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miércoles, 29 de abril de 2009

Carola se va a enfadar.

Pues eso, que Carola se va a enfadar cuando vea que os cuento lo que me dijo el otro día a través del correo electrónico, pero es que si no lo digo reviento porque estas cosas me ponen furioso.



Hace ya muuuucho tiempo que Carola y yo tenemos acaloradas conversaciones sobre el mundo de la banca, las entidades, etc. Siempre la he animado para que salga del lado oscuro y a veces cuando creo que ve la luz se vuelve a cerrar como una ostra. En el fondo le da miedo, yo le entiendo, después de muchos años en una entidad acabas creyendo todo lo que te dicen desde dentro y cuando alguien desde fuera te hace dudar se te tambalea todo.

Os quiero explicar que Carola es una mujer muy inteligente y atractiva, que es una asesora de Banca Privada de una entidad española en Barcelona. La conocí una de esas mañanas soleadas de Barcelona en uno de esos edificios altísimos de cristal a través de los que se puede saborear con la vista la Barcelona de azoteas y cúpulas con el azul/verde del mar al fondo.

Asistíamos ambos a una de esas presentaciones de un nuevo aterrizaje de una gestora de fondos extranjera en el mercado español. Llegué, como siempre, justito de tiempo y tuve que sentarme en la única silla vacía, lógicamente en la primera fila, siempre la última fila que se llena es la primera. Suele haber en esta primera fila unas cuantas sillas reservadas para los organizadores y el resto se quedan siempre vacías esperando a los rezagados como yo…o como Carola. Aún no había reparado en ella cuando empezó a hablar el moderador haciendo las presentaciones, fue entonces cuando me giré..



…, me quedé con la boca abierta al tiempo que le decía:

“Justito…siempre llego justito de tiempo..”

Ella me sonrió:

“..si, yo también acabo de llegar..”

Fue totalmente en mi imaginación pero yo vi como su oscura melena se mecía al viento dentro de la sala de presentaciones y como sus ojos verdes se posaban en los míos solo un instante para después dirigirse al moderador que seguía con las presentaciones de los ponentes. Su traje chaqueta de exquisito corte no ocultaba una bonita y esbelta figura.

Yo ya no atiné con la presentación de la nueva gestora extranjera de fondos en el mercado español y la proximidad de las dos sillas me producía la sensación de que se había estropeado el aire acondicionado del edificio. Menos mal que contaba con la ventaja de que la gestora extranjera ya era conocida por mi y mis colegas pues había sido ya objeto de análisis en nuestro Family Office y solo teníamos el interés en saber si había alguna novedad que pudiera ser del interés de alguno de nuestros Clientes, así que si al volver al despacho en mi explicación de la presentación se me escapaba algo de una melena al viento mis colegas no me echarían a los leones.

Desde aquel día Carola y yo hicimos buenas migas. En el cóctel de cortesía posterior a la presentación yo me había quedado en una silla haciendo los deberes, mirando todo el material que nos habían repartido, haciendo anotaciones y Carola se acercó. Se rió deliciosamente cuando le expliqué mis problemas con el aire acondicionado del edificio y mis lagunas de atención en la presentación, ella me prestó sus anotaciones y me acompañó a aclarar algunas cosas con los ponentes.

Y así hasta hoy. Cuando hemos quedado para tomar un café o hemos coincidido en algún evento profesional siempre hemos acabado igual, ella siempre defendiendo la postura de su entidad y yo sin conseguir hacerla salir del lado oscuro.

Por eso que se va a enfadar cuando lea el blog porque se que nos sigue, además un día le invité a las oficinas de nuestro Family Office para que las conociera y conociera a los profesionales con los que trabajo y sé positivamente que se quedó muy impactada porque después fuimos a tomar un café en la esquina y estuvo muy callada.

Así que después de explicaros todos estos antecedentes os transcribo una parte del significativo mensaje que me envío Carola hará ahora casi un mes:

“Hola Sherpa, como os va por el Family Office con la crisis? Yo me paso todo el día yéndome a tomar un café o a hacer gestiones absurdas cuando veo entrar a un cliente por la puerta del banco..."

No te enfades Carola, lo dejo ahí.

lunes, 9 de marzo de 2009

Consignas bancarias II.

Hace unos días llegó un comentario a nuestro artículo titulado "Consignas bancarias" que por su contenido hemos preferido publicar y responder en forma de artículo. Se trata de un comentario que quizá represente la opinión de bastantes de nuestros lectores. Y por ello queremos darle visibilidad, tanto al comentario como a nuestra reflexión al respecto. Este es el texto que nos envió DJ:
"Muy interesante el post, quizás por las pistas, cada vez más claras y numerosas, que nos vais dando y los elementos sobre los que nos llamáis la atención para que los tengamos en cuenta a la hora de diseñar nuestra estrategia y nuestro balance vital, como decís vosotros.

Si me permitís, en relación con vuestras críticas a la banca, creo que no es necesario vuestro ataque constante al sector ni vuestra defensa a ultranza de los asesores independientes. Las generalizaciones nunca han sido buenas y, al final, acaban pagando justos por pecadores. Desde mi punto de vista, hay buenos y malos profesionales en todas partes, dentro de la banca y fuera de ella, no tenéis más que mirar a vuestro alrededor, allá por donde vayáis. ¿O es que todos vuestros compañeros de clase eran igual de buenos? ¿O es que todos los Family Offices son igual de recomendables? ¿O es que todos los equipos de trabajo en los que habéis participado han sido ejemplares? Si así fuera, no habría lugar para la diferenciación, ni para la especialización, ni para la aportación tan personal que hacen algunos profesionales.

Dicho esto, que espero que no os haya molestado leer y que espero que os toméis de forma constructiva, yo me centraría más en vuestras virtudes, que las tenéis y, a veces, nos las queréis mostrar, y no tanto en la crítica y en los defectos de los demás, en este caso la banca y todos los que trabajan en ella o trabajaron alguna vez y están desde hace algunas semanas buscando trabajo, como muchos otros. Por la misma regla de tres, podríamos hablar también del sector inmobiliario y los que trabajan aún o trabajaron alguna vez en él y así con todos los sectores en los que hayamos visto o padecido directamente malas situaciones, personales o profesionales, alguna vez. ¿Telefonía móvil, quizás? Estad tranquilos por los clientes, presentes y potenciales, solos o con ayuda de otros, en el ejercicio de su libertad, y más ahora tal y como está la economía, seguro que saben elegir, dónde tienen que ir y qué tipo de asesor les interesa más, llegado el caso.

Y que os quede clara una cosa. No trabajo en la banca, ni lo he hecho alguna vez, ni tengo pensado hacerlo en el futuro. Simplemente, echo en falta a veces una actitud más constructiva, a partir de lo que sabéis hacer bien vosotros, de las aportaciones que nos podáis hacer, del valor que podáis añadir a lo que ya existe y está al alcance de muchos y queráis compartir de forma altruista a través de vuestro blog, como nos decíais, sin necesidad de prestar tanta atención, la justa, a lo que hacen, según vosotros, y a veces con razón, mal los demás. Sólo es mi opinión."

DJ
Lo primero que quiero es agradecerte muy sinceramente tu comentario, DJ. Los que escribimos en espacios públicos como puede ser este, necesitamos de esos feedbacks para resituarnos y saber si realmente nuestros lectores están recibiendo los mensajes que queremos y creemos enviarles. No siempre es así, evidentemente. A veces, como es el caso, queremos decir unas cosas y se nos entienden otras. Y si el malentendido es mayoritario, no hay duda de que el error lo comete el emisor y en lugar de malentendido deberíamos llamarlo malexplicado.

Vamos a ver si soy capaz de expresar nuestro sentimiento. No queremos machacar a la banca ni realizar ataques constantes, ni mucho menos defender a los asesores independientes. Entre los unos y los otros hay buenos y malos profesionales. Y también malísimos. No estamos ante una dicotomía entre buenos (asesores independientes) y malos (banqueros), en absoluto. Ni siquiera tenemos conciencia de haber defendido consistentemente a los asesores free-lance.

