Mostrando entradas con la etiqueta formacion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta formacion. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de marzo de 2009

Reequilibrio y rentas inmobiliarias.

¿Qué le ocurre a un banco al que más de un 15% de todas sus hipotecas han caído en negative equity? Es decir, que el importe de los créditos hipotecarios pendientes superan el valor actual de los inmuebles que los garantizan, creándose así un tremendo agujero en sus balances. La respuesta quizá sea tabú, pero a la vez lógica: Esos bancos necesitan ayuda externa urgente para mantenerse a flote.

En esa situación se encuentran entidades como el grupo Lloyds y HBOS, aunque me temo que habrían muchas más que las declaradas si se actualizaran las tasaciones de los inmuebles con rigor y realismo. Lo peor de todo es que esa situación empeorará y mucho, ya que los precios inmobliarios seguirán cayendo fuertemente. No puede ser de otro modo. Los crecientes embargos no van a ser guardados en el armario de los fiambres porque las entidades necesitan transformarlos urgentemente en dinero. Por lo tanto saldrán al mercado multiplicando así la oferta inmobiliaria. Y cuando eso sucede, los precios sólo pueden ir en una dirección. Os recomiendo releer este artículo del pasado noviembre titulado "Invertir en Recesión y Depresión", porque es tan vigente como el primer día, a pesar de haber transcurrido 4 meses.

A pesar de esa evidencia (si es que podemos considerar evidente alguna consecuencia futura en Economía), hay muchos propietarios sin agobios crediticios que se niegan a vender y evitar así minusvalías futuras. Y la motivación oficial que les lleva a no querer vender sus inmuebles es su actual rendimiento vía alquileres, puesto que casi todos convienen ya en que las plusvalías inmobiliarias están demasiado lejos en el horizonte como para influir en esa decisión. Si calculamos el rendimiento obtenido vía alquileres utilizando el valor real de mercado que hoy conseguiríamos mediante la venta, en muchos casos los rendimientos superan el 8%. Sobre el papel diríamos que se trata de inversiones inmobiliarias más que correctas y que no sería fácil encontrar alternativas financieras seguras para conseguir esas cifras. Pero cuidado, debemos tener en cuenta todos sus riesgos. Tal y como dijimos en "Doctor, tengo inmuebles ¿es grave?": En el escenario depresivo actual, la probabilidad de que el inmueble quede vacante o de que suframos morosidad, aumenta y mucho. Habrá que hilar muy fino para poder dormir tranquilos a medio plazo con el inquilino que ocupe nuestros inmuebles y que nos debe mantener las rentas. Su negocio y/o economía doméstica probablemente se vaya a ver afectado también por la crisis, dificultando así su continuidad como arrendatario, o al menos como inquilino solvente. También debemos ser conscientes de que aumentará la oferta de inmuebles en alquiler: Inversores que compran propiedades pseudo-gangas para alquilar y generar rentas (peligrosa práctica en mercados bajistas si no son inmuebles absolutamente primes), segundas y terceras residencias cuyos propietarios necesitan alquilar y que hasta ahora se mantenían para uso propio, promociones inmobiliarias reconvertidas durante la construcción por la previsible incapacidad de venta, particulares menos acuciados por las deudas que se lanzan al mercado de alquiler a la espera de que los precios de venta alcancen de nuevo el valor en el que mentalmente se anclaron, además de los que salgan al mercado de alquiler después de procesos de embargo bancarios en orígen.

Por supuesto el valor de venta también caerá. Y podremos en el futuro realizar todavía algún calculo de rentabilidad, mezcla del avestruzamiento y de una visión anclada en la Disneylandia de donde venimos, si nuestro inquilino sigue pagándonos aún una renta como las actuales, mientras el precio vaya cayendo otro 30%. Alguno quizá supere rentabilidades de 2 dígitos con espectacular facilidad. Pero no nos engañemos, esa situación será temporal e inestable y buscará su reequilibrio mediante la caída de la renta, ya que el aumento de los precios inmobiliarios no lo concebimos mientras la depresión esté con nosotros. Es un fenómeno comparable al que ha ocurrido con los dividendos de la banca (SAN.MC) respecto al precio al que cotizan sus acciones. Algo inestable, circunstancial y temporal a pesar de que en el caso de los bancos se pretende prolongar este desequilibrio para recuperar desesperadamente la confianza perdida de los accionistas.

Aún así, algunos inversores siguen comprando acciones en base a los dividendos pasados, del mismo modo como otros buscan inversiones inmobiliarias basándose en alquileres también en vías de extinción. Pero no deberían olvidar que el Universo tiende al reequilibrio y que Darwin juzgará la supervivencia de sus patrimonios sin favoritismos respecto a otros con distintos criterios de inversión patrimonial. A corto y medio plazo, cuando ese reequilibrio llegue, esos patrimonios inmobiliarios habrán disminuído casi tanto como algunas inversiones mobiliarias o como el patrimonio empresarial en tiempos de crisis. Recomendamos vívamente planificar la estrategia y la progresión patrimonial (en sus tres habituales formas: Financiero, inmobiliario y empresarial) a medio y largo plazo. Son tiempos muy difíciles para los que no lo hagan.

domingo, 22 de febrero de 2009

Recovery.gov o la sana envidia.



Sobran las palabras cuando uno visita la web creada ad-hoc para que el pueblo norteamericano tenga constancia de adónde va a parar el dinero público que se está utilizando en el American Recovery and Reinvestment Act.



"Recovery.gov is a website that lets you, the taxpayer, figure out where the money from the American Recovery and Reinvestment Act is going. There are going to be a few different ways to search for information. Within days after the signing of the legislation, Federal agencies will start distributing funds, and you will be able to see which states, Congressional districts, and even Federal contractors are receiving them. As soon as we are able to, we'll display that information visually, through maps, charts, and graphics."

Aquí el contribuyente no sólo encontrará el más completo justificante del destino y los efectos de su dinero, sino también una herramienta interactiva para dar su opinión, denunciar irregularidades, comentar casos concretos, proponer ideas, reclamar, compartir experiencias respecto a cómo el Recovery Act le está afectando personalmente, etc... En definitiva una herramienta excepcional para unos acontecimientos excepcionales.

Independientemente de la eficacia del American Recovery and Reinvestment Act, una iniciativa como esta web gubernamental da mucha confianza y transparencia. También da moral en unos momentos muy difíciles para todo el planeta y hace recuperar el orgullo y autoestima de un pueblo, el norteamericano, que se va a enferentar a la peor de las depresiones jamás conocidas. Es una cuestión de fondo, el rigor en la aplicación de unos recursos tan extraordinarios, pero sobre todo de forma, ya que demuestra, al menos, la intención de tener una transparencia máxima. Otra cosa será la real aplicación que vendrá ejecutada por diversos políticos esparcidos por todos los estados norteamericanos. Pero esta web es una evidente declaración de intenciones que muchos europeos envidiamos. Atención al vídeo de bienvenida:



¿Os imagináis algo parecido en la Unión Europea? Yo no. Ni a Zapatero, Merkel, Papoulias, Cavaco o Berlusconi realizar un video comprometido como el que el Obama Team cuelga en la propia Recovery.gov, y que hemos insertado más arriba. Para empezar la atomización de poderes burocratas haría inviable la toma de decisión previa que ha sido necesaria para que el AR&RA (American Recovery and Reinvestment Act) vea la luz. Además debería hacerlo con diligencia y eficiencia, cosa impensable en un parlamento europeo como el nuestro. Las suspicacias y miopías estatalistas serían el pan de cada día, y el BCE sería uno más a la hora de ejercer un derecho a veto que, por otra parte, sería necesario frente a tanta incompetencia política y burócrata de segunda división. Sería la mismísima Eurosclerosis llevada al nivel de decisión político-económica histórica. Además, el liderazgo necesario para tomar decisiones de cualquier tipo no existe en el Viejo Continente, ni siquiera se ha demostrado ágil, eficaz ni valiente cuando ha debido tomar partido en los conflictos internacionales. Es impensable que el presidente de turno de la UE (curioso concepto) tome decisiones de un mínimo calibre durante su semestre de gloria. De hecho la legislación vigente ni siquiera le otorga poder para intentarlo, siendo todos los europeos conscientes de que sería una temeridad.

