Mostrando entradas con la etiqueta formación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta formación. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de agosto de 2008

Master en finanzas para niños ricos.



Hace un par de años leí un artículo en La Vanguardia que me llamó la atención. Hablaba sobre un sitio en Santa Bárbara (California) donde durante el verano enseñaban finanzas a los hijos de millonarios norteamericanos. Eran como unas colonias o campamentos de verano donde el objetivo no era acercarse a la naturaleza, si no aprender a hacer dinero.
Imaginémonos a 24 niños entre nueve y trece años en el primer curso de verano de “Money Camp”, miran atentamente a Elisabeth Donati, fundadora del primer programa infantil de “alfabetización financiera”.
 
Los niños repiten a unísono:
- “¡Soy el consejero delegado de mi vida!” (y los niños simulan el redoble de un tambor de circo y escriben “Libertad” en su cuaderno de ejercicios).
- “¿Por qué es importante el dinero?”
- “Es lo que hace que nuestro país sea tan importante”. Contesta uno.
Les enseñan a hacer dinero en el mercado inmobiliario, a través de empresas propias o en bolsa.
Elisabeth da la vuelta a la clase con un billete de cien dólares en la mano.
- “Podéis tocarlo si queréis”.
Preguntada sobre si no son muy pequeños para aprender los vicios de Wall Street, Elisabeth responde: “Les hablamos de drogas y sexo, ¿Por qué no de dinero?
En las paredes cuelgan carteles con frases como: “Invertir con la cabeza y no con el corazón”, “No guardar todos los huevos financieros en el mismo cesto”. Desde el segundo día ya empiezan a conocer conceptos como la amortización de préstamos hipotecarios, los retornos sobre inversiones (ROI), estrategias bursátiles, etc.
Un niño de once años hijo de un abogado de patentes de Washington DC explica: “Quería venir a Money Camp para tener un negocio o ser abogado y necesito aprender a gestionar el dinero. Hasta ahora lo había dejado en manos de mis padres”, decía con una pasmosa seguridad en si mismo.
Otro de doce años quiere aprovechar el curso para asegurar su futuro con el sector inmobiliario.
Un tercero lo que pretende es expandir el negocio de muebles familiar.
La filantropía de Bill Gates o de Warren Buffet hace que los niños reconcilien sin problemas el deseo de ganar mucho dinero con la inocencia de su edad: “Si me hago rico, podré donar dinero a buenas causas”. “Quiero ganar suficiente dinero para mantener a mi familia y hacer caridad. No estoy interesado en ser un billonario”.
Curiosamente en nuestro país saben manejar el dinero de una forma más correcta los niños que no son ricos que los que tienen una posición muy acomodada, salvo excepciones claro. Éstos últimos conocen muy bien las herramientas de consumo (saben manejar a edad temprana tarjetas de crédito, por ejemplo) pero muy poco conocen como sus progenitores o sus abuelos supieron gestionar la creación de riqueza. Esto es parte de la causa de que los patrimonios se pierdan en las generaciones siguientes además de otras muchas.
Muchos saben que Warren Buffet en el colegio vendía coca-colas mientras sus compañeros jugaban a la pelota. No tiene porqué ser así, los niños han de ser niños y saber jugar y disfrutar de la posición que han conseguido para ellos sus padres, pero creo que no es buena idea esperar a la universidad y el master para aprender estos temas.

miércoles, 25 de junio de 2008

Aprender a invertir correctamente o como aprender a equivocarse.


Una de las creencias mas expandidas en materia de bolsa o inversión entre los debutantes o no iniciados es que el principal trabajo de aquellos que aciertan en sus inversiones es determinar las tendencias favorables y que su gran calidad es evidentemente encontrar las inversiones que se benefician de esas tendencias.

Cuando alguien empieza a hacer sus pinitos en el tema financiero, tiene consciencia de su falta de conocimientos financieros (o al menos debería tenerla), y es habitual empezar copiando a un especialista, a un experto, a un profesional, a un periódico financiero, en resumen a un tercero.

Siendo considerado el trabajo para convertirse en autónomo como difícil, largo, costoso y asumiendo frecuentes reposicionamientos personales a menudo bastante duros, es pues, una salida fácil.

La idea es “copio a éste que gana así ganaré yo también”. Simple e infalible. Esta gente sabe forzosamente donde invertir y cuando!, prueba de ello es que son ricos. Nuestro vecino quizás sea escéptico sobre un análisis que hemos decidido copiar de un financiero conocido, pero como él como no tiene peso específico en el mundillo financiero y no es rico, su opinión importará menos......

A mayor nivel de experiencia, obviamente, esta actitud se diluye a medida que el oficio va calando en el individuo, pero siempre queda la tendencia de ir a curiosear aquí y allá en los periódicos las opiniones y las recomendaciones. Sin poner en tela de juicio esta loable actividad, hay que darse cuenta y actualizar conscientemente que en estos soportes solo se tratan elementos sobre la dirección o las tendencias de las cotizaciones y muy raramente (por no decir nunca) sobre la gestión de las posiciones después de una recomendación, consejo o retrato de una situación económica que dan a diario.

En resumen, el mundo de las inversiones y de los mercados en su vertiente popular tal y como la conocemos hoy en día está principalmente nutrida de opiniones que indican direcciones y evocan distintos escenarios. Sin embargo, esto no es mas que la parte visible y notablemente insuficiente para tener éxito. Podemos equivocarnos y tener un gran éxito si sabemos crearnos un espacio para el error y reaccionar rápidamente en consecuencia si la ocasión se presenta. Se trata de estar cómodo con el hecho de equivocarse, de saber gestionarlo y sacar conclusiones y actuaciones que van a protegernos de las pérdidas ligadas a nuestros errores. ¿Cómo podemos hacer esto?


Una entrevista realizada al famoso inversor George Soros en el WSJ de hace unas semanas es edificante en el tema que nos ocupa :

Acaba de publicar un nuevo libro que versa sobre el cataclismo financiero y el derrumbamiento, el periodista hace mención de la cantidad de libros publicados en los últimos 20 años en los que el escritor de turno nos advertía del lo mismo. La justificación era en este caso que las crisis precedentes no eran mas que tests a la espera de LA GRAN CRISIS que estamos viviendo en estos días según el experto. Sigue un pequeño debate sobre el hecho de que esta crisis podría también ser un enésimo test de esta super-burbuja según Soros. Después continúa :

WSJ : Pero como puede ser que sea tan rico cuando sus visiones/predicciones del mundo han sido tan erróneas hasta la fecha?

G.SOROS : Soy rico solo porqué se cuando me equivoco.

Dése la oportunidad de equivocarse. Tenga siempre un plan B en el caso de que las cosas le vayan mal. Encuentre la salida de socorro y sitúela en su gráfico o en un papel, tal y como sabe donde esta la salida de socorro en una sala de cine con la palabra “EXIT” escrita en rojo. Prepare esta situación incluso de antemano. Ponga ordenes STOP, ordenes de venta a título de seguridad. Sea honesto consigo mismo y sepa reconocer sus errores, tanto en inversiones financieras como en inversiones inmobiliarias.

Resulta curioso que algunos inversores son capaces de vender acciones en pérdida, pero no son capaces de vender un inmueble porqué hoy en día no le pagan lo que le pagaban hace un par de años.

Estando cómodo con esta situación, se puede reaccionar rápidamente, incluso muy rápidamente. Previéndolo nos preparamos también mentalmente ya que evitamos el combate con nosotros mismos y con nuestro ego del famoso reposicionamiento íntimo después de habernos equivocado.

