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martes, 22 de septiembre de 2009

Mi abuelo era rico pero yo no.

Era un día de lluvia copiosa, realmente un día desagradable para moverse en moto por la ciudad pero me pudo mi pasión por las dos ruedas y que es treméndamente práctico moverse en una gran ciudad sobre ellas. Así que me puse el mono de agua encima del traje y me protegí los zapatos con los cubre-botas. Así, de tal guisa, conseguí llegar bastante seco a nuestras oficinas en el centro de la ciudad a primera hora.

Los primeros momentos de una jornada son los que más me gustan (aunque llueva) dispones de todo un día por delante para hacer cosas, ver a gente, hablar, entablar relaciones con personas y familias y disfrutar del enriquecimiento mutuo que supone todo ello. Al sentarme a leer el correo con una taza de café calentito me llamó la atención, de entre todas, una carta. Me incorporé en la butaca y viví su lectura como si la hubiera recogido del interior de una botella que fuera flotando a la deriva:

Estimados señores, hace tiempo que les leo y al final me he decidido a ponerme en contacto con ustedes porque creo que ustedes son los únicos que me pueden entender. Siempre les leo hablando sobre lo importante que es cuidar el patrimonio y preservarlo para las generaciones futuras y eso me toca directamente en la médula porque mi abuelo era rico y en cambio yo las estoy pasando canutas.

No acabo de entender como ha podido pasar, que no me haya llegado nada. Con el tiempo he ido consiguiendo los diferentes testamentos intentado conseguir respuestas pero lo único que veo a través de ellos es que va menguando la cantidad de cosas que pasan a una siguiente generación. Y así hasta que murió mi padre sin que me llegara nada de la familia. Yo ya era consciente de que era la generación que me tocaba volver a hacer pero reconozco que no he sabido, ya tenía calculado lo que tenía que haber creado a los treinta, a los cuarenta, a los cincuenta para conseguir el bienestar económico mío y de mi familia y mis hijos y si pudiera de los suyos….pero no he sabido, es más me he ido liando en inversiones algo osadas intentando cabalgar más deprisa de lo aconsejable porque yo solo dispongo de una vida para hacerlo y ahora me hubiera venido muy bien un empujón financiero de un patrimonio familiar que no existe. En fin que estoy entrando en la última etapa de la vida con las manos vacías para ayudar a mis hijos a emprender la suya. Me hubiera gustado tanto..

Parece ser que quien hizo fortuna fue el padre de mi abuelo, estuvo en Cuba pero desconozco si es de allí de donde venía el dinero de la familia aunque todo apunta a que si. Lo que tengo más preciso es que mi abuelo tenía una farmacia con laboratorio de análisis, varias casas con inquilinos arrendados en diferentes sitios de la ciudad, locales comerciales en la mejor zona todos arrendados a comerciantes locales y algún banco, una finca familiar donde había una casa de recreo, una explotación agrícola y ganadera de considerables dimensiones donde ahora hay construida la zona más exclusiva de chalets de la ciudad y un campo de golf.

También parece ser que la guerra civil influyó bastante, a mi abuelo lo mataron y se cuenta que su chofer se paseaba con su Hispano Suiza triunfal y borracho por la ciudad hasta que destrozó el coche contra un árbol y que allí se quedó. Al final de la guerra mi abuela quedó viuda pero con un considerable patrimonio que no supo conservar, ella tenía la carrera de piano que supongo que no le debió servir de mucho. Debió tener que vender las casas porque a mi padre ya no le llegaron y de el patrimonio financiero en obligaciones y pagarés no se que fue. La verdad me parece todo esto mentira, como un mal sueño.

Me gustaría si es posible que ustedes me dieran una explicación, que me hicieran entender como ha podido pasar esto, como se hubiera podido evitar porque me produce una tremenda rabia ver las fotos familiares con coches, caballos, plantaciones y yo aquí luchando por pagar un pisito de 70 metros con una hipoteca de por vida. Por supuesto asumo mi parte de culpa de no haber sabido emprender algo para crear patrimonio pero pienso que si alguien me hubiera explicado como lo hizo mi bisabuelo, como se movió mi abuelo. Pero a quien iba a preguntar…a mi abuela con su carrera de piano? ..a mi padre que estuvo en un internado alejado de la familia?..No me han podido llegar los conocimientos sobre creación de patrimonio y no puedo traspasarlos a mis hijos pero aunque no pueda permitírmelo económicamente me gustaría contratarles para que ustedes les enseñaran a ser como mi bisabuelo.

