lunes 29 de septiembre de 2008

EESA 2008. Platón y la República.

El Emergency Economic Stabilization Act of 2008 (EESA 2008), se ha convertido en la Carta Magna más importante y transcendente de las que se hayan redactado en la Historia Moderna. Y se ha redactado en unos pocos dias, trabajando 24 horas entre negociaciones apresuradas y en un entorno del mayor estrés jamás sufrido por la clase política norteamericana ni de cualquier otra parte del mundo. Mientras, el resto del planeta miramos atónitos los acontecimientos que se suceden domingo sí y domingo también, sin ser conscientes de la trascendencia futura que tendrán las semanas que estamos viviendo desde que se intervino Mac & Mae. Que se está haciendo Historia es algo que venimos diciendo desde hace más de un año, cuando en pleno agosto 2007 algunos (todavía unos pocos) despertamos del sueño creditício de una noche de verano, pero el redactado y consiguiente aprobación de la Ley de Estabilización Económica de Emergencia 2008 supone una verdadera Acta Refundacional del Sistema Económico mundial. Y sienta las bases de una Constitución del nuevo sistema capitalista. Efectivamente estamos reinventando el negocio de la banca y los fundamentos del sistema crediticio futuro, y lo más preocupante es que lo hacemos de urgencia y bajo unos niveles récord de estrés y presión.



Habían dos posibilidades para darle forma y viabilidad:
  1. Que el Plan (no sé porqué pero me resisto a llamarle Ley) de Estabilización de Emergencia 2008, cuyo orígen tan sólo tenía tres páginas, se aplicara según el libre albedrío del gobierno de Bush, heredándolo su sucesor.
  2. Que este documento simple que dejaba las manos libres a los dirigentes, evolucionara en algo mucho más concreto de 106 páginas cuya aplicación deberá ser supervisada por gobierno y oposición.
A priori parece más juiciosa la segunda opción, pero puede ser una arma de doble filo porque las interferencias políticas partidistas pueden entorpecer gravemente la eficiencia de la aplicación de esta Ley de Estabilización Económica de Emergencia 2008.

La clase política norteamericana se está poniendo a prueba ante los ojos de todo el planeta. Y lo más preocupante es que su capacidad o incapacidad para estar a la altura de las circunstancias, nos va a afectar a todos. Quizás hubiera sido más efectiva, aunque menos democrática la opción 1. Dejando libertad de movimientos para tapar vergüenzas y devolver la confianza al Sistema. Algo parecido a lo que suele ocurrir cuando se actua por Razón de Estado, o en este caso yendo más allá, Razón de Sistema. No obstante la labor de regulación del nuevo Sistema, es decir la manera en que se van a atar en corto (espero) las entidades financieras a partir de ahora, sí que debe ser consensuada por Congreso y Senado para evitar en lo posible favoritismos, potenciales decisiones corruptas y la temible laxitud.

Sólo el paso de las semanas y los meses nos revelarán si el documento de 106 páginas, la supervisión de senadores y congresistas, y su posibilidad de vetar el uso de la mitad de esos 700.000 millones de $, será positiva o no. Ya que en un principio sólo se soltarán 250.000 con opción a 100.000 más, y entonces el gobierno (del color que sea en aquel momento) deberá pasar una reválida ante Congreso y Senado antes de que se le concendan otros 350.000 millones de $. Para salvar el Sistema quizás se deban tomar demasiadas decisiones políticamente incorrectas que no van a superar el filtro de tantos políticos que, antes de dar su conformidad, mirarán hacia sus votantes temiendo perder su apoyo futuro. Pero este delicado proceso de aplicación de estos fondos necesita agilidad, determinación, pulso firme y quirúrgico. Algo que el ciudadano de a pie no está preparado para gestionar, y me temo que tampoco gran parte de la clase política que ha sido electa a base de demagogia electoralista. Políticos y politicuchos cuya carrera hacia la fama y el poder, ahora quizás no quieran poner en peligro por dar su aprobación a medidas que van a afectar directa y fuertemente el bolsillo de sus votantes.

Por el bien de todos espero que la clase política norteamericana, por una vez en la vida, esté a la altura de lo que cabe esperar de ellos y en lugar de hacer política partidista, gobiernen durante unos meses en coalición con los dirigentes. Y eso deben hacerlo tanto los demócratas en la oposición como la propia oposición interna de los republicanos, que hasta hoy son los que han sido más reticentes a apoyar la aplicación de medidas que puedan salvar el Sistema.

El camino empieza a vislumbrarse, ahora sólo falta que los políticos dejen sus malos vicios y se dediquen a hacer Política en mayúsculas, recordando los tiempos de Platón y la República, pero sin olvidar su adaptación a nuestra realidad.



Esperemos que los electoralismos y los integrismos liberalistas republicanos no entorpezcan a los pilotos que deben llevar hasta la pista de aterrizaje esta aeronave, en la que vamos todos. Sin duda será el aterrizaje de emergencia más dramático de la Historia y en el que pueden haber más víctimas. Cuando escribíamos Fasten Seat Belts el 14 de Septiembre de 2007, los problemas técnicos del avión eran mucho menores que un año después. Hoy los sistemas hidráulicos, tan vitales para cualquier nave, han dejado de funcionar y nos lanzamos hacia la pista de aterrizaje en una emergencia en la que todos debemos hacer lo correcto para conseguir sobrevivir. Porque si alguien pretende aprovechar electoralmente la situación acabará siendo elegido presidente de la comunidad más yerma jamás vista. Mientras tanto, los mercados, siguen escupiendo sobre la Ley de Estabilización de Emergencia 2008. Algo, en cierto modo, intrascendente porque en realidad lo que está en juego es mucho más importante que los mercados.
Cuando una multitud ejerce la autoridad, es más cruel aún que los tiranos.

Platón (428 a.C - 347 a.C.)

viernes 26 de septiembre de 2008

Carta abierta a un gestor.

En el artículo anterior, Las Claves de una inversión: Circunstancias vs rentabilidad-riesgo, hemos recibido el siguiente revelador comentario de Mangallous que creo que merece una respuesta en forma de post:
"Os leo desde hace algun tiempo y aunque no dudo de vuestra honradez profesional, tengo una importante recriminacion que haceros.
Los que llevamos ya algunos años metidos en mercados estamos este año tan acojonados y aterrorizados que ya no sabemos que pensar.
Todo ese rollo del horizonte temporal, el perfil de riesgo de cada uno, cual es el destino de mi ahorro/inversion, sin ser del todo falso, ya me suena casi igual de vacio que cualquier argumentario de un comercial de sucural de pie de calle.
Ojo...yo tambien lo he utilizado porque tambien he estado vendiendo motos en banca privada.
Lo interesante para vuestros lectores y yo soy uno de ellos es como habeis campeado el tsunami o si estais tan empapados como estamos el resto, en que habeis invertido, como habeis metido la pata o sorteado el golpe, que vision teneis a medio plazo, que valores estan infravalorados... El resto esta bien para alguna charla a clientes para captar alguno tomando cafe o para el prefacio de algun manual de McKinsey que en el mercado real no da ni una..."

Como resultará evidente, Mangallous, creo que sólo coincidimos en nuestra admiración por Xavier Sala-i-Martin.

Mangallous, nuestros mundos son distintos. "Todo este rollo", como tú dices, es ni más ni menos que la abismal diferencia que existe entre mirar los mercados, el benchmark de la competencia y el rendimiento a 31 de diciembre (tu digno y no dudo que honesto trabajo); o velar por la progresión adecuada de un patrimonio familiar como hace nuestro Family Office. Es una cuestión de horizontes el ver sólo el rendimiento interanual de las inversiones en bolsa, o bien trabajar sobre infinidad de areas como por ejemplo la fiscalidad, los inmuebles, las circunstancias familiares, los legados a las generaciones futuras, la filantropía familiar, el asesoramiento corporativo, el coaching de herederos, las estructuras legales óptimas para cada fortuna, las deslocalizaciones patrimoniales y un larguiiiiiísimo etc. del que hemos venido hablando desde hace años y cientos de artículos que pareces no haber entendido en absoluto. Y todo ello, por supuesto, sin olvidar un aspecto tan importante como la gestión financiera de los activos monetarios, donde cabe la labor de gestores, como tú, por ejemplo.

Estás como tú dices "acojonado, aterrorizado o empapado" porque ves tu parcela financiera bursátil como un universo. Por eso te digo que es una cuestión de horizontes.

No en balde, siempre blindamos la mayor parte del patrimonio de nuestros clientes en renta fija, y siempre de acuerdo con el rigor marcado por el Balance Vital elaborado para cada uno. Por ello la proporción de afectación de lo que para ti es un infierno, está muy minimizada, como debe ser. Además la selección de los gestores, fondos o carteras y demás derivados que potencialmente se puedan añadir según el diseño de cada BV, son seleccionados con criterios que se basan en dos conceptos fundamentales: El rigor de los históricos netos (si los hay), y la absoluta independencia de intereses, además claro está, de todos los criterios de selección de inversión que se adapten a las circunstancias de cada Cliente, como ya hemos explicado en el artículo anterior. Sólo así en las inversiones de riesgo y la cantidad del patrimonio destinada a ello, podemos minimizar las pérdidas en los malos tiempos y maximizar los beneficios en los buenos. Pero son infinitamente más importantes todos los criterios en que se basa el diseño riguroso de un BV personal que el detalle de la mera selección de activos de bolsa que forman tu universo.

Los dramas que tú sufres a pie de parqué o de pantalla, en mercados de variable, sólo repercuten negativamente en la mínima proporción del patrimonio que fue conjuntamente diseñado para ello con cada Cliente. Probablemente no sabemos hacer tu trabajo mejor que tú (aunque por tu tono me atrevería a decir que posiblemente tengamos más años de experiencia siguiendo mercados). Pero ten presente que no vas a obtener la respuesta que nos pides ni la vas a encontrar en ninguna parte, sencillamente porque no hay una fórmula mágica que asegure beneficios en RV en estos tiempos. Nadie te responderá con una receta infalible que te vaya a hacer ganar dinero a ti y a tus clientes en el futuro, pase lo que pase con la bolsa. Y el que lo haga te estará engañando. Oldvídate de encontrar la fórmula mágica. Sólo vas a encontrar espejismos peligrosísimos para ti y, lo que es peor, para tus clientes.

