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jueves, 26 de marzo de 2009

Changes.

Que el mundo está cambiando por completo es algo que ya a pocos se les escapa. Pero lo hace con unas inercias de petrolero, es decir que lo hace a una velocidad que a muchos les puede llegar a pasar inadvertida la violencia y radicalidad de los cambios. Si tuvieramos un acelerador de tiempo y pudiéramos comprimir un mes en un sólo día, veríamos que en tan sólo 3 semanitas hemos pasado de la placidez del crecimiento global y de la proliferación de los Estados del Bienestar, a una situación como la actual. Y cada día que pasa, es decir cada mes, los acontecimientos se precipitan dejando atrás Sistema, formas de organización y dogmas que han quedado en evidencia y a los que nunca se va a volver. Nos sucede algo parecido a lo que decíamos en "La Muerte de La Rana" respecto a los perdedores de bolsa. Las inercias son tan grandes que pocos son conscientes de los grandes cambios que estamos viviendo y de su trascendencia.



Han caído verdades absolutas tan contundentes como la confianza, la RF, los apalancamientos, el consumo y el crecimiento económico. La solvencia y seguridad de los bancos, incluso de los Estados, se ha desmoronado evidenciando que considerábamos como sólidos muchos argumentos que en realidad están siendo una superposición de naipes. También han caído dogmas de la talla de la inconveniencia de la intervención en los mercados, la nacionalización de bancos como consecuencia de un neoliberalismo que fue la quintaesencia del Capitalismo. La lista es tan larga como inimaginable. Los referentes fundamentales sobre los que sentamos nuestra economía y nuestra sociedad, la global, han desaparecido. Sólo nos quedan algunos referentes menores en pie, y el resto deberemos descifrarlos a base de golpes en un futuro inmediato.



Además lo más visible, que es la percepción de la calle, la sociedad, todavía no ha sufrido más que unos deterioros incipientes. Ni siquiera la punta del iceberg. Hasta el presente, los mayores cambios vienen siendo sistémicos, de fondo, estructurales. El Tsunami aún es casi invisible, y sin embargo es inevitable. Los cambios ya producidos nos alejan de lo conocido para no volver, y sólo algunos contemplan atónitos los que se están produciendo día tras día (o mes tras mes). Pero para aquellos que no sean conscientes del cambio, por incapacidad de analizar el mundo más allá del día a día, o por simple ingenuidad, sólo tienen que imaginar la foto fija de su vida y su patrimonio hace dos años y hoy. Y pensar que a su alrededor y en todos los ámbitos, los cambios también se han sucedido inexorablemente.



Los cambios no son intrínsecamente malos, en absoluto. Pero debemos volver a aprender a caminar y a hablar. En ese traumático proceso, además debemos proteger nuestro patrimonio. Y esto no ha hecho más que empezar.



Os he pegado cuatro videos del genio Bowie con su Changes en versiones muy distintas. Mismo artista, misma canción. Del mismo modo, el mundo seguirá siendo el mundo, pero con muchos cambios.

Para los que amamos este oficio, son tiempos únicos y absolutamente apasionantes.

domingo, 22 de marzo de 2009

Krugman vs. Geithner.

Nobel contra blah, blah , blah... Así lo ven algunos en You Tube:



Publicado en el blog de Krugman del NY Times el 26 de noviembre de 2008:

"A thought I’ve had: there have been some complaints from movement progressives about the centrism/orthodoxy of Obama’s economics appointments. To some extent this was unavoidable, I think: someone like the Treasury secretary has to be an experienced hand who can deal with Wall Street, and I haven’t heard anyone proposing particular individuals with clearer progressive credentials to hold that position. (And for those of you wondering about yours truly — I’m temperamentally unsuited, have never had any desire for the job, and probably have more influence as an outside gadfly than I ever could in DC.)

But the Obama administration’s new economics advisory board would seem like a very good place to give progressive economists a voice. There are a number of excellent people whom Obama might not want to put in line positions but would be very much worth bringing in to offer well-informed alternative views. At the risk of insulting those I forgot to mention, I would think immediately of James Galbraith, Larry Mishel, Dean Baker, Jared Bernstein.

Let’s see whether progressives do in fact get a seat at this particular table."

No obstante, el mejor Paul Krugman del NY Times lo encontraréis aquí.

Por su parte, Timothy Geithner siempre en el ojo del huracán, va con el sueldo. A continuación os pego un video en el que habla de los bancos zombies. Mejor zombies que muertos y enterrados, según Geithner:



¿Y en España...? Aquí el problema es que el zombie es el propio Estado.

domingo, 8 de marzo de 2009

Triodos Bank, la hucha del s. XXI.

Tal y como os dijimos en un comentario al artículo "Socialización de hipotecas y Bad Owners", mantuvimos recientemente una reunión con Triodos Bank. Curioso banco que a pesar de estar registrado como cualquier otro banco tiene ciertas particularidades que le hacen distinto de la banca comercial, o sea del resto.

Para empezar es un banco, de orígen holandés y con 28 años de historia, que sólo trabaja con y para proyectos que cumplan con los criterios de favorecer:
  1. Naturaleza y el medio ambiente.
  2. Sector social.
  3. Cultura.
Es decir, que para financiar un proyecto con el dinero de sus clientes (previamente apalancado como sucede en el resto de la banca), debe cumplir los siguientres requisitos:
  1. Que identifique sectores sostenibles en los que apoyar el desarrollo y la consolidación de empresas y proyectos innovadores, estableciendo criterios positivos de financiación.
  2. Que seleccione iniciativas concretas beneficiosas para la sociedad, en las que el valor añadido de tipo social, medioambiental y cultural sea tan importante como el financiero y comercial.
  3. Que se asegure de que cada proyecto, seleccionado desde una aproximación positiva, sea contrastado con los criterios de exclusión del banco.
  4. Que se trate de actividades, proyectos o activos claramente identificados dentro de cada organización.
Otra de las características de este banco que llama más la atención es que el cliente de pasivo sólo puede depositar su dinero para que sea retribuido según los tipos de cuentas y remuneraciones establecidas por el banco. Es decir, que no es posible invertir una cartera de renta fija, variable ni la inversión en cualquier fondo o vehículo de inversión que no sean los propios de Triodos Bank. ¿Por qué? Pues porque la inversión en acciones, emisiones de RF o de cualquier otro tipo gestionadas por terceros, no aseguran el cumplimiento de los criterios de actividad, finanfiación e inversión antes mencionados.

Este fenómeno hace que el banco sea una mera hucha donde depositar dinero para que éste sea prestado bajo los criterios rigurosos y preestablecidos del banco, dando así la seguridad a sus clientes de que su dinero está sirviendo para financiar proyectos sostenibles. La banca de inversión no tiene cabida en esta entidad, evidentemente. Pero lo que realmente llama la atención es que ni siquiera tiene mucho que ver con la banca comercial.

En cuanto a operaciones hipotecarias, nos comentaron que hasta hace poco sólo relizaban créditos hipotecarios para la adquisición de inmuebles que hubieran sido construidos bajo determinados criterios ecológicos y de sostenibilidad. Posteriormente, esa práctica la han venido relajando en favor de cualquier inmueble para aquellos que ya fueran clientes de Triodos con anterioridad. Y exigiendo que una pequeña parte de esa financiación se utilice para la realización de un estudio que permita alguna mejora del inmueble. Dichas mejoras deben hacerlo más compatible con los criterios de sostenibilidad establecidos para la financiación inmobiliaria. Por supuesto, jamás se han excedido del 80% del valor de tasación, ni han incluído ningún otro tipo de financiación para gastos hipotecarios ni consumo.