Independientemente de que se pueda discutir su responsabilidad como principales causantes de la situación a la que hemos llegado, no cabe duda de que los EE.UU son quienes más están haciendo verdaderos esfuerzos extraordinarios e históricos por intentar paliar el colapso global. Afortunadamente el liderazgo del mundo para tirar del carro en esta depresión pasa por el Gobierno norteamericano, que representa el golpe de timón necesario, aunque quizá no suficiente, para que el mundo no se haga un daño irreparable. Imaginemos que fuese Europa la que debiera liderar la economía y la política mundial en el negro escenario presente y futuro: Nuestras posibilidades de un mínimo éxito serían nulas. Ni estamos preparados ni organizados para liderar el mundo en tiempos difíciles. Ni siquiera hemos sido capaces en épocas que hoy se nos evidencian plácidas.

Para muestra un botón: El pasado 25 de Noviembre, en el que Esperanza Aguirre abandonó precipitadamente Bombay después de los atentados integristas a diversos hoteles, se produjo un caos diplomático muy notable. Diversos políticos de la UE intentaban coordinar la evacuación de sus compatriotas en unas horas de absoluta confusión. Un eurodiputado español (el presidente de la delegación del parlamento europeo, y último diplomático de la UE en abandonar Bombay en esos días) que se encontró en pleno ojo del huracán terrorista intentó evacuar a diversos ciudadanos de la Unión Europea a través del dispositivo de emergencia establecido por unos eurodiputados alemanes de cierta relevancia en el Parlamente Europeo. Pero la respuesta de éstos fue toda una declaración de intenciones política y humana: "Only germans" Y en esos momentos de dificultad es cuando aflora la realidad de uno mismo y cuando se ve la verdadera talla política y personal del cualquier pseudo-gobernante. Ni siquiera un ciudadano español o italiano puede utilizar o requerir los servicios o el apoyo de una embajada o consulado de otro Estado de la UE que no sea el suyo propio cuando viaja al extranjero, para un cualquier trámite o gestión como simple turista. Deplorable y vergonzoso para una UE que pretende ser algo más que una macro-estructura burocrática, el pardillo de una timba de póker letal o el equipo sanitario de un sólo uso y desechable.

Menos mal que no somos líderes del mundo, porque lo haríamos muy mal en el escenario que se nos avecina. En este caso, y sin que sirva de precedente, me alegro de ir a remolque del Efecto BHO en esta depresión global. Sin duda tenemos así más posibilidades de sobrevivir que si ejerciera de líder una Europa vieja, esclerótica, cansada, aburguesada, desavenida, corrupta, desencantada y escéptica.

Soportaré el día a día de las noticias políticas, económicas y financieras de nuestra exasperante Europa con el mejor de los ánimos. Y recargaré periódicamente mi ilusión, mi confianza en el futuro y mi motivación visitando Recovery.gov y poniéndome al día de los detalles de las medidas tomadas para la recuperación de otros.

martes, 17 de febrero de 2009

Consultas de toda una Vida.

En lo que llevamos de año 2009 estamos recibiendo a través de este blog una cantidad significativa de consultas muy tristes desde el punto de vista de un Family Office. Guardando la confidencialidad profesional debida, os diremos que son consultas de familias desesperadas que claman algo de luz después de una sangría brutal en los ahorros de toda una vida.

Carteras en diversos bancos que les fueron vendidas (y lo que es peor, mantenidas) como renta fija muy segura. Como el tipo de activo ideal para blindar el fruto de toda la vida laboral, de esfuerzo y de ahorro. Las más perjudicadas están compuestas por acciones preferentes perpetuas, incluso por fondos o conglomerados de perpetuas, y por vulgares titulizaciones de empresas indescifrables pseudo-filiales de otras multinacionales que pusieron su nombre un día, o ni siquiera eso. En muchos casos lo que serían los famosos paquetitos de basura crediticia propiamente dicha, cuyos flamantes ratings algunos incluso conservan relativa y vergonzosamente.

De hecho hace unos pocos años se vendían indistintamente estas emisiones en el mismo segmento de riesgo que la deuda senior con vencimiento de emisores multinacionales. Y era relativamente comprensible, ya que jamás habían sufrido ni sus cotizaciones ni la solvencia de estas emisiones. Es cierto que nadie era capaz de explicar qué había bajo esos nombres anglosajones, indescifrables y técnicos. Pero qué demonios! al fin y al cabo todo el mundo invertía en productos financieros indescifrables! De hecho, el que no lo hacía quedaba relegado al analfabetismo inversor, siendo objeto de mofa por su entorno social y sobre todo bancario.

Era impensable que esa renta fija nebulosa creada por financos a demanda de inversópatas (premonitorio artículo de Junio 2007), pudiera generar pérdidas para sus tenedores. Al fin y al cabo se trataba de renta fija. Pero ahora sabemos que era tan fija como los beneficios de las entidades subyacentes (que jamás hubieramos previsto que llegasen a tambalearse), o tan fijas como la capacidad de un Ninja para pagar su hipoteca. ¿Quién iba a predecir que las entidades financieras (no sólo bancos) desaparecerían o deberían ser rescatadas masivamente; o que se concedieran créditos hipotecarios a familias insolventes de forma sistemática, masiva y perversa? Desde luego las entidades calificadoras de riesgo no, y en aquel entonces parecían La Biblia.

No se trata por lo tanto, de demonizar a los que vendieron esas emisiones hace algunos años, cuando nadie podía imaginar que pudieran convertirse en papel mojado. Se vendieron como seguras porque en aquel entonces nadie podía afirmar lo contrario. Pero a partir del verano de 2007 el mundo financiero empezó a cambiar. Y esas emisiones comenzaron a perder valor, aunque seguíamos viendolas como un producto seguro que simplemente tenía precios más atractivos. Desde entonces hasta hoy la situación de este tipo de emisiones ha cambiado radicalmente, y en el camino la mayoría de nosotros hemos dejado de considerarlas un instrumento de blindaje, un activo seguro, para considerarlas inversiones de riesgo. Eso ha ido sucediendo paulatinamente, y la afectación personal ha dependido de la cintura y agilidad de cada uno para analizar y reaccionar ante esa dramática realidad cambiante. Es aceptable que la reacción de asesores y banqueros pueda haberse producido más tarde de lo deseable, y que su supuesta formación y capacidad no haya servido para salvaguardar la mayor parte del patrimonio de sus clientes. Pero lo que sí es reprobable es que hoy aún hayan asesores y/o banqueros que sigan considerando este tipo de inversiones como renta fija segura con la que blindar patrimonio, sin haber evolucionado con la realidad.

