viernes, 12 de junio de 2009

Exclusión Social y Show Business (1).


Se está poniendo de lamentable moda el concepto de excluíd@ social, porque está afectando a segmentos de la población que creíamos muy lejos de la marginación: La clase media y media/baja. Las cifras son espeluznantes y se amplifican con la falsa placidez del hundimiento del Titanic. En organizaciones como Cáritas en los primeros 5 meses de este año se han recibido más solicitudes en los servicios de acogida y atención primaria que en todo el año 2007. Y lo que es aún más preocupante es el perfil de las personas que han disparado las estadísticas de estos servicios. No se trata de personas sin techo, con problemas de adicciones, etc. Ni siquiera se trata de personas que han quedado sin empleo y en la calle. El perfil es de personas con trabajo, pero cuyos sueldos van casi íntegramente o en su totalidad para pagar cuotas de hipoteca y préstamos varios reunificados desesperadamente, con condiciones impagables por muchos años que vivan y produzcan. ¿Cómo han llegado estas familias a esa situación de endeudamiento, incapacidad de pago y quiebra vital que les arroja a la exclusión social? Pues básicamente por tres causas: La incitación bancaria al endeudamiento, la incitación social al consumo y la incapacidad e imprudencia de los protagonistas de estas desesperantes estadísticas. La crisis económica y la dificultad para mantener unos sueldos suficientemente elevados (alejados de la productividad competitiva) ha hecho, está haciendo y hará, el resto.

Por debajo de estas familias con trabajo e ingresos, pero incapaces de hacer frente a su endeudamiento, tenemos que añadir a las que han perdido sus puestos de trabajo y no son capaces de encontrar ingresos sustitutivos. Y por supuesto también los clásicos marginados y excluídos de siempre, cuya cifra también aumenta alimentada por la desesperación de los parados que caen en la espiral de la marginación y delincuencia.

En definitiva estamos viendo ayudas del todo insuficientes y desbordadas ante demandas ingentes, exponenciales y globales, que se llevarán también por delante la capacidad de las ONGs para paliar las necesidades del tercer mundo en favor de las, cada vez más acuciantes, necesidades del primero. Una prueba más de lo que dijimos hace casi medio año: El escenario va a ser un infierno inimaginable para la generación de jóvenes que todo compraban y tenían, gracias al crédito y a los ahorros de sus antepasados. Una sudamericanización cada día más evidente, pero no sólo a nivel económico-social sino también a nivel económico-estatal.

La brecha digital diferenció el primer del tercer mundo en los últimos años, pero la brecha social que se está produciendo en países como España, en un escenario tecnológicamente alfabetizado, nos relega a una profundización de la diferencia de clases. Algo que pensábamos haber dejado atrás con la masificación y popularización de la clase media. Pero resulta que en un entorno rico en tecnologías de la información y telecomunicación, esa clase media era en realidad enriquecida con dinero debido, virtual y pobre.

Continuará con el Show Business...