En fin, que nos pareció una rara avis en el mundo de la banca. Algo así como la vuelta al orígen de la banca, simple, primitiva, sostenible, ...¿segura?

jueves, 5 de febrero de 2009

WWFF (Will Work For Food)

"Busco Trabajo." Esta es la frase que se está adueñando del mundo occidental, especialmente en España. Empleos perdidos que la coyuntura, por llamar de alguna manera al castigo merecido por todos, se encargará de no sustituir por nuevos empleos. El puesto de trabajo se está convirtiendo apresuradamente en un verdadero lujo que hay que conservar como un tesoro.

No obstante para muchos el trabajo todavía es un derecho que un ente maligno y empresario les niega cruelmente a cambio de unos beneficios avariciosos, y por el que hay que luchar vía protesta, amenaza y presión social.

Para los sufridos parados esa incapacidad para encontrar un nuevo puesto de trabajo es un drama sin paliativos. Sin embargo no todos los que aún conservan su puesto, son conscientes de que tienen una joya de muy difícil sustitución, y muy pocos cambian sustancialmente su esfurzo y productividad para intentar mantener su trabajo. No obstante dicho esfuerzo tampoco garantiza la continuidad, y es posible que el daño empresarial sea tan grave que los EREs o cierres sean devastadores. Y es que para muchas empresas la reacción en la productividad laboral, si ésta se produce significativamente, llega ya demasiado tarde.

El listón para acceder a nuevos puestos de trabajo en el futuro próximo, y ya en el presente, sube día a día. O lo que es lo mismo los sueldos de personal muy cualificado bajan, a la vez que para acceder a puestos no cualificados la competencia es feroz y desproporcionadamente preparada para esas tareas. Oferta y demanda, al fin y al cabo, pero que se convierten en bofetones de realidad acompañados de dramas personales muy duros.

En este escenario leo un artículo de Putabolsa con el diáfano título "Busco Trabajo" que desde aquí quisiera potenciar modestamente. Me parece un texto sincero y honrado, aunque en mi opinión excesivamente derrotista, escrito por parte de alguien que es un referente de los blogs bursátiles en España. Una muestra más de cómo se está poniendo un panorama que viene siendo más que previsible. Os recomiendo que lo leáis y que no os perdáis el casi centenar de comentarios de todo tipo recibidos en el citado post, algunos de los cuales procedentes de los blogueros más prestigiosos de este país. Por mi parte, Cesc, te repito lo que te dije ya en forma de comentario número 59 (aunque sé que no es ese el propósito de tu artículo). Muchos ánimos y hasta pronto. Os dejo con una frase lapidaria de dicho artículo:
"Si eres uno de los que todavia conservan su curro, ya sea una mierda de curro o un lujazo de curro super bien pagado, date por afortunado, creeme."

Putabolsa.

jueves, 8 de enero de 2009

Humor Negro.

La siguiente imagen podría perfectamente ser una viñeta ácida y sarcástica de lo que ya está sucediendo, y sobre todo de lo que va a suceder, a algunas familias norteamericanas. Incluso de la extensión que tendrá el problema social a Europa. Pone de manifiesto la paradoja y la escasa capacidad de solucionar los efectos de una crisis social con políticas monetarias:

Pero atención: Esta viñeta no es actual sino de 1992! Parece que en aquel momento la bajada de tipos no nos escarmentó más que momentáneamente. Y hace 17 años que seguimos siendo Financos e Inversópatas. Hoy nos vemos así por nuestra mala cabeza, aunque algunos se empeñen en culpabilizar al Capitalismo. Y es que el Capitalismo que ahora se nos ha roto de tanto usarlo, fuimos todos. Ahora estamos ante un escenario tan grave que difícilmente podremos repetir los errores cometidos en las últimas décadas. Y los chistes del futuro quizás no nos harían gracia ahora porque no los entenderíamos.



Otra nota de humor negro es que los divorcios actuales en los EE.UU. litigan para NO quedarse con la vivienda, al contrario de lo que venía siendo habitual en las trifulcas maritales. Ninguno de los cónyuges está dispuesto en los divorcios actuales a hacer frente a la hipoteca completa porque se va a encontrar ante la incapacidad de vender por el precio que se adeuda. Es la muestra más evidente de que, tal y como ya advirtió Kiyosaki, los inmuebles han dejado vehementemente de ser un activo. Y los abogados matrimonialistas defienden a mordiscos que el otro se quede con el muerto. Aquí tenéis un fragmento del paradójico artículo del NY Times:
“We’re finding the husband on one floor, the wife on the other,” Ms. Decker said. “Now one is coming home with a new boyfriend or girlfriend, and it’s creating a layer to relationships that we haven’t seen before. Unfortunately, we’re seeing ‘The War of the Roses’ for real, not just in a Hollywood movie.”


La situación se agrava día a día para Los Rose de clase media, tal y como podemos leer en este artículo de WSJ:
"The bear market continues; home prices are back to their March 2004 levels," said David M. Blitzer, chairman of S&P's index committee. He added that both composite indexes and 14 of the 20 metropolitan areas are reporting new record declines. As of October, the 10-city index is down 25% from its mid-2006 peak and the 20-city is down 23%, Blitzer said."
Y es que el Case-Shiller HPI sigue su implacable, higiénico y terapéutico camino.

Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos.
John Fitgerald Kennedy (1917 - 1963)

domingo, 14 de diciembre de 2008

Madoff, Madoff... ¿dónde he visto yo algo parecido?



Cuando ya no importa la cuenta de explotación ni el margen de beneficios, cuando lo importante es ya sólo captar más principal para poder hacer frente a los pagos y rentabilidades ficticias debidas, el final está próximo. Pero a muchos inversores Hedge que no conocen ni les importa la transparencia ni la comprensión del negocio, les da igual. Sólo ven un rendimiento que les sitúa entre una élite de inversores "superdotados", que incluso en años difíciles consiguen beneficios gracias a técnicas vanguardistas, alternativas y descorrelacionadas, que sólo los más listos pueden descifrar, y éstos son los que no invierten o los que lo gestionan.

Ponzi, Madoff y otros muchos, anónimos y conocidos practicantes, desaparecieron antes o después de que encendieran las luces. Sin embargo, otros negocios vitales y consolidados se acercan más de lo deseable a las prácticas peligrosas, en estos tiempos en que la liquidez desaparece y la depresión se cierne. Por ejemplo las cajas de ahorros que pagan porcentajes de dos dígitos por captar dinero que tape los agujeros de liquidez, o una Seguridad Social que se esfuerza en mantener el sistema sanitario en detrimento del de pensiones.

En el escenario actual donde el dinero desaparece a cambio de ladrillos que nadie quiere o enterrados en empresas que cierran, cuando el dinero es arroz, muchos grandes y respetables negocios se parecen más y más a Keops, Kefrén y Micerinos. Una metamorfosis dramática y que puede ser aún más devastadora que la escuela Ponzi, sólo que esta vez habrá sido sin querer.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Bendita sea la Mentalidad Avestruz.

De todos es sabido que las avestruces entierran su cabeza bajo tierra cuando intuyen peligro, como si de ese modo se pusieran a salvo. Evidentemente el hecho de aislar sus sentidos no les evita para nada el perjuicio de la situación real que exista a su alrrededor. Con esta "estrategia salvadora" sólo consiguen cambiar una sola realidad: La suya. Evitan así el estrés que les produciría ser conscientes del escenario real que las rodea, pero de ninguna forma consiguen mejorar su situación de peligro. Tan sólo mejora su mera e inútil subjetividad.



Del mismo modo podemos decir de nosotros mismos que ser conscientes de que nos encontramos en una situación hostil, de que un grave peligro nos acecha o de que nuestras perspectivas de futuro se han visto dramáticamente mermadas por unas circunstancias negativas; es la premisa sine qua non para poder reaccionar e intentar evitar el perjuicio en lo posible. No sólo es materialmente imposible solucionar nada si enterramos nuestra cabeza bajo tierra sino que los daños, al no poner ningún remedio, van a ser mucho más demoledores.

