lunes, 22 de junio de 2009

Un holding llamado UE.

Cada vez son más y más las voces que denuncian sin tapujos el lastre insostenible que suponen las economías más destrozadas para la supervivencia de la Unión Europea como tal. Como si de un gran holding de empresas se tratara, algunas "marcas" deben cerrarse o venderse para que el balance consolidado del grupo se mantenga a flote con posibilidades de superar esta depresión global. De lo contrario no servirá de nada que las empresas fuertes del grupo tengan capacidad para ser viables y para superar la travesía del desierto que tenemos ante nosotros. Los agujeros y pérdidas de las compañías en dificultades se llevarían por delante la solvencia del holding entero con tremenda facilidad y rapidez.

Siguiendo con el símil empresarial, para los países de la UE la situación concursal de marcas como Irlanda, Portugal, Grecia, España y quizá Italia (PIIGS), es un hecho inevitable e innegable. Las finanzas del holding no se pueden permitir las inyecciones de dinero necesarias para reflotar esas marcas con graves problemas, entre otros motivos, porque los pasivos de éstas son descomunales. Y ni siquiera podemos excusarnos diciendo que la crisis mundial se ha cebado especialmente en estas empresas. Simplemente son estructuras corporativas ineficientes, obsoletas, mal gestionadas y con endeudamientos que estan quebrando sus balances con una rapidez lamentable. Sólo en el entorno expansivo, dulce y virtual del que venimos, unas empresas tan ineficientes podían sobrevivir, e incluso aparentemente progresar. Por todo ello, al igual que les ha sucedido a infinidad de empresas no pertenecientes al grupo, la crisis ha supuesto la más rigurosa y eficiente aplicación de la ley darwiniana empresarial (interesante releer "Darwin, crédito y Keynes" en clave de Estado y no de empresa). Para los Estados que se desprendan del grupo, esta liberación les permitirá competir en condiciones menos asfixiantes en cuando a divisa y estándares se refiere. Y con ello poderse evitar el cierre de estas empresas y favorecer la viabilidad de la reestructuración que precisan, redimensionándose en un entorno de UE B mucho menos exigente y asfixiante.

Se impone, pues, una operación de corporate histórica. El holding llamado "UE" debe reestructurarse, refundarse para sobrevivir. Veremos con toda probabilidad cierres, ventas corporativas, escisiones y fusiones inimaginables, llevadas a cabo por un equipo de M&A que hasta hoy ni siquiera se ha contratado. O al menos esa es la versión oficial. Pero aunque las propias víctimas de la "reestructuración" suelen ser siempre las últimas en enterarse de las intenciones de la dirección del holding, esta vez se trata de una amputación más que previsible, inevitable. Y sin embargo no anunciada por culpa de una corrección política insostenible ante el panorama actual.

La dirección del grupo no está reaccionando de forma ágil ni contundente. Quizá por las implicaciones sentimentales y políticas que conlleva la desmembración y/o amputación de las marcas desahuciadas. O quizá porque la dirección no está siendo suficientemente competente a la hora de tomar decisiones valientes y coger al toro por los cuernos (y nunca mejor dicho).

A pesar del 80% de abstención euroescéptica de países como Eslovaquia o Lituania, no deja de ser curioso que países tradicionalmente euroescépticos como Irlanda, ante su situación de quiebra estatal, esté cambiando ligeramente su sentimiento hacia la UE. Es decir, ante la imposibilidad de afrontar la crisis en condiciones de solvencia mínima y con un previsible pie en una UE B, el sentimiento europeófilo se está haciendo algo más evidente. Quizá el miedo a volver a volar solos y la derrota psicológica que supondría para el entorno PIIGS, provoque el sentimiento de aferrarse a la ubre. Pero también crece el sentimiento a la inversa. De hecho siempre suele ser así, y el país, nación u organización supranacional más rica tiende a desear separarse de sus vecinos, compatriotas o aliados más pobres. Los intereses económicos suelen prevalecer sobre las afinidades nacionales, y aún más si cabe cuando se trata de una UE en la que sus miembros tienen diversas culturas, diferentes lenguas y, evidentemente muy distintas capacidades económicas para afrontar momentos difíciles.

