para hacer frente a sus emisiones, estén cotizando a precios muy similares. A diario vemos como grandes gestoras y sus respectivos advisors, están recomendando emisiones que podríamos llamar blue chips y que son seleccionadas con criterios tan obsoletos y peligrosos como el rating o los nombres altisonantes. Salvo honrosas excepciones las emisiones son seleccionadas por las entidades financieras, como recomendables para la inversión de sus clientes, tan sólo con un análisis muy superficial: Noticias, Credit Default Swaps, ratings y poco más. Y son muy pocos los advisors que se toman la molestia y el tiempo de estudiar los balances de las empresas emisoras para conocer la capacidad financiera que tienen, y poder devolver así la deuda sin el temido credit event. Si además a esa selección se le da forma de fondo de inversión de RF, en su interior encontraremos riesgos intrínsecos absolutamente dispares y ausencia de criterios fiables en el análisis utilizado. El resultado de todo ello es que hoy en día cotizan igual bonos de emisores con situaciones contables muy distintas. Y esa distorsión la ha producido el abuso de la demanda indiscriminada ante un escenario muy complicado para blindar los activos financieros.

(Continuará...)

viernes, 29 de mayo de 2009

Deshielo.

Son diversos los síntomas que podemos ver día a día que nos llevan a una leve relajación de un Sistema colapsado. Un deshielo, lento pero innegable, de la glaciación que ha azotado al sistema capitalista desde el verano de 2007. Entre éstos síntomas de deshielo destacaremos unos cuantos, por ejemplo, la relajación del LIBOR y la remontada de la rentabilidad de las letras del tesoro americano a 3 meses.

La primera cifra se ha tensionó cuando la desconfianza interbancaria se apoderó del Sistema. A pesar de los ingentes esfuerzos públicos por inyectar decenas de miles de millones al sistema, tanto en $ como en € (e incluso en coordinación con otros bancos centrales importantes), la prima de riesgo percibida por el mercado interbancario disparó el spread de los tipos reales de circulación del dinero hasta niveles de pánico.

Pero la liquidez no fluía en el sistema a pesar de que los tipos oficiales se enterraron en cuestión de meses, según podemos ver en este gráfico interactivo. Fruto de esta desconfianza en el Sistema nunca vista, la reacción del dinero no se hizo esperar y el flight to quality estatal llegó hasta el extremo de obtener rendimeintos negativos en las letras del tesoro americano a 3 meses.

Este fenómeno dió mucha relevancia al TED spread, un indicador que refleja el riesgo de crédito del sistema, ya que es la diferencia entre LIBOR y T-Bills. O sea, la diferencia entre una inversión libre de riesgo como las letras del Tesoro y el riesgo de crédito entre bancos. Por lo tanto cuanto mayor sea esta diferencia, más trabado está el sistema ya que éste necesita de la fluidez monetaria para funcionar (representada por v en la teoría cuantitativa):

También podemos mencionar otros indicadores como el LIBOR-OIS, que no es más que la diferencia entre LIBOR y Overnight Index Swap. A mayor spread, mayor estréss del sistema:

Como podemos ver en este post de The Pragmatic Capitalist, también el descuento solicitado por los bancos a la milagrosa ventanilla de la FED, se está moderando y mucho. Aquí tenéis también el gráfico:

Para no cansaros más, ahí van los dos últimos: El spread o la diferencia que se paga por el papel comercial no financiero de grado menor (A2/P2) respecto al papel comercial no financiero AA; y la relación entre todos los tipos de papel, incluído el financiero. Si lo comparamos con lo que sucedía hace seis meses y relatábamos en los gráficos que publicamos en La Erupción del Papel Comercial, parece que se haya hecho de día.

Hoy todos los indicadores mencionados, e infinidad de otros muy diversos, nos indican una clara mejoría en la salud del Sistema. No nos cansaremos de repetir que la crisis económica, empresarial, laboral, social, etc. no ha hecho más que empezar. Pero las constantes vitales del sistema financiero mejoran. Y los indicadores lo confirman. Pero este deshielo del Sistema no es suficiente para salir de la recesión. Es una condición necesaria pero no suficiente, y para muestra un botón, japonés, por supuesto.

Comianza el deshielo en esta glaciación, pero sólo eso, que no es poco.

sábado, 23 de mayo de 2009

Crecimiento y Deuda.