No deberíamos confundir asesores independientes con multi family offices, ya que los primeros suelen cubrir sólo parcialmente las necesidades de un patrimonio (asesores financieros, brokers inmobiliarios, asesores fiscales, abogados, gestores administrativos, consultores, etc...). En cuanto a los multi-family offices, tengo que decir que hay mucha distorsión y pseudo-profesionales que se apuntan al carro del simple y vacío márketing. Nunca hemos caído en el corporativismo y jamás hemos dudado en hacer autocrítica constructiva. Los MFO derivados de banca, en su mayoría pecan de los mismos errores y desviaciones que las bancas privadas: Falta de independencia y desprecio o falta de atención competente por el patrimonio no financiero, así como por los servicios extra bancarios. Por su parte, los MFO derivados de bufetes de abogados suelen sufrir de defectos opuestos, es decir: Sobredimensión de los servicios jurídico legales con estructuras mastodónticas innecesarias y caras; y poca atención competente a otros tipos de activos como son los corporativos, inmobiliarios o financieros, aunque éstos útlimos los suelen pseudo-cubrir mediante fichajes procedentes de banca, a la que siguen comercial y espiritualmente vinculados la mayoría de ellos. Personalmente prefiero los MFO derivados de SFO (Single Family Office), es decir, profesionales multidisciplinares que han cubierto las necesidades de un patrimonio unifamiliar y que derivan su actividad y servicios hacia un despacho profesional que acepta y atiende multi-clientes con patrimonios medios y menores. Este origen permite que los criterios comerciales puedan obviarse circunstancialmente en este tipo de empresas. Tenemos constancia de alguno en España, y entre ellos nos incluímos. También ofrecemos en nuestro caso concreto la creación ad hoc de Single Family Offices "llaves en mano" para patrimonios mayores que aún no dispongan de su propio SFO.

En cuanto a la banca, te diré que en ella existen grandísimos profesionales, éticos y honestos. Pero no debemos olvidar que trabajan por y para un objetivo prioritario y principal: Los intereses comerciales de la entidad que les paga el sueldo y que les hará progresar económica y profesionalmente en el tiempo. Los buenos profesionales, competentes y honestos, jamás podrán anteponer los intereses de sus clientes a los de la entidad para la que trabajan. Podemos decir que sólo de forma totalmente secundaria velarán por los intereses de sus clientes, de forma siempre subordinada al interés del banco. Cuanta mayor satisfacción le den al cliente, más clientes tendrá la entidad, pero sin descuidar en absoluto la cuenta de explotación por cliente. O sea que de nada sirve tener muchos clientes si no generan beneficios para el banco. Y bajo esa norma primordial se mueven todos los resortes corporativos y mecanismos comerciales dentro de un banco. Los benchmarks comerciales mínimos a cumplir por los empleados de banca han sido y son asfixiantes, y nunca son compatibles con los intereses del cliente. La pregunta es ¿qué puede hacer la ética y la honestidad del profesional de banca bajo esa presión? Mucho. Es decir, puede mantener su integridad o entregarse en brazos de la comercialización indiscriminada y la búsqueda de la progresión profesional personal dentro de la entidad. Si un profesional de banca genera mayor beneficio y obtiene mejores cifras que su compañero, el banco le premiará con mayores incentivos económicos y su progresión en el organigrama será mayor. Es un sistema perverso (como tantos otros) en el que los puestos directivos son alcanzados por los que han sido capaces de generar mayores beneficios para la entidad, y el bucle se repite y retroalimenta en un efecto cluster negativo evidente. No queremos machacar a ningún profesional de banca, simplemente queremos evidenciar que en la mayoría de casos sus intereses sólo coinciden con los de sus clientes por pura casualidad. Y desde nuestra posición como Multi-FO vemos las terribles consecuencias que sufren quienes han confiado sólo en ellos, especialmente en tiempos tan difíciles como los actuales.

Raramente encontraremos un relación win-win entre los bancos y sus clientes. Y la prueba es que con nuestra intervención siempre, y digo siempre, esta relación mejora en favor del cliente a corto plazo. A medio y largo plazo se suele conseguir además una verdadera relación win-win, puesto que cuando el banco acepta que debe ganar menos con ese cliente suele llegar la compensación vía aumento de volumen. Es decir que el banco va a cambiar "tasas por masas", ya que nuestros clientes ven crecer y/o transformar su patrimonio en favor de un aumento de los activos financieros, incluso a corto o medio plazo. Cuando los profesionales de banca llegan a comprender esto y también nuestra figura como FO, se relajan y el trabajo conjunto es mucho más agradable y productivo para ambas partes, Cliente (FO) y banco. En muchos casos se sinceran off the record envidiando sanamente nuestro trabajo. Chapeau por estos profesionales de banca, honestos y competentes, que los hay y muchos. Da gusto trabajar con ellos, a pesar de las barreras insalvables que separan la esencia de su trabajo y del nuestro.

Lamentablemente otros banqueros son materialmente incapaces de comprender nuestro trabajo, a pesar de que se esfuerzan en ello (o no). Su historial personal y contaminación profesional se aleja demasiado de los conceptos que maneja, o debe manejar, un FO. Como comprenderéis, en muchos casos la mediocridad y/o la miopía comercial impiden que algunos banqueros se aparten de su querencia a exprimir a sus clientes y jamás nos llegan a ver como unos colaboradores o representantes productivos de los clientes. En esos casos, que los hay más frecuentemente de lo que sería deseable, es cuando solemos encontrar situaciones dramáticas. A nuestro despacho llegan muchos casos que van incluso más allá de la falta de ética y honestidad bancaria. Quizá sea la propia deformación profesional, fruto de lo que vemos en el día a día, que nos lleva a escribir de forma excesiva, generalizada e incluso injusta denunciando las malas praxis y los casos que nos abren las carnes. Nuestras disculpas por ello. Sólo intentamos que nuestros lectores estén atentos y tomen conciencia de que estas cosas ocurren a diario. Vemos constantemente malas elecciones en cuanto a asesores se refiere, tanto en banca como fuera de ella (por supuesto pagando por ello ya que si no se paga, la elección es habitual y esencialmente ajena o incluso contraria a los intereses del inversor, con la excepción del asesoramiento puramente filantrópico, claro). Como tú bien dices, "en el ejercicio de su libertad", algunos eligieron mal y en consecuencia el complicado escenario económico actual se ha llevado gran parte del patrimonio que tenían hace tan sólo un año o dos. No es nada fácil, y sólo pretendemos contribuir a que los casos que nos llegan constantemente sean sólo lamentables excepciones en el futuro.

DJ, te reitero mi agradecimiento por tu comentario, porque nos permite saber lo que realmente transmitimos y no lo que creemos transmitir. Espero sinceramente que hayamos aprovechado esta oportunidad para puntualizar y disculparnos por los excesos cometidos en nuestro afán por denunciar prácticas, que se deberían haber evitado a tiempo y que jamás se deberían haber producido.

P.D. Hemos querido ilustrar este artículo con unos cuantos chistes sobre financial advisors, para desdramatizar un poco y reírnos todos de nosotros mismos.

martes, 3 de marzo de 2009

Reequilibrio y rentas inmobiliarias.

¿Qué le ocurre a un banco al que más de un 15% de todas sus hipotecas han caído en negative equity? Es decir, que el importe de los créditos hipotecarios pendientes superan el valor actual de los inmuebles que los garantizan, creándose así un tremendo agujero en sus balances. La respuesta quizá sea tabú, pero a la vez lógica: Esos bancos necesitan ayuda externa urgente para mantenerse a flote.

En esa situación se encuentran entidades como el grupo Lloyds y HBOS, aunque me temo que habrían muchas más que las declaradas si se actualizaran las tasaciones de los inmuebles con rigor y realismo. Lo peor de todo es que esa situación empeorará y mucho, ya que los precios inmobliarios seguirán cayendo fuertemente. No puede ser de otro modo. Los crecientes embargos no van a ser guardados en el armario de los fiambres porque las entidades necesitan transformarlos urgentemente en dinero. Por lo tanto saldrán al mercado multiplicando así la oferta inmobiliaria. Y cuando eso sucede, los precios sólo pueden ir en una dirección. Os recomiendo releer este artículo del pasado noviembre titulado "Invertir en Recesión y Depresión", porque es tan vigente como el primer día, a pesar de haber transcurrido 4 meses.

