miércoles, 29 de octubre de 2008

Feelings.

"Sentimientos, nada más que sentimientos", así comienza la canción de Morris Albert. Y de sentimientos aplicados a la Economía vamos a hablar hoy.

Ya durante el 2005, 2006 y sobre todo la primera mitad del 2007, el sentimiento de euforia insostenible y burbujeante se hizo notar entre algunos inversores. Estos privilegiados clarividentes actuaron en consecuencia, saliendo del mercado inmobiliario y de los mercados de RV incluso mucho antes de su clímax. Esta minoría fue vilipendiada por su entorno que seguía ganando dinero burlescamente creyéndose Amos del Universo inmortales. Pero este sentimiento de dinero fácil insostenible que se veía por todas partes, incluso de forma creditícia, se fue acentuando para muchos durante el primer semestre del 2007. El recalentamiento era ya obvio y una avería de cualquier índole era más que previsible.

En agosto 2007 llegó la evidencia de que la disfunción se había producido y se comenzaban a explicar las causas de modo comprensible para la mayoría que seguía viviendo en Disneylandia. Algunas voces histéricas proclamaban el fin del mundo, mientras que otros intentábamos mantener la calma ante unos sucesos que por aquel entonces nos parecían ya un cisne tiznado de patas a pico. En octubre 2007 ya todos teníamos los detalles de lo que estaba sucediendo y conocíamos la naturaleza patológica de un sistema que ya estaba muy lejos del País de las Maravillas, aunque políticos y opinión pública seguían hablando con eufemismos conscientes o no. Las bolsas seguían aún muy ajenas al problema de fondo, pero el feeling de algunos ya era el de estar viviendo algo inaudito y, cuando menos, comparable con el crack del 29.



Fasten Seat Belts fué el título con el que publicamos en septiembre 2007 el despertar sobresaltado que algunos (todavía unos pocos) sufrieron al darse cuenta de que algo grave y global le sucedía a la Economía: "...La economía global está pasando por unos momentos de tensión como los que sufren los ocupantes de un avión cuando los pilotos detectan anomalías en pleno vuelo. Se ha abandonado repentinamente la placidez de un trayecto donde la comodidad había hecho olvidar al pasaje y a la tripulación que estaban a 10.000 metros de altura, a una velocidad de 950 km/h y con una temperatura exterior de 25 grados bajo cero..."

Ya en los primeros días de 2008, nuestro feeling era de clara e inminente tormenta perfecta gestada de forma meticulosa y temible. Inmediatamente tuvimos un mini crack bursátil que entonces ya calificamos como Coitus Interruptus, ya que nuestro sentimiento era de que la RV debía purgar mucho más de lo que cayó entonces.

En el mes de abril 2008 la divergencia entre los spreads de la deuda y una RV aún por las nubes, nos llevó a escribir: La Química Inestable de la Molécula Económica, donde se evidenciaba que esa inestabilidad debía buscar en breve un equilibrio. En ese momento nuestro feeling y esperanza fue el de que la RF se estabilizara en favor del mantenimiento de los niveles de RV, aunque advertimos que el movimiento contrario era, desgraciadamente, la opción B. Era evidente que el escenario de entonces era inestable y debía buscar su equilibrio rápidamente. Tan sólo 6 meses después la RV se ha desplomado y todavía no tenemos constancia del suelo.

Llegados a este punto, podemos decir que el equilibrio entre spreads de deuda y bolsas se ha restaurado. También podemos decir que los efectos sociales más graves de este multi-crash mundial son absolutamente incipientes. Que las decisiones políticas de salvar el Sistema y la banca mundial son firmes. Que se ha puesto ya en marcha la programación de las reuniones que deben sentar las bases y las regulaciones del futuro del capitalismo, etc. Es decir, tenemos el diagnóstico (que sigue siendo de Pronóstico Reservado), la decisión política global está tomada, y a pesar de que la recesión afecta ya a más de 40 países y de que el horizonte social es negrísimo, comenzamos a tener el feeling de que la desconfianza puede empezar remitir levemente en breve.

No debemos confundir una remisión incipiente de la desconfianza con una mejora de la situación, ni siquiera con una mejora de las perspectivas de futuro. Lo que vemos por delante sigue siendo terrible, y las cifras macroeconómicas y el empeoramiento de la situación está lejos de tocar fondo. Pero la desconfianza parece ya sensiblemente descontada. Si este sentimiento que tenemos se convierte en realidad, ¿cómo se traducirá y cómo podemos aprovecharlo? Llegamos, como de costumbre, a la pregunta del millón.

La situación de colapso de castillo de naipes es tan grave y global, que se hace difícil prever dónde podemos aprovechar esa mínima disminución de la desconfianza. Quizas la altísima volatilidad cerca de un suelo nos produzca un espejismo que, entre trazos de lineas técnicas y análisis fundamentales nos lleve a entrar en un mercado de RV que esté condenado al encefalograma plano durante muchos años de recesión. Algo parecido a lo que se llama estanflación pero con los conceptos estancamiento y volatilidad: ¿Estantilidad, Volatancamiento? Por otro lado, quizás una ligera recuperación de la liquidez de la deuda corporativa nos arroje en manos de empresas gigantes con un futuro de pies de barro. El "relanzamiento del crédito" proclamado y quizás necesario para la supervivencia del Sistema y de millones de personas y empresas, puede llevarnos a espejismos en RF y RV potenciados por una leve recuperación de la confianza. Pero no debemos olvidar que los fundamentos de esta Great Depression: The Big One siguen más fimes que nunca.

A pesar de todo, nuestro feeling percibe un próximo relajamiento de la desconfianza, cuyos efectos pueden ser muy aprovechables, pero también muy peligrosos. Llevamos tantos meses en los cuales el suelo se desvanece bajo nuestros pies de forma constante, que tendremos querencia a abandonar la desconfianza ante cualquier pequeña justificación de mejora. Estaremos pues sobrereaccionando positivamente al mismo tiempo que nos adentramos en plena tormenta perfecta. Pero a pesar de que nos adentremos hacia el corazón de la tormenta, hacerlo con más confianza estabiliza y mucho. Sobre todo al sistema financiero, al menos al que conocemos hasta ahora.

Nuestros pensamientos más importantes son los que contradicen nuestros sentimientos.

Paul Ambroise Valéry (1871-1945)