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miércoles, 10 de junio de 2009

El Circo de la Banca.

¡Bienvenidos al maravilloso mundo del Circo de la Banca! Pasen y vean: Aquí encontrarán un mundo de emociones fuertes. Con auténticas fieras salvajes que les harán estremecer con sus rugidos y zarpazos, ilusionistas que nos dejarán boquiabiertos con trucos mágicos, equilibristas en la cuerda floja, contorsionistas con posturas inhumanas, escapistas que se liberarán de trampas imposibles y, cómo no, payasos que nos harán reír a carcajadas.

Así comenzaba nuestro artículo de hace un año y medio titulado "El Circo de la Bolsa". Y como ya temimos en aquel entonces, unos meses después "...los contorsionistas, equilibristas, ilusionistas, fieras y payasos, dejaron de ser un espectáculo para convertirse en pesadilla surrealista." Lo mismo le ha sucedido al Circo de la Banca:

En verano de 2008 publicamos este artículo en el que veíamos claramente cómo barrían para casa todas las recomendaciones para invertir 30.000 euros que hacían diversas entidades en Expansión. Resulta curioso leer ahora, casi un año después, las recomendaciones que realizan otras entidades para invertir 20.000 euros. Esta vez el artículo lo publica Cinco Días, y ni que decir tiene que se sigue incurriendo en el mismo error garrafal y pandémico del café para todos, pero esta vez conscientemente y desde una perspectiva periodísticamente algo mas crítica. Hace un año, la condición solicitada por el presunto inversor/periodista fue algo tan surrealista como un genérico "sin asumir elevados riesgos". Esta vez la consigna reportera ni siquiera alcanza el nivel de lo absurdo y se solicita textualmente "sacar partido a 20.000'- €". Algo así como enviar un correo electrónico al farmacéutico diciéndole: "Deme algo que me cure". Demencial.

En realidad a los protagonistas y lectores de éstos artículos, no les importa en absoluto la utilidad de los mismos ni conocer la recomendación adecuada a cada inversor. Entre otros muchos motivos, porque se ignoran las circunstancias de esos inversores y de esos 20 o 30 mil euros (y quien diga que la correcta aplicación de la inútil Mifid solventa el problema, miente interesadamente). Ambos artículos sólo realizan un trabajo de campo, crítico en el caso de Cinco Días y vergonzoso en el caso de Expansión, para conocer qué urge vender más a las entidades que entrevistan. Y el que pretenda obtener algo más de su lectura se equivoca temerariamente.

¿O es que alguien piensa que se debe hacer lo mismo con los 20.000'- € de unos y de otros inversores? Pues aparente y tristemente sí, ya que semejantes sandeces se escriben, se publican y se leen, y casi nunca en clave crítica como en este caso de Cinco Días. Y lo que es peor, influyen en el comportamiento de los inversores menos preparados. Para poner unos ejemplos fáciles de comprender por todos: No se deben invertir del mismo modo 20.000'- €, que suponen los ahorros de toda una vida de un jubilado; o los 20.000'- € de un jóven con una brillante progresión laboral por delante y una capacidad de ahorro potente y creciente. Ni los de una heredera con capacidad de formarse financieramente, o los de una ama de casa procedentes de cualquier lotería. Ni los de un profesional mediocre y jóven, o los de un empresario de mediana edad. Ni los de quien tenga un patrimonio de 50 mil, o 1 millón... Así podríamos seguir con infinidad de casos, porque cada inversor es un mundo y debe gestionar su patrimonio de forma adecuada a sus circunstancias. ¿Comprenden ahora por qué la única información que nos revelan estos estúpidos y/o peligrosos artículos de prensa económica, es el tipo de inversión que más le conviene vender en ese momento a las propias entidades? Lo malo es que la mayoría de lectores buscan (¡y encuentran!) en ellos, indiscriminadamente, consejos que beneficien los intereses de sus familias (sic).

Curioso también ver cómo las entidades financieras aún querían vender el verano pasado fondos de RV (propios, claro) y de "inversión alternativa". Sin embargo, este año se conforman con captar pasivo desesperadamente a base de ofrecer todo tipo de depósitos estructurados para mejorar su Tier2, y participaciones preferentes para reflotar su Tier1. Atrás quedó el afán por vender fondos que generen comisiones. El beneficio de la entidad ya no es la prioridad, sino que ahora lo vital es maquillar la quiebra técnica en la que se mueve la banca española. Por eso se venden las preferentes mintiendo a todo aquel que quiera creer que son una alternativa al IPF, entre otras múltiples y comercialmente efectivas patrañas.

En este ejercicio periodístico deformativo, se transcriben conversaciones propias de vendedores de enciclopedias que juegan vilmente con la economía de las familias. Desde nuestra experiencia podemos asegurarles que la opacidad y las mentiras perpetradas por los trabajadores de las entidades suelen ser directamente proporcionales a la ignorancia financiera de sus víctimas, y a las consignas comerciales recibidas según la gravedad de la quiebra técnica de la entidad. En ambos artículos mencionados también se evidencia que las entidades siempre hacen recomendaciones en su propio interés exclusivamente. Y también que hace tiempo que ya no pretenden tener beneficios y que sólo les preocupa sobrevivir a costa de nuestro dinero. Nos daríamos por satisfechos si, después de leer este artículo, se mirasen de otra manera las recomendaciones de inversión que se publican a diestro y siniestro. A ver si entre todos acabamos con el amarillismo generalizado de la prensa salmón.

lunes, 9 de marzo de 2009

Consignas bancarias II.

Hace unos días llegó un comentario a nuestro artículo titulado "Consignas bancarias" que por su contenido hemos preferido publicar y responder en forma de artículo. Se trata de un comentario que quizá represente la opinión de bastantes de nuestros lectores. Y por ello queremos darle visibilidad, tanto al comentario como a nuestra reflexión al respecto. Este es el texto que nos envió DJ:
"Muy interesante el post, quizás por las pistas, cada vez más claras y numerosas, que nos vais dando y los elementos sobre los que nos llamáis la atención para que los tengamos en cuenta a la hora de diseñar nuestra estrategia y nuestro balance vital, como decís vosotros.

Si me permitís, en relación con vuestras críticas a la banca, creo que no es necesario vuestro ataque constante al sector ni vuestra defensa a ultranza de los asesores independientes. Las generalizaciones nunca han sido buenas y, al final, acaban pagando justos por pecadores. Desde mi punto de vista, hay buenos y malos profesionales en todas partes, dentro de la banca y fuera de ella, no tenéis más que mirar a vuestro alrededor, allá por donde vayáis. ¿O es que todos vuestros compañeros de clase eran igual de buenos? ¿O es que todos los Family Offices son igual de recomendables? ¿O es que todos los equipos de trabajo en los que habéis participado han sido ejemplares? Si así fuera, no habría lugar para la diferenciación, ni para la especialización, ni para la aportación tan personal que hacen algunos profesionales.

Dicho esto, que espero que no os haya molestado leer y que espero que os toméis de forma constructiva, yo me centraría más en vuestras virtudes, que las tenéis y, a veces, nos las queréis mostrar, y no tanto en la crítica y en los defectos de los demás, en este caso la banca y todos los que trabajan en ella o trabajaron alguna vez y están desde hace algunas semanas buscando trabajo, como muchos otros. Por la misma regla de tres, podríamos hablar también del sector inmobiliario y los que trabajan aún o trabajaron alguna vez en él y así con todos los sectores en los que hayamos visto o padecido directamente malas situaciones, personales o profesionales, alguna vez. ¿Telefonía móvil, quizás? Estad tranquilos por los clientes, presentes y potenciales, solos o con ayuda de otros, en el ejercicio de su libertad, y más ahora tal y como está la economía, seguro que saben elegir, dónde tienen que ir y qué tipo de asesor les interesa más, llegado el caso.

Y que os quede clara una cosa. No trabajo en la banca, ni lo he hecho alguna vez, ni tengo pensado hacerlo en el futuro. Simplemente, echo en falta a veces una actitud más constructiva, a partir de lo que sabéis hacer bien vosotros, de las aportaciones que nos podáis hacer, del valor que podáis añadir a lo que ya existe y está al alcance de muchos y queráis compartir de forma altruista a través de vuestro blog, como nos decíais, sin necesidad de prestar tanta atención, la justa, a lo que hacen, según vosotros, y a veces con razón, mal los demás. Sólo es mi opinión."

