sábado, 7 de julio de 2007

La cultura del Pelotazo y el Pixie Dust.

Un buen número de habitantes de este país, me atrevería a decir que la mayoría, pasan sus mejores años de productividad esperando la oportunidad para realizar el pelotazo de sus vidas. Algunos incluso aspiran a realizar más de uno. ¿Por qué iba a ser difícil si a su alrededor pueden ver a diario casos de todo tipo? Así que optan por vegetar en sus puestos de trabajo a la busca y captura de alguna inversión puntual y definitivamente espectacular que les saque de la mediocridad y los coloque directamente en la opulencia. O lo que es peor, esperan varias inversiones de menor rango repetidas lo suficiente como para obtener el mismo resultado. ¿Para qué romperse los cuernos en crear una empresa propia o intentar progresar en sus puestos de trabajo por un simple ascenso que, además de generarles mayor responsabilidad, tan sólo les permitirá, a corto plazo, ir de vacaciones a unos minutos de avión más allá con todo incluido?

Sin embargo, aunque a muchos les parezca extraño, en otros lugares del planeta la clase media aspira a ser media-alta a lo largo de varias décadas. Pretenden ser propietarios de negocio estable o trabajar duro y productivamente como asalariados para ir escalando puestos de trabajo en diversas empresas (o la misma) con condiciones ligeramente mejores. Así, con merecida suerte, es probable que lleguen a la cuarentena con una capacidad de ahorro suficiente para alcanzar el fin de mes sin sobresaltos y una planificación del retiro privado coherente con su trayectoria laboral a lo largo de sus vidas. Por supuesto esto exige una cierta capacidad y un notable sacrificio que disminuye si uno logra disfrutar con lo que hace. Una independencia financiera digna a la edad del retiro es la finalidad de la progresión a lo largo de sus vidas laborales. Por ejemplo en EE.UU. existen grandes empresas especializadas en la organización del mejor retiro de ejecutivos y trabajadores de cierta edad y nivel.

Quizás a algunos pocos les parezca un escenario inalcanzable, pero no lo es para una mayoría de clase media con capacidades medias. A otros muchos tal vez les resulte un horizonte vital triste, mediocre o poco ambicioso, pero recordemos que nos estamos refiriendo a las perspectivas de futuro de la mayoría de nuestra clase trabajadora media con aspiraciones a media-alta. Pienso sinceramente que, para todos ellos, aspirar al bienestar financiero en la jubilación no es ni triste ni poco ambicioso, sino un éxito por el que hay que trabajar duro durante toda la vida. Sin olvidar que hay que disfrutar el camino, por supuesto, pero lamentablemente la vida es así de difícil para la mayoría de nosotros, aunque para algunos lo es todavía mucho más, obviamente.

Curiosamente, en España hay muchas personas jóvenes que tienen otros planes para su futuro financiero: Hacerse ricos antes de los 35 o 40. ¿Es posible? Claro que sí, pero también improbable. Por eso, si dedicamos nuestros años de juventud con mayor capacidad productiva, digamos entre los 25 y los 40, sólo a buscar la oportunidad de hacernos ricos y descuidamos nuestra progresión paulatina, estamos dejando nuestro futuro en manos de una oportunidad que probablemente jamás llegue. Y aunque así sea, probablemente no seamos capaces de reconocerla. Mientras vivamos esperando ese pelotazo nuestra progresión será plana en el mejor de los casos, ya que nuestras esperanzas y energías no se centrarán en nuestra labor diaria o profesión. Progresar paulatinamente en nuestra actividad laboral no significa ignorar las oportunidades que puedan presentarse, sino preparar el futuro a largo plazo por si esa oportunidad dorada jamás se realiza, tal y como mandan las leyes de la probabilidad.Pero hay quien prefiere pasar su juventud y primeros años de madurez a medio gas, soñando en cuentos de hadas y despreciando las oportunidades de progresar en el trabajo, aunque sea mínimamente. Esperando tan sólo el fin de la jornada laboral, la llegada de las vacaciones y un puesto de trabajo menos duro y con menos responsabilidad, y en consecuencia probablemente menos productivo. Con más tiempo libre para gastar el dinero que no se tiene y lamentarse de ello constantemente. Esto no sólo les lleva a la ruina sistemática sino también a la infelicidad crónica. Lamentarse de la injusticia suele ser poco práctico. Quizás este comportamiento alarmantemente generalizado en nuestra sociedad también guarde cierta relación con el sindrome de Peter Pan, aunque agravado por una incitación al consumo constante.