Tiene derecho a equivocarse, todo el mundo se equivoca, incluso los grandes financieros. Sobre todo no tenga miedo de “cortar” o de cambiar de sentido en esos momentos.
Equivocarse no es terrible, pero puede serlo si no hacemos nada financieramente y psicológicamente.

No puede acertar en el 100% de los casos, pero puede en cada error limitar al máximo las consecuencias. Esa decisión nos pertenece a cada uno de nosotros. Es una responsabilidad íntima, personal en cada una de nuestras inversiones.

No es un tema para meditar, es un tema para aplicar. Esté preparado para equivocarse. Si la idea le causa un problema, trabaje en ella. El sentido y la dirección son una cosa, su gestión otra. En esos momentos siempre estamos solos. Pero es una oportunidad ya que es un elemento que depende de nosotros y no del mercado. Sus errores tienen un precio, cuantifíquelos de antemano.

Como vosotros y como nosotros (Cluster Family Office), Soros también está sujeto a la euforia y al desespero (en sus propias palabras) pero dice también que ha sobrevivido y se ha enriquecido reconociendo sus errores.

El trabajo del inversor es a menudo mas complicado cuando se trata de trabajar sobre su propio patrimonio que sobre datos contables o gráficos con indicadores técnicos. Es un trabajo constante para todos los que nos dedicamos a esto.
Lo importante no es copiar al que gana, si no saber como gestionar las posiciones y aprender de nuestros errores, por eso en Cluster Family office no nos molesta que otros nos copien (que los hay y muchos) por qué quien lo haga no sabrá gestionar las posiciones ni aprender de sus errores ya que no serán los suyos.

miércoles, 23 de abril de 2008

Como poner fin a la crisis de crédito sub-prime

Durante el pasado mes de marzo, Paul Craig Roberts, prestigioso economista norteamericano quien, entre otros cargos, fue asistente del ministro de finanzas durante el primer mandato de Ronald Reagan, realizó unas declaraciones sobre como acabar con la crisis de crédito.

Las reformas, decía, a menudo causan mas perjuicios que beneficios. Es el caso actualmente con la norma de valoración a precio de mercado, que está haciendo implosionar el sistema financiero Norte Americano obligando a las instituciones financieras a valorar los prestamos hipotecarios de alto riesgo a su valor de mercado corriente.

Esto causa grandes problemas a los balances. Estos títulos financieros se han convertido en problemáticos antes que se haya creado un mercado para ellos ya que son comercializados directamente del emisor al inversor. Ahora que están en dificultades y que su verdadero valor es desconocido, nadie los quiere. La dificultad de convertirlos en líquido les atribuye poco valor.

Esto provoca una gran presión en los balances. La fuerte depreciación del valor de los productos derivados del subprime empuja a las instituciones financieras que los poseen a la insolvencia, destruye sus stocks de valores y les obliga a vender sus capitales líquidos no perturbados, provocando así el declive global del mercado bursátil.

La solución consiste en suspender la norma de valoración a precio de mercado, así las instituciones estarían autorizadas a guardar sus títulos en dificultad a un valor contable razonable, es decir 85 a 90% de su valor contable hasta que la creación de un mercado organizado de estos activos pueda poner orden y permita a las instituciones financieras valorar los prestamos hipotecarios subprime y los otros títulos problemáticos a un valor de mercado real, no de pánico.

Suspender la norma de valoración a precio mercado debería acabar con la presión de los mercados bursátiles, hacer inútil la bajada de tipos de interés, de la FED, con el objetivo de forzar liquidez en la economía a través de un sistema bancario cojo. El problema real de fondo no es una falta de liquidez, sino el valor de liquidación de unos nuevos títulos financieros mal concebidos. Los bajos tipos de interés pueden agravar la crisis acelerando la caída del dólar. Ahora que empieza a repuntar la inflación, mas liquidez por parte de la FED agrava la situación económica.

Es del todo insensato permitir que una reforma genere una crisis financiera, pero es lo que está pasando. Desgraciadamente hay quien sostiene que haría falta una Armageddon financiero para crear un “peligro moral”.

​​ ​​Es evidentemente cierto que la titulización de prestamos hipotecarios de alto riesgo fue una mala idea, que mucha gente, que debería haber tenido mas conocimiento, abrió las válvulas a la codicia y al fraude, y que “alguien debe pagar”. Pero no debería ser ni el público en general ni la economía quien pague.

​​​Es igualmente cierto que, sin los irresponsablemente bajos tipos de interés de la política monetaria de la reserva Federal, que gestaron el boom inmobiliario, los títulos de la deuda de alto riesgo, nunca hubieran sido creados, o al menos no en tales cantidades. El rápido movimiento alcista de los precios inmobiliarios debía, en teoría, dar vialidad a los prestamos de alto riesgo. ¿En que pensaban los emisores de deuda y la Reserva Federal?

​​​No hay ninguna duda en que la codicia, el fraude y la medidas erróneas han tenido su parte de culpa. Pero el epicentro del problema es la “reforma” de 1.999 que derogaba una reforma precedente conocida como la Glass-Stegall Act.

​​​​En 1933 la Glass-Steagall Act separaba el negocio de los valores mobiliarios de las operaciones de bancos comerciales. Impedía que la especulación sobre los títulos pudiera destruir el capital bancario, disminuía los depósitos bancarios de los bancos en quiebra y los bancos estaban ligados a los depositantes. En 1.999 El Congreso y el Presidente Bill Clinton derogaban estúpidamente la Glass-Steagall Act.

La derogación de la ley de 1933 fue motivada por la sed de beneficios en el sector bancario y por la ideología del “mercado libre”, que pretende que el mercado libre es siempre superior al mercado regulado. Forzando la derogación, El Congreso y Clinton no tuvieron en cuenta los advertencias del General Accounting Office (GAO, Oficina general de contabilidad) quienes avisaron que los bancos debían constituir sus fondos propios antes de ser autorizados a iniciarse en el amplio espectro de los títulos de empresas. El GAO advirtió también que no existían en ese momento estructuras de regulación para supervisar la nueva red financiera que resultaría de la supresión del muro entre los bancos comerciales y bancos de inversión.

​El resultado es que la codicia y la ideología salieron vencedores frente a los sabios consejos. El resultado, una crisis que, si es mal gestionada, será desastrosa.

Paul Craig Roberts fue Asistente del Ministro de Finanzas durante el primer mandato del Presidente Reagan. Fue redactor adjunto en el Wall Street Journal What-Murdoch-Must-Do-With-Dow-Jones . Ha desem- peñado varios puestos universitarios, entre ellos una cátedra de profesor en la Fundación William E. Simon, en el Centre for Strategic International Studies en la Universidad de GeorgeTown, estuvo a cargo de la unidad de investigación superior en la Hoover Institution y en la Universidad de Stanford. Autor de Supply-Side Revolution : An insider account of policymaking in Washington, de Alienation and the Soviet economy y de Meltdown : Inside the Soviet Economy y es co-autor junto con Lawrence M. Stratton de The Tyranny of good intentions : How Prosecutors and Bureaucrats are trampling the constitution in the name of justice. Fue condecorado con la Legion d’Honneur por el presidente francés François Mitterrand.

viernes, 8 de febrero de 2008

La poción mágica del éxito financiero: ¿Es mejorable la fórmula de Brian Tracy?

Dentro de nuestra actividad de atender las consultas de este blog, muy a menudo recibimos peticiones en las que los lectores piden nuestro consejo para elegir de manera correcta su camino hacía la independencia financiera.