DJ
Lo primero que quiero es agradecerte muy sinceramente tu comentario, DJ. Los que escribimos en espacios públicos como puede ser este, necesitamos de esos feedbacks para resituarnos y saber si realmente nuestros lectores están recibiendo los mensajes que queremos y creemos enviarles. No siempre es así, evidentemente. A veces, como es el caso, queremos decir unas cosas y se nos entienden otras. Y si el malentendido es mayoritario, no hay duda de que el error lo comete el emisor y en lugar de malentendido deberíamos llamarlo malexplicado.

Vamos a ver si soy capaz de expresar nuestro sentimiento. No queremos machacar a la banca ni realizar ataques constantes, ni mucho menos defender a los asesores independientes. Entre los unos y los otros hay buenos y malos profesionales. Y también malísimos. No estamos ante una dicotomía entre buenos (asesores independientes) y malos (banqueros), en absoluto. Ni siquiera tenemos conciencia de haber defendido consistentemente a los asesores free-lance.

No deberíamos confundir asesores independientes con multi family offices, ya que los primeros suelen cubrir sólo parcialmente las necesidades de un patrimonio (asesores financieros, brokers inmobiliarios, asesores fiscales, abogados, gestores administrativos, consultores, etc...). En cuanto a los multi-family offices, tengo que decir que hay mucha distorsión y pseudo-profesionales que se apuntan al carro del simple y vacío márketing. Nunca hemos caído en el corporativismo y jamás hemos dudado en hacer autocrítica constructiva. Los MFO derivados de banca, en su mayoría pecan de los mismos errores y desviaciones que las bancas privadas: Falta de independencia y desprecio o falta de atención competente por el patrimonio no financiero, así como por los servicios extra bancarios. Por su parte, los MFO derivados de bufetes de abogados suelen sufrir de defectos opuestos, es decir: Sobredimensión de los servicios jurídico legales con estructuras mastodónticas innecesarias y caras; y poca atención competente a otros tipos de activos como son los corporativos, inmobiliarios o financieros, aunque éstos útlimos los suelen pseudo-cubrir mediante fichajes procedentes de banca, a la que siguen comercial y espiritualmente vinculados la mayoría de ellos. Personalmente prefiero los MFO derivados de SFO (Single Family Office), es decir, profesionales multidisciplinares que han cubierto las necesidades de un patrimonio unifamiliar y que derivan su actividad y servicios hacia un despacho profesional que acepta y atiende multi-clientes con patrimonios medios y menores. Este origen permite que los criterios comerciales puedan obviarse circunstancialmente en este tipo de empresas. Tenemos constancia de alguno en España, y entre ellos nos incluímos. También ofrecemos en nuestro caso concreto la creación ad hoc de Single Family Offices "llaves en mano" para patrimonios mayores que aún no dispongan de su propio SFO.

En cuanto a la banca, te diré que en ella existen grandísimos profesionales, éticos y honestos. Pero no debemos olvidar que trabajan por y para un objetivo prioritario y principal: Los intereses comerciales de la entidad que les paga el sueldo y que les hará progresar económica y profesionalmente en el tiempo. Los buenos profesionales, competentes y honestos, jamás podrán anteponer los intereses de sus clientes a los de la entidad para la que trabajan. Podemos decir que sólo de forma totalmente secundaria velarán por los intereses de sus clientes, de forma siempre subordinada al interés del banco. Cuanta mayor satisfacción le den al cliente, más clientes tendrá la entidad, pero sin descuidar en absoluto la cuenta de explotación por cliente. O sea que de nada sirve tener muchos clientes si no generan beneficios para el banco. Y bajo esa norma primordial se mueven todos los resortes corporativos y mecanismos comerciales dentro de un banco. Los benchmarks comerciales mínimos a cumplir por los empleados de banca han sido y son asfixiantes, y nunca son compatibles con los intereses del cliente. La pregunta es ¿qué puede hacer la ética y la honestidad del profesional de banca bajo esa presión? Mucho. Es decir, puede mantener su integridad o entregarse en brazos de la comercialización indiscriminada y la búsqueda de la progresión profesional personal dentro de la entidad. Si un profesional de banca genera mayor beneficio y obtiene mejores cifras que su compañero, el banco le premiará con mayores incentivos económicos y su progresión en el organigrama será mayor. Es un sistema perverso (como tantos otros) en el que los puestos directivos son alcanzados por los que han sido capaces de generar mayores beneficios para la entidad, y el bucle se repite y retroalimenta en un efecto cluster negativo evidente. No queremos machacar a ningún profesional de banca, simplemente queremos evidenciar que en la mayoría de casos sus intereses sólo coinciden con los de sus clientes por pura casualidad. Y desde nuestra posición como Multi-FO vemos las terribles consecuencias que sufren quienes han confiado sólo en ellos, especialmente en tiempos tan difíciles como los actuales.

Raramente encontraremos un relación win-win entre los bancos y sus clientes. Y la prueba es que con nuestra intervención siempre, y digo siempre, esta relación mejora en favor del cliente a corto plazo. A medio y largo plazo se suele conseguir además una verdadera relación win-win, puesto que cuando el banco acepta que debe ganar menos con ese cliente suele llegar la compensación vía aumento de volumen. Es decir que el banco va a cambiar "tasas por masas", ya que nuestros clientes ven crecer y/o transformar su patrimonio en favor de un aumento de los activos financieros, incluso a corto o medio plazo. Cuando los profesionales de banca llegan a comprender esto y también nuestra figura como FO, se relajan y el trabajo conjunto es mucho más agradable y productivo para ambas partes, Cliente (FO) y banco. En muchos casos se sinceran off the record envidiando sanamente nuestro trabajo. Chapeau por estos profesionales de banca, honestos y competentes, que los hay y muchos. Da gusto trabajar con ellos, a pesar de las barreras insalvables que separan la esencia de su trabajo y del nuestro.

Lamentablemente otros banqueros son materialmente incapaces de comprender nuestro trabajo, a pesar de que se esfuerzan en ello (o no). Su historial personal y contaminación profesional se aleja demasiado de los conceptos que maneja, o debe manejar, un FO. Como comprenderéis, en muchos casos la mediocridad y/o la miopía comercial impiden que algunos banqueros se aparten de su querencia a exprimir a sus clientes y jamás nos llegan a ver como unos colaboradores o representantes productivos de los clientes. En esos casos, que los hay más frecuentemente de lo que sería deseable, es cuando solemos encontrar situaciones dramáticas. A nuestro despacho llegan muchos casos que van incluso más allá de la falta de ética y honestidad bancaria. Quizá sea la propia deformación profesional, fruto de lo que vemos en el día a día, que nos lleva a escribir de forma excesiva, generalizada e incluso injusta denunciando las malas praxis y los casos que nos abren las carnes. Nuestras disculpas por ello. Sólo intentamos que nuestros lectores estén atentos y tomen conciencia de que estas cosas ocurren a diario. Vemos constantemente malas elecciones en cuanto a asesores se refiere, tanto en banca como fuera de ella (por supuesto pagando por ello ya que si no se paga, la elección es habitual y esencialmente ajena o incluso contraria a los intereses del inversor, con la excepción del asesoramiento puramente filantrópico, claro). Como tú bien dices, "en el ejercicio de su libertad", algunos eligieron mal y en consecuencia el complicado escenario económico actual se ha llevado gran parte del patrimonio que tenían hace tan sólo un año o dos. No es nada fácil, y sólo pretendemos contribuir a que los casos que nos llegan constantemente sean sólo lamentables excepciones en el futuro.

DJ, te reitero mi agradecimiento por tu comentario, porque nos permite saber lo que realmente transmitimos y no lo que creemos transmitir. Espero sinceramente que hayamos aprovechado esta oportunidad para puntualizar y disculparnos por los excesos cometidos en nuestro afán por denunciar prácticas, que se deberían haber evitado a tiempo y que jamás se deberían haber producido.