Aplicando estos silogismos tan obvios a las circunstancias de un inversor en un entorno hostil como el actual, obtendremos revelaciones cuando menos curiosas. Es lamentablemente habitual en estos tiempos encontrarnos con patrimonios gravemente afectados por carnicerías varias: Estructurados que cotizan al 15, 30 o 50% de su valor, carteras de RV y RF (acciones preferentes y deuda perpetua) con minusvalías latentes de más de un 50%, e inversiones diversas en derivados a la deriva.

Algunos de estos inversores con patrimonios financieros mutilados actúan con la Mentalidad Avestruz. O sea que ante las pérdidas latentes sufridas en sus carteras entierran sus cabezas sin salir de los mercados y sin poner ningún remedio a su situación. Siguen así los consejos de los mismos gestores que les han perjudicado poniendo en riesgos excesivos sus patrimonios: Ahoranoesmomento. Realizarpérdidasesunsuicidio. Venderíasenelpeormomento. Estamostocandofondo. Ahorahaymuchasoportunidades... ¡Más madera, es la guerra! En pleno avestruzamiento mental, el criterio estratégico es: "No realizo pérdidas, luego no pierdo. En cuanto la bolsa (o los estructurados o lo que sea) suba, me recupero y todo habrá sido una simple pesadilla". Y hasta que eso ocurra, la cabecita bajo tierra y con el pie del gestor sobre ella, no vaya a ser que se le ocurra levantarla, echar un vistazo al panorama y coger al toro por los cuernos, cesando así el lucro de dichos gestores y custodios. Y cuando desde su mini búnker o también llamado hoyo en el suelo, pregunte a los manipuladores de su dinero con voz de ultratumba: "¿Cómo va todo por ahí arriba?" la respuesta será: "Tranquilo, que ya casi ha pasado el peligro. Aguanta un poco más y ni se te ocurra sacar la cabeza porque así no te ve nadie".

Casi lo mismo podemos decir de los propietarios de inmuebles en pleno estallido de la burbuja, seguido de una depresión económica global: "No vendo mis inmuebles, luego valen más de lo que el mercado dice" La única diferencia respecto al razonamiento Avestruz del inversor en bolsa es que muchos propietarios de inmuebles compraron a precios inferiores a los de hoy (Si hubieran comprado los inmuebles a un precio mayor que el de mercado hoy, la frase sería idéntica a la anterior de no realizar pérdidas = no perder). Pero no por haber comprado barato hace años y no estar en pérdidas se deja de perder valor inmobiliario. Si el precio de mercado baja, nuestros inmuebles y por tanto nuestro patrimonio también lo hace, independientemente de si los vendemos o no y del criterio de valoración que utilicemos. Si además le añadimos el coste de oportunidad de que nuestros inmuebles no crezcan en plusvalías en otros mercados, escenarios y tipologías, la diferencia en nuestra evolución patrimonial en el tiempo será brutal.

Tristemente, el inversor en bolsa perjudicado y el propietario de inmuebles en ciclo bajista, suelen coincidir en la misma persona. Y si lo hacen además coincidiendo en el tiempo, entonces la Mentalidad Avestruz se convierte en doblemente devastadora de patrimonios. ¡Y esta tragicomedia se viene dando desde que las cotizaciones estaban un 50% más arriba que hoy! No es lo mismo despreciar nuestro crecimiento patrimonial durante unos meses que hacerlo durante un ciclo. Despreciar la evolución positiva y correcta de un patrimonio a lo largo de unos años, es un tiempo precioso muy difícilmente recuperable a lo largo de nuestra vida inversora. Y este desprecio se convierte en aberración cuando nos enfrentamos a una depresión global como la existente.



Como simple dato de la globalización: Las 16 millones de transacciones que se cruzaron uno de los días fatídicos del 1929, hoy se cruzan en los primeros 5 segundos de cualquier sesión de Wall Street.

Pero desde una perspectiva ligera, no debemos demonizar ni criticar a los tenedores de patrimonios con Mentalidad Avestruz, sino todo lo contrario, beatificarlos. Gracias a ellos los mercados no caen mucho más violentamente. Gracias a que sus carteras se petrifican y se mantienen fuera del mercado, las órdenes de venta no se multiplican haciendo caer los precios aún más. Y sus inmuebles tampoco pasan a engrosar las listas de ofertas gracias a que los aguantan a pesar de que cada día pierden valor, y de que los rallies alcistas pueden volver sólo después de la depresión europea, que esta vez se prevee peor que la americana. Gracias a ellos el mercado inmobiliario no caerá más allá de lo que los embargos, el paro y la propia recesión provoquen.

La Mentalidad Avestruz sostiene las caídas de los mercados bajistas en un acto filantrópico y heroico de los inversores que la practican. Sacrifican sus propios patrimonios (y el de sus inocentes herederos) en favor de que el resto de mortales puedan colocar mejor sus activos mobiliarios e inmobiliarios en el mercado, encontrando así compradores más fácilmente y perdiendo muchísimo menos. ¿Tonto el último? No, bendito el último. Gracias a estos super-hombres y super-mujeres que esconden sus cabezas bajo tierra en tiempos difíciles permitiendo así que sus patrimonios disminuyan sensiblemente y de forma continuada, el resto tienen un mayor margen de maniobra. Y también debemos agradecer la labor que realizan sus gestores (¿filantrópica también?), presionándoles firmemente para que mantengan la cabeza enterrada cuando tienen tentaciones de mirar a su alrededor y tomar decisiones para salvar sus patrimonios como hacen el resto de mortales egoístas y primitivos. Ellos no, los inversores con Mentalidad Avestruz, están hechos de otra pasta. Aguantan el tipo, aprietan los dientes y se autoconvencen de que las pérdidas de valor inmobiliario y de sus carteras (aquí sus gestores les ayudan a convencerse) van a ser pasajeras. Que todo volverá a ser igual como en un simple ciclo bajista, como los de antaño. ¿Visionarios o beatificables?
Entonces dijo Jesús a Sus discípulos: "en verdad os digo que difícilmente entra un rico en el Reino de los Cielos. Y además os digo: es más fácil a un camello pasar por el portal del ojo de la aguja, que a un rico entrar en el Reino de los Cielos”. (Mt. 19, 23-30)
Pues yo que pensaba que se refería a otra cosa... Bendita sea la Mentalidad Avestruz. Mientras tanto, resta y sigue...

martes, 14 de octubre de 2008

Matrimonio y Patrimonio.

Vamos a arrojar unas gotas de humor en el mar de lágrimas financieras para hacer más llevaderas las noticias diarias a nuestros lectores. Algunos ya lo conoceréis porque se trata de una presunta reciente publicación de un anuncio en prensa económica de los EE.UU. Me lo ha enviado un buen Amigo cuya empresa (Husesolar), por cierto, marca la pauta de la evolución que debe seguir el sector de las energías renovables hacia otros segmentos como el Biogás. Y del cual próximamente publicaremos un artículo.

Dicho esto, vamos allá con el anuncio publicado en la prensa electrónica financiera norteamericana. Me he permitido la licencia de pulir un poco la traducción del inglés. El anuncio en cuestión dice así:
"Soy una chica guapa, maravillosamente guapa, de 25 años. Estoy bien formada y tengo clase. Me quiero casar casar con álguien que gane como mínimo medio millón de dólares al año.
Entre los lectores de este portal, ¿hay algún hombre que gane 500.000 dólares o más?
Quizás las esposas de los que ganen eso me puedan dar algunos consejos.
He sido novia de hombres que ganan de 200 a 250 mil, pero no puedo pasar de eso y 250 mil no me van a hacer vivir en el Central Park West.
Conozco a una mujer, de mi clase de yoga, que se casó con un banquero y vive en Tribeca, sin embargo ella no es tan guapa como yo, ni es inteligente.
Entonces, ¿qué es lo que ella hizo y yo no hice? ¿Cómo puedo llegar al nivel de ella?"

