martes, 16 de junio de 2009

Malos Tratos.

Siguiendo con la observación del comportamiento de la banca en estos momentos críticos, hemos topado con diversos casos, muy curiosos y significativos, en los que se maltrata estratégicamente a los clientes solventes. Vamos a explicarlo con un ejemplo, por supuesto ficticio:
"Don Emprendedor Solvente (E. S.) debe renovar una póliza de crédito de su empresa ERE, S.A. en su banco de siempre, el Banco Molculo. El importe es de 1 millón de € al euribor anual +1,5%, que siempre había garantizado con las propias naves e instalaciones de la misma ERESA, valoradas en casi el doble. La empresa ha reducido plantilla en este 2008 y 2009 (como los más avispados ya habréis intuido), pero sigue en pie con una dignidad envidiada por la mayoría. Con beneficios muy disminuídos pero sin pérdidas y con buenas perspectivas de fusión con otra empresa del sector, una alianza estratégica que dejaría al grupo en una posición de clara ventaja competitiva. Las circunstancias actuales y las perspectivas son, por lo tanto, de lo mejorcito que se puede encontrar en el mundo empresarial en la actualidad. Vamos, lo que se dice un buen cliente de banco de toda la vida.

Pues bien, Don E. S. no alcanza a comprender porqué este año su banquero y amigo S. M. (Soyún Mandao) le explica que las condiciones se han endurecido a causa de la nueva gestión en el departamento de riesgo de la entidad. Para la renovación de la póliza, el banco le exige la garantía real de las naves, las instalaciones, la maquinaria, la flota de camiones, los terrenos adyacentes, los no tan adyacentes y su chalet personal. Un valor total, que incluso en estos tiempos, cuadruplica con creces la póliza del millón de € a renovar. Pero eso no es todo, el tipo a aplicar para la renovación de la puñetera póliza es ahora del 7%! (ya les da vergüenza indexarlo al euribor y lo redondean a dedo).

Emprendedor Solvente no puede creer que el Banco Molculo, su banco de siempre (aunque hace unos años se llamaba Banco Muntiro), le esté haciendo esto. Y Soyún no hace más que repetir el mantra asignado: "Lo siento Empren, los de riesgo se han puesto inflexibles, no puedo hacer nada. A muchos ni siquiera les están dando opción a renovar las pólizas... Ya sabes cómo está todo, qué te voy a contar".

Por supuesto, E. S. no va a pignorar todos sus bienes por una póliza de 1 millón, y mucho menos ¡al 7% anual! Así que decide visitar al director del Banco Jeando, que le ha recomendado un buen amigo. Allí consigue una póliza por 600.000'- al euribor +2,25% garantizados por las naves e instalaciones de ERESA. También acude al pesadito y casi prejubilado director del Banco Mopueden, que tantas y tantas veces le había propuesto a su padre buenas condiciones para ERESA (cuando todavía se llamaba E. Solvente e Hijos, S.A.). Allí consigue 400.000'- € más al euribor +2%, garantizados sólo con los terrenos adyacentes a la empresa.

Finalmente Empren (es ya casi como de la familia, ¿verdad?) consigue devolver la póliza dentro del plazo límite al Banco Molculo, que aquí termina su relación comercial con ERESA. Sin embargo, sorprendentemente (o no), mantiene su relación personal con Soyún, ya que los Solvente y los Mandao hace años que incluso veranean juntos.

Un día, mientras compartían el tercer tinto de verano (traidor donde los haya) y unos boquerones en un chiringuito playero, Soyún le comentó distraídamente a Empren que los de riesgo estaban renegociando deudas a diestro y siniestro con los clientes empresarios en apuros, algunos incluso en situación pre-concursal. Que no tenían más solución que refinanciar pólizas, sin apenas garantías y en condiciones de derribo, si no querían comerse más inmuebles y destapar más morosidad de la que el Banco de España estaba dispuesto a obviar. Y mientra pedían la cuarta ronda, le empezó a contar indiscreta y temerariamente el caso de la póliza de 1,2 millones de euros renegociada para una empresa llamada Ebitdapena, S.A....."

Este no es más que un ejemplo en clave de humor de lo que está haciendo la banca más acuciada en la actualidad. Debido a la incapacidad para liberar operaciones de activo con clientes en la cuerda floja, no tienen más remedio que soltar lastre mediante deuda de clientes solventes. Es decir, maltratar a los deudores solventes hasta el extremo de obligarles a que trasladen su operación de crédito a otras entidades. No importa la solvencia ni el beneficio que ha dejado, deja y dejaría ese buen cliente en el futuro. Al fin y al cabo, ¿a qué banco le importa hoy el futuro? Hace unos meses o años, un cliente como nuestro amigo Don Emprendedor Solvente, era un tesoro para cualquier entidad. Y sin embargo hoy la prioridad es achicar agua y coeficientes, equilibrar balances y morosidad a martillazos. En definitiva, sobrevivir a costa de lo que sea.

Siempre se ha dicho: "Si le debes 1 millón al banco, éste te tiene pillado. Si le debes 1.000 millones, eres tú quien tienes pillado al banco". Pues es evidente que esta máxima se queda corta. Y hoy, a los bancos, no sólo les tienen pillados los deudores de 1.000 millones sino también los morosos de pequeñas y medias hipotecas. Es el poder del hormiguero junto a una gran presa gravemente enferma y moribunda.

Así de mal está la banca, señores. Por supuesto, esto no le ocurre al banco de uno mismo, siempre le sucede a los bancos de otros, estén o no esta vez en la lista de los downgrades masivos.