viernes, 28 de marzo de 2008

Instituciones reguladoras en épocas de crisis. Sálvese quien pueda.

El domingo pasado se publicó en NY Times un artículo muy interesante sobre la situación en la que se encuentran las instituciones encargadas de controlar y regular los mercados financieros en EEUU tras la crisis de las hipotecas subprime y los últimos acontecimientos en el mercado bancario estadounidense.

Ya no es secreto para nadie que el complejo sistema de regulación de los mercados e instituciones financieras estadounidense, compuesto por más de una docena de organismos a nivel federal y estatal que incluye instituciones como la Reserva FederalTesorería, la F.D.I.C y la SEC, ha sido incapaz de proteger la economía contra la crisis como la de las hipotecas subprime, cuyas consecuencias se están sufriendo en todos los rincones del Sistema.


La grave situación en la que han metido a la economía estadounidense los errores cometidos en los años previos a la crisis ha generado un debate en la sociedad americana sobre el actualsistema de control de los mercados. Muchos apuestan ya incluso por volver a mayor intervención por parte del estado tras años de liberalización.

Este debate abierto tras la crisis iniciada en agosto pasado adquirió mayor fuerza tras las últimas actuaciones de la Fed en su tercer intento de paliar la insostenible situación de la falta de liquidez y confianza en los mercados financieros. Es posible que medidas como elintercambio de títulos por bonos soberanos de 200 mil millones de USD (que representa una cuarta parte de los recursos de la Fed) hayan tenido su efecto positivo, el mercado lo definirá. Sin embargo, medidas como la decisión de prestar 30 mil millones de US$ a JPMorgan Chase para la adquisición del naufrago Bear Stearns o otro grifo de crédito abierto para los principales jugadores de este gran circo de la crisis no dejan de crear ciertas dudas acerca de la política de estas instituciones reguladoras y el futuro del sistema de regulación a medio y largo plazo.

Los autores del artículo analizan, por ejemplo, en la "injusticia" que cometió la Fed en su reciente intervención al autorizar a los bancos de inversión (que operan en el mercado de capitales) a beneficiarse de la última inyección de crédito sin estar obligados al mismo nivel de control que los bancos comerciales. Recordemos que tras la Gran Depresión del 1929 las medidas adaptadas en EEUU separaban a los bancos comerciales cuya actividad se limitaba al negocio puramente bancario de los bancos de inversión (aunque estas restricciones dejaron de tener efecto a finales de los 80). A cambio de someterse a mayor regulación y aceptar la obligación a depositar un mayor nivel de reservas en la Fed, los bancos comerciales obtenían la posibilidad de aprovecharse de la liquidez de la Fed a través de la ventanilla de crédito en épocas malas. Sin embargo, fueron precisamente los bancos de inversión quienes rápidamente se aprovecharon la polémica decisión.

No sé si la estrategia de favorecer a unos jugadores del mercado frente a otros sea la más adecuada. Las dudas se hacen aun más grandes si pensamos que los bancos de inversión (junto a las calificadoras y los inversópatas) son probablemente los principales culpables de la mayor crisis financiera de los últimos años. Quizás esta sea la razón por la que una gran parte de la sociedad norteamericana empieza a preguntarse sobre el buen funcionamiento del actual sistema de control.

Es evidente que la situación (y la posición) obliga a la Fed y a otros organismos reguladores a actuar intentando arreglar el panorama con sus intervenciones. Pero aparte de ser poco justas, ¿no sería mejor que la naturaleza de los mercados y los scavengers hagan su trabajo acercándonos a un escenario más limpio y saludable?

Dejemos a los legisladores estadounidenses elaborando nuevas propuestas y a nuestros lectores opinando sobre el funcionamiento del sistema. Lo que está claro es que en épocas de crisis cualquier cosa vale mientras sigas manteniéndote a flote.

Sálvese quien pueda.