Están permitiendo así, la muerte de la rana de sus clientes, a pesar de que algunas de estas emisiones se hayan literalmente desplomado violentamente por la propia aridez de ese mercado. Y muchos han sido incapaces de reaccionar, pero no por mera incompetencia sino por falta de honestidad consigo mismos y con sus clientes. Las consignas de las entidades para las que trabajan son, aún hoy, mantener e incluso comprar más a precios ridículos para compensar las pérdidas. Olvidando completamente el orígen y la motivación de estas carteras, que hace tiempo que dejaron de ser fijas y seguras y se están desmoronando una tras otra, llevándose por delante vidas enteras de ahorro y esfuerzo.

Las consultas recibidas no serían tan dramáticas si hace tan sólo unos meses, los gestores y asesores de sus respectivas carteras hubieran cogido el toro por los cuernos. Si hubiesen explicado que los activos en cartera de sus clientes se habían convertido, en estos tiempos convulsos y de crack financiero, en inversiones de riesgo. Incluso la responsabilidad podía derivarse hacia el colapso financiero de forma razonable, eximiendo de la misma a dichos asesores. Y aunque los Clientes les habrían recriminado por haberles asesorado mal en orígen, los argumentos de defensa de los asesores serían avalados por las circunstancias excepcionales de la crisis sistémica y también por su honestidad profesional. Pero lo realmente importante es que los activos de los Clientes se habrían salvado en una mayor proporción (a pesar de que sus rentas habrían disminuído drásticamente). Lamentablemente muchos profesionales no lo hicieron y prefirieron, prefieren aún, asesorar bajo el avestruzamiento y, lo que es mucho peor, la comercialidad.

Estas emisiones, como tales inversiones arriesgadas pueden ser una opción más para los inversores, pero siendo conscientes de su riesgo de impago de intereses o cupones, también de su riesgo de evento crediticio o incluso default y por lo tanto de su altísima volatilidad y potencial pérdida de valor.

Cuando se trata de emisiones de bancos relativamente sólidos como las propuestas por Fernan2 o Llinares, pueden suponer una inversión atractiva, pero jamás para blindar los ahorros de toda una vida. Se han convertido en inversiones de riesgo, y como tales tienen su público. Incluso las emisiones que estamos viendo en las carteras de las consultas recibidas, a pesar de ser en su mayoría emisores de dudosa solvencia en la actualidad, también podrían encontrar su sitio en una porción de cartera de determinados inversores. Pero lo dramático es que siguen configurando el 100% de estas carteras, que se diseñaron en su orígen para blindar todo el patrimonio de una familia y resguardarlo de los peligros de las bolsas.

El resultado os lo pedéis imaginar, patrimonios de trabajadores que han conseguido durante toda una vida de esfuerzo y sacrificio acumular unos centenares de miles (o incluso algún millón) de euros con pérdidas del 60, 70 e incluso 80%. Ahorros que ahora en plena vejez se han perdido sin haber querido jamás arriesgarlos. Sangrías que sus gestores y asesores no han sabido ni querido cortar a tiempo, y que aún hoy cuando una emisión tras otra deja de pagar ni siquiera los intereses, siguen con la consigna del "cuando todo esto pase ya se recuperará la par". Repito que no es recriminable que hace unos años recomendaran este tipo de RF. Pero lo que no tiene perdón de Dios es que no hayan querido reaccionar valiente y honestamente ante unos productos que hace muchos meses que objetivamente dejaron de ser adecuados para blindar patrimonios. Ese, y no otro, era su trabajo.

Para nosotros es también muy duro tener que abrirle los ojos a estas Familias. Vienen a consultar situaciones tan desesperadas que les han llevado a desconfiar del banco en que han depositado su fe y patrimonio todos estos años. Consultas a las que llegan presas del pánico por ver que los extractos de sus carteras se están extinguiendo mes tras mes. Pero no obstante quieren creer lo que les dicen sus banqueros y asesores, y no pueden creer que su futuro haya cambiado radicalmente a estas alturas de su vida, sin comerlo ni beberlo. Obviamente tampoco hay ninguna garantía de que todas estas emisiones se extingan una tras otra como ya han empezado a hacerlo algunas. Por lo tanto la pregunta del millón que deben hacerse estas Familias es si la valoración actual de sus carteras es realmente vital para sus vidas. Si el valor residual actual de sus ahorros puede arriesgarse a cambio de una posible recuperación, quizás puedan mantenetse algunas posiciones y cruzar los dedos. Pero si perder el patrimonio que les queda a valoración actual (15 o 25% de lo que era tan sólo hace un año) es algo a lo que no pueden arriesgarse, no queda más remedio que vender y blindarlo según los criterios actuales.

Siempre ha sido más difícil afrontar la realidad que vivir en el engaño, pero las consecuencias de no reaccionar valientemente ante las adversidades suele tener resultados terribles. Una pena y una injusticia.

martes, 10 de febrero de 2009

La ilusión de la riqueza y la Teoría Cuantitativa (mv=pq).

Gracias al blog de Marco Antonio Moreno, Jaque al Neoliberalismo, he llegado a este artículo de Guardian en el que de forma interactiva y muy visual, se evidencia el esquema Ponzi hasta el que hemos llevado nuestro sistema financiero. Eso es algo que ya intuíamos hace casi año y medio, y que hoy ya nadie pone en duda. Pero reflexionemos sobre la famosa fórmula de la Teoría Cuantitativa, clásica, simple y vigente como nunca que nos muestra este artículo interactivo en su último (8) click:
mv=pq
Siendo m = la cantidad de dinero en circulación; v = la velocidad a la que circula en el sistema financiero; p = precio de las cosas; y q = la cantidad de producción (PIB).

En el escenario expansivo que dejamos atrás las innovaciones financieras potenciaron fuertemente el flujo de dinero (virtual o real) hacia el sistema. Pero ahora estamos en la situación inversa. La sequedad de la circulación del crédito hace que se derrumbe el consumo, retroalimentando así la propia sequedad de flujos monetarios. Por lo tanto es inevitable que la velocidad de circulación del dinero (v) se colapse. La pregunta del millón es: ¿Qué debemos hacer para compensar la disminición de v y que el reequilibrio de la fórmula no nos relegue a una pobreza extrema? Dejando de lado las consideraciones teóricas clásicas y tomando el resto como variables, tenemos varias opciones, pero todas ellas muy matemáticas y desgraciadamente poco humanas, como veremos a continuación:
  1. Aumentar m: Los bancos centrales están por la labor. Con eufemismos discretos, pero realizando easings (se aceptan sugerencias para su traducción) cuantitativos y cualitativos a destajo. O sea todos contra el fuego. Al final os pego la definición en inglés de estos dos conceptos
  2. Aumentar p: Los precios (IPC) parece que van a hundirse o en el mejor de los casos mantenerse, a pesar de los esfuerzos por hacerlos subir en lo que respecta a los precios fijados por los propios Estados: Servicios públicos, suministros, etc. Es decir, la demanda cae pero se intenta desesperadamente mantener los precios a flote para que la dichosa formulita no se nos caiga en exceso.
  3. Aumentar q: La productividad, divino tesoro. España es la antítesis de lo que debería ser un aumento del PIB. Pero parece difícil de imaginar que el GDP global pueda compensar en nada la fórmula, a pesar de mantener la esperanza en países emergentes como china, India, Brasil, etc.
Resumiendo, ante la sequedad del sistema financiero, el colapso sólo lo podremos evitar aumentando el resto de variables hasta la restauración del equilibrio (o desequilibrio) expansivo. La producción global sólo puede salvarse gracias a los países emergentes. Pero con un primer mundo (definición que empieza ya a chirriar) en profunda depresión, parece muy difícil que el crecimiento emergente pueda compensar en gran medida. Son nuestra única esperanza, y a pesar de ello, los crecimientos de dos dígitos ya son historia. La crisis, que no el colapso, también azota a estos países. En cuanto a los precios, los que puedan fijar los Estados, probablemente subirán desmesuradamente. Pero la caída del consumo lastrará los precios, y el promedio difícilmente superará el mínimo exigible para que los burócratas y optimistas puedan sacar pecho proclamando que la recesión se ha dejado atrás. Si esto sucede lo hará intermitentemente, como en la década de los 30, en el mejor de los casos. Y en cuanto al aumento del dinero en circulación, no hay más que leer las noticias. Los bancos centrales emiten, canjean dinero a cambio de basura, compran deuda soberana y contaminada, etc. Incluso algunas voces apuntaban a nuevas modalidades en el aumento de la m, como por ejemplo la emisión de deuda por parte de los propios bancos centrales. Por primera vez en la historia se estan aplicando ambos conceptos, cualitativos y cuantitativos, al mismo tiempo:
Quantitative easing: Increase in the size of the balance sheet of the central bank through an increase in its monetary liabilities that holds constant the average liquidity / riskiness of its asset portfolio.