Después de leer el último análisis del Dr. H. W. Brock, presidente de Strategic Economic Decisions (SED's Advisory Services), creo que será interesante hacer alguna reflexión respecto a la relación entre Crecimiento y Deuda. En el cuadro de al lado vemos gráficamente la explicación que Brock hace de la "tormenta perfercta" en la que estamos inmersos:

Todos hemos oído varias veces que el coste de esta crisis, de los excesos cometidos en el pasado, va a suponer una factura carísima que van a tener que pagar también nuestros hijos. Y probablemente sea cierto. Pero el abuso en el endeudamiento personal que se está trasladando a los Estados (vía insolvencias personales y empresariales hacia banca y de ahí a los Estados) puede evolucionar de dos maneras radicalmente distintas a largo plazo. Y la clave de esa evolución en positivo o hacia el desastre, radica en la capacidad de generar crecimiento.

Parece que el apalancamiento del Sistema al que hemos llegado vamos a intentar solucionarlo huyendo hacia delante, ya que la regresión, hambruna y caos que provocaría hacer borrón y cuenta nueva, es algo que la Humanidad no puede ni debe permitirse. Pero esa huída hacia delante puede derivar hacia dos escenarios muy distintos: El que conocemos como "República Bananera", con hiperinflaciones y constantes huídas adelante sin aumentos de PIB sustanciales; o el del reequilibrio del endeudamiento respecto el crecimiento a medio y largo plazo. El citado ensayo de SED destaca la gran importantcia existente entre deuda y crecimiento, lo que califica como Debt to GDP Ratio y su evolución a medio y largo plazo. Es precisamente la reducción de ese ratio lo que marcará la diferencia entre la huída hacia delante en el endeudamiento hasta hacernos un daño irreversible; o la luz al final del tunel si se consigue crecer suficientemente para enjuagar dicho endeudamiento y déficit público:

En un punto de endeudamiento público que podría ser de no retorno, la recuperación a largo plazo es posible. Pero sólo si las políticas adoptadas nos conducen al aumento del denominador y a la moderación del numerador, en una ratio que debe ser nuestra obsesión en los próximos años. Para ello, claro está, debemos pensar en el largo plazo, es decir que las decisiones deben tomarse pensando más allá de una legislatura y de unas elecciones. Pero lamentablemente no soy muy optimista al respecto, ni a nivel político ni a nivel sindical.

Como medidas a tomar, Brock propone varias que a continuación os mencionaré, pero todas ellas basadas en las dos complementarias fuentes de crecimiento real económico:

"La tendencia de crecimiento es la suma del crecimiento de la fuerza productiva más el cecimiento de la productividad. "

Entre las medidas propuestas encontramos, por ejemplo: Los estímulos fiscales orientados para incrementar las infraestructuras que serán necesarias para crecer, estimulación de la innovación y el Venture Capital. Y en una perspectiva mucho más nacionalista el fomento y la educación de brillantes cerebros, tanto nacionales como procedentes de inmigrantes universitarios. También aboga por los incentivos para la inversión en el sector privado, y por una regulación limitada al control de las gratificaciones laborales desmesuradas y el recorte drástico del apalancamiento generalizado. Según Brock, estas regulaciones reconducirán de forma automática el resto de excesos cometidos, sobre todo en los últimos 3 años.

En cuanto al incremento de la fuerza productiva, propone la desregulación del mercado laboral. También una política fiscal encaminada a potenciar el impuesto sobre el valor añadido y a minimizar aquellos que afectan a las rentas laborales, porque distorsionan el crecimiento del mercado laboral y por tanto la capacidad de producción. Y por supuesto una disección del déficit público para que se encamine a endeudarse en aquello susceptible de transformarse en mayor crecimiento a medio y largo plazo.

Encrucijada sin vuelta a trás, complicadísima y con dos caminos al frente: Uno nos lleva a la hiperinflación estéril y otro a una normalización a largo plazo, pero necesitando mucho esfuerzo y acierto colectivo en el camino. En los siguientes gráficos veremos una proyección de los dos escenarios posibles:

Sin duda una macabra situación a la que hemos llegado por nuestra mala cabeza y por pretendernos ricos a base de dinero traído del futuro, un mal uso de La Teoría de la Especulación que nos ha llevado al colapso financiero. Y de ésta sólo podemos salir airosos con esfuerzo a largo plazo, pero dirigido a la única parte de la ecuación que podemos modificar: El crecimiento, ya que la deuda existe porque la creamos inconscientemente durante al menos la pasada década y no podemos desintegrarla. El endeudamiento sigue su macabro curso: Personas-bancos-Estados. Y es el propio Estado (o macro estados como USA o UE) que debe crecer a tóda máquina y durante muchos años para moderar la ratio Deuda-PIB. Si no lo conseguimos, nos haremos un daño del que jamás podremos recuperarnos.

lunes, 20 de abril de 2009

Sólo sé que no sé nada.

