El año en que vivimos peligrosamente (The Year of Living Dangerously). Ese podría ser el título de lo acontecido desde la caída de Lehman Brothers el 15 de Septiembre de 2008, aunque en realidad vivimos peligrosamente desde que empezó el siglo. Pero la consciencia de descalabro la empezamos a intuír tan sólo a partir del mes de Agosto de 2007, cuando los engranajes crediticios del sistema financiero empezaron a desencajarse. A partir de ahí, todo se precipita como un castillo de naipes con inercias de petrolero: Lenta pero inexorablemente.
Hace un año el risgo sistémico tocó fondo, al menos aparentemente. Pero la deflación, las cifras macroeconómicas negativas y la destrucción de riqueza siguen. Parece que ya algunos indicadores de algunos países abandonan la caída al vacío y gozarán de mejores perspectivas. Sólo el tiempo dirá si serán efímeras o se afianzará la recuperación de algunos. En los vagones de cola de las economías, los brotes verdes son opiáceos. Meros delirios que distraen la atención, impidiendo así la clarividencia necesaria para remar en la dirección correcta.
Investorsconundrum ha linkado este mosaico interactivo de Reuters (view the timeline) en el que podemos ver día a día, desde el 9 de Agosto de 2007, el peor periodo económico global de la Historia. Es muy instructivo hoy en día echar la vista atrás y repasar en titulares e imágenes el año que cambió el mundo. Algunas de las imágenes de dicho mosaico no tienen desperdicio. Lejos quedan las imágenes de Bush intentando comprender lo que le ocurría al ultraliberalismo, cuando el terrorismo islámico era la principal preocupación mundial. Que Dios reparta suerte en esta nueva Era: El Año 1 d.L.
El que en su día fue el Tigre Celta, hoy no es más que un flaco minino, pulgoso y callejero. El aumento de impuestos que hipotecan (y nunca mejor dicho) el crecimeinto futuro, van a perpetuar en el tiempo su aspecto zarrapastroso. En lo que va de año, hasta el pasado 31 de Agosto, el déficit público irlandés fue de 18.700 millones de €, cifra que en sólo ocho meses casi cuadruplica el 3% del PIB anual permitido por la UE. Más del doble que en el mismo periodo del pasado año, que fue de 8.400 millones de €, según ha publicado recientemente el Belfast Telegraph.
Los indicadores irlandeses son una prueba de fuego para la solidez de la UE, y un verdadero torpedo a la linea de flotación de la unión monetaria. Pero son mucho más destructivas las cifras de España ya que, aunque sean algo mejores (o vayan con retraso), el peso específico de la economía española en la UE es mucho mayor. Irlanda es un pequeño país que, de ser el único caso que tensionara las directrices del rigor económico exigido por la UE, podría tratarse como una excepción, como una pequeña isla cuya economía comparte incluso los bolsillos de sus habitantes con la libra esterlina, en su frontera con los vecinos del norte. Pero no está sola. Las cifras de Irlanda, insostenibles en un entorno € con motores como Alemania o Francia, son la senda hacia el cementerio que sigue el elefante español. Y a pesar de que el primer ministro irlandés Brian Cowen dijo allá por el mes de marzo que "...compartir el euro nos fortalece mucho en un momento en que hay inmensas fuerzas en acción", la realidad es que las economías de Irlanda y España van a ser, están siendo ya, un tremendo stress-test para la unión monetaria europea. Todos los países que han dispuesto de política monetaria propia, han hecho un uso intensivo de ella en estos tiempos de economía convulsa. Incluso las economías líderes, a excepción del pardillo de siempre. Los políticos, como siempre, erran (sic) sistemáticamente todas sus previsiones macroeconómicas, proclaman las ventajas y bondades del € en plena quiebra estatal, y anuncian brotes verdes que esperan que tengan propiedades opiáceas para sus cada día más famélicos votantes. Porque la unión monetaria de la UE es políticamente correcta, y hoy es todavía un sacrilegio hablar de un euro a dos velocidades de modo oficial (una cobardía nauseabunda). La mayoría de españoles de a pie creen que la moneda única les está salvando de quiensabequé, en un perfecto Síndrome de Estocolmo del €. Y lo cierto es que nada más lejos cuando las economías, especialmente las más débiles, sufren.
Mientras las manos sigan atadas en una España en quiebra técnica, su economía seguirá en caída libre. El último dato de la Seguridad Social clama que apenas 18 millones de afiliados deben sustentar el Sistema, y bajando. Mientras tanto, el paro sigue descarada y dramáticamente muy por encima del resto de la UE, y subiendo. Pero lo más grave es que a partir del primer trimestre 2010 vendrá lo peor: Los 400.000 empleos que el Plan E se sacó del sombrero volverán a destruirse masivamente el primero de Enero, las extensiones extraordinarias de algunos subsidios se agotarán, y la destrucción del tejido empresarial y los constantes EREs arrastran a la sociedad a la dependencia de un Estado en bancarota. El deterioro está a punto de ser tan tremendo que el gobierno todavía no se atreve reducir el panparahoy inútil de la subvención directa a la sociedad en apuros, aunque la cuenta atrás es corta. Un gasto estéril de un dinero que no tiene, y lo que es mucho más grave, ni siquiera puede crear. Es decir que, o al Estado español se le da la capacidad para huír hacia delante, o en España vamos a vivir unos años terribles. Y para que, en el mejor de los escenarios, consigamos huír hacia delante necesitamos devaluar nuestra deudas para poder respirar, y nuestros costes para hacerlos más atractivos ante el resto del mundo. Conseguirlo creciendo e inflacionando lo suficiente es el único largo camino hacia la salida del tunel.
