martes, 17 de febrero de 2009

Consultas de toda una Vida.

En lo que llevamos de año 2009 estamos recibiendo a través de este blog una cantidad significativa de consultas muy tristes desde el punto de vista de un Family Office. Guardando la confidencialidad profesional debida, os diremos que son consultas de familias desesperadas que claman algo de luz después de una sangría brutal en los ahorros de toda una vida.

Carteras en diversos bancos que les fueron vendidas (y lo que es peor, mantenidas) como renta fija muy segura. Como el tipo de activo ideal para blindar el fruto de toda la vida laboral, de esfuerzo y de ahorro. Las más perjudicadas están compuestas por acciones preferentes perpetuas, incluso por fondos o conglomerados de perpetuas, y por vulgares titulizaciones de empresas indescifrables pseudo-filiales de otras multinacionales que pusieron su nombre un día, o ni siquiera eso. En muchos casos lo que serían los famosos paquetitos de basura crediticia propiamente dicha, cuyos flamantes ratings algunos incluso conservan relativa y vergonzosamente.

De hecho hace unos pocos años se vendían indistintamente estas emisiones en el mismo segmento de riesgo que la deuda senior con vencimiento de emisores multinacionales. Y era relativamente comprensible, ya que jamás habían sufrido ni sus cotizaciones ni la solvencia de estas emisiones. Es cierto que nadie era capaz de explicar qué había bajo esos nombres anglosajones, indescifrables y técnicos. Pero qué demonios! al fin y al cabo todo el mundo invertía en productos financieros indescifrables! De hecho, el que no lo hacía quedaba relegado al analfabetismo inversor, siendo objeto de mofa por su entorno social y sobre todo bancario.

Era impensable que esa renta fija nebulosa creada por financos a demanda de inversópatas (premonitorio artículo de Junio 2007), pudiera generar pérdidas para sus tenedores. Al fin y al cabo se trataba de renta fija. Pero ahora sabemos que era tan fija como los beneficios de las entidades subyacentes (que jamás hubieramos previsto que llegasen a tambalearse), o tan fijas como la capacidad de un Ninja para pagar su hipoteca. ¿Quién iba a predecir que las entidades financieras (no sólo bancos) desaparecerían o deberían ser rescatadas masivamente; o que se concedieran créditos hipotecarios a familias insolventes de forma sistemática, masiva y perversa? Desde luego las entidades calificadoras de riesgo no, y en aquel entonces parecían La Biblia.

No se trata por lo tanto, de demonizar a los que vendieron esas emisiones hace algunos años, cuando nadie podía imaginar que pudieran convertirse en papel mojado. Se vendieron como seguras porque en aquel entonces nadie podía afirmar lo contrario. Pero a partir del verano de 2007 el mundo financiero empezó a cambiar. Y esas emisiones comenzaron a perder valor, aunque seguíamos viendolas como un producto seguro que simplemente tenía precios más atractivos. Desde entonces hasta hoy la situación de este tipo de emisiones ha cambiado radicalmente, y en el camino la mayoría de nosotros hemos dejado de considerarlas un instrumento de blindaje, un activo seguro, para considerarlas inversiones de riesgo. Eso ha ido sucediendo paulatinamente, y la afectación personal ha dependido de la cintura y agilidad de cada uno para analizar y reaccionar ante esa dramática realidad cambiante. Es aceptable que la reacción de asesores y banqueros pueda haberse producido más tarde de lo deseable, y que su supuesta formación y capacidad no haya servido para salvaguardar la mayor parte del patrimonio de sus clientes. Pero lo que sí es reprobable es que hoy aún hayan asesores y/o banqueros que sigan considerando este tipo de inversiones como renta fija segura con la que blindar patrimonio, sin haber evolucionado con la realidad.

Están permitiendo así, la muerte de la rana de sus clientes, a pesar de que algunas de estas emisiones se hayan literalmente desplomado violentamente por la propia aridez de ese mercado. Y muchos han sido incapaces de reaccionar, pero no por mera incompetencia sino por falta de honestidad consigo mismos y con sus clientes. Las consignas de las entidades para las que trabajan son, aún hoy, mantener e incluso comprar más a precios ridículos para compensar las pérdidas. Olvidando completamente el orígen y la motivación de estas carteras, que hace tiempo que dejaron de ser fijas y seguras y se están desmoronando una tras otra, llevándose por delante vidas enteras de ahorro y esfuerzo.