Qualitative easing: Shift in the composition of the assets of the central bank towards less liquid and riskier assets, holding constant the size of the balance sheet, and the official policy rate and the rest of the list of usual suspects.
Ahora se comprenderá mejor por qué he dicho que las opciones para compensar la caída de v en la fórmula son más matemáticas que humanas. Vivimos ya, aunque muchos sigan queriendo pensar que en uno o dos años todo volverá a la "normalidad", en una espiral depresiva de la que va a ser muy difícil salir sin dejar en el intento muchas víctimas. De todo tipo. Ambos lados de la ecuación van a quedar muy disminuídos. La pregunta es si debemos seguir con un modelo de crecimiento inflacionario como mv=pq, o por el contrario podemos crear riqueza sostenidamente sin llegar al absurdo bucle suprageneracional de burbuja-colapso-burbuja. Pero al igual que un político difícilmente piensa en sacrificios y decisiones de gobierno que obtengan resultados más allá de las legislaturas en las que pueda ser reelegido, tampoco cabe esperar que seamos capaces de idear sistemas económicos sostenibles más allá de nuestras propias generaciones. Si nos ofrecen la posibilidad de parchear el sistema conocido, para que nosotros y nuestros hijos muramos de viejos sin volver a vivir una trampa de liquidez y un colapso del Sistema Financiero, ¿cuántos aceptarían gustosos? Mi admiración por los que preferirían purgar ahora toda nuestra culpa y sembrar, sacrificadamente en las próximas décadas, un nuevo sistema del que se beneficiasen nuestros nietos y más allá, pero personalmente confieso que se me hace difícil pensar más allá del futuro de mis hijos.
Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado.
Friedrich Nietzsche (1844-1900)

Si no piensas en tu porvenir, no lo tendrás.
John Kenneth Galbraith (1908-2006)

P.D. El orígen de esta fórmula se atribuye a Jean Bodin en 1568, aunque fue Fisher en 1911 quien relacionó esta identidad con la Economía moderna, considerando v como una constante (sic). Posteriormente se le dió el llamado enfoque de Cambridge (Marshall y Pigou), en el que la circulación del dinero dependerá de las preferencias de cada idividuo. Friedman, ya en 1956, estableció la nueva Teoría Cuantitativa, relacionando la demanda del dinero con el coste de oportunidad para mantenerlo. Obviamente, en este proceso se fueron añadiendo nuevos conceptos a la fórmula, como los tipos de interés o la inflación.

Cabe decir también que, según mi criterio, en la actual refundación del sistema los 4 componentes de la ecuación original deben considerarse variables.

domingo, 25 de enero de 2009

Boquerones Fritos (IV)

Ahí va otro artículo anónimo que nos ha llegado como comentario y en él vemos un caso real de un cuchillo cayendo. Lo que a nuestro juicio merece una reflexión es la posición del gestor/asesor a lo largo de todo el proceso de caída del valor:

"Llevo todo el día queriendo escribir un post sobre Cintra después de ver el castigo de los últimos días. Hoy ha cerrado con una caída del 9% y al final me he decidido a compartir con vosotros lo que pienso del valor. En realidad llevo hablando más de un año de Cintra a mis amigos. Empecé a seguirlo cuando en Diciembre de 2007, en una reunión de inversores organizada por Credit Suisse, el banco recomendaba invertir en bolsa y en especial recomendaban Cintra como valor "seguro". Aún conservo el papel con la recomendación del valor cuando cotizaba cerca de los 12 euros. Lo guardé por que estaba convencido de que se acercaba un ciclo bajista y quería comprobar las predicciones del banco. Desde entonces seguí preguntando regularmente a los gestores de CS por el valor. Cuando en verano el valor tocó los 6,5 euros, pregunté con tonillo sarcástico, si el banco todavía lo recomendaba. El gestor desplegó todas sus armas de buen vendedor para convencerme de que era un valor segurísimo, que el banco lo había recomendado en todo momento. Las palabras textuales fueron "lo recomendábamos cuando estaba a 8,5 y ahora que está a 6,5 mucho más". A partir de ahí empezó toda una disertación del gestor sobre lo bueno que es el negocio de Cinta, lo estable de los ingresos (yo esto no lo comparto pero bueno) y la conclusión era que la bolsa se estaba comportando de forma irracional y que Cintra volvería a su valor objetivo de 13,5 en breve. Mi contestación es que nunca le he pedido a la bolsa que se comporte de forma racional por que nunca lo ha hecho; y que prefería esperar otro año a ver que pasaba. Hoy Cintra ha cerrado a 3,76?. Si en Diciembre del 2007 hubiera hecho caso al banco perdería un 70% en un valor que era "seguro". Menos mal que apliqué mi criterio y no el del banco. Nunca me he alegrado tanto de no comprar una acción. Acabo de recibir un mail de Renta4 que proyecta caídas teóricas hasta los 2,3. Puestos así el suelo claro es el 0, pero seguro que se para antes.

Yo pienso que el suelo de Cintra está cerca aunque no sé decir dónde y creo que nadie lo puede calcular. Aún así todavía no me atrevo a comprar. La sombra de absorción por parte de Ferrovial es el principal motivo. También pienso que no hay que comprar un valor en caída libre pensando que se va parar por ciencia infusa. El caso es que la colocación de Cintra me recuerda demasiado a la salida a bolsa de Terra. No dudo que Cintra, a diferencia de Terra, tiene activos reales. Pero hoy por hoy lo que mas tiene Cintra es DEUDA! Creo que Ferrovial va a esperar a que Cintra caiga todo lo posible para reabsorberla y en esa operación dudo que se pueda ganar dinero si no tienes información de dentro de cuando y a que precios. Que alguien me diga que ganó dinero con la caída de Terra a los infiernos o en la absorción por parte de Telefónica.

Vosotros que pensáis? Seguro que muchos de vosotros a esos precios quiere comprar "activos tangibles" a buen precio. Por esto es un claro ejemplo de que la bolsa no se comporta de forma racional, ¿verdad? "

Independientemente de los comentarios que surjan sobre el valor en concreto, este texto me pareció un claro ejemplo de lo que es hoy el mundo del asesoramiento. Posiblemente las proyecciones de Renta4 sean tan inseguras como las que hicieron en su día los gestores de Credit Suisse, aunque su nivel de acierto sea distinto circunstancialmente. ¿O acaso pensamos que los asesores de Renta4 son más competentes que los de CS? Simplemente esta vez, en este caso concreto, les ha tocado a ellos acertar, y habría que ver qué recomendaban acerca de Cintra cuando estaba en 12 €. Y viceversa, porque lo mismo podríamos decir de los asesores de CS. Pero no debemos ver en estas recomendaciones un afán exclusivamente recaudatorio de comisiones (que también lo hay), sino que los asesores, brokers y gestores de entidades financieras, que se pasan el día frente a unas cuantas pantallas, que se acuestan y se despiertan con cotizaciones en la cabeza, realmente creen en la solidez de valores determinados. O sea, que no todo es prostitución de la recomendación (comisiones), también hay otros componentes como la incompetencia, la mala gestión del riesgo, la inexperiencia (juventud), la ludopatía, etc...

