miércoles, 22 de abril de 2009

Boquerones Fritos (VIII)

Nos complace mucho recibir cada día más aportaciones de lectores que consideramos que merecen ser publicadas como artículos. Lamentamos no poder publicar algunas que también son de mucha calidad pero que por temática o bien por acumulación debemos descartar. Muchas gracias a todos.

Esta vez os copiamos una reflexión sincera de un profesional del sector financiero que es plenamente consciente, según sus propias palabras, de que: "La visión parecida que tenemos (él mismo y CFO) es incómoda para gran parte del sector". Toda una lección de lucidez en un mundo corporativista de profesionales, que sin embargo no dudan en apuñalarse mutuamente por la espalda a cambio de dinero y/o de un peldaño más en su carrera profesional.
Desde que conocí su página web y su blog he mantenido cierta inquietud por seguir leyéndoles e interés por conocerles. Creo que lo que más me ha llamado la atención con respecto a otras páginas, no ya de banca privada sino de “family office”, son leer algunos planteamientos más cercanos quizás a la sociología que a los ya conocidos discursos habituales. Y es que no debemos olvidar que estamos hablando de seres humanos, que además, tienen un patrimonio y requieren ayuda de algún profesional porque consideran que en esa materia la persona-entidad a la que se dirigen saben más que ellos, o necesitan delegar porque el tiempo no es ilimitado y se ha de priorizar.



Utilizando el artículo pasado sobre consignas bancarias me gustaría hacer algunos comentarios y reflexiones. Me identifico básicamente con su opinión pero fue interesante ver la crítica razonable de DJ y posterior contestación.

No es fácil ir contra el sistema, creo firmemente en el tu ganas, yo gano, ganemos todos, pero también es excesivamente común el yo gano, yo gano... Desde años atrás, antes de terminar la carrera ya consideraba al sector financiero un “maravilloso” destructor de patrimonios, pero por descarte de lo que uno no quiere hacer y también por gusto, acabe en él y de alguna manera no he conseguido dejarlo. Mi visión de la vida y de las personas, algo ingenua, idealista y un tanto altruista, así como mi constante inquietud me ha impedido moverme sin crítica (constructiva) hacía el sector financiero y otros.




Nos movemos en sociedad, empresa, política, entre lo legal y lo no legal. Si permanecemos en la primera opción, aparentemente todo parece correcto y si además te forras, adicionalmente eres muy listo. Legal es, vender un producto muy ilíquido como un plan de pensiones sin una planificación y estudio adecuado, eso sí, con el reclamo de un estupendo juego de sartenes. Legal es, poder suscribir fondos internacionales con una comisión de entrada del 5%, si el folleto así lo contempla. (Aquí ya estamos hablando de alta Banca Privada). En este caso, ilegal sería robar directamente al cliente pero creo que sería un comportamiento más honesto por parte del “asesor”.

Ser un idealista, purista del sector financiero y estricto con ciertos principios, créanme si les digo que no es nada fácil, a mí hacerlo, me supuso un coste personal y profesional importante, pero ya sabemos que se aprende y se crece más con los malos momentos.




Creo que tampoco es la clave y la diferencia, trabajar para un banco versus asesor independiente. He conocido muy buenos profesionales ligados a entidad y también he trabajado cerca de banqueros privados independientes que tenían libertad de acción, y de los cuales no dudo esfuerzo y capacidad de trabajo diario, pero a los que no me hubiese atrevido a confiar a nadie ni un porcentaje mínimo de su patrimonio. Eso sí, gracias a estos incautos clientes las cantidades que ganaban algunos de estos asesores eran ordinarias. En fin, profesionales con éxito, no?. A mí no me lo parecen, y es que la diferencia y ahora más que nunca la marcan las personas. Estamos ante una situación económica global crítica y compleja pero una parte de ella, al menos a lo que el sector financiero e inmobiliario se refiere, es una crisis que tiene su origen en la falta de responsabilidad e integridad, en la codicia, en el acceso al dinero fácil y rápido…