Sin embargo soñar en cuentos de hadas como los de Disneylandia es muy positivo si se tienen claras las posibilidades de éxito y en qué consisten cada uno de los ingredientes de la fórmula mágica del Sr. Walter Disney para hacer realidad los sueños: "Faith, Trust & Pixie Dust". La fe en nuestras posibilidades y creer en lo que estamos haciendo son premisas lógicas que a nadie se le deben escapar. Pero para tener alguna posibilidad de hacer nuestros sueños financieros o laborales realidad, el pixie dust no nos caerá del cielo ni de la mano de Campanilla, lo debemos aportar nosotros en forma de dedicación, trabajo duro, inteligencia, capacidad y en definitiva todas las virtudes necesarias aunque no suficientes para el éxito. A diferencia de lo que sucede en los cuentos, el pixie dust de Peter Pan y su fiel amiga Campanilla, habrá que crearlo con esfuerzo. Sólo entonces la fórmula tiene posibilidades, que no garantías, de éxito. Por todo ello, y sobre todo por la incertidumbre del final, lo vital será disfrutar el camino, es decir las paulatinas mejoras laborales que conseguiremos con el paso de las décadas. La felicidad de los nuestros la podemos encontrar de diversas maneras, pero quizás la más coherente con la realidad económica que vivimos sea encontrarla en el bienestar y seguridad conseguida a través del tiempo. Si desvinculamos nuestra felicidad del trabajo, va a ser muy difícil alcanzarla. Lamentablemente nuestra sociedad está basada en el trabajo y la producción, por lo tanto ser felices al margen de ello es una tarea casi imposible de lograr. Además la infelicidad en el trabajo nos hace más difícil la progresión económica, creándose así un efecto cluster negativo.

La búsqueda del pelotazo no sólo nos aparta del camino de la progresión sino que pone en grave peligro nuestra precaria estabilidad presente, ya que habitualmente para apostar por un pelotazo hay que invertir lo que no se tiene, asumiendo riesgos temerarios. Si sale bien la primera vez, será cuestión de tiempo ya que la gestión incorrecta del riesgo acaba poniendo las cosas en su sitio a medio plazo. En un escenario en que con toda probabilidad jamás conseguiremos el pelotazo soñado, y en que el Estado no podrá mantener nuestras pensiones. ¿Qué alternativas nos quedan si no queremos vivir al margen del sistema? Imaginación al poder, espero vuestros comentarios.

10 comentarios:

Jaizki dijo...

Los pelotazos, aun cuando salgan, no garantizan una mejora real a medio plazo. El dinero de un pelotazo suele irse tan rápido como llegó, ya sea en consumo o en malas inversiones.

En cualquier caso, no comparto esa visión que da a entender que el mejor camino para la clase media es crecer profesionalmente en un empleo e ir ahorrando e invirtiendo para cuando llegue la jubilación.

Estoy absolutamente convencido de que es posible crear activos, y de que esos activos permiten una jubilación mucho mejor que la del ahorro a lo largo de toda la vida, y, sobre todo, que la permiten alcanzar mucho antes.

Por supuesto, crear activos exige trabajar duro, pero no de la forma que estamos acostumbrados.

Joaquim dijo...