A pesar de esa evidencia (si es que podemos considerar evidente alguna consecuencia futura en Economía), hay muchos propietarios sin agobios crediticios que se niegan a vender y evitar así minusvalías futuras. Y la motivación oficial que les lleva a no querer vender sus inmuebles es su actual rendimiento vía alquileres, puesto que casi todos convienen ya en que las plusvalías inmobiliarias están demasiado lejos en el horizonte como para influir en esa decisión. Si calculamos el rendimiento obtenido vía alquileres utilizando el valor real de mercado que hoy conseguiríamos mediante la venta, en muchos casos los rendimientos superan el 8%. Sobre el papel diríamos que se trata de inversiones inmobiliarias más que correctas y que no sería fácil encontrar alternativas financieras seguras para conseguir esas cifras. Pero cuidado, debemos tener en cuenta todos sus riesgos. Tal y como dijimos en "Doctor, tengo inmuebles ¿es grave?": En el escenario depresivo actual, la probabilidad de que el inmueble quede vacante o de que suframos morosidad, aumenta y mucho. Habrá que hilar muy fino para poder dormir tranquilos a medio plazo con el inquilino que ocupe nuestros inmuebles y que nos debe mantener las rentas. Su negocio y/o economía doméstica probablemente se vaya a ver afectado también por la crisis, dificultando así su continuidad como arrendatario, o al menos como inquilino solvente. También debemos ser conscientes de que aumentará la oferta de inmuebles en alquiler: Inversores que compran propiedades pseudo-gangas para alquilar y generar rentas (peligrosa práctica en mercados bajistas si no son inmuebles absolutamente primes), segundas y terceras residencias cuyos propietarios necesitan alquilar y que hasta ahora se mantenían para uso propio, promociones inmobiliarias reconvertidas durante la construcción por la previsible incapacidad de venta, particulares menos acuciados por las deudas que se lanzan al mercado de alquiler a la espera de que los precios de venta alcancen de nuevo el valor en el que mentalmente se anclaron, además de los que salgan al mercado de alquiler después de procesos de embargo bancarios en orígen.

Por supuesto el valor de venta también caerá. Y podremos en el futuro realizar todavía algún calculo de rentabilidad, mezcla del avestruzamiento y de una visión anclada en la Disneylandia de donde venimos, si nuestro inquilino sigue pagándonos aún una renta como las actuales, mientras el precio vaya cayendo otro 30%. Alguno quizá supere rentabilidades de 2 dígitos con espectacular facilidad. Pero no nos engañemos, esa situación será temporal e inestable y buscará su reequilibrio mediante la caída de la renta, ya que el aumento de los precios inmobiliarios no lo concebimos mientras la depresión esté con nosotros. Es un fenómeno comparable al que ha ocurrido con los dividendos de la banca (SAN.MC) respecto al precio al que cotizan sus acciones. Algo inestable, circunstancial y temporal a pesar de que en el caso de los bancos se pretende prolongar este desequilibrio para recuperar desesperadamente la confianza perdida de los accionistas.

Aún así, algunos inversores siguen comprando acciones en base a los dividendos pasados, del mismo modo como otros buscan inversiones inmobiliarias basándose en alquileres también en vías de extinción. Pero no deberían olvidar que el Universo tiende al reequilibrio y que Darwin juzgará la supervivencia de sus patrimonios sin favoritismos respecto a otros con distintos criterios de inversión patrimonial. A corto y medio plazo, cuando ese reequilibrio llegue, esos patrimonios inmobiliarios habrán disminuído casi tanto como algunas inversiones mobiliarias o como el patrimonio empresarial en tiempos de crisis. Recomendamos vívamente planificar la estrategia y la progresión patrimonial (en sus tres habituales formas: Financiero, inmobiliario y empresarial) a medio y largo plazo. Son tiempos muy difíciles para los que no lo hagan.

martes, 17 de febrero de 2009

Consultas de toda una Vida.

En lo que llevamos de año 2009 estamos recibiendo a través de este blog una cantidad significativa de consultas muy tristes desde el punto de vista de un Family Office. Guardando la confidencialidad profesional debida, os diremos que son consultas de familias desesperadas que claman algo de luz después de una sangría brutal en los ahorros de toda una vida.

Carteras en diversos bancos que les fueron vendidas (y lo que es peor, mantenidas) como renta fija muy segura. Como el tipo de activo ideal para blindar el fruto de toda la vida laboral, de esfuerzo y de ahorro. Las más perjudicadas están compuestas por acciones preferentes perpetuas, incluso por fondos o conglomerados de perpetuas, y por vulgares titulizaciones de empresas indescifrables pseudo-filiales de otras multinacionales que pusieron su nombre un día, o ni siquiera eso. En muchos casos lo que serían los famosos paquetitos de basura crediticia propiamente dicha, cuyos flamantes ratings algunos incluso conservan relativa y vergonzosamente.

De hecho hace unos pocos años se vendían indistintamente estas emisiones en el mismo segmento de riesgo que la deuda senior con vencimiento de emisores multinacionales. Y era relativamente comprensible, ya que jamás habían sufrido ni sus cotizaciones ni la solvencia de estas emisiones. Es cierto que nadie era capaz de explicar qué había bajo esos nombres anglosajones, indescifrables y técnicos. Pero qué demonios! al fin y al cabo todo el mundo invertía en productos financieros indescifrables! De hecho, el que no lo hacía quedaba relegado al analfabetismo inversor, siendo objeto de mofa por su entorno social y sobre todo bancario.

Era impensable que esa renta fija nebulosa creada por financos a demanda de inversópatas (premonitorio artículo de Junio 2007), pudiera generar pérdidas para sus tenedores. Al fin y al cabo se trataba de renta fija. Pero ahora sabemos que era tan fija como los beneficios de las entidades subyacentes (que jamás hubieramos previsto que llegasen a tambalearse), o tan fijas como la capacidad de un Ninja para pagar su hipoteca. ¿Quién iba a predecir que las entidades financieras (no sólo bancos) desaparecerían o deberían ser rescatadas masivamente; o que se concedieran créditos hipotecarios a familias insolventes de forma sistemática, masiva y perversa? Desde luego las entidades calificadoras de riesgo no, y en aquel entonces parecían La Biblia.

No se trata por lo tanto, de demonizar a los que vendieron esas emisiones hace algunos años, cuando nadie podía imaginar que pudieran convertirse en papel mojado. Se vendieron como seguras porque en aquel entonces nadie podía afirmar lo contrario. Pero a partir del verano de 2007 el mundo financiero empezó a cambiar. Y esas emisiones comenzaron a perder valor, aunque seguíamos viendolas como un producto seguro que simplemente tenía precios más atractivos. Desde entonces hasta hoy la situación de este tipo de emisiones ha cambiado radicalmente, y en el camino la mayoría de nosotros hemos dejado de considerarlas un instrumento de blindaje, un activo seguro, para considerarlas inversiones de riesgo. Eso ha ido sucediendo paulatinamente, y la afectación personal ha dependido de la cintura y agilidad de cada uno para analizar y reaccionar ante esa dramática realidad cambiante. Es aceptable que la reacción de asesores y banqueros pueda haberse producido más tarde de lo deseable, y que su supuesta formación y capacidad no haya servido para salvaguardar la mayor parte del patrimonio de sus clientes. Pero lo que sí es reprobable es que hoy aún hayan asesores y/o banqueros que sigan considerando este tipo de inversiones como renta fija segura con la que blindar patrimonio, sin haber evolucionado con la realidad.

Están permitiendo así, la muerte de la rana de sus clientes, a pesar de que algunas de estas emisiones se hayan literalmente desplomado violentamente por la propia aridez de ese mercado. Y muchos han sido incapaces de reaccionar, pero no por mera incompetencia sino por falta de honestidad consigo mismos y con sus clientes. Las consignas de las entidades para las que trabajan son, aún hoy, mantener e incluso comprar más a precios ridículos para compensar las pérdidas. Olvidando completamente el orígen y la motivación de estas carteras, que hace tiempo que dejaron de ser fijas y seguras y se están desmoronando una tras otra, llevándose por delante vidas enteras de ahorro y esfuerzo.

