domingo, 14 de diciembre de 2008

Madoff, Madoff... ¿dónde he visto yo algo parecido?



Cuando ya no importa la cuenta de explotación ni el margen de beneficios, cuando lo importante es ya sólo captar más principal para poder hacer frente a los pagos y rentabilidades ficticias debidas, el final está próximo. Pero a muchos inversores Hedge que no conocen ni les importa la transparencia ni la comprensión del negocio, les da igual. Sólo ven un rendimiento que les sitúa entre una élite de inversores "superdotados", que incluso en años difíciles consiguen beneficios gracias a técnicas vanguardistas, alternativas y descorrelacionadas, que sólo los más listos pueden descifrar, y éstos son los que no invierten o los que lo gestionan.

Ponzi, Madoff y otros muchos, anónimos y conocidos practicantes, desaparecieron antes o después de que encendieran las luces. Sin embargo, otros negocios vitales y consolidados se acercan más de lo deseable a las prácticas peligrosas, en estos tiempos en que la liquidez desaparece y la depresión se cierne. Por ejemplo las cajas de ahorros que pagan porcentajes de dos dígitos por captar dinero que tape los agujeros de liquidez, o una Seguridad Social que se esfuerza en mantener el sistema sanitario en detrimento del de pensiones.

En el escenario actual donde el dinero desaparece a cambio de ladrillos que nadie quiere o enterrados en empresas que cierran, cuando el dinero es arroz, muchos grandes y respetables negocios se parecen más y más a Keops, Kefrén y Micerinos. Una metamorfosis dramática y que puede ser aún más devastadora que la escuela Ponzi, sólo que esta vez habrá sido sin querer.