jueves, 11 de septiembre de 2008

El Zodíaco de los inversores. Y tú, ¿de qué tipo eres? (3)

En esta tercera parte vamos a terminar de exponer a los lectores la clasificación de inversores de la que empezamos a hablar en la parte uno y dos.

Hablaremos de los niveles 4, 5 y 6, a los que, según John Burley, cada inversor debe aspirar si quiere tener éxito en este campo.

Nivel 4: Los inversores "automáticos”

Los inversores automáticos son aquella categoría donde, sorprendentemente, podemos encontrar a la mayoría de los millonarios del mundo. Aun más sorprendente es que cualquier persona, independientemente de su nivel de ingresos, puede conseguir la independencia financiera siendo inversor del nivel 4. Sólo es cuestión de tiempo.

Los inversores del nivel 4, igual que los inversores pasivos, son conscientes de la necesidad de invertir. Lo que les diferencia de los inversores que hemos visto hasta ahora es lo siguiente:
  • participan activamente en la toma de decisiones acerca de sus inversiones y dedican parte de su tiempo para aprender a invertir mejor
  • tienen unas reglas y hábitos financieros claramente establecidos que cumplen minuciosamente
  • disponen de un plan financiero a largo plazo realizado por escrito.
Los inversores “automáticos” se alejan bastante del perfil que la mayoría de la gente se imagina. No se parecen en nada a los tiburones de inversión, astutos y despiadados que podemos encontrar en las películas. Son personas normales que viven a nuestro lado, conducen coches de clase media o se mueven en transporte público e invierten de forma simple y conservadora.

La clave de su éxito es un simple sistema de reglas que cumplen a raja tabla. Se trata de conceptos muy básicos que llevados a la práctica aseguran una buena salud financiera y un futuro prometedor a cualquier persona. Hay varios aspectos importantes mencionados por John Burley que sería interesante analizar:

Uno de los dos pilares del éxito de los inversores del 4º nivel es un sistema de gestión de finanzas personales. Es un conjunto de reglas que cumplen de forma automática independientemente de su nivel de ingresos.

Los inversores automáticos tienen un control sobre el destino de su dinero. Antes que nada separan un mínimo del 10% de los ingresos provenientes de su actividad profesional o empresarial y lo destinan a las inversiones. Destinan otro porcentaje fijo a pagar las deudas o para el ahorro, y viven con lo que queda. Aparte de esto, nunca utilizan prestamos para el consumo y viven libres de deudas.

Esta forma de vivir por debajo de sus posibilidades les permite mantener sus cuentas siempre saneadas y obtener de forma regular y constante el capital necesario para las inversiones.

El sistema que utilizan para las inversiones también es muy simple: encontrar un vehículo de inversión con el objetivo de conseguir rendimientos del 12-15% anual, aumentar el capital inicial con aportaciones periódicas del 10% de sus ingresos y reinvertir los beneficios.

Los inversores automáticos adoptan el enfoque largoplacista utilizado por inversores como Peter Lynch o Warren Buffett. Utilizan un sistema simple de invertir en valor a largo plazo. Se centran en el mismo campo durante muchos años, indiferentes a lo que opine la multitud sobre sus inversiones.

Este tipo de inversores no suelen invertir en cosas sofisticadas. Son conscientes de que el 90% de los fondos de inversión, por muy atractiva que sea su estrategia, no son capaces de batir el índice de referencia. Por lo tanto utilizan un sistema automático de inversión en fondos que repiten un índice, fondos de value investment o cualquier otro vehículo que promete rendimientos razonables y regulares a largo plazo.

No es probable que estén interesados en inversiones especulativas, pero incluso cuando lo hacen, siempre dedicarán sólo una pequeña parte de su patrimonio (<5%).>


John Burley anima a todo el mundo convertirse en inversores automáticos cuanto antes. Es más fácil empezar aprendiendo con inversiones de pequeña escala para pasar más tarde a niveles superiores que recuperar el tiempo (y el dinero) que perderemos esperando a una gran oportunidad. Al fin y al cabo, sólo se trata de adoptar un sistema de reglas básicas de gestión de finanzas personales y un plan a largo plazo para las inversiones. Si tenemos la disciplina necesaria para llevarlo a cabo, el tiempo y el interés compuesto harán el resto.


Nivel 5: El inversores activos

Sólo una pequeña parte de los inversores logran alcanzar los dos últimos niveles de esta tipología. Y, contrariamente a la opinión general, no es necesario estar en el nivel 5 o 6 para convertirse en una persona rica. Como ya hemos explicado, basta con adoptar los hábitos de los inversores del nivel 4 y mantenerse en este nivel durante muchos años.

Los inversores del nivel 5, o los inversores "activos" son personas que participan activamente en la gestión de sus inversiones. Para ellos es una actividad que realizan a tiempo parcial o completo, lo que convierte las inversiones en su "ocupación".