Salir del pozo sin hacer uso de la política monetaria, es una travesía del desierto que sólo los más fuertes pueden pretender (y ni siquiera ellos lo hacen). Los débiles como España, Irlanda y demás PIIGS se deben centrar en devaluar sus pasivos y sus costes de producción. Y eso puede hacerse mediante una política monetaria adecuada, pero resulta imposible si no se dispone de la libertad para incrementar el conglomerado M1 y a la vez devaluar la propia divisa (hace casi un año que ya dijimos: "...no debemos sufrir porque el Riesgo que están comprando los Estados se transforme en perjuicio monetario que quiebre países con capacidad de manipular conglomerados..."). Sólo así se conseguiría un crecimiento que tirase, con los años, de nosotros hacia la superficie y una inflación que se comiera la inasumible deuda de la que nos hemos rodeado con gula. Si los spreads de la deuda soberana hispano-irlandesa y franco-alemana se tensionan más allá de lo que la unión monetaria puede soportar, será la señal de una inminente liberación de la política monetaria que tanto necesitamos.
Necesitamos muchas restricciones, sacrificio y bidones repletos de agua clara para intentar atravesar el desierto tras los pasos de los países ricos. Pero de la última celebración apenas nos queda una cantimplora con un culín de café irlandés y otra con dos dedos de carajillo. Ah, y un resacón de narices. Aquí empieza el desierto.
Son muchas las voces respetabilísimas y eminentes que auguran una inminente caída de los mercados de RV. Y no les faltan razones. Pero no debemos olvidar que la Bolsa y la Razón no siempre van de la mano a pesar de que sean viejas amigas. Viven periodos en que ni siquiera se miran a la cara, sin embargo, con el paso del tiempo suelen hacer las paces. Pero sólo temporalmente, hasta el siguiente exabrupto, salida de tono, sobresalto, desatino, chiquillada, fechoría o boutade de la volátil y alocada Bolsa, que minará de nuevo su relación con la Razón durante un tiempo imprevisible.
Algunos obvian la Razón y sólo se preocupan de la Bolsa, siguiéndola en sus altibajos allá donde vaya, llegando unos cuantos a conocerla y a interpretarla lo suficiente como para beneficiarse de ella, al menos efímeramente. Pero muchos no entendemos la una sin la otra a medio y largo plazo, a pesar de sus reiterados desencuentros.
Parece evidente que en la actualidad, Razón y Bolsa pasan por uno de sus periodos de riñas y alejamiento, pero personalmente me gusta a veces intentar ir más allá de la evidencia como hicimos en el meme de la banca. No es que sea desconfiado por naturaleza, pero no estaría de más contemplar la posibilidad de que, aunque aparentemente estén peleadas, en realidad sigan siendo muy buenas amigas y, como dice la canción, se den la mano por debajo del mantel:
Imaginemos que quizá no estemos interpretando bién los sentimientos de la Razón y en realidad la Bolsa siga criterios próximos a su compañera de penas y alegrías. Quizá sea más razonable de lo que parece el comportamiento de una Bolsa exuberante después de que el sistema financiero norteamericano haya superado el peligro inminente de extinción. El suelo desvanecido bajo nuestros pies (y no me refiero al suelo bursátil si no al del riesgo sistémico) no lo reencontramos hasta principios de este 2009. Recordemos que el colapso global del Sistema fue una posibilidad real hace tan sólo 10 meses.
En aquel entonces cuando, a pesar de la incredulidad de la mayoría, el valor cero de los bancos podía razonarse (de forma impecable y pionera por parte de Investorsconundrum), buscamos también ir más allá de la lógica evidente. E intentamos, en el artículo La Banca Rota del 3 de Noviembre de 2008, encontrar argumentos para que la banca mantuviera un cierto valor a pesar de estar quebrada contable y socialmente. Intentamos en definitiva buscar razones donde aparentemente no las había. Y las encontramos. Resultó que las razones irracionales que intuimos para que la banca valiera más que cero, se consolidaron. Prueba de ello fue lo que pudimos escribir 6 meses después en La Banca Rota II. Y desde que en ese artículo del 27 de abril dijimos: "si pensamos en una inversión especulativa de alto riesgo, quizá ha llegado el momento de comprar acciones de grandes bancos norteamericanos", las acciones de Bank of America han ganado un 70% y las de Goldman Sachs más de un 40%.