Rafaela S.
Hasta aquí, un anuncio peculiar en un periódico económico, en el país donde todo esto es posible. Pero atención a la respuesta que le dió un lector y a la vez rico inversor:
"Leí su consulta con gran interés, pensé cuidadosamente en su caso e hice un análisis de la situación. Primeramente no estoy haciéndole perder tiempo, pues gano más de 500 mil por año, aclarado esto, considero los hechos de la siguiente forma: Dejando los rodeos de lado, lo que Ud ofrece, visto desde la perspectiva de un hombre como el que Ud busca, es simplemente un pésimo negocio. He aquí las razones: Ud pone la belleza física y yo pongo el dinero. Propuesta clara, sin entrelíneas. Sin embargo existe un problema: Con seguridad, su belleza va a decaer y un día va a terminar, y lo más probable es que mi dinero continúe creciendo, más y más.

Así, en términos económicos, Ud es un activo que sufre depreciación y yo soy un activo que rinde dividendos. Ud no sólo sufre depreciación, sino que como ésta es progresiva, ¡aumenta siempre! Aclarando más, Ud tiene hoy 25 años y va a continuar siendo guapa durante los próximos 5/10 años, pero siempre un poco menos cada año, y de repente si se compara con una foto de hoy, verá que ya estará envejecida. Esto quiere decir, que Ud está hoy en 'alza', en la época ideal para ser vendida, pero no para ser comprada. Usando lenguaje de Wall Street, quien la tiene hoy la debe de tener en 'trading position' (posición para comercializar, o en venta), y no en 'buy and hold' (compre y retenga), que es para lo que Ud se ofrece... Por lo tanto, todavía en términos comerciales, un matrimonio con Ud (que es un 'buy and hold') no es un buen negocio a medio / largo plazo. Sin embargo alquilarla sí puede serlo y, en términos sociales, puede ser un negocio razonable que podemos meditar y pretender. Yo pienso, que mediante certificación de, cuán 'bien formada, con clase y maravillosamente guapa' es, yo probable futuro arrendatario de esa 'máquina', quiero lo que es de práctica habitual: Hacer una prueba, o sea un 'test drive...' para concretar la posible operación. Puedo agendarla.

Jack Paul Henderson
Inversor.

Gracioso anuncio y graciosa respuesta, sin duda. Pero vamos a ir un poco más allá en nuestra reflexión: Quizás algunos inversores de bolsa y, sobre todo, sus gestores bancarios o de las entidades financieras con las que arriesguen su dinero, vengan pensando desde hace meses o años, que la buena decisión es el matrimonio con dicha señorita. Quizás piensen que esas incipientes arrugas están a punto de desaparecer y que a largo plazo sus esposas siempre ganarán belleza, a pesar de que a corto puedan envejecer. Y es muy posible que en ese caso concreto algún día lo hagan, pero quizás su cliente no viva lo suficiente y pase sus últimos años junto a una compañera muy desagradable. Sin embargo existen otras señoritas que nos pueden hacer más felices hoy, sin tener que esperar un largo plazo que tal vez nunca conozcamos, y que envejecerán igual o mejor. O quizás nuestros gestores sólo tengan interés en que permanezcamos el mayor tiempo casándonos y divorciándonos repetidamente para conseguir inconfesables comisiones en cada una de nuestras nuevas citas románticas, con sus consiguientes posteriores visitas al despacho de los abogados matrimonialistas que realizarán ávidamente nuestras munisvalías. Quizás nos propongan la poligamia con el mayor número de "activos" posible (tanto como nuestro patrimonio lo permita), rotando nuestros corazones varias veces al año, independientemente de si la belleza de nuestras conquistas es alcista o bajista.

A los sumo, nuestros gestores se apuntarán al carro del más maquiavélico márketing cobrando comisiones de éxito, es decir, dependiendo de la cantidad de placer recibido. Para ello, obviamente, nos proporcionarán un gran número de candidatas asumiendo riesgos sanitarios, sentimentales y costes desenfrenados y lujuriosos de todo tipo, y cruzarán sus dedos para que en alguna de estas citas, una de esas candidatas nos satisfaga lo suficiente como para alcanzar su success fee estableceido. Les dará igual si en los múltiples fracasos asumimos riesgos gravísimos, lo intentarán todo por conseguir el placer suficiente para cobrar su comisión de éxito, el suyo, claro.

Lo que es indudable es que ninguno de nuestros gestores va a preocuparse por nuestro corazón, sino por nuestro cuerpo. Sin embargo, al igual que en la relación matrimonial, en nuestro patrimonio necesitamos a largo plazo una relación estable que sepa compensar sobradamente el envejecimiento natural con una relación de Amor, complicidad, compañerismo, y en definitiva todas las virtudes de una pareja estable con la que encontremos la Felicidad. ¿Por qué los gestores le llaman Amor cuando en realidad quieren decir Sexo? Incluso la señorita y el Inversor del anuncio distinguen perfectamente una cosa de la otra.

Bueno, será que el Sexo siempre ha sido económicamente más rentable. Pero sólo cuando la vida nos sonríe, somos jóvenes, guapos y ricos. Es decir, sólo a corto plazo, y la vida del Inversor en mayúsculas es otra cosa. Si seguimos las indicaciones de estos gestores, con toda seguridad terminaremos nuestra vida inversora viejos, cansados, enfermos, sólos y pobres, muy pobres. Cuando hablamos de gestión Patrimonial debemos tener presentes ambos conceptos: Amor y Sexo, por este órden. Porque si nos centramos sólo en lo segundo, a medio o largo plazo lo vamos a pasar muy mal. Pero desgraciadamente, la banca privada y las demás gestoras de patrimonio se centran exclusivamente en hacernos pasar un buen rato... o incluso malo. Al fin y al cabo, eso poco le importa a los macarras.

Es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días.

Honoré de Balzac (1799-1850)

domingo, 14 de septiembre de 2008

El Zodíaco de los inversores. Y tú, ¿de qué tipo eres? (4)

Recordamos a los lectores que estamos analizando la tipología de inversores basada en el trabajo de John Burley. En los tres artículos anteriores (1, 2, 3) hemos visto las características de cada uno de los niveles, para pasar en esta cuarta y última entrega a analizar y contrastar dicha tipología desde nuestra experiencia como Family Office.

Para empezar el análisis, conviene recordar que como inversores podemos pasar por varios niveles a lo largo de nuestra vida. También es posible que actuemos de forma distinta según la situación o las recientes experiencias, lo que hará que estemos en varios niveles a la vez sin un rumbo o nivel fijo. Sin embargo, como es evidente para aquellos que tratamos de analizar la sociedad, es muy habitual para la mayoría de las personas estancarse en un mismo nivel (sobre todo inversores de niveles inferiores al 4). El lugar que cada inversor ocupará a lo largo de su vida será definido por sus hábitos, creencias, preparación, aprendizaje, humildad, disciplina, esfuerzo, imponderables y muchas cosas más.


Personalmente, me parece absolutamente revelador la forma en la que John Burley ha conseguido demostrar cómo nuestros hábitos y nuestras creencias acerca del dinero influyen en el sitio que ocupamos en la vida y el resultado que obtenemos como inversores. Es fundamental que cada uno de nosotros sea consciente de este vínculo y sepa reconocer sus debilidades y carencias para poder cambiarlas y mejorar su rendimiento como inversor.