P.D. Hemos querido ilustrar este artículo con unos cuantos chistes sobre financial advisors, para desdramatizar un poco y reírnos todos de nosotros mismos.

jueves, 5 de marzo de 2009

Consignas bancarias.

Las consignas han cambiado. Pero siguen siendo consignas. Donde decían que había que inverir de un 30 a un 45% en bolsa, hoy algunos ya han claudicado a bofetones y anuncian que la bolsa está hoy en día en "modo casino" (¿o querrán decir cansino?). Pero me temo que ni siquiera es un esfuerzo por encontrar buenas alternativas de inversión, sino que simplemente han encontrado la manera de argumentar cómo van a sustituir esa fuente de comisiones ya extinta. Algo así como: ¿Qué es lo que se vende ahora?, ¿qué están los clientes dispuestos a comprar?, si esto y aquello ya no lo quieren ¿qué podemos ofrecerles que capte su interés y les saque del estéril IPF? (estéril para el banco, claro). Muy lejos, obviamente, del criterio de selección de inversiones en favor exclusivo de los intereses del cliente, que debería utilizar cualquier asesor que se precie como tal.

Hoy ya no es vendible su pack anti-crisis (sic) tal y como nos lo presentaron el pasado verano (y tan sólo han pasado 6 meses!). Porque casi nadie, que tenga la mayoría de patrimonio concentrado en una sóla cartera, quiere ni la mitad ni un tercio en riesgo bolsa, ni por supuesto un 15% o un 20% en inversión alternativa, después de visto lo visto en las pirámides de Bernie y otros, que al fin y al cabo nunca dejaron de ser tumbas de lujo para faraones de la inversión Braille. Por lo tanto, había que buscar estrategias vendibles que acabaran con la sequía de ingresos bancarios provocada por las trincheras de las imposiciones a plazo fijo remuneradas con extratipos superiores al 4%. La última moda es el argumento de que en la RF hay verdaderos diamantes en bruto. Y no les falta razón. Pero también los hay tanto o más en la RV, con empresas cuyo valor contable duplica su capitalización en bolsa. Y por supuesto, si hablamos de preferentes, subordinadas y perpetuas como RF, también podríamos convenir en que están en "modo casino". Y además con la dificultad añadida de la opacidad en las cotizaciones, que están haciendo el agosto de las mesas de dinero de todos los bancos con verdaderas meriendas de negros.

Por todo ello, ¿dónde vamos a encontrar el código fuente que nos descifre el amasijo de oportunidades que oportunísticamente nos "selecciona" la banca mediante sus consignas? La respuesta la debemos buscar en nosotros mismos. Y no me refiero a la capacidad de cada uno para aprender finanzas (ese expertise honesto se puede subcontratar, ya que haberlo haylo), sino a las circunstancias personales de cada patrimonio. Dependiendo de dichas circunstancias diseñaremos una estrategia patrimonial en la que cabrán o no múltiples tipologias y timings de inversión. Y todo ello sin perder dos referentes ineludibles: La correcta progresión patrimonial a largo plazo y la generación de Felicidad hacia sus propietarios.

Como ya hemos dicho otras veces, las estrategias de inversión no deberían recetarse sin tener en cuenta la situación de cada inversor: Sin saber si esos activos financieros en un banco concreto son una parte importante o ínfima de sus patrimonios, si están sobrecargados o no de inmuebles, si obtienen rentas fijas, inmobiliarias, corporativas o laborales más o menos cuantiosas, si su capacidad de ahorro es nula o abundante, si su nivel de gasto familiar es cuantioso o austero en proporción a sus activos, si realizan donaciones filantrópicas, si su situación familiar tiene que afrontar obligaciones económicas crecientes como por ejemplo atención a enfermos y/o personas mayores, si su interés se centra en el crecimiento patrimonial, en las inversiones de uno u otro tipo o en el disfrute de sus recursos, si sus objetivos vitales son abordables en sus actuales situaciones patrimoniales, si quieren legar sus bienes de una forma u otra (todo un mundo), si tienen mayor o menor aversión a la fiscalidad (otro mundo), y un larguísimo etc. No obstante, las consignas bancarias además de ser eso, consignas, sólo tienen en cuenta el peso financiero de sus clientes en la propia entidad financiera. Ignoran sistemáticamente el patrimonio inmobiliario y el empresarial, y por supuesto les importa un rábano la futura progresión de éstos, a no ser que puedan en el futuro convertirse en cash y engrosar la cuenta bancaria en la entidad para la que trabajan.

Hace unos días, el director regional de una entidad bancaria privada me comentaba que estaba muy desanimado porque acababa de visitar un "cliente de 11 kilos" (probablemente esa Familia tenía un patrimonio mucho mayor, pero eso a él no le incumbía), que sólo quería mantenerse en depósitos durante un año, ni siquiera exigía extratipos significativos. Al director regional se le veía muy desanimado, probablemente le están comiendo vivo los benchmarks de las cuentas de resultados por cliente que debe cumplir. Y si no lo consigue, la entidad quizá tome medidas drásticas que no gustarían a las sucursales que él dirige. Continuó diciéndome en un tono absolutamente abatido:

-"Me ha dicho que para estar en depósitos no necesita ningún asesor que le caliente la cabeza y me ha pedido que no le llame para proponerle más alternativas de inversión. A vosotros como family office os debe pasar lo mismo, ¿verdad?".

Le respondí, por enésima vez, y con todo el cariño y la delicadeza que fui capaz:

-"Tu trabajo y el nuestro, mi querido amigo, no son exactamente iguales..."

En cuestión de criterios y visión de la gestión patrimonial, sigue existiendo un abismo entre casi todos los asesores y los propietarios de patrimonios que, lamentablemente, en la mayoría de casos sólo se elimina cuando ambos coinciden en una misma figura. Pero claro, no suelen trabajar en banca. Y si lo hacen suelen estar en butacas y despachos inaccesibles para los clientes y/o simplemente no tienen ningún interés en el patrimonio de terceros. Sólo la esencia del Counselling Patrimonial, en sus diversas formas corporativas, puede cubrir esa ingente necesidad existente, que en los tiempos que corren se convierte en una necesidad vital.

martes, 17 de febrero de 2009

Consultas de toda una Vida.

En lo que llevamos de año 2009 estamos recibiendo a través de este blog una cantidad significativa de consultas muy tristes desde el punto de vista de un Family Office. Guardando la confidencialidad profesional debida, os diremos que son consultas de familias desesperadas que claman algo de luz después de una sangría brutal en los ahorros de toda una vida.

Carteras en diversos bancos que les fueron vendidas (y lo que es peor, mantenidas) como renta fija muy segura. Como el tipo de activo ideal para blindar el fruto de toda la vida laboral, de esfuerzo y de ahorro. Las más perjudicadas están compuestas por acciones preferentes perpetuas, incluso por fondos o conglomerados de perpetuas, y por vulgares titulizaciones de empresas indescifrables pseudo-filiales de otras multinacionales que pusieron su nombre un día, o ni siquiera eso. En muchos casos lo que serían los famosos paquetitos de basura crediticia propiamente dicha, cuyos flamantes ratings algunos incluso conservan relativa y vergonzosamente.

De hecho hace unos pocos años se vendían indistintamente estas emisiones en el mismo segmento de riesgo que la deuda senior con vencimiento de emisores multinacionales. Y era relativamente comprensible, ya que jamás habían sufrido ni sus cotizaciones ni la solvencia de estas emisiones. Es cierto que nadie era capaz de explicar qué había bajo esos nombres anglosajones, indescifrables y técnicos. Pero qué demonios! al fin y al cabo todo el mundo invertía en productos financieros indescifrables! De hecho, el que no lo hacía quedaba relegado al analfabetismo inversor, siendo objeto de mofa por su entorno social y sobre todo bancario.

Era impensable que esa renta fija nebulosa creada por financos a demanda de inversópatas (premonitorio artículo de Junio 2007), pudiera generar pérdidas para sus tenedores. Al fin y al cabo se trataba de renta fija. Pero ahora sabemos que era tan fija como los beneficios de las entidades subyacentes (que jamás hubieramos previsto que llegasen a tambalearse), o tan fijas como la capacidad de un Ninja para pagar su hipoteca. ¿Quién iba a predecir que las entidades financieras (no sólo bancos) desaparecerían o deberían ser rescatadas masivamente; o que se concedieran créditos hipotecarios a familias insolventes de forma sistemática, masiva y perversa? Desde luego las entidades calificadoras de riesgo no, y en aquel entonces parecían La Biblia.