La gestión de un Patrimonio familiar a lo largo de los años, va muchísimo más allá que el year to date (rendimiento en lo que va de año) o cualquier otro rendimiento temporal de cualquier fondo o índice que tú manejas a diario. Espero que sepas mirar por encima de las cabezas que te rodean y lo comprendas. Lamento profundamente que, como tú mismo reconoces, hayas estado "vendiendo motos en banca privada con argumentarios vacios de comercial de sucursal a pie de calle". Y no lo lamento sólo por ti, que estás haciendo un trabajo de "venta de motos" que te debería quitar el sueño más de lo que lo está haciendo, sino que lo siento principalmente por los clientes que a lo largo de tu vida te compraron las motos que les vendiste. Para ti sólo fueron pequeñas comisiones y medallas que te han ascendido hasta donde estás ahora, pero por el camino has arruinado los esfuerzos e ilusiones de muchas Familias que confiaron en ti y en tu elegante corbata. Por supuesto que a algunos les hiciste ganar dinero, pero no te engañes, sólo fueron bienes colaterales de tu objetivo principal, que era vender indiscriminadamente los productos de la empresa que te pagaba un fijo más variable. Y en estos momentos de mercados durísimos, las consecuencias de tu carrera profesional deben ser devastadoras.

Pero no veas en este post un ataque personal contra ti. Ni siquiera nos conocemos. Lo que tú vienes haciendo desde tu puesto de trabajo es una práctica común entre los banqueros y demás gestores de activos. Pero no por ser habitual deja de ser dramático y reprobable.

Conozco a muchos como tú que un buen día lúcido y memorable dejaron de formar parte del brazo armado de la banca y de las entidades financieras. La mayoría de ellos (no todos) truncaron radicalmente su progresión económica y profesional con esta decisión, pero me quito el sombrero ante ellos porque decidieron el camino difícil pero correcto. Es básicamente una cuestión de ética personal y profesional que no es incompatible con el éxito, aunque ese camino sea más largo y sinuoso que la autopista hacia el cielo del vendedor de pescado financiero.

Para acabar, voy a responderte a tus preguntas: Si te refieres a RV te debo decir que en estos momentos aconsejamos que sea casi testimonial en las carteras y siempre que el BV lo contemple, confiando más en títulos value y blue chips norteamericanos no financieros. Aunque dependiendo de la aprobación de la madre de todos los rescates, quizás se encuentre alguna oportunidad financiera. Para los BV que también contemplan los mercados emergentes nos centramos en Latinoamérica y Great China. Nuestra visión a medio plazo (si te refieres a la visión de la Economía global) es muy negativa, ya que el hecho de garantizar la supervivencia del Sistema no significa que ésta no sea la Tormenta Perfecta que se lleve por delante gran parte del crecimiento económico y bienestar logrado en las últimas décadas. En cuanto a los valores infravalorados que nos preguntas, te diré que hoy en día hay infinidad. Pero sólo el tiempo dirá si la aparente infravaloración actual no era sólo el inicio del declive de esas empresas. Por tanto, jamás se debería invertir más de lo establecido en el BV para títulos value por mucha caída que acumulen. Aunque sean de oro, no dejan de ser cuchillos cayendo. Como ves, no vas a encontrar un título milagroso que te saque con certeza de tu situación y la de tus clientes. Y no te recomiendo que apuestes, por el bien de los patrimonios que dependan de ti. Los lectores, y por supuesto tú también, deben recordar que todo lo mencionado anteriormente no tiene ningún fundamento universal sin la elaboración previa de sus Balances Vitales, y sólo en función de ellos nuestras recomendaciones tienen sentido.

Afortunadamente, la captación de clientes nos queda ya muy lejos, y jamás hemos vendido nuestros conocimientos ni en este blog ni en ningún libro. Simplemente me daría por satisfecho si con estas reflexiones he conseguido abrirte un poco los ojos y ampliar tus horizontes más allá de las pérdidas

lunes 22 de septiembre de 2008

Fin de trayecto. Borrón y cuenta nueva.

No va más, game over, hasta aquí hemos llegado. Ya nada será igual.

La nebulosa de cifras se aproxima a los 600.000 millones ya comprometidos a los que hay que sumar los 700.000 millones del plan definitivo, o sea: 1.300.000.000.000'-$ (1,3 billones de dólares) o lo que es lo mismo 150.000.000.000.000'- Pts. (150 billones de pesetas) es la factura aproximada de nuestros excesos. Los de todos. Ya que los compradores de las titulizaciones o tomadores compulsivos de préstamos bajo una u otra forma, conscientes o no, somos tan co-responsables como los titulizadores, las calificadoras de riesgo; o como las empresas que temerariamente ofrecian hipotecas a los insolventes, y éstos a su vez lo son por embarcarse en la compra de una casa sin saber nadar ni tener salvavidas. Un cóctel explosivo de Financos, Inversópatas, burbuja creditícia e inmobiliaria, con un toque de terrorismo y nuevos órdenes geopolíticos, un buen chorrito de especulación petrolífera y todo ello servido en un vaso de long drink made in China.

No obstante es muy probable que se puedan ahorrar algún centenar de miles de millones de dólares si algunos norteamericanos conservan sus empleos y su dignidad, y con ello puedan evitar el foreclosure de sus casas parcialmente pagadas. Aún así, la mayor parte de los inmuebles ejecutados irán a manos públicas o pseudo públicas que las pondrán en circulación privada según criterios inescrutables hoy por hoy. Y se lo habrán ganado con creces.

Los bancos europeos respiran aliviados porque ya sólo desaparecerán del mapa los que abusivamente ejercieron de falsas sanguijuelas de las extintas promotoras concentrando sus riesgos burdamente. Parece que sólo las cajas (españolas mayoritariamente) y algún que otro temerario banquito de medio pelo serán sacrificados bajo la ley de la selección natural. La Banca en mayúsculas parece que queda a salvo de su extinción si Padre, Hijo y Espíritu Santo secan y planchan el papel mojado que acumulan en sus balances. Ahora sólo les queda la parte fácil: Reinventar su core business, como lo han hecho tantas y tantas veces, a la vez que negocian a la baja las regulaciones venideras. Las gotas de sudor bajaban ya por el rostro de grandes nombres encorbatados en las suntuosas oficinas de las más prestigiosas entidades, por ejemplo en UBS sin ir más lejos. Era cuestión de semanas, de días, que esas gotas de sudor se hicieran evidentes ante el gran público. Y el suelo se habría desvanecido de debajo de sus pies, y también de sus millones de clientes.

Intervencionismo mayúsculo del liberalismo más feroz, socialización de pérdidas y privatización de beneficios... son obviedades que sólo quedarán en eso, pero es imprescindible aprender de este error histórico cometido por todos. En mi opinión no es criticable la medida del Estado más poderoso del planeta, sino vital. Juzgar la solución por su justicia es olvidar que no hay otra mejor. No hay alternativa, o mejor dicho la alternativa es tan dañina y regresiva que la Humanidad no se la puede permitir. Es la única aunque injusta forma de que millones de personas sobrevivan a la miseria y hambruna generalizada que habría provocado la extinción de nuestro Sistema económico. La Gran Depresión de los años 30 habría sido un juego de niños en comparación con lo que le esperaría a todo el mundo si se desmorona realmente el castillo de naipes más globalizado de la Historia, desde que el mundo es mundo. Aún consolidando los fundamentos del Sistema, a costa de todos los habitantes de Nortreamérica y de los repercutidos por las intervenciones concertadas de los bancos centrales habidas y por haber, quizás debamos superar algo parecido a aquella depresión. Pero será un mal mucho menor.

Durante el pasado siglo XX se teorizó hasta la saciedad acerca de la conveniencia o no de intervenir en Mr. Market. Eminentes teorías para todos los gustos. Pero todas hablaban de un Mercado en estado puro, y ninguna contemplaba que nuestros propios abusos lo distorsionaran hasta la aberración. Tanto, que la autoregulación del mercado pondría en peligro demasiadas vidas y haría imperativa una Intervención en mayúsculas. La teoría ha funcionado hasta hace muy poco pero, como siempre, la realidad supera la ficción. En este caso la realidad ha superado a las Teorías Económicas.

Quizás se le hayan quitado las ganas a Obama de ganar las elecciones y para McCain la derrota no será tan amarga si ésta se llega a producir. O viceversa. Y es que el panorama post-Bush es escalofriante como nunca para el futuro dirigente más poderoso del planeta. Pero el camino está marcado y ahora sólo queda la travesía del desierto propiamente dicha.

Reconocimientos de agujeros, provisiones, inyecciones concertadas, rescates, carroñeros y demás avances en la mayor multicrisis de la historia, nos llevaban hacia la luz que intuíamos al final del tunel incluso hace ya un año, cuando apenas nadie conocía el significado de subprime. Sin embargo que nadie se engañe: No hemos salido del tunel sino que han encendido las luces. Unos potentes focos que nos muestran la mugre, la sinuosidad y la enorme longitud del mismo. De este modo ahora nos damos cuenta de que probablemente jamás habríamos logrado salir indemnes de él aunque vislumbrásemos luz al final. Ahora sabemos lo que nos espera y debe servirnos de escarmiento para no volver a meternos en ningún otro tunel sin luz ni salida próxima.

Mientras tanto, esperpénticamente, los analistos encorbatados siguen recetando inversiones a diestro y siniestro, razonándolas académicamente sin el menor sentido del ridículo ni de la ética.

Llamadme benévolo o ingenuo (o cosas peores), pero me siento orgulloso de la reacción concertada mundialmente repetida hasta hoy y de la medida tomada por el Trio Calavera apoyada por la oposición demócrata.

11 de Septiembre de 2001 y 18 de Septiembre de 2008 son dos fechas que han cambiado el mundo. Menudo siglo XXI nos espera. Borrón, injusto y maldito borrón; y esperanzada y bendita cuenta nueva.

viernes 19 de septiembre de 2008

¿La unión hace la Fuerza o la Presión?