Ante los discursos y discusiones en las que casi todo el mundo se ve capaz de meter baza, incluso políticos pseudo-financieros, creo que será saludable compartir con todos vosotros un ejercicio de humildad y realismo ante la situación financiera futura.

Reconocer que, en el sistema conocido, el reequilibrio de la fórmula cuantitativa: mv=pq (os recomiendo leer antes este artículo a los que no lo hicieron) puede venir por distintas vías es algo racional y honesto. También lo es aceptar que la creación de dinero en circulación y aumento de M1 puede ser insuficiente para dicho reequilibrio, pero que también puede ser excesivo. Y la incertidumbre aún es mayor si reconocemos que se están aplicando a la fórmula medidas políticas, financieras y monetarias jamás vistas, y por lo tanto de consecuencias previsiblemente imprevisibles. E incluso también deberíamos tener en cuenta que los cambios sistémicos que venimos realizando, la mayoría de ellos sin más opción o ni siquiera sin una conciencia clara de lo que va aconteciendo ni de su trascendencia, pueden suponer el dejar atrás modelos como el esencial y matemático mv=pq. ¿En favor de qué? Dios y/o la Humanidad dirá.

Los rescates masivos, el apalancamiento absurdo y letal del que venimos (y en el que aún estamos y estaremos durante mucho tiempo) y la crisis global galopante, hacen que la única posible salida realista a corto plazo ante el colapso sistémico sea el aumento de m, y que a la vez se crucen los dedos para que se recupere v a base de una confianza basada en nuestra memoria de pez.

Pero aún así, la duda que corroe todos los discursos y discusiones financiero-intelectuales en la actualidad, es si dichos movimientos van a hacer que p siga en deflación o por el contrario veamos en pocos años una hiperinflación casi apocalíptica. De hecho muchos ya descuentan este aumento de precios inminente y dan por hecho que la deflación tiene los días contados. Paradójicamente, quizá la q sea la variable que menos capacidad de manipular tenga el ser humano por parte de sus dirigentes, aunque dependa absolutamente de nosotros a nivel colectivo.

Si a pesar de la crisis los decrecimientos macroeconómicos se estabilizan, y además la velocidad de circulación se mantiene, obviamente un incremento de masa monetaria crearía inflación. Pero el mismo incremento de masa monetaria podría seguir en un entorno deflacionario si productividad y velocidad de circulación de riqueza siguen en precario. ¿Por qué podrían seguir en precario? Pues por una profundización de una crisis que dinamita la confianza y retrae el consumo, a la vez que castiga cruelmente los PIBs. No olvidemos que la tabla de salvación del crecimiento económico mundial, los países emergentes, sufre también graves problemas. Por ejemplo, el crecimiento de China en el último trimestre del 6,1% está exagerado por una deflación calculada en un 2,3%, lo cual deja el crecimiento real en un moderado 3,8%. Y no olvidemos tampoco la obviedad de que el aumento de m puede darse en mayor o menor medida, y que la mesura con la que cuantificar la abundancia o escasez en la creación de dinero en circulación, no tiene referente alguno. Asegurar una inminente hiperinflación es tan imprudente como asegurar que en un bosque incendiado, la actuación inminente de los bomberos (aumento de m) no sólo apague el fuego sino que vaya a producir graves inundaciones en el entorno (aumento de p). Sin saber la cantidad de agua que van a utilizar, sin tener en cuenta ni la sequedad, ni el viento, ni la lluvia que pueda caer, etc. Es decir ni el resto de variables de la fórmula ni los complejísimos imponderables globales que jugarán un papel determinante en la evolución de la economía global en el futuro.

Simplemente nos parece un escenario posible pero sin ninguna seguridad. Ante un escenario tan incierto y en un terreno tan desconocido en el que nos estamos abriendo paso hacia un nuevo Sistema, no debemos asegurar una próxima hiperinflación como consecuencia del aumento de M1, ya que las variables en descenso de mv=pq pueden compensar perfectamente un aumento de dinero en circulación que, por otra parte, nadie está en condiciones de cuantificar ni de situar en el tiempo.

Ni siquiera podemos estar seguros de que mv=pq vaya a ser la ecuación que rija un nuevo Sistema al que nos dirijimos sin ni tan siquiera ser conscientes de ello. Y no hay otro camino que abandonar un sistema que está quebrado, caminando hacia rumbo desconocido con unas alforjas repletas de teorías económicas expansionistas que quizá no nos sirvan allá a donde vamos. O sí, pero quizá con revisiones profundas.

Nuestro patrimonio puede sobrevivir y crecer perfectamente en deflación, y a la vez prepararnos ante una posible hiperinflación a corto plazo que quizá jamás lleguemos a ver. Deflación, inflación... sólo sé que no sé nada.

martes, 14 de abril de 2009

Siempre nos quedará Dubai.