No se trata por lo tanto, de demonizar a los que vendieron esas emisiones hace algunos años, cuando nadie podía imaginar que pudieran convertirse en papel mojado. Se vendieron como seguras porque en aquel entonces nadie podía afirmar lo contrario. Pero a partir del verano de 2007 el mundo financiero empezó a cambiar. Y esas emisiones comenzaron a perder valor, aunque seguíamos viendolas como un producto seguro que simplemente tenía precios más atractivos. Desde entonces hasta hoy la situación de este tipo de emisiones ha cambiado radicalmente, y en el camino la mayoría de nosotros hemos dejado de considerarlas un instrumento de blindaje, un activo seguro, para considerarlas inversiones de riesgo. Eso ha ido sucediendo paulatinamente, y la afectación personal ha dependido de la cintura y agilidad de cada uno para analizar y reaccionar ante esa dramática realidad cambiante. Es aceptable que la reacción de asesores y banqueros pueda haberse producido más tarde de lo deseable, y que su supuesta formación y capacidad no haya servido para salvaguardar la mayor parte del patrimonio de sus clientes. Pero lo que sí es reprobable es que hoy aún hayan asesores y/o banqueros que sigan considerando este tipo de inversiones como renta fija segura con la que blindar patrimonio, sin haber evolucionado con la realidad.

Están permitiendo así, la muerte de la rana de sus clientes, a pesar de que algunas de estas emisiones se hayan literalmente desplomado violentamente por la propia aridez de ese mercado. Y muchos han sido incapaces de reaccionar, pero no por mera incompetencia sino por falta de honestidad consigo mismos y con sus clientes. Las consignas de las entidades para las que trabajan son, aún hoy, mantener e incluso comprar más a precios ridículos para compensar las pérdidas. Olvidando completamente el orígen y la motivación de estas carteras, que hace tiempo que dejaron de ser fijas y seguras y se están desmoronando una tras otra, llevándose por delante vidas enteras de ahorro y esfuerzo.

Las consultas recibidas no serían tan dramáticas si hace tan sólo unos meses, los gestores y asesores de sus respectivas carteras hubieran cogido el toro por los cuernos. Si hubiesen explicado que los activos en cartera de sus clientes se habían convertido, en estos tiempos convulsos y de crack financiero, en inversiones de riesgo. Incluso la responsabilidad podía derivarse hacia el colapso financiero de forma razonable, eximiendo de la misma a dichos asesores. Y aunque los Clientes les habrían recriminado por haberles asesorado mal en orígen, los argumentos de defensa de los asesores serían avalados por las circunstancias excepcionales de la crisis sistémica y también por su honestidad profesional. Pero lo realmente importante es que los activos de los Clientes se habrían salvado en una mayor proporción (a pesar de que sus rentas habrían disminuído drásticamente). Lamentablemente muchos profesionales no lo hicieron y prefirieron, prefieren aún, asesorar bajo el avestruzamiento y, lo que es mucho peor, la comercialidad.

Estas emisiones, como tales inversiones arriesgadas pueden ser una opción más para los inversores, pero siendo conscientes de su riesgo de impago de intereses o cupones, también de su riesgo de evento crediticio o incluso default y por lo tanto de su altísima volatilidad y potencial pérdida de valor.

Cuando se trata de emisiones de bancos relativamente sólidos como las propuestas por Fernan2 o Llinares, pueden suponer una inversión atractiva, pero jamás para blindar los ahorros de toda una vida. Se han convertido en inversiones de riesgo, y como tales tienen su público. Incluso las emisiones que estamos viendo en las carteras de las consultas recibidas, a pesar de ser en su mayoría emisores de dudosa solvencia en la actualidad, también podrían encontrar su sitio en una porción de cartera de determinados inversores. Pero lo dramático es que siguen configurando el 100% de estas carteras, que se diseñaron en su orígen para blindar todo el patrimonio de una familia y resguardarlo de los peligros de las bolsas.

El resultado os lo pedéis imaginar, patrimonios de trabajadores que han conseguido durante toda una vida de esfuerzo y sacrificio acumular unos centenares de miles (o incluso algún millón) de euros con pérdidas del 60, 70 e incluso 80%. Ahorros que ahora en plena vejez se han perdido sin haber querido jamás arriesgarlos. Sangrías que sus gestores y asesores no han sabido ni querido cortar a tiempo, y que aún hoy cuando una emisión tras otra deja de pagar ni siquiera los intereses, siguen con la consigna del "cuando todo esto pase ya se recuperará la par". Repito que no es recriminable que hace unos años recomendaran este tipo de RF. Pero lo que no tiene perdón de Dios es que no hayan querido reaccionar valiente y honestamente ante unos productos que hace muchos meses que objetivamente dejaron de ser adecuados para blindar patrimonios. Ese, y no otro, era su trabajo.

Para nosotros es también muy duro tener que abrirle los ojos a estas Familias. Vienen a consultar situaciones tan desesperadas que les han llevado a desconfiar del banco en que han depositado su fe y patrimonio todos estos años. Consultas a las que llegan presas del pánico por ver que los extractos de sus carteras se están extinguiendo mes tras mes. Pero no obstante quieren creer lo que les dicen sus banqueros y asesores, y no pueden creer que su futuro haya cambiado radicalmente a estas alturas de su vida, sin comerlo ni beberlo. Obviamente tampoco hay ninguna garantía de que todas estas emisiones se extingan una tras otra como ya han empezado a hacerlo algunas. Por lo tanto la pregunta del millón que deben hacerse estas Familias es si la valoración actual de sus carteras es realmente vital para sus vidas. Si el valor residual actual de sus ahorros puede arriesgarse a cambio de una posible recuperación, quizás puedan mantenetse algunas posiciones y cruzar los dedos. Pero si perder el patrimonio que les queda a valoración actual (15 o 25% de lo que era tan sólo hace un año) es algo a lo que no pueden arriesgarse, no queda más remedio que vender y blindarlo según los criterios actuales.

Siempre ha sido más difícil afrontar la realidad que vivir en el engaño, pero las consecuencias de no reaccionar valientemente ante las adversidades suele tener resultados terribles. Una pena y una injusticia.

domingo, 25 de enero de 2009

Boquerones Fritos (IV)

Ahí va otro artículo anónimo que nos ha llegado como comentario y en él vemos un caso real de un cuchillo cayendo. Lo que a nuestro juicio merece una reflexión es la posición del gestor/asesor a lo largo de todo el proceso de caída del valor:

"Llevo todo el día queriendo escribir un post sobre Cintra después de ver el castigo de los últimos días. Hoy ha cerrado con una caída del 9% y al final me he decidido a compartir con vosotros lo que pienso del valor. En realidad llevo hablando más de un año de Cintra a mis amigos. Empecé a seguirlo cuando en Diciembre de 2007, en una reunión de inversores organizada por Credit Suisse, el banco recomendaba invertir en bolsa y en especial recomendaban Cintra como valor "seguro". Aún conservo el papel con la recomendación del valor cuando cotizaba cerca de los 12 euros. Lo guardé por que estaba convencido de que se acercaba un ciclo bajista y quería comprobar las predicciones del banco. Desde entonces seguí preguntando regularmente a los gestores de CS por el valor. Cuando en verano el valor tocó los 6,5 euros, pregunté con tonillo sarcástico, si el banco todavía lo recomendaba. El gestor desplegó todas sus armas de buen vendedor para convencerme de que era un valor segurísimo, que el banco lo había recomendado en todo momento. Las palabras textuales fueron "lo recomendábamos cuando estaba a 8,5 y ahora que está a 6,5 mucho más". A partir de ahí empezó toda una disertación del gestor sobre lo bueno que es el negocio de Cinta, lo estable de los ingresos (yo esto no lo comparto pero bueno) y la conclusión era que la bolsa se estaba comportando de forma irracional y que Cintra volvería a su valor objetivo de 13,5 en breve. Mi contestación es que nunca le he pedido a la bolsa que se comporte de forma racional por que nunca lo ha hecho; y que prefería esperar otro año a ver que pasaba. Hoy Cintra ha cerrado a 3,76?. Si en Diciembre del 2007 hubiera hecho caso al banco perdería un 70% en un valor que era "seguro". Menos mal que apliqué mi criterio y no el del banco. Nunca me he alegrado tanto de no comprar una acción. Acabo de recibir un mail de Renta4 que proyecta caídas teóricas hasta los 2,3. Puestos así el suelo claro es el 0, pero seguro que se para antes.