Quizá, esa mano por debajo del mantel en forma de eliminación de riesgo sistémico sea la que empuja a la lujuria actual de la Bolsa. Sabiendo que la estabilidad del sistema financiero se ha garantizado, con una hiperinflación en el horizonte también razonablemente lógica, con una valoración de las acciones de las entidades financieras que emergen con fuerza desde el infierno, con cifras macroeconómicas que desaceleran su caída en los EE.UU. y con el precio del dinero prácticamente en cero, etc... quizá su aparente desamor no sea tal. Y por lo tanto no quepa esperar que hagan las paces en forma de caídas importantes o nuevos mínimos, sino que sigan su romance furtivo por debajo de las miradas de la mayoría de analistas. Por supuesto, si el tiempo afianza las subidas, serán cada vez más los analistas que se agachen a mirar por debajo del mantel...
...Pero no seamos malpensados, porque lo que es evidente es que Bolsa y Razón no se hablan, hoy por hoy.
Hemos recibido otro comentario interesante que queremos postear en forma de artículo, por su contenido y por su orígen peculiar. Nos ha llegado firmado por Andrea Paredes von Roth, a quien agradecemos su opinión a pesar de no compartirla. El comentario dice así, textualmente:
El Nuevo Paradigma Economico :
Una Sociedad Espiritual/Consciente/ Unida/ y Sin Dinero Fisico. En su reemplazo se instaura un CHIP a cada persona (dinero digital)
BENEFICIOS :
1.Elimina el dinero y la necesidad de imprimir papel moneda
2.Acaba con las irresponsables, injustas e ilegales especulaciones bancarias de la Bolsa Internacional.
3.Garantiza un absoluto control de las riquezas de la Humanidad y el adecuado pago de impuestos al fisco internacional
4.Facilita las transaciones económicas y comerciales hasta niveles nunca antes conocidos
5.Suprime las distintas monedas y valutas internacionales existentes hoy en el mundo, permitiendo establecer precios reales a todos los productos creados por el hombre, independientemente del lugar, región o “país” en que sean manufacturados.
6.Permite la planificación de una Economía Mundial en base, al valor real de los medios de producción existentes y a su capacidad de producción. O lo que es lo mismo; una planificación ajena a las inflacciones y problemas que imponen, las especulaciones económicas individuales, privadas, locales y regionales, -para citar ejemplos-
EN EL PLANO SOCIAL:
1.Acaba con los imperios económicos del Crímen Organizado, que no tiene en el sistema espacio para actuar, ni mucho menos para invertir, ocultar o lavar sus capitales delictivos.
2.Permite erradicar y destruir el Tráfico de Drogas, que no tendría acceso al dinero circulante y con ello a sus capacidades comerciales. (La droga pasaría a ser una mercancía que nadie puede adquirir ni comprar, por carecer de equivalente monetario).
3.Acaba con los asaltos y robos a mano armada, por no existir dinero que robar, y con lo que se reduce enormemente la delincuencia y el crímen.
Esta es la SOLUCION para el Mundo y NO hay otra!!
En los demas Planetas y Galaxias NO existe el Dinero. Debemos avanzar a la tercera dimension.
Nos parece un comentario, atrevido, con el que es difícil coincidir. Con muchas afirmaciones muy discutibles y con propuestas de difícil aplicación. Olvidas Andrea, entre otras cosas, que siempre habría una economía sumergida con monedas de cambio sorprendentes. Y probablmente la aparente virtud se convertiría en realidad en un mayor perjuicio. La perversión puede con casi todos los sistemas, sobre todo con los más idealistas. Pero tu propuesta es muy respetable y vanguardista, y por ello nos ha parecido oportuno darle mayor visibilidad.
No obstante, me sorprende que hagas propuestas tan espirituales y conscientes, que proclames que tu propuesta "...garantiza un absoluto control de las riquezas de la Humanidad y el adecuado pago de impuestos al fisco internacional...", y a la vez vendas en tu web servicios como la creación de bancos ad hoc para realizar transacciones opacas amparadas por paraísos fiscales. Sorprendente, pero por supuesto respetable dentro de la legalidad.
De todos modos gracias por leernos, por tu colaboración y tus propuestas. Y te deseo sinceramente lo mejor también en tu carrera como tenista profesional.
P.D. Lo de tu firma como "Economista, MBA, Metafísica" me ha encantado. Me lo apunto ;).
Pongámosle una ecuación a la situación a la que se enfrentan los Estados. Las matemáticas suelen hacernos más evidentes las realidades que no nos gusta afrontar. Y es por lo tanto saludable jugar con una simple ecuación si lo que de verdad queremos es entender lo que ocure en nuestro entorno.