Por supuesto, los mismos defectos podemos encontrar en la gestión propia de inversión en RV, suponiendo que podamos aislarnos de la influencia de asesores externos (amigos y conocidos, prensa, radio-tv, blogs financieros, etc...). Pero con una excepción: La prostitución de las decisiones de inversión a cambio de comisiones. La gestión Juan Palomo, no obstante, en muchos casos compensa fatalmente la ausencia de dicha prostitución con un incremento de la incompetencia. La autogestión tampoco está libre del resto de los peligros mencionados, pero en algunos casos como el de nuestro anónimo, ha conseguido presevar la inversión contra viento y marea.

No me resisto a recomendaros releer el artículo que publicamos en Septiembre 2007 y atención a los ilustres nombres citados: Alberto Espelosín (Dtor. de Análisis de Ibercaja Gestión) y Gustavo Trillo (Dtor. de Gestión de JPMorgan Asset Management España y Portugal) entre otros. De todos ellos dependen (dependían?) gran cantidad de vehículos e instrumentos de inversión que muchísimos ahorradores compraron a pies juntillas.

Dicho esto, hablemos de CINTRA...

martes, 16 de diciembre de 2008

Who Moved My Value?

"¿Quién se ha llevado mi valor?"
Esta frase bien podría definir la situación global por la que estamos atravesando. Si hacemos algo así como un examen de conciencia, pero en lugar de repasar pecados contabilizamos el valor de nuestro patriminio, pocos, muy pocos superarán el mediocre benchmark de no perder. Sólo algunos Elegidos para la Gloria.



Muchos ya han perdido en los últimos 6, 12 o 18 meses porcentajes del valor de sus activos pre-crisis muy importantes. Pero los que hasta hoy se hayan salvado de la quema, van a tenerlo muy difícil para evitar las disminuciones patrimoniales en el negro horizonte que tenemos ante todos. Y cuando nos referimos a pérdida de valor patrimonial lo hacemos a valor liquidativo, como criterio de valoración comúnmente utilizado y cuyo optimismo desciende a niveles de realismo.

Hagamos pues un ejercicio sano y lúcido de valoración de todo nuestro patrimonio en este final de 2008. Anotémoslo convenientemente y comparémoslo con el valor que le calculamos de fin de 2006 y 2007. Y cuando hayamos vuelto en sí y estabilizado nuestras constantes, hagámoslo también en el futuro, al fin del 2009 y 2010, sin ir más lejos.

Antes de comenzar os recomiendo que os exijáis un concepto clave para este ejercicio: Rigor. Y sobre el resultado final, cada uno que aplique la dosis de ilusión, distorsión, optimismo y maquillaje que coronariamente necesite. Aquí tenéis una simple guía para clasificar los activos:

  1. Activos mobiliarios: Son de fácil valoración, ya que las entidades financieras están obligadas a ponerle cifras diarias al descalabro o la excepcionalidad.
  2. Activos corporativos: Son más complejos de valorar. Aquí englobamos la empresa familiar o no familiar, si la hay. Pero también las participaciones en empresas y asociados diversos en forma de acciones generalmente no cotizadas (la compra de acciones cotizadas las excluiremos, ya que deben estar ya contabilizadas como activo mobliario y formarán parte de los saldos y valoraciones de las entidades financieras con las que trabajemos).
  3. Activos inmobiliarios: Son también relativamente fáciles de valorar, aunque en los tiempos que corren deberíamos afinar más, y sobre todo aplicar a estas valoraciones criterios de mercado rigurosos.
  4. Activos diversos: Aquí englobaremos todos nuestros activos materiales que no pueden incluirse en los tres anteriores. Por ejemplo obras de arte, vehículos o maquinarias que no consten en los balances de los activos corporativos, y activos diversos de valor significativo y que sean líquidos.
A partir de aquí una simple suma. Respiramos hondo y lo comparamos con los mismos criterios de valoración de hace un año y dos. Aunque la memoria nos falle, conseguiremos (si realmente lo queremos hacer) obtener cifras aproximadas, que siempre deben seguir criterios de rigor y moderación, huyéndo de un optimismo muy peligroso en tiempos difíciles.

Nótese que estamos hablando de valoración patrimonial y no de cuantificación de ingresos o gastos. Buscamos en este ejercicio la pérdida, mantenimiento o aumento de valor en nuestro patrimonio. Como ya hemos dicho, a esta valoración final, cada uno que aplique la dosis de ilusión, distorsión, optimismo y maquillaje que coronariamente o anímicamente necesite.

Muchos, la mayoría, estarán en este fin de 2008 ya por debajo de los años anteriores. Pero si este ejercicio lo realizamos dentro de 12 y 24 meses, me temo que los resultados serán mayoritariamente dramáticos. La pregunta que muchos se harán es si es posible crecer patrimonialmente en un entorno en el que los inmuebles caen de precio, las bolsas se desploman y las facturaciones y beneficios empresariales penden de un ERE y de una morosidad presente y futura nunca vista.

Pues bien, la respuesta la debemos encontrar en el mismo enunciado de la pregunta. La estartegia a seguir debe huír temporalmente de los activos perdedores. Pero esta obviedad es algo muy difícil de llevar a cabo de forma suficientemente sustancial y ágil. Es más, el principal problema no es ni siquiera la agilidad en la ejecución de la estrategia patrimonial que debe modificar totalmente la seguida durante muchos años de bonanza. Sino que el principal escollo es mentalizarse y asumir que no estamos ante una crisis cíclica conocida que podemos capear sin modificar radicalmente nuestra estrategia original, la única que muchos han conocido y utilizado.

Esta vez estamos ante una probable larga depresión, con multicrisis poliédricas y no ante un simple ciclo bursátil o inmobiliario bajista o ante un aumento del paro o deterioro económico circunstancial. Y por lo tanto, mantener la estrategia compatible o conveniente con una era de crecimiento global es, cuando menos, muy temerario. Si mantenemos los mismos inmuebles en un escenario de fuertes depreciaciones, reducimos los beneficios empresariales (con problemas de liquidez, endeudamiento y de morosidad o sin ellos) y no eliminamos riesgos financieros en nuestros activos mobiliarios, este escenario global y macroeconómico depresivo se llevará por delante una parte importantísima de nuestro patrimonio en los próximos años. De hecho ya lo está haciendo con el de la mayoría, aunque muchos prefieran pensar en valoraciones y escenarios de un futuro inmediato adaptados a su capacidad coronaria o depresiva.

Pero atención, incluso tomando las decisiones adecuadas para timonear en la buena dirección nuestro patrimonio en este escenario, la agilidad y márgen de maniobra dependerá de numerosos factores, ponderables e imponderables. Algunos patrimonios serán como una lancha deportiva, en la que un golpe de timón modifica su rumbo inmediatamente, pudiendo sortear los peligros con una agilidad envidiable. Pero otros, aún bien capitaneados, sufren inercias propias de su tonelaje. Y a pesar de que las decisiones sean correctas y expeditivas, no evitarán ciertas afectaciones, sencillamente porque sus estructuras y/o volúmenes hacen de un cambio de estrategia algo lento y complejo con múltiples derivaciones económicas y sociales.