Creo que la Banca Privada tiene una oportunidad única de reformarse, las ventas de humo habituales deben dejar de serlo, además de ser necesario un cambio en la manera de trabajar. Se empieza hablar hasta en conferencias de banca privada de clientes. Suena bien, pero también sé que se siguen manteniendo las tradicionales prácticas de colocación, búsquedas de altos márgenes y beneficios en el corto plazo.
Como concepto es interesante, y desde luego creo que le acompañaría bien palabras como criterio, sentido común, integridad, compromiso, responsabilidad. Realmente es algo bueno a aplicar a la profesión, útil para construir las recetas de estrategias de inversión que nos comentan y también para el día a día personal. A esto, le añadiría para terminar de dar valor, o al menos intentarlo, saber manejar la psicología del cliente, la nuestra y la del propio mercado. Y es que tener el CFA, CAIA, EFA y 7 master en finanzas y mercados financieros está muy bien, pero una vez que conoces a los actores del mercado la forma de dar valor al cliente creo que está más cercana a la psicología que a la técnica.



Realmente confío que con el golpe que ha dado el “tsunami financiero” se produzca ciertos cambios, por lo pronto, una cura de humildad y de prudencia. No nos engañemos, son muchas las víctimas de la banca privada. Seguro que más de un empresario que lo único que ha hecho es trabajar toda su vida, ha visto como su Tir del 12% que sacaba con sus “hortalizas”, se veía reducida radicalmente por unos tipos con corbatas y gemelos a juego, que hablaban con anglicismos y cierta soberbia porque eran bastante más importantes que este honrado señor, al fin al cabo, ellos trabajaban en “private banking”. Con todo, estos, igual tenían canas, porque también está la versión más joven que con aire de suficiencia y sin rubor alguno, mal gestionan el patrimonio de sus clientes bajo la confianza de una carrera, un master, una autoestima alta y cierta arrogancia, además de tener unos superiores que lo fomentan.




Y esto es banca privada que es lo que por importe y patrimonio han experimentado más sus clientes, pero no hay que olvidarse nunca de aquellos otros que andan por banca personal, comercial…y es que para cada individuo su importe es importante, 50.000 € o menos para uno puede ser el 100% de su patrimonio y exige el mismo respeto, rigor y seriedad que 5.000.000 € que puede ser el 10% de otro o su 100%.
Pero no quiero que mi visión resulte negativa, tan solo quería acompañarles en su reflexión y sentirme quizás a la vez acompañado. Aprecio mucho la vida y a las personas y por ello quiero ser ante todo optimista, pero creo que la responsabilidad, solidaridad, integridad, respeto, sentido común y buena educación se descuida más de lo deseable en muchos estamentos de la sociedad, y personas grises y destructivas en demasiadas ocasiones mantienen un papel excesivamente protagonista en la forma y en el tiempo.
Reciban un cordial saludo y enhorabuena por su blog.

RM

Sólo me cabe añadir que no debemos confundir patrimonio con dinero en efectivo. Y que la banca privada difícilmente se va a ocupar de nuestro patrimonio no dinerario (ni siquiera algunos pseudo-family offices). Si nos ocupamos exclusivamente de las inversiones mobiliarias podemos hacer añicos nuestro patrimonio y el de nuestros herederos descuidando el patrimonio inmobiliario y empresarial. Y que un excelente empresario suele ser un mal gestor de su propio patrimonio.

Nos enorgullece enormemente que nuestro humilde blog sea capaz de generar este tipo de reflexiones por parte de profesionales como RM que abandonaron en su día el camino fácil para seguir el camino correcto. Su éxito, y no otro, es el verdadero.

P.D. La cantidad de videos en youtube sobre banqueros es enorme y sólo hemos realizado una pequeña selección. Nos perdáis el 1er sketch de Monty Python.