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miércoles, 19 de noviembre de 2008

Tu casa. Tus circustancias

El otro día navegando por Internet encontré una herramienta muy interesante de NY Times que permite calcular la diferencia entre el coste de la compra y el alquiler de una vivienda. Lo que más me gustó de esta calculadora es la cantidad de variables que permite introducir, lo que a su vez hace posible adaptar el cálculo a la situación particular de cada uno.

Jugando un poco con las variables, se pueden obtener resultados muy ilustrativos respecto a las consecuencias de compra o de alquiler de una casa para nuestros bolsillos. De paso uno puede hacerse una idea más real de todos los gastos que se tienen que tener en cuenta. Evidentemente el cálculo final no deja de ser una simulación, ya que algunas de las variables son imposibles de adivinar a largo plazo (como la evolución del precio de la vivienda a 30 años vista), pero para hacer una previsión a más corto término (3-10 años) me parece una herramienta muy curiosa.

En España la pregunta sobre la conveniencia de comprar o alquilar una vivienda en las últimas décadas siempre ha obtenido una respuesta muy clara y contundente. Las políticas gubernamentales de los años 60 y 70 han conseguido que la proporción de viviendas en propiedad aumente exponencialmente a lo largo de los últimos 40 años. Tener una casa o un piso propio (con una hipoteca en la mayoría de los casos) se ha convertido en casi una tradición nacional, y como no podía ser de otra forma, la burbuja inmobiliaria de la última década no ha hecho más que potenciar esta tendencia.

Gracias a la calculadora de NY Times podemos comprobar, por ejemplo, como la revalorización de los inmuebles, la principal baza del crecimiento patrimonial de los que optan por comprar, permite ganar la batalla al alquiler en un mercado alcista. También, jugando con los números veremos que esta opción puede seguir siendo más interesante incluso en un mercado flat donde los precios suben anualmente al ritmo de la inflación:


Sin embargo, si acercamos los parámetros a la situación actual, podremos ver como el resultado cambia radicalmente. La progresiva depreciación del inmueble elimina todas la ventajas frente al alquiler, que pasa de ser una forma de "tirar dinero a la basura" a una solución efectiva para ahorrar y hacer crecer el patrimonio.

Los altos costes de los intereses bancarios y otros gastos relacionados con el inmueble (impuestos, seguros, mantenimiento etc) que anteriormente se cubrían con la subida del precio del inmueble en pocos años, ahora aumentan aún más la pérdida patrimonial. Vivir de alquiler, mientras tanto, permite ahorrar e invertir la diferencia entre el coste de la hipoteca y el precio del alquiler, lo que gracias al interés compuesto se traduce en mayor crecimiento patrimonial no solamente a corto, sino también a medio y a largo plazo:


Los lectores pueden comprobarlo por su cuenta, cambiando las variables y adaptándolo a su caso concreto, pero el resultado final seguramente será el mismo. Gracias a este curioso gadget de NY Times podemos ver claramente que en los tiempos que corren, teniendo en cuenta que la crisis actual no va a ser corta, comprar una vivienda se convierte en una auténtica aberración desde el punta de vista financiero, o al menos a corto-medio plazo.

Además, no tenemos que olvidarnos de que al tratarse de una vivienda para uso y disfrute propio, el crecimiento patrimonial sólo se produce en caso de vender la propiedad. Aun cuando hayamos pagado la hipoteca de la casa, no podremos sacarle ningún rendimiento en forma de rentas como ocurriría, por ejemplo, con nuestros activos financieros en caso de optar por alquiler o si comprasemos la vivienda para rentabilizarla con alquileres.

¿Podríamos afirmar, por lo tanto, que vivir de alquiler en plena caída inmobiliaria, o comprar una casa en un mercado flat o alcista siempre es la mejor opción para una familia y su patrimonio? No, en absoluto.

No nos cansaremos nunca de repetir lo que llevamos afirmando a lo largo de toda la vida de este blog: las decisiones relacionadas con el patrimonio tienen que tomarse teniendo en cuenta las circunstancias personales de cada familia. El hecho de que el alquiler sea más favorable desde el punto de vista financiero, no significa que sea la mejor opción para todos.

Una de las cosas que sería muy importante tener en cuenta son nuestros hábitos y nuestro perfil como inversores, sobre todo para determinar si tenemos la disciplina y el rigor necesario para llevar a cabo un plan de ahorro e inversión sistemático. Para aquellos que no pueden resistirse a la tentación de gastar el dinero que se libera gracias a un alquiler más bajo, será mejor optar por una hipoteca para crear una especie de fondo de inversión obligatorio. Del mismo modo, tenemos que considerar los riesgos que podemos llegar a correr con el dinero que vamos a ahorrar, ya que si no somos capaces de invertirlo de forma conservadora, podemos perder una parte o el total de este patrimonio, como ocurre muchas veces con aquellas personas que montan un negocio con el dinero que iban a destinar a la compra de una vivienda.

Otra variable tanto o más importante que el interés financiero es el factor emocional o sentimental. Es posible que la satisfacción o la seguridad que nos proporciona tener una casa en propiedad sea mucho mayor que la que tendríamos viendo crecer a nuestros ahorros o percibiendo rendimientos de nuestras inversiones. Por lo tanto, como el objetivo final de una buena gestión patrimonial no puede ser otro que el de aportar felicidad a la familia, debemos considerar ambas opciones incluso en una situación en el mercado inmobiliario como la actual. Repetimos: no siempre la mejor solución financiera es la mejor solución para las circustancias patrimoniales de la familia.

Para acabar de complicar las cosas os recomiendo echar un vistazo a estos consejos publicados en Yahoo Finance por Suze Orman. Creo que es muy importante, sobre todo para la gente joven, conocer el auténtico coste y la responsabilidad de ser propietario de una vivienda, a pesar de que esta información nos haga aún más difícil tomar la decisión.

Y para terminar, mientras cada uno de vosotros reflexiona sobre vuestro caso particular, me gustaría presentaros un vídeo muy curioso que reproduce las fluctuaciones del precio de la vivienda en EEUU a lo largo de los últimos 120 años ajustado a la inflación. Creo que podríamos dedicarlo a todos aquellos que llevaban años afirmando que "el ladrillo nunca baja", así como a todos los que dentro de 5 o 10 años estarán diciendo que los precios de la vivienda nunca suben...


miércoles, 12 de noviembre de 2008

Travesía en el desierto

A lo largo de nuestras vidas hay momentos en los que nos toca sufrir situaciones no deseadas como un despido, una separación, un nuevo ambiente laboral, que ponen a prueba nuestra capacidad de sacrificio y superación. Estas travesías en el desierto son duros viajes que nos enfrentan no sólo con el entorno que nos rodea, sino también con nosotros mismos, pero que tienen una luz al final del túnel, una salida para el que supera las adversidades y logra llegar a la meta.


Durante el trayecto, el viajero tiene que superar multitud de escollos, pasará hambre, sufrirá por encontrar agua, se helará por las noches, el sol abrasador del día terminará por agotarlo... pero los oasis le ayudarán a no languidecer y renovarán sus energías.

El vencimiento, al fin, es cuestión de fe en uno mismo y en unos valores que lo ayuden a uno a soportar lo que se le ha venido encima: orden, disciplina, capacidad de sufrimiento, saber esperar y saber continuar.

Es bueno atravesar un desierto, o varios, a lo largo de la vida. Las dificultades pasadas dieron tiempo a pensar, a conocerse a uno mismo en profundidad, y lo que es más importante, a superarse con cada nuevo reto y acabar venciendo.

Me gustaría usar este texto como analogía del periodo que nos va a tocar sufrir en España. Hasta hace bien poco sacábamos pecho y nos creíamos a la cabeza de Europa con esos crecimientos espectaculares del 4-5% frente a los míseros 1-2% de Francia o Alemania, pero de repente, como si de un sueño se hubiese tratado, nos hemos despertado y sólo vemos una vasta extensión de arena a nuestro alrededor, un enorme desierto del que será difícil salir, pero no imposible. Algunos, los que están cerca de los oasis, aún siguen pensando que todo es perfecto.