Un abrazo.

Bufff....la lectura de esta carta volvió a llegarme a la piel. En nuestro día a día como Counsellors de un Family Office una de las cosas más importantes que hacemos es diseñar la manera de que un patrimonio familiar no se diluya y vaya fortaleciendose con el paso de las generaciones. Esto es, proporcione felicidad a la família por el máximo tiempo, porque ¿para que queremos un patrimonio si no es para proporcionar felicidad a los seres que amamos?

Existe muchas veces un salto en la apreciación de las cosas en sociedades creadas a lo largo del tiempo con mucho esfuerzo y sacrificio entre unos padres creadores y dueños que luchan y temen porque se desmorone su trabajo en poco tiempo y unos hijos que a veces solo ven la empresa como un enorme cajero automático buscando de ella unicamente rendimientos económicos. En medio de ese tinglado suele estar el conyuge adoptando una postura u otra (en ocasiones de forma literal), dependiendo muchas veces de la carga emocional que haya ido adquiriendo en la familia.

Nos encontramos aún muy a menudo con familias que no tienen establecido un Protocolo Familiar o que el que tienen no está muy definido y deja algunas lagunas importantes que serán la fuentes de mayores conflictos en un futuro haciendo peligrar el patrimonio. No obstante, no siempre tiene por qué ser necesario un PF, cada Familia es un Mundo, y sus cisrcunstancias patrimoniales y personales hacen que los protocolos deban ser totelmente flexibles.

En fin, que con la carta en la mano me fui a hablar con mis compañeros de Cluster Family Office. El Síndrome de Jurassic Park suele ser el causante, aunque no siempre... pero de eso ya os hablará en otra ocasión mi colega y Amigo Gurús Mundi.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Si te toca la lotería tienes tres opciones.

Lotería, herencia, fortuna, patrimonio, gestión, asesoramiento, inversión, dinero, dinero, dinero... Son palabras codiciadas que pueden convertirse en verdaderas pesadillas. La pregunta del millón, la vital para un nuevo afortunado es: ¿Que debo hacer con el premio y con mi vida? Es cierto que podemos encontrar muchas variantes y opciones, de hecho casi una manera distinta de actuar para cada individuo. Pero en esencia, en el mismo momento que alguien resulta afortunado de un sorteo u obtiene una herencia sustanciosa, se abren ante sí tres caminos muy distintos que le llevarán a destinos radicalmente diferentes:
  1. Carpe Diem
  2. Gestionarla correctamente
  3. Sufrirla enfermizamente
¿Existen otras opciones intermedias? Bueno, en realidad como profesionales del multi-family office, cuando pensamos en la gestión correcta lo hacemos sin olvidar el disfrute necesario que tendremos en ese camino ni su adecuado crecimeinto. Por lo tanto la opción 2 supone el equilibrio debido y abarca el espacio suficiente entre los dos extremos.



Cometer el error de tomar el camino 1 es perder la fortuna irremisiblemente en un corto plazo de tiempo. Es una opción en la que no se beneficiará más que la propia persona y sus allegados por un espacio de tiempo muy limitado. La vuelta a la situación original (o mucho peor...) suele ser dura y conllevar una insatisfacción personal abrumadora, con reproches propios y ajenos de los errores cometidos. Además las secuelas de la lujuria vivida suelen conllevar numerosos problemas sociales y familiares, contrariamente a lo que cabría suponer.

En cuanto a los errores que se suelen cometer si derivamos hacia la opción 3, son aún más penosos si cabe. Es habitual que a pesar de la austeridad autoimpuesta, también se pierda gran parte de la fortuna en inversiones y negocios, ya que la avaricia o codicia impiden también una correcta gestión. La extrema austeridad suele también acabarse con la defunción del afortunado, siendo habitual que de esas fortunas disfruten los herederos, quienes probablemente opten por tomar la opción 1, visto lo visto en su antecesor. O sea de un extremo al otro, acabando también con la proyección de la fortuna. También se sufre la fortuna de forma enfermiza con acercamientos fatales a la ludopatía, drogas y demás vicios que convertirán al afortunad@ en un deshecho humano, rodeado de relaciones insanas y destructivas tanto para la propia persona como para su familia y fortuna.