Lo que vamos a comentar a continuación es aplicable, de momento, sólo al mercado norteamericano y a sus organismos oficiales como la FED. No obstante, en el futuro podríamos ver acontecimientos similares en Europa y BCE.

El escenario está desbordado con la esperanza, la necesidad, de buenas noticias que tranquilicen los ánimos. Bear Stearns, Mac & Mae y AIG, son hasta hoy los elegidos para la gloria o rising stars. Por el contrario de momento sólo Lehman Brothers conforma la lista negra de ángeles caídos. Bancos de inversión, animales hipotecarios contra natura de difícil clasificación, aseguradoras... diversas tipologías de modelos empresariales financieros pero con el mismo final: El rescate público o semi-público.

En cuanto a los rescates o fusiones y adquisiciones privadas, sus criterios han sido lógicamente comerciales, es decir de mercado. Quizás con alguna influencia política en forma de compromisos personales y/o favores extramercantiles, pero básicamente se han basado, y así lo seguirán haciendo, en criterios comerciales. Sin embargo ¿en función de qué criterios se han tomado las decisiones de rescate e intervenciones públicas? Esa es la pregunta del millón y es probable que los responsables se lleven a la mismísima tumba algunos de esos criterios utilizados. No obstante nos atrevemos a intuir algunos directamente ligados a la dimensión y gravedad de las repercusiones de dejar caer a los ángeles en cuestión. O sea que según el daño que pueda hacer al Sistema el default o la bancarrota de dichas empresas, la FED o quien quiera que sea el que esté en disposición de evitarlo, tomará la decisión correspondiente (conjuntamente con la FED). No obstante debo decir que tal y como está el panorama económico, me niego a pensar que en esas decisiones puedan haber influido intereses personales, políticos propiamente dichos o cualquier otro factor que no sea la pura búsqueda de la mejor solución al problema financiero actual. Sinceramente creo que los mandatarios en cuestión son conscientes de la extrema gravedad del momento y se emplean a fondo y sin interferencias en el bien global. Dicho esto, si éste alcance de los daños es el principal criterio para decidir el rescate, podemos malpensar de aquellas entidades que se encuentran en una situación extrema, como por ejemplo los bancos de inversión, aseguradoras, entidades hipotecarias privadas o los mismísimos bancos comerciales. Me explico. Quizás los movimientos, aproximaciones, flirteos y rumores de acuerdos y acercamientos entre entidades financieras privadas norteamericanas no estén motivados estrictamente por razones comerciales. Es posible que Wachovia no esté en disposición real de adquirir Morgan Stanley y de hecho nadie sabe si se trata de una adquisición o una fusión. ¿Quién compra a quién? ¿Quién está peor? Lo mismo podríamos sospechar del acuerdo entre Bank of America y Merrill Lynch. Volvemos al maldito ¿dónde c... está Wally?, y dudo que la FED lo sepa con certeza.

Quizás no todos los acuerdos de fusión o compra que estamos viendo y veremos en el futuro, tengan un plan de viabilidad real en su base. Ni se fundamenten en una reestructuración empresarial para optimizar unos recursos ya muy perjudicados. Quizás algunos de estos enamoramientos repentinos obedezcan sólo al criterio de que la unión hace la presión y no la fuerza. Una presión para ser rescatados por un vigilante de la playa desnutrido y desbordado.

Ante los perjuicios amplificados de la quiebra de una macro-entidad formada por dos o más entidades (banco comercial y de inversión en los casos mencionados), quizás sea más probable que se atiendan las llamadas de auxilio que, por sí solas, quedarían perdidas en un mar de tempestades como sucedió con los gritos de auxilio desgarradores de Lehman Brothers. ¿Maquiavélico? Sí, pero también probable. Y me atrevería decir que, en cierto modo, comprensible desde la situación de extrema desesperación del accionista-directivo-propietario, que ve una extinción inminente de su entidad financiera con el consiguiente descalabro para los acreedores, accionistas y bonistas.

Con estos flirteos y "UTEEs" (unión temporal estratégica de empresas) esperemos que estos falsos carroñeros no entorpezcan la labor de los auténticos, que no causen seísmos amplificados que superen la capacidad estructural y de confianza del Sistema, ni la capacidad de rescate pública. No me cansaré de repetirlo, sólo los carroñeros públicos y privados pueden salvar el Sistema.


Dólares: Son esos imprudentes billetes americanos que tienen diverso valor y el mismo tamaño.

Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

martes 16 de septiembre de 2008

WALL-E...hman Brothers

Ojalá pudiéramos disponer de un Waste Allocation Load Lifter - Earth-Class (WALL-E) para eliminar la chatarra financiera y los residuos tóxicos generados por el abuso creditício de la última década. Alguien tierno y con corazón que se ocupe de hacer más habitable el mundo inversor. Pero a diferencia de lo que sucede en la memorable película de Wall-e de Disney, éste debería venir a limpiar el planeta antes de que desaparezca todo vestigio de nuestro Sistema Financiero y no 700 años después. En su ausencia los carroñeros de nuestra civilización de Mercado deben hacer su trabajo, sin interferencias negativas ni menosprecios ajenos. Más bien al contrario, con la ayuda de entidades públicas que jamás agradecieron tanto la labor de los scavengers. Sólo ellos pueden evitar que un Wall-e deambule absurdamente por yermas tierras financieras cuando ya ninguno de nosotros se mantenga en pie para necesitarlo.

Estos carroñeros son tan diversos como necesarios: Desde fondos soberanos de medio oriente hasta simples especuladores que compran cuchillos de oro en plena caída, pasando por los clásicos Buffett, JP Morgan, Bank of America, el mismísimo BSCH o fondos soberanos Chinos. Además entre fusiones y rescates (sobre todo el de Mac & Mae) se beneficia a los grandes tenedores de deuda de las entidades en estado de descomposición que, a su vez, ejercen de muros de contención de la devastación financiera. Entre estos grandes tenedores se encuentran muchos bancos centrales, y esto puede dar una idea de la vital importancia de que la carroña sea debidamente asimilada por scavengers y rescatada por quien esté en disposición de hacerlo, sea quien sea.

Algunas voces se sorprenden de que los tenedores de deuda de entidades distressed salgan mejor parados que sus accionistas. Quizás sea porque no comprenden que la inversión en acciones y la compra de deuda corporativa son animales distintos, a pesar de que muchos las confundan en cuanto la bolsa se vuelve bajista o simplemente flat (algún idiota incluso las confunde en ciclos alcistas). Señores: El hecho de que los rendimientos de la RF sean circunstancialmente comparables o superiores a los de la RV no significa que se deban considerar herramientas de inversión afines. Es del todo lógico que ante un rescate o absorción más que dudosa, el inversor en acciones pierda el 100% de su inversión mientras que el tenedor de deuda pueda salir no sólo airoso sino incluso especialmente beneficiado. Son riesgos totalmente distintos.

El margen de maniobra del comprador de deuda ante un evento de crédito, especialmente ante un default, es nulo. Y su buen fin no depende tanto de los balances sino del grado de incertidumbre de su futuro como entidad, al contrario de lo que suele ocurrir con el precio de la acción. Ante una absorción o rescate sólido la deuda queda exenta de duda, mientras que los fundamentos contables y en definitiva la esencia del corporate sigue siendo muy incierto. Tanto como el valor de sus acciones. En ese escenario sólo se habrá disipado la duda de que la acción pueda alcanzar el valor cero, pero a partir de ahí la incertidumbre para el accionista suele seguir siendo total tras una fusión o rescate. Además las circunstancias de dicho rescate público o privado probablemente distorsionen los futuros fragmentos de la empresa hasta límites irreconocibles. Por tanto ¿qué certeza podemos encontrar en el precio de sus acciones? Sólo su supervivencia. Sin embargo el potencial pelotazo puede llevar a la acción a un 1000% del valor de compra pre-rescate en apenas unos días, y eso es algo que los tenedores de deuda no conseguirán jamás por muy beneficiados que se vean del proceso de absorción, intervención o rescate, como ha sucedido con Bear Stearns. Repito, son animales distintos. De hecho, alguno que yo conozco bien compró acciones de Lehman Brothers en la apertura del 11-S (con dos c... y perdiendo más del 18% en un sólo día a la espera de ese pelotazo), en cambio su deuda corporativa sigue otra vía incierta pero muy distinta. Pero como explicaremos en un próximo artículo, la bondad de una inversión depende de tres variables: Rentabilidad, Riesgo y las Circunstancias de la Inversión, siendo ésta última la más importante de las tres.

Volatilidades estratosféricas aparte, hasta el momento los rescates públicos, las absorciones y las ofertas privadas para ventilarse cuerpos financieros en descomposición se vienen dando suficientemente. Y que no falten. Es cierto que la honestidad o deshonestidad de las ofertas son directamente proporcionales al grado de descomposición de la carroña, la gravedad de la situación global y a la sequedad del mercado carroñero, pero hasta el momento donde no llega el scavenger privado lo hace el público. Y eso da confianza al Sistema para que muchos comiencen a ver oportunidades históricas en lugar de colapsos histéricos, favoreciendo así la aparición de nuevos carroñeros sobrevolando nuestro dantesco escenario financiero. Jamás sus sombras sobre nuestras cabezas fueron tan reconfortantes.