En líneas generales, dicha tipología nos parece muy válida para describir y clasificar perfiles de inversores con los que nos podemos encontrar en nuestro día a día, aunque evidentemente nos gustaría hacer varias observaciones al respecto. Para organizar mejor estas observaciones, analicemos los tipos de inversores nivel por nivel comentando aquellos detalles que nos parecen importantes:

Niveles 0, 1 y 2: Inversores inexistentes, consumistas a crédito y ahorradores
Realmente queda muy poco que decir acerca de este tipo de personas. Creo que John Burley ha hecho un estupendo trabajo encontrando la clave de sus problemas y ayudándonos a ser conscientes sobre el impacto que tiene el consumo incontrolable o, peor aun, el consumo a crédito sobre nuestra salud financiera. Yo haría, quizás, un hincapié especial en la temeridad que supone confiar nuestra vejez al sistema de pensiones en el siglo XXI.

Nivel 3: Los inversores pasivos

A la hora de analizar a los inversores del nivel 3, nos parece importante no caer en el error de descartar cualquier idea proviniente de esta categoría. Hay que tener en cuenta que a pesar de que es recomendable y necesario al menos ser un inversor de nivel 4, los niveles inferiores también tienen algunos elementos que pueden ser aprovechables la gestión de nuestra fortuna.

Es evidente que gestionar la totalidad de un patrimonio utilizando las estrategias o las creencias de los "escépticos" o "víctimas" sería un grave error. Sin embargo sí es cierto que esa mentalidad puede utilizarse para una parte del patrimonio siempre y cuando mantengamos una proporción correcta. Por ejemplo, nos parece adecuado ser algo escépticos a la hora de diseñar las estrategias de inversión y evaluar los riesgos para la parte del Balance Vital que nos tiene que proporcionar los medios necesarios para cubrir los gastos de la familia. Ser un tanto escépticos nos permitirá ser más rigurosos a la hora de minimizar los riesgos y asegurar de esta forma el blindaje de esta parte de la fortuna.

De la misma forma, especular con una pequeña parte del patrimonio, destinado especialmente a inversiones de este tipo, aunque quizás sin saltar tanto de inversión a inversión como lo hacen los "víctimas", también puede ser una estrategia provechosa, siempre y cuando se respete y se conserve la proporción adecuada y, por supuesto, no se descuide la formación continua.

Nivel 3-A: Los "refugiados"
Por nuestra propia experiencia sabemos que hay personas, como artistas o deportistas, que no saben ni quieren aprender nada acerca del dinero y de las inversiones. Además, desviar su atención y concentración de su carrera profesional es algo que muchos profesionales de élite e incluso algunos más mediocres no se pueden permitir porque su rendimiento se vería fatalmente afectado y los relegaría a la mediocridad profesional. Una gestión patrimonial realizada por una persona de este tipo realmente puede ser desastrosa para su fortuna y para su carrera, y es evidente que confiarla a un profesional adecuado sería infinitamente más razonable. El problema, en su caso, es que hoy en día es cada vez es más difícil encontrar profesionales que cumplan con los requisitos necesarios para que se les pueda confiar la gestión del patrimonio de una familia. Desde nuestro punto de vista, los tres pilares obligatorios para cualquier profesional no son otros que la Honestidad, la Competencia y la Independencia. Haced la prueba de pasar por este simple triple filtro a los profesionales de gestión patrimonial que conocéis y veréis, si sois rigurosos, como la lista de los que superan esta criba es vergonzosamente reducida.

Nivel 3-B: Los escépticos
Ya hemos mencionado anteriormente, que ser un tanto escéptico, puede ser provechoso para diseñar las estrategias para una parte de nuestra fortuna.

Creemos, además, que los escépticos cumplen otra función positiva: recordarnos que jamás debemos perderle el respeto a una inversión. Evidentemente, no debemos permitir que el miedo se apodere de nosotros y paralice nuestras capacidades de crear o encontrar inversiones interesantes. Aún así, los escépticos a nuestro alrededor deben de servirnos de contemporizador ante la tentación de perder la humildad frente a las inversiones y, en consecuencia, acabar formando parte del grupo de los "víctimas".

Cierto escepticismo es necesario, sobre todo si el inversor en cuestión no tiene el rigor necesario para ser un inversor del nivel 4, y mucho menos para avanzar hacía el nivel 5. Esforzándose para adquirir la disciplina necesaria a la hora de gastar e invertir, con el tiempo debemos ir abandonando el escepticismo a favor de los hábitos de niveles 4 y 5. Pero si no somos capaces de hacerlo, es mejor ser un "escéptico" frente a la posibilidad de destruir un patrimonio como un falso "inversor activo". No obstante, no debemos perder la humildad ante las inversiones y los mercados aunque alcancemos los niveles más altos.

Nivel 3-C: Los víctimas
En cuanto a las víctimas, creo que hemos tratado este tema en numerosas ocasiones a lo largo de la historia de este blog. Recomendamos a los lectores releer artículos como el "Inversor Resiliente" ya que desde nuestro punto de vista, una víctima o un "inversópata" es la antítesis del inversor de este tipo.

Nivel 4: Los inversores automáticos
A la hora de hablar sobre los inversores automáticos, nos parece importante destacar dos aspectos que consideramos clave:
1. En su descripción de los hábitos propios de los inversores del nivel 4, John Burley nos recuerda una vez más sobre la importancia de un plan de desarrollo para nuestro patrimonio. Ese plan llevado a la excelencia no es más que un Plan Global de la Riqueza y es una pieza indispensable entre las herramientas de la gestión patrimonial de nuestros clientes. Estamos totalmente de acuerdo con Sr Burley en que una planificación correcta de nuestras finanzas personales y un objetivo claro para nuestras inversiones son la clave para poder presagiar un buen futuro a nuestro patrimonio.

Sin embargo, el hecho de que idear y realizar un sistema así sea simple, no significa que sea fácil. Sea cual sea el sistema que elijamos para este fin, muy pocas personas tienen el rigor y la disciplina necesarios pare llevarlo a cabo. Las tentaciones que abundan en el mundo de hoy o las desgracias que ocurren a nuestro alrededor a menudo nos hacen cuestionar la conveniencia del sacrificio que sólo nos permitirá obtener resultados a largo plazo.

Esta tarea se vuelve más difícil aun para familias no acomodadas con ingresos medios o bajos. La utilización de un sistema de gestión de finanzas personales que incluye la separación de un 10% para las inversiones y otra cantidad para el ahorro significa un sacrificio constante durante muchos años. Se hace complicado no perder el horizonte y continuar haciéndolo con la idea de obtener frutos dentro de 20-30 años. Aunque, por otro lado, ¿cuántas posibilidades tiene una familia de pocos ingresos de conseguir la libertad financiera o recabar un patrimonio importante? Hay muy pocas vías para alcanzar este milagro y ésta es una de ellas a pesar de sus dificultades.


2. En sus trabajos y cursos educativos John Burley insiste en que la mayoría de la gente no debería a empezar a invertir hasta que no establezca una "base" y sanee sus finanzas personales, adoptando totalmente todos los hábitos de los inversores automáticos, sobre todo en lo que se refiere a la separación automática de un 10% de los ingresos (o "pay yourself first") y la prohibición de consumir a crédito.

Estando de acuerdo con Sr. Burley en ese punto, quizás discrepemos en otro: desde nuestro punto de vista una parte importante de los inversores automáticos jamás deberían abandonar el nivel 4:

No hay duda de que muchos inversores del nivel 4 que reunen las capacidades necesarias y tienen el rigor y la voluntad de aprender se convertirán con el tiempo en inversores activos. Sin embargo, muchos otros decidirán dar este salto a pesar de que no les gusta ni quieren aprender a ser mejores inversores, o simplemente no tienen capacidades para hacerlo.

