viernes, 19 de junio de 2009

Los Intocables de Vicente Ferrer.

Hoy no hablaremos de gestión de patrimonios, aunque sí de Riqueza en mayúsculas. Es un día triste y sin embargo no hablaremos de la crisis. Hoy es un día para reflexionar con una perspectiva que va más allá del big picture que tantas veces hemos comentado en nuestros artículos. Hoy también es un día de tristeza por la pérdida de alguien único.

Esta noche ha muerto una gran persona: Vicente Ferrer. Jamás lo beatificarán como a su homónimo (y por ello la iglesia quedará una vez más en evidencia), pero no tengo palabras para cumplimentar lo suficiente a este hombre comprometido como nadie con los necesitados. 50 años dedicados exclusivamente a ayudar a los más pobres y necesitados de la región más recóndita y miserable de la India, Anantapur. Una casta, los intocables o dalit, que son relegados a la más extrema marginación. Ahí llegó Vicente Ferrer hace 50 años, al corazón de la marginación, donde más necesidad había. Su labor, y la de todos los donantes, han conseguido que hoy la Fundación Vicente Ferrer sea un ejemplo de entidad de cooperación.


Popularizó los apadrinamientos de la manera más sensible y efectiva, y hoy dependen de la labor de su equipo más de 2,5 millones de personas. Cifras estremecedoras que nos deberían avergonzar a todos si las comparamos con lo que hemos hecho nosotros por los más necesitados. Personalmente pienso que pocas veces ha estado más justificado un Premio Nobel de la Paz. Un hombre que destinó, como no podía ser de otro modo, todos sus ingresos recibidos en los múltiples reconocimientos y premios a la misma causa.


Afortunadamente, su esposa y compañera Ana Ferrer, su hijo Moncho, y su sobrino Jordi Folgado Ferrer, van a seguir con la labor mientras todos nosotros queramos. Os dejo con el mensaje de este maravilloso equipo en este día tan triste para la Humanidad:

"Con gran tristeza os escribo este mensaje para comunicaros que mi querido esposo y nuestro gran amigo Vicente Ferrer ha fallecido pacíficamente a las 01:15 del 19 de junio después de algunas complicaciones en su enfermedad cardiaca y la embolia que sufrió recientemente.

Sé que todos sentimos que Vicente ha llevado a cabo mucho más que una gran obra en el transcurso de su vida. Ahora ha llegado su momento de descansar en paz, y el nuestro de continuar con la gran labor que él comenzó así como de difundir sus ideales de compromiso con los más desfavorecidos y “la acción” para remediar el sufrimiento de este mundo.

Todos vosotros habéis estado mental y espiritualmente con nosotros a lo largo de estos tres meses desde que Vicente sufriera la embolia el pasado 19 de marzo, y habéis sido una gran ayuda y apoyo.

Para mí, mi esposo no se ha marchado, sino que vive en cada rincón de Anantapur y en cada parte del trabajo en nuestras aldeas. Para todos nosotros en India y en España, él sigue viviendo a través de sus sencillas palabras y mensajes, que tienen significado para todas las personas, sea cual sea su credo o condición.

Anna Ferrer, Moncho Ferrer, Jordi Folgado y los miembros de la familia."


Os puedo asegurar que lo que véis en estos 3 videos es la pura realidad. Si después de verlos, no sentís la necesidad de Ayudar (a cualquiera y de cualquier manera), os compadezco.

Descanse en paz este hombre íntegro, bueno y ejemplar. Infinitas gracias y namasté.

3 comentarios:

Ramon S dijo...

Entro por primera vez en vuestro blog, al coincidir en la misma entrada sobre Vicenç Ferrer. Persona admirada y ejemplo a seguir. Seguramente muchos nos preguntamos porque su modelo no se repite en mas lugares.
saludos de otro 40 renton.

Gurús Mundi dijo...

Ramón S, es un placer conocerte a través del interés mutuo por la FVF. Economía y sociedad son conceptos que nunca deberían ignorarse entre sí.

Salud y €.

Chesus dijo...

Aunque con retraso, me quiero sumar a los comentarios del blog (primera vez que entro) sobre Vicenç Ferrer. Fue un hombre independiente que quiso trabajar de manera autónoma, haciendo lo que pensaba que había que hacer: actuar. "El mundo es como es" -decía- y por tanto lo urgente y lo justo es actuar, en la medida que cada uno pueda, para mejorar las condiciones de aquellos que más lo necesitan. Simplemente.