Esperemos que nuestro tierno Wall-e no tenga que verse como una ánima en pena deambulando entre escombros inertes de lo que en otra época fue una Economía de Mercado. Haciendo una tarea de limpieza ya absurda e inútil, eliminando restos de bancos de inversión e hipotecas que en su día arrastraron consigo el resto de créditos al consumo. Un endeudamiento que murió de éxito allá por los inicios del s. XXI.
"Cuanto mayor es la riqueza, más espesa es la suciedad"

John Kenneth Galbraith

P.D. Comunicado oficial de Lehman Brothers 24h después de escribir este artículo:

For Immediate Release

LEHMAN BROTHERS HOLDINGS INC. ANNOUNCES IT INTENDS TO FILE CHAPTER 11 BANKRUPTCY PETITION;

NO OTHER LEHMAN BROTHERS’ U.S. SUBSIDIARIES OR AFFILIATES, INCLUDING ITS BROKER-DEALER AND INVESTMENT MANAGEMENT SUBSIDIARIES, ARE INCLUDED IN THE FILING
NEW YORK, September 15, 2008 – Lehman Brothers Holdings Inc. (“LBHI”) announced today that it intends to file a petition under Chapter 11 of the U.S. Bankruptcy Code with the United States Bankruptcy Court for the Southern District of New York. None of the broker-dealer subsidiaries or other subsidiaries of LBHI will be included in the Chapter 11 filing and all of the broker-dealers will continue to operate. Customers of Lehman Brothers, including customers of its wholly owned subsidiary, Neuberger Berman Holdings, LLC, may continue to trade or take other actions with respect to their accounts.
The Board of Directors of LBHI authorized the filing of the Chapter 11 petition in order to protect its assets and maximize value. In conjunction with the filing, LBHI intends to file a variety of first day motions that will allow it to continue to manage operations in the ordinary course. Those motions include requests to make wage and salary payments and continue other benefits to its employees.
LEHMAN BROTHERS HOLDINGS INC. ANNOUNCES IT INTENDS TO FILE CHAPTER 11 BANKRUPTCY PETITION / pg.2
LBHI is exploring the sale of its broker-dealer operations and, as previously announced, is in advanced discussions with a number of potential purchasers to sell its Investment Management Division (“IMD”). LBHI intends to pursue those discussions as well as a number of other strategic alternatives.
Neuberger Berman, LLC and Lehman Brothers Asset Management will continue to conduct business as usual and will not be subject to the bankruptcy case of its parent, and its portfolio management, research and operating functions remain intact. In addition, fully paid securities of customers of Neuberger Berman are segregated from the assets of Lehman Brothers and are not subject to the claims of Lehman Brothers Holdings’ creditors.
Lehman Brothers (ticker symbol: LEH) is headquartered in New York, with regional headquarters in London and Tokyo, and operates in a network of offices around the world. For further information about Lehman Brothers, visit the Firm’s Web site at www.lehman.com.

Fue más apetitosa la carroña de Merryl que la de Lehman. Game Over...

domingo 14 de septiembre de 2008

El Zodíaco de los inversores. Y tú, ¿de qué tipo eres? (4)

Recordamos a los lectores que estamos analizando la tipología de inversores basada en el trabajo de John Burley. En los tres artículos anteriores (1, 2, 3) hemos visto las características de cada uno de los niveles, para pasar en esta cuarta y última entrega a analizar y contrastar dicha tipología desde nuestra experiencia como Family Office.

Para empezar el análisis, conviene recordar que como inversores podemos pasar por varios niveles a lo largo de nuestra vida. También es posible que actuemos de forma distinta según la situación o las recientes experiencias, lo que hará que estemos en varios niveles a la vez sin un rumbo o nivel fijo. Sin embargo, como es evidente para aquellos que tratamos de analizar la sociedad, es muy habitual para la mayoría de las personas estancarse en un mismo nivel (sobre todo inversores de niveles inferiores al 4). El lugar que cada inversor ocupará a lo largo de su vida será definido por sus hábitos, creencias, preparación, aprendizaje, humildad, disciplina, esfuerzo, imponderables y muchas cosas más.


Personalmente, me parece absolutamente revelador la forma en la que John Burley ha conseguido demostrar cómo nuestros hábitos y nuestras creencias acerca del dinero influyen en el sitio que ocupamos en la vida y el resultado que obtenemos como inversores. Es fundamental que cada uno de nosotros sea consciente de este vínculo y sepa reconocer sus debilidades y carencias para poder cambiarlas y mejorar su rendimiento como inversor.

En líneas generales, dicha tipología nos parece muy válida para describir y clasificar perfiles de inversores con los que nos podemos encontrar en nuestro día a día, aunque evidentemente nos gustaría hacer varias observaciones al respecto. Para organizar mejor estas observaciones, analicemos los tipos de inversores nivel por nivel comentando aquellos detalles que nos parecen importantes:

Niveles 0, 1 y 2: Inversores inexistentes, consumistas a crédito y ahorradores
Realmente queda muy poco que decir acerca de este tipo de personas. Creo que John Burley ha hecho un estupendo trabajo encontrando la clave de sus problemas y ayudándonos a ser conscientes sobre el impacto que tiene el consumo incontrolable o, peor aun, el consumo a crédito sobre nuestra salud financiera. Yo haría, quizás, un hincapié especial en la temeridad que supone confiar nuestra vejez al sistema de pensiones en el siglo XXI.

Nivel 3: Los inversores pasivos

A la hora de analizar a los inversores del nivel 3, nos parece importante no caer en el error de descartar cualquier idea proviniente de esta categoría. Hay que tener en cuenta que a pesar de que es recomendable y necesario al menos ser un inversor de nivel 4, los niveles inferiores también tienen algunos elementos que pueden ser aprovechables la gestión de nuestra fortuna.

Es evidente que gestionar la totalidad de un patrimonio utilizando las estrategias o las creencias de los "escépticos" o "víctimas" sería un grave error. Sin embargo sí es cierto que esa mentalidad puede utilizarse para una parte del patrimonio siempre y cuando mantengamos una proporción correcta. Por ejemplo, nos parece adecuado ser algo escépticos a la hora de diseñar las estrategias de inversión y evaluar los riesgos para la parte del Balance Vital que nos tiene que proporcionar los medios necesarios para cubrir los gastos de la familia. Ser un tanto escépticos nos permitirá ser más rigurosos a la hora de minimizar los riesgos y asegurar de esta forma el blindaje de esta parte de la fortuna.

De la misma forma, especular con una pequeña parte del patrimonio, destinado especialmente a inversiones de este tipo, aunque quizás sin saltar tanto de inversión a inversión como lo hacen los "víctimas", también puede ser una estrategia provechosa, siempre y cuando se respete y se conserve la proporción adecuada y, por supuesto, no se descuide la formación continua.

Nivel 3-A: Los "refugiados"
Por nuestra propia experiencia sabemos que hay personas, como artistas o deportistas, que no saben ni quieren aprender nada acerca del dinero y de las inversiones. Además, desviar su atención y concentración de su carrera profesional es algo que muchos profesionales de élite e incluso algunos más mediocres no se pueden permitir porque su rendimiento se vería fatalmente afectado y los relegaría a la mediocridad profesional. Una gestión patrimonial realizada por una persona de este tipo realmente puede ser desastrosa para su fortuna y para su carrera, y es evidente que confiarla a un profesional adecuado sería infinitamente más razonable. El problema, en su caso, es que hoy en día es cada vez es más difícil encontrar profesionales que cumplan con los requisitos necesarios para que se les pueda confiar la gestión del patrimonio de una familia. Desde nuestro punto de vista, los tres pilares obligatorios para cualquier profesional no son otros que la Honestidad, la Competencia y la Independencia. Haced la prueba de pasar por este simple triple filtro a los profesionales de gestión patrimonial que conocéis y veréis, si sois rigurosos, como la lista de los que superan esta criba es vergonzosamente reducida.

Nivel 3-B: Los escépticos
Ya hemos mencionado anteriormente, que ser un tanto escéptico, puede ser provechoso para diseñar las estrategias para una parte de nuestra fortuna.

Creemos, además, que los escépticos cumplen otra función positiva: recordarnos que jamás debemos perderle el respeto a una inversión. Evidentemente, no debemos permitir que el miedo se apodere de nosotros y paralice nuestras capacidades de crear o encontrar inversiones interesantes. Aún así, los escépticos a nuestro alrededor deben de servirnos de contemporizador ante la tentación de perder la humildad frente a las inversiones y, en consecuencia, acabar formando parte del grupo de los "víctimas".

Cierto escepticismo es necesario, sobre todo si el inversor en cuestión no tiene el rigor necesario para ser un inversor del nivel 4, y mucho menos para avanzar hacía el nivel 5. Esforzándose para adquirir la disciplina necesaria a la hora de gastar e invertir, con el tiempo debemos ir abandonando el escepticismo a favor de los hábitos de niveles 4 y 5. Pero si no somos capaces de hacerlo, es mejor ser un "escéptico" frente a la posibilidad de destruir un patrimonio como un falso "inversor activo". No obstante, no debemos perder la humildad ante las inversiones y los mercados aunque alcancemos los niveles más altos.

Nivel 3-C: Los víctimas
En cuanto a las víctimas, creo que hemos tratado este tema en numerosas ocasiones a lo largo de la historia de este blog. Recomendamos a los lectores releer artículos como el "Inversor Resiliente" ya que desde nuestro punto de vista, una víctima o un "inversópata" es la antítesis del inversor de este tipo.

Nivel 4: Los inversores automáticos
A la hora de hablar sobre los inversores automáticos, nos parece importante destacar dos aspectos que consideramos clave:
1. En su descripción de los hábitos propios de los inversores del nivel 4, John Burley nos recuerda una vez más sobre la importancia de un plan de desarrollo para nuestro patrimonio. Ese plan llevado a la excelencia no es más que un Plan Global de la Riqueza y es una pieza indispensable entre las herramientas de la gestión patrimonial de nuestros clientes. Estamos totalmente de acuerdo con Sr Burley en que una planificación correcta de nuestras finanzas personales y un objetivo claro para nuestras inversiones son la clave para poder presagiar un buen futuro a nuestro patrimonio.

Sin embargo, el hecho de que idear y realizar un sistema así sea simple, no significa que sea fácil. Sea cual sea el sistema que elijamos para este fin, muy pocas personas tienen el rigor y la disciplina necesarios pare llevarlo a cabo. Las tentaciones que abundan en el mundo de hoy o las desgracias que ocurren a nuestro alrededor a menudo nos hacen cuestionar la conveniencia del sacrificio que sólo nos permitirá obtener resultados a largo plazo.

Esta tarea se vuelve más difícil aun para familias no acomodadas con ingresos medios o bajos. La utilización de un sistema de gestión de finanzas personales que incluye la separación de un 10% para las inversiones y otra cantidad para el ahorro significa un sacrificio constante durante muchos años. Se hace complicado no perder el horizonte y continuar haciéndolo con la idea de obtener frutos dentro de 20-30 años. Aunque, por otro lado, ¿cuántas posibilidades tiene una familia de pocos ingresos de conseguir la libertad financiera o recabar un patrimonio importante? Hay muy pocas vías para alcanzar este milagro y ésta es una de ellas a pesar de sus dificultades.