Hemos sido testigos de numerosos casos en los que personas que se creían capaces de operar en nivel 5 sin tener realmente las habilidades necesarios para ello, se estrellaban destruyendo su patrimonio adquirido en el nivel 4 para acabar convirtiéndose en auténticos escépticos o "victimas". Por esa razón estamos convencidos que para estos "falsos 5" es infinitamente mejor continuar en el nivel 4 mientras su patrimonio aumenta de forma lenta pero segura. Debemos concienciarnos de que los "upgrades" a partir del nivel 4 son muy excepcionales y sólo abordables por una élite minoritaria. Las pirámides y las montañas terminan en punta en la cumbre: se disfruta de excelente perspectiva, pero sólo hay espacio para unos pocos.


Nivel 5: Los inversores activos
Creo que nadie se sorprenderá si afirmamos que todos los inversores que se convierten en capitalistas pasan en su desarrollo por el nivel 5. Sin embargo, gracias a nuestra actividad profesional sabemos que no todos los inversores del nivel 5 (los inversores activos) tienen la experiencia de ser inversores automáticos. Muchos de ellos nacieron en familias adineradas o tuvieron la brillantez de empezar directamente en el nivel 5 sin adquirir los hábitos del nivel 4.
Algunos de estos inversores con el tiempo formarán parte del grupo exclusivo de los capitalistas. Pero a aquellos que por alguna razón fracasen en el nivel 5, su falta de experiencia como inversores automáticos les suele jugar una mala pasada.

Muchos de ellos no cuentan con el rigor y la disciplina propia de inversores del nivel 4, y además nunca se han preocupado por la gestión de finanzas personales. Sus gastos suelen ser elevados pero no suelen ser conscientes de sus hábitos de consumo.

Por esta razón, muchos de estos inversores acaban siendo escépticos o "víctimas" en manos de su broker a pesar de todo el conocimiento que poseen. Y solo necesitan brokers o asesores de mayor nivel para ser deslumbrados. Algunos, por culpa de sus hábitos de consumo formarán parte de los inversores inexistentes o consumistas a crédito.

Nivel 6: Los capitalistas
Tal y como menciona John Burley, una de las motivaciones para los capitalistas del nivel 6 es la de dejar un legado a la sociedad. Por nuestra parte, nos enorgullece decir que para nosotros como Family Office una de nuestras mayores satisfacciones es ayudar a que los inversores del nivel 4 y 5 también puedan (si así lo desean) contribuir a la sociedad y dejar un legado, ayudándoles a vehicular y estructurar sus inquietudes filantrópicas. Hemos comprobado a través de los años que esta labor produce en la mayoría de las familias una felicidad muy superior a su propio coste, satisfaciéndoles incluso más que una inversión exitosa.

Como es obvio, nos apasiona nuestro trabajo y podríamos extendernos y entrar en muchos más detalles acerca de cada perfil de inversión, pero por el momento creo que es suficiente con esta cuarta entrega. Espero que los lectores hayan encontrado útil esta tipología y os invito a continuar el debate acerca de este tema en los comentarios.

jueves, 11 de septiembre de 2008

El Zodíaco de los inversores. Y tú, ¿de qué tipo eres? (3)

En esta tercera parte vamos a terminar de exponer a los lectores la clasificación de inversores de la que empezamos a hablar en la parte uno y dos.

Hablaremos de los niveles 4, 5 y 6, a los que, según John Burley, cada inversor debe aspirar si quiere tener éxito en este campo.

Nivel 4: Los inversores "automáticos”

Los inversores automáticos son aquella categoría donde, sorprendentemente, podemos encontrar a la mayoría de los millonarios del mundo. Aun más sorprendente es que cualquier persona, independientemente de su nivel de ingresos, puede conseguir la independencia financiera siendo inversor del nivel 4. Sólo es cuestión de tiempo.

Los inversores del nivel 4, igual que los inversores pasivos, son conscientes de la necesidad de invertir. Lo que les diferencia de los inversores que hemos visto hasta ahora es lo siguiente:
  • participan activamente en la toma de decisiones acerca de sus inversiones y dedican parte de su tiempo para aprender a invertir mejor
  • tienen unas reglas y hábitos financieros claramente establecidos que cumplen minuciosamente
  • disponen de un plan financiero a largo plazo realizado por escrito.
Los inversores “automáticos” se alejan bastante del perfil que la mayoría de la gente se imagina. No se parecen en nada a los tiburones de inversión, astutos y despiadados que podemos encontrar en las películas. Son personas normales que viven a nuestro lado, conducen coches de clase media o se mueven en transporte público e invierten de forma simple y conservadora.

La clave de su éxito es un simple sistema de reglas que cumplen a raja tabla. Se trata de conceptos muy básicos que llevados a la práctica aseguran una buena salud financiera y un futuro prometedor a cualquier persona. Hay varios aspectos importantes mencionados por John Burley que sería interesante analizar:

Uno de los dos pilares del éxito de los inversores del 4º nivel es un sistema de gestión de finanzas personales. Es un conjunto de reglas que cumplen de forma automática independientemente de su nivel de ingresos.

Los inversores automáticos tienen un control sobre el destino de su dinero. Antes que nada separan un mínimo del 10% de los ingresos provenientes de su actividad profesional o empresarial y lo destinan a las inversiones. Destinan otro porcentaje fijo a pagar las deudas o para el ahorro, y viven con lo que queda. Aparte de esto, nunca utilizan prestamos para el consumo y viven libres de deudas.

Esta forma de vivir por debajo de sus posibilidades les permite mantener sus cuentas siempre saneadas y obtener de forma regular y constante el capital necesario para las inversiones.

El sistema que utilizan para las inversiones también es muy simple: encontrar un vehículo de inversión con el objetivo de conseguir rendimientos del 12-15% anual, aumentar el capital inicial con aportaciones periódicas del 10% de sus ingresos y reinvertir los beneficios.

Los inversores automáticos adoptan el enfoque largoplacista utilizado por inversores como Peter Lynch o Warren Buffett. Utilizan un sistema simple de invertir en valor a largo plazo. Se centran en el mismo campo durante muchos años, indiferentes a lo que opine la multitud sobre sus inversiones.

Este tipo de inversores no suelen invertir en cosas sofisticadas. Son conscientes de que el 90% de los fondos de inversión, por muy atractiva que sea su estrategia, no son capaces de batir el índice de referencia. Por lo tanto utilizan un sistema automático de inversión en fondos que repiten un índice, fondos de value investment o cualquier otro vehículo que promete rendimientos razonables y regulares a largo plazo.

No es probable que estén interesados en inversiones especulativas, pero incluso cuando lo hacen, siempre dedicarán sólo una pequeña parte de su patrimonio (<5%).>


John Burley anima a todo el mundo convertirse en inversores automáticos cuanto antes. Es más fácil empezar aprendiendo con inversiones de pequeña escala para pasar más tarde a niveles superiores que recuperar el tiempo (y el dinero) que perderemos esperando a una gran oportunidad. Al fin y al cabo, sólo se trata de adoptar un sistema de reglas básicas de gestión de finanzas personales y un plan a largo plazo para las inversiones. Si tenemos la disciplina necesaria para llevarlo a cabo, el tiempo y el interés compuesto harán el resto.


Nivel 5: El inversores activos

Sólo una pequeña parte de los inversores logran alcanzar los dos últimos niveles de esta tipología. Y, contrariamente a la opinión general, no es necesario estar en el nivel 5 o 6 para convertirse en una persona rica. Como ya hemos explicado, basta con adoptar los hábitos de los inversores del nivel 4 y mantenerse en este nivel durante muchos años.

Los inversores del nivel 5, o los inversores "activos" son personas que participan activamente en la gestión de sus inversiones. Para ellos es una actividad que realizan a tiempo parcial o completo, lo que convierte las inversiones en su "ocupación".

