martes, 4 de noviembre de 2008

Gimme Hope, Obama, Gimme Hope.

45 años después de su famoso discurso, el sueño de Luther King corona a un negro como presidente de la que aún es la nación más poderosa del planeta. La apuesta blanca republicana nació ya abortada por sus tensiones históricas con Bush. McCain nunca fue un rival con opciones reales ante Obama. Estaba ahí porque era su turno y no hubo forma de impedirlo por parte del aparato republicano. Algunas voces ven oscuros contubernios que dicen ser necesarios para que Obama sea elegido, pero de hecho algunas voces ven conspiraciones permanentemente y por doquier. Sea como fuere, el camino de la costosa campaña es historia y el presente y el futuro son de un demócrata de raza negra.



El escenario con el que se encuentra el nuevo presidente es estremecedoramente inaudito. Barack Obama obviamente pasará a la historia como el primer presidente negro de los EE.UU. pero también por el momento en el que le ha tocado gobernar. Sólo la Historia dirá si Obama estuvo o no a la altura de las circunstancias. Un panorama financiero global devastado y en caída libre es el que espera que el nuevo presidente, junto con el resto de los principales líderes del mundo, invente un nuevo capitalismo.



Las reuniones del G20 y sus variantes se sucederán en los próximos meses. Un largo e incierto proceso que habría sido encallado por McCain y los republicanos bajo pretexto de proteger el libre mercado de forma integrista. Obama apoya la pena de muerte, es antiabortista, religioso de misa casi diaria, pero aún así es la opción progresista que puede ser más receptiva a la Refundación del Capitalismo. Pero seamos responsables, presidentes del G20, sin propuestas ni acuerdos que sean sorprendentes y transgresores no tendremos solución. Y sólo Obama y su equipo podría aceptar y trabajar propuestas drásticas, McCain no.

¿Cuáles van a ser estas propuestas? Se escriben muchas conjeturas, pero no son más que eso. Pero parece lógico pensar que las preparaciones de las cumbres que vendrán, al menos de la primera del día 15 de noviembre, deban ser muy intensas. Todos los jefes de Estado implicados en el G20 por una u otra vía, van a vivir momentos de gloria para su egocentrismo. Desgraciadamente algunos no estarán a la altura, pero estos ineptos pueden estar tranquilos, jamás se sabrá. De momento el simple hecho de reconocer que el futuro de la Economía mundial, o sea el futuro del planeta, debe estar en manos de una veintena de países que incluyen estados con rentas per cápitas de apenas 1.000$, es ya un gran logro de la Humanidad. Este simple y a la vez grandioso éxito organizativo inimaginable en plena borrachera de estados del bienestar, es un indicio de que nuestros dirigentes (los de todos) han comprendido la trascendencia del momento. Y los dirigentes del G20 y sus respectivos equipos nos representan a todos, aunque no sean 21 ni 22. Sólo si lo entendemos así, los que están dentro y los que se queden fuera, estaremos solucionando el futuro de la Humanidad.



Ahora, dirigentes del G20 sorprendednos con vuestras propuestas. No estará McCain para culpabilizarlo del fracaso de las medidas a tomar, sino Barack Obama, el primer presidente negro de la Historia de los EE.UU. Gimme Hope, Obama, Gimme Hope...
Esta es hoy por hoy la lista del G20: Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, República de Corea, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía y Unión Europea.
P.D. Si, contra pronóstico, gana McCain, en breve escribiremos Gimme Hope, Obama, Gimme Hope (2ª parte).