2. En sus trabajos y cursos educativos John Burley insiste en que la mayoría de la gente no debería a empezar a invertir hasta que no establezca una "base" y sanee sus finanzas personales, adoptando totalmente todos los hábitos de los inversores automáticos, sobre todo en lo que se refiere a la separación automática de un 10% de los ingresos (o "pay yourself first") y la prohibición de consumir a crédito.

Estando de acuerdo con Sr. Burley en ese punto, quizás discrepemos en otro: desde nuestro punto de vista una parte importante de los inversores automáticos jamás deberían abandonar el nivel 4:

No hay duda de que muchos inversores del nivel 4 que reunen las capacidades necesarias y tienen el rigor y la voluntad de aprender se convertirán con el tiempo en inversores activos. Sin embargo, muchos otros decidirán dar este salto a pesar de que no les gusta ni quieren aprender a ser mejores inversores, o simplemente no tienen capacidades para hacerlo.

Hemos sido testigos de numerosos casos en los que personas que se creían capaces de operar en nivel 5 sin tener realmente las habilidades necesarios para ello, se estrellaban destruyendo su patrimonio adquirido en el nivel 4 para acabar convirtiéndose en auténticos escépticos o "victimas". Por esa razón estamos convencidos que para estos "falsos 5" es infinitamente mejor continuar en el nivel 4 mientras su patrimonio aumenta de forma lenta pero segura. Debemos concienciarnos de que los "upgrades" a partir del nivel 4 son muy excepcionales y sólo abordables por una élite minoritaria. Las pirámides y las montañas terminan en punta en la cumbre: se disfruta de excelente perspectiva, pero sólo hay espacio para unos pocos.


Nivel 5: Los inversores activos
Creo que nadie se sorprenderá si afirmamos que todos los inversores que se convierten en capitalistas pasan en su desarrollo por el nivel 5. Sin embargo, gracias a nuestra actividad profesional sabemos que no todos los inversores del nivel 5 (los inversores activos) tienen la experiencia de ser inversores automáticos. Muchos de ellos nacieron en familias adineradas o tuvieron la brillantez de empezar directamente en el nivel 5 sin adquirir los hábitos del nivel 4.
Algunos de estos inversores con el tiempo formarán parte del grupo exclusivo de los capitalistas. Pero a aquellos que por alguna razón fracasen en el nivel 5, su falta de experiencia como inversores automáticos les suele jugar una mala pasada.

Muchos de ellos no cuentan con el rigor y la disciplina propia de inversores del nivel 4, y además nunca se han preocupado por la gestión de finanzas personales. Sus gastos suelen ser elevados pero no suelen ser conscientes de sus hábitos de consumo.

Por esta razón, muchos de estos inversores acaban siendo escépticos o "víctimas" en manos de su broker a pesar de todo el conocimiento que poseen. Y solo necesitan brokers o asesores de mayor nivel para ser deslumbrados. Algunos, por culpa de sus hábitos de consumo formarán parte de los inversores inexistentes o consumistas a crédito.

Nivel 6: Los capitalistas
Tal y como menciona John Burley, una de las motivaciones para los capitalistas del nivel 6 es la de dejar un legado a la sociedad. Por nuestra parte, nos enorgullece decir que para nosotros como Family Office una de nuestras mayores satisfacciones es ayudar a que los inversores del nivel 4 y 5 también puedan (si así lo desean) contribuir a la sociedad y dejar un legado, ayudándoles a vehicular y estructurar sus inquietudes filantrópicas. Hemos comprobado a través de los años que esta labor produce en la mayoría de las familias una felicidad muy superior a su propio coste, satisfaciéndoles incluso más que una inversión exitosa.

Como es obvio, nos apasiona nuestro trabajo y podríamos extendernos y entrar en muchos más detalles acerca de cada perfil de inversión, pero por el momento creo que es suficiente con esta cuarta entrega. Espero que los lectores hayan encontrado útil esta tipología y os invito a continuar el debate acerca de este tema en los comentarios.

jueves 11 de septiembre de 2008

El Zodíaco de los inversores. Y tú, ¿de qué tipo eres? (3)

En esta tercera parte vamos a terminar de exponer a los lectores la clasificación de inversores de la que empezamos a hablar en la parte uno y dos.

Hablaremos de los niveles 4, 5 y 6, a los que, según John Burley, cada inversor debe aspirar si quiere tener éxito en este campo.

Nivel 4: Los inversores "automáticos”

Los inversores automáticos son aquella categoría donde, sorprendentemente, podemos encontrar a la mayoría de los millonarios del mundo. Aun más sorprendente es que cualquier persona, independientemente de su nivel de ingresos, puede conseguir la independencia financiera siendo inversor del nivel 4. Sólo es cuestión de tiempo.

Los inversores del nivel 4, igual que los inversores pasivos, son conscientes de la necesidad de invertir. Lo que les diferencia de los inversores que hemos visto hasta ahora es lo siguiente:
  • participan activamente en la toma de decisiones acerca de sus inversiones y dedican parte de su tiempo para aprender a invertir mejor
  • tienen unas reglas y hábitos financieros claramente establecidos que cumplen minuciosamente
  • disponen de un plan financiero a largo plazo realizado por escrito.
Los inversores “automáticos” se alejan bastante del perfil que la mayoría de la gente se imagina. No se parecen en nada a los tiburones de inversión, astutos y despiadados que podemos encontrar en las películas. Son personas normales que viven a nuestro lado, conducen coches de clase media o se mueven en transporte público e invierten de forma simple y conservadora.

La clave de su éxito es un simple sistema de reglas que cumplen a raja tabla. Se trata de conceptos muy básicos que llevados a la práctica aseguran una buena salud financiera y un futuro prometedor a cualquier persona. Hay varios aspectos importantes mencionados por John Burley que sería interesante analizar:

Uno de los dos pilares del éxito de los inversores del 4º nivel es un sistema de gestión de finanzas personales. Es un conjunto de reglas que cumplen de forma automática independientemente de su nivel de ingresos.

Los inversores automáticos tienen un control sobre el destino de su dinero. Antes que nada separan un mínimo del 10% de los ingresos provenientes de su actividad profesional o empresarial y lo destinan a las inversiones. Destinan otro porcentaje fijo a pagar las deudas o para el ahorro, y viven con lo que queda. Aparte de esto, nunca utilizan prestamos para el consumo y viven libres de deudas.

Esta forma de vivir por debajo de sus posibilidades les permite mantener sus cuentas siempre saneadas y obtener de forma regular y constante el capital necesario para las inversiones.

El sistema que utilizan para las inversiones también es muy simple: encontrar un vehículo de inversión con el objetivo de conseguir rendimientos del 12-15% anual, aumentar el capital inicial con aportaciones periódicas del 10% de sus ingresos y reinvertir los beneficios.

Los inversores automáticos adoptan el enfoque largoplacista utilizado por inversores como Peter Lynch o Warren Buffett. Utilizan un sistema simple de invertir en valor a largo plazo. Se centran en el mismo campo durante muchos años, indiferentes a lo que opine la multitud sobre sus inversiones.

Este tipo de inversores no suelen invertir en cosas sofisticadas. Son conscientes de que el 90% de los fondos de inversión, por muy atractiva que sea su estrategia, no son capaces de batir el índice de referencia. Por lo tanto utilizan un sistema automático de inversión en fondos que repiten un índice, fondos de value investment o cualquier otro vehículo que promete rendimientos razonables y regulares a largo plazo.

No es probable que estén interesados en inversiones especulativas, pero incluso cuando lo hacen, siempre dedicarán sólo una pequeña parte de su patrimonio (<5%).>


John Burley anima a todo el mundo convertirse en inversores automáticos cuanto antes. Es más fácil empezar aprendiendo con inversiones de pequeña escala para pasar más tarde a niveles superiores que recuperar el tiempo (y el dinero) que perderemos esperando a una gran oportunidad. Al fin y al cabo, sólo se trata de adoptar un sistema de reglas básicas de gestión de finanzas personales y un plan a largo plazo para las inversiones. Si tenemos la disciplina necesaria para llevarlo a cabo, el tiempo y el interés compuesto harán el resto.


Nivel 5: El inversores activos

Sólo una pequeña parte de los inversores logran alcanzar los dos últimos niveles de esta tipología. Y, contrariamente a la opinión general, no es necesario estar en el nivel 5 o 6 para convertirse en una persona rica. Como ya hemos explicado, basta con adoptar los hábitos de los inversores del nivel 4 y mantenerse en este nivel durante muchos años.

Los inversores del nivel 5, o los inversores "activos" son personas que participan activamente en la gestión de sus inversiones. Para ellos es una actividad que realizan a tiempo parcial o completo, lo que convierte las inversiones en su "ocupación".

A este tipo de inversores también se les llama inversores sofisticados. Son mucho más rígidos a la hora de cumplir con las reglas y los principios de inversión que ellos mismos han establecido. Tienen una filosofía de inversión bien definida y la siguen de forma minuciosa. Dedican tiempo y esfuerzo en obtener una sólida formación en materias relacionadas con el dinero y las inversiones, actividad que no abandonan nunca.

Su estrategia consiste en concentrarse en un campo concreto de actuación y especializarse en las inversiones dentro de este campo. Pueden ser acciones, bienes inmuebles, capital riesgo, deuda corporativa o cualquier otro vehículo. Empiezan haciendo inversiones de pequeña envergadura, para poder aprender de sus errores, conocer mejor el mercado y ir mejorando su estrategia con la experiencia.

Los inversores activos dan una importancia primordial a aumentar de forma regular y constante su columna de activos y su flujo de efectivo. Trabajan duro para que el dinero trabaje duro para ellos, en vez de trabajar por el dinero. Utilizan oportunidades que se presentan en los mercados o crean sus propias inversiones, lo que les permite obtener rentabilidades que superan el 20% anual. Actúan a través de sociedades y buscan de forma constante optimizar el rendimiento de sus inversiones y minimizar el riesgo. Son conservadores, pero nunca hasta el punto de se un cínico, y pueden permitirse realizar inversiones arriesgadas porque disponen de capital adicional para dedicar parte de su patrimonio a inversiones de este tipo.