A este tipo de inversores también se les llama inversores sofisticados. Son mucho más rígidos a la hora de cumplir con las reglas y los principios de inversión que ellos mismos han establecido. Tienen una filosofía de inversión bien definida y la siguen de forma minuciosa. Dedican tiempo y esfuerzo en obtener una sólida formación en materias relacionadas con el dinero y las inversiones, actividad que no abandonan nunca.

Su estrategia consiste en concentrarse en un campo concreto de actuación y especializarse en las inversiones dentro de este campo. Pueden ser acciones, bienes inmuebles, capital riesgo, deuda corporativa o cualquier otro vehículo. Empiezan haciendo inversiones de pequeña envergadura, para poder aprender de sus errores, conocer mejor el mercado y ir mejorando su estrategia con la experiencia.

Los inversores activos dan una importancia primordial a aumentar de forma regular y constante su columna de activos y su flujo de efectivo. Trabajan duro para que el dinero trabaje duro para ellos, en vez de trabajar por el dinero. Utilizan oportunidades que se presentan en los mercados o crean sus propias inversiones, lo que les permite obtener rentabilidades que superan el 20% anual. Actúan a través de sociedades y buscan de forma constante optimizar el rendimiento de sus inversiones y minimizar el riesgo. Son conservadores, pero nunca hasta el punto de se un cínico, y pueden permitirse realizar inversiones arriesgadas porque disponen de capital adicional para dedicar parte de su patrimonio a inversiones de este tipo.

Su mentalidad frente a las finanzas personales es completamente distinta. En vez de invertir el dinero que queda después de gastar, gastan lo que queda después de invertir. Este cambio de mentalidad es una de las razones por las que la inmensa mayoría de ellos consiguen reunir grandes fortunas.


Nivel 6: Los capitalistas

Finalmente, en el nivel 6 encontramos a los inversores a los que John Burley denomina "capitalistas". Es el nivel más alto de la clasificación, y en realidad sólo un número contado de personas en todo el mundo consigue llegar a este nivel.

Creo que será más valioso analizar y dar nuestra opinión sobre los niveles anteriores por ser más cercanos a nuestros lectores. Sin embargo, detengámonos brevemente en este nivel 6 para resumir rápidamente las características de los inversores de este tipo.

Básicamente, un capitalista es una persona que crea dinero utilizando dinero, tiempo y el talento de los demás. Crea oportunidades de inversión y las vende en el mercado, muchas veces sin tener que utilizar su propio patrimonio para llevarlas a cabo.

Evidentemente, en su camino para llegar a la cima la mayoría de los capitalistas han tenido que pasar por los niveles 4 y 5 adoptando los hábitos y la disciplina propia de inversores automáticos e inversores activos. Han perfeccionado sus habilidades y las estrategias de inversión, lo que les ha permitido acceder a volúmenes inconcebibles para la mayoría de la población.

La motivación principal de este tipo de inversores consiste en dos objetivos: ser un buen gestor de su patrimonio y dejar un legado para la sociedad.

Para la gestión de su patrimonio utiliza los hábitos perfeccionados en los niveles anteriores para crear inversiones y venderlas al mercado. La función del dinero para un inversor capitalista no es otra que la creación de más dinero.

Gracias al volumen que adquieren sus operaciones, los capitalistas literalmente "mueven" la economía de su país. Son aquellos que crean industrias, aportando puestos de trabajo, prosperidad e innovación a la comunidad y aumentando la productividad de la economía.

Muchas veces a la hora de hablar de un capitalista la línea entre el inversor y el emprendedor o empresario se difumina. A pesar de que en la mayoría de las veces ser buen empresario no significa ser buen inversor, y ser buen inversor no significa ser buen empresario, en algunos casos la brillantez y el talento de una persona le permiten convertirse en una "estrella" de ambos campos.

Para encontrar un capitalista no obligatoriamente tenemos que buscar entre los apellidos tan famosos como Carnegie, Trump, Murdoch, Mittal, o Arnault. En cualquier país hay capitalistas locales, creadores de grandes empresas o corporaciones cuya actividad tiene gran impacto sobre la economía de la región. Aquí van algunos ejemplos: Benetton, Lowy, Areces o Lara.

La preocupación sobre el legado que dejan a la sociedad hace que los inversores capitalistas sean los principales donantes para las causas benéficas o la investigación. A pesar de las críticas que reciben ese tipo de actos por algunos miembros de la sociedad, hay que reconocer la labor social que realizan y los efectos que tiene esta ayuda sobre el desarrollo de la sociedad.


En la cuarta y última parte del artículo que publicaremos en breve, analizaremos la tipología de inversores de John Burley desde el punto de vista de nuestro Family Office. Mientras tanto invitamos a los lectores a comentar esta tipología y contestar a la pregunta formulada en la cabecera: Y tú, ¿de qué tipo eres?

jueves, 4 de septiembre de 2008

El Zodíaco de los inversores. Y tú, ¿de qué tipo eres? (2)


En la primera parte de este artículo hablamos de los primeros 3 niveles en la clasificación de inversores utilizada por John Burley.

Hoy continuamos hablando del cuarto grupo de inversores, probablemente el más multitudinario entre los lectores de Rankia a juzgar por los comentarios y por algunas de las consultas:

Nivel 3: Los inversores pasivos

Este numeroso grupo en general está representado por personas educadas e inteligentes. Según los cálculos de John Burley, representan a dos terceras partes de la clase media en países desarrollados. Sin embargo, a pesar de su inteligencia, sus hábitos o creencias acerca del dinero les hacen financieramente analfabetos. Quizás por esa razón Kiyosaki a la hora de utilizar la clasificación de Burley irónicamente les apoda "inversores listos".

Hay que reconocer que los inversores pasivos son realmente "inversores" en el estricto sentido de la palabra. Son conscientes de la necesidad de invertir y con mayor o menor éxito dominan sus hábitos de consumo, lo que les permite obtener el capital para poder hacerlo. Normalmente lo hacen mediante aportaciones a su plan de pensiones o de jubilación. Algunos de ellos también poseen participaciones en fondos de inversión, están invertidos en bolsa o en el mercado de obligaciones (entre otras cosas).

Las tres grandes categorías dentro de este grupo son los inversores "refugiados", los "escépticos" y los inversores "víctimas":


3-A: Los inversores "refugiados"


Esta categoría la componen aquellas personas que han logrado convencerse a si mismas de que no son capaces de entender la forma en la que trabaja el dinero. Son fáciles de identificar, ya que en su vocabulario abundan frases como:

- "Es que soy muy malo/a con los números"
- "A mí nadie me ha enseñado lo que hay que hacer"
- "Nunca entenderé cómo funciona esto de las inversiones"
- "Estoy demasiado ocupado para seguir el mercado"
- "Hay demasiado papeleo"
- "Es que es demasiado complicado"
- "Prefiero dejar la toma de decisiones en manos de profesionales".

Su presunta ignorancia en materias relacionadas con el dinero les lleva a ceder la gestión de su dinero a "profesionales" y confiar que de esta forma las cosas se arreglarán solas. Esto les permite acompañar las frases anteriores con algo como:

- "Pero no pasa nada porque tengo un asesor estupendo"
- "Mi asesor de bolsa lleva mis inversiones y es un/una profesional"
- "Tengo el mejor asesor financiero de la ciudad y no necesito saber lo que está pasando"
- "El Gobierno se hará cargo de mí cuando me jubile"
- "Mi amigo Paco es un agente de seguros muy bueno y hace todo el trabajo por mí".


Evidentemente, este tipo de frases en realidad son meras excusas que sirven para justificar el hecho de haber entregado la gestión de sus finanzas y de su futuro a personas ajenas que desconocen la mayoría de las veces sus circustancias personas y familiares.

Lo que es peor, empeñados en su incapacidad de controlar o al menos entender esta gestión, los inversores "refugiados" tienen muy poca idea sobre lo que se está haciendo con su dinero y cuáles son los parámetros que se utilizan a la hora de elegir las inversiones.