Curiosa ciudad, sin duda. Un oasis entre desierto y mar, entre tradición y vicio, entre negocio y ocio. Un lugar donde casi todo está por hacer, pero donde hay dinero para hacerlo.

El batacazo en la burbuja inmobiliaria está siendo de órdago, y las oficinas y las viviendas a 20.000 $/m2 son ya cada día más unas raras avis. No son ajenos a la crisis, en absoluto, pero existe un hecho que les distingue: Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) son un Estado rico en medio de una cascada incipiente de bancarrotas estatales. Y ese hecho diferenciador puede ser vital si esta crisis global se alarga en el tiempo, como es previsible.

De hecho, Dubai no tiene petróleo (o tiene muy poco) y su riqueza proviene de la capital Abu Dhabi, otro de los siete emiratos que conforman el país. La pregunta es ¿por qué no se ha diseñado el crecimiento y el boom de Dubai en la propia capital Abu Dhabi, si es este emirato el que corre con todos los gastos? La respuesta es religiosa. Tanto la capital como el resto del país quieren mantenerse al margen de la lujuria y desmelene de Dubai. Se pretende limitar el consumo generalizado de alcohol y la relajación casi absoluta de las costumbres y prohibiciones religiosas a esa ciudad sin ley (islámica): Dubai. Sólo falta el juego para superar cada día más a Las Vegas.

Pero volviendo a la afectación por la crisis de la ciudad con más desarrollo reciente del planeta, diremos que tener un Estado rico tras de sí, es una gran diferencia cualitativa para afrontar los próximos años. Es cierto que han quedado muchos proyectos congelados indefinidamente, que los próximos 5 años el crecimiento de Dubai tendrá muy poco que ver con el crecimiento del último lustro. Pero la construcción de las infraestructuras previstas gozarán de la mejor salud en estos años de crisis, y eso ayudará y mucho a Dubai a superar la presente depresión global. El Estado no quebrará, incluso en el caso de que tuviera que rescatar a los bancos de su país. Su déficit público no ha lugar porque jamás estuvo equilibrado a base de impuestos a la sociedad, sino que su riqueza proviene de los ingentes recursos naturales en forma de crudo y gas natural. Por lo tanto, la Sociedad sufrirá pero no arrastrará consigo al Estado, sino más bien al contrario.

No estamos diciendo que la inversión inmobiliaria en Dubai sea una buena manera de blindar nuestro patrimonio, en absoluto. Pero quizá, como inversión especulativa, Dubai tenga un valor añadido en el futuro, cuando los precios hayan caído hasta niveles más razonables. Porque mientras estemos en el tunel de esta crisis, en Dubai se seguirán construyendo todas las estructuras necesarias para que, cuando salgamos de dicho tunel, la ciudad esté en una situación aún más privilegiada respecto al resto.

Y es que esta crisis está arruinando a muchos Estados que se verán más y más incapaces de, ni tan siquiera, mantener las infraestructuras de sus respectivos países en la medida en que la depresión se prolongue en el tiempo. Es impensable diseñar un plan de crecimiento significativo en tiempos en que las arcas de los Estados están como un colador. Impensable para todos salvo alguna excepción como Dubai, con un Estado a sus espaldas como los EAU, con una decisión política firme y clara, a pesar de una crisis que afecta sólo a los Estados que viven de los impuestos, o sea la inmensa mayoría.

Si el futuro va a ser de oriente, un paraíso a medio camino entre oriente y occidente tiene muchos números de convertirse en un centro vacacional, de ocio y de negocio de referencia mundial. Justo en el corazón de un oriente próximo opulente y extremadamente rico mientras el mundo se mueva con combustibles fósiles.

Cuando despertemos de la pesadilla de la depresión, el escenario global será dantesco excepto en algunos puntos del planeta donde el milagro del crecimiento económico habrá seguido su curso contra natura, a base de petrodólares. De ellos será el futuro especulativo.

domingo, 29 de marzo de 2009

Verdades Arriesgadas.

El responsable del Departamento de Estadística Regional de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), Pablo Alcaide, parece ser el economista relacionado con la banca más clarividente y/o sincero y/o realista.

Entre sus declaraciones encontramos, por ejemplo, la de que a España le esperan muchos años de crecimiento bajo, que lo peor de esta crisis lo veremos en los próximos trimestres, o que el fondo de la economía española se tocará a finales del 2010. Quizá sean obviedades, pero resultan un ejemplo de sinceridad cuando provienen del mundo de los bancos y cajas de ahorros.

