domingo, 13 de septiembre de 2009

Si te toca la lotería tienes tres opciones.

Lotería, herencia, fortuna, patrimonio, gestión, asesoramiento, inversión, dinero, dinero, dinero... Son palabras codiciadas que pueden convertirse en verdaderas pesadillas. La pregunta del millón, la vital para un nuevo afortunado es: ¿Que debo hacer con el premio y con mi vida? Es cierto que podemos encontrar muchas variantes y opciones, de hecho casi una manera distinta de actuar para cada individuo. Pero en esencia, en el mismo momento que alguien resulta afortunado de un sorteo u obtiene una herencia sustanciosa, se abren ante sí tres caminos muy distintos que le llevarán a destinos radicalmente diferentes:
  1. Carpe Diem
  2. Gestionarla correctamente
  3. Sufrirla enfermizamente
¿Existen otras opciones intermedias? Bueno, en realidad como profesionales del multi-family office, cuando pensamos en la gestión correcta lo hacemos sin olvidar el disfrute necesario que tendremos en ese camino ni su adecuado crecimeinto. Por lo tanto la opción 2 supone el equilibrio debido y abarca el espacio suficiente entre los dos extremos.



Cometer el error de tomar el camino 1 es perder la fortuna irremisiblemente en un corto plazo de tiempo. Es una opción en la que no se beneficiará más que la propia persona y sus allegados por un espacio de tiempo muy limitado. La vuelta a la situación original (o mucho peor...) suele ser dura y conllevar una insatisfacción personal abrumadora, con reproches propios y ajenos de los errores cometidos. Además las secuelas de la lujuria vivida suelen conllevar numerosos problemas sociales y familiares, contrariamente a lo que cabría suponer.

En cuanto a los errores que se suelen cometer si derivamos hacia la opción 3, son aún más penosos si cabe. Es habitual que a pesar de la austeridad autoimpuesta, también se pierda gran parte de la fortuna en inversiones y negocios, ya que la avaricia o codicia impiden también una correcta gestión. La extrema austeridad suele también acabarse con la defunción del afortunado, siendo habitual que de esas fortunas disfruten los herederos, quienes probablemente opten por tomar la opción 1, visto lo visto en su antecesor. O sea de un extremo al otro, acabando también con la proyección de la fortuna. También se sufre la fortuna de forma enfermiza con acercamientos fatales a la ludopatía, drogas y demás vicios que convertirán al afortunad@ en un deshecho humano, rodeado de relaciones insanas y destructivas tanto para la propia persona como para su familia y fortuna.

De hecho, es extremadamente difícil que alguien que no ha creado una fortuna la sepa gestionar correctamente. Diría que casi imposible sin el asesoramiento adecuado. La cohabitación de mucho dinero con personas que no lo supieron ganar sino que les fue dado (en forma de lotería, herencia, determinados pelotazos casuales, etc.), es un fenómeno contra-natura que tiene muy mal pronóstico.



Hace tiempo que a esa cohabitación artificial, casi siempre efímera, la bautizamos como síndrome de Jurasic Park. Y sólo con un asesoramiento competente y honesto (muy difícil de encontrar) podrán tomar el camino 2, el de la correcta gestión del que se beneficiaran los afortunados y también las siguientes generaciones, sin olvidar en absoluto el disfrute personal y material.

Aviso a beneficiarios de herencias, afortunados de loterías varias y fortunas súbitas en general: Ante vosotros tenéis 3 caminos, y vuestro futuro y el de vuestros herederos depende de cuál toméis ahora. No hay vuelta atrás ni segundas oportunidades para corregir errores.