Yo pienso que el suelo de Cintra está cerca aunque no sé decir dónde y creo que nadie lo puede calcular. Aún así todavía no me atrevo a comprar. La sombra de absorción por parte de Ferrovial es el principal motivo. También pienso que no hay que comprar un valor en caída libre pensando que se va parar por ciencia infusa. El caso es que la colocación de Cintra me recuerda demasiado a la salida a bolsa de Terra. No dudo que Cintra, a diferencia de Terra, tiene activos reales. Pero hoy por hoy lo que mas tiene Cintra es DEUDA! Creo que Ferrovial va a esperar a que Cintra caiga todo lo posible para reabsorberla y en esa operación dudo que se pueda ganar dinero si no tienes información de dentro de cuando y a que precios. Que alguien me diga que ganó dinero con la caída de Terra a los infiernos o en la absorción por parte de Telefónica.

Vosotros que pensáis? Seguro que muchos de vosotros a esos precios quiere comprar "activos tangibles" a buen precio. Por esto es un claro ejemplo de que la bolsa no se comporta de forma racional, ¿verdad? "

Independientemente de los comentarios que surjan sobre el valor en concreto, este texto me pareció un claro ejemplo de lo que es hoy el mundo del asesoramiento. Posiblemente las proyecciones de Renta4 sean tan inseguras como las que hicieron en su día los gestores de Credit Suisse, aunque su nivel de acierto sea distinto circunstancialmente. ¿O acaso pensamos que los asesores de Renta4 son más competentes que los de CS? Simplemente esta vez, en este caso concreto, les ha tocado a ellos acertar, y habría que ver qué recomendaban acerca de Cintra cuando estaba en 12 €. Y viceversa, porque lo mismo podríamos decir de los asesores de CS. Pero no debemos ver en estas recomendaciones un afán exclusivamente recaudatorio de comisiones (que también lo hay), sino que los asesores, brokers y gestores de entidades financieras, que se pasan el día frente a unas cuantas pantallas, que se acuestan y se despiertan con cotizaciones en la cabeza, realmente creen en la solidez de valores determinados. O sea, que no todo es prostitución de la recomendación (comisiones), también hay otros componentes como la incompetencia, la mala gestión del riesgo, la inexperiencia (juventud), la ludopatía, etc...

Por supuesto, los mismos defectos podemos encontrar en la gestión propia de inversión en RV, suponiendo que podamos aislarnos de la influencia de asesores externos (amigos y conocidos, prensa, radio-tv, blogs financieros, etc...). Pero con una excepción: La prostitución de las decisiones de inversión a cambio de comisiones. La gestión Juan Palomo, no obstante, en muchos casos compensa fatalmente la ausencia de dicha prostitución con un incremento de la incompetencia. La autogestión tampoco está libre del resto de los peligros mencionados, pero en algunos casos como el de nuestro anónimo, ha conseguido presevar la inversión contra viento y marea.

No me resisto a recomendaros releer el artículo que publicamos en Septiembre 2007 y atención a los ilustres nombres citados: Alberto Espelosín (Dtor. de Análisis de Ibercaja Gestión) y Gustavo Trillo (Dtor. de Gestión de JPMorgan Asset Management España y Portugal) entre otros. De todos ellos dependen (dependían?) gran cantidad de vehículos e instrumentos de inversión que muchísimos ahorradores compraron a pies juntillas.

Dicho esto, hablemos de CINTRA...

martes, 30 de diciembre de 2008

La Magia Potagia de Alí Babá.


Abracadabra pata de cabra...



Fairfield Sentry Fund era uno de esos fondos anzuelo a través del cual se obtenían las inyecciones de dinero procedente de incautos, especuladores, ilusos, ignorantes, analistos, asesores especializados, gestores, agentes, banqueros, fundaciones, sociedades de inversión libre, tiburones, etc... en definitiva, inversores. Por cierto, la mayoría a miles de kilómetros de Bernie.

Las plataformas de captación eran potentes y diversas, como por ejemplo el propio Fairfield Greenwich Group, con más de 14.000 millones de $ que pusieron diligentemente en manos del prestidigitador.

A partir de una base corrupta, de un ladrón de guante negro que juega a iluminado de las finanzas ante el cual medio mundo (principalmente el no norteamericano) se queda boquiabierto, los daños colaterales se multiplican. ¿Cuáles son estos daños? La respuesta es que son tan cuantiosos que es imposible imaginarlos todos. Además del daño reputacional de las prácticas hedge en general, cuyo efecto no estoy tan seguro de que sea insano, por ejemplo, sus resultados suponían falsos benchmarks con los que el sector honesto de hedges (haberlo haylo) debía competir. La consecuencia de ello, evidentemente una asunción mayor de riesgo, una actividad de trading y de comisiones frenética, o simplemente un desaparición por la ley natural darwiniana de buenos productos y gestiones invendibles ante unos benchmarks inalcanzables. Otro daño colateral evidente es el perjuicio reputacional, es decir la posibilidad de estafa en una operativa opaca y de imposible control ni comprensión por parte del inversor final, ni siquiera por parte del intermediario o vendedor de pescado.

Y qué decir de los productos estructurados o derivados de todo lo relacionado con Alí Babá Madoff. Como muestra un botón apalancado: Fairfield Sentry Ltd. USD x3. El virus titulización también se ha propagado en diversos estructurados cuyo subyacente huele a Madoff, y por ello su onda expansiva va incluso más allá de los 50.000 millones reconocidos oficialmente por Alí Babá.

Sería fácil decir ahora que un gran patrimonio no debe invertir significativamente en nada que no domine, comprenda y controle, pero reconozcamos que es muy difícil abstenerse de comer bombones cuando constantemente nos están ofreciendo una bandeja de misteriosas delicatessens aparentemente exquisitas. No obstante no deja de asombrarnos que ilustres fortunas como Koplovich y otros grandes family offices y sicavs hayan arriesgado en inversiones opacas partes más que significativas de sus fortunas. Quizás sus respectivos asesores necesitaban de la Magia Potagia de Alí Babá Madoff y sus 40 ladrones para tapar sus miserias como estrategas y gestores, y sólo así superar los benchmarks exigidos por sus propietarios. Pero no olvidemos que evitar las tentaciones aparentemente exquisitas debe formar parte del trabajo de cualquier asesor de grandes fortunas o Family Office. Por lo tanto quienes aconsejaron invertir millones y milones en hedge funds no están exentos de responsabilidad, puesto que incluso haciéndolo sólo en los que son honestos, la falta de transparencia debiera haber pesado mucho más en sus decisiones estratégicas.

Sería hasta cierto modo comprensible que un inversor medio o incluso pequeño prestase su dinero ciegamente ante trackrecords estratosféricos, por aquello de "cuánto saben algunos" y de que cabe una mayor asunción de riesgo en muchos de ellos. Pero la Magia Potagia no debería deslumbrar a quienes manejan profesionalmente patrimonios de mayor calado. Y paradójicamente esos asesores son los que más dinero prestaron a Alí Babá aunque, claro, no era el suyo.

sábado, 27 de diciembre de 2008

¿Oportunidad o trampa?

Ahora que se cree que lo peor de la crisis crediticia ya ha pasado, son muchas las voces que se han apresurado a recomendar la entrada en bolsa porque "los precios son muy bajos y las oportunidades, muchas". Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la mayoría de estas generosas voces son las mismas que hace unos meses, en pleno vendaval bajista, seguían sugiriendo unos porcentajes de renta variable entre abultados y exageradamente desmesurados. Obviamente, los incentivos que movían en aquel entonces sus recomendaciones (y ahora) son muy distintos de los objetivos y las circunstancias de la gran mayoría de patrimonios, por eso hay que ser cuando menos escéptico ante este tipo de amables recomendaciones.

