viernes, 7 de noviembre de 2008

Síndrome de Estocolmo Financiero y tinto de verano.

Hace tan sólo 75 días que publicábamos el artículo: "Tómese un zumito a mi salud". Como podréis recordar, en él analizábamos las estrategias que recomendaban nada menos que 8 entidades financieras, a saber: Inversis, Dexia, Atlas Capital, Tressis, Banif, Abante, Unicorp Patrimonio y Lloyds TSB España.

Quizás fuesen los efectos del calor de pleno Agosto y el Tinto de Verano entre pantallazo y pantallazo, pero como dijimos entonces de manera fina: "Todos, sin excepción, barren para casa escandalosamente". Recordemos que TODOS, recomendaban un mínimo de entre un 30 y un 45% de bolsa, con la única excepción de Atlas que proponía un 20%. Sería interesante que Expansión reeditase hoy su artículo en cuestión, con el recálculo aproximado de las pérdidas que acumularían todos los potenciales clientes que hubieran seguido los consejos de dichas 8 entidades. De hecho, seguro que sus recomendaciones publicadas (y aún más las del día a día) influyeron a miles de inversores, dado el alcance y prestigio de dicho periódico y de las entidades en cuestión.

Algunos de esos nombres ya nos suenan a bancarrota nacionalizada, como por ejemplo Dexia o Lloyds. ¿Será por su situación apurada que recomendaron bolsa cuando el mundo estaba ya roto? Me temo que no. Sus recomendaciones, las de todos, fueron siempre en la misma linea recaudatoria, independientemente de los ciclos bursátiles. Algunas entidades han muerto matando, aunque al tercer día las resucite el Estado, pero además el resto sigue disparando a discreción. Nunca aprenderán, ni los financos ni los inversópatas. Bueno, estos últimos sí que han aprendido: Perdiendo. Pero pronto olvidarán sus errores y volverán a los brazos de los maltratadores de su patrimonio. Será el poder de las corbatas, el aspecto pomposo de las entidades o incluso las sienes canosas de algunos de ellos que sólo esperan su jubilación anticipada, pero la realidad es que cualquier banquero tiene una enorme, sorprendente e indignante credibilidad por parte de sus clientes. Incluso por parte de aquellos sufridores que arrastran pérdidas muy cuantiosas por su culpa, en un paradójico Síndrome de Estocolmo Financiero.

Las recomendaciones de estas 8 entidades financieras son como si 8 médicos recetaran a través de la prensa diversas píldoras adelgazantes muy caras (comisiones y corretajes generados por el asset allocation de las 8 entidades), que no sólo no adelgazan sino que han hecho a TODOS los usuarios engordar muchísimos kilos. Además, los efectos secundarios de estos kilos de más son incalculables (desde una pérdida de ahorros para la vejez, hasta un cambio drástico del nivel de vida familiar, pasando por una depresión por haber dilapidado en 7 semanas gran parte del esfuerzo de toda una vida). Sin embargo, estos "profesionales de la medicina" siguen recetando a diario estrategias de inversión que, acertadas o no, sólo tienen un objetivo claro e ineludible: La generación de comisiones para la entidad. Prueba de ello es que ni siquiera en pleno Agosto, cuando el horizonte y el presente eran ya muy negros, ninguna de las entidades consultadas recomendó mantenerse apartado de los mercados. Es cierto que todos recomendaron estar en moderada liquidez, pero a través de fondos monetarios y bonos, ambos con comisiones y corretajes que hunden el rendimiento sensiblemente por debajo del 5%!!! La excepción, aunque dolosa, la encontrábamos de nuevo en Atlas Capital que recomendó un 50%, sólo un 50%, del volumen total en puros depósitos, con mejor rendimiento y escasas o nulas comisiones para la entidad en cuestión.

En el tremendo escenario actual, mantener la liquidez 1,5 o 2% por encima de monetarios; o bonos a corto plazo (que disparan el lastre que suponen sus corretajes), es la diferencia entre una buena y una mala estrategia. Con la que está cayendo (y siempre), es la diferencia entre una honesta o deshonesta recomendación profesional. Además debemos restarles las minusvalías generadas por las carnicerías de RV que han supuesto el no abandonar mayoritariamente los mercados por el afán recaudador de comisiones bursátiles, incluido el afán recaudador de las comisiones de éxito y sus infinitas variantes. El resultado: Devastador.

Quizás algunos aprendan temporalmente a golpes, pero la memoria seguirá siendo muy corta.

P.D. Otra vez Expansión publicó el pasado día 1 de Noviembre (día terrorífico) un artículo (terrorífico también) que firma M. Martínez en el que viene a decir que, debido a las caídas de precios de las empresas cotizadas, sus dividendos son más atractivos que los depósitos bancarios y aún más si lo comparamos con la renta fija soberana. Por supuesto las fuentes citadas tienen todas intereses en gestoras que viven de las comisiones que generan los inversores en bolsa. Nuestro desquicio ha alcanzado tal extremo que se puede ya confundir el riesgo de la RF y depósitos con el de la RV y publicarlo en un periódico de prestigio como Expansión... Vendiendo sin rubor alguno dividendos residuales de nuestro reciente pasado de bonanza burbujeante en pleno proceso de inmersión en la tormenta perfecta, que se tragará no sólo los dividendos de estas cotizadas sino la propias empresas enteritas y sin masticar. ¡Abandonen, Señores un aburrido depósito al 6% y cómprenme el crecepelo "Dividendus"...! ¡Más madera, es la guerra!... Estamos muy, pero que muy mal.

El número de malhechores no autoriza el crimen.
Charles Dickens (1812-1870)

Lo peor que hacen los malos es obligarnos a dudar de los buenos.
Jacinto Benavente (1866-1954)