lunes, 7 de enero de 2008

¡Todos a descorrelacionar alternativamente!

Se ha abierto la veda. Parece que el que no tenga una cartera descorrelacionada con la tendencia del mercado no está invirtiendo su dinero correctamente. ¿Y eso cómo se está haciendo? Pues a través de la inefable Inversión Alternativa, cajón de sastre donde los haya. Llamémosle inversión alternativa, llamémosle descorrelación, llamémosle hedge fund, llamémosle Dios, llamémosle ente divino, llamémosle energía... El caso es que quien no se apunta a colocar su dinero "alternativamente" está mal visto por analistos en general. La consigna parece ser descorrelacionarse de un mercado incierto y turbulento a base de estrategias de arbitraje, alcistas y bajistas de RV, RF, commodities, energia tradicional y renovable, metales, inversión en empresas no cotizadas, capital riesgo y un etc. tan diverso como el propio mercado.

No digo que sea una estrategia desacertada descorrelacionarse de las tendencias de los mercados en general, el tiempo lo dirá. Pero sí es muy peligroso dejar masivamente nuestro capital en manos de una gestión bajo el nombre de la cual cabe cualquier estrategia por dispar/atada, controvertida o incoherente que ésta sea. La moda, y el miedo, nos arrastran a excesos que se alejan de un análisis riguroso y frío de la estrategia correcta para cada uno, para cada patrimonio en concreto. Algunos gestores y asesores tachan de obsoleta y/o arriesgada cualquier inversión que no sea alternativa, y parece que no es sostenible lo que no es alternativo en este nuevo orden mundial que aún nos parece más caos que orden. Pero desde nuestra perspectiva la descorrelación del mercado no puede ser una estrategia masiva de refugio de nuestro capital, sino una más a utilizar dentro de la diversificación diseñada para cada patrimonio en concreto. Sobre todo por la opacidad y la variedad de inversiones a las que nos exponemos lanzándonos a los brazos de la Inversión Alternativa. Tan peligroso resulta considerar una inversión en RV segura, como derivar a empresas de capital riesgo nuestros activos, por ejemplo. ¿Cómo álguien puede considerar estas inversiones alternativas tan diversas como una estrategia conservadora? En los tiempos que corren ni siquiera la RF no soberana puntera supone un refugio absolutamente sólido como se ha podido observar en esta crisis crediticia. Por lo tanto no debemos caer en la trampa o autoengaño de que descorrelacionarnos del mercado nos permite salvaguardar nuestras inversiones del peligro. No si lo hacemos a cambio del concepto de "Inversión Alternativa", que no es más que un gigantesco cajón de sastre donde nuestras inversiones estarán a merced del libre albedrío de los gestores que echen mano a nuestro capital. El tiempo nos revelará si esta estrategia puede ser acertada o no dependiendo sobre todo de qué inversiones se realicen bajo este manto uniforme alternativo. Pero en ningún caso podemos considerarla como el paradigma de la estrategia conservadora, por mucha descorrelación del mercado que consigamos. Sobre el papel parecería que mantenernos al margen de la tendencia del mercado reduce nuestro riesgo, pero en la práctica estaremos permitiendo que diversos gestores, que jamás llegaremos a conocer, realicen prácticas de riesgo con nuestro capital. Además con el más que probable aumento de costes y comisiones, incontrolables por la propia diversidad de las inversiones.

Tal y como se ha publicado hasta la saciedad en diversos medios, ésta es una tendencia muy extendida entre grandes fortunas, pero desde nuestra experiencia, muy difícilmente extrapolable al inversor medio desatendido. Lo que es una estrategia cuidadosamente ejecutada por family offices para grandes patrimonios puede convertirse en una autentica carnicería para patrimonios menores, pasto de la banca privada tradicional en el mejor de los casos. Dar carta blanca para que un patrimonio medio o pequeño sea invertido "alternativamente" en un sinfín de estrategias opacas con la buena intención de descorrelacionarse del mercado, es más que temerario sin un control riguroso de cada una de estas inversiones. En muchos casos es como firmar un cheque en blanco para invertir en cualquier tipo de aventura financiera. Además la mayoría de gestores, digamos "tradicionales", se apuntan al carro de hedge funds (otro eufemismo de cajón de sastre) cuyo funcionamiento desconocen por completo. De hecho muy pocos pasarán la prueba del algodón si les exigimos que nos expliquen el detalle de las inversiones alternativas a las que someten nuestro dinero. Pero lamentablemente la mayoría de sus clientes pagarán comisión sobre comisión gustosamente para sentirse al abrigo de estar descorrelacionados con el mercado.

Una vez más los protocolos y estrategias de actuación de grandes fortunas no son fácilmente aplicables al inversor medio. Generalmente la atención que recibe un patrimonio sin un multi-family office suele ser mucho menos competente, rigurosa e independiente. Y en este caso la descorrelación del mercado y la inversión alternativa en general requiere de una estrecha vigilancia profesional de la que el patrimonio medio no suele disponer. Por eso muchos de estos capitales salen del fuego para caer en las brasas, eso sí, alternativas. Mientras, otros gestores se frotan las manos descorrelacionadamente.