Los Estados están pagando la factura de la orgía de crédito a la que bancos y nosotros mismos (empresarios y/o consumidores) nos entrgamos en los últimos años. Ante la insolvencia de los deudores, la banca ha sido y está siendo rescatada por papá Estado. Además, el gasto público keynesiano y la destrucción de riqueza tributable, estan disparando los déficits mes tras mes. Veamos pues la simple ecuación a la que se enfrentan los Estados:
G - I = ΔM + ΔD
Donde G es el gasto público, I los impuestos, M la masa monetaria y D la deuda. A nadie se le escapará que la parte izquierda de la ecuació determina el déficit, y la derecha la manera de financiarlo. Obviamente, si G se viera superada por I, estaríamos ante un escenario de superávit y los incrementos se tornarían reducciones de deuda o incluso de masa monetaria.
Por lo tanto el déficit debe ser cubierto por un incremento en la impresión del dinero en circulación, y/o por la emisión de deuda pública. ¿Pero qué ocurre cuando un Estado tiene absoluta libertad presupuestaria y no monetaria? Veamos el ejemplo de California, cuya ecuación se limita a: G - I = ΔD Una ecuación que se debe equilibrar con cada presupuesto anual. Ahí llegamos a un escenario donde una limitación en la capacidad de endeudamiento provoca una quiebra del Estado que sólo tiene una solución sostenible: La equiparación de G e I. Es decir que en un entorno de crisis donde los ingresos se reducen, la única solución es la de un recorte drástico del gasto público, que a su vez provocará una profundización de la crisis.
La capacidad de endeudamiento tiene un límite, claro está. Y en buena medida lo marcará el mercado, ya que a menor solvencia percibida por el inversor, mayor es el tipo de interés que deberá ofrecer el Estado para atraer el dinero hacia su papel. Un papel cada vez más mojado. El otro límite lo pondrá la ley que regulará o intentará regular la solvencia, delimitando el llamado "riesgo país". Sin embargo, en el caso de California (economía que por sí sola estaría situada en el top 8 del mundo), no hay escapatoria vía aumento de la deuda por la humedad (insolvencia) ya excesiva de su papel, ni tampoco tiene capacidad de imprimir billetes. Ambas posibilidades pertenecen a decisiones ajenas, es decir al mercado y a los EE.UU. en su conjunto. Cuando el déficit está desbocado y los ingresos fiscales disminuyen, la colocación de deuda deja de ser difícil y se convierte en misión imposible. Atraer la financiación cuando se ha perdido la confianza de los inversores es como intentar contener con las manos el desmoronamiento de un castillo de naipes. Y hoy por hoy parece impensable que California pueda emitir e imprimir sus propios billetes de una moneda propia. Por lo tanto parece verosímil que los EE.UU. en su conjunto "rescaten" la deuda californiana para que pueda seguir colocándose entre los inversores con el aval del Tesoro americano. A ello se deberá unir una austeridad rigurosa en el gasto publico, algo que ya está llevando a cabo Schwarzenegger según su manual neoliberal.
También se está hablando de la posibilidad de que los cincuenta estados nortemericanos dispongan de capacidad para emitir moneda (o al menos los que son incapaces de equilibrar la ecuación), pero parece, en el caso USA, que sería menos traumático que papá Estado corra con los avales que necesita el manirroto de Schwarzenegger para seguir haciendo mayor la pelota de la deuda pública californiana.
Curiosamente, cada día le veo más paralelismos a Schwarzenegger y al Zapatero español, a pesar de que la estrategia ante la crisis es radicalmente opuesta (neoliberalista vs socialista). Ambos dirigen un país con graves problemas de insolvencia e imposibilidad de equilibrar la ecuación de marras. Parece impensable que los EE.UU. permitan el colapso de California, pero no me resulta tan inverosímil que la UE deje a su suerte a los países con un gran desfase entre G e I. La ecuación de los PIIGS se podría equilibrar inyectando I desde los países ricos de Europa, desde luego, pero es evidente que el patriotismo de la UE no alcanza las cotas del norteamericano. Por supuesto, la opción de permitir una política monetaria independiente en la UE es algo difícil de imaginar, pero que encajaría muchas piezas del rompecabezas y equilibraría la ecuación. Sin embargo también se hace incluso más difícil de imaginar que los países ricos de la UE paguen y avalen sin rechistar la quiebra de unos Estados que, hace tan sólo pocos años que abandonaron sus versátiles divisas y entraron en la unión monetaria sacando pecho virtual.
Krugman ya advirtió a Zapatero hace cuatro meses que la Unión Europea es como si no existiera. O sea, que avisa que no cabe esperar ayuda por su parte porque, de hecho, es una insititución fantasma a efectos de coordinar medidas excepcionales. Esto, añadido a la incapacidad para devaluar la moneda debido a la militancia en la unión monetaria, hace que (como dijo en su blog) estar en la eurozona no garantice poder superar la crisis ni una mejor perspectiva, sino al contrario. A España, Italia, Portugal, Irlanda y Grecia seguramente les resulte más complicado el panorama.