España debe mentalizarse de que los años venideros van a ser duros, agudizados por nuestra baja productividad y por la muerte de los dos modelos en los que se sustentó el crecimiento en la pasada década, el turismo y la construcción. Sólo aceptando que los modelos del pasado fueron incorrectos podremos sentar las bases para que nuevos crecimientos futuros tengan lugar.

Tomemos como ejemplo el caso de Italia, por ser prima hermana nuestra, aunque juegue en otra liga. Italia tiene un poder exportador del que carece España, no en vano se sitúa entre las 8 potencias mundiales exportadoras, aunque su balanza comercial sea también negativa. Las mayores exportaciones italianas las podemos situar en los campos del motor, la industria petroquímica, la armamentística o la eléctrica, pero, sin duda, lo que proporciona a Italia una ventaja respecto de España son sus industrias clave, aquellas mundialmente conocidas y que gozan de prestigio a nivel internacional como son la industria alimentaria, la industria de la moda y la industria de coches de lujo. En este caso el Made in Italy la dota de un seguro de vida frente a posibles competidores y salvavidas en una época como la actual.

España, por contra, aún teniendo unos embutidos exquisitos, unos vinos que hacen gozar a cualquier paladar, unos quesos o aceites que recogen premios mundialmente (aquí siempre fuimos muy aficionados al buen comer), no consigue que sus productos sean vendidos en establecimientos corrientes de medio mundo, como sí sucede con los italianos. Da rabia estar en un restaurante de nivel medio en el extranjero, hojear la carta de vinos y observar cómo, entre la cantidad de botellas italianas, francesas, californianas y australianas, apenas hay un par procedentes de España, y a veces ni siquiera eso. Y éste es sólo un triste ejemplo de la escasa fuerza del Made in Spain.

España tiene que aprovechar esta dura época que se avecina para sentar las bases de un crecimiento futuro, hacer una apuesta clara por algunos sectores con los que se puedan lograr ventajas competitivas (como las tiene Italia actualmente) en el futuro. Si ésta travesía en el desierto no nos sirve para abrir los ojos, conocernos en profundidad e intentar superarnos en el futuro, el crecimiento español estará abocado a la presencia de burbujas de distintas índoles que cada vez que se pinchen no harán sino hundirnos más en las arenas movedizas del estancamiento y la recesión.

miércoles, 22 de octubre de 2008

USA vs Europa

Estados Unidos y la Unión Europea han propuesto estos últimos días una serie de cumbres mundiales sobre la crisis financiera, empezando después de las elecciones presidenciales del 4 de noviembre en Estados Unidos. La crisis de crédito que ha golpeado a los mercados, ha llevado a Estados Unidos y a sus aliados europeos a buscar formas de reducir el impacto en los sistemas financieros. A simple vista puede parecer que la recesión que se palpa en el ambiente afectará por igual a ambas partes e incluso hay quien opina que Estados Unidos se tambalea como primera potencia mundial, pero probablemente estemos lejos de ese escenario...

Cierto es que la crisis actual tendrá sus secuelas y hará mella en la economía del país, pero no menos cierto es que los Estados Unidos gozan de todos los ingredientes necesarios para seguir siendo un referente económico a nivel mundial, muy al contrario de lo que sucede en Europa, donde las crisis tienden a ser más dolorosas y prolongadas en el tiempo.

En el periodo entre 1973 y 1982 Estados Unidos experimentó una de las épocas inflacionistas más dañinas de su historia. Medidos en función del índice de precios al consumo, los precios se multiplicaron por más de dos durante esa década. Sólo en 1979 se alcanzó una inflación del 13,3%, paralizando la economía con el fenómeno que se conoció como “estanflación”, que llevó a muchos comentaristas a dudar de que Estados Unidos pudiese competir en el mercado mundial. Jimmy Carter pronunció un famoso discurso en el que advertía de “la existencia de una crisis de confianza que estaba afectando al propio corazón y al alma y el espíritu de la voluntad nacional y que amenazaba con destruir el tejido social y político de Estado Unidos”. También durante ese periodo grandes multinacionales japonesas compraron algunos de los edificios más simbólicos del país y se llegó a pensar que Estados Unidos no podría competir con la eficiente economía nipona. El resultado es conocido por todos.

Unos de los factores que más deberían preocupar a Europa en relación con Estados Unidos es la menor competitividad que tiene en comparación con la economía americana. Partiendo de la crisis anteriormente mencionada se pueden observar claramente las diferencias que existen actualmente. Entre 1983 y 1984, la tasa de paro de Estados Unidos llegó a ser superior al 10%, y la de países como Alemania, Reino Unido y Francia sobrepasó el 12%. Desde esos máximos, Estados Unidos comenzó una rápida recuperación económica, disminuyendo su desempleo, a la vez que aumentaba el PIB, mientras que los países europeos quedaron seriaamente perjudicados y estancados en unos niveles de desempleo mucho más elevados, incluso cuando sus economías se reactivaron.

Hay dos conceptos, en los que no me extenderé en demasía, que explican la rápida recuperación de Estados Unidos frente a Europa y su ventaja competitiva actual. El primero, denominado Euroesclerosis, habla de la menor competitividad de los mercados de trabajo europeos, por culpa de los subisidios al desempleo, el poder relativo de negociación salarial, que implica mayores costes de despido y salarios mínimos más altos; y de la menor competitividad en el mercado de bienes y servicios, que abordaremos luego en mayor detalle. El segundo concepto es la Histéresis, que explica cómo, a pesar de que los mercados europeos y sus instituciones eran más eficientes en épocas de fuerte crecimiento como la de los 70(y las tasas de desempleo más bajas que en Estados Unidos), tras fuertes perturbaciones las instituciones se mostraron incapaces de responder a estos shocks y contribuyeron poco a resolver el problema del desempleo, convirtiéndose más bien en un freno a la recuperación. Así, una tasa de elevado desempleo continua, provoca un aumento del desempleo a largo plazo y una pérdida de cualificación de los trabajadores desempleados, convirtiéndose en un círculo vicioso de difícil solución.

En términos empresariales, las diferencias entre Estados Unidos y los países de la UE son también notables. Por una parte, si observamos las mayores empresas en diversos sectores, se puede apreciar la presencia de compañías estadounidenses en el primer lugar del escalafón, cuando no copan el podio entero. Empresas como Google, Johnson & Johnson, Intel, Microsoft, Apple, Oracle, Walmart, Coca-Cola, Procter & Gamble y un larguísimo etcétera son un claro ejemplo de esta afirmación.

Por otra parte, y más destacado aún que el hecho de poseer las empresas más grandes del mundo, hay que notar la gran cantidad de empresas de tamaño medio y pequeño, que son sobre las que recae en gran medida la creación de empleo, y el porcentaje de emprendedores mucho más alto que tiene en comparación con Europa. A la postre, estos pequeños embriones de empresas que sobrevivan serán las compañías medianas o incluso grandes del futuro. El conocido sueño americano no es una simple frase hecha, sino que tiene su contrapartida en la vida real.


Por último, aunque los sistemas educativos públicos americanos dejan que desear, las grandes universidades privadas suponen un caldo de cultivo para la creación de empresas y para la formación de los mejores dirigentes difícilmente igualable por otras universidades del mundo. La Universidad de California, la de Harvard, el MIT y la de Stanford, por ejemplo, son auténticas mecas del saber científico y la innovación tecnológica. El gobierno y regulación de las universidades por las Administraciones europeas, por el contrario, supone una limitación objetiva de la libertad de acción de aquéllas. Debe notarse que, además, las universidades públicas de Estados Unidos reciben sólo una parte de su financiación de las Administraciones federal y estatal, al contrario de lo que sucede en Europa. Por lo tanto, la búsqueda continua de financiación privada y pública es un incentivo para mantener los niveles más altos de excelencia, contratando a los mejores talentos, sean cuales sean sus orígenes. Y éstos posteriormente se muestran agradecidos con la universidad que les vio desarrollarse como profesionales, realizando cuantiosas donaciones que permiten a la escuela realizar importantes proyectos y seguir captando el talento mundial: Efecto Cluster en estado puro.

Facebook, fenómeno de masas en los últimos tiempos, lo inventaron unos alumnos undergaduate de Harvard, por ejemplo.