Su mentalidad frente a las finanzas personales es completamente distinta. En vez de invertir el dinero que queda después de gastar, gastan lo que queda después de invertir. Este cambio de mentalidad es una de las razones por las que la inmensa mayoría de ellos consiguen reunir grandes fortunas.


Nivel 6: Los capitalistas

Finalmente, en el nivel 6 encontramos a los inversores a los que John Burley denomina "capitalistas". Es el nivel más alto de la clasificación, y en realidad sólo un número contado de personas en todo el mundo consigue llegar a este nivel.

Creo que será más valioso analizar y dar nuestra opinión sobre los niveles anteriores por ser más cercanos a nuestros lectores. Sin embargo, detengámonos brevemente en este nivel 6 para resumir rápidamente las características de los inversores de este tipo.

Básicamente, un capitalista es una persona que crea dinero utilizando dinero, tiempo y el talento de los demás. Crea oportunidades de inversión y las vende en el mercado, muchas veces sin tener que utilizar su propio patrimonio para llevarlas a cabo.

Evidentemente, en su camino para llegar a la cima la mayoría de los capitalistas han tenido que pasar por los niveles 4 y 5 adoptando los hábitos y la disciplina propia de inversores automáticos e inversores activos. Han perfeccionado sus habilidades y las estrategias de inversión, lo que les ha permitido acceder a volúmenes inconcebibles para la mayoría de la población.

La motivación principal de este tipo de inversores consiste en dos objetivos: ser un buen gestor de su patrimonio y dejar un legado para la sociedad.

Para la gestión de su patrimonio utiliza los hábitos perfeccionados en los niveles anteriores para crear inversiones y venderlas al mercado. La función del dinero para un inversor capitalista no es otra que la creación de más dinero.

Gracias al volumen que adquieren sus operaciones, los capitalistas literalmente "mueven" la economía de su país. Son aquellos que crean industrias, aportando puestos de trabajo, prosperidad e innovación a la comunidad y aumentando la productividad de la economía.

Muchas veces a la hora de hablar de un capitalista la línea entre el inversor y el emprendedor o empresario se difumina. A pesar de que en la mayoría de las veces ser buen empresario no significa ser buen inversor, y ser buen inversor no significa ser buen empresario, en algunos casos la brillantez y el talento de una persona le permiten convertirse en una "estrella" de ambos campos.

Para encontrar un capitalista no obligatoriamente tenemos que buscar entre los apellidos tan famosos como Carnegie, Trump, Murdoch, Mittal, o Arnault. En cualquier país hay capitalistas locales, creadores de grandes empresas o corporaciones cuya actividad tiene gran impacto sobre la economía de la región. Aquí van algunos ejemplos: Benetton, Lowy, Areces o Lara.

La preocupación sobre el legado que dejan a la sociedad hace que los inversores capitalistas sean los principales donantes para las causas benéficas o la investigación. A pesar de las críticas que reciben ese tipo de actos por algunos miembros de la sociedad, hay que reconocer la labor social que realizan y los efectos que tiene esta ayuda sobre el desarrollo de la sociedad.


En la cuarta y última parte del artículo que publicaremos en breve, analizaremos la tipología de inversores de John Burley desde el punto de vista de nuestro Family Office. Mientras tanto invitamos a los lectores a comentar esta tipología y contestar a la pregunta formulada en la cabecera: Y tú, ¿de qué tipo eres?

martes 9 de septiembre de 2008

Rescue Me.

A pesar de que algunos se vayan a hacer ricos, obviar la obviedad nos puede costar muy caro:
"Nuestra economía y nuestros mercados no se recuperarán hasta que la corrección de la vivienda esté detrás de nosotros"
Henry Paulson - Secretario del Tesoro Norteamericano.

Esta frase ha sido pronunciada al mismo tiempo que se ha hecho público (una vez más en domingo) el anuncio del rescate de la extraña pareja. O mejor dicho su tutela legal, eufemismo políticamente correcto. Dicho rescate por fin pone cara al monstruo amorfo y misterioso de la crisis de crédito. De una tacada conocemos de quien depende mayoritariamente la supervivencia del sistema financiero e hipotecario, somos capaces de cuantificarlo y, además, sentamos las bases de un rescate tan viable como el propio Estado norteamericano pueda serlo.

¿A costa de quién?... a nadie se le escapa la respuesta. La ley nunca fue igual para todos. Especialmente para aquellos que son tan fuertes y poderosos que su desaparición hace temblar los mismísimos fundamentos del Sistema. Estamos ante la injusticia más cara de la historia moderna. Pero somos muchos los que pensamos que, a pesar de todo, es la solución menos traumática. Quizás la única.

Las consecuencias podrían ser previsibles, pero no por ello de obligado cumplimiento. Los que hemos vivido los mercados y estamos en esto desde hace algunas décadas, lo sabemos bien. Muchos analistas verán en esta intervención estatal, del estado más liberal, un futuro negro para el dólar que se debería imprimir en grandes cantidades. Y también consecuentemente oscuro para los mercados de RV. Pero los beneficios de la disipación de buena parte de la incertidumbre que ha acompañado a la crisis de crédito desde sus inicios son inescrutables, tanto como los Caminos del Señor, como diría un predicador. Dicho esto, la frase lapidaria de Paulson citada al principio cobra muchísimos sentidos.

Efectivamente, en pleno tsunami de crisis europeo, volver a ver la luz al final del tunel norteamericano puede tener unos efectos balsámicos muy potentes. Incluso podrían compensar con creces a corto una debilidad del dólar que se puede ir diluyendo a medio y largo, en la medida en que sea necesaria la inyección de dinero en las dos empresas tuteladas. También los mercados pueden ganar confianza por el hecho de que hayamos concretado o incluso casi acotado el problema del credit crunch.

Hemos puesto nombre y apellido al delincuente, se le haya capturado y puesto a disposición del juez, éste lo ha cuasi-indultado y todos deberemos pagar su terapia de reinserción. Pero lo cierto es que todos caminamos más seguros por las calles desde que los malvados Mac & Mae ya no andan sueltos. Ahora están bajo la tutela legal más cara y más benévola de la historia. Pero no los criminalicemos sin mirarnos al espejo. Como solía decir mi abuela: "La ocasión hace al ladrón", y a este par de pródigos "delincuentes" se lo pusimos muy fácil con nuestro afán inversópata. El que esté libre de pecado que tire el primer crédito o la primera "inversión segura" al libor+2,25.

Quizás esta extraña pareja con nombre de fábrica de helados (Freddie & Fannie's) congele la capacidad de crecimiento de la primera potencia mundial durante muchos años (el tamaño del tropezón sí que importa). Y su, astutamente, ya vapuleada divisa puede dar muchas sorpresas. Tal inyección de billetes se deberá acompañar de nuevo papel moneda que debería ser un potente factor inflacionista. Pero como el M1 está incluido en el M3, también debemos tener presente que dicho aumento de M1 mejora el ratio de dinero físico en circulación respecto al desfase de crédito en circulación, disipa muchas dudas y a la vez afianza el Sistema. Y eso es bueno, sobre todo en el masivo desapalancamiento global que hemos iniciado a golpes. Por tanto, está claro que este rescate faraónico que haría añicos a cualquier divisa afectada y desplomaría índices macroeconómicos y de todo tipo, tiene muchos beneficios colaterales. Por todo ello la reacción, nuestra reacción, ante este escenario inaudito me parece una de las mayores incógnitas en esta policrisis credito-energética y de confianza.

El timing de los sacrificios está prácticamente definido para la extraña pareja: Todavía leves aumentos de carteras vinculadas a créditos hipotecarios hasta el fin del 2009 (al parecer inevitables), y a partir de ahí descensos forzosos del 10% anual. Sobre el papel un plan de viabilidad de dos empresas que nacieron y morirán contra natura, puesto que dicho plan es un rescate pagado por todos cuyo final feliz no puede ser otro que su desaparición. Como ya hemos dicho, esta muerte no puede ser natural porque se llevaría demasiado por delante, y debemos salvarlas para posteriormente ejecutarlas mediante inyección letal. Sin sufrimiento, sin gritos, sin agonía, sin salpicaduras, minimizando en lo posible los daños colaterales. Asépticamente, con la cabeza fría y la lección aprendida. Quizás sus restos troceados y reciclados sirvan a carroñeros debidamente comprometidos con el futuro.

Sabemos quién, dónde, cuándo, cuánto y cómo, y todo ello apunta a graves sacrificios y consecuencias. Los mayores de la historia. Pero sabemos tantas cosas que antes desconocíamos que el efecto de tanta luz puede deslumbrar a muchos mercados y llevar a la ceguera a muchos inversores incautos. Desconfiemos más que nunca de los análisis faltos de Humildad.

Probablemente la economía no se recuperará hasta que la corrección de la vivienda esté detrás de nosotros, Mr. Paulson. Pero no estaría tan seguro de que los mercados no lo hagan de forma frágil, prematura y quién sabe si efímera. ¿En cuanto a las divisas? Hoy más que nunca, la madre de todas las especulaciones puesto que su volatilidad se dispara con los acontecimientos históricos que estamos viviendo. Por cierto, entre rescate y rescate se nos ha echado encima el 9/11 y sus Bin Laden options, y es que los años pasan volando. I love this game!

Os dejo con el video que le envió el CRO (Chief Risk Officer) de Freddie Mac & Fannie Mae, Mr. Justin Norisk a Mr. Henry Paulson este mismo verano:

jueves 4 de septiembre de 2008

El Zodíaco de los inversores. Y tú, ¿de qué tipo eres? (2)


En la primera parte de este artículo hablamos de los primeros 3 niveles en la clasificación de inversores utilizada por John Burley.