Normalmente las consultas de ese tipo provienen de personas que no disponen de un gran capital inicial y muchas veces tampoco cuentan con un nivel de ahorro sustantivo. Ya no se trata de aplicar los protocolos de gestión de grandes patrimonios para capitales medianos y pequeños; lo que nos piden estos lectores es información sobre los mejores cursos y libros en las materias de las finanzas e inversiones, recomendaciones de los mejores autores, mentores y teorías en estas materias o datos sobre los mejores sitios donde acudir para obtener acceso a esa información. Resumiendo: les gustaría que les diesemos indicaciones para ayudarles a conseguir el éxito financiero.

Tenemos que ser realistas: desgraciadamente (para algunos) nuestro know-how como multi-family office no pasa por enseñar como hacerse rico. Presumimos más bien de poder instruir a nuestros clientes para que puedan seguir siendo ricos, hacerse más ricos y encontrar la Felicidad en la Riqueza.

Aun así, creo que vale la pena intentar aportar nuestro grano de arena para ayudar a estos pequeños inversores (para patrimonios medios es mejor releer nuestro "Manual para la independencia financiera para un patrimonio medio", publicado en junio del año pasado). Creo que se lo merecen simplemente por tener claro su objetivo de conseguir la independencia financiera y por estár dispuestos (por lo que parece) a realizar el esfuerzo necesario para lograrlo, contando, a ser posible, con el asesoramiento de otros en su camino.

Leyendo muchas de esas consultas, me vienen a la memoria algunas de las newsletters de Brian Tracy, una especie de gurú de desarrollo personal estadounidense cuyo trabajo yo personalmente respeto mucho. En varios artículos sobre las finanzas personales Brian Tracy habla de las pautas de comportamiento necesarias o incluso imprescindibles, según él, para conseguir la independencia financiera. Dejémos aparte el escepticismo con el que probablemente la mayoría de nuestro público recibirá consejos de un "vendedor de pildoras de felicidad", e intentemos analizar algunos de estos conceptos, ya que seguramente serán muy útiles para estos lectores que he mencionado.

Resumiendo brevemente la teoría de Brian Tracy sobre el éxito financiero, la consecución o no del mismo es, entre otras cosas, cuestión de psicología personal. Según él, tener la actitud adecuada, unos determinados rasgos de carácter junto con determinadas pautas de comportamiento facilitan y mucho las cosas. Los componentes más importantes son cuatro y, como era de esperar, conociendo las reglas de marketing emocional, todos empiezan con la misma letra, la "D".

"La mayoría de la gente no consigue la independencia financiera porque nunca han decidido conseguirla" - esta sería la frase más llamativa con la que empiezan muchas de estas newsletters y cuyo mensaje comparto totalmente. Es muy difícil que logremos algo si realmente no lo deseamos, y más difícil aun tratándose de las finanzas. "Lo que uno no quiere, dos no pueden", decía el famoso dicho.

Aunque no sea el caso de los lectores de Rankia, a mi parecer la mayoría de las personas nunca hacen el primer paso que consiste simplemente en atreverse a soñar en alto. No sabría decir si es culpa de la educación que recibimos desde pequeños, o es porque en la sociedad actual destacar entre los demás (incluyendo el aspecto financiero) parece estar mal visto. O a lo mejor sea la ley de la gravedad aplicada sobre la comodidad del sofa la que nos pone las cosas tan difíciles... De lo que sí estoy bastante seguro es que buscar en nuestro alrededor o en el pasado las razones por las que nunca vamos a poder ser ricos seguramente no nos llevará a ningún lado, aparte de ser una pérdida de tiempo y de energia bastante inútil.

Recordemos que la mayoría de las personas hoy exitosas financieramente empezaron con poco, nada o menos que nada. Desde nuestro multi-family office os podríamos contar muchas historias apasionantes.

Poniéndonos aun más "desagradables", podríamos recordar también que conseguir la independencia financiera o por lo menos la tranquilidad financiera es una responsabilidad de cualquier adulto. Y nadie puede hacerlo por nosotros.

¿Cuál es, entonces, la razón por la que la mayoría de las personas que sí desean el éxito no lo consiguen? Para Brian Tracy no es otra que no tomar la decisión de hacerlo, que representa el segundo elemento indispensable. Querer ser millonario o jugador profesional de fútbol o campeón mundial de body-building es un deseo muy bonito. Sin embargo, como escribe Mr Tracy "soñar, rezar o esperar que algún día eso ocurra y tomar una decisión irrevocable de conseguir aquello que uno desea cueste lo que cueste son dos cosas completamente distintas".

¿Cuántos de nosotros seguimos esperando las condiciones "óptimas" para poder empezar? Seguimos postponiendo el entrar en acción hasta que un día nos damos cuenta de que probablemente ya es demasiado tarde. Hay una frase maravillosa de Karen Lamb que vale la pena ser recordada constantemente: "Dentro de un año probablemente estarás deseando haber empezado hoy".

Además, no desestimemos el poder que tiene contar con el Tiempo y el Interés Compuesto como socios. Son dos herramientas demasiado potentes como para no empezar a sacarles partido cuanto antes.

El tercer ingrediente del éxito financiero para Brian Tracy es la determinación. Nuestro amigo americano nos advierte de que es muy probable que el viaje hacía la independencia financiera no sea precisamente un camino de rosas. Estar dispuesto a continuar la búsqueda a pesar de cualquier obstáculo que nos crucemos y tener el valor suficiente para levantarse una y otra vez tras recibir duros golpes de la vida nos ayudará a llegar hasta el final. Cualquier historia de éxito está repleta de ejemplos estupendos.

Finalmente, la disciplina es el cuarto elemento imprescindible si queremos aumentar nuestras posibilidades de éxito. Para Brian Tracy la disciplina consiste sobre todo en el aprendizaje regular y constante de todo aquello que necesitamos saber para poder tener éxito en nuestro entorno profesional y personal. Podríamos añadir también otros componentes como ser humilde a la hora de evaluar nuestros conocimientos y analizar constantemente lo que nos sucede, incluyendo nuestras inversiones, negocios, relaciones y vida en general. Invito a los que quieren ampliar el tema a releer este magnífico artículo de Rebuzner (1, 2, 3), un estupendo discurso sobre disciplina aplicada a la bolsa y finanzas en general.

Por lo tanto deseo, decisión, determinación y disciplina. Según el Chef Tracy, estos cuatro son los ingredientes de la poción mágica que nos ayudará a conseguir la independencia financiera y dejar de preocuparnos por el dinero.

¿Pero serían suficientes estos cuatro componentes para garantizarnos el éxito? ¿Existe realmente una fórmula mágica, o deberíamos más bien hablar de ciertas sustancias que tan sólo podrían reforzar nuestras posibilidades de obtener un buen resultado?



Quizás, para empezar no estaría mal recordar la existencia de una sustancia sin la cual cualquier intento de conseguir la poción mágica podría resultar inútil. Aunque muchas veces los que llegan a la cumbre atribuyen su triunfo solamente a sus extraordinarias cualidades como inversor o empresario o a la estrategia utilizada para conseguirlo, menospreciar el factor de la suerte sería, cuanto menos, ingenuo. Esto, lógicamente, no signifíca que uno no pueda crear las circustancias adecuadas para atraer esa suerte. Las estadísticas, sin embargo, son demoledoras: se necesita que el 99% fracase para que un 1% llegue a su meta. Tener la humildad de no olvidar a aquellos que se han quedado por el camino y recordar el papel que la suerte haya podido tener en nuestro éxito es para mí un signo de sabiduría.

Aun así, ¿como podemos mejorar esta fórmula del éxito de Brian Tracy? ¿Qué otros ingredientes se podrían añadir para aumentar nuestras posibilidades de conseguir un resultado extraordinario?