Tan sólo una objeción, cuando subrayó las ventajas de estar en la Unión Europea y el euro: "...aunque eso impida recurrir al uso del tipo de cambio, lo cierto es que si España no estuviera bajo el paraguas de la UE y de la moneda común, la crisis actual sería comparable a la del 29..." En mi humilde opinión la crisis sí es comparable a la del 29 cuantitativamente, aunque no cualitativamente ya que esta vez es el Sistema el que ha quebrado y no simplemente la bolsa. Y por otro lado, las nueva era de las devaluaciones se está produciendo, no sólo de forma oficiosa, sino que también se hace a costa de la moneda única.

Alcaide también abogó por la inversión pública, dada la incapacidad previsible de la inversión privada durante muchos años. Pero también, y esto es significativo, no debemos esperar ni pretender fomentar que el consumo privado reactive la economía, porque no conviene a las familias seguir con este ritmo de endeudamiento. El consumo privado ni puede ni debe apartarse durante más tiempo del ahorro. Y ese concepto choca frontalmente con los beneficios de bancos y cajas de ahorro.

A pesar de no compartirlas en su totalidad, en cualquier caso, bienvenidas sean estas declaraciones que se alejan de las mentiras políticamente correctas, aún proviniendo de la Fundación de Cajas de Ahorros. No obstante las malas lenguas dirán que jamás se miente en el lecho de muerte...

Mis respetos, D. Pablo Alcaide.

jueves, 26 de marzo de 2009

Changes.

Que el mundo está cambiando por completo es algo que ya a pocos se les escapa. Pero lo hace con unas inercias de petrolero, es decir que lo hace a una velocidad que a muchos les puede llegar a pasar inadvertida la violencia y radicalidad de los cambios. Si tuvieramos un acelerador de tiempo y pudiéramos comprimir un mes en un sólo día, veríamos que en tan sólo 3 semanitas hemos pasado de la placidez del crecimiento global y de la proliferación de los Estados del Bienestar, a una situación como la actual. Y cada día que pasa, es decir cada mes, los acontecimientos se precipitan dejando atrás Sistema, formas de organización y dogmas que han quedado en evidencia y a los que nunca se va a volver. Nos sucede algo parecido a lo que decíamos en "La Muerte de La Rana" respecto a los perdedores de bolsa. Las inercias son tan grandes que pocos son conscientes de los grandes cambios que estamos viviendo y de su trascendencia.



Han caído verdades absolutas tan contundentes como la confianza, la RF, los apalancamientos, el consumo y el crecimiento económico. La solvencia y seguridad de los bancos, incluso de los Estados, se ha desmoronado evidenciando que considerábamos como sólidos muchos argumentos que en realidad están siendo una superposición de naipes. También han caído dogmas de la talla de la inconveniencia de la intervención en los mercados, la nacionalización de bancos como consecuencia de un neoliberalismo que fue la quintaesencia del Capitalismo. La lista es tan larga como inimaginable. Los referentes fundamentales sobre los que sentamos nuestra economía y nuestra sociedad, la global, han desaparecido. Sólo nos quedan algunos referentes menores en pie, y el resto deberemos descifrarlos a base de golpes en un futuro inmediato.



Además lo más visible, que es la percepción de la calle, la sociedad, todavía no ha sufrido más que unos deterioros incipientes. Ni siquiera la punta del iceberg. Hasta el presente, los mayores cambios vienen siendo sistémicos, de fondo, estructurales. El Tsunami aún es casi invisible, y sin embargo es inevitable. Los cambios ya producidos nos alejan de lo conocido para no volver, y sólo algunos contemplan atónitos los que se están produciendo día tras día (o mes tras mes). Pero para aquellos que no sean conscientes del cambio, por incapacidad de analizar el mundo más allá del día a día, o por simple ingenuidad, sólo tienen que imaginar la foto fija de su vida y su patrimonio hace dos años y hoy. Y pensar que a su alrededor y en todos los ámbitos, los cambios también se han sucedido inexorablemente.



Los cambios no son intrínsecamente malos, en absoluto. Pero debemos volver a aprender a caminar y a hablar. En ese traumático proceso, además debemos proteger nuestro patrimonio. Y esto no ha hecho más que empezar.



Os he pegado cuatro videos del genio Bowie con su Changes en versiones muy distintas. Mismo artista, misma canción. Del mismo modo, el mundo seguirá siendo el mundo, pero con muchos cambios.

Para los que amamos este oficio, son tiempos únicos y absolutamente apasionantes.

martes, 24 de marzo de 2009

Tanto tienes, tanto vales... o no.