Las consultas recibidas no serían tan dramáticas si hace tan sólo unos meses, los gestores y asesores de sus respectivas carteras hubieran cogido el toro por los cuernos. Si hubiesen explicado que los activos en cartera de sus clientes se habían convertido, en estos tiempos convulsos y de crack financiero, en inversiones de riesgo. Incluso la responsabilidad podía derivarse hacia el colapso financiero de forma razonable, eximiendo de la misma a dichos asesores. Y aunque los Clientes les habrían recriminado por haberles asesorado mal en orígen, los argumentos de defensa de los asesores serían avalados por las circunstancias excepcionales de la crisis sistémica y también por su honestidad profesional. Pero lo realmente importante es que los activos de los Clientes se habrían salvado en una mayor proporción (a pesar de que sus rentas habrían disminuído drásticamente). Lamentablemente muchos profesionales no lo hicieron y prefirieron, prefieren aún, asesorar bajo el avestruzamiento y, lo que es mucho peor, la comercialidad.

Estas emisiones, como tales inversiones arriesgadas pueden ser una opción más para los inversores, pero siendo conscientes de su riesgo de impago de intereses o cupones, también de su riesgo de evento crediticio o incluso default y por lo tanto de su altísima volatilidad y potencial pérdida de valor.

Cuando se trata de emisiones de bancos relativamente sólidos como las propuestas por Fernan2 o Llinares, pueden suponer una inversión atractiva, pero jamás para blindar los ahorros de toda una vida. Se han convertido en inversiones de riesgo, y como tales tienen su público. Incluso las emisiones que estamos viendo en las carteras de las consultas recibidas, a pesar de ser en su mayoría emisores de dudosa solvencia en la actualidad, también podrían encontrar su sitio en una porción de cartera de determinados inversores. Pero lo dramático es que siguen configurando el 100% de estas carteras, que se diseñaron en su orígen para blindar todo el patrimonio de una familia y resguardarlo de los peligros de las bolsas.

El resultado os lo pedéis imaginar, patrimonios de trabajadores que han conseguido durante toda una vida de esfuerzo y sacrificio acumular unos centenares de miles (o incluso algún millón) de euros con pérdidas del 60, 70 e incluso 80%. Ahorros que ahora en plena vejez se han perdido sin haber querido jamás arriesgarlos. Sangrías que sus gestores y asesores no han sabido ni querido cortar a tiempo, y que aún hoy cuando una emisión tras otra deja de pagar ni siquiera los intereses, siguen con la consigna del "cuando todo esto pase ya se recuperará la par". Repito que no es recriminable que hace unos años recomendaran este tipo de RF. Pero lo que no tiene perdón de Dios es que no hayan querido reaccionar valiente y honestamente ante unos productos que hace muchos meses que objetivamente dejaron de ser adecuados para blindar patrimonios. Ese, y no otro, era su trabajo.

Para nosotros es también muy duro tener que abrirle los ojos a estas Familias. Vienen a consultar situaciones tan desesperadas que les han llevado a desconfiar del banco en que han depositado su fe y patrimonio todos estos años. Consultas a las que llegan presas del pánico por ver que los extractos de sus carteras se están extinguiendo mes tras mes. Pero no obstante quieren creer lo que les dicen sus banqueros y asesores, y no pueden creer que su futuro haya cambiado radicalmente a estas alturas de su vida, sin comerlo ni beberlo. Obviamente tampoco hay ninguna garantía de que todas estas emisiones se extingan una tras otra como ya han empezado a hacerlo algunas. Por lo tanto la pregunta del millón que deben hacerse estas Familias es si la valoración actual de sus carteras es realmente vital para sus vidas. Si el valor residual actual de sus ahorros puede arriesgarse a cambio de una posible recuperación, quizás puedan mantenetse algunas posiciones y cruzar los dedos. Pero si perder el patrimonio que les queda a valoración actual (15 o 25% de lo que era tan sólo hace un año) es algo a lo que no pueden arriesgarse, no queda más remedio que vender y blindarlo según los criterios actuales.

Siempre ha sido más difícil afrontar la realidad que vivir en el engaño, pero las consecuencias de no reaccionar valientemente ante las adversidades suele tener resultados terribles. Una pena y una injusticia.

domingo, 25 de enero de 2009

Boquerones Fritos (IV)

Ahí va otro artículo anónimo que nos ha llegado como comentario y en él vemos un caso real de un cuchillo cayendo. Lo que a nuestro juicio merece una reflexión es la posición del gestor/asesor a lo largo de todo el proceso de caída del valor:

"Llevo todo el día queriendo escribir un post sobre Cintra después de ver el castigo de los últimos días. Hoy ha cerrado con una caída del 9% y al final me he decidido a compartir con vosotros lo que pienso del valor. En realidad llevo hablando más de un año de Cintra a mis amigos. Empecé a seguirlo cuando en Diciembre de 2007, en una reunión de inversores organizada por Credit Suisse, el banco recomendaba invertir en bolsa y en especial recomendaban Cintra como valor "seguro". Aún conservo el papel con la recomendación del valor cuando cotizaba cerca de los 12 euros. Lo guardé por que estaba convencido de que se acercaba un ciclo bajista y quería comprobar las predicciones del banco. Desde entonces seguí preguntando regularmente a los gestores de CS por el valor. Cuando en verano el valor tocó los 6,5 euros, pregunté con tonillo sarcástico, si el banco todavía lo recomendaba. El gestor desplegó todas sus armas de buen vendedor para convencerme de que era un valor segurísimo, que el banco lo había recomendado en todo momento. Las palabras textuales fueron "lo recomendábamos cuando estaba a 8,5 y ahora que está a 6,5 mucho más". A partir de ahí empezó toda una disertación del gestor sobre lo bueno que es el negocio de Cinta, lo estable de los ingresos (yo esto no lo comparto pero bueno) y la conclusión era que la bolsa se estaba comportando de forma irracional y que Cintra volvería a su valor objetivo de 13,5 en breve. Mi contestación es que nunca le he pedido a la bolsa que se comporte de forma racional por que nunca lo ha hecho; y que prefería esperar otro año a ver que pasaba. Hoy Cintra ha cerrado a 3,76?. Si en Diciembre del 2007 hubiera hecho caso al banco perdería un 70% en un valor que era "seguro". Menos mal que apliqué mi criterio y no el del banco. Nunca me he alegrado tanto de no comprar una acción. Acabo de recibir un mail de Renta4 que proyecta caídas teóricas hasta los 2,3. Puestos así el suelo claro es el 0, pero seguro que se para antes.

Yo pienso que el suelo de Cintra está cerca aunque no sé decir dónde y creo que nadie lo puede calcular. Aún así todavía no me atrevo a comprar. La sombra de absorción por parte de Ferrovial es el principal motivo. También pienso que no hay que comprar un valor en caída libre pensando que se va parar por ciencia infusa. El caso es que la colocación de Cintra me recuerda demasiado a la salida a bolsa de Terra. No dudo que Cintra, a diferencia de Terra, tiene activos reales. Pero hoy por hoy lo que mas tiene Cintra es DEUDA! Creo que Ferrovial va a esperar a que Cintra caiga todo lo posible para reabsorberla y en esa operación dudo que se pueda ganar dinero si no tienes información de dentro de cuando y a que precios. Que alguien me diga que ganó dinero con la caída de Terra a los infiernos o en la absorción por parte de Telefónica.

Vosotros que pensáis? Seguro que muchos de vosotros a esos precios quiere comprar "activos tangibles" a buen precio. Por esto es un claro ejemplo de que la bolsa no se comporta de forma racional, ¿verdad? "

Independientemente de los comentarios que surjan sobre el valor en concreto, este texto me pareció un claro ejemplo de lo que es hoy el mundo del asesoramiento. Posiblemente las proyecciones de Renta4 sean tan inseguras como las que hicieron en su día los gestores de Credit Suisse, aunque su nivel de acierto sea distinto circunstancialmente. ¿O acaso pensamos que los asesores de Renta4 son más competentes que los de CS? Simplemente esta vez, en este caso concreto, les ha tocado a ellos acertar, y habría que ver qué recomendaban acerca de Cintra cuando estaba en 12 €. Y viceversa, porque lo mismo podríamos decir de los asesores de CS. Pero no debemos ver en estas recomendaciones un afán exclusivamente recaudatorio de comisiones (que también lo hay), sino que los asesores, brokers y gestores de entidades financieras, que se pasan el día frente a unas cuantas pantallas, que se acuestan y se despiertan con cotizaciones en la cabeza, realmente creen en la solidez de valores determinados. O sea, que no todo es prostitución de la recomendación (comisiones), también hay otros componentes como la incompetencia, la mala gestión del riesgo, la inexperiencia (juventud), la ludopatía, etc...