En suma, la capacidad de reacción de Estados Unidos frente a esta multicrisis que afrontamos apunta a que será superior a la que demostrará Europa, desgraciadamente para nosotros, y en esa línea preferimos invertir al otro lado del Atlántico a igualdad del perfil de la oportunidad de inversión.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Las claves de una inversión. Circunstancias vs rentabilidad-riesgo

La teoría de las finanzas moderna, en cualquiera de los métodos que estudiemos, basa sus análisis en el binomio rentabilidad-riesgo. Es una pareja que, a fuerza de ser repetida una y otra vez, hemos acabado creyendo única e indisoluble, y a partir de la cual se toman las decisiones de inversión. Una propuesta con la que se pueda obtener una rentabilidad más atractiva que la conseguida normalmente suele generar en uno la pregunta "¿pero qué riesgo tiene?", sin profundizar más.

Los bancos, por ejemplo, a la hora de recomendar inversiones a sus clientes (sin entrar a valorar la calidad de lo que venden) no se suelen parar a pensar si el producto es adecuado para el cliente. Así, por ejemplo, nos encontramos casos, por desgracia verídicos, como el de una señora de avanzada edad cuyos ahorros estaban invertidos en deuda de Argentina con apalancamiento, para más inri, en época pre-corralito; o el de un futbolista de primer nivel al que habían colocado todo su sueldo de ese año en dólares a un cambio de 1,15$/€, porque "era una magnífica oportunidad". Pero no hace falta acudir a estos extremos. Seguro que la mayoría de vosotros más de una vez ha sufrido la llamada de algún gestor bancario ofreciendo sus productos porque tienen buenas perspectivas de rentabilidad, porque el riesgo de la inversión es mínimo, etc.

A lo sumo, en el colmo del buen hacer de un banquero, quizá recomiende invertir cantidades reducidas en productos con mayor riesgo, lo que se conoce como "asset allocation". Pero siendo realistas, en la mayoría de ocasiones simplemente recomendarán comprar el producto/pescado que tengan de oferta en ese momento.


Sin embargo, todos estos análisis adolecen de una tercera pata, sin la cual la decisión de inversión está totalmente coja: las circunstancias personales, aquellos factores imponderables (no se puede medir numéricamente si el individuo está casado y tiene hijos, o la aversión a invertir en divisas) que, deben ser sin duda (en nuestra opinión), la base de toda elección. El mero hecho de pasar por encima de ellos sin considerarlos nos parece un error en la planificación estratégica del patrimonio familiar tan grande que compromete el buen desempeño de éste a lo largo del tiempo.

Tomemos el ejemplo, muy simplificado pero clarificador, del Gordo de Navidad, en el que las variables rentabilidad y riesgo están claramente delimitadas y son de sobra conocidas por todos: se puede obtener un premio de una gran cuantía pero las posibilidades de que ésto ocurra son muy reducidas. Entonces, ¿qué hace que un año un individuo compre compulsivamente todos los décimos que le ofrecen familiares y amigos, y al año siguiente no compre ninguno? Desde luego, esta decisión parecería ilógica a todas luces, a no ser que se tengan en cuenta las circunstancias de la misma. Puede que la persona se vaya a casar y decida no jugar para ahorrar el dinero para la boda, o puede que haya decidido destinar a una cuenta de ahorro todo el dinero que se iba a gastar, cansado de ver como cada año se evaporan sus euros y también sus esperanzas de ser rico de la noche a la mañana.

Por ello, la diversificación o la colocación de partes proporcionales de activos en función del ratio rentabilidad-riesgo (Asset Allocation) sólo es la punta del iceberg de las circunstancias de la inversión, que no sólo tienen en cuenta la porción del patrimonio a invertir sino un sinfín de circunstancias intrínsecas y colaterales al inversor:



La edad, el estado civil, su propensión al gasto (o al ahorro), el hecho de tener hijos, los deseos futuros, las perspectivas laborales, las veces al año que quiera viajar, el disfrute colateral que se puede obtener de una inversión (un apartamento en una playa exótica), el éxito o el fracaso de las inversiones anteriores en las proporciones y riesgos definidos por su Balance Vital y su potencial reinversión, el timing estratégico de la propia inversión, además de la proporción de los activos destinados, son tan sólo algunas pinceladas de lo que son las circunstancias de la inversión. Como véis, a medida que vamos mencionando estas circunstancias, el simple ratio rentabilidad-riesgo disminuye su protagonismo en la toma de las decisines inversoras. Para hacerlo más evidente, vamos con un ejemplo extremo: echar 3 euros a la primitiva por parte de una persona con ingresos estables cuyo premio destinaría a cancelar una hipoteca de un pariente en apuros no es en absoluto una inversión aberrante, mientras que apostar la mitad del subsidio anual de una parado con diez hijos cuyo premio destinaría a comprarse un yate no es sólo aberrante sino inmoral y enfermizo. Sin embargo, el ratio rentabilidad-riesgo en el que se suelen basar exclusivamente la mayoría de banqueros y asesores financieros es idéntico.


Llevar a cabo un análisis de las circunstancias de la persona (o la familia) es la base para la elaboración del Balance Vital que, como las propias circunstancias, irá cambiando con el paso del tiempo y, además, evita que se puedan suceder las malas inversiones. Sin la ayuda de este análisis, las circunstancias que determinan la inversión pueden ser tan simples como el estado de ánimo en el que nos encontremos el día de tomar la decisión.

jueves, 12 de junio de 2008

No es fácil ser menos rico

 "Si el centro neurálgico del poder empresarial con las mayores y mejores multinacionales ha desaparecido, ¿qué no le podría suceder a nuestro patrimonio que es infinitamente más vulnerable?" Desde los inicios del Family Office tomamos esta frase, que se refiere a la trágica destrucción del World Trade Center, como ejemplo para tratar de hacer ver la necesidad de blindar nuestros patrimonios y consolidarlos a través del tiempo. Se ha comentado muchas veces que las grandes fortunas también están expuestas a todo tipo de inclemencias que pueden mermar su patrimonio y necesitan más aún, si cabe, una correcta planificación financiera orientada a satisfacer las necesidades personales de la familia (P.G.R.). Normalmente hemos aludido a personas que han recibido una súbita inyección de dinero sin estar preparadas para gestionarlo, tales como los agraciados por algún tipo de lotería, los perceptores de grandes herencias o incluso poseedores de tierras de cultivo súbitamente recalificadas, pero también otras veces hemos aludido a personas ricas que han sabido ganar su dinero y piensan que también sabrán mantenerlo y hacerlo crecer. Por difícil de entender que pueda resultar, ganar dinero y gestionar un patrimonio son disciplinas completamente distintas.

Y qué mejor que servirse de un artículo que publicaba el New York Times el pasado Domingo para demostrar la necesidad de dicha planificación hasta para las fortunas más grandes de Manhattan. En él se narran anécdotas que pueden parecer banales, como el hecho de que los ricos estén cortando gastos lujosos (cortes de pelo de 350$ o alquileres de jet a 10.000$ la hora) debido a la actual crisis, pero que esconden un grave problema de fondo: la nula presencia de un Balance Vital que hubiese tenido en cuenta dichos gastos y hubiese adecuado el patrimonio y los ingresos para poder satisfacer esos caprichos.

Siguiendo con el artículo, voy a destacar los párrafos que me parecen más significativos y que demuestran claramente que cualquier fortuna, por grande que sea, está expuesta a los vaivenes económicos si no se ha trabajado con ella correctamente. Además, también quiero resaltar las angustias que conlleva el verse en una situación de este tipo.

Una abogada matrimonialista, Nancy Chemtob, cuenta que un cliente suyo le confesó recientemente que su patrimonio había disminuido de $20 millones a $8 millones, y que estaba preocupado por si su mujer le dejaba. "El hombre se había llegado a endeudar para poder mantener su nivel de vida y no confesarle a su mujer dicha pérdida de riqueza". Otra persona que proporciona servicios a las personas de alto nivel patrimonial, Cassie Rosenthal, regente de una galería en Chelsea, dice que "desde que empezó la crisis subprime, y sobre todo desde comienzos de año, algunos coleccionistas quieren vender piezas que antes tenían precios prohibitivos". Comentó también que "cuando las transacciones se cierran rápido, ellos están contentos, porque necesitan ese dinero con urgencia". Un nutricionista que trabaja con muchos ejecutivos de Wall Street, confiesa que sus clientes "han estado comiendo y bebiendo más durante los últimos 6 meses". Por último, Clay Burwell, entrenador personal de ejecutivos afirma que "un año comiendo más, bebiendo más y trabajando más horas ha empezado a pasar factura a su salud", y apostilla: "los veo llegar al gimnasio como si tuvieran una nube negra sobre sus cabezas".