En primer lugar acudiríamos a una cosa muy obvia pero no menos importante como aumentar la capacidad de crear riqueza y, por consecuencia (esperemos), nuestra capacidad de ahorro. Es allí donde tenemos que demostrar lo buenos que somos como profesionales, empresarios, inversores o perseguidores de la suerte. ¿Cómo hacerlo? Nuestro amigo Brian tiene muchas ideas al respecto.

Un segundo consejo sería invertir el capital ahorrado a largo plazo. La manera de hacerlo dependerá del perfil de cada uno, pero es importante tener en cuenta que demasiado a menudo un crecimiento lento pero seguro es mucho más eficaz que intentar enriquecerse rápidamente.

Otro punto esencial es la elaboración de un Plan Global de la Riqueza (PGR) que incluya elementos de renta fija a partir de un cierto volumen, lo que nos permitirá blindar nuestro crecimiento y recoger frutos a medio y largo plazo. Si se realiza una buena planificación y se tiene el rigor necesario para llevarla a cabo, los resultados patrimoniales son espectaculares con el paso de los años.

Crecer en entornos de baja y nula fiscalidad desde el principio nos ayudaría a avanzar aún más rápido, cambiando sustancialmente los números a largo plazo.

Finalmente, saber reconocer nuestras carencias, aprender a delegar y contar con mentores y consejeros independientes en nuestro círculo de amigos, huyendo de los "gurus" mediáticos y dudosos profesionales que "velan por nuestros intereses" también podría ayudar bastante.

Mejorando nuestra fórmula con todos estos ingredientes adicionales conseguiremos que incluso si no llegamos a la independencia financiera a corto y medio plazo, o si el cazo entero de la poción mágica de la riqueza se nos vuelca en su camino a la mesa, nos quedaremos con mucho más de lo que jamás habríamos imaginado.

Además, queda otro aspecto quizás múcho más importante que todo aquello mencionado hasta ahora. Diría incluso el más importante, porque (al menos para mí) representa la esencia de la vida. Curiosamente también empieza con una "D": se trata de disfrutar.

Intentar aplicar todos estos conceptos y disfrutar por el camino: Éste es el desafio que convierte la búsqueda de la independencia financiera y de la Felicidad en un viaje tan emocionante.

Have a great journey!

I love this game!

martes, 8 de enero de 2008

El billete de 50 dólares y el efecto Clúster

No hace muchos días recibí un mail, en medio de un montón de spams, que despertó mi curiosidad, se trata de una historia titulada “el billete de 50 dólares”. En lugar de intentar resumirla y hacer que la historia pierda su verdadero sentido, he considerado mas oportuno transcribirla íntegramente :


“ Alfredo, con el rostro abatido de pesar se reune con su amiga Marisa en un bar a tomar un café.
Deprimido descargó en ella sus angustias...que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación...todo parecía estar mal en su vida.

Marisa introdujo la mano en su cartera, sacó un billete de 50 dólares y le dijo:

- Alfredo, quieres este billete ?

Alfredo, un poco confundido al principio, inmediatamente le dijo:

- Claro Marisa...son 50 dólares, quién no los querría ?

Entonces Marisa tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo un pequeño bollo. Mostrando la estrujada pelotita verde a Alfredo volvió a preguntarle:

- Y ahora igual lo quieres ?

- Marisa, no sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 50 dólares, claro que los tomaré si me lo entregas.

Entonces Marisa desdobló el arrugado billete, lo tiró al piso y lo restregó con su pie en el suelo, levantándolo luego sucio y marcado.

- Lo sigues queriendo ?

- Mira Marisa, sigo sin entender que pretendes, pero ese es un billete de 50 dólares y mientras no lo rompas conserva todo su valor...

- Entonces Alfredo, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee SIGUES siendo tan valioso como siempre lo hayas sido...lo que debes preguntarte es CUANTO VALES en realidad y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado.

Alfredo quedó mirando a Marisa sin atinar con palabra alguna mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro.

Marisa puso el arrugado billete de su lado en la mesa y con una sonrisa cómplice agregó:

- Toma, guárdalo para que te recuerdes de esto cuando te sientas mal...pero me debes un billete NUEVO de 50 dólares para poder usar con el próximo amigo que lo necesite !!

Le dio un beso en la mejilla a Alfredo -quien aún no había pronunciado palabra y levantándose de su silla se alejó con su atractivo andar con rumbo a la puerta.

Alfredo volvió a mirar el billete, sonrió, lo guardó en su billetera y dotado de una renovada energía llamó al mozo para pagar la cuenta..."

Curiosa historia no?

No se quién era el remitente, ni cuales eran sus intenciones al enviarme esta historia. Quizás se trate de algún tipo de ONG, o de un grupo religioso-moralista que intenta levantar los ánimos de los internautas en época de fiestas navideñas.

El hecho es que al leerla me sentí identificado con Marisa por la labor que junto con mi socio y gran amigo GurusMundi creemos estar haciendo con este blog, (O por lo menos es lo que nos hacen creer las consultas y mails que recibimos a diario fruto de nuestros posts).

El objetivo de Marisa no era otro que hacer que su amigo Alfredo se diera cuenta de que por mas arrugados, pisoteados, deprimidos que nos encontremos, nuestro valor intrínseco no varía; desde este blog no intentamos hacer otra cosa mas que planchar, limpiar, y ordenar todos los billetes de 50 dólares de aquellos clientes que han querido que les ofreciéramos nuestros servicios.

El estado en el que se encontraba Alfredo antes de verse con Marisa, era un entorno emocional negativo en el que cualquier decisión que hubiera tomado, hubiera acentuado su situación adversa, porque nuestro entorno, positivo o negativo, marca el signo de la evolución de nuestras decisiones, es lo que denominamos Efecto CLUSTER.

Efectivamente, si tomamos decisiones inconvenientes sobre nuestra riqueza, esta menguará y afectará de manera negativa a las relaciones familiares y sociales. Este efecto Cluster negativo nos alejará cada vez más del bienestar, del análisis correcto para tomar decisiones y en definitiva de la rentabilidad y de la felicidad.
Este espiral negativo nos acabará afectando también a nivel personal, predisponiéndonos aún más a cometer errores fatales para nuestros activos.

Mientras que si conseguimos iniciar este efecto Cluster con unas decisiones óptimas respecto nuestros activos, estaremos en pocos meses en un escenario positivo que mejorará día a día. Si disponemos de una proporción correcta de activos efectivos dentro del total patrimonial, podremos aprovechar oportunidades puntuales para optimizar nuestros activos inmobiliarios. Esto hará que nuestra rentabilidad efectiva mejore, retroalimentando así todo el proceso financiero con rentas fijas cada vez más abundantes y un patrimonio inmobiliario más cuantioso y de mejor calidad. Este incremento patrimonial global nos permitirá, a la vez, contratar y subcontratar los mejores profesionales especialistas en cada materia necesaria para la óptima gestión de la Fortuna.

El Concepto Universal CLUSTER, como ley, es esencial en disciplinas tan diferentes como la genética, la astronomía o la evolución de las especies. Este concepto optimiza la evolución y selección natural acelerando los procesos, tanto para el progreso como para la extinción, también en el mundo financiero.
Pero este Efecto Cluster, que ha traído a tantas y tantas empresas a la cima del mundo económico, no sería gran cosa si no pusiéramos aún más énfasis en aplicar este mismo concepto en el plan Personal, Social y Familiar.

La experiencia profesional nos da evidencias que a menudo las relaciones familiares y personales en un entorno de riqueza no son siempre fáciles ni armoniosas.

Por ello es tan importante un efecto Cluster en este entorno Global de Cliente/Riqueza/Felicidad/Seguridad. El paso del tiempo hará el resto y los resultados a medio y largo término serán absolutamente espectaculares.



domingo, 29 de julio de 2007

El Inversor Resiliente.

