En respuesta al anterior artículo de Boquerones Fritos (VII), comenzaremos diciendo, DJ, que en tu comentario haces reflexiones que sería muy interesante plantearse desde el escepticismo más absoluto. Me explico: Hablas de "solucionar el problema". Y cabría preguntarse si queremos solucionarlo volviendo a nuestro orígen de lujuria crediticia, de financos e inversópatas jugando a ganar sin producir. Quizá lo más aséptico sea seguir y sufrir con mucha atención la quiebra del sistema. No digo que deba ser así, sólo que no tengo tan claro que nos convenga una solución que nos devuelva al bienestar virtual de donde venimos, una solución de ilusionista, de píldora azul.

Seguramente será inevitable una gran dosis de sufrimiento social en una latitud tan poco habituada a ello como el mismísimo Occidente. También comentas que quizá no queramos explicar con detalle nuestra opinión respecto a lo que nos espera y, a pesar de que mayoritariamente venimos explicándola artículo tras artículo en los 250 que ya hemos publicado en los últimos 2 años, en parte es así. Pero no por evitar compartir gratuitamente nuestra opinión al respecto, nada más lejos. Sino porque quizá diríamos cosas que no sería responsable publicar en un medio que, aunque modesto, tiene cierto alcance. Nuestros clientes, tanto los que pagan como los que atendemos gratuitamente, saben cuál es nuestra opinión exhaustiva sobre el escenario actual y las propuestas de futuro detalladas y adaptadas para cada uno de ellos. Y también debo decir que, como no puede ser de otro modo, no todos comparten nuestra visión de la situación que nos está tocando vivir ni de las perspectivas de futuro.

El órden cronológico viene siendo el siguiente: Colapso del sistema bancario propiciado por una burbuja crediticia en cuyo interior se encontraba otra burbuja inmobiliaria (USA y algunos países europeos y asiáticos). Para evitar este colapso bancario los Estados decidieron que Lehman Brothers sería el último y único gran cadáver que el Sistema se podía permitir. Por tanto las finanzas de los Estados se han puesto al servicio del rescate del sistema bancario. Hoy estamos en el proceso de colapso de los Estados con menor capacidad de aguante, tanto para el rescate de sus entidades como para la propia resistencia al desplome de sus cifras macroeconómicas (paro, PIB, morosidad, delincuencia y disturbios sociales, etc.) Entre estos primeros países que quiebran, los hay con y sin divisa propia con la que intentar paliar sus situaciones extremas. Algunos ya vienen siendo mantenidos a flote por Estados o supra-Estados cercanos que no pueden permitirse que sus vecinos estallen por los aires. Pero la cuenta atrás es inexorable para los más débiles y también para los que fueron más imprudentes y menos rigurosos durante los años dorados que acabamos de enterrar hace menos de dos años.

(Continuará en el siguiente artículo...)
2 comentarios:
Coincido bastante con el artículo.POr ejemplo, el sarao del G-20 ha ilustrado a la perfección aquello que dices de lo difícil que es pensar más allá de nuestros hijos.Ha sido un espectáculo grotesco de "prietas las filas" entre las Burocracias políticas y financieras mundiales con un único lema: "el último, que apague la luz".
Una pregunta: A qué te refieres con (...)"dependiendo de la suerte que hayan corrido los más débiles"(etc)?
Gracias, Dhavar. Me refiero a que los más débiles (Estados) se habrán llevado por delante muchas realidades establecidas que cambiarán para siempre. Habrán cambiado el escenario de tal forma que delimitarán en parte las posibilidades del embrión del nuevo sistema. Sin esos cambios drásticos, sin esas grandes víctimas de la crisis, no habrá un reset sistémico.
Salud y €.
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