De hecho, es extremadamente difícil que alguien que no ha creado una fortuna la sepa gestionar correctamente. Diría que casi imposible sin el asesoramiento adecuado. La cohabitación de mucho dinero con personas que no lo supieron ganar sino que les fue dado (en forma de lotería, herencia, determinados pelotazos casuales, etc.), es un fenómeno contra-natura que tiene muy mal pronóstico.



Hace tiempo que a esa cohabitación artificial, casi siempre efímera, la bautizamos como síndrome de Jurasic Park. Y sólo con un asesoramiento competente y honesto (muy difícil de encontrar) podrán tomar el camino 2, el de la correcta gestión del que se beneficiaran los afortunados y también las siguientes generaciones, sin olvidar en absoluto el disfrute personal y material.

Aviso a beneficiarios de herencias, afortunados de loterías varias y fortunas súbitas en general: Ante vosotros tenéis 3 caminos, y vuestro futuro y el de vuestros herederos depende de cuál toméis ahora. No hay vuelta atrás ni segundas oportunidades para corregir errores.

lunes, 31 de agosto de 2009

Ser rico en el lugar adecuado.

Como vimos en "Como una ola, la pasta entró en mi vida" 1ª parte y 2ª parte, encontramos reacciones muy parecidas ante una avalancha de millones procedentes de premios de loteria de cualquier índole, o bien procedentes de herencias varias. La incapacidad para asumir la gestión adecuada a medio y largo plazo de una fortuna súbita, que jamás se supo crear sino que vino dada repentinamente, es esencialmente la misma en España, Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, Colombia, Mexico, Panamá, Nicaragua, Ecuador, Honduras, Salvador, Portugal, Inglaterra, EE.UU. o incluso la mismísima China o Corea del Sur. El síndrome de Jurasic Park en la cohabitación de una fortuna en tiempo y espacio con personas que no la han creado es algo muy difícil de evitar. Pero no imposible con la ayuda adecuada, que debe ser especializada y, lo que es si cabe más importante, honesta.

De todos es sabido que ser rico en países con dificultades sociales y económicas es peligroso. De hecho, existen ciudades en grandes Estados como Brasil donde la riqueza debe disimularse y esconderse hasta extremos realmente muy estresantes. Y es comprensible que en ciertos entornos de miseria y apuros sociales, un estilo de vida moderadamente acomodado llame peligrosamente la atención de la población menos favorecida, arriesgando la integridad de los miembros de esas familias adineradas.

Ese es uno de los motivos por el que es cada día más habitual ver como las fortunas e intereses familiares de ciertos lugares del mundo, buscan la deslocalización parcial o total de esos intereses económicos y de calidad de vida personal y familiar. Tanto para las fortunas tradicionales como para las fortunas súbitas de quienes reciben, de la noche a la mañana, un premio de lotería o una herencia importante.

Cuando esos premios de lotería, grandes herencias no esperadas o fortunas empresarias tradicionales se localizan en países con dificultades económicas, sociales y/o políticas (como el caso de algunos de los citados), a menudo la voluntad de los afortunados más lúcidos no sólo es la de proteger a la familia de la delincuencia extendida en su ciudad, sino también la de diversificar su riesgo país en las inversiones. Es decir, que en la mayoría de casos es altamente recomendable canalizar al menos parte de esa fortuna hacia inversiones en países del primer mundo, donde sí existen todo tipo de garantías documentales y de seguridad legal, financiera y política. Incluso muchas familias bendecidas con esas riquezas súbitas emulan a otras muchas que siguen ese mismo camino con sus fortunas ganadas a base del esfuerzo laboral de generaciones enteras, o sea tanto las fortunas súbitas como las familias adineradas tradicionales. Los problemas sociales, de inseguridad ciudadana, la ausencia de garantías legales, documentales o políticas, o simplemente la voluntad de aprovechar las posibilidades de deslocalización financiera y familiar que brinda un patrimonio con cierto volumen, son las poderosas razones que llevan a la decisión de ampliar las miras geopolíticas y económicas para el patrimonio familiar. Muchas de esas familias recurren a empresas de asesoramiento, consultoras y multi family offices para que les ayuden en ese complejo proceso de traslación de inversiones e intereses familiares hacia Europa y el resto del mundo desarrollado.