Todas estas desgracias, porque verse en aprietos por motivos económicos siempre es una desgracia, sea cual sea el tamaño de la fortuna, se podían haber evitado perfectamente. Con la elaboración de un Balance Vital lo que se pretende es determinar las necesidades presentes y futuras de la familia, para después, a través de una óptima gestión del patrimonio y de los ingresos que se tengan, poder satisfacer dichas necesidades, cumpliendo siempre con la premisa de crecimiento de la riqueza a largo plazo. Verse en la situación de tener que desprenderse de queridas obras de arte o de renunciar a lujosos caprichos para disponer de más efectivo, por no hablar del deterioro en la salud personal causado por estas inquietudes económicas, es algo que jamás debería haber sucedido si el asesoramiento recibido por estas personas hubiese sido el correcto. El caso más flagrante sin duda alguna es la incapacidad de blindar un patrimonio que se menciona en el ejemplo del principio. Se habla de un millonario americano cuya riqueza se ha reducido en $12 millones. Seguramente, en esta época de crisis e incertidumbre, este ejemplo es cercano a más de uno (lamentablemente), bien porque lo ha sufrido en sus propias carnes, bien porque tiene algún conocido en esta situación. 

No estoy diciendo con ello que un patrimonio no pueda disminuir nunca. En la planificación financiera puede haber una parte destinada a inversiones más arriesgadas, susceptible de sufrir pérdidas. Lo que se critica aquí es la ausencia de un diseño que establezca qué porcentaje del patrimonio se dedica a cada perfil de inversión y, sobre todo, la ausencia de blindaje de la mayoría de la riqueza, que permita preservarla y hacerla aumentar a un ritmo constante con el paso del tiempo.

miércoles, 23 de abril de 2008

Como poner fin a la crisis de crédito sub-prime

Durante el pasado mes de marzo, Paul Craig Roberts, prestigioso economista norteamericano quien, entre otros cargos, fue asistente del ministro de finanzas durante el primer mandato de Ronald Reagan, realizó unas declaraciones sobre como acabar con la crisis de crédito.

Las reformas, decía, a menudo causan mas perjuicios que beneficios. Es el caso actualmente con la norma de valoración a precio de mercado, que está haciendo implosionar el sistema financiero Norte Americano obligando a las instituciones financieras a valorar los prestamos hipotecarios de alto riesgo a su valor de mercado corriente.

Esto causa grandes problemas a los balances. Estos títulos financieros se han convertido en problemáticos antes que se haya creado un mercado para ellos ya que son comercializados directamente del emisor al inversor. Ahora que están en dificultades y que su verdadero valor es desconocido, nadie los quiere. La dificultad de convertirlos en líquido les atribuye poco valor.

Esto provoca una gran presión en los balances. La fuerte depreciación del valor de los productos derivados del subprime empuja a las instituciones financieras que los poseen a la insolvencia, destruye sus stocks de valores y les obliga a vender sus capitales líquidos no perturbados, provocando así el declive global del mercado bursátil.

La solución consiste en suspender la norma de valoración a precio de mercado, así las instituciones estarían autorizadas a guardar sus títulos en dificultad a un valor contable razonable, es decir 85 a 90% de su valor contable hasta que la creación de un mercado organizado de estos activos pueda poner orden y permita a las instituciones financieras valorar los prestamos hipotecarios subprime y los otros títulos problemáticos a un valor de mercado real, no de pánico.

Suspender la norma de valoración a precio mercado debería acabar con la presión de los mercados bursátiles, hacer inútil la bajada de tipos de interés, de la FED, con el objetivo de forzar liquidez en la economía a través de un sistema bancario cojo. El problema real de fondo no es una falta de liquidez, sino el valor de liquidación de unos nuevos títulos financieros mal concebidos. Los bajos tipos de interés pueden agravar la crisis acelerando la caída del dólar. Ahora que empieza a repuntar la inflación, mas liquidez por parte de la FED agrava la situación económica.

Es del todo insensato permitir que una reforma genere una crisis financiera, pero es lo que está pasando. Desgraciadamente hay quien sostiene que haría falta una Armageddon financiero para crear un “peligro moral”.

​​ ​​Es evidentemente cierto que la titulización de prestamos hipotecarios de alto riesgo fue una mala idea, que mucha gente, que debería haber tenido mas conocimiento, abrió las válvulas a la codicia y al fraude, y que “alguien debe pagar”. Pero no debería ser ni el público en general ni la economía quien pague.

​​​Es igualmente cierto que, sin los irresponsablemente bajos tipos de interés de la política monetaria de la reserva Federal, que gestaron el boom inmobiliario, los títulos de la deuda de alto riesgo, nunca hubieran sido creados, o al menos no en tales cantidades. El rápido movimiento alcista de los precios inmobiliarios debía, en teoría, dar vialidad a los prestamos de alto riesgo. ¿En que pensaban los emisores de deuda y la Reserva Federal?

​​​No hay ninguna duda en que la codicia, el fraude y la medidas erróneas han tenido su parte de culpa. Pero el epicentro del problema es la “reforma” de 1.999 que derogaba una reforma precedente conocida como la Glass-Stegall Act.

​​​​En 1933 la Glass-Steagall Act separaba el negocio de los valores mobiliarios de las operaciones de bancos comerciales. Impedía que la especulación sobre los títulos pudiera destruir el capital bancario, disminuía los depósitos bancarios de los bancos en quiebra y los bancos estaban ligados a los depositantes. En 1.999 El Congreso y el Presidente Bill Clinton derogaban estúpidamente la Glass-Steagall Act.

La derogación de la ley de 1933 fue motivada por la sed de beneficios en el sector bancario y por la ideología del “mercado libre”, que pretende que el mercado libre es siempre superior al mercado regulado. Forzando la derogación, El Congreso y Clinton no tuvieron en cuenta los advertencias del General Accounting Office (GAO, Oficina general de contabilidad) quienes avisaron que los bancos debían constituir sus fondos propios antes de ser autorizados a iniciarse en el amplio espectro de los títulos de empresas. El GAO advirtió también que no existían en ese momento estructuras de regulación para supervisar la nueva red financiera que resultaría de la supresión del muro entre los bancos comerciales y bancos de inversión.

​El resultado es que la codicia y la ideología salieron vencedores frente a los sabios consejos. El resultado, una crisis que, si es mal gestionada, será desastrosa.

Paul Craig Roberts fue Asistente del Ministro de Finanzas durante el primer mandato del Presidente Reagan. Fue redactor adjunto en el Wall Street Journal What-Murdoch-Must-Do-With-Dow-Jones . Ha desem- peñado varios puestos universitarios, entre ellos una cátedra de profesor en la Fundación William E. Simon, en el Centre for Strategic International Studies en la Universidad de GeorgeTown, estuvo a cargo de la unidad de investigación superior en la Hoover Institution y en la Universidad de Stanford. Autor de Supply-Side Revolution : An insider account of policymaking in Washington, de Alienation and the Soviet economy y de Meltdown : Inside the Soviet Economy y es co-autor junto con Lawrence M. Stratton de The Tyranny of good intentions : How Prosecutors and Bureaucrats are trampling the constitution in the name of justice. Fue condecorado con la Legion d’Honneur por el presidente francés François Mitterrand.

jueves, 3 de abril de 2008

El placer de invertir... con integridad

Mucho se habla de las diferentes aptitudes que deben tener el buen inversor y el buen empresario, en definitiva, las personas que buscan tener éxito en los negocios. En artículos como “La Poción Mágica del Éxito Financiero”, se dan numerosas claves y consejos muy válidos en este sentido, por poner un ejemplo reciente. Parece evidente, si analizamos algunos casos de emprendedores o inversores de éxito, que todas estas características y algunas otras más se encuentran presentes en ellos. Pero buceando un poco más en sus personalidades, se puede observar también (en muchos casos) la presencia de dos aspectos, a mi modo de ver, muy destacables a la hora de hacer negocios, que si bien no sirven por sí solos para conseguir la libertad financiera, son un empuje bastante importante, amén de convertirnos en mejores personas: la honestidad y la humildad.