Como dijo Mary Ellen Synon ya en este artículo del Daily Mail hace meses y que os recomiendo leer entero con atención:
"In the days before the euro, when Italy had the lire and Greece had the drachma and so on (PIIGS), a country in such trouble could devalue its currency to help increase its exports and take pressure off its jobs. Escape from the euro would also allow a country to regain control over its own monetary policy."
El euroescepticismo económico va en aumento de forma directamente proporcional a la insostenibilidad de la quiebra técnica del area PIIGS. Es comprensible y no puede ser de otro modo. Si nos ponemos en el lugar de un ciudadano de la UE A, el sentimiento de no querer ser arrastrado por los excesos cometidos en los países ahora en aprietos, es del todo razonable. Somos los funcionarios de la UE: Ineficientes, improductivos, acomodados y subvencionados. Vulnerables, falsamente resilientes y sin posibilidades de superar las adversidades que se ciernen sobre todos, al menos en un entorno de UE A y una divisa tal y como la conocemos.

Si pensamos en la supervivencia de la UE como proyecto político y económico, es decir si pensamos en clave de holding o grupo empresarial sostenible y competente, la amputación de las marcas PIIGS es ineludible. Y la restructuración profunda que necesitan estas empresas deahuciadas sólo es viable sin la presión de pertenecer a un holding que les exige unos estandards inasumibles hoy por hoy.

Un proceso de corporate político-económico traumático, inimaginable, técnicamente complicadísimo, previsiblemente negado hasta la evidencia e inverosímil. Pero a pesar de todo, inevitable. El elefante sigue en la habitación del holding llamado UE, y se llama PIIGS.

15 comentarios:

fcasarra dijo...

La verdad es que no veo cual es la gracia de salir del Euro para devaluar la moneda.

Si, así mejoramos la (falsa) competitividad hacia el exterior ya que vendemos mas barato, pero seguimos siendo un pais igual de improductivo.

Así aminoramos las deudas hacia el exterior (ya no que lo que debemos lo debemos en Euros) y ni los BRIC nos van a dejar una peseta para que devaluemos cuando queramos.

La politica monetaria es la política economica del fracaso. Lo que hay que cambiar es otra cosa y no hay nada mejor para eso que sufrir las consecuencias de nuestros actos.

Anónimo dijo...

Sin que le falte razón al artículo, ¿cómo se haría? ¿Qué pasa con mi hipoteca en Euros y referenciada al Euribor, me la pasan a pesetas y al MIBOR??, porque a ver si mi salario pasa a pesetas, pero mi deuda en Euros, como una hipoteca multidivisa más...

Por otro lado, la peseta en manos de ZP, va a haber que hacer los billetes DIN A3 para meter tantos ceros como los de Zimbawe....

Saludos

Anónimo dijo...

Esta Visión Darwiniana de desprenderse de las empresas que no funcionan y quedarse con las productivas tiene sentido en el mundo empresarial, porque dejar morir una empresa no rentable es fácil... solo hay que declararla en quiebra y desaparecerá.

Pero en los grupos sociales, que uno de ellos se declare en quiebra solo significa que ya no creará riqueza pero no quiere decir que desaparezca ni mucho menos. NO me imagino "borrando" de los mercados a un País Quebrado, como si pasa con una empresa muerta.

Dicho de otro modo, o se soluciona o se soluciona, el tema es en cuanto tiempo si en 5, 10 o 500 años.

Los imperios han caido, pero sus gentes nunca han desaparecido.

Un Saludo.
Diego.

Gurús Mundi dijo...

Anónimo1, esa es la cuestión. Pero a priori me parece mucho menos traumático hablar de EuroB que de peseta. Las consecuencias de algo así deberían ser parecidas a las de un corralito.

Diego, interesante comentario, pero en país en quiebra es obvio que no desaparece. Tenemos casos anteriores, salvando las distancias, como Islandia o muchos latinomericanos. Dices algo muy importante: O se soluciona o se soluciona. Y es cierto, porque lo que no es imaginable es seguir así, tensionando las cifras y las estructuras permanentemente. Y la solución para el entorno A es soltar lastre. Y para el lastre sería un respiro necesario si no queremos morir de hambre o tener que salir a la calle armados hasta los dientes... los que tengan dinero para comprarse armas, claro.

Salud y €.

Gurús Mundi dijo...

Fcasarra, gracia no tiene ninguna, pero cuando la situación se hace insostenible no queda más remedio. Además, en este caso beneficia también al entorno UE A.

Salud y €.

El Gallina dijo...

No voy a tener más alternativa que reconvertirme a CIUDADANO B, con ingresos EURO B.

Mi duda está en la forma de conseguir que al menos mis modestos ahorros sigan siendo de CLASE A.

¿Alguna sugerencia?

Nacho dijo...

Se podría buscar un escenario como el de las Cajas, olvidando o renunciando a soberanías para forzar fusiones o absorciones de unos países por otros. Esto siempre se ha hecho, con alianzas entre reinos y casi siempre mediando conflictos bélicos, de esta forma sería mas saludable para la población.