Sólo unos pocos Elegidos para la Gloria obtendrán los frutos de haber sido capaces de adaptarse al nuevo escenario en el que hemos entrado, conscientes o no, desde hace más de año y medio. El resto pagarán, están pagando, las consecuencias. En el periodo 2007 hasta previsiblemente el 2012, 2017 o 2022 (¿quién sabe?), no perder valor en nuestro patrimonio va a ser la radical diferencia entre unos y otros. Y dentro de los que no sólo no van a perder valor sino que van a ganarlo tendremos, por supuesto, a aquellos que habrán sabido aprovechar las oportinidades que en todo escenario de crisis se presentan. Éstos serán realmente "The Right Stuff", mientras el resto deberán luchar con uñas, dientes y neuronas para mantener el valor de sus patrimonios y/o para intentar recuperar el valor perdido ya en el último año y medio.

Si realizamos el ejercicio de extrapolar estos cálculos al valor patrimonial que conocemos o intuímos de personas de nuestro entorno social, familiares o simplemente conocidos, veremos que la pérdida presente y futura de valor patrimonial está y estará muy generalizada. Quizás así algunos se conciencien del calibre y la trascendencia de lo que le está pasando al mundo, ya que en la medida en que bajamos el listón de riqueza y realizamos dichos cálculos entre la clase media-alta y media, la devastación comienza a ser, pero sobre todo será, dramática. Demos un golpe de timón y, dentro de las posibilidades patrimoniales de cada uno, pongámosle rumbo a lo desconocido evitando en lo posible la tormenta perfecta.



El mundo ha cambiado y el valor, al igual que el queso, se lo han llevado. Sabio librito y vigente como nunca en un momento en que la creación de valor tradicional ha desaparecido, previsiblemente, por muchos años.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

La Insoportable Levedad del Gestor.

Nuestra voluntad no es la de herir sensibilidades ni la de generar polémicas que nos creen enemigos, pero lo que tenemos claro todos los autores de este blog es que no tiene sentido escribir artículos políticamente correctos, que en poco o nada ayuden a los lectores a encontrar reflexiones más allá de lo estéril y/o habitual. La verdad es que poco nos importa la repercusión en forma de anónimos faltones o de manía persecutoria de pseudo-profesionales de la gestión o del asesoramiento. Algunos de los cuales paradójicamente se deshacen como cubitos de hielo en el desierto en cuanto, por casualidades de la vida, sus caminos profesionales se cruzan con los nuestros y deben seguir las directrices marcadas por un Family Office. Incluso, en algunos casos en que la relación consigue con tiempo y esfuerzo que dichos profesionales intuyan la esencia de nuestro trabajo, solemos ver un destello de sana y honesta envidia en el brillo de sus ojos y en sus confesiones off the record, y eso dice mucho en su favor. Entremos pues en materia con la certeza de que vamos a abrir los ojos de muchos y con la esperanza de que sólo se sientan ofendidos los estrictamente necesarios y los menos honestos.

Son ya muy populares las clasificaciones de inversores según perfiles de riesgo que suelen realizar las entidades bancarias. Éstas suelen constar de entre 3 y 6 tipologías, desde la más conservadora (sic) hasta la más arriesgada. Todo ello aliñado desde hace unos meses con el famoso Mifid, que actúa como desactivador de posibles futuras demandas por parte del cliente hacia su entidad financiera (como bien dijo en su día Echevarri), a pesar de que oficialmente fue creado para "preservar los intereses del inversor". Huelga decir que estas clasificaciones por perfiles son, además de absolutamente insuficientes, también engañosas. Y que además de no ayudar a una progresión adecuada de nuestro patrimonio financiero, se centran exclusivamente en dos variables: Objetivo de rentabilidad y pérdidas asumibles. Todo ello en un entorno de corto, medio o largo plazo, que sólo se establece para conocer el margen de maniobra que tendrá la entidad ante las pérdidas, antes de que el cliente tenga ningún derecho ni siquiera a sentirse molesto por la sangría.

Si dejamos de lado los perfiles de riesgo, el Mifid y la gestión de carteras, y nos centramos en la gestión de SICAVs, la cosa cambia. Pero a peor. Cuando un cliente particular (o sus asesores) no es considerado apto y suficientemente preparado para autogestionar de facto su propia SICAV, el placaje por parte de la Gestora del Banco es aún más alejado de la realidad. Bajo la bandera del riesgo reputacional que sufre la entidad si la SICAV no obtiene resultados similares a la media de la gestora, se exigen pseudo-criterios de gestión cuando menos absurdos.

Así es, y en muchos casos los gestores de dichas Sociedades de Inversión de Capital Variable tan sólo trabajan con 3 directrices: Objetivo de rentabilidad, pérdidas asumibles, proporción de RV y RF en cartera, y muy pero que muy poquito más (me niego a pensar que la cuenta de explotación para el banco y/o la gestora pueda ser la cuarta directriz con la que trabajan). Soliendo ser además esta tercera proporción una variable en función de las dos constantes primeras. Nos entristece ver que dichas entidades gestoras se preocupan mucho más de que la cantidad de incumplimientos temporales (respecto a la normativa y limitaciones de estas sociedades de inversión) en los que incurran las SICAVs de la gestora sea moderada, de que no se vayan a tener problemas con la CNMV o de que los criterios de valoración (que cada día son más rigurosos A.D.G) no desmoronen sus cifras de rentabilidad respecto a los benchmarks (sotacaballoyrey) de las gestoras de otros bancos.

Para estos gestores, la conexión entre rentabilidades (negativas o positivas), criterios de valoración, incumplimientos temporales, etc...; y la progresión patrimonial del Cliente y su Familia es nula. Conceptos vitales que deberían ser la esencia del diseño de la estrategia de inversión y de gestión, quedan absolutamente al margen. Es más, dichas Gestoras ni siquiera saben que existen, a pesar de que pretenden ser conocedoras del Cliente y sus circunstancias para determinar la gestión en función de sus necesidades. Y de hecho así dicen hacerlo. Patético.

Las necesidades de desinversión anual para cubrir la cifra de GIA (gasto, inversión y ahorro) de la Familia y de su entorno, la fiscalidad de dicha GIA, la consiguiente aplicación de dichas rentas desinvertidas en inversión y ahorro fuera de la SICAV, la necesidad de reinvertir la FSC (franja de seguridad y crecimiento) con los mismos u otros conceptos dentro o fuera de la sociedad de inversión, la variación en las necesidades de rentas y desinversiones previstas, así como las variaciones en los riesgos asumibles en función del volumen conseguido de FSC, y un largo etc...; son algunos de los conceptos que para la insoportable levedad del gestor es más que chino, swahili.

De hecho ni siquiera pueden comprender que existan conceptos que deberían tener alguna conexión con su trabajo como la planificación de la herencia, estructuras societarias y fiscales, crecimiento o decrecimiento empresarial o inmobiliario, necesidades de desinversión para aplicarlos al GIA (gasto, inversión y ahorro), ni tampoco para qué demonios sirve una franja de seguridad y crecimiento. Y mucho menos llegar a intuir lo que es un Balance Vital y su aplicación a la vida real. Lamentablemente ni siquiera suelen entender que un patrimonio no es sólo el dinero depositado en su entidad. Y que la gestión de éste no puede diseñarse ignorando el resto, trabajando exclusivamente con las dos constantes y la variable enteriormente mencionadas, con Mifid o sin él. Algunos en un arranque de clarividencia responden: "No, claro, supongo que tendrá más dinero u otra SICAV en otra entidad".