Por supuesto, los mismos defectos podemos encontrar en la gestión propia de inversión en RV, suponiendo que podamos aislarnos de la influencia de asesores externos (amigos y conocidos, prensa, radio-tv, blogs financieros, etc...). Pero con una excepción: La prostitución de las decisiones de inversión a cambio de comisiones. La gestión Juan Palomo, no obstante, en muchos casos compensa fatalmente la ausencia de dicha prostitución con un incremento de la incompetencia. La autogestión tampoco está libre del resto de los peligros mencionados, pero en algunos casos como el de nuestro anónimo, ha conseguido presevar la inversión contra viento y marea.

No me resisto a recomendaros releer el artículo que publicamos en Septiembre 2007 y atención a los ilustres nombres citados: Alberto Espelosín (Dtor. de Análisis de Ibercaja Gestión) y Gustavo Trillo (Dtor. de Gestión de JPMorgan Asset Management España y Portugal) entre otros. De todos ellos dependen (dependían?) gran cantidad de vehículos e instrumentos de inversión que muchísimos ahorradores compraron a pies juntillas.

Dicho esto, hablemos de CINTRA...

martes, 30 de diciembre de 2008

La Magia Potagia de Alí Babá.


Abracadabra pata de cabra...



Fairfield Sentry Fund era uno de esos fondos anzuelo a través del cual se obtenían las inyecciones de dinero procedente de incautos, especuladores, ilusos, ignorantes, analistos, asesores especializados, gestores, agentes, banqueros, fundaciones, sociedades de inversión libre, tiburones, etc... en definitiva, inversores. Por cierto, la mayoría a miles de kilómetros de Bernie.

Las plataformas de captación eran potentes y diversas, como por ejemplo el propio Fairfield Greenwich Group, con más de 14.000 millones de $ que pusieron diligentemente en manos del prestidigitador.

A partir de una base corrupta, de un ladrón de guante negro que juega a iluminado de las finanzas ante el cual medio mundo (principalmente el no norteamericano) se queda boquiabierto, los daños colaterales se multiplican. ¿Cuáles son estos daños? La respuesta es que son tan cuantiosos que es imposible imaginarlos todos. Además del daño reputacional de las prácticas hedge en general, cuyo efecto no estoy tan seguro de que sea insano, por ejemplo, sus resultados suponían falsos benchmarks con los que el sector honesto de hedges (haberlo haylo) debía competir. La consecuencia de ello, evidentemente una asunción mayor de riesgo, una actividad de trading y de comisiones frenética, o simplemente un desaparición por la ley natural darwiniana de buenos productos y gestiones invendibles ante unos benchmarks inalcanzables. Otro daño colateral evidente es el perjuicio reputacional, es decir la posibilidad de estafa en una operativa opaca y de imposible control ni comprensión por parte del inversor final, ni siquiera por parte del intermediario o vendedor de pescado.

Y qué decir de los productos estructurados o derivados de todo lo relacionado con Alí Babá Madoff. Como muestra un botón apalancado: Fairfield Sentry Ltd. USD x3. El virus titulización también se ha propagado en diversos estructurados cuyo subyacente huele a Madoff, y por ello su onda expansiva va incluso más allá de los 50.000 millones reconocidos oficialmente por Alí Babá.

Sería fácil decir ahora que un gran patrimonio no debe invertir significativamente en nada que no domine, comprenda y controle, pero reconozcamos que es muy difícil abstenerse de comer bombones cuando constantemente nos están ofreciendo una bandeja de misteriosas delicatessens aparentemente exquisitas. No obstante no deja de asombrarnos que ilustres fortunas como Koplovich y otros grandes family offices y sicavs hayan arriesgado en inversiones opacas partes más que significativas de sus fortunas. Quizás sus respectivos asesores necesitaban de la Magia Potagia de Alí Babá Madoff y sus 40 ladrones para tapar sus miserias como estrategas y gestores, y sólo así superar los benchmarks exigidos por sus propietarios. Pero no olvidemos que evitar las tentaciones aparentemente exquisitas debe formar parte del trabajo de cualquier asesor de grandes fortunas o Family Office. Por lo tanto quienes aconsejaron invertir millones y milones en hedge funds no están exentos de responsabilidad, puesto que incluso haciéndolo sólo en los que son honestos, la falta de transparencia debiera haber pesado mucho más en sus decisiones estratégicas.

Sería hasta cierto modo comprensible que un inversor medio o incluso pequeño prestase su dinero ciegamente ante trackrecords estratosféricos, por aquello de "cuánto saben algunos" y de que cabe una mayor asunción de riesgo en muchos de ellos. Pero la Magia Potagia no debería deslumbrar a quienes manejan profesionalmente patrimonios de mayor calado. Y paradójicamente esos asesores son los que más dinero prestaron a Alí Babá aunque, claro, no era el suyo.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Jurassic Park.

En la película de Jurassic Park se hacen varias reflexiones interesantes. Y una de ellas es la de la peligrosidad de cohabitar en el tiempo dos especies como la humana y los dinosaurios. Algo que jamás sucedió de modo natural y que artificialmente sucede en esta película de ficción. Esa cohabitación artificial entre dos naturalezas puede chocar o chirriar por infinitos e imponderables motivos, y muchos de ellos ni siquiera podemos intuir ni, por lo tanto, tratar de evitar o mejorar. Es en definitiva una coexistencia contranatura que, aunque es posible que resulte exitosa, potencialmente es muy probable que genere muchísimos inconvenientes o problemas. Esta cohabitación conflictiva buscará el reequilibrio natural. Y casi siempre en perjuicio del más vulnerable.

Os preguntaréis qué relación tiene todo esto con el counselling de un Family Office o con las finanzas en general. Pues lo entenderéis si os hablamos de la cohabitación de riqueza súbita con personas que no han sido capaces de generar esa riqueza. Es decir cuando alguien recibe una fortuna que no ha sido ganada y generada por él mismo.

A diario vemos muchos casos en que una familia cuya capacidad de generar riqueza es moderada, de pronto recibe una cantidad de patrimonio que difícilmente va a saber gestionar correctamente. Este aumento de riqueza súbita puede llegar de muy diversas formas descorrelacionadas del esfuerzo o mérito y ninguna de ellas excluye la posibilidad de las otras: Herencias, sorteos, recalificaciones inmobiliarias y pelotazos de dudosa legalidad, acuerdos de separación, distribución de legados en vida, burbujas varias, etc... No obstante no suelen ser episodios repetitivos, así que difícilmente habrá margen de maniobra ni segundas oportunidades para aprender de los errores.

Es obvio que la razón por la cual muchos de los que reciben riquezas súbitas las dilapidan en pocos años, no es otra que su incapacidad. Si hubiesen sido capaces por ellos mismos, probablemente la riqueza ya les habría llegado de forma más o menos directa, porque el tiempo suele poner a cada uno en su lugar. Pero no nos equivoquemos, no es ningún reproche, ya que no todos estamos obligados a ser capaces de generar más riqueza que la necesaria. Incluso existen personas, aún estando capacitadas, cuyos intereses y esfuerzos se centran en cosas mucho menos materiales. Toda una lección para el resto en muchos sentidos. Y debería quedar claro que tanto los incapaces como los no interesados en ser capaces de crear riqueza abundante, son tan respetables como el resto de mortales (o más).