Además, el hecho de que, de momento, se haya logrado contener la debacle del sistema financiero actual no debe confundirnos y hacer que dejemos de tener presente el hecho de que la depresión que se avecina va a ser larga y, para bastantes empresas, difícil de superar. De momento, en el horizonte no se vislumbra la luz, más bien todo lo contrario (escándalo Madoff, posibles nuevas olas de impagados, esta vez provenientes de inmuebles de uso comercial, etc), por lo que conviene obrar con precaución y humildad.
Esto no quiere decir que en el entorno actual no haya buenas oportunidades de comprar empresas de alta calidad a unos precios con los que hace año y medio habríamos soñado pero, ojo, no es oro todo lo que reluce. A la hora de seleccionar los valores que pueden ser interesantes es muy importante estudiarse bien el balance de la empresa, la capacidad que tiene de generar dinero, la posición competitiva que tiene en sus principales mercados, así como las ventajas competitivas que le blindan frente a sus competidores, huir de empresas con una deuda grande en comparación a sus activos, y aún así, ser excesivamente cauteloso, y aplicar una reducción al precio objetivo que nos salga, para dotar de una mayor seguridad a la inversión, y siempre considerar nuestras circunstancias personales, para finalmente decidir si dicha inversión se adecúa a nuestras necesidades y las de nuestro patrimonio.
Leo una cartera consenso sobre bolsa española, compuesta por 10 valores y elaborada por 25 analistas, en la que no me sorprende la presencia de los grandes clásicos, Telefónica, Santander, BBVA, Iberdrola, Repsol (otro día comentaré los incentivos que mueven a los analistas a recomendar siempre los mismos valores "big cap"). A esto me refiero con estar con los ojos bien abiertos y saber distinguir entre oportunidad o trampa. ¿El hecho de que el Santander haya bajado tanto supone una oportunidad? ¿Y si no mantiene el dividendo al mismo nivel? ¿Podrá Telefónica seguir su crecimiento con las malas perspectivas actuales en España y Argentina?

Como seguidor del value investment, estoy convencido de que siguen existiendo empresas infravaloradas que pasan desapercibidas para el gran público, pero eso no significa que por tener un PER ridículo o una alta rentabilidad por dividendo (proyecciones basadas en datos pasados que pueden cambiar de la noche a la mañana) una empresa ya sea candidata a engrosar nuestra cartera. Como muestra, un botón. En un escenario tan cambiante como el que estamos viviendo, la aparente oportunidad se puede transformar en trampa en apenas un trimestre. Del mismo modo que al fijarnos en las cifras de paro en España (y en otras cosas) no podemos pensar en otra situación económica futura que no sea la de depresión, al analizar una empresa hay que situarla en el contexto de la coyuntura económica y en función de la calidad de la misma y las perspectivas que tiene actualmente, decidir si es una buena inversión. Y, como últimamente decimos, probablemente las mejores oportunidades estén al otro lado del charco.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Las claves de una inversión. Circunstancias vs rentabilidad-riesgo

La teoría de las finanzas moderna, en cualquiera de los métodos que estudiemos, basa sus análisis en el binomio rentabilidad-riesgo. Es una pareja que, a fuerza de ser repetida una y otra vez, hemos acabado creyendo única e indisoluble, y a partir de la cual se toman las decisiones de inversión. Una propuesta con la que se pueda obtener una rentabilidad más atractiva que la conseguida normalmente suele generar en uno la pregunta "¿pero qué riesgo tiene?", sin profundizar más.

Los bancos, por ejemplo, a la hora de recomendar inversiones a sus clientes (sin entrar a valorar la calidad de lo que venden) no se suelen parar a pensar si el producto es adecuado para el cliente. Así, por ejemplo, nos encontramos casos, por desgracia verídicos, como el de una señora de avanzada edad cuyos ahorros estaban invertidos en deuda de Argentina con apalancamiento, para más inri, en época pre-corralito; o el de un futbolista de primer nivel al que habían colocado todo su sueldo de ese año en dólares a un cambio de 1,15$/€, porque "era una magnífica oportunidad". Pero no hace falta acudir a estos extremos. Seguro que la mayoría de vosotros más de una vez ha sufrido la llamada de algún gestor bancario ofreciendo sus productos porque tienen buenas perspectivas de rentabilidad, porque el riesgo de la inversión es mínimo, etc.

A lo sumo, en el colmo del buen hacer de un banquero, quizá recomiende invertir cantidades reducidas en productos con mayor riesgo, lo que se conoce como "asset allocation". Pero siendo realistas, en la mayoría de ocasiones simplemente recomendarán comprar el producto/pescado que tengan de oferta en ese momento.


Sin embargo, todos estos análisis adolecen de una tercera pata, sin la cual la decisión de inversión está totalmente coja: las circunstancias personales, aquellos factores imponderables (no se puede medir numéricamente si el individuo está casado y tiene hijos, o la aversión a invertir en divisas) que, deben ser sin duda (en nuestra opinión), la base de toda elección. El mero hecho de pasar por encima de ellos sin considerarlos nos parece un error en la planificación estratégica del patrimonio familiar tan grande que compromete el buen desempeño de éste a lo largo del tiempo.

Tomemos el ejemplo, muy simplificado pero clarificador, del Gordo de Navidad, en el que las variables rentabilidad y riesgo están claramente delimitadas y son de sobra conocidas por todos: se puede obtener un premio de una gran cuantía pero las posibilidades de que ésto ocurra son muy reducidas. Entonces, ¿qué hace que un año un individuo compre compulsivamente todos los décimos que le ofrecen familiares y amigos, y al año siguiente no compre ninguno? Desde luego, esta decisión parecería ilógica a todas luces, a no ser que se tengan en cuenta las circunstancias de la misma. Puede que la persona se vaya a casar y decida no jugar para ahorrar el dinero para la boda, o puede que haya decidido destinar a una cuenta de ahorro todo el dinero que se iba a gastar, cansado de ver como cada año se evaporan sus euros y también sus esperanzas de ser rico de la noche a la mañana.

Por ello, la diversificación o la colocación de partes proporcionales de activos en función del ratio rentabilidad-riesgo (Asset Allocation) sólo es la punta del iceberg de las circunstancias de la inversión, que no sólo tienen en cuenta la porción del patrimonio a invertir sino un sinfín de circunstancias intrínsecas y colaterales al inversor:



La edad, el estado civil, su propensión al gasto (o al ahorro), el hecho de tener hijos, los deseos futuros, las perspectivas laborales, las veces al año que quiera viajar, el disfrute colateral que se puede obtener de una inversión (un apartamento en una playa exótica), el éxito o el fracaso de las inversiones anteriores en las proporciones y riesgos definidos por su Balance Vital y su potencial reinversión, el timing estratégico de la propia inversión, además de la proporción de los activos destinados, son tan sólo algunas pinceladas de lo que son las circunstancias de la inversión. Como véis, a medida que vamos mencionando estas circunstancias, el simple ratio rentabilidad-riesgo disminuye su protagonismo en la toma de las decisines inversoras. Para hacerlo más evidente, vamos con un ejemplo extremo: echar 3 euros a la primitiva por parte de una persona con ingresos estables cuyo premio destinaría a cancelar una hipoteca de un pariente en apuros no es en absoluto una inversión aberrante, mientras que apostar la mitad del subsidio anual de una parado con diez hijos cuyo premio destinaría a comprarse un yate no es sólo aberrante sino inmoral y enfermizo. Sin embargo, el ratio rentabilidad-riesgo en el que se suelen basar exclusivamente la mayoría de banqueros y asesores financieros es idéntico.


Llevar a cabo un análisis de las circunstancias de la persona (o la familia) es la base para la elaboración del Balance Vital que, como las propias circunstancias, irá cambiando con el paso del tiempo y, además, evita que se puedan suceder las malas inversiones. Sin la ayuda de este análisis, las circunstancias que determinan la inversión pueden ser tan simples como el estado de ánimo en el que nos encontremos el día de tomar la decisión.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Carta abierta a un gestor.