Hoy continuamos hablando del cuarto grupo de inversores, probablemente el más multitudinario entre los lectores de Rankia a juzgar por los comentarios y por algunas de las consultas:

Nivel 3: Los inversores pasivos

Este numeroso grupo en general está representado por personas educadas e inteligentes. Según los cálculos de John Burley, representan a dos terceras partes de la clase media en países desarrollados. Sin embargo, a pesar de su inteligencia, sus hábitos o creencias acerca del dinero les hacen financieramente analfabetos. Quizás por esa razón Kiyosaki a la hora de utilizar la clasificación de Burley irónicamente les apoda "inversores listos".

Hay que reconocer que los inversores pasivos son realmente "inversores" en el estricto sentido de la palabra. Son conscientes de la necesidad de invertir y con mayor o menor éxito dominan sus hábitos de consumo, lo que les permite obtener el capital para poder hacerlo. Normalmente lo hacen mediante aportaciones a su plan de pensiones o de jubilación. Algunos de ellos también poseen participaciones en fondos de inversión, están invertidos en bolsa o en el mercado de obligaciones (entre otras cosas).

Las tres grandes categorías dentro de este grupo son los inversores "refugiados", los "escépticos" y los inversores "víctimas":


3-A: Los inversores "refugiados"


Esta categoría la componen aquellas personas que han logrado convencerse a si mismas de que no son capaces de entender la forma en la que trabaja el dinero. Son fáciles de identificar, ya que en su vocabulario abundan frases como:

- "Es que soy muy malo/a con los números"
- "A mí nadie me ha enseñado lo que hay que hacer"
- "Nunca entenderé cómo funciona esto de las inversiones"
- "Estoy demasiado ocupado para seguir el mercado"
- "Hay demasiado papeleo"
- "Es que es demasiado complicado"
- "Prefiero dejar la toma de decisiones en manos de profesionales".

Su presunta ignorancia en materias relacionadas con el dinero les lleva a ceder la gestión de su dinero a "profesionales" y confiar que de esta forma las cosas se arreglarán solas. Esto les permite acompañar las frases anteriores con algo como:

- "Pero no pasa nada porque tengo un asesor estupendo"
- "Mi asesor de bolsa lleva mis inversiones y es un/una profesional"
- "Tengo el mejor asesor financiero de la ciudad y no necesito saber lo que está pasando"
- "El Gobierno se hará cargo de mí cuando me jubile"
- "Mi amigo Paco es un agente de seguros muy bueno y hace todo el trabajo por mí".


Evidentemente, este tipo de frases en realidad son meras excusas que sirven para justificar el hecho de haber entregado la gestión de sus finanzas y de su futuro a personas ajenas que desconocen la mayoría de las veces sus circustancias personas y familiares.

Lo que es peor, empeñados en su incapacidad de controlar o al menos entender esta gestión, los inversores "refugiados" tienen muy poca idea sobre lo que se está haciendo con su dinero y cuáles son los parámetros que se utilizan a la hora de elegir las inversiones.

Confiados en sus gestores, los inversores "refugiados" simplemente siguen el mercado como un rebaño de ovejas guiados por perros pastores. El peligro está en que los perros suelen ser lobos, y que el gurú-pastor en realidad no conoce demasiado bien el camino.


3-B: Los inversores "escépticos"

Este tipo de inversores están presentes en abundancia en cualquier rincón del territorio nacional. Todos conocemos a alguien así o incluso nosotros mismos, a veces, podemos comportarnos de esta forma.

Son aquellos cuya frase favorita es "no puede ser". Aquellos que creen que conseguir buenas rentabilidades con riesgo controlado es imposible y cuando se les demuestra lo contrario, encuentran la razón por la que no habrían podido hacer lo mismo. Aquellos que desaniman a los que tienen a su alrededor. Son ellos, los inversores escépticos.

No son mala gente. Son personas inteligentes cuyo miedo a cometer errores está demasiado arraigado en sus cabezas, a veces por culpa de la malas experiencias en el pasado, lo que afecta de forma drástica a su hábitos de inversión.

Desde su punto de vista, todas las inversiones que prometen unos rendimientos más altos que los depósitos bancarios con riesgos asumibles no están disponibles para la gente de la calle. Para conseguirlas es necesario ser un iluminado, tener suerte, ser un chanchullero o estar "bien colocado".

Cuando alguno de sus amigos inversores le habla de una operación que haya realizado con éxito, el inversor escéptico siempre encontrará un motivo por el que sería completamente imposible que él o cualquier otra persona pudiese repetirlo. Puede ser una información privilegiada obtenida gracias a un puesto inalcanzable para la gente de a pie, o un capital inicial demasiado elevado, o contactos imposibles de obtener, o ... (continuad vosotros)

Incluso cuando alguien le enseña de forma detallada qué es lo que tiene que hacer para mejorar las rentabilidades ofrecidas por los bancos, el inversor escéptico seguirá alegando que en su país o ciudad este método no funcionaría o no sería legal o que su circunstancias actuales no le permitirían hacerlo.

Lo peor de todo es que este tipo de personas también contagian sus miedos a la gente que tienen a su alrededor. Son auténticos expertos en explicarte exactamente cómo y por qué la inversión que tienes delante va a fracasar. Esto les hace muy peligrosos porque muchos de ellos hablarán con autoridad, sus argumentos podrán parecer razonables y el hecho de que algunos de ellos sean personas exitosas (en ámbitos ajenos de la inversión) puede hacer que acabes aceptando sus argumentos. Cuanto más tiempo estés a su lado, más te desanimarás y más probable será que, en vez de tener un sano respeto a las inversiones, empieces a tenerles miedo.


¿Por qué lo hacen? Simplemente porque si las personas a su alrededor acaban triunfando, esto significaría un golpe demasiado duro para su forma de pensar. Tendrían que aceptar que se estaban equivocando y reconocer la verdadera razón por la que no logran ser inversores de éxito: evidentemente, no se trata de sus circunstancias personales, sino de su miedo y de su incapacidad para hacer el esfuerzo de adquirir los conocimientos y las destrezas necesarias para tener mayor posibilidad de éxito en los mercados.

Es habitual para los inversores escépticos caer en la "parálisis del análisis": quedarse en una permanente fase de análisis de la inversión hasta que sea demasiado tarde para realizarla. Después de perderla, suelen lloriquear y culpar a sus circunstancias o predicar su fracaso, mientras sus amigos, inversores de niveles más altos, siguen realizando buenas operaciones de forma regular.

Cómo consecuencia de criticar de forma continua todas las oportunidades que les pasan por delante, al final los inversores escépticos están obligados a conformarse con inversiones de bajo riesgo y bajo rendimiento, lo que no hace más que fortalecer sus creencias, sobre todo en épocas de crísis.

John Burley recomienda estar lo más alejado posible de personas de este tipo en cuanto a las inversiones se refiere. En su opinión, la cobardía de los escépticos hace que intenten retrasar a los demás para que acaben en el mismo nivel dónde se encuentran ellos.



3-C: Los inversores "víctimas"

El tercer tipo de inversores pasivos son los inversores "víctimas". Como todos los inversores pasivos, son personas inteligentes, capaces de controlar sus hábitos de consumo y conscientes de la necesidad de invertir.

El problema principal de sus creencias y hábitos de inversión son la falta de humildad y de prudencia (que tanto sobra a los escépticos) junto con la inexistencia de una estrategia o un plan de inversión bien definido.

Estas dos carencias hacen que los inversores de este tercer grupo sufran constantemente en los mercados, lo que da origen a su nombre: "víctimas". Existen también muchos otros nombres que podríamos aplicarles, casi tantos como los vehículos de inversión que utilizan. Podemos llamarles "inversópatas", "apostadores", "especuladores fracasados", buscadores de la "Fórmula mágica" o perseguidores del Santo Grial.

La estrategia de inversión de los "víctimas" consiste en la continua búsqueda del "Secreto": una formula de éxito que les permitirá enriquecerse de forma instantánea. Desesperados por encontrarla, se pasan su vida inversora saltando de un tipo de inversión a otra, buscando constantemente nuevas y más apasionantes maneras de invertir.

Están en todo: acciones, bonos, divisas, commodities, futuros, inversiones alternativas, CFDs, hedge-funds, OPVs y cualquier otro tipo de inversión exótica conocida POR la humanidad.

Contrariamente a los ahorradores y los escépticos, a los inversores víctimas les encanta el riesgo, o al menos lo desprecian o infravaloran. Disfrutan utilizando instrumentos sofisticados como calls, puts, warrants, opciones, contratos por diferencia, etc aunque no conozcan cómo funcionan realmente y de qué manera afectan a su exposición al riesgo.

Sus constantes y repetitivos fracasos hacen que no confíen en su propio criterio. Buscan activamente y confían de manera excesiva en la opinión de los demás en cuestiones de qué, cuánto, cómo y por qué comprar y vender. Son "víctimas" fáciles para los brokers, gurús, prensa financiera y vendedores de todo tipo de inversiones.

Si les preguntas cómo les va, siempre te dirán que han ganado algo o quizás están más o menos "empatados" (pero ponen muchas esperanzas en este nuevo vehículo de inversión que acaban de comprar gracias a los consejos de su periodista financiero favorito...).

La realidad es que pierden dinero en la inmensa mayoría de los casos. Demasiadas veces y demasiado dinero. Compran caro y venden barato guiados por sus emociones. Sin embargo, no les gusta hablar de sus pérdidas. Prefieren recordar con orgullo "la pasta que sacaron con Terra en el 2000".

Por muy ilógico que parezca, a pesar de sus pésimos resultados, la incurable ansia de "invertir" hace que los "víctimas" sigan volviendo a los mercados. Anhelan encontrar en algún rincón del universo financiero esa fantástica oportunidad que les permitirá recuperarlo todo y enriquecerse de una vez y para siempre.

Como es de esperar, la falta de planificación y de estrategia combinada con los continuos saltos de una inversión a otra, les quitan la oportunidad de aprender de sus errores, descubrir y mejorar sus hábitos de inversión. Tampoco consiguen desarrollar su capacidad innata de pensar y actuar con criterio propio y de forma independiente.

Acostumbrados a seguir los criterios de los demás y entregar su dinero para las inversiones de moda, los inversores "víctimas" se convierten, quizás, en los inversores más desafortunados que existen.