En numerosos artículos desde la creación del blog se ha destacado su importancia, pero quiero detenerme en éste para analizarlos en profundidad. ¿Qué implican estas dos palabras? ¿De qué manera me pueden ayudar en mis negocios? Se preguntarán los más escépticos…

Obviamente la valoración que se puede hacer de la contribución de estos atributos al resultado final de las inversiones de un individuo no puede llevarse a cabo de un modo tradicional, como si de la implantación de un plan de marketing se tratase: tanto nos ha costado, tantos han sido los ingresos derivados del plan, luego tanto ha sido su beneficio. No se puede evaluar el coste de ser honestos y humildes, como tampoco su beneficio en unidades monetarias pero sin duda, lo que no se puede afirmar es que no tiene impacto alguno.

La humildad es una virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. Esto, aplicado a los negocios, permite analizar las decisiones desde una perspectiva mucho más amplia. El hecho de admitir que no somos perfectos y ser conscientes de las limitaciones que tenemos es una de las mejores maneras de afrontar cualquier proyecto, ya que la persona humilde tiene en cuenta cualquier factor que pueda influir sobre éste, no desprecia el riesgo que supone y, además, cuando vienen mal dadas, no se queda paralizado pensado ¿cómo me ha podido suceder esto?, sino que rápidamente busca soluciones que permitan restablecer el orden o en el peor de los casos, minimizar las pérdidas. En un mundo tan competitivo como el actual, el creerse en “posesión de la verdad absoluta”, pensar que siempre se tiene razón, es el primer paso para acabar fracasando.

Un ejemplo que me viene siempre a la mente cuando se habla de humildad es el del mejor inversor de todos los tiempos, Warren Buffet, hablando sobre la donación que hizo a la Fundación de Melinda y Bill Gates (se comprometió a ir donando año tras año un porcentaje, hasta llegar al 85% del total, de las acciones de su holding empresarial, Berkshire Hathaway, valorado en miles de millones de dólares). Después de haber anunciado este hecho en una rueda de prensa, uno de los periodistas le preguntó cómo se sentía al haber hecho la mayor donación de la historia, y él respondió: “Me siento exactamente igual que me sentía ayer. Para mí, dicha donación no supone renunciar a nada pues sigo haciendo exactamente las mismas cosas que hacía antes.” Además, también hay que destacar el hecho de que donase el dinero a la fundación de otra persona, porque reconoció que prefería entregar esos millones a gente que, según él mismo dijo, "les dé el mejor uso posible y mucho mejor que el que yo les daría". Probablemente, a parte de tener unas aptitudes fuera de lo normal, el mantener esa actitud humilde le ha servido de gran ayuda para conseguir que su sociedad de inversión crezca por encima del 20% anual durante más de 40 años.

Hablemos ahora de honestidad. Una persona honesta no busca aprovecharse de los demás, sino ofrecer un trato justo en el que todos salgan beneficiados. Esto, cuando hablamos de relaciones comerciales, adquiere una importancia supina. El ejemplo más flagrante de falta de honestidad en el trato con sus clientes lo representa el sector bancario, que te intenta vender el fondo de inversión de turno o el depósito bancario más rentable del momento, como si fuese la inversión ideal para uno. En algunos casos, puede que lo sea, pero la mayoría de las veces no hacen más que aprovecharse de la incultura financiera de la gente para obtener sus beneficios. Y lo peor de todo es que la gente sigue yendo a las sucursales pensando que allí se preocupan de hacer crecer su dinero. Nada que ver, ya que estamos, con el propósito de un Family Office independiente creado para velar por los intereses y el bienestar de sus clientes.

Cuando, en una relación comercial, las partes se esfuerzan en satisfacer no sólo sus necesidades sino también las de la otra parte, es casi seguro que en el futuro volverán a colaborar. Además, ambas partes hablarán de la otra muy positivamente, favoreciendo que más gente se acerque a ellos para realizar transacciones sabedores de que van a ser tratados justamente y de que se van a preocupar porque acaben satisfechos. Se trata simplemente de crear un efecto cluster positivo. Evidentemente, todo lo contrario repercutirá en pérdida de clientes, deterioro de la imagen de la empresa, en definitiva, un efecto cluster negativo.

Por último, quería destacar que en un mundo en el que casi toda la gente, por desgracia, es tentada de alguna manera para beneficiarse económicamente en perjuicio de otros (desde chanchullos políticos para conseguir recalificaciones hasta pequeños sobornos para conseguir algún contrato comercial), aquellos que siguen siendo rectos y probos, pese a no beneficiarse en ese momento puntual con su actitud (¡puede que incluso hasta les perjudique oponerse!), a largo plazo siempre serán más respetados y admirados que las personas codiciosas que vendieron su alma al diablo por dinero. La libertad financiera es difícil de conseguir, es un camino largo y sufrido pero con una gran recompensa esperando al final, por lo que tomar este tipo de atajos, aunque nos acerquen rápido a la meta, suponen un riesgo que es totalmente innecesario correr.

Solamente con mucho esfuerzo, siendo conscientes de dónde venimos y hacia dónde queremos llegar, teniendo en cuenta que casi todo está inventado, cuidando las relaciones con el resto del mundo, desechando la avaricia, la prepotencia y la codicia, podremos ir avanzando paso a paso, quizá lento, pero sin duda firmemente hacia nuestra independencia económica.

"Se tarda 20 años en construir una reputación y cinco minutos en arruinarla. Si piensas sobre ello, harás las cosas de un modo diferente."

lunes, 10 de marzo de 2008

Haber pedido muerte... Monopoly y SFW.

El país occidental más desarrollado económicamente, es decir los EE.UU., se encuentra muy incómodo y desorientado en nuestros días por al actual situación financiera mundial. El principal garante del sistema capitalista y de la economía de mercado, ha aleccionado durante muchas décadas al resto de países menos desarrollados en los temas monetarios. La cruda realidad de nuestro sistema financiero es que el bienestar de un país pasa por el poder sufragar los costes de los servicios propios de un estado avanzado. Desde mediados del siglo XX, si un país pobre, o digamos no rico, no disponía de cifras macroeconómicas suficientes para hacer frente a la deuda internacional, los escasos servicios internos estatales, las facturas de la importación de energía o bienes de los que dicho país carecía, los países desarrollados de occidente, en especial su líder norteamericano, les respondían con un despiadado "Haber pedido muerte...". Poderoso caballero don dinero, sin él cualquier país y población quedaban condenados a la miseria.

Probablemente nuestro sistema capitalista sea injusto, despiadado, pero sus reglas de juego son estrictas. Tan estrictas que sólo se admiten condonaciones parciales (a veces simbólicas) de deudas internacionales de los países que perdieron hace años la capacidad técnica de ni siquiera de hacer frente a los intereses compuestos de sus deudas soberanas. Condonaciones o ajustes técnicos para evitar alcanzar cifras absurdas, pero que en ningún caso suponen verdadero oxígeno para los afectados.

Lamentablemente nuestro sistema funciona así y sería muy peligroso permitir excepciones que se convertirían rápidamente en norma. Para que el sistema capitalista y de mercado funcione globalmente y sobreviva, debe ser estrictamente observado por todos los países. Sólo así se garantiza su funcionamiento. Lamentablemente para el Estado que no pueda sufragar los costes del petróleo por encima de los 100 $ y cuyas empresas y población sufran el empobrecimiento a causa de la falta de recursos, esas son las malditas reglas. Y ésta la maldita frase que oyen repetidamente los más desgraciados: Haber pedido muerte...

Llevamos muchas décadas en este escenario que, a pesar de ser injusto y en absoluto idílico, también es capaz de crear mucha riqueza y progreso. Evidentemente esta creación de riqueza a menudo no es equitativa ni repartida convenientemente, pero no cabe duda de que buena parte de occidente se ha beneficiado de este sistema. Y no olvidemos de que cuando decimos buena parte de occidente, estamos refiriéndonos a muchos millones de personas que viven en Estados cuyo bienestar respecto a su historia reciente se ha multiplicado muchísimo. Los habitantes de este planeta no hemos sabido crear un sistema mejor y esto es lo que hay.