Efectivamente, no es tarea sencilla instalar total o parcialmente los intereses patrimoniales de una familia a otros países distantes, a pesar de que hablar el mismo idioma facilite mucho el proceso. Y debe hacerse de la mano de empresas especializadas que garanticen la correcta deslocalización total o parcial de esos patrimonios. En esa deslocalización de intereses e inversiones podemos incluir también la consecución de permisos de residencia y pasaportes de la Unión Europea para los miembros de la familia que así lo deseen: Bien sea por motivos de formación de las generaciones más jóvenes, ayudándoles a que se instalen en Europa con el fin de completar sus estudios; o bien simplemente porque la familia entera desea disponer de nacionalidad Española o de cualquier país de la UE. Así pues, lo que resulta una difícil tarea para cualquier inmigrante que aterriza en Europa en busca de trabajo, es algo mucho más factible para una familia adinerada que deslocaliza parcial o totalmente sus intereses económicos y personales con la ayuda de una family office europea especializada. De hecho no sólo asistimos directamente a las familias en ese proceso, sino que algunos de los principales despachos de asesores legales y financieros de Latinoamerica (Latam) también colaboran ya con oficinas de familia españolas y europeas para tratar el traslado de los intereses económicos y familiares de sus clientes con absoluta discreción y rigor profesional.

En ciertos lugares del mundo, no es suficiente con poseer un patrimonio o fortuna importante, si no se dispone del asesoramiento patrimonial internacional necesario. Ser rico en el lugar adecuado es vital para poder disfrutar plenamente de esa fortuna, pero también lo es que se gestione de forma profesional e internacional, para que progrese con las posteriores generaciones y para aprovechar un mundo inversor globalizado.

sábado, 22 de agosto de 2009

Asesoramiento y Banca: Honorarios y comisiones.

Hace ya casi dos años que escribimos este artículo sobre la perversidad del cobro de comisiones por servicios financieros y la bondad de transformarlas en honorarios. Sólo así nos garantizamos la independencia y honradez (que no la competencia) del asesoramiento. Y no sólo para los activos financieros sino también para todo nuestro patrimonio.

Por suerte para las multi Family Offices (y para los clientes y la independencia de su asesoramiento), la banca está a años luz de plantearse un cambio así en su modelo de negocio, y evidentemente prefiere la opacidad y el engaño para la mayoría de sus clientes, incapaces ni siquiera de conocer ni comprender todo su abanico de sablazos. Quizá cuando vean que sus adeptos contratan masivamente los servicios de asesores independientes a los que pagan por filtrar las propuestas de inversión que más le convienen, la banca también comience a pensar que el cobro de honorarios all-in-one, todo incluído, transparente y honesto sea el modelo a seguir. Si algún día la banca evoluciona hasta ese punto, sólo les quedará una asignatra pendiente, ser competentes en su asesoramiento, para lo cual deberían reciclar a todas sus hordas de vendedores reclutados y adiestrados durante tantos años.

Os dejo con el artículo de noviembre 2007 y espero vuestros comentarios:

"De todos es sabido
que no es lo mismo un honorario que una comisión. Etimológicamente el honorario honra al que lo percibe y suele ser un profesional liberal, mientras que a un comisionista no se le otorga siempre la mejor reputación. De todos es sufrido que los bancos cobran comisiones de todo tipo (pequeñas, medianas, diáfanas, abstrusas y hasta de Alí Babá), pero... ¿Qué pasaría si las comisiones de banca se cobrasen en forma de honorarios o porcentaje fijo sobre el total de activos de cada cliente independientemente de los productos y servicios que se utilicen?

Reflexionemos. Reflexionemos otra vez. Se plantean cuestiones interesantísimas, ¿verdad? Por ejemplo la cuantificación de este all-in-one fee podría ser tan simple como aplicar el resultado medio de la cuenta de explotación actual de los clientes del banco en forma de porcentaje sobre euro aportado por el ahorrador/inversor. Es decir, por cada euro que el cliente deposite en la entidad, ésta le deduce su comisión única de forma anual, semestral, trimestral o como le dé la gana. Evidentemente los créditos e hipotecas tendrían que generar el coste del propio dinero aparte, con el diferencial que la entidad financiera quiera añadir, ya que no sería justo que pagara lo mismo un cliente que genera una activo que uno que genera un pasivo para el banco (o sí). Pero a partir de ahí, café para todos.

