
Entre sus declaraciones encontramos, por ejemplo, la de que a España le esperan muchos años de crecimiento bajo, que lo peor de esta crisis lo veremos en los próximos trimestres, o que el fondo de la economía española se tocará a finales del 2010. Quizá sean obviedades, pero resultan un ejemplo de sinceridad cuando provienen del mundo de los bancos y cajas de ahorros.
Tan sólo una objeción, cuando subrayó las ventajas de estar en la Unión Europea y el euro: "...aunque eso impida recurrir al uso del tipo de cambio, lo cierto es que si España no estuviera bajo el paraguas de la UE y de la moneda común, la crisis actual sería comparable a la del 29..." En mi humilde opinión la crisis sí es comparable a la del 29 cuantitativamente, aunque no cualitativamente ya que esta vez es el Sistema el que ha quebrado y no simplemente la bolsa. Y por otro lado, las nueva era de las devaluaciones se está produciendo, no sólo de forma oficiosa, sino que también se hace a costa de la moneda única.
Alcaide también abogó por la inversión pública, dada la incapacidad previsible de la inversión privada durante muchos años. Pero también, y esto es significativo, no debemos esperar ni pretender fomentar que el consumo privado reactive la economía, porque no conviene a las familias seguir con este ritmo de endeudamiento. El consumo privado ni puede ni debe apartarse durante más tiempo del ahorro. Y ese concepto choca frontalmente con los beneficios de bancos y cajas de ahorro.

Mis respetos, D. Pablo Alcaide.
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