Pero en los últimos tiempos, yo diría meses, asistimos a un fenómeno sorprendente. Una situación para la que probablemente occidente no se ha preparado jamás, especialmente los EE.UU. quienes han sido desde hace más de medio siglo los líderes y locomotoras de este sistema de mercado capitalista en el que todos nos hallamos. Ante la imposición del "american way of living" a través del yugo que supone la dependencia del dinero, sorprendentemente algunos países con formas de entender la vida radicalmente distintas a la occidental, se han adaptado a estas reglas de juego perfectamente. Hasta el punto de que han conseguido no sólo aprender a jugar al Monopoly impuesto por occidente con dinero de verdad, sino dominar la partida de tal manera que la banca (EE.UU) se ve acechada por peligros jamás intuidos. ¿Quién habría imaginado jamás que algunos de los pobres a los que durante décadas se les castigaba con la machacona frase "Haber pedido muerte...", algún día serían ricos?. Es más, ¿quién habría imaginado que además éstos nuevos ricos serían los enemigos estratégicos tradicionales de los EE.UU.?

Son tan ricos que en momentos de vacas flacas de la banca y muchas grandes empresas norteamericanas, el dinero ganado siguiendo estrictamente las reglas del Monopoly impuesto desde occidente, puede comprar enormes cantidades de participaciones en empresas claves del escenario yankee.

Este fenómeno de avalancha de compras de países terceros sobre activos norteamericanos no es nuevo. Ya en los años 80, las fortunas japonesas desembarcaron en Wall st. y se hicieron con numerosos y simbólicos edificios y empresas norteamericanas. Pero ahora estamos ante un escenario muy distinto. Los compradores no son disciplinados empresarios japoneses sino peligrosísimos Estados como China, Rusia y diversos países árabes de oriente medio.

Estados que están desembarcando masivamente en forma de fondos de inversión soberana o Sovereign Wealth Fund (SWF). Es decir, no son inofensivos capitales empresariales sino fondos de riqueza potentísimos que obedecen a intereses no sólo económicos sino también políticos. Además el momento crítico y la debilidad de los bancos y empresas estratégicas norteamericanas les hacen especialmente vulnerables a estas compras. Las participaciones adquiridas y las potencialmente adquiribles por estos SWF son tan grandes que pueden interferir decisivamente en consejos de administración, y por lo tanto en la vulnerabilidad estratégica nacional. No olvidemos que estamos hablando de una global macro-partida de Monopoly donde los amos del dinero son, cada día más, chinos, rusos y árabes.

Los EE.UU. se alarman porque sus empresas son presas de enormes masas de capital que se están vendiendo al mejor postor. No sólo su orgullo está herido, es que además estratégicamente puede ser un desastre para los intereses del gobierno norteamericano a medio y largo plazo. Su tradicional posición de fuerza económica sobre el resto del mundo se ha desvanecido por su propia debilidad actual, pero sobre todo por el auge de ingentes fortunas en manos de rusos, chinos y árabes, con sus respectivos y hostiles Estados al frente de dichas inversiones.

La buena noticia es que algunos europeos ricos también pueden aprovecharse de esta debilidad estadounidense. Con un euro a más de dólar y medio, definitivamente los EE.UU. están de rebajas para todos los que formamos parte de este Monopoly, al menos por ahora. La partida impuesta al mundo por nosotros mismos es así amigos y enemigos de occidente. Haber pedido muerte...

viernes, 8 de febrero de 2008

La poción mágica del éxito financiero: ¿Es mejorable la fórmula de Brian Tracy?

Dentro de nuestra actividad de atender las consultas de este blog, muy a menudo recibimos peticiones en las que los lectores piden nuestro consejo para elegir de manera correcta su camino hacía la independencia financiera.

Normalmente las consultas de ese tipo provienen de personas que no disponen de un gran capital inicial y muchas veces tampoco cuentan con un nivel de ahorro sustantivo. Ya no se trata de aplicar los protocolos de gestión de grandes patrimonios para capitales medianos y pequeños; lo que nos piden estos lectores es información sobre los mejores cursos y libros en las materias de las finanzas e inversiones, recomendaciones de los mejores autores, mentores y teorías en estas materias o datos sobre los mejores sitios donde acudir para obtener acceso a esa información. Resumiendo: les gustaría que les diesemos indicaciones para ayudarles a conseguir el éxito financiero.

Tenemos que ser realistas: desgraciadamente (para algunos) nuestro know-how como multi-family office no pasa por enseñar como hacerse rico. Presumimos más bien de poder instruir a nuestros clientes para que puedan seguir siendo ricos, hacerse más ricos y encontrar la Felicidad en la Riqueza.

Aun así, creo que vale la pena intentar aportar nuestro grano de arena para ayudar a estos pequeños inversores (para patrimonios medios es mejor releer nuestro "Manual para la independencia financiera para un patrimonio medio", publicado en junio del año pasado). Creo que se lo merecen simplemente por tener claro su objetivo de conseguir la independencia financiera y por estár dispuestos (por lo que parece) a realizar el esfuerzo necesario para lograrlo, contando, a ser posible, con el asesoramiento de otros en su camino.

Leyendo muchas de esas consultas, me vienen a la memoria algunas de las newsletters de Brian Tracy, una especie de gurú de desarrollo personal estadounidense cuyo trabajo yo personalmente respeto mucho. En varios artículos sobre las finanzas personales Brian Tracy habla de las pautas de comportamiento necesarias o incluso imprescindibles, según él, para conseguir la independencia financiera. Dejémos aparte el escepticismo con el que probablemente la mayoría de nuestro público recibirá consejos de un "vendedor de pildoras de felicidad", e intentemos analizar algunos de estos conceptos, ya que seguramente serán muy útiles para estos lectores que he mencionado.

Resumiendo brevemente la teoría de Brian Tracy sobre el éxito financiero, la consecución o no del mismo es, entre otras cosas, cuestión de psicología personal. Según él, tener la actitud adecuada, unos determinados rasgos de carácter junto con determinadas pautas de comportamiento facilitan y mucho las cosas. Los componentes más importantes son cuatro y, como era de esperar, conociendo las reglas de marketing emocional, todos empiezan con la misma letra, la "D".

"La mayoría de la gente no consigue la independencia financiera porque nunca han decidido conseguirla" - esta sería la frase más llamativa con la que empiezan muchas de estas newsletters y cuyo mensaje comparto totalmente. Es muy difícil que logremos algo si realmente no lo deseamos, y más difícil aun tratándose de las finanzas. "Lo que uno no quiere, dos no pueden", decía el famoso dicho.

Aunque no sea el caso de los lectores de Rankia, a mi parecer la mayoría de las personas nunca hacen el primer paso que consiste simplemente en atreverse a soñar en alto. No sabría decir si es culpa de la educación que recibimos desde pequeños, o es porque en la sociedad actual destacar entre los demás (incluyendo el aspecto financiero) parece estar mal visto. O a lo mejor sea la ley de la gravedad aplicada sobre la comodidad del sofa la que nos pone las cosas tan difíciles... De lo que sí estoy bastante seguro es que buscar en nuestro alrededor o en el pasado las razones por las que nunca vamos a poder ser ricos seguramente no nos llevará a ningún lado, aparte de ser una pérdida de tiempo y de energia bastante inútil.

Recordemos que la mayoría de las personas hoy exitosas financieramente empezaron con poco, nada o menos que nada. Desde nuestro multi-family office os podríamos contar muchas historias apasionantes.

Poniéndonos aun más "desagradables", podríamos recordar también que conseguir la independencia financiera o por lo menos la tranquilidad financiera es una responsabilidad de cualquier adulto. Y nadie puede hacerlo por nosotros.

¿Cuál es, entonces, la razón por la que la mayoría de las personas que sí desean el éxito no lo consiguen? Para Brian Tracy no es otra que no tomar la decisión de hacerlo, que representa el segundo elemento indispensable. Querer ser millonario o jugador profesional de fútbol o campeón mundial de body-building es un deseo muy bonito. Sin embargo, como escribe Mr Tracy "soñar, rezar o esperar que algún día eso ocurra y tomar una decisión irrevocable de conseguir aquello que uno desea cueste lo que cueste son dos cosas completamente distintas".

