domingo, 12 de julio de 2009

La insignificancia y la importancia de nuestra vida inversora.

El eterno dilema: ¿La bolsa bate a la renta fija a largo plazo o por el contrario el poder del interés compuesto es imbatible? Todos hemos oído y leído vehementes defensores de uno y otro lado. Son como maneras distintas, y sin embargo integristas, de vivir las inversiones. Como casi siempre, la verdad no la encontraremos en blancos y negros, sino en grises vistos con perspectiva:



Después de ver este video del WSJ tan simple y naif, creo que estamos más próximos a encontrar una respuesta al dilema: Los datos pasados son simplemente insuficientes para determinar con rigor y certeza qué estrategia nos va a dar mayor éxito financiero en el futuro. Sería demasiado fácil. Pero hay algo que este video y la mayoría de discusiones acerca de la inversión en RF y RV olvidan cuando hablan de plazos, y es algo tan obvio y sin embargo tan vital como nuestra vida inversora, de la que ya hablamos allá por el primer trimestrte del 2008 en Kaizen: El control de calidad de nuestras inversiones. De nada nos va a servir la estadística (suponiendo que fuera fiable y suficiente, que no lo es), más allá de nuestra vida inversora. Y ésta puede ser tan breve como el medio, el corto o el cortísimo plazo.

Creo que la frase que expresa mejor este concepto es la que escribimos en nuestro artículo titulado RF vs RV: "La vida inversora no es más que pequeños segmentos de gráficos a muy largo plazo." Y ahí cabe todo, incluso arruinar dicha vida inversora en la dirección correcta. No hay segundas oportunidades, tenemos un único tren inversor en nuestra vida. Y nadie sabe cuánto va a durar su segmento en un gráfico de 150 años de dudoso rigor. A partir de aquí que siga la discusión vehemente de quién bate a quién. Aunque seguramente todos seamos batidos por nuestra propia prepotente ignorancia, que nos hará buscar fórmulas para evitar el esfuerzo de realizar el balance vital de nuestra vida inversora.