Vamos a centrarnos en aquellos que, a pesar de intentar generar la mayor riqueza posible, no son capaces de ganar poco más que lo suficiente para sus familias. Si a este perfil, digamos de clase media (la más abundante hasta esta crisis), le alcanza la fortuna súbita en cualquiera de las formas antes mencionadas, tendrán que cohabitar dos hechos contranatura: Riqueza en manos de incapaces de crearla. Unidos en tiempo y espacio al igual que los dinosaurios y los humanos que mencionábamos al inicio del artículo. Una capacidad de creación de riqueza baja o media va a dilapidar esa fortuna súbita en pocos años, salvo excepciones. Entre dichas excepciones encontraremos a los que realizarán el esfuerzo de formarse para gestionar correctamente su súbita riqueza. Algunos incluso lo pueden llegar a conseguir, pero la mayoría fracasarán por incapacidad propia o por sobrevalorarse a ellos mismos durante ese proceso de capacitación. Contratar buenos profesionales suele ser muy conveniente, pero a la vez muy difícil de conseguir. Sin embargo, otros muchos ni siquiera realizarán el esfuerzo de formarse. Y se creerán que si eran capaces de gestionar su vida sin riqueza, todavía les resultará más facil hacerlo con dinero. Craso error. Lo único que les resultará fácil será quemar su fortuna de forma rápida o paulatina, pero en cualquier caso de forma tristemente inexorable. Y no sólo pueden perder el total de la riqueza súbita recibida, sino que también pueden quedar endeudados y en situación mucho más precaria que en el pasado. Incluso pueden llegar a perder sus capacidades originales, que les situaron en niveles más que dignos de bienestar, por culpa de vicios y estilos de vida falsamente acomodados durante unos años.



La coexistencia de una escasa capacidad para generar riqueza y una fortuna súbita, será en casi todos los casos una unión contranatura que buscará su reequilibrio. Este reequilibrio puede llegar excepcionalmente vía mejora de la capacitación, pero casi siempre la naturaleza se reequilibrará dejando al protagonista en un nivel de riqueza similar al que originalmente supo generar y dirigir. Es decir, reequilibrando en perjuicio de la parte más vulnerable: La Riqueza. Muy poco de ella, nada o incluso deudas van a quedar después del reequilibrio natural.
“Dios crea a los dinosaurios. Dios destruye a los dinosaurios. Dios crea al hombre. El hombre destruye a Dios. El hombre crea a los dinosaurios. Los dinosaurios se comen al hombre.”

Dr. Ian Malcolm (Jurassic Park - Jeff Goldblum 1952 - )
Dios crea al hombre. El hombre crea la riqueza. El hombre crea a sus hijos. Los hijos no crean riqueza. Los hijos se hacen hombres. La riqueza súbita recae sobre los hombres. Los hombres se comen la riqueza. Dios tiene la culpa. La riqueza destruye al hombre. Dios, si el padre del hombre levantara la cabeza... Huy qué lío!

miércoles, 3 de diciembre de 2008

La Insoportable Levedad del Gestor.

Nuestra voluntad no es la de herir sensibilidades ni la de generar polémicas que nos creen enemigos, pero lo que tenemos claro todos los autores de este blog es que no tiene sentido escribir artículos políticamente correctos, que en poco o nada ayuden a los lectores a encontrar reflexiones más allá de lo estéril y/o habitual. La verdad es que poco nos importa la repercusión en forma de anónimos faltones o de manía persecutoria de pseudo-profesionales de la gestión o del asesoramiento. Algunos de los cuales paradójicamente se deshacen como cubitos de hielo en el desierto en cuanto, por casualidades de la vida, sus caminos profesionales se cruzan con los nuestros y deben seguir las directrices marcadas por un Family Office. Incluso, en algunos casos en que la relación consigue con tiempo y esfuerzo que dichos profesionales intuyan la esencia de nuestro trabajo, solemos ver un destello de sana y honesta envidia en el brillo de sus ojos y en sus confesiones off the record, y eso dice mucho en su favor. Entremos pues en materia con la certeza de que vamos a abrir los ojos de muchos y con la esperanza de que sólo se sientan ofendidos los estrictamente necesarios y los menos honestos.

Son ya muy populares las clasificaciones de inversores según perfiles de riesgo que suelen realizar las entidades bancarias. Éstas suelen constar de entre 3 y 6 tipologías, desde la más conservadora (sic) hasta la más arriesgada. Todo ello aliñado desde hace unos meses con el famoso Mifid, que actúa como desactivador de posibles futuras demandas por parte del cliente hacia su entidad financiera (como bien dijo en su día Echevarri), a pesar de que oficialmente fue creado para "preservar los intereses del inversor". Huelga decir que estas clasificaciones por perfiles son, además de absolutamente insuficientes, también engañosas. Y que además de no ayudar a una progresión adecuada de nuestro patrimonio financiero, se centran exclusivamente en dos variables: Objetivo de rentabilidad y pérdidas asumibles. Todo ello en un entorno de corto, medio o largo plazo, que sólo se establece para conocer el margen de maniobra que tendrá la entidad ante las pérdidas, antes de que el cliente tenga ningún derecho ni siquiera a sentirse molesto por la sangría.

Si dejamos de lado los perfiles de riesgo, el Mifid y la gestión de carteras, y nos centramos en la gestión de SICAVs, la cosa cambia. Pero a peor. Cuando un cliente particular (o sus asesores) no es considerado apto y suficientemente preparado para autogestionar de facto su propia SICAV, el placaje por parte de la Gestora del Banco es aún más alejado de la realidad. Bajo la bandera del riesgo reputacional que sufre la entidad si la SICAV no obtiene resultados similares a la media de la gestora, se exigen pseudo-criterios de gestión cuando menos absurdos.

Así es, y en muchos casos los gestores de dichas Sociedades de Inversión de Capital Variable tan sólo trabajan con 3 directrices: Objetivo de rentabilidad, pérdidas asumibles, proporción de RV y RF en cartera, y muy pero que muy poquito más (me niego a pensar que la cuenta de explotación para el banco y/o la gestora pueda ser la cuarta directriz con la que trabajan). Soliendo ser además esta tercera proporción una variable en función de las dos constantes primeras. Nos entristece ver que dichas entidades gestoras se preocupan mucho más de que la cantidad de incumplimientos temporales (respecto a la normativa y limitaciones de estas sociedades de inversión) en los que incurran las SICAVs de la gestora sea moderada, de que no se vayan a tener problemas con la CNMV o de que los criterios de valoración (que cada día son más rigurosos A.D.G) no desmoronen sus cifras de rentabilidad respecto a los benchmarks (sotacaballoyrey) de las gestoras de otros bancos.

Para estos gestores, la conexión entre rentabilidades (negativas o positivas), criterios de valoración, incumplimientos temporales, etc...; y la progresión patrimonial del Cliente y su Familia es nula. Conceptos vitales que deberían ser la esencia del diseño de la estrategia de inversión y de gestión, quedan absolutamente al margen. Es más, dichas Gestoras ni siquiera saben que existen, a pesar de que pretenden ser conocedoras del Cliente y sus circunstancias para determinar la gestión en función de sus necesidades. Y de hecho así dicen hacerlo. Patético.

Las necesidades de desinversión anual para cubrir la cifra de GIA (gasto, inversión y ahorro) de la Familia y de su entorno, la fiscalidad de dicha GIA, la consiguiente aplicación de dichas rentas desinvertidas en inversión y ahorro fuera de la SICAV, la necesidad de reinvertir la FSC (franja de seguridad y crecimiento) con los mismos u otros conceptos dentro o fuera de la sociedad de inversión, la variación en las necesidades de rentas y desinversiones previstas, así como las variaciones en los riesgos asumibles en función del volumen conseguido de FSC, y un largo etc...; son algunos de los conceptos que para la insoportable levedad del gestor es más que chino, swahili.

De hecho ni siquiera pueden comprender que existan conceptos que deberían tener alguna conexión con su trabajo como la planificación de la herencia, estructuras societarias y fiscales, crecimiento o decrecimiento empresarial o inmobiliario, necesidades de desinversión para aplicarlos al GIA (gasto, inversión y ahorro), ni tampoco para qué demonios sirve una franja de seguridad y crecimiento. Y mucho menos llegar a intuir lo que es un Balance Vital y su aplicación a la vida real. Lamentablemente ni siquiera suelen entender que un patrimonio no es sólo el dinero depositado en su entidad. Y que la gestión de éste no puede diseñarse ignorando el resto, trabajando exclusivamente con las dos constantes y la variable enteriormente mencionadas, con Mifid o sin él. Algunos en un arranque de clarividencia responden: "No, claro, supongo que tendrá más dinero u otra SICAV en otra entidad".