¿Cuántos de nosotros seguimos esperando las condiciones "óptimas" para poder empezar? Seguimos postponiendo el entrar en acción hasta que un día nos damos cuenta de que probablemente ya es demasiado tarde. Hay una frase maravillosa de Karen Lamb que vale la pena ser recordada constantemente: "Dentro de un año probablemente estarás deseando haber empezado hoy".

Además, no desestimemos el poder que tiene contar con el Tiempo y el Interés Compuesto como socios. Son dos herramientas demasiado potentes como para no empezar a sacarles partido cuanto antes.

El tercer ingrediente del éxito financiero para Brian Tracy es la determinación. Nuestro amigo americano nos advierte de que es muy probable que el viaje hacía la independencia financiera no sea precisamente un camino de rosas. Estar dispuesto a continuar la búsqueda a pesar de cualquier obstáculo que nos crucemos y tener el valor suficiente para levantarse una y otra vez tras recibir duros golpes de la vida nos ayudará a llegar hasta el final. Cualquier historia de éxito está repleta de ejemplos estupendos.

Finalmente, la disciplina es el cuarto elemento imprescindible si queremos aumentar nuestras posibilidades de éxito. Para Brian Tracy la disciplina consiste sobre todo en el aprendizaje regular y constante de todo aquello que necesitamos saber para poder tener éxito en nuestro entorno profesional y personal. Podríamos añadir también otros componentes como ser humilde a la hora de evaluar nuestros conocimientos y analizar constantemente lo que nos sucede, incluyendo nuestras inversiones, negocios, relaciones y vida en general. Invito a los que quieren ampliar el tema a releer este magnífico artículo de Rebuzner (1, 2, 3), un estupendo discurso sobre disciplina aplicada a la bolsa y finanzas en general.

Por lo tanto deseo, decisión, determinación y disciplina. Según el Chef Tracy, estos cuatro son los ingredientes de la poción mágica que nos ayudará a conseguir la independencia financiera y dejar de preocuparnos por el dinero.

¿Pero serían suficientes estos cuatro componentes para garantizarnos el éxito? ¿Existe realmente una fórmula mágica, o deberíamos más bien hablar de ciertas sustancias que tan sólo podrían reforzar nuestras posibilidades de obtener un buen resultado?



Quizás, para empezar no estaría mal recordar la existencia de una sustancia sin la cual cualquier intento de conseguir la poción mágica podría resultar inútil. Aunque muchas veces los que llegan a la cumbre atribuyen su triunfo solamente a sus extraordinarias cualidades como inversor o empresario o a la estrategia utilizada para conseguirlo, menospreciar el factor de la suerte sería, cuanto menos, ingenuo. Esto, lógicamente, no signifíca que uno no pueda crear las circustancias adecuadas para atraer esa suerte. Las estadísticas, sin embargo, son demoledoras: se necesita que el 99% fracase para que un 1% llegue a su meta. Tener la humildad de no olvidar a aquellos que se han quedado por el camino y recordar el papel que la suerte haya podido tener en nuestro éxito es para mí un signo de sabiduría.

Aun así, ¿como podemos mejorar esta fórmula del éxito de Brian Tracy? ¿Qué otros ingredientes se podrían añadir para aumentar nuestras posibilidades de conseguir un resultado extraordinario?

En primer lugar acudiríamos a una cosa muy obvia pero no menos importante como aumentar la capacidad de crear riqueza y, por consecuencia (esperemos), nuestra capacidad de ahorro. Es allí donde tenemos que demostrar lo buenos que somos como profesionales, empresarios, inversores o perseguidores de la suerte. ¿Cómo hacerlo? Nuestro amigo Brian tiene muchas ideas al respecto.

Un segundo consejo sería invertir el capital ahorrado a largo plazo. La manera de hacerlo dependerá del perfil de cada uno, pero es importante tener en cuenta que demasiado a menudo un crecimiento lento pero seguro es mucho más eficaz que intentar enriquecerse rápidamente.

Otro punto esencial es la elaboración de un Plan Global de la Riqueza (PGR) que incluya elementos de renta fija a partir de un cierto volumen, lo que nos permitirá blindar nuestro crecimiento y recoger frutos a medio y largo plazo. Si se realiza una buena planificación y se tiene el rigor necesario para llevarla a cabo, los resultados patrimoniales son espectaculares con el paso de los años.

Crecer en entornos de baja y nula fiscalidad desde el principio nos ayudaría a avanzar aún más rápido, cambiando sustancialmente los números a largo plazo.

Finalmente, saber reconocer nuestras carencias, aprender a delegar y contar con mentores y consejeros independientes en nuestro círculo de amigos, huyendo de los "gurus" mediáticos y dudosos profesionales que "velan por nuestros intereses" también podría ayudar bastante.

Mejorando nuestra fórmula con todos estos ingredientes adicionales conseguiremos que incluso si no llegamos a la independencia financiera a corto y medio plazo, o si el cazo entero de la poción mágica de la riqueza se nos vuelca en su camino a la mesa, nos quedaremos con mucho más de lo que jamás habríamos imaginado.

Además, queda otro aspecto quizás múcho más importante que todo aquello mencionado hasta ahora. Diría incluso el más importante, porque (al menos para mí) representa la esencia de la vida. Curiosamente también empieza con una "D": se trata de disfrutar.

Intentar aplicar todos estos conceptos y disfrutar por el camino: Éste es el desafio que convierte la búsqueda de la independencia financiera y de la Felicidad en un viaje tan emocionante.

Have a great journey!

I love this game!

martes, 29 de enero de 2008

Préstamos "Neg-Am"

Otra perla del sistema financiero americano.





Aunque muchos piensen que lo peor ya ha pasado, con las recientes quiebras, en el sector de los prestamos de alto riesgo o “subprime” en Estados Unidos, aún queda un importante escollo para sentirnos tranquilos : los prestamos “neg-am” y los “Interest Only”.

En nuestro sistema bancario “tradicional”, un préstamo se amortiza de forma clásica, a cada mensualidad, se paga una parte de intereses y se amortiza una pequeña parte del principal que va disminuyendo progresivamente hasta el la total amortización del préstamo.

En E.E.U.U. y en algunos otros países, se han inventado unos préstamos algo mas “exóticos” y son auténticas bombas de relojería para el sistema : los prestamos “Interest Only” y los “neg-am”.
Los préstamos “Interest Only” son préstamos en los que solo se pagan los intereses (Por lo tanto no se amortiza el capital) durante un periodo de algunos años. Como los milagros acostumbran a tener un final, llega un momento (generalmente al cabo de 5 años) en el que también habrá que amortizar el capital. Cuando ese momento llega, la anualidad aumenta bruscamente y el pobre tomador del préstamo deberá entonces, ya sea vender su casa, ya sea contratar un nuevo préstamo (escenario solo posible en un entorno en el que le mercado inmobiliario suba), ya sea pagar la nueva anualidad que generalmente no puede asumir.

Pero aún hay mas; una parte de los tomadores de préstamos no podían asumir ni tan solo los intereses de los préstamos y se inventó, para ellos, los préstamos “neg-am” (préstamos de amortización negativa).

En este tipo de préstamos, el tomador tiene la posibilidad de no pagar ni la totalidad del los intereses, solo tiene que pagar una “mensualidad mínima” de un importe muy bajo.

Ejemplo :

321 $/mes para obtener 100.000,-- $ en Aimloan

529 $/mes para obtener 200.000,--$ en 24/7......(no, no estáis soñando).

Como sigue sin haber milagros, la parte de los intereses no pagados se acumula con el principal debido y el préstamo aumenta en lugar de disminuir. Mientras el importe a devolver no aumente mas allá de un límite fijado (por norma general 110% o 115% del préstamo inicial) todo va bien y el tomador vive días felices e inconscientes en su espléndida casa.

Pero cuando se sobrepasa ese límite (de media, al cabo de 3 años), la bomba de relojería empieza su cuenta atrás : el suave préstamo “neg-am” se transforma automaticamente en préstamo clásico a tipo variable.
Hay que devolver los intereses y el capital..... El incauto tomador ve entonces como su mensualidad, en el espacio de un mes, se multiplica por 2 o por 3, no ha devuelto ni un céntimo y debe un 10 o un 15% mas que al inicio del préstamo.