En el artículo anterior, Las Claves de una inversión: Circunstancias vs rentabilidad-riesgo, hemos recibido el siguiente revelador comentario de Mangallous que creo que merece una respuesta en forma de post:
"Os leo desde hace algun tiempo y aunque no dudo de vuestra honradez profesional, tengo una importante recriminacion que haceros.
Los que llevamos ya algunos años metidos en mercados estamos este año tan acojonados y aterrorizados que ya no sabemos que pensar.
Todo ese rollo del horizonte temporal, el perfil de riesgo de cada uno, cual es el destino de mi ahorro/inversion, sin ser del todo falso, ya me suena casi igual de vacio que cualquier argumentario de un comercial de sucural de pie de calle.
Ojo...yo tambien lo he utilizado porque tambien he estado vendiendo motos en banca privada.
Lo interesante para vuestros lectores y yo soy uno de ellos es como habeis campeado el tsunami o si estais tan empapados como estamos el resto, en que habeis invertido, como habeis metido la pata o sorteado el golpe, que vision teneis a medio plazo, que valores estan infravalorados... El resto esta bien para alguna charla a clientes para captar alguno tomando cafe o para el prefacio de algun manual de McKinsey que en el mercado real no da ni una..."

Como resultará evidente, Mangallous, creo que sólo coincidimos en nuestra admiración por Xavier Sala-i-Martin.

Mangallous, nuestros mundos son distintos. "Todo este rollo", como tú dices, es ni más ni menos que la abismal diferencia que existe entre mirar los mercados, el benchmark de la competencia y el rendimiento a 31 de diciembre (tu digno y no dudo que honesto trabajo); o velar por la progresión adecuada de un patrimonio familiar como hace nuestro Family Office. Es una cuestión de horizontes el ver sólo el rendimiento interanual de las inversiones en bolsa, o bien trabajar sobre infinidad de areas como por ejemplo la fiscalidad, los inmuebles, las circunstancias familiares, los legados a las generaciones futuras, la filantropía familiar, el asesoramiento corporativo, el coaching de herederos, las estructuras legales óptimas para cada fortuna, las deslocalizaciones patrimoniales y un larguiiiiiísimo etc. del que hemos venido hablando desde hace años y cientos de artículos que pareces no haber entendido en absoluto. Y todo ello, por supuesto, sin olvidar un aspecto tan importante como la gestión financiera de los activos monetarios, donde cabe la labor de gestores, como tú, por ejemplo.

Estás como tú dices "acojonado, aterrorizado o empapado" porque ves tu parcela financiera bursátil como un universo. Por eso te digo que es una cuestión de horizontes.

No en balde, siempre blindamos la mayor parte del patrimonio de nuestros clientes en renta fija, y siempre de acuerdo con el rigor marcado por el Balance Vital elaborado para cada uno. Por ello la proporción de afectación de lo que para ti es un infierno, está muy minimizada, como debe ser. Además la selección de los gestores, fondos o carteras y demás derivados que potencialmente se puedan añadir según el diseño de cada BV, son seleccionados con criterios que se basan en dos conceptos fundamentales: El rigor de los históricos netos (si los hay), y la absoluta independencia de intereses, además claro está, de todos los criterios de selección de inversión que se adapten a las circunstancias de cada Cliente, como ya hemos explicado en el artículo anterior. Sólo así en las inversiones de riesgo y la cantidad del patrimonio destinada a ello, podemos minimizar las pérdidas en los malos tiempos y maximizar los beneficios en los buenos. Pero son infinitamente más importantes todos los criterios en que se basa el diseño riguroso de un BV personal que el detalle de la mera selección de activos de bolsa que forman tu universo.

Los dramas que tú sufres a pie de parqué o de pantalla, en mercados de variable, sólo repercuten negativamente en la mínima proporción del patrimonio que fue conjuntamente diseñado para ello con cada Cliente. Probablemente no sabemos hacer tu trabajo mejor que tú (aunque por tu tono me atrevería a decir que posiblemente tengamos más años de experiencia siguiendo mercados). Pero ten presente que no vas a obtener la respuesta que nos pides ni la vas a encontrar en ninguna parte, sencillamente porque no hay una fórmula mágica que asegure beneficios en RV en estos tiempos. Nadie te responderá con una receta infalible que te vaya a hacer ganar dinero a ti y a tus clientes en el futuro, pase lo que pase con la bolsa. Y el que lo haga te estará engañando. Oldvídate de encontrar la fórmula mágica. Sólo vas a encontrar espejismos peligrosísimos para ti y, lo que es peor, para tus clientes.

La gestión de un Patrimonio familiar a lo largo de los años, va muchísimo más allá que el year to date (rendimiento en lo que va de año) o cualquier otro rendimiento temporal de cualquier fondo o índice que tú manejas a diario. Espero que sepas mirar por encima de las cabezas que te rodean y lo comprendas. Lamento profundamente que, como tú mismo reconoces, hayas estado "vendiendo motos en banca privada con argumentarios vacios de comercial de sucursal a pie de calle". Y no lo lamento sólo por ti, que estás haciendo un trabajo de "venta de motos" que te debería quitar el sueño más de lo que lo está haciendo, sino que lo siento principalmente por los clientes que a lo largo de tu vida te compraron las motos que les vendiste. Para ti sólo fueron pequeñas comisiones y medallas que te han ascendido hasta donde estás ahora, pero por el camino has arruinado los esfuerzos e ilusiones de muchas Familias que confiaron en ti y en tu elegante corbata. Por supuesto que a algunos les hiciste ganar dinero, pero no te engañes, sólo fueron bienes colaterales de tu objetivo principal, que era vender indiscriminadamente los productos de la empresa que te pagaba un fijo más variable. Y en estos momentos de mercados durísimos, las consecuencias de tu carrera profesional deben ser devastadoras.

Pero no veas en este post un ataque personal contra ti. Ni siquiera nos conocemos. Lo que tú vienes haciendo desde tu puesto de trabajo es una práctica común entre los banqueros y demás gestores de activos. Pero no por ser habitual deja de ser dramático y reprobable.

Conozco a muchos como tú que un buen día lúcido y memorable dejaron de formar parte del brazo armado de la banca y de las entidades financieras. La mayoría de ellos (no todos) truncaron radicalmente su progresión económica y profesional con esta decisión, pero me quito el sombrero ante ellos porque decidieron el camino difícil pero correcto. Es básicamente una cuestión de ética personal y profesional que no es incompatible con el éxito, aunque ese camino sea más largo y sinuoso que la autopista hacia el cielo del vendedor de pescado financiero.

Para acabar, voy a responderte a tus preguntas: Si te refieres a RV te debo decir que en estos momentos aconsejamos que sea casi testimonial en las carteras y siempre que el BV lo contemple, confiando más en títulos value y blue chips norteamericanos no financieros. Aunque dependiendo de la aprobación de la madre de todos los rescates, quizás se encuentre alguna oportunidad financiera. Para los BV que también contemplan los mercados emergentes nos centramos en Latinoamérica y Great China. Nuestra visión a medio plazo (si te refieres a la visión de la Economía global) es muy negativa, ya que el hecho de garantizar la supervivencia del Sistema no significa que ésta no sea la Tormenta Perfecta que se lleve por delante gran parte del crecimiento económico y bienestar logrado en las últimas décadas. En cuanto a los valores infravalorados que nos preguntas, te diré que hoy en día hay infinidad. Pero sólo el tiempo dirá si la aparente infravaloración actual no era sólo el inicio del declive de esas empresas. Por tanto, jamás se debería invertir más de lo establecido en el BV para títulos value por mucha caída que acumulen. Aunque sean de oro, no dejan de ser cuchillos cayendo. Como ves, no vas a encontrar un título milagroso que te saque con certeza de tu situación y la de tus clientes. Y no te recomiendo que apuestes, por el bien de los patrimonios que dependan de ti. Los lectores, y por supuesto tú también, deben recordar que todo lo mencionado anteriormente no tiene ningún fundamento universal sin la elaboración previa de sus Balances Vitales, y sólo en función de ellos nuestras recomendaciones tienen sentido.