Vaya por delante que las reflexiones que voy a hacer a continuación se refieren a un perfil de inversor medio con capacidad media y preparación para el mundo financiero baja, o sea la mayoría de la población que tenga poder adquisitivo suficiente para pensar en invertir más allá de llegar al final de cada mes. Lógicamente muchos de los lectores sobresalen honrosísimamente de este perfil medio y no deben sentirse identificados. Pero por nuestra experiencia en consultas de todo tipo podemos afirmar que lo que les sucede a los inversores que a continuación trataremos de explicar es desgraciadamente muy habitual. Pensamos que ayudando a identificar los problemas damos pasos hacia poder resolverlos o evitarlos de algún modo. De la misma forma como hay empresas especializadas en hacer otras empresas más resilientes, también es vital desde el punto de vista de Counsellors que consigamos hacer más resiliente al inversor.

Los patrimonios de muchos inversores sufren los ciclos sectoriales que palían con sus propios sueldos. Estos inversores mantienen sus ingresos más o menos fijos procedentes de sus rentas laborales, y utilizando esa base económica realizan sus pinitos en renta variable, inversiones en energías alternativas, inmuebles, productos financieros mixtos recomendados por sus gestores, etc. La mayoría pasan compulsivamente de un tipo de inversión a otro, según les haya ido. Es frecuente encontrar quien después de un annus horribilis de bolsa, queda escaldado por unos años durante los que desprecia vehementemente los males de los mercados variables. Normalmente pasan de un extremo a otro invirtiendo desmesuradamente en ladrillo o incluso en RF al 3% anual. Pero todo pasa, y la tentación de ver cómo sus amigos se forran 5 años después, en cualquier fondo de renta variable termina por borrar de su memoria las amargas palabras que pronunció su gestor financiero: "La corrección está siendo más severa de lo esperado, pero ahora se empiezan a encontrar muy buenas oportunidades, debería aportar más capital para promediar y sacar provecho de las caídas...". Indefectiblemente, justo cuando decidieron salvar los muebles y cambiar de estrategia, las bolsas empezaron su recuperación fulgurante. Poco después el desorientado, pero orgulloso inversor medio (a nadie nos gusta reconocer nuestros defectos y fracasos) intentará poner en el mercado unos inmuebles acumulados enfermizamente y sobrevalorados, en plena caída del sector. Y no sólo por la finalidad de cambiar la estrategia hacia la bolsa y "dejar de hacer el tonto al 3%", sino porque los compromisos hipotecarios asumidos ya resultan peligrosamente incómodos cuando los inmuebles dejan de aumentar un 25% anual entre la compra sobre plano y la entrega de llaves.

Lo mismo ocurre en otras estrategias de inversión con productos financieros varios: Cuando se pierde en petróleo se pasa a metales preciosos, a acciones preferentes, especulación en divisas, etc. Incluso si acertamos en los productos y gozamos de meses de bonanza, nuestros propios gestores-asesores (angelitos...) se encargarán de hacernos cambiar de unos a otros dependiendo de "la oferta del día" que deban colocar. Las inversiones en negocios ajenos pueden terminar de ponerles "la pierna encima para que no levanten cabeza".

Resultado de estas "estrategias" de inversión a lo largo de las décadas: Potpourri caprichoso, inconexo, promiscuo y por supuesto caro. Bandazos en la trayectoria de inversión que nada tendrá que ver con los objetivos vitales de sus familias. Ese "ahí me he pillado los dedos, me voy allá para recuperar lo perdido", no terminará en tragedia si al menos les queda algún inmueble pagado de su paso por el Real Estate.

Algunos podéis pensar que estamos dramatizando en exceso, ya que si llegada nuestra vejez nos queda algún inmueble y algo más, será que no lo hemos hecho tan mal al final de nuestra trayectoria errática. Aquí lamento discrepar porque debemos tener muy en cuenta lo que dijimos al principio del post: La capacidad de generar ingresos procedentes de nuestra actividad laboral a lo largo de nuestras vidas. Los ingresos laborales que somos capaces de generar durante toda nuestra edad productiva, el paso de los años y el interés compuesto, hacen milagros. Si descontamos todos estos ingresos, obviamente después de deducir los gastos de la propia familia, lo que generaría el excedente con un interés compuesto muy moderado sorprendería a más de uno. Probablemente muchas familias tendrían incluso más activo que el que han conseguido después de arriesgar, ganar y perder cíclicamente sus excedentes en inversiones y negocios varios.

Con esto qué queremos decir: Simplemente que muchas aventuras inversoras de la mayoría acabarían en tragedia si no tuvieran un excedente procedente de sus actividades laborales que les ayuden puntualmente a paliar los desastres que sufren en bolsa, negocios, productos financieros y aunque algunos todavía no lo crean, también desventuras inmobiliarias. Si disociamos estrictamente nuestros ingresos laborales de nuestra economía de inversión, veríamos que tan sólo las realizadas con cierto criterio y rigor se sustentan por sí solas. El resto, en un momento u otro de nuestras vidas, suele necesitar la inyección de activos procedentes de nuestros sueldos o herencias. Esta falsa resiliencia (en la aplicación psicológica del término) viene dada por la capacidad regeneradora que tienen las rentas procedentes del trabajo de los propios inversores. Si disociamos dichas rentas laborales de nuestra economía de inversión, probablemente nos resulte evidente que nuestra capacidad de levantarnos después de un batacazo inversor no es tal. Muchos de los inversores no son verdaderamente resilientes sin la ayuda de sus sueldos, ergo necesitan asesoramiento patrimonial independiente o un cambio de estrategia radical, por el bien del futuro de sus familias. La capacidad productiva laboral debe soportar en muchos casos los errores y fracasos inversores del individuo, minimizándolos hasta el punto de distorsionar la visión que tenemos de nuestras propias capacidades de creación de riqueza al margen de nuestro trabajo.

Manteniendo dicho rigor en disociar nuestras dos economías, nuestras aventuras inversoras se deberían financiar vía créditos. Así "forzosamente" la inversión en sí misma debería ser capaz de amortizarse, haciéndose totalmente evidente nuestra capacidad para generar buenas inversiones a lo largo de nuestras vidas. Un viejo amigo solía decir: "Si un negocio no da ni para pagar los intereses del banco, vaya mierda de negocio." Podríamos entonces acumular los excedentes de los ingresos profesionales y recapitalizarlos en renta fija, ya que los riesgos de otro tipo de inversiones ya lo asumiríamos de forma independiente. De este modo crearíamos auténticos planes de ahorro blindados para nuestra vejez, a la vez que seríamos conscientes de nuestras limitaciones y capacidades en el terreno inversor.

En cuanto a la capacidad de crear riqueza añadiría:
"Todos somos capaces de generar buenas inversiones, simplemente debemos asesorarnos por alguien que nos evite generar un buen número de malas."
Si lo conseguimos habremos alcanzado el estatus de Inversor Resiliente, en una de sus acepciones referente a la capacidad de crecer sano en un entorno insano. Interesante concepto, ¿no os parece?

viernes, 27 de julio de 2007

El Crowdsourcing y la cartera de RV autogestionada.

La globalización, internet, la velocidad de la información, la popularización de la formación académica, el intercambio inmediato de conocimientos y experiencias en todo el planeta, la posibilidad de inversión globalizada, etc... Todos estos conceptos podríamos vincularlos con el crowdsourcing y la relación de amor-odio entre los pequeños inversores y la Renta Variable.