A este tipo de inversores también se les llama inversores sofisticados. Son mucho más rígidos a la hora de cumplir con las reglas y los principios de inversión que ellos mismos han establecido. Tienen una filosofía de inversión bien definida y la siguen de forma minuciosa. Dedican tiempo y esfuerzo en obtener una sólida formación en materias relacionadas con el dinero y las inversiones, actividad que no abandonan nunca.

Su estrategia consiste en concentrarse en un campo concreto de actuación y especializarse en las inversiones dentro de este campo. Pueden ser acciones, bienes inmuebles, capital riesgo, deuda corporativa o cualquier otro vehículo. Empiezan haciendo inversiones de pequeña envergadura, para poder aprender de sus errores, conocer mejor el mercado y ir mejorando su estrategia con la experiencia.

Los inversores activos dan una importancia primordial a aumentar de forma regular y constante su columna de activos y su flujo de efectivo. Trabajan duro para que el dinero trabaje duro para ellos, en vez de trabajar por el dinero. Utilizan oportunidades que se presentan en los mercados o crean sus propias inversiones, lo que les permite obtener rentabilidades que superan el 20% anual. Actúan a través de sociedades y buscan de forma constante optimizar el rendimiento de sus inversiones y minimizar el riesgo. Son conservadores, pero nunca hasta el punto de se un cínico, y pueden permitirse realizar inversiones arriesgadas porque disponen de capital adicional para dedicar parte de su patrimonio a inversiones de este tipo.

Su mentalidad frente a las finanzas personales es completamente distinta. En vez de invertir el dinero que queda después de gastar, gastan lo que queda después de invertir. Este cambio de mentalidad es una de las razones por las que la inmensa mayoría de ellos consiguen reunir grandes fortunas.


Nivel 6: Los capitalistas

Finalmente, en el nivel 6 encontramos a los inversores a los que John Burley denomina "capitalistas". Es el nivel más alto de la clasificación, y en realidad sólo un número contado de personas en todo el mundo consigue llegar a este nivel.

Creo que será más valioso analizar y dar nuestra opinión sobre los niveles anteriores por ser más cercanos a nuestros lectores. Sin embargo, detengámonos brevemente en este nivel 6 para resumir rápidamente las características de los inversores de este tipo.

Básicamente, un capitalista es una persona que crea dinero utilizando dinero, tiempo y el talento de los demás. Crea oportunidades de inversión y las vende en el mercado, muchas veces sin tener que utilizar su propio patrimonio para llevarlas a cabo.

Evidentemente, en su camino para llegar a la cima la mayoría de los capitalistas han tenido que pasar por los niveles 4 y 5 adoptando los hábitos y la disciplina propia de inversores automáticos e inversores activos. Han perfeccionado sus habilidades y las estrategias de inversión, lo que les ha permitido acceder a volúmenes inconcebibles para la mayoría de la población.

La motivación principal de este tipo de inversores consiste en dos objetivos: ser un buen gestor de su patrimonio y dejar un legado para la sociedad.

Para la gestión de su patrimonio utiliza los hábitos perfeccionados en los niveles anteriores para crear inversiones y venderlas al mercado. La función del dinero para un inversor capitalista no es otra que la creación de más dinero.

Gracias al volumen que adquieren sus operaciones, los capitalistas literalmente "mueven" la economía de su país. Son aquellos que crean industrias, aportando puestos de trabajo, prosperidad e innovación a la comunidad y aumentando la productividad de la economía.

Muchas veces a la hora de hablar de un capitalista la línea entre el inversor y el emprendedor o empresario se difumina. A pesar de que en la mayoría de las veces ser buen empresario no significa ser buen inversor, y ser buen inversor no significa ser buen empresario, en algunos casos la brillantez y el talento de una persona le permiten convertirse en una "estrella" de ambos campos.

Para encontrar un capitalista no obligatoriamente tenemos que buscar entre los apellidos tan famosos como Carnegie, Trump, Murdoch, Mittal, o Arnault. En cualquier país hay capitalistas locales, creadores de grandes empresas o corporaciones cuya actividad tiene gran impacto sobre la economía de la región. Aquí van algunos ejemplos: Benetton, Lowy, Areces o Lara.

La preocupación sobre el legado que dejan a la sociedad hace que los inversores capitalistas sean los principales donantes para las causas benéficas o la investigación. A pesar de las críticas que reciben ese tipo de actos por algunos miembros de la sociedad, hay que reconocer la labor social que realizan y los efectos que tiene esta ayuda sobre el desarrollo de la sociedad.


En la cuarta y última parte del artículo que publicaremos en breve, analizaremos la tipología de inversores de John Burley desde el punto de vista de nuestro Family Office. Mientras tanto invitamos a los lectores a comentar esta tipología y contestar a la pregunta formulada en la cabecera: Y tú, ¿de qué tipo eres?