Confiados en sus gestores, los inversores "refugiados" simplemente siguen el mercado como un rebaño de ovejas guiados por perros pastores. El peligro está en que los perros suelen ser lobos, y que el gurú-pastor en realidad no conoce demasiado bien el camino.


3-B: Los inversores "escépticos"

Este tipo de inversores están presentes en abundancia en cualquier rincón del territorio nacional. Todos conocemos a alguien así o incluso nosotros mismos, a veces, podemos comportarnos de esta forma.

Son aquellos cuya frase favorita es "no puede ser". Aquellos que creen que conseguir buenas rentabilidades con riesgo controlado es imposible y cuando se les demuestra lo contrario, encuentran la razón por la que no habrían podido hacer lo mismo. Aquellos que desaniman a los que tienen a su alrededor. Son ellos, los inversores escépticos.

No son mala gente. Son personas inteligentes cuyo miedo a cometer errores está demasiado arraigado en sus cabezas, a veces por culpa de la malas experiencias en el pasado, lo que afecta de forma drástica a su hábitos de inversión.

Desde su punto de vista, todas las inversiones que prometen unos rendimientos más altos que los depósitos bancarios con riesgos asumibles no están disponibles para la gente de la calle. Para conseguirlas es necesario ser un iluminado, tener suerte, ser un chanchullero o estar "bien colocado".

Cuando alguno de sus amigos inversores le habla de una operación que haya realizado con éxito, el inversor escéptico siempre encontrará un motivo por el que sería completamente imposible que él o cualquier otra persona pudiese repetirlo. Puede ser una información privilegiada obtenida gracias a un puesto inalcanzable para la gente de a pie, o un capital inicial demasiado elevado, o contactos imposibles de obtener, o ... (continuad vosotros)

Incluso cuando alguien le enseña de forma detallada qué es lo que tiene que hacer para mejorar las rentabilidades ofrecidas por los bancos, el inversor escéptico seguirá alegando que en su país o ciudad este método no funcionaría o no sería legal o que su circunstancias actuales no le permitirían hacerlo.

Lo peor de todo es que este tipo de personas también contagian sus miedos a la gente que tienen a su alrededor. Son auténticos expertos en explicarte exactamente cómo y por qué la inversión que tienes delante va a fracasar. Esto les hace muy peligrosos porque muchos de ellos hablarán con autoridad, sus argumentos podrán parecer razonables y el hecho de que algunos de ellos sean personas exitosas (en ámbitos ajenos de la inversión) puede hacer que acabes aceptando sus argumentos. Cuanto más tiempo estés a su lado, más te desanimarás y más probable será que, en vez de tener un sano respeto a las inversiones, empieces a tenerles miedo.


¿Por qué lo hacen? Simplemente porque si las personas a su alrededor acaban triunfando, esto significaría un golpe demasiado duro para su forma de pensar. Tendrían que aceptar que se estaban equivocando y reconocer la verdadera razón por la que no logran ser inversores de éxito: evidentemente, no se trata de sus circunstancias personales, sino de su miedo y de su incapacidad para hacer el esfuerzo de adquirir los conocimientos y las destrezas necesarias para tener mayor posibilidad de éxito en los mercados.

Es habitual para los inversores escépticos caer en la "parálisis del análisis": quedarse en una permanente fase de análisis de la inversión hasta que sea demasiado tarde para realizarla. Después de perderla, suelen lloriquear y culpar a sus circunstancias o predicar su fracaso, mientras sus amigos, inversores de niveles más altos, siguen realizando buenas operaciones de forma regular.

Cómo consecuencia de criticar de forma continua todas las oportunidades que les pasan por delante, al final los inversores escépticos están obligados a conformarse con inversiones de bajo riesgo y bajo rendimiento, lo que no hace más que fortalecer sus creencias, sobre todo en épocas de crísis.

John Burley recomienda estar lo más alejado posible de personas de este tipo en cuanto a las inversiones se refiere. En su opinión, la cobardía de los escépticos hace que intenten retrasar a los demás para que acaben en el mismo nivel dónde se encuentran ellos.



3-C: Los inversores "víctimas"

El tercer tipo de inversores pasivos son los inversores "víctimas". Como todos los inversores pasivos, son personas inteligentes, capaces de controlar sus hábitos de consumo y conscientes de la necesidad de invertir.

El problema principal de sus creencias y hábitos de inversión son la falta de humildad y de prudencia (que tanto sobra a los escépticos) junto con la inexistencia de una estrategia o un plan de inversión bien definido.

Estas dos carencias hacen que los inversores de este tercer grupo sufran constantemente en los mercados, lo que da origen a su nombre: "víctimas". Existen también muchos otros nombres que podríamos aplicarles, casi tantos como los vehículos de inversión que utilizan. Podemos llamarles "inversópatas", "apostadores", "especuladores fracasados", buscadores de la "Fórmula mágica" o perseguidores del Santo Grial.

La estrategia de inversión de los "víctimas" consiste en la continua búsqueda del "Secreto": una formula de éxito que les permitirá enriquecerse de forma instantánea. Desesperados por encontrarla, se pasan su vida inversora saltando de un tipo de inversión a otra, buscando constantemente nuevas y más apasionantes maneras de invertir.

Están en todo: acciones, bonos, divisas, commodities, futuros, inversiones alternativas, CFDs, hedge-funds, OPVs y cualquier otro tipo de inversión exótica conocida POR la humanidad.

Contrariamente a los ahorradores y los escépticos, a los inversores víctimas les encanta el riesgo, o al menos lo desprecian o infravaloran. Disfrutan utilizando instrumentos sofisticados como calls, puts, warrants, opciones, contratos por diferencia, etc aunque no conozcan cómo funcionan realmente y de qué manera afectan a su exposición al riesgo.

Sus constantes y repetitivos fracasos hacen que no confíen en su propio criterio. Buscan activamente y confían de manera excesiva en la opinión de los demás en cuestiones de qué, cuánto, cómo y por qué comprar y vender. Son "víctimas" fáciles para los brokers, gurús, prensa financiera y vendedores de todo tipo de inversiones.

Si les preguntas cómo les va, siempre te dirán que han ganado algo o quizás están más o menos "empatados" (pero ponen muchas esperanzas en este nuevo vehículo de inversión que acaban de comprar gracias a los consejos de su periodista financiero favorito...).

La realidad es que pierden dinero en la inmensa mayoría de los casos. Demasiadas veces y demasiado dinero. Compran caro y venden barato guiados por sus emociones. Sin embargo, no les gusta hablar de sus pérdidas. Prefieren recordar con orgullo "la pasta que sacaron con Terra en el 2000".

Por muy ilógico que parezca, a pesar de sus pésimos resultados, la incurable ansia de "invertir" hace que los "víctimas" sigan volviendo a los mercados. Anhelan encontrar en algún rincón del universo financiero esa fantástica oportunidad que les permitirá recuperarlo todo y enriquecerse de una vez y para siempre.

Como es de esperar, la falta de planificación y de estrategia combinada con los continuos saltos de una inversión a otra, les quitan la oportunidad de aprender de sus errores, descubrir y mejorar sus hábitos de inversión. Tampoco consiguen desarrollar su capacidad innata de pensar y actuar con criterio propio y de forma independiente.

Acostumbrados a seguir los criterios de los demás y entregar su dinero para las inversiones de moda, los inversores "víctimas" se convierten, quizás, en los inversores más desafortunados que existen.


En la tercera parte hablaremos de los inversores inteligentes, los del nivel 4, 5 y 6 para descubrir cuáles son los hábitos y los conocimientos que les permiten ser inversores de éxito; y finalmente en la cuarta discutiremos sobre la aplicación de esta tipología desde nuestro punto de vista como Family Office. Hasta entonces.