El concepto de Patrimonio inmobiliario o empresarial (y ya no digamos artístico o de otras tipologías) supone para estos gestores un viaje al espacio exterior, es decir algo infinito y desconocido que desborda sus mentes y que ni se plantean que pueda ni deba llegar a interferir en su labor terrícola, limitada al capital gestionado por su propia entidad y a la repetición del mantra: "Objetivo de rentabilidad, pérdidas asumibles, proporción de RF y RF en cartera". Es algo así como hablarle del Big Bang o de un Quásar a alguien que cree que la tierra es plana.

A pesar de que algunos ofendidos nos tachen de prepotentes sabelotodo, no quisiéramos que los lectores en general tengan esa impresión. Nada más lejos de la realidad y los más próximos lo saben. Nosotros no tenemos la verdad absoluta y cometemos errores como cualquier otro hijo de vecino. La experiencia nos ha enseñado que la Humildad es algo que jamás se debe perder porque suele costar muy muy caro. Y nunca hemos alardeado de saber predecir el futuro ni los mercados, como hacen otros al vender sus dotes adivinatorias de una u otra forma. Pero sí es cierto que de los diversos problemas que la riqueza suele acarrear a sus propietarios y de la progresión patrimonial adecuada, sabemos más que muchos. La experiencia de los resultados nos avalan y hemos dedicado nuestra vida profesional (e incluso parte de la personal) a ello. En una gestión integral patrimonial, la parte financiera no es más que eso, una pieza del rompecabezas. Pero para los gestores su parcela lo es todo, y pretenden "conocer a sus clientes" mediante absurdos cuestionarios y la definición de un par de parámetros numéricos. A partir de ahí su éxito profesional (y un plus económico) vendrá dado por alcanzar o superar el benchmark aplicable al ghetto que supuestamente le corresponde a su cliente. Nada más. Poniendo en peligro la evolución necesaria y asumiendo los riesgos asignados a su perfil, sean estos convenientes o prohibitivos. Sin importarles y sin tan siquiera llegar a comprender que detrás del dinero hay una familia, unos objetivos, unas circunstancias, unas necesidades, unos deseos muy diversos, unas inversiones pasadas, presentes y futuras, unos legados, unas fiscalidades diversas y complejas, unas titularidades y tenencias de bienes, un@s hereder@s capaces o incapaces, unas empresas familiares o no, unas capacidades o incapacidades laborales presentes y futuras, unas coberturas sanitarias y de riesgos diversos, unas afinidades y capacidades inversoras, etc, etc, etc.

Es cierto que la parcela del gestor financiero está limitada y no podemos responsabilizarle por desconocer todas las circunstancias que rodean a sus clientes. No les pagan por ello (¿o sí?). Pero lo peor de todo es que la mayoría de ellos no son conscientes de sus limitaciones. Desconocen casi absolutamente el Universo de la gestión patrimonial más allá de la parcela financiera limitada incluso a la entidad para la que trabajan. Y lo peor no es su desconocimiento sino su desprecio por la ignorancia que arrastran y acumulan. Quizás muchos de ellos fueron los primeros de la clase y a menudo esa misma falta de Humildad la aplican en su gestión cuando se enfrentan al Mercado. La edad y la experiencia, desde luego amansa (y enriquece) a las fieras. Pero lamentablemente les suele llegar cuando ya están lejos de las mesas de dinero y las pantallas, que es cuando realmente son peligrosas esas fieras. ¿Por qué será?

En definitiva, y salvo honrosísimas excepciones, La Insoportable Levedad del Gestor, junto con la incapacidad del propio inversor, son los principales culpables de que la inmensa mayoría de riquezas se malbaraten y se destruyan ante los impotentes ojos de quienes contribuyeron a crearlas.
"Estoy bajo el agua y los latidos de mi corazón producen círculos en la superficie."

Milan Kundera (Brno, 1929 - )

lunes, 27 de octubre de 2008

Mentalidad Interruptor.

Se habla mucho acerca de si es ya momento o no para abandonar la liquidez y comenzar a invertir en bolsa, aunque a muchos, fue la liquidez la que los abandonó a ellos hace tiempo. Es cierto que hoy ya se ven muchas empresas a buen precio o incluso a precios ridículos como me dijo mi Amigo Pepe (grandísmo gestor donde los haya) hace pocos días. Buffet y otros Grandes ya proclaman a cuatro vientos su avidez compradora de buenas empresas. Se oyen también voces que discuten si la famosa claudicación ha tenido ya lugar o no.

Muchos tradicionalmente han pensado, y aún más lo hacen en tiempos de crack, en entrar o salir de los mercados de renta variable con la Mentalidad Interruptor. La hemos bautizado así porque sólo contempla dos posiciones radicalmente distintas: On y Off. O sea, que estamos metidos hasta el cuello o nos mantenemos en liquidez. No obstante debemos tener presente que, aún en estos dos extremos, hay quien se mantiene en liquidez con pequeños porcentajes en acciones que quedaron allá arriba, como un anclaje alpinista que se clavó con la intención de progresar pero que espera solitario a que algún día el mercado se le acerque y vuelva a ser útil como inversión. Y en el otro extremo, también los hay que no sólo están hasta el cuello en bolsa, sino que además deben hipotecas o incluso préstamos que tomaron para aprovechar las gangas con PER's de tan solo 25 o 50.

La mayor parte de ellos, no obstante, con Mentalidad Interruptor que sólo contempla la simplista estrategia patrimonial de entro o salgo de la bolsa. Como ya explicamos en Circunstancias vs Rentabilidad/Riesgo, nuestro patrimonio es mucho más que el dinero del banco. Y además, dentro de lo que es dinero en efectivo debemos tener claro qué parte podemos arriesgar en bolsa, y ser conscientes de que ese dinero no sólo puede no generarnos rentas sino que además puede perderse en gran medida. Todo ello, en el marco de un Balance Vital que es la hoja de ruta de nuestra vida y nuestro patrimonio. Por todo ello, la Mentalidad Interruptor no sólo es simplista sino también peligrosísima, ya que sólo tiene posibilidades de éxito si adivinamos exactamente el momento del suelo bursátil. Y aún en ese supuesto, la depresión puede condenar nuestra añorada liquidez a un deseperante mercado flat durante muchos años. La mayoría olvidan que, incluso en una época no depresiva, el Dow Jones apenas subió un 10% entre 1965 y 1983.

Debemos pues ser conscientes de la necesidad de olvidar las estrategias simplistas y del café para todos. Nuestro patrimonio es complejo y poliédrico. Y nuestras circunstancias aún lo son más, y muy cambiantes en el tiempo. Por lo tanto también lo debe ser nuestra estrategia inversora en bolsa.

Cuando pensamos en el timing de invertir la parte de nuestro patrimonio destinado a la RV, también debemos tener claro en qué medida lo hacemos. Debemos ser conscientes de que invertir en pocas semanas toda nuestra capacidad de compra de bolsa, es jugárselo todo a una carta. Sin capacidad de reacción ante un probable error, ya sea por equivocarnos en el momento o en los activos concretos que compramos. Incluso acertando el tempo podemos necesitar ese margen de maniobra por un cambio repentino de escenario o un cambio sustancial de nuestro patrimonio, entre otras muchas posibles razones.

