sábado, 21 de abril de 2007

Alea, baraka, yúnqì, luck, suerte. Efecto Cluster.


Si algo hay en este mundo que esté mal repartido es la suerte. Aunque de la misma manera que cuantas más veces tiremos una moneda al aire más se aproximarán los resultados al 50%, podríamos decir que si contemplamos la suerte de todos los habitantes del planeta sin personalizar ni comparar, concluiremos que la aleatoriedad es absolutamente equitativa. Pero la comparación entre lo que nos sucede a nosotros y a los demás a lo largo de nuestras vidas es natural e inevitable. Por lo tanto, diga lo que diga la estadística matemática, nuestra percepción siempre será subjetiva. Así encontramos unos sujetos que siempre creen tener buena estrella y otros que se quejan constantemente de su mala suerte, y con toda seguridad ambos se alejan de la realidad objetiva.
En el terreno económico, por este mismo principio debemos admitir que a lo largo de nuestras vidas quien más y quien menos recibirá golpes duros tanto a nivel personal como laboral. Pero también la suerte estará a su alcance. Y es aquí, en el terreno económico-finanicero o empresarial donde podemos hacer algo para desequlibrar la balanza caprichosa del azar.
Es de todos sabido que existen más probabilidades de padecer un cáncer de pulmón si se ha fumado toda la vida. Por tanto, de la misma forma que tenemos más probabilidades de fracasar en nuestra vida económica si tomamos decisiones y rumbos equivocados, el rigor y la trayectoria adecuada nos evitarán problemas a la vez que nos hacen más receptivos a la buena suerte.
Efectivamente todas las decisiones correctas que tomamos y las acciones realizadas con rigor se convierten en gran cantidad de imponderables que jugarán a nuestro favor en el momento menos esperado. Además esta suerte que nos alcanza periódicamente si estamos atentos y creando las condiciones necesarias para que así sea, mejora nuestra situación actual permitiéndonos crear más y mejores condiciones para retroalimentar las probabilidades de mayor éxito. A este círculo virtuoso lo hemos bautizado como Efecto Cluster. Definimos cluster como racimo o apelotonamiento de unidades que crean una unidad mayor potenciando sus cualidades y su capacidad de atracción para incrementar dicho racimo. Este es un principio básico tanto en la genética como en astronomía y podemos decir que también en la vida empresarial o económica.
Las empresas que estén bien gestionadas y dirigidas dispondrán de mayores recursos que podrán perfeccionar dicha gestión y dirección contratando los servicios de mejores directivos y trabajadores que repercutirá finalmente en la calidad de servicio retroalimentando su progresión ascendente de forma continua. Diríamos que es lo contrario de un círculo vicioso donde la falta de recursos incrementará la disfunción empresarial hasta su desaparición.
Para los que se sienten desgraciados, que siempre se quejan de su mala suerte empresarial y piensan que si montan un circo les van a crecer los enanos, ahí va una comparación ilustrativa: Si la lluvia cae uniformemente en un paisaje, ¿por qué la vegetación amenudo es irregular? Evidentemente hay zonas en las que las condiciones de humedad son las mismas pero sin embargo la vegetación no crece o lo hace de forma muy escasa y tosca. De la misma manera las oportunidades de negocio pasan constantemente ante todos nosotros. Igual que la lluvia cae sobre la tierra. Algunos las aprovechan y las convierten en frondosa riqueza, mientras que otros siguen gastando sus escasos fondos en loterías primitivas lamentando su mala estrella y esperando "La Oportunidad" que jamás llegará. La lluvia, como las oportunidades de negocio, pasan ante sus ojos sin percatarse de ello.
Aunque muchos no lo crean, hacer lo correcto y trabajar con rigor y sabiduría atrae la Fortuna. Quizá la buena suerte no sea tan aleatoria como los necios pretenden, y me atrevería a decir que a nivel económico ni siquiera tan injusta.