El U.S. Financial Accounting Standards Board (US FASB) se reunió el pasado 13 de marzo para discutir la posible adaptación del criterio de valoración Mark-to-Market (MTM o M2M) a mercados ilíquidos como el actual. O sea un eufemismo para permitir maquillar la valoración de activos según la conveniencia de los balances bancarios, que es lo que realmente escuece al Sistema.

Que una empresa, por grande e influyente que sea, incurra en fallida técnica por una caída en la valoración de sus activos, es un drama sostenible, ya que al fin y al cabo "sólo" se lleva por delante puestos de trabajo. Pero que lo haga un gran banco, no sólo deja en la calle a sus empleados sino que arrastra consigo a otros bancos interconectados en el castillo de naipes financiero. Además, esas fallidas técnicas dinamitan la confianza dentro y fuera del escenario bancario, imposibilitando así la continuidad de todo el Sistema.

Hace ya un año que explicamos en este artículo la receta de Paul Craig Roberts para poner fin a la entonces llamada crisis de crédito subprime. Simple y al mismo tiempo tan efectiva y peligrosa como queramos creer. Valorar activos a precio de mercado deseado, soluciona virtualmente los problemas de escenarios como el actual. En cambio, si lo hacemos a precios de mercado real, la cascada de quiebras es tan extensa y afecta a entidades tan vitales, como las que componen el core del sistema bancario, que se puede llevar por delante el mismísimo Sistema Capitalista. Pero cuidado, este camino virtual nos aleja del real, quizá para no volver durante generaciones.

Los peligros de abandonar los precios de mercado reales en tiempos convulsos son obvios y muy graves. Y por eso hasta hoy se ha evitado valorar los activos a un precio superior al que arroja el mercado. Se ha optado por mantener el rigor contable, el criterio de prudencia y el mark-to-market. Se ha optado por intervenir y/o rescatar a base de ingentes inyecciones de dinero que equilibren los balances de aquellos cuya desaparición sea inaceptable y peligrosa. Pero ¿qué ocurre si los mercados siguen cayendo y los valores contables M2M de los activos hacen insuficientes incluso los bailouts más ecandalosos de la historia? Pues que habrá que revisar y tolerar algunas excepciones en el criterio de valoración: El pasado día 10 de Marzo, Ben Bernanke dijo que se deberían revisar las prácticas regulatorias y los principios contables para evitar que induzcan excesivas oscilaciones en el sistema financiero y en la economía. Y recordemos que Bernanke fue uno de los opositores a la suspensión de los criterios M2M o MTM, pero ahora está dispuesto a "mejorarlos" y a generar nuevas formas razonables de valoración de activos que disminuyan los efectos nocivos que retroalimentan la iliquidez del mercado. O sea, que en pocas palabras, es un "no pero quizá sí" que se plantea abrir la veda excepcionalmente y de forma muy controlada (esperemos). Allá donde no pueda llegar un bailout vital, se equilibrará el balance a martillazos.

¿Es una buena solución? Desde luego que no. Pero como desde hace ya año y medio que no estamos para exigir nada quizá vuelva a ser un mal menor, como por ejemplo la socialización de pérdidas o la nacionalización parcial del sistema financiero (y paradójicamente no nos referimos a la última bravuconada de Chávez). Esa permisividad será puro oxígeno para muchos macro-balances que están condenados a quiebra salvo que el milagro se produzca. Pero supone iniciar un camino peligrosísimo, aunque ya conocido desde 1938, cuando Franklin Delano Roosevelt suspendió el susodicho criterio de valoración. En 2007 se reinstauró el M2M con motivo del escándalo Enron, que priorizó el criterio de transparencia sobre el de rigor. Nadie imaginó que podía suceder lo que hemos visto en estos dos años, y que hoy em M2M podría asfixiar el Sistema. ¿Acaso no son también peligrosísismos los bailouts a las costillas de todos?

Aquí tenéis una "lección de historia del mark-to-market" del blog Alphaville de Financial Times. Lo más lamentable es que se esté haciendo un uso político del debate sobre la conveniencia o inconveniencia del mantenimiento del M2M, en unos momentos tan delicados para el mundo como los actuales.

Personalmente se me hace difícil adivinar cómo valorarán los inversores una empresa a la que se le haya permitido contabilizar sus activos en sus balances obviando su valor de mercado. Pero como ya hemos dicho, quizá estemos en una situación tan delicada que éste vuelva a ser un mal menor. Bien pensado, si nacionalizamos bancos, rescatamos Estados y los bancos centrales compran deuda, ¿por qué demonios vamos a escandalizarnos si los balances no se ajustan al precio de mercado? Al fin y al cabo, pocas verdades absolutas nos quedan ya del mundo que conocíamos.