Éste es sólo un ejercicio lúdico y espero que genere comentarios por vuestra parte, que estoy seguro de que serán muy interesantes y reveladores. Algunos pensaréis que no es justo que un simple ahorrador pague en la misma proporción que un inversor más activo que va a utilizar un sinfín de productos y herramientas financieras. A priori puede verse así, pero analicémoslo un poco más: ¿Qué le ocurre a un ahorrador que ni quiere ni sabe invertir su dinero más allá de verlo reflejado en su libreta de ahorro? Que es pasto de los gestores que amablemente les inducen a invertir su dinero en productos financieros ininteligibles para cualquier miembro de su familia. Este acoso es constante, implacable, despiadado. El dinero parado en una simple libreta de ahorro o en un depósito a plazo se considera una negligencia por parte del trabajador de la banca de turno que roza la falta grave. Este mal llamado gestor necesita vender productos financieros que mejoren la cuenta de explotación de sus clientes si no quiere perder su puesto. Además lo debe hacer en modo superlativo si aspira a progresar en la entidad y cambiar la atención al público por un puesto de mayor nivel, es decir pasar de soldado raso a chusquero. Personalmente he conocido a algunos gestores de banca honestos y vocacionales que intentan hacer el menor daño colateral posible a la vez que cumplen mínimamente con sus obligaciones comerciales, pero todos ellos se sienten incómodos con la labor que realizan y anhelan poder algún día poder asesorar de forma independiente sin el acoso comercial al que se sienten sometidos por sus superiores. Obviamente sólo una afortunada minoría lo conseguirá. El resto seguirán con la premisa grabada a sangre y fuego: Vender o morir.

Algunos me diréis que esta presión comercial es común a la mayoría de trabajos que podamos realizar, y es cierto. Pero a mi entender es infinitamente más grave vender inapropiadamente un producto de inversión financiera que, por ejemplo, una colección de DVDs que no necesitamos. Éticamente no hay punto de comparación, la transcendencia y peligrosidad de la negligencia cuando se trata de nuestro patrimonio es vital no sólo para nosotros sino también para nuestros hijos. Con las cosas de comer no se juega.

En un entorno en que un gestor de banca generase exactamente el mismo beneficio para su empresa, fuese cual fuese el movimiento de activos o la tipología de inversión de sus clientes, el asesoramiento se realizaría de manera infinitamente más adecuada y adaptada a las necesidades e intenciones de los inversores/ahorradores. Incluso su relación personal con ellos mejoraría sustancialmente si en lugar de venderles, simplemente les diera servicio. Un servicio que valdría un porcentaje fijo de todo el dinero que los clientes tienen depositado en su entidad. La competencia profesional de los gestores y de los propios bancos haría el resto, y además el control de estos honorarios por parte de un organismo competente sería muchísimo más simple y eficaz.

Este escenario resultaría mucho más higiénico y conveniente que el actual. Muchos de vosotros pensaréis que es inviable o utópico, quizás lo sea. Pero al fin y al cabo es la manera que tiene de ganarse la vida un family office que se precie de serlo, y que por lo tanto no disponga de productos financieros propios. Obviamente el banco debería seguir creando productos propios, pero sin embucharlos directamente al hígado del cliente poco experto en finanzas, o sea la gran mayoría.

Poco va a mejorar el panorama actual con el MiFID, tal y como adelantan Consumerista y Echevarri en sus interesantes artículos. Como bien dice Echevarri: "...acaba protegiendo de los clientes a las Entidades Financieras". Se seguirán perpetrando poco más o menos las mismas carnicerías que vemos a diario, puesto que lamentablemente el beneficio bancario depende en buena parte de ello.

En fin, sólo pretendemos lanzar esta reflexión al aire para que vosotros nos comentéis vuestra opinión al respecto. Siempre es sano realizar el ejercicio mental de cuestionarnos métodos que no tienen por que ser inamovibles. El progreso siempre dependió de ello."