miércoles, 3 de septiembre de 2008

El Zodiaco de los inversores. Y tú, ¿de qué tipo eres? (1)

La vuelta de vacaciones, desde mi punto de vista, representa una magnífica oportunidad para poner en práctica las reflexiones que muchos de nosotros hayamos podido realizar alejados del barullo del día a día.

Para reforzar nuestras buenas intenciones de corregir el rumbo de nuestra vida y mejorar nuestra gestión patrimonial después del descanso estival me ha parecido interesante ofrecer a los lectores un material muy ilustrativo ante que nos ayudará a definir mejor dónde nos encontramos y hacia dónde queremos ir.

Se trata de una especie de Zodiaco de los inversores, una clasificación realizada por John Burley, inversor norteamericano cuyas investigaciones acerca del dinero han hecho que personas tan famosas como Donald Trump, Robert Kiyosaki o Anthony Robbins le inviten a participar en sus seminarios y cursos educativos. A pesar de parecer una simple clasificación, nos ayuda a descubrirnos mejor a nosotros mismos y nuestros hábitos en cuanto al dinero se refiere.

Es posible que parte de los lectores rechace dicha tipología, quizás por lo reveladora que puede llegar a ser. Sin embargo, estoy convencido de que para los demás será muy interesante vernos reflejados en alguna de estas descripciones para mejorar dentro de lo posible nuestros hábitos y nuestros modos de actuar como inversores.

Como la descripción entera es un poco larga para un sólo artículo, la dividiremos en varias partes. Así también tendremos más tiempo para reflexionar conjuntamente acerca de lo que aprendamos sobre nosotros mismos leyendo estas líneas y para definir cuál es realmente nuestra situación actual y dónde queremos estar dentro de estos 7 niveles.

Empecemos pues:

A pesar de lo que podamos llegar a pensar, a la hora de clasificar a las personas por su actividad como inversores, dicha tipología tiene muy poco que ver con los ingresos de cada uno. Se trata de los hábitos que tenemos a la hora de manejar el dinero que pasa por nuestras manos. "Lo importante no es lo que ganas, sino lo que haces con el dinero".

La clasificación tiene 7 niveles: del 0 al 6, en función de la inteligencia con la que cada inversor maneja sus finanzas. Los primeros 4 niveles representan a aquellos que necesitan mejorar su inteligencia financiera, grupo donde, desgraciadamente, se encuentra la mayoría de la población; mientras que los últimos 3 hablan de inversores "inteligentes". Recordemos que el hecho de pertenecer a cada uno de las categorías no tiene nada que ver con nuestro nivel de ingresos y somos nosotros mismos quienes decidimos lo lejos que queramos llegar dentro de esta tipología.

Nivel 0: Los inversores inexistentes

Las personas que pertenecen a esta categoría no son realmente inversores porque no disponen de dinero para invertir. La razón es muy sencilla: gastan todo lo que ganan.

Este grupo de personas no son conscientes o no quieren saber nada acerca de su relación con el dinero y sus hábitos de consumo. Sus finanzas están tan mal gestionadas que algunos de ellos ni siquiera pueden obtener la aprobación bancaria para un préstamo. (Aún así, irónicamente, su situación financiera muchas veces es mejor que la de las personas que sí pueden acceder a los créditos.)

Sorprendentemente dentro de esta categoría podemos encontrar a muchos "ricos" con ingresos muy altos, cuya capacidad de ahorro es escasa o nula debido al elevado coste de su estilo de vida.

A la hora de responder a la pregunta sobre sus problemas financieros, muchas de estas personas seguramente dirán que no ganan suficiente dinero. Creen que un mayor nivel de ingresos lo solucionaría todo cuando, en realidad, en la mayoría de los casos están "sobreviviendo" con unos ingresos que hace unos años les parecían "de ensueño".

Estos inversores inexistentes no logran comprender que su problema no radica en sus ingresos (o en la falta de los mismos) sino más bien en sus pésimos hábitos financieros.