El concepto de Patrimonio inmobiliario o empresarial (y ya no digamos artístico o de otras tipologías) supone para estos gestores un viaje al espacio exterior, es decir algo infinito y desconocido que desborda sus mentes y que ni se plantean que pueda ni deba llegar a interferir en su labor terrícola, limitada al capital gestionado por su propia entidad y a la repetición del mantra: "Objetivo de rentabilidad, pérdidas asumibles, proporción de RF y RF en cartera". Es algo así como hablarle del Big Bang o de un Quásar a alguien que cree que la tierra es plana.

A pesar de que algunos ofendidos nos tachen de prepotentes sabelotodo, no quisiéramos que los lectores en general tengan esa impresión. Nada más lejos de la realidad y los más próximos lo saben. Nosotros no tenemos la verdad absoluta y cometemos errores como cualquier otro hijo de vecino. La experiencia nos ha enseñado que la Humildad es algo que jamás se debe perder porque suele costar muy muy caro. Y nunca hemos alardeado de saber predecir el futuro ni los mercados, como hacen otros al vender sus dotes adivinatorias de una u otra forma. Pero sí es cierto que de los diversos problemas que la riqueza suele acarrear a sus propietarios y de la progresión patrimonial adecuada, sabemos más que muchos. La experiencia de los resultados nos avalan y hemos dedicado nuestra vida profesional (e incluso parte de la personal) a ello. En una gestión integral patrimonial, la parte financiera no es más que eso, una pieza del rompecabezas. Pero para los gestores su parcela lo es todo, y pretenden "conocer a sus clientes" mediante absurdos cuestionarios y la definición de un par de parámetros numéricos. A partir de ahí su éxito profesional (y un plus económico) vendrá dado por alcanzar o superar el benchmark aplicable al ghetto que supuestamente le corresponde a su cliente. Nada más. Poniendo en peligro la evolución necesaria y asumiendo los riesgos asignados a su perfil, sean estos convenientes o prohibitivos. Sin importarles y sin tan siquiera llegar a comprender que detrás del dinero hay una familia, unos objetivos, unas circunstancias, unas necesidades, unos deseos muy diversos, unas inversiones pasadas, presentes y futuras, unos legados, unas fiscalidades diversas y complejas, unas titularidades y tenencias de bienes, un@s hereder@s capaces o incapaces, unas empresas familiares o no, unas capacidades o incapacidades laborales presentes y futuras, unas coberturas sanitarias y de riesgos diversos, unas afinidades y capacidades inversoras, etc, etc, etc.

Es cierto que la parcela del gestor financiero está limitada y no podemos responsabilizarle por desconocer todas las circunstancias que rodean a sus clientes. No les pagan por ello (¿o sí?). Pero lo peor de todo es que la mayoría de ellos no son conscientes de sus limitaciones. Desconocen casi absolutamente el Universo de la gestión patrimonial más allá de la parcela financiera limitada incluso a la entidad para la que trabajan. Y lo peor no es su desconocimiento sino su desprecio por la ignorancia que arrastran y acumulan. Quizás muchos de ellos fueron los primeros de la clase y a menudo esa misma falta de Humildad la aplican en su gestión cuando se enfrentan al Mercado. La edad y la experiencia, desde luego amansa (y enriquece) a las fieras. Pero lamentablemente les suele llegar cuando ya están lejos de las mesas de dinero y las pantallas, que es cuando realmente son peligrosas esas fieras. ¿Por qué será?

En definitiva, y salvo honrosísimas excepciones, La Insoportable Levedad del Gestor, junto con la incapacidad del propio inversor, son los principales culpables de que la inmensa mayoría de riquezas se malbaraten y se destruyan ante los impotentes ojos de quienes contribuyeron a crearlas.
"Estoy bajo el agua y los latidos de mi corazón producen círculos en la superficie."

Milan Kundera (Brno, 1929 - )

lunes, 10 de noviembre de 2008

Invertir en Recesión y Depresión.

Lo primero que quiero deciros es que lamento la extensión de este artículo que podríamos haber dividido en al menos dos partes, pero creo que será más claro y conveniente si lo leemos de un tirón que tener que releer la primera parte cuando se publique la segunda. Allá va, pues, el artículo completo:

Últimamente estamos detectando a través de nuestras entrevistas con potenciales nuevos Clientes, una mentalidad difícilmente compatible con una perspectiva de recesión y depresión como la que tenemos ante nosotros. Muchas familias e inversores están convencidos de que no es momento para vender sus inmuebles en España, de aflorar sus pérdidas en renta variable o de vender por debajo de la par acciones preferentes y estructurados varios que les vendieron aquí y allá.

Esta estrategia, si se le puede llamar así, es la que se solía adoptar en periodos de corrección de mercados, donde un mercado alcista venía seguido de otro bajista en el peor de los casos. Cuando los ciclos se sucedían con una irregularidad conocida y en un entorno expansivo y de crecimiento de las economías prácticamente continuado desde la II Guerra Mundial. En aquellos ecenarios, a los inversores más pasivos y menos ágiles les bastaba con atrincherarse durante estas correcciones cíclicas y esperar tiempos mejores para recuperar el crecimiento patrimonial perdido temporalmente, promediando a largo plazo una progresión alcista de sus activos inmobiliarios y/o financieros. Sólo los que daban bandazos estratégicos inconexos en su política inversora podían sufrir pérdidas importantes en sus patrimonios a largo plazo, y a éstos los bautizamos ya en algún artículo anterior como "pierdoaquimevoyallá". Unos y otros venían enfrentandose con diverso éxito a un entorno cíclico, cambiante pero conocido.

Sin embargo el escenario actual es recesivo y creemos que estamos ante una larga depresión global. Por tanto los ciclos difícilmente pueden repetirse tal y como los veníamos adaptando a nuestros patrimonios. Como ya hemos dicho anteriormente, estamos ante un orden desconocido al que de momento sólo le podemos llamar caos. Como anécdota os contaré que un amigo de avanzada edad y multimillonario nos comentaba hace unas semanas: "Con cada crisis he disfrutado y he ganado mucho dinero. Cuando peor estaban las cosas, más y mejores negocios he hecho y más he disfrutado. Pero ésta, chico, por más vueltas que le doy... ¡no sé por dónde coño cogerla!"

En ese escenario depresivo, hoy por hoy sólo tenemos una referencia: Japón. Una economía donde los inmuebles no han dejado de bajar de precio y cuyo índice bursátil ha descendido desde casi los 40.000 puntos hasta los 8.000 durante dos décadas. Hoy las mayores empresas de ese país cotizan en bolsa a los mismos precios que 25 años atrás. Toda una vida inversora, sin duda.

La pregunta que cabría hacerse es: ¿Los occidentales vamos a sufrir una recesión tan grave como la japonesa? No, peor. Espero con todas mis fuerzas equivocarme, pero la capacidad de sacrificio y producción de la sociedad japonesa está a años luz de la de occidente, especialmente de la latina. La Eurosclerosis es endémica, y afrontar con esta y otras graves patologías productivas una Great Depression, the big one es como intentar correr una maratón con anemia. Por eso pensamos, tal y como dijimos en USA vs Europa, que el timing de la recuperación, o mejor dicho, la travesía del desierto va a ser ligeramente menos dramática para los EE.UU. que para Europa, aunque muy penosa en ambos casos.

Por lo tanto, aunque nuestro anclaje en Disneylandia no nos permita aceptar una realidad tan cruda y unas perspectivas tan prolongadamente negativas, la estrategia de mantener los inmuebles y las carteras de RV, estructurados y preferentes con graves afectaciones en sus cotizaciones puede ser la puntilla que le faltaba a nuestro patrimonio para claudicar ante el multicrack global que estamos sufriendo.