Aunque a los lectores de este blog les puede parecer evidente que el milagro debe acabarse, a la mayoría de particulares americanos les resultaba imposible de preveer debido a la evolución de los tipos de interes y a unos cálculos particularmente complejos.

Veamos a título de ejemplo una tabla sacada de las simulaciones de la Sociedad Aimloan:




Las mensualidades aumentan inicialmente al ritmo de 7,5% por año.... lo cual no es poco, pero no es nada al lado de lo que ocurre en el mes 36 : la mensualidad pasa de 371 a 889 $ de una vez (y sigue aumentando posteriormente).

Lo mas grave del asunto es que los bancos conceden los préstamos “neg-am” con la única garantía de la capacidad del tomador de pagar la mensualidad mínima inicial (321 $ en el ejemplo anterior).

La mayoría de los tomadores serán pues incapaces de afrontar la transformación del préstamo.

Efectivamente no hay muchos hogares capaces de sufragar un aumento de su hipoteca resultante de multiplicar por 2,4 el importe de su último recibo.

En entorno alcistas del mercado inmobiliario la situación se sostiene : el tomador mantiene su préstamo solo durante la época de devolución mínima, vende su casa al cabo de 3 años justo antes de la brusca subida ( o contrata un nuevo préstamo si considera que el mercado inmobiliario aún va a seguir subiendo), la plusvalía le permite reembolsar el préstamo y podrá incluso hacer algún beneficio.

Además durante 3 años habrá disfrutado de su casa pagando unas mensualidades muy bajas o quizás la habrá alquilado por un importe superior al de las cuotas mensuales realizando un beneficio sin haber desembolsado ni un céntimo.

Un verdadero cuento de hadas que ha seducido numerosos tomadores desde el año 2004.

En un entorno bajista del mercado inmobiliario (es el caso desde junio del 2006 en E.E.U.U.) el cuento de hadas se torna pesadilla :

Asumiendo un ritmo de bajada continua del 8% (Tasa superada durante el 2007) la casa de 100.000,-- $ solo valdrá 77.868,--$ al cabo de 3 años.

El préstamo a devolver habrá aumentado hasta 110.000,--$ durante el mismo periodo.

Resultado : El tomador del préstamo se encuentra en quiebra, sin hogar, con una losa de 32.132,--$ (en el supuesto que haya logrado vender su casa), y el banco con un cliente insolvente incapaz de pagar su deuda.

En este ejemplo hemos hablado de un pequeño préstamo de 100.000,--$. Realmente la media de los préstamos inmobiliarios a los hogares americanos es mucho mas elevado y supera los 300.000,-- $.

martes, 8 de enero de 2008

El billete de 50 dólares y el efecto Clúster

No hace muchos días recibí un mail, en medio de un montón de spams, que despertó mi curiosidad, se trata de una historia titulada “el billete de 50 dólares”. En lugar de intentar resumirla y hacer que la historia pierda su verdadero sentido, he considerado mas oportuno transcribirla íntegramente :


“ Alfredo, con el rostro abatido de pesar se reune con su amiga Marisa en un bar a tomar un café.
Deprimido descargó en ella sus angustias...que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación...todo parecía estar mal en su vida.

Marisa introdujo la mano en su cartera, sacó un billete de 50 dólares y le dijo:

- Alfredo, quieres este billete ?

Alfredo, un poco confundido al principio, inmediatamente le dijo:

- Claro Marisa...son 50 dólares, quién no los querría ?

Entonces Marisa tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo un pequeño bollo. Mostrando la estrujada pelotita verde a Alfredo volvió a preguntarle:

- Y ahora igual lo quieres ?

- Marisa, no sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 50 dólares, claro que los tomaré si me lo entregas.

Entonces Marisa desdobló el arrugado billete, lo tiró al piso y lo restregó con su pie en el suelo, levantándolo luego sucio y marcado.

- Lo sigues queriendo ?

- Mira Marisa, sigo sin entender que pretendes, pero ese es un billete de 50 dólares y mientras no lo rompas conserva todo su valor...

- Entonces Alfredo, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee SIGUES siendo tan valioso como siempre lo hayas sido...lo que debes preguntarte es CUANTO VALES en realidad y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado.

Alfredo quedó mirando a Marisa sin atinar con palabra alguna mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro.

Marisa puso el arrugado billete de su lado en la mesa y con una sonrisa cómplice agregó:

- Toma, guárdalo para que te recuerdes de esto cuando te sientas mal...pero me debes un billete NUEVO de 50 dólares para poder usar con el próximo amigo que lo necesite !!

Le dio un beso en la mejilla a Alfredo -quien aún no había pronunciado palabra y levantándose de su silla se alejó con su atractivo andar con rumbo a la puerta.

Alfredo volvió a mirar el billete, sonrió, lo guardó en su billetera y dotado de una renovada energía llamó al mozo para pagar la cuenta..."

Curiosa historia no?

No se quién era el remitente, ni cuales eran sus intenciones al enviarme esta historia. Quizás se trate de algún tipo de ONG, o de un grupo religioso-moralista que intenta levantar los ánimos de los internautas en época de fiestas navideñas.

El hecho es que al leerla me sentí identificado con Marisa por la labor que junto con mi socio y gran amigo GurusMundi creemos estar haciendo con este blog, (O por lo menos es lo que nos hacen creer las consultas y mails que recibimos a diario fruto de nuestros posts).

El objetivo de Marisa no era otro que hacer que su amigo Alfredo se diera cuenta de que por mas arrugados, pisoteados, deprimidos que nos encontremos, nuestro valor intrínseco no varía; desde este blog no intentamos hacer otra cosa mas que planchar, limpiar, y ordenar todos los billetes de 50 dólares de aquellos clientes que han querido que les ofreciéramos nuestros servicios.

El estado en el que se encontraba Alfredo antes de verse con Marisa, era un entorno emocional negativo en el que cualquier decisión que hubiera tomado, hubiera acentuado su situación adversa, porque nuestro entorno, positivo o negativo, marca el signo de la evolución de nuestras decisiones, es lo que denominamos Efecto CLUSTER.

Efectivamente, si tomamos decisiones inconvenientes sobre nuestra riqueza, esta menguará y afectará de manera negativa a las relaciones familiares y sociales. Este efecto Cluster negativo nos alejará cada vez más del bienestar, del análisis correcto para tomar decisiones y en definitiva de la rentabilidad y de la felicidad.
Este espiral negativo nos acabará afectando también a nivel personal, predisponiéndonos aún más a cometer errores fatales para nuestros activos.

Mientras que si conseguimos iniciar este efecto Cluster con unas decisiones óptimas respecto nuestros activos, estaremos en pocos meses en un escenario positivo que mejorará día a día. Si disponemos de una proporción correcta de activos efectivos dentro del total patrimonial, podremos aprovechar oportunidades puntuales para optimizar nuestros activos inmobiliarios. Esto hará que nuestra rentabilidad efectiva mejore, retroalimentando así todo el proceso financiero con rentas fijas cada vez más abundantes y un patrimonio inmobiliario más cuantioso y de mejor calidad. Este incremento patrimonial global nos permitirá, a la vez, contratar y subcontratar los mejores profesionales especialistas en cada materia necesaria para la óptima gestión de la Fortuna.

El Concepto Universal CLUSTER, como ley, es esencial en disciplinas tan diferentes como la genética, la astronomía o la evolución de las especies. Este concepto optimiza la evolución y selección natural acelerando los procesos, tanto para el progreso como para la extinción, también en el mundo financiero.
Pero este Efecto Cluster, que ha traído a tantas y tantas empresas a la cima del mundo económico, no sería gran cosa si no pusiéramos aún más énfasis en aplicar este mismo concepto en el plan Personal, Social y Familiar.

La experiencia profesional nos da evidencias que a menudo las relaciones familiares y personales en un entorno de riqueza no son siempre fáciles ni armoniosas.

Por ello es tan importante un efecto Cluster en este entorno Global de Cliente/Riqueza/Felicidad/Seguridad. El paso del tiempo hará el resto y los resultados a medio y largo término serán absolutamente espectaculares.