Nivel 1: Los consumistas a crédito

Las personas que se encuentran en este nivel se parecen mucho a los del nivel 0, pero su situación se agrava debido a su incontrolable afán de endeudarse para adquirir bienes de consumo. Si alguna vez deciden invertir, también lo hacen con el dinero prestado.

Lo que mejor saben hacer los integrantes de este grupo es gastar, y todo el dinero que llega a sus manos acaba evaporándose. Su nivel de vida a menudo es envidiado por la gente de su alrededor, ya que suelen presumir de caprichos caros como relojes de oro, coches deportivos o incluso yates. Lo que no está a la vista es que toda esa lujosa vida ha sido en realidad adquirida a crédito.

Igual que los inversores inexistentes, la mayoría de los consumistas depositan todas sus esperanzas en aumentar su nivel de ingresos. Mientras tanto, su modelo de "planificación financiera" consiste en conseguir más tarjetas de crédito o refinanciar su hipoteca para poder obtener más dinero y así comprar más cosas (cómo no, también a crédito).

En el mejor de los casos, este tipo de personas va "sobreviviendo" hasta fin del mes. Su solución para paliar la falta de liquidez es pedir dinero prestado aumentando así su nivel de deuda, sin pensar demasiado en las consecuencias a corto y largo plazo.


La mayoría de los consumistas acaban atrapados en un círculo vicioso de deuda, incapaces de detectar que su mayor problema consiste en sus hábitos de consumo y no en la falta de ingresos. A pesar de que el potencial de recuperación de este grupo es mayor comparado con el del nivel 0, muchos de ellos pierden toda esperanza mientras avanzan a pasos agigantados hacía una bancarrota financiera y emocional.


Nivel 2: Los ahorradores

El tercer tipo de inversores son los ahorradores: personas que apartan una "pequeña" cantidad de dinero de forma regular. Es más habitual que ahorren para consumir (una TV, un nuevo coche, un viaje), en vez de para invertir.

Normalmente estos ahorros están colocados en cuentas corrientes, depósitos, cuentas de ahorros y otros productos de bajo riesgo. En caso de disponer de un plan de pensiones, su gestión está realizada por un banco o una compañía de seguros.

A los ahorradores les dan miedo las finanzas y no están dispuestos a correr ningún riesgo. Incluso cuando se les demuestra que hoy en día el dinero pierde su valor debido a la inflación, y que el tipo de interés después de impuestos que perciben en sus cuentas de ahorro es negativo, ellos no suelen estar dispuestos a cambiar sus hábitos de inversión.

Los mejores "amigos" de este grupo son las compañías de seguros, que exprimen al máximo su miedo a invertir y su necesidad de sentirse "seguros" (¿de allí el nombre?). Les facilitan todo tipo de productos ganando con ello suculentas comisiones. Lo más "agresivo" que pueden llegar a comprar este tipo de "inversores" es un seguro de vida multiahorro.

Como bien comenta John Burley, esta estrategia funcionaba bien para las generaciones anteriores que vivían en tiempos de baja inflación, escasa presión mediática para fomentar el consumo y buena protección por parte de sistemas gubernamentales como la Seguridad Social.

Sin embargo, en este nuevo mundo del siglo XXI, factores tales como el aumento de carga fiscal, la crisis de organismos como la Seguridad Social y el sistema de pensiones y el alto precio de la vivienda combinado con mayor esperanza de vida han hecho necesario un cambio de estrategia que, desgraciadamente, los ahorradores se niegan a realizar.

Evidentemente, este nivel de "inversores" goza de una mejor salud financiera en comparación con los niveles anteriores, pero desafortunadamente lo que les espera a la mayoría de ellos es la mediocridad económica.

En la segunda parte del artículo hablaremos de los "inversores pasivos", una amplia categoría donde, seguramente, encontraremos muchas similitudes con muchos de los lectores de los blogs financieros. Hasta mañana.