Hace unos pocos años apenas unos cuantos inversores se atrevían a invertir su dinero en bolsa tomando sus propias decisiones. Y los que lo hacían debían formar parte de una élite de businessmen que operaban con volúmenes medios a través de brokers asignados en las grandes empresas especializadas que, paternalmente, se ocupaban de aconsejar el mayor número posible de movimientos de cartera con vampirescas intenciones. El pequeño inversor debía abstenerse o conformarse con lo que su banco fuese capaz de hacer con sus ahorros, o sea mediocridad o incluso pasividad.

Hoy cualquier pequeño ahorrador con inquietudes bursátiles opera a través de internet pagando comisiones mucho más reducidas y sin nadie que intente venderles el pescado del día. Esto nos podría llevar a pensar que es perjudicial para todos aquellos que no sean expertos en la materia, pero existen más beneficios que perjuicios. Quien quiere asesoramiento, información y opiniones las encuentra en multitud de publicaciones tradicionales, pero sobre todo en webs y blogs financieros. Aquí debo decir que el hecho de asesorarse en CincoDías o Expansión por ejemplo, no mejora necesariamente las garantías de éxito respecto a otras lecturas de blogs diversos. Tanto los canales financieros tradicionales como los de mayor diversidad y menor difusión pueden dar pautas excelentes y también aberrantes. En definitiva, como la vida misma.


Esta forma autodidacta y libre de formarse, informarse y deformarse donde a uno le dé la gana para invertir a través de donde quiera en lo que le plazca es un crowdsourcing interesantísimo. El mismo inversor potencial que recibe información, formación y deformación de cualquier sitio o canal, se convierte al cabo de poco tiempo también en emisor de su propia experiencia. Emite a su vez información, formación y deformación como uno más y pasa a ampliar la oferta que tendrá a un tiro de clic cualquier otro potencial inversor, que se envalentonará leyendo experiencias de inexpertos con los que se sentirá identificado y arropado para salir al mercado.

Algunos dirán que es peligros y temerario. Que no se debe intentar ser autodidacta y que siempre se debe ir de la mano de un "experto" para invertir en bolsa. Alguien que sepa mucho y que le diga dónde va a ganar y dónde va a perder, a cambio de una parte de sus beneficios y de sus pérdidas, claro. Aunque bien pensado, si supiera dónde se gana y dónde se pierde, no perdería el tiempo aconsejando a otros a cambio de una mísera comisión.

Como ya he dicho, personalmente creo que el beneficio supera los perjuicios. El crowdsourcing puede funcionar muy bien para algunos inversores de bolsa, y creo que es un fenómeno creciente del que debemos sentirnos orgullosos todos. Internet ha hecho más por la Libertad global que muchos acontecimientos históricos relevantes.

Herramientas como los ETFs ayudan a la independencia del crowdsourcing y liberan al pequeño inversor del yugo de los productos financieros caros y dependientes de gestores. Algo parecido a lo que ocurre con Ahorro.com o Selftrade por ejemplo. En definitiva proliferan herramientas para que el pequeño inversor pueda consumir conocimientos bursátiles y arriesgar su dinero de la manera que quiera, con facilidad.

La componente ética de todo esto o los efectos que produce este crowdsourcing inversor global en los mercados de renta variable, es algo mucho más complejo de analizar. Habrá quien considerará que se está popularizando la ludopatía a semejanza de miapuesta.com, otros lo llamarán finanzas al alcance de cualquiera. Como todo en este mundo, es opinable. Quizás sea por mi filantropía casi patológica, pero veo positivo que los pequeños inversores ganen en libertad, aunque muchos pierdan dinero.

La planificación patrimonial y estratégica es otra historia totalmente distinta. Un PGR es una prenda de alta costura que debe confeccionarse de la mano de Counsellors honestos y muy preparados en la materia. Vestidos tan elegantemente y bajo la atenta mirada éstos, vamos a disfrutar del mejor Crowdsourcing.

sábado, 7 de julio de 2007

La cultura del Pelotazo y el Pixie Dust.

Un buen número de habitantes de este país, me atrevería a decir que la mayoría, pasan sus mejores años de productividad esperando la oportunidad para realizar el pelotazo de sus vidas. Algunos incluso aspiran a realizar más de uno. ¿Por qué iba a ser difícil si a su alrededor pueden ver a diario casos de todo tipo? Así que optan por vegetar en sus puestos de trabajo a la busca y captura de alguna inversión puntual y definitivamente espectacular que les saque de la mediocridad y los coloque directamente en la opulencia. O lo que es peor, esperan varias inversiones de menor rango repetidas lo suficiente como para obtener el mismo resultado. ¿Para qué romperse los cuernos en crear una empresa propia o intentar progresar en sus puestos de trabajo por un simple ascenso que, además de generarles mayor responsabilidad, tan sólo les permitirá, a corto plazo, ir de vacaciones a unos minutos de avión más allá con todo incluido?

Sin embargo, aunque a muchos les parezca extraño, en otros lugares del planeta la clase media aspira a ser media-alta a lo largo de varias décadas. Pretenden ser propietarios de negocio estable o trabajar duro y productivamente como asalariados para ir escalando puestos de trabajo en diversas empresas (o la misma) con condiciones ligeramente mejores. Así, con merecida suerte, es probable que lleguen a la cuarentena con una capacidad de ahorro suficiente para alcanzar el fin de mes sin sobresaltos y una planificación del retiro privado coherente con su trayectoria laboral a lo largo de sus vidas. Por supuesto esto exige una cierta capacidad y un notable sacrificio que disminuye si uno logra disfrutar con lo que hace. Una independencia financiera digna a la edad del retiro es la finalidad de la progresión a lo largo de sus vidas laborales. Por ejemplo en EE.UU. existen grandes empresas especializadas en la organización del mejor retiro de ejecutivos y trabajadores de cierta edad y nivel.

Quizás a algunos pocos les parezca un escenario inalcanzable, pero no lo es para una mayoría de clase media con capacidades medias. A otros muchos tal vez les resulte un horizonte vital triste, mediocre o poco ambicioso, pero recordemos que nos estamos refiriendo a las perspectivas de futuro de la mayoría de nuestra clase trabajadora media con aspiraciones a media-alta. Pienso sinceramente que, para todos ellos, aspirar al bienestar financiero en la jubilación no es ni triste ni poco ambicioso, sino un éxito por el que hay que trabajar duro durante toda la vida. Sin olvidar que hay que disfrutar el camino, por supuesto, pero lamentablemente la vida es así de difícil para la mayoría de nosotros, aunque para algunos lo es todavía mucho más, obviamente.

Curiosamente, en España hay muchas personas jóvenes que tienen otros planes para su futuro financiero: Hacerse ricos antes de los 35 o 40. ¿Es posible? Claro que sí, pero también improbable. Por eso, si dedicamos nuestros años de juventud con mayor capacidad productiva, digamos entre los 25 y los 40, sólo a buscar la oportunidad de hacernos ricos y descuidamos nuestra progresión paulatina, estamos dejando nuestro futuro en manos de una oportunidad que probablemente jamás llegue. Y aunque así sea, probablemente no seamos capaces de reconocerla. Mientras vivamos esperando ese pelotazo nuestra progresión será plana en el mejor de los casos, ya que nuestras esperanzas y energías no se centrarán en nuestra labor diaria o profesión. Progresar paulatinamente en nuestra actividad laboral no significa ignorar las oportunidades que puedan presentarse, sino preparar el futuro a largo plazo por si esa oportunidad dorada jamás se realiza, tal y como mandan las leyes de la probabilidad.Pero hay quien prefiere pasar su juventud y primeros años de madurez a medio gas, soñando en cuentos de hadas y despreciando las oportunidades de progresar en el trabajo, aunque sea mínimamente. Esperando tan sólo el fin de la jornada laboral, la llegada de las vacaciones y un puesto de trabajo menos duro y con menos responsabilidad, y en consecuencia probablemente menos productivo. Con más tiempo libre para gastar el dinero que no se tiene y lamentarse de ello constantemente. Esto no sólo les lleva a la ruina sistemática sino también a la infelicidad crónica. Lamentarse de la injusticia suele ser poco práctico. Quizás este comportamiento alarmantemente generalizado en nuestra sociedad también guarde cierta relación con el sindrome de Peter Pan, aunque agravado por una incitación al consumo constante.

