lunes, 1 de diciembre de 2008

¿Cuánto vale el Riesgo?

Esta claro que la decisión política, acertada o no el tiempo lo dirá, es la de tapar agujeros y comprar activos tóxicos para salvar la solvencia del sistema. La evolución de dicha decisión tomada bajo la presión del colapso y del pánico, parece que está siendo la inyección de dinero vía ampliaciones de capital en balances cuyos agujeros los convierten en mallas. Bueno, está claro que sólo se interviene en aquellos casos en los que la inminente quiebra sea causa de perjuicios directos o indirectos inasumibles globalmente. O sea que las empresas cuya onda expansiva no tenga la capacidad de hacer estremecer cimientos realmente esenciales, caerán estrepitosamente. Y las autoridades presenciarán afligidos el entierro vikingo, pero sin usar los ya maltrechos fondos públicos. Sólo cuando sea estríctamente imprescindible se socializarán las pérdidas (eufemismo donde los haya) y también los robos, es decir cuando el rescate se convierta en una cuestión de Estado más o menos globalizado.

Pero centrémonos precisamente en esos casos en que, por razones de Estado o de Sistema, el dinero de todos va a ser utilizado, con compra o no de acciones ampliadas, para equilibrar balances colapsados. Los Estados van a adquirir Riesgo (ya lo están haciendo hace semanas e incluso meses). Es decir que a cambio de dinero público van a obtener papel que el Mercado, tan eficiente como siempre, ha venido rechazando sistemáticamente desde por lo menos el verano del 2007. Y cuando digo el Mercado, quiero decir eso, o sea todos nosotros.

Pero atención, porque ese Riesgo es tal sólo si mantenemos las reglas del juego. Es decir si los conglomerados (M1, M2 y M3) siguen siendo los que eran. Como ya vimos en estos cuatro artículos anteriores, la burbuja de crédito no ha venido acompañada de un aumento del conglomerado M1 (billetes, monedas en circulación y valores líquidos) proporcional. Y está claro que la capacidad de los Estados de sostener déficit público es finita, mientras que los saneamientos contables en un periodo de depresión como el actual parecen un verdadero océano cuasi infinito. Por ello, parece inevitable que se incremente muchísimo el M1, pero no ligado al crecimiento económico sino fabricado para cubrir las necesidades públicas de compra de Riesgo.

Entonces, si el Riesgo va a ser pagado al menos parcialmente con un aumento del conglomerado M1, ¿no es cierto que su riesgo intrínseco se está desvirtuando? Es decir, un papel que soporta un Riesgo que alguien está dispuesto a pagar muy por encima del valor de Mercado, debería acarrearle al comprador un daño que se va a transformar con toda probabilidad en el futuro en un perjuicio financiero. Pero ojo, eso es cierto mientras los conglomerados se mantengan, especialmente el M1. Ya que si pagan los Estados el papel de riesgo (deuda, ampliaciones de capital, colaterales, etc...) a un precio por encima de mercado, con un dinero que va a ser creado y que va a hacer crecer el conglomerado M1, dicho Riesgo se diluye en el propio conglomerado.

Llegamos entonces a la magia que todos necesitamos: El Riesgo se habrá diluido ¿Dónde va a ir a parar el riesgo? ¿Qué va a ser de los residuos tóxicos? ¿Cómo se taparán los agujeros de los balances? ¿Qué habrá sido de la bancarrota generalizada?

Parafraseando a nuestro entrañable D. Leopoldo Abadía, al que desde aquí le mando un saludo, cuando habló de dónde estaba el dinero del crédito en circulación, diríamos lo mismo: El Riesgo estará "Missing".

Lo que está claro es que no debemos sufrir porque el Riesgo que están comprando los Estados se transforme en perjuicio monetario que quiebre países con capacidad de manipular conglomerados. En función de dicho riesgo crecerá el conglomerado M1. Y en función de dicho crecimiento de M1... ahí ya veremos. La preguntas que pueden surgir a partir de ese punto son muchas y nos adentramos realmente en territorio apache. Por ejemplo ¿en qué proporción van a comprar riesgo los Estados? ¿Mitad USA y mitad Europa? ¿Y el G20? ¿Y los Fondos Soberanos Emergentes (SWF)? De hecho debería hacerse ese reparto de cromos más en función de Bancos Centrales que en función de Estados, pues son los primeros los que tienen capacidad exclusiva para modificar el conglomerado M1. De cualquier forma, me temo que va a ser el proceso más vital, coordinado y sin embargo menos transparente y reglado de la Historia. Que sea para bien.

Llegados a este punto podríamos decir que en realidad los Estados ni siquiera van a comprar Riesgo, sino que van a tener que repartirse cuotas de adquisición de riesgo que van a transformar proporcionalmente y de forma coordinada en cuotas de incremento de M1. No quiero ni pensar que se pueda llegar a traficar con ello, como se hace con las cuotas de emisiones de CO2, y espero que no vayamos a crear un Mercado también de nuestras miserias cuando de nuestra supervivencia se trata. Algunos dirán que la inflación se apoderará de un escenario donde se incremente el M1, pero no olvidemos que todo esto se producirá para tapar agujeros creados en parte por el abuso sostenido y desproporcionado del M3 desligado al M1, en un entorno recesivo y de una depresión que quizás pueda superar a la de hace 80 años. Al menos yo no lo tengo tan claro y creo que un escenario así es difícilmente comparable con nada anterior a la globalización y a esta multicrisis.

¿Cuánto vale el Riesgo?... ¿Y si lo compramos entre todos?...

¿El reequilibrio después de todo ello? Desde luego imprevisible.

Creo Dani, que casi que con el "little picture" viviré más feliz, ¿no?

El dinero no es nada, pero mucho dinero, eso ya es otra cosa.