Podemos verlo todo, podemos aceptarlo todo, podemos creerlo todo. Pero jamás volveremos a ser los mismos. Hubo un antes y habrá un después de esta Gran Depresión global, aunque a muchos sólo les preocupe la mayor o menor profundidad de los gráficos de bolsa respecto a los charts históricos del s. XX.

domingo, 15 de marzo de 2009

Poker de cracks II

Resulta interesante hacer un seguimiento de la evolución del gráfico que representa los 4 cracks más significativos de los últimos 100 años. Tal y como dijimos en Poker de Cracks, en el siguiente gráfico de dshort.com vemos cómo han evolucionado históricamente estos 4 momentos más demoledores de la Historia moderna de la Economía mundial, o Four bad Bears. En él vemos cuatro colores que corresponden a los recorridos bajistas de:
  1. La Crisis del Petróleo desde el 11 de Enero de 1973 hasta el 3 de Octubre de 1974.
  2. Es Crash de la Burbuja Tecnológica desde el 24 de Marzo de 2000 hasta el 9 de Octubre de 2002.
  3. El Crash del 29 y la Gran Depresión desde el 3 de Septiembre de 1929 hasta el 8 de Julio de 1932.
  4. El Crash de la actual Burbuja Crediticia desde el 9 de Octubre de 2007 hasta una fecha futura incierta.
Como podemos apreciar, seguimos fielmente la senda en dirección al cementerio de elefantes de la Gran Depresión de los años 30.

Por otra parte, en el siguiente gráfico vemos que el precio actual del S&P 500 ha retrocedido ya hasta niveles de hace 12 años.


Pero lo peor de todo es que el entorno actual en los EE.UU. es de profunda recesión, tal y como vemos en el siguiente gráfico:


En él vemos el número de estados de norteamérica con actividad creciente. O sea que la práctica totalidad de los estados están en recesión. Obviamente el resto de occidente va a seguir la pauta de la locomotora americana, y en ese escenario de profunda depresión, la previsible evolución de los dos primeros gráficos de este artículo, es escalofriante. Y este ejercicio de análisis del entorno no debemos olvidarlo, ya que es muy distinto analizar las cifras y previsiones macroeconómicas presentes y futuras para un previsible escenario expansivo que para uno depresivo.

Todos nosotros hemos nacido y crecido en entorno de economía expansiva, con sus ciclos bajistas, pero expansiva al fin y al cabo. Ni siquiera nuestros padres y abuelos vivieron en economías esencialmente recesivas (salvo en la década de los 30 y que terminó a base de bombazos). Por tanto, tenemos que hacer un sobreesfuerzo para analizar el presente y el futuro sin olvidar que el caldo de cultivo, el mundo que tenemos ante nosotros, es territorio apache desconocido que va a lastrar muy mucho las posibilidades conocidas de recuperación.

domingo, 1 de marzo de 2009

The Answer is Blowing in the Wind.

Leí hace poco un discurso de Paul Volcker, presidente del Consejo Asesor para la Recuperación Económica, que es todo un manual de sentido común y de experiencia. A sus 81 años encabeza el equipo de 15 sabios elegido por Obama para pilotar el mundo económico a través del peor escenario jamás conocido en la historia de la Economía moderna. Entre sus palabras encontré algunos conceptos que espero que este veterano experto sepa transmitir al Gobierno, que sean atendidos y a la vez que nos deben hacer reflexionar a todos, ya que son respuestas que en realidad están flotando en el Viento.

Cuando muchos se entestan en buscar soluciones al drama financiero actual, quizá pensar en un futuro aún lejano nos ayude a encontrar el camino a iniciar hoy. Para saber el camino a elegir hay que tener claro el destino final. Y sé que eso se contradice con alguna reflexion anterior en que anteponíamos el evitar graves daños inmediatos, a la solución de la raíz del problema. Pero el rigor y la realidad me están convenciendo de lo contrario. Los daños son ya palpables y muy graves. Un camino sin retorno en el que, como si de un avión se tratara, hemos superado V1 y ya no podemos pretender que todo vuelva a ser como antes. Los daños son ya muy graves en entidades financieras, empresas, economías familiares e incluso Estados. Las inyecciones de ingentes cantidades de dinero sólo amortiguan relativamente los golpes, y se están demostrando ineficaces para invertir el proceso depresivo y de colapso financiero. En este escenario de irreversibilidad, quizá debamos mirar más hacia nuestro objetivo vital colectivo y global. Quizá debamos abandonar nuestra lucha desesperada por encontrar la inyección milagrosa que vuelva a expandir un modelo de sistema económico cuya muerte es ya inevitable.