Sé que muchos diréis que con un patrimonio muy escaso, el volumen a destinar a la inversión en variable permite poco margen de maniobra. Y es razonablemente cierto a pesar de que, dependiendo no obstante de cada circunstancia personal, el porcentaje susceptible de riesgo del total patrimonial sea mayor. Pero para los patrimonio medios y mayores, la mentalidad interruptor es uno de los errores más graves que se puden cometer, ya que tiene una sóla y única oportunidad de éxito como ya hemos dicho.

Obviamente esta mentalidad debe ser incompatible con una inversión a largo plazo que busque valor en nuestras compras. Pero también es temerario entrar y salir en tromba del mercado incluso para los inversores que se basan en análisis técnico, ya que siguen teniendo una sola posibilidad de éxito a pesar de que algunas figuras sean de alta fiabilidad. Los errores y/o las excepciones técnicas, con esta mentalidad, pueden tener aún consecuencias más graves que para el inversor value.
"Si no puedes cumplir la condena, no cometas el delito."

Inversor en Derivados (1978-2008)

lunes, 1 de septiembre de 2008

No eres un inversor como tu quieres ser..

Pues eso…que no eres un inversor como tu quieres ser o te gustaría, eres un inversor como quieren que seas los bancos.
Lo siento, es así. La buena noticia es que puedes dejar de ser así desde ya, ahora mismo, solo tienes que dudar, preguntar y preguntarte, poner en tela de juicio lo que te dan masticado, reflexionar.
El gran obstáculo para cambiar es el miedo, lo vemos muchas veces en nuestros clientes al principio, es un miedo a romper la inercia como inversores, a seguir con las cosas conocidas aunque nos hayan ido mal pensando que en el futuro ya irán mejor y la industria financiera te ayuda con todas tus fuerzas para que no cambies, para que no te apartes del camino marcado.
En el blog de Joan Planas he encontrado algo que nos puede muy bien ilustrar todo esto.
El experimento de los monos
Unos investigadores colocaron 5 monos en una habitación cerrada y en ella una escalera con unos plátanos colgados de lo alto, el primer mono que los vio subió la escalera para cogerlos, en ese momento los investigadores activan una ducha fría que los deja helados impidiendo que los cogieran, otro mono intenta subir y vuelven a activar la ducha fría, así sucesivamente hasta que cuando un mono intenta subir el resto le pega para no recibir la ducha fría, al final ningún mono se atreve a subir.
Los investigadores cambian a uno de los monos por uno de nuevo y cierran la ducha, ya no los volverán a duchar, el nuevo mono que ve los plátanos lógicamente sube las escaleras a buscarlos pero los demás lo pegan para que no suba. Cambian un segundo mono que al ver los plátanos también corre a cogerlos pero el resto lo impide pegándole, incluido el nuevo que le pega con entusiasmo, no sabe porque pero también le pega.
Así sucesivamente hasta que cambian a los 5 monos iniciales, y en ese momento si llegara un sexto mono, ninguno de ellos vivió la ducha de agua fría, pero si el sexto mono intentará subir a coger los plátanos ¿que haría el resto?
Le pegarían, y si pudieran hablar y se les preguntara porque hacéis esto ¿que dirían?
-Pues no lo se pero aquí siempre se ha hecho así.


Este video de Pilar Jericó no tiene desperdicio.

miércoles, 23 de julio de 2008

Nos hemos gastado el Futuro.

A nadie se le escapa que en épocas de vacas gordas se crea riqueza. El añorado Estado del Bienestar alcanzado por muchos países del primer mundo, no nos ha llegado de forma infusa, sino que nos lo hemos trabajado entre todos. Es muy cierto, no obstante, que gran parte del primer mundo ha progresado a costa de la regresión del segundo y tercer mundo. Y aunque han habido honrosísimas excepciones en que el crecimiento del primer mundo ha tirado del carro del segundo y tercero, en general ha progresado a costa de otros, incluido del medio ambiente. Sea como sea, por uno u otro motivo, la realidad en la que queremos centrar este artículo es que los PIBs del primer mundo han crecido sin parar desde el siglo pasado.

En este mapa podemos ver los PIBs previstos para el 2015.

Pero este crecimeinto no sólo se ha basado en la capacidad de creación de riqueza del conglomerado M1 (billetes, monedas en circulación y valores líquidos). Es decir, no se ha crecido en base a la riqueza tradicional en circulación. De haber sido así, el crecimiento habría sido mucho más lento, pero a la vez probablemente más sólido. El crecimiento se ha basado también, y sobre todo en el último par de décadas, en el conglomerado M3. Éste incluye el M1 y M2 y dinero creado a base de crédito, depósitos institucionales y a largo plazo, es decir todo aquel que consta como impulso eléctrico y como apunte contable y que no tiene por qué tener contrapartida física o material. Este conglomerado, además ha crecido desmesuradamente en los últimos años. Supera ya en más de 10 veces al M1 y crece (crecía hasta hace pocos meses) a ritmo del 15% anual (es decir +1,5M1/año). Hay que decir que los conglomerados estan vagamente definidos y calculados, de forma que yo no los consideraría una fiable herramienta macroeconómica propiamente dicha. Pero en los tiempos que corren, sin duda, hay que estar muy atentos al comportamiento y evolución del Money Supply.

Precisamente por estar basado este crecimiento también en el M3, la caída será más dura. Es decir, el empobrecimiento o destrucción de riqueza (producción, puestos de trabajo, beneficios, etc.) será más sangrante por el nivel de endeudamiento de la población en general. El Estado del Bienestar reinante en el primer mundo se ha basado también a su vez, y abusivamente, en dinero debido. De esta forma hemos utilizado en el presente dinero a generar en el futuro, tal y como ya comentamos en Back to the Future. Paradoja del Tiempo y del Dinero, y no sólo a causa del abuso de los derivados. Y para ser sinceros, debemos tener presente que una parte del actual Estado del Bienestar también proviene del futuro. O sea que hemos hipotecado nuestro bienestar venidero para optimizar temerariamente el estado de bienestar presente. Por poner un ejemplo de triste actualidad, es como si fabricáramos un litro de combustible alternativo (con el mismo potencial energético de la gasolina), pero para ello tuviéramos un coste muy superior al litro de gasolina. O que, en el colmo de la ineficiencia, para conseguir este litro de combustible alternativo tuviéramos que emplear 2 litros de gasolina, por ejemplo. De modo parecido, nuestro bienestar conseguido en las últimas décadas ha sido peligrosa y tremendamente ineficiente y ha dilapidado bienestar futuro.

En el momento actual de desmoronamiento de crédito y de crisis inmobiliaria y energética, esta combustión desaforada de riqueza futura, agravará las consecuencias de las crisis actuales. Un M3 abultado amplifica los efectos en positivo, lo sabemos bien y nos creímos muy listos en su día. Pero cuidado, también los amplifica en negativo, y hoy nos deberíamos saber muy tontos por ello.

La miseria social que viene, para el primer mundo será tan dura como globalmente merecida. Aunque casi siempre suelen pagar justos por pecadores, los financos abusaron de los inversópatas; pero también los creditores abusaron de hipotecofílicos sin estatus de inversor, que a su vez abusaron de su bienestar ineficiente. Todos tenemos nuestra parte de responsabilidad, a excepción, lógicamente, de las zonas del planeta que ni siquiera tuvieron la capacidad de participar del Sistema y su único afán fue, y es hoy más si cabe, sobrevivir a las hambrunas y las epidemias.

Esta crisis múltiple viene para quedarse, y el futuro no nos salvará. Ya nos lo hemos gastado. ¿Hasta cuando nos hemos gastado el futuro? Esa es sin duda la pregunta del millón. Un millón que, por supuesto, también debemos.