Sin embargo soñar en cuentos de hadas como los de Disneylandia es muy positivo si se tienen claras las posibilidades de éxito y en qué consisten cada uno de los ingredientes de la fórmula mágica del Sr. Walter Disney para hacer realidad los sueños: "Faith, Trust & Pixie Dust". La fe en nuestras posibilidades y creer en lo que estamos haciendo son premisas lógicas que a nadie se le deben escapar. Pero para tener alguna posibilidad de hacer nuestros sueños financieros o laborales realidad, el pixie dust no nos caerá del cielo ni de la mano de Campanilla, lo debemos aportar nosotros en forma de dedicación, trabajo duro, inteligencia, capacidad y en definitiva todas las virtudes necesarias aunque no suficientes para el éxito. A diferencia de lo que sucede en los cuentos, el pixie dust de Peter Pan y su fiel amiga Campanilla, habrá que crearlo con esfuerzo. Sólo entonces la fórmula tiene posibilidades, que no garantías, de éxito. Por todo ello, y sobre todo por la incertidumbre del final, lo vital será disfrutar el camino, es decir las paulatinas mejoras laborales que conseguiremos con el paso de las décadas. La felicidad de los nuestros la podemos encontrar de diversas maneras, pero quizás la más coherente con la realidad económica que vivimos sea encontrarla en el bienestar y seguridad conseguida a través del tiempo. Si desvinculamos nuestra felicidad del trabajo, va a ser muy difícil alcanzarla. Lamentablemente nuestra sociedad está basada en el trabajo y la producción, por lo tanto ser felices al margen de ello es una tarea casi imposible de lograr. Además la infelicidad en el trabajo nos hace más difícil la progresión económica, creándose así un efecto cluster negativo.

La búsqueda del pelotazo no sólo nos aparta del camino de la progresión sino que pone en grave peligro nuestra precaria estabilidad presente, ya que habitualmente para apostar por un pelotazo hay que invertir lo que no se tiene, asumiendo riesgos temerarios. Si sale bien la primera vez, será cuestión de tiempo ya que la gestión incorrecta del riesgo acaba poniendo las cosas en su sitio a medio plazo. En un escenario en que con toda probabilidad jamás conseguiremos el pelotazo soñado, y en que el Estado no podrá mantener nuestras pensiones. ¿Qué alternativas nos quedan si no queremos vivir al margen del sistema? Imaginación al poder, espero vuestros comentarios.

lunes, 25 de junio de 2007

Mi amiga no es apta como Gestora de Banca. Pero ya está muy recuperada.

Mi amiga Mafalda y su hermano Guillermo, trabajadores de banca los dos, estuvieron hace unos días en unos cursos para gestores de banca privada impartidos por la Fundación de Gestores y Asesores de Banca Privada y Banca Personal.

Querían realizar dichos cursos para poder asesorar profesionalmente a sus clientes del banco donde trabajan. Sus jefes les habían recomendado encarecidamente que se matricularan para promocionarlos como Gestores Personales de clientes pequeños y medios. Si se afianzaban en el puesto, posteriormente les propondrían para realizar el Master para Gestores de Grandes Cuentas que imparte también dicha Fundación, con técnicas mucho más agresivas para hacer frente a la alta competitividad en la captación de los clientes de alto nivel.

Quedó tan impresionada por el curso realizado que a la semana siguiente le recomendaron que renunciara a su puesto de trabajo a causa de una agria conversación con el jefe del área de banca privada del banco.

Cuando termine el tratamiento con ansiolíticos se incorporará a jornada completa, de momento sólo trabaja en nuestro family office por las tardes. Le ha venido muy bien distraerse en el área de Fresh Family Office y ya está muy recuperada.

Hace unos días llamé a su hermano para felicitarle por el ascenso. Le dieron un diploma y un vídeo conmemorativo del Postgrado.


Guillermo me ha pedido cita y parecía muy agitado. Creo que le gusto.

miércoles, 20 de junio de 2007

"Financos e Inversópatas". Un cóctel explosivo.

Hay quien dice que un nuevo crack económico está próximo. No está nada claro si se empieza a hablar de algo parecido al 29 de octubre de 1929 o simplemente de una crisis económica generalizada que puede afectar más o menos globalmente. Es evidente que la interrelación de las economías mundiales y el castillo de naipes que supone el sistema financiero moderno, no ayudan a asentar unas bases sólidas a prueba de crisis mundiales. Es decir, algunos empezamos a advertir los peligros de la globalización macroeconómica y la superposición de productos financieros, que no sirven más que para especular (que no es poco). En los últimos años los ingenieros financieros han creado estructuras y productos inimaginables hace una década o dos, y que se soportan sobre bases que a su vez quedan ya muy lejos de la economía real tradicional. Estructuras complejas creadas sobre estructuras complejas.
Comprar o vender un contrato de petróleo por parte de cualquier particular es ya un juego de niños anticuado aunque ni siquiera sepa jamás qué aspecto tiene un barril ni su contenido. Hoy en día el brochure de cualquier producto estructurado supone un par de páginas explicativas de cómo se comportará dicho producto en el tiempo según los escenarios posibles. Texto, gráficos y fórmulas matemáticas relativamente simples que junto con la explicación del asesor o gestor correspondiente (a veces incluso de forma competente y objetiva), tratarán de hacer entender al comprador el funcionamiento de su nuevo juguete financiero. Pero este brochure o fact sheet tan sólo es el manual de instrucciones. Los auténticos planos constructivos del producto jamás llegan al inversor final. Son tan complejos que sólo son inteligibles por los padres de la criatura y sus colegas. Ingenieros financieros, a quienes cariñosamente me gusta llamar financos (por aquello de que a los ingenieros en telecomunicaciones se les llama telecos).

Estos financos exprimen sus cerebros y su creatividad constantemente buscando tan sólo un producto que se venda bien. Es su trabajo y no dudan en utilizar todas las herramientas que se ponen a su alcance, es decir otros productos financieros. Los resultados son productos megaestructurados con tantos componentes en equilibrio que serían peligrosamente sensibles a un temblor financiero global. Este probable colapso de los productos actuales de ingeniería financiera, acentuaría a su vez dicho seísmo provocando una crisis financiera mundial inimaginable. Desde luego, a nadie nos pasa por la cabeza qué puede causar dicho terremoto capaz de desmoronar la economía moderna. Pero la ingente cantidad de dinero que especula constantemente en criaturas creadas por nuestros admirados financos, da qué pensar. Divisas (carry trade abusivo), commodities, metales, valores, deudas, posiciones cortas de todo tipo... todo es utilizado como materia prima para estructurar y sobrestructurar hasta la extenuación con el fin de satisfacer la voracidad de los inversópatas. Porque ya no es suficiente con especular como lo hacían nuestros padres o abuelos. Hoy en día quien no tiene en su cartera un
"9M 15,30% p.a. Cash Settled USD Barrier Reverse Convertible Worst of GOLDMAN SACHS CRUDE OIL ER INDEX, GOLDMAN SACHS COMMODITY GOLD ER INDEX and GOLDMAN SACHS COMMODITY NATURAL GAS ER INDEX (Kick-In GOAL on Worst of)"
con su correspondiente brochure explicativo de 5 páginas no es un auténtico inversópata. Este es un ejemplo real de la distancia que hay entre el dinero (o mejor debería decir impulso electrónico) que se coloca contra una posición especulativa determinada, y los pozos de petróleo, las minas de oro o las indústrias de gas natural con sus trabajadores produciendo en sus puestos diariamente.

