lunes, 27 de octubre de 2008

Mentalidad Interruptor.

Se habla mucho acerca de si es ya momento o no para abandonar la liquidez y comenzar a invertir en bolsa, aunque a muchos, fue la liquidez la que los abandonó a ellos hace tiempo. Es cierto que hoy ya se ven muchas empresas a buen precio o incluso a precios ridículos como me dijo mi Amigo Pepe (grandísmo gestor donde los haya) hace pocos días. Buffet y otros Grandes ya proclaman a cuatro vientos su avidez compradora de buenas empresas. Se oyen también voces que discuten si la famosa claudicación ha tenido ya lugar o no.

Muchos tradicionalmente han pensado, y aún más lo hacen en tiempos de crack, en entrar o salir de los mercados de renta variable con la Mentalidad Interruptor. La hemos bautizado así porque sólo contempla dos posiciones radicalmente distintas: On y Off. O sea, que estamos metidos hasta el cuello o nos mantenemos en liquidez. No obstante debemos tener presente que, aún en estos dos extremos, hay quien se mantiene en liquidez con pequeños porcentajes en acciones que quedaron allá arriba, como un anclaje alpinista que se clavó con la intención de progresar pero que espera solitario a que algún día el mercado se le acerque y vuelva a ser útil como inversión. Y en el otro extremo, también los hay que no sólo están hasta el cuello en bolsa, sino que además deben hipotecas o incluso préstamos que tomaron para aprovechar las gangas con PER's de tan solo 25 o 50.

La mayor parte de ellos, no obstante, con Mentalidad Interruptor que sólo contempla la simplista estrategia patrimonial de entro o salgo de la bolsa. Como ya explicamos en Circunstancias vs Rentabilidad/Riesgo, nuestro patrimonio es mucho más que el dinero del banco. Y además, dentro de lo que es dinero en efectivo debemos tener claro qué parte podemos arriesgar en bolsa, y ser conscientes de que ese dinero no sólo puede no generarnos rentas sino que además puede perderse en gran medida. Todo ello, en el marco de un Balance Vital que es la hoja de ruta de nuestra vida y nuestro patrimonio. Por todo ello, la Mentalidad Interruptor no sólo es simplista sino también peligrosísima, ya que sólo tiene posibilidades de éxito si adivinamos exactamente el momento del suelo bursátil. Y aún en ese supuesto, la depresión puede condenar nuestra añorada liquidez a un deseperante mercado flat durante muchos años. La mayoría olvidan que, incluso en una época no depresiva, el Dow Jones apenas subió un 10% entre 1965 y 1983.

Debemos pues ser conscientes de la necesidad de olvidar las estrategias simplistas y del café para todos. Nuestro patrimonio es complejo y poliédrico. Y nuestras circunstancias aún lo son más, y muy cambiantes en el tiempo. Por lo tanto también lo debe ser nuestra estrategia inversora en bolsa.

Cuando pensamos en el timing de invertir la parte de nuestro patrimonio destinado a la RV, también debemos tener claro en qué medida lo hacemos. Debemos ser conscientes de que invertir en pocas semanas toda nuestra capacidad de compra de bolsa, es jugárselo todo a una carta. Sin capacidad de reacción ante un probable error, ya sea por equivocarnos en el momento o en los activos concretos que compramos. Incluso acertando el tempo podemos necesitar ese margen de maniobra por un cambio repentino de escenario o un cambio sustancial de nuestro patrimonio, entre otras muchas posibles razones.

Sé que muchos diréis que con un patrimonio muy escaso, el volumen a destinar a la inversión en variable permite poco margen de maniobra. Y es razonablemente cierto a pesar de que, dependiendo no obstante de cada circunstancia personal, el porcentaje susceptible de riesgo del total patrimonial sea mayor. Pero para los patrimonio medios y mayores, la mentalidad interruptor es uno de los errores más graves que se puden cometer, ya que tiene una sóla y única oportunidad de éxito como ya hemos dicho.

Obviamente esta mentalidad debe ser incompatible con una inversión a largo plazo que busque valor en nuestras compras. Pero también es temerario entrar y salir en tromba del mercado incluso para los inversores que se basan en análisis técnico, ya que siguen teniendo una sola posibilidad de éxito a pesar de que algunas figuras sean de alta fiabilidad. Los errores y/o las excepciones técnicas, con esta mentalidad, pueden tener aún consecuencias más graves que para el inversor value.
"Si no puedes cumplir la condena, no cometas el delito."

Inversor en Derivados (1978-2008)