Las consultas recibidas no serían tan dramáticas si hace tan sólo unos meses, los gestores y asesores de sus respectivas carteras hubieran cogido el toro por los cuernos. Si hubiesen explicado que los activos en cartera de sus clientes se habían convertido, en estos tiempos convulsos y de crack financiero, en inversiones de riesgo. Incluso la responsabilidad podía derivarse hacia el colapso financiero de forma razonable, eximiendo de la misma a dichos asesores. Y aunque los Clientes les habrían recriminado por haberles asesorado mal en orígen, los argumentos de defensa de los asesores serían avalados por las circunstancias excepcionales de la crisis sistémica y también por su honestidad profesional. Pero lo realmente importante es que los activos de los Clientes se habrían salvado en una mayor proporción (a pesar de que sus rentas habrían disminuído drásticamente). Lamentablemente muchos profesionales no lo hicieron y prefirieron, prefieren aún, asesorar bajo el avestruzamiento y, lo que es mucho peor, la comercialidad.

Estas emisiones, como tales inversiones arriesgadas pueden ser una opción más para los inversores, pero siendo conscientes de su riesgo de impago de intereses o cupones, también de su riesgo de evento crediticio o incluso default y por lo tanto de su altísima volatilidad y potencial pérdida de valor.

Cuando se trata de emisiones de bancos relativamente sólidos como las propuestas por Fernan2 o Llinares, pueden suponer una inversión atractiva, pero jamás para blindar los ahorros de toda una vida. Se han convertido en inversiones de riesgo, y como tales tienen su público. Incluso las emisiones que estamos viendo en las carteras de las consultas recibidas, a pesar de ser en su mayoría emisores de dudosa solvencia en la actualidad, también podrían encontrar su sitio en una porción de cartera de determinados inversores. Pero lo dramático es que siguen configurando el 100% de estas carteras, que se diseñaron en su orígen para blindar todo el patrimonio de una familia y resguardarlo de los peligros de las bolsas.

El resultado os lo pedéis imaginar, patrimonios de trabajadores que han conseguido durante toda una vida de esfuerzo y sacrificio acumular unos centenares de miles (o incluso algún millón) de euros con pérdidas del 60, 70 e incluso 80%. Ahorros que ahora en plena vejez se han perdido sin haber querido jamás arriesgarlos. Sangrías que sus gestores y asesores no han sabido ni querido cortar a tiempo, y que aún hoy cuando una emisión tras otra deja de pagar ni siquiera los intereses, siguen con la consigna del "cuando todo esto pase ya se recuperará la par". Repito que no es recriminable que hace unos años recomendaran este tipo de RF. Pero lo que no tiene perdón de Dios es que no hayan querido reaccionar valiente y honestamente ante unos productos que hace muchos meses que objetivamente dejaron de ser adecuados para blindar patrimonios. Ese, y no otro, era su trabajo.

Para nosotros es también muy duro tener que abrirle los ojos a estas Familias. Vienen a consultar situaciones tan desesperadas que les han llevado a desconfiar del banco en que han depositado su fe y patrimonio todos estos años. Consultas a las que llegan presas del pánico por ver que los extractos de sus carteras se están extinguiendo mes tras mes. Pero no obstante quieren creer lo que les dicen sus banqueros y asesores, y no pueden creer que su futuro haya cambiado radicalmente a estas alturas de su vida, sin comerlo ni beberlo. Obviamente tampoco hay ninguna garantía de que todas estas emisiones se extingan una tras otra como ya han empezado a hacerlo algunas. Por lo tanto la pregunta del millón que deben hacerse estas Familias es si la valoración actual de sus carteras es realmente vital para sus vidas. Si el valor residual actual de sus ahorros puede arriesgarse a cambio de una posible recuperación, quizás puedan mantenetse algunas posiciones y cruzar los dedos. Pero si perder el patrimonio que les queda a valoración actual (15 o 25% de lo que era tan sólo hace un año) es algo a lo que no pueden arriesgarse, no queda más remedio que vender y blindarlo según los criterios actuales.

Siempre ha sido más difícil afrontar la realidad que vivir en el engaño, pero las consecuencias de no reaccionar valientemente ante las adversidades suele tener resultados terribles. Una pena y una injusticia.

6 comentarios:

Sara Gutiérrez dijo...

¿un poco más de luz? ¿cómo blindarllo? Parece que nos encaminamos a una pérdida irremediable de valor, ¡Cómo preservar lo conseguido? ¿cómo evitar esa pérdida de valor? Parece que el colchón tampoco es la solución.
Enhorabuena por vuestro blog.

josele dijo...

