Dejando a un lado el mundo del baloncesto, pero quedándonos con ese título de película tan sugerente y hablando de estafas, hemos llegado a un comentario realizado a este artículo de Marc Vidal que no tiene desperdicio. Después de leerlo, comprenderéis que el juego de palabras era inevitable.
No es un caso aislado, pues profesionalmente también hemos visto situaciones parecidas últimamente. Y es que pronto entraremos al banco a hacer una gestión y saldremos con un pisito debajo de un brazo, unas preferentes debajo del otro, y el DNI en la boca... ¡no vaya a ser que cumplimenten con algún error nuestra MiFID!...