En la tercera parte hablaremos de los inversores inteligentes, los del nivel 4, 5 y 6 para descubrir cuáles son los hábitos y los conocimientos que les permiten ser inversores de éxito; y finalmente en la cuarta discutiremos sobre la aplicación de esta tipología desde nuestro punto de vista como Family Office. Hasta entonces.

miércoles 3 de septiembre de 2008

El Zodiaco de los inversores. Y tú, ¿de qué tipo eres? (1)

La vuelta de vacaciones, desde mi punto de vista, representa una magnífica oportunidad para poner en práctica las reflexiones que muchos de nosotros hayamos podido realizar alejados del barullo del día a día.

Para reforzar nuestras buenas intenciones de corregir el rumbo de nuestra vida y mejorar nuestra gestión patrimonial después del descanso estival me ha parecido interesante ofrecer a los lectores un material muy ilustrativo ante que nos ayudará a definir mejor dónde nos encontramos y hacia dónde queremos ir.

Se trata de una especie de Zodiaco de los inversores, una clasificación realizada por John Burley, inversor norteamericano cuyas investigaciones acerca del dinero han hecho que personas tan famosas como Donald Trump, Robert Kiyosaki o Anthony Robbins le inviten a participar en sus seminarios y cursos educativos. A pesar de parecer una simple clasificación, nos ayuda a descubrirnos mejor a nosotros mismos y nuestros hábitos en cuanto al dinero se refiere.

Es posible que parte de los lectores rechace dicha tipología, quizás por lo reveladora que puede llegar a ser. Sin embargo, estoy convencido de que para los demás será muy interesante vernos reflejados en alguna de estas descripciones para mejorar dentro de lo posible nuestros hábitos y nuestros modos de actuar como inversores.

Como la descripción entera es un poco larga para un sólo artículo, la dividiremos en varias partes. Así también tendremos más tiempo para reflexionar conjuntamente acerca de lo que aprendamos sobre nosotros mismos leyendo estas líneas y para definir cuál es realmente nuestra situación actual y dónde queremos estar dentro de estos 7 niveles.

Empecemos pues:

A pesar de lo que podamos llegar a pensar, a la hora de clasificar a las personas por su actividad como inversores, dicha tipología tiene muy poco que ver con los ingresos de cada uno. Se trata de los hábitos que tenemos a la hora de manejar el dinero que pasa por nuestras manos. "Lo importante no es lo que ganas, sino lo que haces con el dinero".

La clasificación tiene 7 niveles: del 0 al 6, en función de la inteligencia con la que cada inversor maneja sus finanzas. Los primeros 4 niveles representan a aquellos que necesitan mejorar su inteligencia financiera, grupo donde, desgraciadamente, se encuentra la mayoría de la población; mientras que los últimos 3 hablan de inversores "inteligentes". Recordemos que el hecho de pertenecer a cada uno de las categorías no tiene nada que ver con nuestro nivel de ingresos y somos nosotros mismos quienes decidimos lo lejos que queramos llegar dentro de esta tipología.

Nivel 0: Los inversores inexistentes

Las personas que pertenecen a esta categoría no son realmente inversores porque no disponen de dinero para invertir. La razón es muy sencilla: gastan todo lo que ganan.

Este grupo de personas no son conscientes o no quieren saber nada acerca de su relación con el dinero y sus hábitos de consumo. Sus finanzas están tan mal gestionadas que algunos de ellos ni siquiera pueden obtener la aprobación bancaria para un préstamo. (Aún así, irónicamente, su situación financiera muchas veces es mejor que la de las personas que sí pueden acceder a los créditos.)

Sorprendentemente dentro de esta categoría podemos encontrar a muchos "ricos" con ingresos muy altos, cuya capacidad de ahorro es escasa o nula debido al elevado coste de su estilo de vida.

A la hora de responder a la pregunta sobre sus problemas financieros, muchas de estas personas seguramente dirán que no ganan suficiente dinero. Creen que un mayor nivel de ingresos lo solucionaría todo cuando, en realidad, en la mayoría de los casos están "sobreviviendo" con unos ingresos que hace unos años les parecían "de ensueño".

Estos inversores inexistentes no logran comprender que su problema no radica en sus ingresos (o en la falta de los mismos) sino más bien en sus pésimos hábitos financieros.


Nivel 1: Los consumistas a crédito

Las personas que se encuentran en este nivel se parecen mucho a los del nivel 0, pero su situación se agrava debido a su incontrolable afán de endeudarse para adquirir bienes de consumo. Si alguna vez deciden invertir, también lo hacen con el dinero prestado.

Lo que mejor saben hacer los integrantes de este grupo es gastar, y todo el dinero que llega a sus manos acaba evaporándose. Su nivel de vida a menudo es envidiado por la gente de su alrededor, ya que suelen presumir de caprichos caros como relojes de oro, coches deportivos o incluso yates. Lo que no está a la vista es que toda esa lujosa vida ha sido en realidad adquirida a crédito.

Igual que los inversores inexistentes, la mayoría de los consumistas depositan todas sus esperanzas en aumentar su nivel de ingresos. Mientras tanto, su modelo de "planificación financiera" consiste en conseguir más tarjetas de crédito o refinanciar su hipoteca para poder obtener más dinero y así comprar más cosas (cómo no, también a crédito).

En el mejor de los casos, este tipo de personas va "sobreviviendo" hasta fin del mes. Su solución para paliar la falta de liquidez es pedir dinero prestado aumentando así su nivel de deuda, sin pensar demasiado en las consecuencias a corto y largo plazo.


La mayoría de los consumistas acaban atrapados en un círculo vicioso de deuda, incapaces de detectar que su mayor problema consiste en sus hábitos de consumo y no en la falta de ingresos. A pesar de que el potencial de recuperación de este grupo es mayor comparado con el del nivel 0, muchos de ellos pierden toda esperanza mientras avanzan a pasos agigantados hacía una bancarrota financiera y emocional.


Nivel 2: Los ahorradores

El tercer tipo de inversores son los ahorradores: personas que apartan una "pequeña" cantidad de dinero de forma regular. Es más habitual que ahorren para consumir (una TV, un nuevo coche, un viaje), en vez de para invertir.

Normalmente estos ahorros están colocados en cuentas corrientes, depósitos, cuentas de ahorros y otros productos de bajo riesgo. En caso de disponer de un plan de pensiones, su gestión está realizada por un banco o una compañía de seguros.

A los ahorradores les dan miedo las finanzas y no están dispuestos a correr ningún riesgo. Incluso cuando se les demuestra que hoy en día el dinero pierde su valor debido a la inflación, y que el tipo de interés después de impuestos que perciben en sus cuentas de ahorro es negativo, ellos no suelen estar dispuestos a cambiar sus hábitos de inversión.

Los mejores "amigos" de este grupo son las compañías de seguros, que exprimen al máximo su miedo a invertir y su necesidad de sentirse "seguros" (¿de allí el nombre?). Les facilitan todo tipo de productos ganando con ello suculentas comisiones. Lo más "agresivo" que pueden llegar a comprar este tipo de "inversores" es un seguro de vida multiahorro.

Como bien comenta John Burley, esta estrategia funcionaba bien para las generaciones anteriores que vivían en tiempos de baja inflación, escasa presión mediática para fomentar el consumo y buena protección por parte de sistemas gubernamentales como la Seguridad Social.

Sin embargo, en este nuevo mundo del siglo XXI, factores tales como el aumento de carga fiscal, la crisis de organismos como la Seguridad Social y el sistema de pensiones y el alto precio de la vivienda combinado con mayor esperanza de vida han hecho necesario un cambio de estrategia que, desgraciadamente, los ahorradores se niegan a realizar.

Evidentemente, este nivel de "inversores" goza de una mejor salud financiera en comparación con los niveles anteriores, pero desafortunadamente lo que les espera a la mayoría de ellos es la mediocridad económica.

En la segunda parte del artículo hablaremos de los "inversores pasivos", una amplia categoría donde, seguramente, encontraremos muchas similitudes con muchos de los lectores de los blogs financieros. Hasta mañana.

lunes 1 de septiembre de 2008

No eres un inversor como tu quieres ser..

Pues eso…que no eres un inversor como tu quieres ser o te gustaría, eres un inversor como quieren que seas los bancos.
Lo siento, es así. La buena noticia es que puedes dejar de ser así desde ya, ahora mismo, solo tienes que dudar, preguntar y preguntarte, poner en tela de juicio lo que te dan masticado, reflexionar.
El gran obstáculo para cambiar es el miedo, lo vemos muchas veces en nuestros clientes al principio, es un miedo a romper la inercia como inversores, a seguir con las cosas conocidas aunque nos hayan ido mal pensando que en el futuro ya irán mejor y la industria financiera te ayuda con todas tus fuerzas para que no cambies, para que no te apartes del camino marcado.
En el blog de Joan Planas he encontrado algo que nos puede muy bien ilustrar todo esto.
El experimento de los monos
Unos investigadores colocaron 5 monos en una habitación cerrada y en ella una escalera con unos plátanos colgados de lo alto, el primer mono que los vio subió la escalera para cogerlos, en ese momento los investigadores activan una ducha fría que los deja helados impidiendo que los cogieran, otro mono intenta subir y vuelven a activar la ducha fría, así sucesivamente hasta que cuando un mono intenta subir el resto le pega para no recibir la ducha fría, al final ningún mono se atreve a subir.
Los investigadores cambian a uno de los monos por uno de nuevo y cierran la ducha, ya no los volverán a duchar, el nuevo mono que ve los plátanos lógicamente sube las escaleras a buscarlos pero los demás lo pegan para que no suba. Cambian un segundo mono que al ver los plátanos también corre a cogerlos pero el resto lo impide pegándole, incluido el nuevo que le pega con entusiasmo, no sabe porque pero también le pega.
Así sucesivamente hasta que cambian a los 5 monos iniciales, y en ese momento si llegara un sexto mono, ninguno de ellos vivió la ducha de agua fría, pero si el sexto mono intentará subir a coger los plátanos ¿que haría el resto?
Le pegarían, y si pudieran hablar y se les preguntara porque hacéis esto ¿que dirían?
-Pues no lo se pero aquí siempre se ha hecho así.


Este video de Pilar Jericó no tiene desperdicio.