De momento Schwarzenegger ha escrito la carta a los reyes magos (Obama) suplicando el rescate por parte del Estado norteamericano. Zapatero le ha copiado la carta pero el verdadero drama, para España y el resto de PIIGS, es que no hay dónde enviarla. Mientras tanto, la ecuación se va grabando a fuego en nuestras cifras macroeconómicas. Y las ecuaciones matemáticas son verdades que no entienden de política ni de dramas sociales.
El eterno dilema: ¿La bolsa bate a la renta fija a largo plazo o por el contrario el poder del interés compuesto es imbatible? Todos hemos oído y leído vehementes defensores de uno y otro lado. Son como maneras distintas, y sin embargo integristas, de vivir las inversiones. Como casi siempre, la verdad no la encontraremos en blancos y negros, sino en grises vistos con perspectiva:
Después de ver este video del WSJ tan simple y naif, creo que estamos más próximos a encontrar una respuesta al dilema: Los datos pasados son simplemente insuficientes para determinar con rigor y certeza qué estrategia nos va a dar mayor éxito financiero en el futuro. Sería demasiado fácil. Pero hay algo que este video y la mayoría de discusiones acerca de la inversión en RF y RV olvidan cuando hablan de plazos, y es algo tan obvio y sin embargo tan vital como nuestra vida inversora, de la que ya hablamos allá por el primer trimestrte del 2008 en Kaizen: El control de calidad de nuestras inversiones. De nada nos va a servir la estadística (suponiendo que fuera fiable y suficiente, que no lo es), más allá de nuestra vida inversora. Y ésta puede ser tan breve como el medio, el corto o el cortísimo plazo.
Creo que la frase que expresa mejor este concepto es la que escribimos en nuestro artículo titulado RF vs RV: "La vida inversora no es más que pequeños segmentos de gráficos a muy largo plazo." Y ahí cabe todo, incluso arruinar dicha vida inversora en la dirección correcta. No hay segundas oportunidades, tenemos un único tren inversor en nuestra vida. Y nadie sabe cuánto va a durar su segmento en un gráfico de 150 años de dudoso rigor. A partir de aquí que siga la discusión vehemente de quién bate a quién. Aunque seguramente todos seamos batidos por nuestra propia prepotente ignorancia, que nos hará buscar fórmulas para evitar el esfuerzo de realizar el balance vital de nuestra vida inversora.
Siguiendo con el tema del oro, que parece que genera bastantes opiniones contradictorias, vamos a publicar a continuación un comentario de ManuelMad a nuestros anteriores artículos de La Febrícula del Oro (primera parte y segunda parte). Un artículo con reflexiones muy interesantes sobre la idoneidad del oro como refugio inversor. Éste es el texto completo:
"Son los momentos de incertidumbre económica donde vuelve a aparecer el recuerdo del oro. La estabilidad monetaria que dio el patrón oro clásico está muy presente en los inversores y ahorradores de medio mundo que ven como las autoridades monetarias hacen juegos de magia con su dinero. Desde que se abandonó la Bretton Woods -lo poco que quedaba de patrón oro- los inversores y ahorradores han creído o han sentido que la mejor cobertura frente a los desaguisados de sus autoridades era el metal amarillo. Quiero analizar con detalle este hecho, porque me parece de suma importancia. Primero quiero mencionar muy por encima que propiedades hicieron al oro como mejor dinero de todos los tiempos, y segundo lo que más nos interesa como inversores o gestores patrimoniales, es el concepto de liquidez y como el oro es el bien más líquido en una economía. Por lo tanto, acabaremos diciendo que el oro no es una inversión, si un patrón monetario -el mejor de todos los tiempos- y en última instancia es una garantía de liquidez.
No me extenderé en porque el oro es la mejor forma de dinero posible, porque no es el objetivo del artículo, pero podemos decir que el oro tiene óptimas propiedades para ser dinero: su escasez relativa, su homogeneidad, su maleabilidad, ductibilidad, su enorme divisibilidad, su facilidad de transporte, almacenamiento y conservación. Podemos afirmar rotundamente que cumple estos requisitos para ser un buen patrón monetario.
Ahora llega la que creo, es la parte más interesante del artículo, que es la pregunta de ¿por qué el oro es el bien más líquido de la economía? Este es un tema que la mayoría de economistas de las principales corrientes del pensamiento han olvidado y se han entregado plenamente a matematizar riesgos con variables de difícil estimación. Para saber porque el oro es el bien más liquido, debemos remontarnos a las teorías marginalistas de Carl Menger, Walras o Jevons, que sentaron las bases de la revolución marginalista. Diremos que la utilidad marginal de un bien decrece al aumentar su disponibilidad y crece al reducirse su disponibilidad. Es la demostración de porque los diamantes cuestan más que el agua, a pesar de que el agua sea un bien necesario para la vida y los diamantes no.