Cuando nos dimos cuenta de que algo grave le sucedía a nuestro sistema financiero, en verano del 2007, era ya demasiado tarde para salvarlo. Y hoy es, lógicamente, aún más tarde y la reversión más imposible. Por lo tanto, ¿debemos seguir intentando inyectar liquidez a un sistema en proceso de extinción? Mi respuesta es sí, pero no desesperadamente. Lo debemos hacer con moderación, aceptando que el colapso es y será, y con nuestra mirada en el horizonte. Buscando el futuro podemos seguir paliando en la medida de lo prudente el dolor del enfermo terminal. Sin que estas curas paliativas, que sabemos que no revertirán el colapso financiero, desvíen nuestra principal atención de la refundación del Sistema y la creación de unas bases financieras y empresariales sólidas.

La gran banca debe buscar su futuro lejos de las prácticas de la banca de inversión de la que hemos disfrutado todos en las últimas 2 o 3 décadas, y con la que se había confundido letalmente. Debe volver a su negocio tradicional, y en ese proceso, en ese flight to quality esencial y vital, sí debe ser intervenida, reflotada y lo que haga falta. Pero sólo con el compromiso y la certeza de ser en un futuro próximo el garante de la estabilidad del Sistema. El "too big to fail" debe redefinirse y añadirle conceptos vitales como la solidez, la transparencia y la Ética. Y en esos parámetros debe encontrar en el dinero público su mejor aliado hoy, en los tiempos más difíciles.

El sistema financiero que necesitamos en el futuro, no debe tambalearse por una crisis, como ha ocurrido, porque las crisis deben volver a ser como las conocidas en el pasado. Crisis cíclicas que supongan resets sectoriales de mayor o menor calado, pero que jamás se vuelvan a llevar por delante el sistema financiero global. Por tanto, es evidente que el Sistema financiero que debemos crear tiene que ser invulnerable, ergo distinto. Y no debemos inyectar liquidez para volver a reflotar el mismo sistema bancario conocido (aunque resulte un intento inútil, como ya hemos dicho). Necesitamos un nuevo tablero de juego y nuevas reglas basadas en la solidez del negocio tradicional de la banca y en la solidez de la financiación tradicional de las empresas. Quizá basado conceptualmente en el modelo financiero canadiense, que se ha demostrado menos abusivo, aunque también excesivo.

La banca, y con ella todos nosotros, cometió errores, torpezas, temeridades y delitos que nos han llevado al colapso irremediable. A la refundación del sistema financiero. Pero no estamos diciendo que la banca de inversión deba prohibirse, en absoluto. Lo que pretendemos decir es que ese tipo de banca no debe formar parte de los fundamentos del sistema bancario y financiero. La gran banca que sustenta la credibilidad y el sistema en sí, debe quedar al margen de los jugueteos con fuego de los financos y de los inversópatas, que seguirán existiendo, a pesar de que el escarmiento inmediato los aparte de la circulación visible temporalmente. Uno de los gravísimos errores cometidos por la banca en general fue, por ejemplo, que en los últimos 20 años prescindió de los departamentos de valoración de riesgo de activos por confiar en las calificadoras de riesgo. Ni siquiera la banca de inversión mantuvo su propio equipo de valoración de riesgo. Se consideraron unos costes prescindibles si otros con la mejor reputacion hacían el trabajo y además eran públicamanete venerados. Para qué domonios preocuparse y emplear recursos en ello si las calificadoras de riesgo eran La Biblia... El desenlace lo conocemos y sufrimos todos.

Para finalizar os dejo con una anécdota explicada por el propio Paul Volcker: Uno se sus nietos eligió como profesión ser Ingeniero Financiero (financial engineer), o sea Financo. Volcker no podía creer que sangre de su sangre fuera a caer en manos de departamentos financieros que se estrujan el cerebro para inventar nuevas formas innombrables, vendibles y contaminantes para el Sistema. Creo que le dolió tanto como si le hubiera dicho que se iba a hacer de una secta. El pasado año, Volcker escribió un artículo en el que responsabilizaba relativamente a los financos de haberse cargado el Sistema. Su hija (la madre del angelito), en cuanto lo leyó se lo hizo llegar al nieto en cuestión, quien llamó a su abuelo para decirle: "Abuelo, no nos eches la culpa! Sólo cumplíamos las órdenes que nos daban nuestros directores." Paul Volcker no entró al trapo, y esa misma tarde le escribió un correo con una sola frase: "No aceptaré las excusas de Nuremberg".

"How many times can a man turn his head,
and pretend that he just doesn't see?
The answer my friend is blowing in the wind,
the answer is blowing in the wind."

Bob Dylan. 1963.