Nacho dijo...

Pasando al lado práctico, viendo venir un escenario de Euro B, habría que cancelar todas las deudas lo antes posible a costa de la liquidez para evitar aumentar la deuda con la depreciación del dinero.
¿Estoy en lo cierto?

Francisco dijo...

Como dice gallina. ¿Cómo anticiparnos?. Al pasar de peseta a euro las cuentas bancarias cambiaron automaticamente y el dinero en metálico hubo que ir a cambiarlo. Si en un futuro ocurriese a la inversa y la peseta se devaluara el dinero de la cuenta cambiaría automaticamente pero si lo tenemos en metálico podemos esperar a la devaluación para cambiarlo salvo que obliguen a cambiarlo antes de que se produzca esta???

Francisco dijo...

Sería recomendable comprar ahora productos de Euro A y fuera de euro, cuando nos devaluemos serán más caros (p ejemplo coche, productos de china, bolsas extranjeras)

Gurús Mundi dijo...

Nacho, El Gallina, Francisco, entramos en terreno desconocido, economía ficción. Nadie sabe cómo ni cuando. Pero diría que si tenemos activos y pasivos, los primeros podemos intentar mantenerlos a salvo de la conversión, pero los segundos nos conviene que se devalúen junto con la divisa B. Para mantener nuestros activos en un hipotético Euro A debería bastar invertirlos en activos del entorno A. A pesar de estar depositados en bancos españoles, debería respetarse el origen del emisor. O sea mantener nuestros activos fuera del balance de bancos del entorno B. Pero eso no es más que una opinión, ya que estamos hablando de un escenario desconocido donde la aplicación de esas dos divisas es algo nunca visto. Sólo podemos tomar como referencia la devaluación tipo corralito, e intentar quedar lo más al margen posible. Pero sin garantias de evitar la afectación. No obstante hemos adoptado, bajo nuestro criterio, las medidas más adecuadas para nuestros clientes, según cada caso particular. Y los costes de oportunidad son nulos.

Quizá nunca veamos una ruptura monetaria en la UE, pero se me hace difícil pensar en los desequilibrios actuales (deuda soberana española y alemana a corto, por ejemplo) a largo plazo sin una ruptura de muchas cosas.

Paramés hace meses que declaró también que iba a sustituir deuda española por alemana (quizá por otros motivos), y su comentario en Cotizalia(última frase) pasó desapercibido.

Salud y €.

Anónimo dijo...

Gurus,

Pues se lo han preguntado a Trichet y dice:

Sobre la posibilidad de que España sea expulsada del euro por su elevado déficit, Trichet ha sido contundente: "No puedo hacer comentarios sobre hipótesis absurdas".

Saludos

Gurús Mundi dijo...

Anónimo, desde luego esa posibilidad tiene muchos calificativos, pero absurdo desde luego no es uno de ellos a mi modo de ver. De todos modos hay que comprender que si ante esa pregunta Trichet hubiera sido tan ambiguo como Pizarro la pasada semana en Intereconomía, la ruptura de la moneda única y la devaluación de la zona PIIGS, sería inmediata.

Salud y €.

Anónimo dijo...

Soy de economía doméstica, y por tanto no a los niveles profesionales de los aqui presentes. En mi opinión, para los beneficios en tiempos de bonanza siempre había casaderos, pero para las deudas y dificultades todos quieren que pasen al vecino. Bancos malos, paises malos, clientes malos... y a ser posible agruparlos todos juntos y marginarlos para que no contaminen con sus manos sucias el dinero de los ahora MÁS ricos por esta última bonanza económica. La UE nació con el fin de desarrollar a todos los paises por igual, hacer una economía unitaria y cohesionada afrontando los retos de mejorar a paises como por ejemplo nuestra España subvencionada. Marginalizar y separar para que no contamine no creo que sea la medida. Pienso que nunca se debería crear un banco malo, en todo caso, si todos contribuimos mejorando la liquidez, deberían ponerse al mando de los bancos una representación estatal (nº proporcional al capital aportado al banco con capacidad de decisión y otra parte auditora).
Los bancos no querrán tener esa presencia y se verá en cuanto que preferirán asumir esa deuda negra y sacarla adelante. Luego... no se necesitan bancos malos, ni paises malos. Se necesitan VOLUNTADES.
Es todo.

Anónimo dijo...

Nadie sabe cuando saldremos de esta espiral negativa, de momento esta crisis supone un decrecimiento forzado del 30 %. Durante un par de años este escenario seria el que mas deberian estudiar las empresas, para ver si pueden adaptarse. R.M.