Entonces basándonos en este concepto, podemos decir que un bien es más líquido que otro cuando su utilidad marginal disminuya más lentamente. El bien más liquido de la economía sería aquel que tuviera una utilidad marginal constante, cosa que es imposible, pero podemos afirmar que el oro es el bien cuya utilidad marginal disminuye más lentamente. El concepto de liquidez se puede definir en dos dimensiones: una inter espacial, es decir, diremos que un bien es muy líquido cuando su utilidad marginal disminuya poco a poco conforme se incremente su cantidad; y de forma inter temporal, es decir, un bien es muy líquido cuando su utilidad aumenta poco a poco conforme se reduce su cantidad.
Esto debería hacer reflexionar tanto a inversores como a gestores de los riesgos de liquidez que toman en sus pool de activos. La crisis que estamos sufriendo actualmente en parte es debida por el abandono intencionado o no de estos conceptos, tanto por agentes individuales como por los agentes institucionales. La banca debería saber los riesgos que trae invertir a largo y endeudarse a corto, y más aún, sobre activos totalmente ilíquidos que a la hora de liquidación sufren importantes descuentos. La pirámide invertida de John Exter muestra claramente este concepto. Las actuales posturas sobre determinación de riesgos deberían ser meditadas y depuradas.
Entonces, una vez comentado esto, ¿podemos decir que el oro es el mejor refugio ante la inflación? La respuesta a estas alturas debería ser un NO rotundo. Primero porque el proceso de inflación orquestada por los bancos centrales en base a la expansión crediticia, beneficia más a unos que a otros, con lo cual determinados sectores pueden dar perfectamente rentabilidades superiores a la inflación y segundo y el más importante, no hay mejor refugio que tener un pool de activos invertidos en valor. Aquí es donde entra el Value Investment y nuestro amigo Benjamin Graham. No hay mejor refugio que una empresa de maquinillas de afeitar que utiliza más de medio mundo todos los días, no hay mejor refugio que tener una empresa que lleva haciendo el mejor champú para niños toda una vida y que incluso lo utilizan los adultos, no hay mejor refugio que aquel refresco que lo puedes encontrar en donde ni siquiera hay agua.
Efectivamente, queridos lectores, ese es el mayor refugio frente a la inflación que podemos tener. Debo aclarar aquí, que para todos aquellos de vosotros que vayáis a leer a Graham en The Intelligent Investor, tengáis especial cuidado en el capítulo donde habla sobre cómo protegerse de la inflación. Pero su esencia es la correcta, invertir en acciones ordinarias.
El oro como inversión solo tendría su lógica como última garantía de liquidez en un proceso de destrucción monetaria, es decir, ante una hiperinflación, ya que como hemos visto antes, es el bien más liquido de la economía y por ello, sufre menos descuento a la hora de liquidarlo.
La conclusión que el lector debería llevarse después de leer este artículo, es que la mejor forma de protegerse, es la inversión en valor, el oro ha sido y será el mejor patrón monetario de todos los tiempos y los que lo defendemos seguiremos en la brecha para devolver la soberanía al ahorrador y al consumidor de bienes y servicios. Pero debemos tener claro que son dos cosas totalmente diferentes."
ManuelMad
A todo ello, me permito añadir que mientras mantengamos la esperanza en el Sistema, el componente especulativo del oro debe ser nuestra principal motivación. Si por el contrario perdemos toda esperanza, lo de menos será si el precio del oro sube o baja, ya que será un patrón monetario sin moneda. Y ya se sabe: Donde hay patrón, no manda marinero.
Se ha comparado mucho el oro con las acciones. Aunque puede ser no significativo, hay un ejemplo que se repite mucho. En noviembre de 2005, Rick Munárriz de Motley Fool.com plantea la cuestión de si representa una mejor inversión una acción de Google o una onza de oro. En ese momento, ambas estaban a alrededor de 700 dólares. El 4 de enero de 2008, una onza de oro superó el precio de la acción de Google por un 30,77%. Al final del año, Google cerró 2008 en 307,65 dólares la acción, mientras que el oro cerró el año en 866 dólares la onza.
¿De que depende el valor del oro?. Actualmente, el precio del oro es, en última instancia, determinado, como tantos productos, por la oferta y la demanda. Pero, a diferencia de la mayoría de los demás productos básicos, el acaparamiento y la eliminación juegan un papel mucho mayor en afectar el precio, porque la mayoría de las minas de oro siguen existiendo, y pueden incrementar su producción en función del precio.
Pero dada la enorme cantidad de oro almacenado, en comparación con la producción anual mundial, que es pequeña, el precio del oro está principalmente afectado por los cambios en el sentimiento, más que cambios en la producción anual. La demanda mundial de oro no satisfecha por la producción acaba siendo satisfecha por la venta de los bancos centrales y el Fondo Monetario Internacional, que a finales del 2004 tenían el 19% del oro. El Acuerdo de Washington sobre el Oro (WAG), firmado en septiembre de 1999, limita las ventas de oro por sus miembros (Europa , Estados Unidos, Japón, Australia, el Banco de Pagos Internacionales y el Fondo Monetario Internacional) a menos de 400 toneladas al año.
