domingo, 15 de febrero de 2009

Vivir a tiempo parcial.

Siempre ha existido una relación directa entre recesión y aumento de empleos a tiempo parcial. Es lógico que en épocas en las que el empleo cae, se sustituyan trabajos de jornada completa por un difícil puzzle de empleos a tiempo parcial, que casi nunca llegan a generar los mismos ingresos que el anterior empleo de jornada completa.

En la multicrisis actual, ese fenómeno se está evidenciando de forma espeluznante, y no presagia más que una depresión muy aguda. Como vemos en el siguiente gráfico de los empleos a tiempo parcial en los EE.UU., la cifra ha superado ampliamente los picos de las recesiones de 1982-83 y del 1991-93. Su inclinación ascendente es digna de la madre de todas las burbujas. Y me temo que ésta no va a estallar, sino que deberemos desinflarla a base de duro esfuerzo y muchos años de penurias. Hasta que salga el sol de la expansión económica y comencemos a dejar atrás el dantesco escenario que nos rodeará.


Este fenómeno del aumento del trabajo a tiempo parcial se traduce implacablemente en una reducción sustancial de los ingresos laborales. Pero es que hay muchos trabajadores a jornada completa que, una vez perdido su empleo, difícilmente van a encontrar ni siquiera empleos a tiempo parcial. Bien sea por su edad, por sus condiciones físicas, por su capacitación profesional, por su localización geográfica (que vivan en una zona donde no existan alternativas laborales a tiempo parcial), etc.

En definitiva, tenemos ya ante nuestros incrédulos ojos a una sociedad occidental que se queda en la calle y que empieza a buscar desesperadamente fracciones de sueldos a tiempo parcial para subsistir. El problema es que esos ingresos laborales diezmados no sean suficientes (que en muchos casos no lo son) para que esas familias coman y puedan pagar el alquiler de un piso en el que apelotonarse. Pero otro gran problema es el endeudamiento que estas familias han acumulado durante la reciente era dorada, en la que los bancos y el Sistema les hicieron creer que eran de clase media. Y no hay trabajos a tiempo parcial que puedan soportar una hipoteca, un coche y unas vacaciones de las que todavía se debe la cuota correspondiente al todo incluido. Jamás podrán pagar sus deudas, y deberán centrar sus esfuerzos en trabajar a tiempo parcial exclusivamente para comprar comida y pagar el alquiler durante algunos años. Probablemente mucho más tiempo del que sería deseable y del que pueden soportar las entidades financieras.

La única prioridad ahora para este segmento mayoritario de la sociedad es conseguir engranar algunos trabajos a tiempo parcial para tener techo y comida. El resto de deudas están quedando ya desatendidas. Las entidades financieras se están convirtiendo en pseudo-inmobiliarias. En involuntarios cambiadores de dinero de todos, por gadgets y caprichos superfluos devaluados. Y con balances contables de muy difícil equilibrio a pesar de los presuntuosos beneficios que aún publican.

Empleos a tiempo parcial y morosidad son conceptos que van desgraciadamente de la mano en un escenario de abuso crediticio. Y la que hasta hoy llamábamos clase media se está reconvirtiendo trágica y apresuradamente en clase pobre o baja. Los sueños de millones y millones de personas se están haciendo mil pedazos al tiempo que pierden sus empleos, sus activos hipotecados o debidos, su solvencia y en muchos casos su dignidad. Y no sólo estamos hablando de inmigrantes, ni mucho menos.

Cuando la Economía se desmorona como lo está haciendo, el empobrecimiento social es tan sólo cuestión de tiempo en una tristísima cuenta atrás. Lamentablemente muchos viven ya a tiempo parcial.

1 comentario:

Apymereco dijo...

Y no sólo a tiempo parcial, o pluriempleado.
También el trabajo sin contrato, sin factura, en definitiva, economía sumergida, que se está extendiendo, como una sociedad paralela, con la que cohabitamos.
Esto tiene que arreglarse desde abajo.
¿Despido libre? NO! Cooperativismo y autonomía de contratación.
¿Obra pública para "tunear" ayuntamientos? NO!. Inversión en ahorro térmico e implantación de energías renovables.
¿Falta de competitividad? Inversión en investigación, en nuestras universidades, en nuestras escuelas, en nuevas tecnologías.
¿Fragemtación Política y hechos diferenciales? NO! Un parlamento fuerte!
¿Qué hacemos bien? Pues vamos a mejorarlo, y a producirlo más barato, aquí y fuera de nuestras fronteras.
Se admiten ideas. Gracias, y saludos.