jueves, 5 de junio de 2008

Su dinero trabaja para usted........o para otros?

Esta pregunta viene al caso a raíz de lo que nos vamos encontrando en nuestras reuniones con nuevos clientes.

Es muy importante hacerse esta reflexión. ¿Su dinero trabaja para usted? ¿Para su banco? ¿Para su asesor fiscal? ¿Para su abogado? ¿Para su asesor inmobiliario?

El negocio tradicional bancario consiste en captar dinero a bajos tipos de interés y prestarlo posteriormente a otros particulares, al Estado o a otras empresas a tipos más altos, éstos pueden a veces llegar a superar el doble de lo que se retribuye al primero. Con esta diferencia los bancos cubren sus costes y además obtienen beneficios. Cuando los bancos captan dinero le llaman: operaciones de pasivo (con eso se financian), y cuando lo prestan: operaciones de activo (ahí es cuando lo invierten).
Por ello, en ocasiones, cuando un inversor tiene un dinero que no necesita hasta una fecha futura, en lugar de prestárselo al Estado (comprando una obligación del Tesoro Público), a una empresa (comprando una acción o una obligación privada) o incluso uniéndose a otros inversores a través de una institución de inversión colectiva, IIC (comprando una participación en un fondo de inversión o en un plan de pensiones) lo que hace es contratar un depósito (operación de pasivo) que en realidad es ceder la propiedad de su dinero y el beneficio que podría obtener, si realizase el mismo los préstamos, al banco para que sea él el que haga negocio con su dinero.

A estas alturas de la conversación es cuando el cliente apela al factor Riesgo, entendido como la posibilidad de perder parte del capital o su totalidad. Lógicamente, quien va ha hacer trabajar el dinero será quien obtenga mayores frutos pero también quien asumirá el riesgo de que ese “hacer trabajar el dinero” no obtenga los rendimientos que, en principio, se esperaban. Las dos variables, rentabilidad y riesgo, suelen estar inversamente relacionadas, así las inversiones que ofrecen un mayor riesgo son las que presentan mayor rentabilidad y a la inversa.

Qué es lo que está pasando ahora con la “guerra de pasivo”. Las necesidades de liquidez (de dinero) de los bancos están haciendo que éstos se empleen comercialmente en captar el máximo dinero para sanear sus balances.

Cuando un banco ofrece una rentabilidad por encima de lo “normal” tenemos que tener en cuenta, como hemos comentado antes, que las dos variables rentabilidad y riesgo suelen estar inversamente relacionadas . Comprobamos en nuestras reuniones con clientes nuevos que la medición del riesgo de una entidad está muy sesgada en ellos por la imagen de la entidad, por el número de oficinas a pie de calle que visualiza el propio cliente y por la sensación que le da el banco. Esto no es así. ¿Ya nadie se acuerda del caso Banesto?

Si tenemos el euribor al 5% ¿Cómo puede ser que un banco nos ofrezca una rentabilidad superior? Si todo lo que pase de ese 5% es pérdidad para el banco. Si en la situación actual nos encontráramos con una persona que vende su casa perdiendo dinero, enseguida pensaríamos que está en una situación muy apurada. Pues lo mismo con los bancos.

No es lo mismo dejar nuestro dinero en depósito en un banco con una calificación crediticia a largo de AAA calidad crediticia máxima (en estos momentos ningún banco español la posee, sin embargo el Estado español sí) que en un banco con una calificación de CCC alto riesgo de impago. ¿Su banco le ha dicho cual es su calificación?

Otras personas para las que puede trabajar su dinero pueden ser su asesor fiscal o su abogado. Los bancos en su estrategia de captación de clientes establecen acuerdos con abogados y asesores fiscales para acceder a sus clientes a cambio de suculentas comisiones. ¿Se ha planteado alguna vez que su abogado o asesor fiscal puede tener condiciones más ventajosas con su banco que usted mismo que es el propietario del dinero? Otra pregunta delicada para que usted si quiere saber la verdad la haga a quien proceda. También muchos abogados y asesores fiscales han hecho dinero intermediando en operaciones inmobiliarias entre dos de sus clientes.

Otro profesional para el que puede trabajar su dinero es su asesor inmobiliario. Al analizar los activos que componen el patrimonio inmobiliario de una familia y desandar el camino desde la posesión del activo hasta su recomendación de compra podemos observar que ningún asesor inmobiliario a recomendado nunca una inversión que no tuviera en cartera. Los propios promotores han actuado de asesores inmobiliarios aconsejando activos sin tener en cuenta las características de éste como pueden ser la localización en una zona prime, las futuras afecciones con las normas urbanísticas, la complementariedad con el resto de los activos inmobiliarios de la familia, etc. Básicamente el activo recomendado era el que estaba en venta por el promotor inmobiliario y las características del activo venían condicionadas en cuanto a localización por el suelo que estuviera libre y que había podido comprar el promotor a buen precio. En cuanto a calidades de materiales y ejecución pues las que mejor pudo negociar el promotor para beneficio del promotor, no de la familia.

¿Como han resuelto ese barullo algunas familias? Creando un Family Office, para conseguir una gestión personalizada de su patrimonio adaptada a los objetivos de la familia.

Entre las múltiples ventajas que existen para tener un Family Office, los clientes destacan algunas:
La libertad que les da para que los miembros de la familia puedan ejercer una carrera profesional distinta a los negocios de la familia.
Conseguir que se gestione su dinero con eficiencia de costes.
Una gestión estable y controlada de los activos.
Que el patrimonio se desarrolle en un ambiente de confianza y lealtad.

La gran ventaja para las familias es que los Family Office proporcionan protección contra cualquier conflicto de intereses y aseguran que los intereses de la familia están en primer lugar. Si la familia crea su propia empresa de inversión la familia es su único cliente y no existe conflicto alguno pues la familia hará lo mejor para sí misma.
Una vez llegados aquí existen dos posibilidades, que el Family Office lo dirija un miembro de la familia o que lo haga un profesional externo. En diversos estudios e investigaciones se aprecian las ventajas de que sea un profesional externo quien lo haga pues es más fácil delimitar las funciones y normas de gobierno del Family Office evitándose malas interpretaciones por parte de otros miembros de la familia ajenos a la dirección del mismo, muchas veces es inevitable trasladar diferencias personales dentro del seno de la familia a las decisiones de estrategia en el patrimonio familiar.

Según el profesor de Gestión de Wharton Raphael Amit solo merece la pena crear un Family Office si la familia posee al menos 100 millones de dólares en activos. Par familias con un patrimonio menor existen entidades idénticas conocidas como Multi Fámily Office, que es nuestro caso. La única diferencia radica en que se da servicio a más de una familia. Personalmente me resulta más satisfactoria esta opción pues el enriquecimiento humano y profesional es mayor y más amplio.

Hemos comprobado que el asesoramiento patrimonial de alto nivel es aplicable a los capitales medios y también pequeños y que en definitiva puede ser accesible a todo el mundo, como es nuestra labor de Fresh Family Office.

¿Quien se une a nuestra cordada?