Otros Bancos Centrales son compradores. Por ejemplo, a principios de 2006, China, que sólo posee el 1,3% de sus reservas en oro, anunció que estaba buscando maneras de mejorar el rendimiento de sus reservas oficiales. Algunos especuladores tienen la esperanza de que esto sea una señal de que China podría convertir algunos de sus reservas en oro, en línea con otros Bancos Centrales.
Los inversores en oro que utilizan el análisis fundamental, generalmente analizan la situación macroeconómica, que incluye los indicadores económicos internacionales, tales como tasas de crecimiento del PIB, la inflación, los tipos de interés, la productividad y los precios de la energía. Asimismo, cabe analizar también la oferta mundial de oro al año frente a su demanda.
La demanda de oro global se disparó un 38% en el primer trimestre de 2009. Hace tres años, la demanda de oro como inversión sólo fue del 10% de la demanda de oro global, y hoy es más del 30%. Eso es un aumento muy significativo en la demanda de inversión.
El problema es, sin embargo, como se apuntaba antes, que el precio de oro cambia, muchas veces, en función del sentimiento de seguridad en otras monedas y no sobre la situación macroeconómica “per se”. Se podía encontrar libros hace más de un año que predecían el fin del euro y el dólar y la supremacía del oro. O familias que invertían en francos suizos por el respaldo de las reservas en oro del Banco Nacional de Suiza (que, por cierto, ha sido uno de los grandes vendedores de oro) Por ello, si bien la producción de oro es poco probable que cambie a corto o medio plazo, la oferta y la demanda privada son muy líquidas y sujetas a cambios rápidos, a diferencia de casi todas las demás mercancías.
No debemos olvidar que si al oro le quitamos su fuerte componente especulativo, los niveles actuales son, probablemente, ya muy altos. Y la relajación paulatina del riesgo sistémico, que no de la crisis, está en el horizonte. La capitalización de la banca mundial (lenta y dificultosa) es un proceso prioritario y ya iniciado por los más capaces, a pesar de que aún hemos de ver los esqueletos de muchas entidades yaciendo a ambos lados del camino. En un escenario de banca recapitalizada y los Estados más fuertes no quebrados, con inflación y sin ella, el riesgo sistémico desaparecerá. No existe ningún histórico en el que fijarnos con un panorama como el descrito. Pero la relajación o desaparición de los factores que fortalecen el “flight-to-quality” del oro, debería ser determinante para su reversibilidad. Como siempre, el ingrediente secreto consiste en saber cuándo.
Disclosure: Estratégicamente, ni cortos ni largos...
A continuación publicamos un artículo del que va a ser un colaborador habitual del blog: El abogado y profesor del IESE, Salvador Trinxet, que también colabora estrechamente con Cluster Family Office en temas de fiscalidad internacional:
En un interesante artículo redactado por Graham Summers en Seeking Alpha sobre el oro en periodos inflacionarios y deflacionarios. Partiendo de la incertidumbre actual acerca de si el mundo encarará tiempos un ambiente de alta inflación (teoría sostenida por Summers) o deflación, es interesante estudiar como los productos de inversión se comportan en un escenario y en el otro.
Lo que Summers descubre no es que el oro repunta cuando el dólar baja (la correlación de .28 que aporta Scott Reamer de Vicis Capital no es realmente decisiva), ni su papel como refugio de riqueza (si el dólar se colapsa, el oro se recuperará debido a la búsqueda de refugio por parte de inversionistas, independientemente de la correlación existente entre el oro y el dólar), sino su valor refugio aún durante períodos de deflación.
Para llegar a esta conclusión, Summer se apoya en el libro “The Golden Constant” (La Constante Dorada) de Roy Jastram. Este autor realizó un estudio de la evolución del oro a lo largo de un período de 416 años en la historia de Inglaterra (de 1560 a 1976). Su conclusión no es sólo que, históricamente, el oro ha actuado como un refugio de valor a través de guerras, pestes, y otras vicisitudes, sino que este metal precioso más bien aumentó su poder adquisitivo durante períodos de deflación. Este descubrimiento es sorprendente, ya que parecía comúnmente aceptado que el oro repuntaba con la inflación pero que caía en deflación. Pero eso no ha sido exactamente así históricamente.
Además de que las dudas sobre el valor de la divisa verde comienzan a afectar generalizadamente al gran público, la conclusión del artículo de Summers es que el oro se comportará bien en cualquier escenario futuro, sin importar si es la inflacionista o deflacionista. Si el dólar cambia y baja hasta tocar fondo, el oro se beneficiará mucho volando hacia la seguridad (flight to quality) o adoptando el rol de moneda no-reguladora.
Si nuestros lectores nos lo permiten, queremos profundizar un poco más sobre la idoniedad de la inversión en oro.