Creo que tienes toda la razón del mundo. Pero eso no quita de que en este país, si vas haciendo comentarios de este tipo, se te mire entre burlona y conmiserativamente, transmitiendo algo así como "claro, que va a decir, amargado, que no tuvo los oo de pelotear y tiene que conformarse con currar las 8h... pringao. A mí ésto no me pasa, menudo pelotazo voy a pegar." Y siempre tienen a mano el ejemplo de una cigarra más o menos cercana que vive a costa de las hormigas. En fín, arrieritos semos y en el camino nos encontraremos.

Salu2

Gurús Mundi dijo...

Lo que da a entender el artículo no es que sólo se deba crecer en el empleo sio también en la creación de empresa propia. Las dos opciones son válidas y asequibles. También pueden serlo la creación de activos como dices, Jaizki, aunque esas quizás ya no están al alcance de la capacidad de la mayoría. En definitiva es válida cualquier vía que se aleje del pelotazo y lleve a la progresión paulatina a lo largo de los años.
En fin esa es mi opinión desde mi privilegiada y cómoda perspectiva. Francamente creo que mi posición me permite analizar estas cosas con mayor objetividad.

Jaizki dijo...

Crear activos es mucho más fácil y asequible de lo que parece, pero exige cambiar de mentalidad.

Yo sólo llevo un año y medio dedicado a ello, y ya tengo varios proyectos generándome ingresos pasivos.

Gurús Mundi dijo...

Pero es evidente que tu capacidad supera la de la media. Para la mayoría la progresión en sus trabajos es la mejor vía para superarse en el tiempo.

Adela dijo...

Yo pienso que hay que estar a "Dios rogando y con el mazo dando".

El desarrollo de una carrera profesional puede ir paralela a la creación de activos, incluso nuestros conocimientos adquiridos en el trabajo por cuenta ajena pueden sernos muy útiles para la gestión de nuestro patrimonio.

Los grandes oportunidades no suelen ser habituales, pero mucha gente sólo ve el resultado final, "el gran pelotazo" y no se da cuenta del esfuerzo, constancia y años de dedicación hasta llegar a ese resultado.

Anónimo dijo...

Por cierto, siempre he tenido curiosidad por saber qué es clase media y qué clase media alta. ¿Eso se calcula a partir de tu net worth o de tu salario anual o de las dos a la vez? Para entendernos, un salario de 40... euros brutos anuales es clase media, media baja o media alta? Un patrimonio de medio millón de euros, ¿qué sería? ¿Y de 250.000 eur?
Más dudas: ¿mi propia casa se contabiliza en el net worth o no?
Estos son temas que estaría bien que fueran tratados en el blog. Gracias, Daniel

Jaizki dijo...

Muchas gracias por el cumplicdo, pero como dice Adela, creo que se puede (y debe) compaginar la mejora en el propio trabajo con la creación de activos. En varios de mis proyectos tengo socios que están trabajando por cuenta ajena y que aportan sus habilidades durante una pequeña parte de su tiempo.

Como dice Adela, si estos negocios van bien, la mayoría sólo pensará en "el pelotazo" que dieron Fulanito y Menganito, y no pensará en que mientras ellos estaban disfrutando de su tiempo de ocio, Fulanito y Menganito estaban creando un activo.

Merco dijo...

Yo creo que la clave en la progresión económica está en que el ahorro a largo plazo sea capital productivo real. En el mundo en el que vivimos donde cada vez mas gente tiene posibilidad de aprender y experimentar, donde millones de personas gestionan sus carteras desde internet, tienen acceso a programas de graficos y donde las grandes gestoras mueven millones a golpe de clips....muy pocos entran en la lista de afortunados de dar el pelotazo. Por eso creo mas en la estabilidad económica, en la realización personal de forma racional y en cubrirme las espaldas para que nunca me falte un cacho pan en la boca. Con esto no quiero decir que no halla que arriesgar, arriesgar es necesario en la vida si se quiere progresar pero lo que digo que hay que hacerlo mas racionalmente aunque nos movamos en un mundo irracional.
Saludos!!

Gurús Mundi dijo...

Buena reflexión, Merco. E interesante idea la de comentar tus estudios en tu blog.