Han comentado:

'no queda más remedio que vender y blindarlo según los criterios actuales.'

¿Me pueden explicar como se blida en la situación actual?

¿Teniendo los ahorros de toda una vida en una cuenta corriente normal?

Gracias y enhorabuena por el blog

Pau A. Monserrat dijo...

Ciertamente vivimos tiempos dramáticos. Y la gran mayoría de directores de banca, por falta de formación e información, han vendido productos inadecuados a perfiles conservadores;ahora las pérdidas de ahorros son tan grandes que algunas familias se enfrentan a una situción penosa.
Los bonos estructurados, por ejemplo, están causando un daño irreparable a inversores familiares.
Tiempos turbulentos, los que nos ha tocado vivir.

Dhavar dijo...

Tiempos de un sistema basico de análisis del riesgo errado en su raíz, y, en función de la mayor o menor conciencia de ello, tiempo de estafadores y ladrones a gran escala y "normalizados".

Carlos Pruebas dijo...

"Se vendieron como seguras porque en aquel entonces nadie podía afirmar lo contrario". Cuando leo eso me acuerdo del sr. Taleb y su libro "The black swan". Los grandes "expertos" son charlatanes, todos repiten como cotorras lo que otros "expertos" dicen. La historia nos enseña que los grandes cambios pasan de un día para otro sin que los "expertos" lo vieran venir.

Creo que si algo podemos extraer de su libro es que deberíamos fiarnos más de lo que entendemos y no dejarnos llevar por lo que los gurús nos cuentan ( que más bien parecen apóstoles del apocalipsis ahora mismo predeciendo la gravedad de esta crisis).

My 2 cents.

Gurús Mundi dijo...

Sara, haces la pregunta que es la clave de la riqueza en los próximos años. Efectivamente es difícil imaginar cómo evitar la pérdida irremediable de valor, pero podemos intentarlo adaptándo la estrategia a cada uno. Ya sabes que nunca recomendamos un "café para todos", y que el blindaje se debe realizar dependiendo del nivel de coraza que pretendamos. También dependerá de la estructura de cada patrimonio, de las circunstancias familiares, etc. Y a nadie se le debe escapar que la rentabilidad suele ir relacionada con el riesgo que los mercados asignen a cada activo. No es lo mismo sufrir la devaluación de un inmueble en una zona de España burbujeante, un inmueble en un país del Este, en Manhattan, Londres etc. Lo mismo podríamos decir de las acciones de una empresa, de la deuda corporativa, soberana, divisa, etc. Al final se debe aplicar mucho sentido común, experiencia, conocimientos, rigor, prudencia y un sinfín de virtudes que favorecen el éxito pero tampoco lo garantizan. Si deseas un diagnóstico y recomendación personal, no dudes en contactar con nosotros vía el link del correo de Consultas y Asesoramiento de la parte izquierda del blog. Estaremos encantados de tratar tu caso.

Josele, lo mismo que le hemos comentado a Sara, no nos gusta dar directrices genéricas porque cada caso familiar y patrimonial precisa de estrategias a medida. Te emplazo también a que nos realices tu consulta personal a través del correo.

Pau A. los estructurados están siendo una trampa mortal para muchas familias a quienes les vendieron esos productos como renta fija cuando en realidad sus subyacentes dependían de la bolsa. Además algunas entidades colocaron estructurados a más de 5 años, con lo que la capacidad de maniobra de esos patrimonios pasa por realizar pérdidas cuantiosas. Pero, claro, eran muy vendibles y se centraba la atención en los rendimientos de los escenarios positivos. Además las comisiones que dejan los estructurados a las entidades financieras son descomunales. Pero ojo, a nadie le pusieron una pistola en el pecho para contratarlos.

Dhavar, repito la última frase de Pau A. Se jugó con la codicia y la ignorancia de los clientes. Un abuso de confianza en toda regla, sobre todo en la ausencia de reacción en el asesoramiento de las carteras a las que hago referencia en el artículo.

Carlos, Taleb es un genio, también del márketing. Por definición, un cisne negro es imprevisible, entendiendo por imprevisible la incapacidad de la inmensa mayoría para verlo con antelación. De todos modos te recomiendo el artículo en que mencionamos a Stephen Roach.

Gracias a todos por vuestros comentarios.

Salud y €.