miércoles, 14 de noviembre de 2007

El antibiótico para la sepsis de crédito.

Casi todos hemos sufrido alguna vez alguna infección que ha precisado de tratamiento antibiótico para superarla. Estos medicamentos en su formato de píldoras, se suelen recetar con dosis variables para tomar una o más pastillas por día durante un tratamiento que, a menudo, se debe mantener al menos una semana. Los síntomas de la enfermedad (fiebre, decaimiento, malestar, etc.) no desaparecen después de la primera píldora, sino que suelen hacerlo pasados unos días y después de haber ingerido varias dosis de antibiótico. De la misma manera, una vez desaparecidos los síntomas debemos continuar con nuestro tratamiento hasta finalizarlo por completo, o de lo contrario podríamos recaer.

Extrapolando esta dinámica a la crisis crediticia actual, realizaremos algunas reflexiones interesantes: Digamos que la infección es la crisis hipotecaria que afecta al crédito de casi todo nuestro sistema financiero. La fiebre y los síntomas se hacen evidentes bien sea en la cotización en bolsa de dicho sector, el incremento súbito de los índices de impago de deudas de todo tipo, en las inyecciones de liquidez necesarias habidas por parte de los bancos centrales mundiales, etc. Además esta infección no está localizada en nuestras amígdalas como cabría esperar sino que el núcleo infeccioso está misteriosa y peligrosamente extendido como ya explicamos en ¿Dónde está Wally?. Estamos pues ante una sepsis de crédito en toda regla. Pero ahí no acaba nuestro cuadro clínico patológico: Esta infección nos ha afectado en plena bajada de defensas o también llamada crisis energética con un barril de petróleo a 100 $ y subiendo; el aumento del euribor nos produce ahogo y angustia, a la vez que una depresión inmobiliaria local nos está quitando las ganas de todo. De la jihad globalizada mejor no hablamos, no vaya a ser que nuestra hipocondria resulte tener mayor fundamento (o fundamentalismo).

Ante un cuadro clínico como el que hemos definido, y refiriéndonos siempre al inversor o paciente de perfil medio, el tratamiento más acertado y útil es reposo para conservar nuestras débiles energías, antitérmicos para bajar la fiebre y por supuesto un tratamiento antibiótico que se debe seguir rigurosamente si queremos curarnos sin recaídas ni complicaciones. Es más, yo diría que es el único tratamiento posible.

El reposo, aunque no sea absoluto, lo aplicaríamos a nuestras inversiones en RV ya que no estamos en nuestro mejor momento para hacer frente al estresante mercado actual. Quizás dentro de unos días, cuando la fiebre baje y nuestro estado general sea más presentable, será el momento de volver con fuerza a nuestras inversiones variables. Pero en nuestro estado actual, tranquilidad y sólo muy buenos alimentos. La carroña sólo está al alcance de los scavengers con pedigree.

Los antitérmicos, en sus diversos formatos, como las ventas inmobiliarias nos ayudarán a rebajar grados de temperatura a nuestro sobredimensionado calenturón hipotecario. Las inversiones en RF también permitirán rebajar nuestra fiebre bursátil. Si además mantenemos nuestros ingresos cobrando puntualmente la baja, evitaremos escalofríos y tiritones. En definitiva remedios que no van a curar la infección global pero que nos ayudarán a sentirnos menos enfermos.

Y llegamos al quid de la cuestión: El antibiótico. ¿Existe algún medicamento efectivo para curar la sepsis originada por la crisis hipotecaria norteamericana? Según nuestra modesta formación económico-sanitaria este antibiótico se llama balance con pérdidas. Los bancos de inversión y la banca en general han comenzado hace unas semanas (algunos incluso más) a reconocer públicamente pérdidas masivas procedentes de la deuda colateral. Es decir los defaults en las titulizaciones que los financos construyeron con pies de barro, y las clasificadoras bendijeron irreverentemente. Sólo mediante las publicaciones trimestrales de pérdidas, reconocidas y asentadas en sus correspondientes balances se pueden asimilar, depurar, contabilizar, realizar y en definitiva digerir los millardos de dólares y euros perdidos en titulizaciones calificadas a martillazos con varias A.

Este lento y doloroso proceso de reconocimiento de agujeros y pérdidas que salen del armario para plasmarse en balances contables, son las píldoras de antibiótico que irán curando lenta pero efectivamente la sepsis de crédito que sufre el Sistema Económico mundial. Algunos acompañan la publicación de la nefasta noticia con una vergonzosa dimisión o un pseudo-digno cese fulminante del capo di tutti capi de la entidad. Aunque dudo que a los accionistas y/o afectados por esa falta de respeto al riesgo (no os perdáis ¿Qué pasa con el sector financiero? de JMDV) les consuele en absoluto. Quizás ver colgadas en la Plaza Mayor a las clasificadoras de riesgo sería bastante más gratificante, pero me temo que no hay compensación posible.

Hoy en día ya tenemos un diagnóstico claro (algo que no teníamos a principios del verano) y hemos comenzado a tomar la primera píldora de un tratamiento antibiótico que puede durar dos ejercicios contables enteritos. Con las primeras dosis todavía no sentiremos ninguna mejoría de los síntomas, quizás eso tarde en llegar algún tiempo. Pero la publicación de resultados está comenzando a eliminar bacterias y microbios, y esta eliminación se hará más patente y potente al finalizar los respectivos ejercicios contables de las entidades afectadas. Será entonces cuando los sellos y firmas de las empresas auditoras que hagan honor a su nombre certificarán la veracidad (sic) de dichas pérdidas. Algunas entidades no aguantarán este reconocimiento público y contable. Pero la evolución natural seguirá su curso y entonces entrarán en escena los carroñeros con pedigree que se encargarán de absorber asépticamente los restos humanos y financieros que no hayan superado la prueba del algodón contable.

Nuestra convalecencia será larga, pero parece claro que saldremos de ésta. Eso sí, debemos realizar el tratamiento hasta el final y depurar todas las pérdidas en balances auditados. Y eso quizás no será posible hasta poner un par de sellos auditores anuales a las cuentas, ya que después de cerrar el presente seguirán estallando y estallando deudas colaterales en las manos de las entidades más solventes del planeta. De momento, rigor en la medicación, reposo y cuidado con la fiebre.

Éste está siendo un grave achuchón, sin duda. En el camino dejaremos buena parte de nuestra salud física, mental y dinero, mucho dinero. Maldita selección natural...o no.