Pero que no cunda el pánico, todo está controlado y funcionando perfectamente. En un equilibrio ejemplar. El cóctel está delicioso, pero por favor: El Dry Martini, removido, nunca agitado.

lunes, 18 de junio de 2007

Venturas y desventuras de un inversor mortal.

Las reflexiones que a continuación voy escribir quizás no sean compartidas por los lectores más jóvenes, o incluso es posible que no las comparta casi nadie de vosotros. Pero he llegado a ellas después de 20 años de ver mercados de casi todos los colores y de conocer perfiles de inversores bastante grises. Vaya por delante que no pretendo enseñar nada a nadie ni estar por encima del bien y del mal, entre otras razones porque llegar a estas reflexiones me ha costado esfuerzo para aprender de los errores, cicatrices y dinero. Además, firmaría ahora mismo estar tan sólo a medio camino de una cierta experiencia. Dicho esto os recomiendo que leáis (los que todavía no lo hayan hecho) este artículo de The Rebuzner donde hace una radiografía muy interesante y divertida de los inversores y nuestro ego. Una vez metidos en el contexto aquí tenéis unas reflexiones adicionales que no tenemos presentes la mayoría de nosotros aunque sean obvias:

En un mercado de RV alcista casi todos los inversores ganamos, y en uno bajista viceversa. La clave del éxito la solemos buscar en maximizar el beneficio en la bonanza y minimizar las magulladuras en las caídas. Pocos nos plantemos dejar de invertir en bolsa antes de pillarnos los dedos, muñecas y antebrazos. ¿Quién nos obliga a nadar a contracorriente pudiendo estar en la orilla contemplando otras formas de inversión? Es cierto que a largo plazo las estadísticas afirman que los rendimientos superan en su conjunto a los ciclos bajistas. Pero nadie nos garantiza que vivamos lo suficiente para aprovecharnos de dicho promedio. Muchos inversores perdieron todo su dinero y/o la vida antes de que la estadística les diera su merecida bendición. No obstante si se mantiene una cierta capacidad de inversión y salud como para ver salir de nuevo el sol, se vivirán unos años de abundancia en que lo mejor será dejarse llevar por manos expertas y aprender, a la vez que disfrutar, del camino.

Pero la mayoría de inversores confunde la complejidad con la rentabilidad. Muchos creen que hacer algo distinto a los demás les llevará al éxito. Esto puede ser cierto por ejemplo en el mundo empresarial, ya que distinguirnos de la competencia suele dar buenos resultados. Pero en los mercados la cosa cambia, la competencia pasa a ser nuestro aliado y la opinión mayoritaria triunfará de la manera más eficiente. Es bien cierto lo que dice nuestro admirado Rebuzner de que a menudo muchos se creen más listos que el mercado entero. Confunden la palabra "inversión" y creen que define lo que le ocurrirá a la tendencia del mercado donde colocan su dinero. ¿Por qué la tendencia de un valor, sector, etc. debe invertirse en el momento justo en que decidimos poner nuestro dinero en la dirección opuesta?, ¿Por qué la mayoría debe darnos la razón justo a partir de que nosotros empecemos a llevarle la contraria? ¿No es más fácil dejarse llevar por el mercado de forma prudente con valores sólidos e infravalorados que apostar por jóvenes promesas o a contracorriente? Ojo, no estoy diciendo que sea más rentable, sino más fácil y ajustado a la capacidad de la mayoría de inversores.

Por supuesto, comprar una empresa con fundamentales ejemplares en plena caída, es una estrategia muy válida y rentable, pero no apta para la mayoría de los mortales. El ejemplo de los cuchillos de oro de Rebuzner es muy gráfico. Pero ni a nivel económico ni a nivel cardíaco están todos preparados para inversiones que, aunque muy rentables a medio, nos dan un malvivir a corto. En Técnicos y Fundamentales se comentan las cuatro técnicas de gestión de riesgos para inversiones value, a saber:

a) Invertir sólo en empresas cuyos negocios comprendemos.
b) Con bajo riesgo financiero y operativo.
c) Comprar por debajo del valor intrínseco.
d) Hacerlo siempre a largo plazo.

Lamentablemente ninguna de ellas está al alcance de la mayoría de los inversores mortales: La comprensión de los negocios es muy limitada por falta de información, tiempo y/o capacidad; el riesgo financiero y operativo de estas empresas difícilmente será correctamente calibrado si no se cumple la primera; la compra por debajo del valor intrínseco en un escenario bajista exigirá una condición cardíaca y de clarividencia no habitual entre la mayoría, y en un escenario alcista pocos reconocerán esa aguja entre el pajar de la falta de información; por último la cultura del pelotazo y la inexperiencia mantendrán a muy poquitos en la estrategia del largo plazo.

No estoy diciendo que el inversor value esté equivocado ni mucho menos, ya que personalmente me siento más próximo a él que al fundamentalista o al analista técnico puro y duro. Pero para la mayoría de inversores mortales estos métodos no están a su alcance. El inversor de a pie debe simplificar sus estrategias hasta adaptarlas a sus circunstancias. Por eso cuando leo o veo en canales de tv económicos consejos y consignas para invertir en los mercados, me da qué pensar. ¿Cómo veríamos que médicos (cuando no medicuchos) recetaran fármacos para mejorar la salud sin adaptarlos a cada uno de sus pacientes? Cuando veo en los medios de comunicación, Comprar, vender, mantener, sobreponderar esto o aquello se me ponen los pelos de punta. Es como si viera una receta genérica para toda la audiencia del estilo: Tómense dos píldoras de esto o aquello cada 8 horas para vivir más y mejor.

Repito que no estoy poniendo en duda la rentabilidad de todas estas estrategias de inversión, sino su accesibilidad y adaptabilidad por parte de la mayoría de los mortales. Lamentablemente he encontrado a lo largo de los años infinidad de inversores de a pie que creen poder aprender a ser inmortales. Piensan que existen en el mundo dos tipos de inversores: Los que les queda mucho que aprender y pierden dinero; y los que han aprendido mucho y que se forran hasta el infinito y más allá. Están convencidos de que formándose lo suficiente y acumulando experiencia alcanzarán el rango de inversores inmortales, capaces de ganar en bolsa constante e infinitamente. En su mente tienen ejemplos como Buffet, Soros, etc. Craso error. Parcialmente conscientes de sus limitaciones, se conformarían con una pequeña parte de las fortunas citadas (sic). Pero los espejos donde se miran son perfiles excepcionales que confirman la norma. Por desgracia las reglas del juego son otras para el inversor mortal.

Pragmatismo, consciencia de los condicionamientos personales, tener presente que no siempre los ciclos bursátiles son compatibles con nuestra idiosincrasia, situación patrimonial, situación familiar, timing y objetivos vitales para la determinación de riesgos asumibles, y humildad, mucha humildad, entre otras muchas cosas que no acierto a enumerar.

A los menos capaces, simplicidad y aprovechamiento exclusivo de los ciclos alcistas de la mano de buenos gestores con históricos indiscutibles.

A los más capacitados, que Dios reparta suerte...

Hola, me llamo Gurús Mundi, soy un inversor mortal.