Afortunadamente, la captación de clientes nos queda ya muy lejos, y jamás hemos vendido nuestros conocimientos ni en este blog ni en ningún libro. Simplemente me daría por satisfecho si con estas reflexiones he conseguido abrirte un poco los ojos y ampliar tus horizontes más allá de las pérdidas

viernes, 22 de agosto de 2008

Tómese un zumito a mi salud.

Expansión publicó hace unos días un revelador artículo: "Cómo sacar jugo a 30.000 euros en plena crisis", con gráficos en versión papel, en el que se hacía una comparativa de las estrategias aconsejadas por ocho entidades de inversión para conseguir "carteras rentables y de bajo riesgo", según citaba textualmente dicho artículo. Las entidades eran las siguientes: Inversis, Dexia, Atlas Capital, Tressis, Banif, Abante, Unicorp Patrimonio y Lloyds TSB España.

A estas entidades se les pidió una estrategia para conseguir rentabilidades para 30.000 € de entre un 5 y un 10% a un año vista "sin asumir elevados riesgos". De entrada ya debemos decir que el primer error de planteamiento es no definir más detalladamente qué significa "sin asumir elevados riesgos". Por otro lado las estrategias de inversión no deberían recetarse sin tener en cuenta la situación de cada inversor: Sin saber si esos 30.000 € son una parte importante o ínfima de sus patrimonios, si están sobrecargados o no de inmuebles, si obtienen rentas fijas, inmobiliarias, corporativas o laborales más o menos cuantiosas, si su capacidad de ahorro es nula o abundante, si su situación familiar tiene que afrontar obligaciones económicas crecientes como por ejemplo atención a enfermos y/o personas mayores, si su nivel de gasto familiar es cuantioso o austero en proporción a sus activos, si realizan donaciones filantrópicas, si su interés se centra en el crecimiento patrimonial, en las inversiones de uno u otro tipo o en el disfrute de sus recursos, si sus objetivos vitales son abordables en sus actuales situaciones patrimoniales, si quieren legar sus bienes de una forma u otra (todo un mundo), si tienen mayor o menor aversión a la fiscalidad (otro mundo), si... en fin mejor no os aburro más, mismamente lo que contempla un PGR. Lo que es evidente es que estas ocho entidades se han limitado a recetar una medicina mediática y no terapéutica para todos los lectores del artículo en cuestión, sin importarles nada más. Pero lo peor es que la mayoría de lectores leerán ávidamente sus consejos sin ni siquiera plantearse la mitad de las cuestiones que hemos citado ni, por supuesto, tomarse la molestia de comprobar si los consejos que leyeron el pasado año fueron acertados. Y si no aprendemos de nuestros errores, jamás nos los quitaremos de encima ni mejoraremos.

A pesar de todo, vamos a obviar los errores en el planteamiento fundamental y pasemos a analizar las directrices dadas por estas entidades. Lo primero que nos llama la atención es que todas ellas aconsejan invertir en bolsa entre un 30 y un 42%, a excepción de Banif que no precisa porcentajes (sic), y de Atlas Capital que propone un 20% de bolsa y cuya propuesta nos parece la más distinta, como iremos viendo más adelante. También es destacable que la mayoría aconsejen invertir también en US$, algunos proponen RV americana por aquello de que deberían salir antes a flote que Europa y otros RF corporativa investment grade, criterios ambos que compartimos. Pero otros como, otra vez, Atlas Capital, proponen incluso una inversión en un monetario puro y duro en $ en una clara apuesta por la recuperación de la divisa americana (aunque de dudosa eficiencia puesto que otras inversiones en USD podrían aprovechar el factor divisa y conseguir mejores rendimientos durante el plazo señalado de 12 meses). Además ésta última entidad es la única que incluye un 5% de la cartera propuesta en intereses japoneses, a través del fondo Invesco Japanese.

Otro hecho destacable es que todos, a excepción de Lloyds TSB España, aconsejan invertir al menos un 14% en gestión alternativa. Esas inversiones, como ya hemos comentado en otros artículos, son inclasificables por diversas. Y no siempre las elevadas volatilidades (y comisiones) se ajustan a las necesidades de la cartera. No obstante hemos de decir que en un escenario de RV flat o bajista y con la RF en serios problemas, determinados tipos de la llamada gestión alternativa pueden ser una buena opción, pero nunca de forma indiscriminada como propone, por ejemplo, Banif que invertiría el mayor porcentaje de cartera (una vez más sin especificar) en este tipo de inversión.

También cabe destacar que la mayoría se quedaría "en liquidez" con porcentajes que oscilan entre un 30 y un 45%, ya sean fondos monetarios o bonos, aunque la liquidez de estos últimos deje mucho que desear. Aquí vemos dos claras excepciones: Banif que propone renta fija a 1,66 años, otra vez sin porcentajes, con yields inferiores al 5% (comisiones de compra-venta y custodia aparte); y en el lado opuesto otra vez Atlas Capital que propone un 50% de la cartera en realistas depósitos a un año con tipos superiores al 5%.

Todos, sin excepción, barren para casa escandalosamente. Algunos como Atlas Capital con un 20% de la cartera en un fondo propio de bolsa, pero otros de forma mucho más burda como Dexia, que los únicos euros que deja escapar de la compra de sus fondos son el 5% que propone dejar en liquidez; o Banif que aconseja toda su batería de armamento y comisiones pesadas nada menos que de gestión alternativa.

En resumen, si echáis un vistazo al artículo de Expansión veréis como todas las propuestas parecen directamente sacadas de sus panfletos propagandísticos, quizás con la salvedad de la propuesta de Atlas Capital que modera su afán vendedor, aunque incluso ésta cae en los tópicos más indeseables de carteras modelo (conservadora, mixta, dinámica) en cuanto se visita su web. Visto lo visto, me temo que poco variarían las ofertas de todos ellos fuera cual fuese la premisa inicial de perfil inversor.

Si una propuesta estará más acertada o no pasados 12 meses, sólo lo dirá el tiempo. Pero no se ha definido si hablamos de blindar un patrimonio o de hacer crecer 30 mil euros, ni nada de lo referido en un PGR. Por tanto estas ocho propuestas son poco más que hablar por hablar, salir en la foto publicitaria y estar entre los ocho publicados con mensajes que regalen los oidos de sus posibles presas. Es obvio que las entidades consultadas se han limitado a la pregunta de cómo sacar jugo DE nuestros 30.000€ en lugar de cómo sacar jugo A nuestros 30.000€. Nuestro colega Sherpa ya trató el tema del dinero que no trabaja estrictamente para nosotros.

Lo cierto es que parece que, ante la incertidumbre reinante y el panorama previsto, la RV europea no parece tener buen aspecto según nuestro criterio. La norteamericana pinta mejor, pero quizás no antes de 12 meses, si ese es nuestro horizonte inversor. Sin embargo mirando a más largo plazo, los intereses económicos en EE.UU. parecen más atractivos. No sólo en cuanto a RV, sino también en Real Estate prime e incluso RF corporativa no financiera. La consigna wait and see nos parece prudente para crear un asset allocation que blinde un patrimonio sin prisas, y para ello unos meses en depósitos y una buena selección de RF puede ser el buen camino. Dentro de un criterio más allá del blindaje, determinada gestión alternativa debe tener su lugar, pero conociendo qué se va a hacer con nuestro dinero y qué volatilidades vamos a asumir. Uno de nuestros males actuales es que en ese cajón de sastre cabe todo, incluso la necesidad de cubrir desesperada y ciegamente las espectativas que la RV ha frustrado en los últimos meses. Si además diversificamos la inversión alternativa indiscriminadamente, saber que hacen con nuestro dinero será como buscar una aguja en un pajar. Ante la incertidumbre actual parece que la gestión alternativa vaya a solventar todos los problemas de nuestra cartera, y destinar un cuarto de nuestros activos a un universo desconocido es francamente imprudente.

La mayoría de entidades de inversión sabrán sacar el jugo a nuestro dinero, pero quizás no lo lleguemos ni a probar y sin embargo nuestro patrimonio quedará exprimido.
"Pobre hombre... Jamás sabrá lo que es ser joven, porque nació banquero."
Mayer Amschel Rothschild (1744-1812)