miércoles, 28 de mayo de 2008

"The Show must go on (2)". El Absentismo Financiero nos condena a la mediocridad.

Corren tiempos difíciles para los inversores. Y éste es un síntoma premonitorio del empobrecimiento social que se avecina (ya lo advertimos hace un año). Cuando la inversión se torna especialmente difícil, los instrumentos financieros extrañamente inestables, el precio de mercado de los inmuebles en caída libre debido a un masivo aumento de la oferta, y cuando los clásicos ciclos económicos son distorsionados hasta su desaparición, estamos ante claros indicios de que nos encontramos en la antesala de una crisis económica que afectará fulminantemente a las empresas y a sus puestos de trabajo.

Aunque es obvio que esta crisis hace meses que afecta a los inversores sus efectos populares en el primer mundo todavía no se han hecho notar plenamente, pero no obstante ya están llamando a las puertas de millones de personas. Lamentablemente, en el segundo y tercer mundo diluvia sobre inundado, porque la necesidad de biocombustibles alternativos está provocando una hambruna que debería preocuparnos infinitamente más que los problemas contables de UBS, por poner un estúpido y vergonzoso ejemplo.

Al igual como el derrotismo inmobiliario perjudica nuestra correcta progresión patrimonial, el atrincheramiento nómada en depósitos bancarios arañando décimas sobre euríbor, hoy aquí y mañana allá, tampoco favorece el correcto y planificado crecimiento de nuestro efectivo. No obstante, ante estrategias que sólo contemplan la subida de la bolsa y el corto plazo que ha hecho ricos a miles y miles de inversores en los últimos años, los atrincherados en depósitos formarán la élite de los que supieron salir del mercado a tiempo y serán envidiados por invernar sin pérdidas hasta que vuelva la primavera bursátil (aunque los japoneses todavía la esperan desde hace 18 años). Pero su coste de oportunidad existe y en épocas de crisis suele ser alto.

En definitiva, tanto el Derrotismo Inmobiliario como el Absentismo Financiero suponen una inflexión peligrosa en la correcta progresión patrimonial, por la que debemos velar durante toda la vida y en cualquier escenario económico. Algunos diréis que evitar pérdidas que dejen nuestro patrimonio gravemente handicapado es un logro en los tiempos que corren. Por supuesto que es un mal menor y para muchos una quimera, pero sólo debemos conformarnos con evitar la minusvalía patrimonial si no somos capaces de mantener una correcta progresión con razonables garantías de éxito, sólos o con ayuda. Además el éxito en dicha correcta progresión dependerá totalmente del PGR diseñado y de la propia idiosincrasia del individuo o la familia.

Aquí debemos aclarar que el éxito patrimonial no debe ser exclusivamente la maximización de los rendimientos financieros. Riqueza y Felicidad son conceptos que debemos trabajar conjuntamente, ya que el primero suele poner en grave peligro el segundo como podemos ver en el siguiente gráfico:

"Un concierto no es una mera interpretación de un disco, sino un evento teatral"

Freddie Mercury
Del mismo modo podemos decir que la gestión de nuestro patrimonio no es una mera aplicación de fundamentos económicos a nuestras inversiones, sino la perfecta armonía entre Felicidad y Riqueza a lo largo de nuestra vida y la de nuestros descendientes.


Pero volviendo a la correcta progresión de nuestros activos y al Show que debe continuar, no debemos resignarnos ante un cambio de escenario. Lo que debemos hacer es cambiar con éste. Como el ratón en busca de nuevo queso. El Absentismo Financiero puede costarnos oportunidades irrecuperables en calidad y cantidad para nuestro patrimonio. Y sólo tenemos, en el mejor de los casos, una vida para hacerlo crecer.

No pretendemos inducir a nadie a aventurarse en inversiones cuyo riesgo no sea asumible o para las que no esté capacitado. Nada más lejos. Simplemente queremos compartir con todos vosotros los criterios y las directrices con las que trabajamos como Family Office. Éste es el camino que consideramos correcto y que nuestros Clientes recorren de nuestra mano. Y así lo queremos explicar y compartir en este blog para pequeños y medios inversores. La aplicación personal de cada uno dependerá de si comparten o no nuestros criterios y protocolos, de la capacidad y formación individual y de la ayuda que deseen o no recibir.

Difícilmente podemos aspirar a alcanzar un buen puerto si no conocemos el rumbo correcto. Sólo conociendo nuestros objetivos y limitaciones podemos centrar nuestros esfuerzos en intentar superar vientos y mareas, como por ejemplo la actual crisis de crédito y energética. Algunos lo lograrán. Pero sin clarificar la ruta, el destino y nuestro nivel de autosuficiencia, las posibilidades son nulas.