Es cierto que durante siglos, las personas han utilizado el oro como reserva de riqueza y como un seguro contra las fluctuaciones, la depreciación del papel moneda y otros riesgos macroeconómicos y geopolíticos. Quizás ningún otro mercado en el mundo ha tenido el atractivo universal del mercado del oro. A través de acciones en empresas con minas de oro, ETFs y otros instrumentos financieros basados en oro, cualquiera puede invertir en Oro. Si se desea el oro físico, una empresa alemana, T G–Gold-Super-Markt, pretende emplazar máquinas expendedoras en 500 lugares. La primera expendedora, de forma experimental, ha sido instalada en el aeropuerto de Frankfurt (foto superior). En Suiza es posible comprar lingotes en las oficinas de correos.
Los manuales señalan una y otra vez que el éxito de la inversión se relaciona con la diversificación y la gestión de riesgos. Aquello de “no poner todos los huevos en la misma cesta”. Parece claro que una saludable cartera de productos debe incluir una amplia gama de activos. Pero lo que no es tan claro es determinar qué cantidad debe destinarse a cada clase de activo. Algún especialista en oro, como Mark O'Byrne, consideran que un inversor debería destinar el 10% de su patrimonio líquido a inversiones relacionadas con el oro. Pero es que hay tantas formas de inversión en oro que, en principio, debería satisfacer, en función de la escogida, tanto a un especulador, un inversor o un ahorrador, como a quien tiene un horizonte temporal de inversión a corto, mediano o largo plazo.
Incluso algunos sostienen que, de la misma manera que el hogar familiar no debería considerarse como una inversión en sí, el oro físico (lingotes) no es una inversión, sino una especie de póliza de seguro y que no debería ser objeto de comercio, sino el fundamento del patrimonio familiar. ¿Es eso cierto?
Es habitual que el ser humano tenga una percepción de la realidad distorsionada. Somos así de subjetivos e influenciables, qué le vamos a hacer. Y cuando en los medios económicos se habla constantemente del miedo inflacionista y preparamos nuestras inversiones de modo que una hiperinflación inminente no nos mereme aún más valor a nuesrtos patrimonios, a menudo olvidamos mirar a nuestro alrededor.
Si lo hacemos con perspectiva, lo que podremos ver es un desolador escenario deflacionista. No hay prácticamente ni una sola cifra macroeconómica expansionista, y casi todos los ratios son inferiores a cero. PIB, IPC y empleo son tres cifras muy significativas de lo que ocurre en estos momentos en casi todo el mundo. A continuación podemos ver el gráfico de los cambios en las nóminas de los EE.UU. a 3 meses expresados como ratio anual:
Si tenemos en consideración que la inflación suele ser inferior a la cifra de la revisión salarial, parece claro que este 2009 ha entrado de cabeza a la deflación. ¿Por qué las cifras oficiales de IPC son menos deflacionistas? Pues porque los ítems que ponderan más y que dependen del Estado se están inflacionando a marchas forzadas para evitar una caída libre de los precios. Sólo la inflación de primera ronda, provocada por un aumento del crudo, que nos apuntilló el pasado verano, puede maquillar la caída de precios que ya asoma por la esquina. Y esta deflación viene para quedarse mientras las inyecciones gigantescas de dinero no colmen los pozos sin fondo de la deuda creada. Sólo cuando eso suceda, veremos crecer la inflación que posiblemente se convierta rápidamente en hiperinflación. Podéis ver la simple pero útil explicación de la inflación de Ethan Block:
Es vital darse cuenta de la importancia de invertir correctamente también en épocas, como la que estamos empezando a vivir, en las que la deflación aumenta el poder adquisitivo de nuestros activos. Pero ojo, sólo aquellos activos que estén a salvo de la pérdida de valor. Y este concepto es importantísimo, como nuestros clientes saben bien. Estamos ante una época en la que realizar nuestras inversiones y estructurar nuestro patrimonio de forma correcta y bien asesorada, tendrá efectos multiplicadores en los próximos años. Pero lamentablemente también sucede al revés, y de hecho la muy pocos patrimonios estén sabiendo quedar al márgen de la pérdida de valor. La mayoría se refugian mentalmente en la búsqueda del fin de esta pesadilla para que todo vuelva a ser como antes. Pero lo que muchos no quieren admitir es que lo de antes fue un sueño.
Las estrategias para gestionar un patrimonio en deflación e inflación son lógicamente muy distintas, y es letal no saber distinguir la decisión correcta en cada momento. Las inyecciones de dinero por parte de los Estados (máquinas de hacer dinero, pero no de ganarlo) llevan tantos ceros a la derecha que parece que la deflación tenga los días contados. Pero probablemente la hiperinflación no esté tan cerca como algunos piensan. Y para inundar el desierto hará falta mucha inyección y durante más tiempo del que algunos creen. Hoy por hoy el mundo está en deflación, con todo lo que ello significa, y con una oportunidad excepcional bajo el brazo para que nuestro patrimonio progrese espectacularmente.
WTC, el símbolo capital del poder y la riqueza financiera y empresarial.
Si el centro neurálgico del poder empresarial con las mayores y mejores multinacionales ha desaparecido, ¿qué no lo podría suceder a nuestro patrimonio que es infinitamente más vulnerable?
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