No existe bienestar social que pueda soportar el escenario actual de crisis inmobiliaria, bursátil, energética, de crédito y liquidez global. Por lo tanto, si nos centramos en el valor inmobiliario, no mal vender en la actualidad, probablemente suponga vender peor en el futuro. Desde nuestra perspectiva profesional vemos a diario como aumenta vertiginosamente el número de propietarios de inmuebles que, a pesar de no considerar el momento como apropiado para vender, no tienen más remedio que colocar sus propiedades en el mercado. Es cierto que muchos todavía no tienen esa necesidad porque sus economías son todavía holgadas. Para algunos les quedan sólo semanas, para otros meses, incluso años, pero para la inmensa mayoría de propietarios de inmuebles no es más que una fatal cuenta atrás. Los ingresos empresariales y/o laborales se revisarán a la baja en mayor o menor medida en este escenario de crisis, y las rentabilizaciones mediante alquileres que ayuden a pagar las hipotecas pendientes también se están viendo y se verán muy perjudicados con la crisis social que hoy tan sólo se inicia. El resultado será implacable en los próximos años: Millones y millones de multipropietarios se verán obligados a poner en el mercado inmuebles en venta, de forma paulatina y masiva. Y cuando la oferta aumenta, los precios sólo pueden ir en una dirección, pocas cosas son tan seguras en este mundo económico. Por tanto la recuperación de precios inmobiliarios no sólo está muy lejos sino que muy probablemente sigan perdiendo valor durante muchos años, tal y como nos evidencia nuestro único referente recesionista nipón. En este punto volvemos a recordar la frase: No malvender hoy puede obligarnos a vender peor en el futuro, ya que nuestra vida inversora no es inmortal ni el patrimonio de la mayoría de multipropietarios suficientemente gigante como para soportar en la trinchera una Gran Depresión, the big one. Pero no estamos proponiendo que los inversores se queden sin inmuebles, ya que no concebimos hoy por hoy un patrimonio equilibrado sin ellos, sino que deberíamos deslocalizar nuestras inversiones inmobiliarias hacia zonas con mejores perspectivas que las españolas o incluso las europeas, tanto las especulativas como los blindajes de patrimonio en inmuebles prime.

En cuanto al patrimonio financiero arriesgado en RV, estructurados o preferentes perjudicadas, podemos decir algo parecido, pero con la salvedad de que los mercados de variable son mucho más impredecibles. Los flujos especulatorios pueden volver a los mercados de RV mucho antes que a los inmobiliarios. Aunque sea de forma irracional, temporal y en un escenario recesivo. No obstante si volvemos a mirar hacia nuestro único referente veremos un gráfico histórico del Nikkei escalofriante, especialmente en este final de 2008.

En cuanto a las acciones preferentes compradas (y vendidas) como renta fija cuya cotización se ha visto tan perjudicada como la mismísima RV, a nuestro entender son la gran incógnita. No tenemos ningún referente anterior de una crisis crediticia de este calibre. Muchos inversores compraron estas emisiones de preferentes y perpetuas antes del estallido de la crisis de crédito casi a la par, como alternativa de inversión (o directamente confundiéndolas) a los bonos con vencimiento, por tan sólo unas décimas más de rendimiento anual. Después del mes de Agosto 2007, algunos incluso han venido especulando con las abultadas caídas de estas emisiones perpetuas, como si de una cotización de variable se tratase. Algo jamás visto, aunque no por ello necesariamente desaconsejable si se tiene bien presente que el riesgo implícito en esta práctica es de imposible calibración, dado que jamás habíamos visto semejante colapso en la financiación corporativa ni bancaria. Muchos de estos inversores, tanto los que compraron antes del estallido de la crisis crediticia casi a la par, como los que lo han venido haciendo de forma especulativa después, ni siquiera lo han hecho comprendiendo bien sus infinitas variables respecto a la letra pequeña ni las circunstancias de cada emisión (acumulables, callables, subordinadas, posición y valor ante un credit event, relación del emisor real con la entidad subyacente, etc.). Precisamente estas variables menospreciadas habitualmente en tiempos de bonanza y confundidas con un simple bono con vencimiento (además de otras variables más oscuras e imponderables), están suponiendo la radical diferencia en plena crisis de crédito entre una deuda corporativa sólida, un vehículo de inversión especulativo o un puro papel mojado. Sólo el tiempo dirá, está diciendo, cuál es cuál.

Cuando escuchamos las explicaciones que nos dan algunos potenciales clientes respecto a la inoportunidad de salir ahora de los mercados mencionados (RV, estructurados varios o deuda perpetua o acciones preferentes), nos parece oir las mismas palabras pronunciadas por sus respectivos gestores de banca. Son sus mismos discursos que repiten hasta la saciedad a todos sus clientes desde hace ya algunos meses. De 8h a 14h, de lunes a viernes, y sábados alternos. "Ahora no es momento de realizar pérdidas puesto que serían muy cuantiosas", "estamos ya tocando fondo", "ahora es momento de comprar más y mejores acciones (estructurados o emisiones) muy baratas" y otros tópicos por el estilo.

Lo curioso es que en épocas alcistas nos decían: "ahora no es momento de realizar beneficios puesto que la fiscalidad de las plusvalías sería muy costosa", "ahora es momento de comprar más y mejores acciones (estructurados o emisiones) con muy buenas expectativas" y otros tópicos por el estilo acompañados además por resultados históricos que reflejaban el símbolo del € en nuestras dilatadas pupilas.

O sea que los banqueros y asesores "gratuitos" en general, nunca nos recomiendan que salgamos del mercado. De ninguno, jamás. Obviamente salir supondría un lucro cesante para dichos asesores que no están dispuestos a sufrir. Ellos no. A lo sumo, en un arranque de ética que no debe servir de precedente podríamos oir algo parecido a: "Wait & see...BUT WAIT INSIDE!", eso sí, en un correcto, amigable y paternalista castellano, es decir: "Ni se te ocurra vender con esas minusvalías que estamos en el peor momento, trae más pasta que está todo muy barato", "Hazme caso que yo esto ya lo he vivido otras veces". Dicho por alguien con corbata que jamás soñará con poseer ni una décima parte de nuestro patrimonio, y como si no vendiendo perdiéramos menos. El caso es que cuando nos dicen lo que queremos oir, se lo ponemos muy muy fácil a los comisionistas. Pero, si no recomendaríamos a un inversor que se haya mantenido en liquidez (haberlos haylos) entrar ahora al mercado y comprar nuestros productos financieros de RV, estructurados o perpetuas, a precios actuales, ni tampoco comprar a precios de hoy nuestros inmuebles, ¿por qué c... los mantenemos nosotros en lugar de trasladar nuestro patrimonio hacia activos con igual o inferior riesgo que tengan potenciales crecimientos en los próximos años racionalmente mucho más probables? Veamos nuestras posiciones de riesgo en RV, estructurados varios y deuda perpetua o acciones preferentes perjudicadas, bajo la perspectiva de una larga depresión sin precedentes y nos daremos cuenta de que nuestro patrimonio se verá muy perjudicado si le aplicamos el "Wait & see... but wait inside" que nos recomiendan los que viven de nuestras comisiones.

Mantenerse a la expectativa hasta que vislumbremos una estrategia clara es prudente en los tiempos que corren, pero debe hacerse fuera de los mercados. Y a pesar de ser una obviedad nos sorprende ver cómo muchos de los tenedores de inmuebles o de activos financieros de riesgo mantienen sus posiciones. Pero lo peor de todo es que no sólo su patrimonio sigue correlacionado al 100% a los mercados bajistas, sino que probablemente tenga un gran coste de oportunidad al no invertir estos activos en inmuebles con mucho mejor potencial, y también en activos financieros con riesgo muy inferior que convertirían nuestros rendimientos negativos en positivos, incluso en una estrategia de "wait & see". Sólo debemos esperarnos financieramente fuera de dichos mercados y trasladar nuestros inmuebles hacia países con mejor perspectiva que España o Europa. Llevar a cabo dichas estrategias no sólo es psicológicamente complejo para una Familia, sino que también necesita un apoyo logístico y profesional para hacerlo de la mejor forma, siguiendo una hoja de ruta que debe estar diseñada a medida del Cliente. Un Family Office debe acompañar en ese camino y solucionar los problemas que vayan surgiendo a medida en que el patrimonio se va adaptando a la estrategia y las necesidades diseñadas.

Si por el contrario, pensáis que la crisis va a ser corta o pasajera como tantas anteriores, olvidad este artículo.

"El Futuro no es ya lo que solía ser."

Arthur C. Clarke (1917 - 2008)